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6/09/2017

10 de junio 46 años de impunidad



Jesús Martín del Campo
La Jornada 
Este 10 de junio se cumplen 46 años de la masacre perpetrada por los Halcones, grupo paramilitar patrocinado y cobijado por el gobierno de Luis Echeverría. Más de 100 estudiantes muertos, centenares de heridos, periodistas golpeados y un ambiente de terror se vivió la tarde de aquel jueves en San Cosme y los alrededores de la Normal.
Pasaron poco más de 30 años para que se iniciaran investigaciones sobre el caso. De acuerdo con las pruebas acumuladas para entonces y a la jerarquía de sus funciones, la principal responsabilidad de la planeación y orden de ejecución del Halconazo recae en Luis Echeverría Álvarez, presidente de México en 1971.
La Fiscalía para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (Femospp) fue la instancia encargada de la investigación y de impulsar los juicios de responsabilidad de los ex funcionarios implicados en los crímenes del 2 de octubre y del 10 de junio. Pero cuando todo apuntaba a que vendría la condena de los, a todas luces, responsables de tan atroces delitos, una magistrada exoneró a Luis Echeverría.
En efecto, la magistrada Herlinda Velasco, en un documento de sentencia sobre el Halconazo, que tiene cerca de 800 páginas, reconoce primero la existencia de los Halcones; que eran entrenados por personal del Ejército mexicano; que se les distribuyeron armas como ametralladoras y rifles con las que asumieron en la marcha posiciones de disparo; que fueron trasladados al lugar de los hechos en camiones grises esperando órdenes para proceder al ataque contra los estudiantes; a quienes siguieron tanto en los hospitales como en los lugares donde se escondían para seguir atacándolos; también dice que intervinieron grupos de granaderos y policías que bloquearon la marcha y que ayudaron y dieron apoyo logístico al grupo de los Halcones para la realización de su cometido, resultando de todo ello una emboscada; que el grupo de los Halcones dependía del Estado, siendo su jefe común el militar Manuel Díaz Escobar Figueroa, subdirector de Servicios Generales del Distrito Federal; que el gobierno utilizó a dicho grupo para que interviniera en la manifestación estudiantil del 10 de junio y que agredieron a las personas que pretendían manifestarse pacíficamente en el lugar de los hechos, privando de la vida a algunas personas.
Todo lo anterior son elementos que hablan de un crimen de Estado, pero la magistrada dio un giro antijurídico, frívolo y aberrante al exonerar a Luis Echeverría. Al cerrarse las puertas de la justicia en México, al aliarse el aparato gubernamental actual y los jueces de consigna con los autores de las masacres, hay negación de justicia. Por ello recurrimos a las instancias internacionales. Los del Comité 68 promovimos una queja por denegación de justicia por el caso del 10 de junio de 1971 ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, misma que ha pedido al gobierno mexicano que le remita los expedientes del caso. Daremos los pasos necesarios para que así suceda. El caso no está cerrado. En otros países, como Argentina, Chile y Guatemala, se ha logrado reabrir los procesos de crímenes semejantes con el consecuente enjuiciamiento y castigo de quienes los cometieron.
No cejar en el empeño de acabar con la impunidad de quienes cometen crímenes de Estado es muy importante. Lo que sucedió con los estudiantes de Ayotzinapa nos estremeció y nos vuelve a mostrar de lo que es capaz un gobierno autoritario. La obstrucción de la investigación y el cinismo para hacerlo son la repetición de lo hecho con el 68, el 71 y la guerra sucia.
Mientras que en la sociedad mexicana se avanza en la idea de ampliar los derechos humanos y de convertirlos en la base de todos los demás derechos, los funcionarios del gobierno mexicano pregonan que los defienden y se obstinan en violarlos. Así ha sucedido con los maestros, los estudiantes de las normales rurales y tantos otros. La criminalización de la protesta lleva al encarcelamiento de muchos que participan en manifestaciones pacíficas y con demandas legítimas. Exigir la liberación de los presos por luchar es una consigna vigente.
Ahora nos encontramos ante un peligro mayor, el gobierno y sus aliados en el Congreso quieren que se aprueben leyes de seguridad interior que nos llevarían a un retroceso y convertirían al Ejército en el instrumento principal para controlar y reprimir a la población. Como recordamos muchos, el Ejército fue utilizado para reprimir al estudiantado en 1968 y 1971, teniendo como resultado las masacres del 2 de octubre en Tlatelolco y del 10 de junio en San Cosme. No debemos permitir que se consume ese atentado. Ojalá que haya el número suficiente de legisladores dispuestos a frenarlo.
La obstrucción del gobierno mexicano para reabrir la investigación sobre el 10 de junio de 1971 convierte a Luis Echeverría en la personificación emblemática de la impunidad cínica y sistémica del Estado mexicano. Tenemos que acabar con ello y pugnar porque México sea parte de la jurisdicción universal de la justicia.
En la manifestación de este 46 aniversario del Halconazo la consigna seguirá siendo: Por la memoria, por la verdad y la justicia, ¡Diez de junio, no se olvida!

6/12/2016

El llamado a cesar la impunidad impera en la marcha por los 45 años del halconazo


Foto
Es el primer paso para construir un país de libertades: Hernández Gamundi

A la vanguardia de la movilización iban miembros del Comité 68 y varios participantes en la marcha reprimida el 10 de junio de 1971. También acudieron maestros, estudiantes y organizaciones civiles
 
Periódico La Jornada

No olvidar es la condición para tener justicia y libertad, y a 45 años del halconazo esa fue la idea con la que estudiantes, maestros y ciudadanos salieron a marchar ayer y recordaron que los hechos del 10 de junio de 1971 siguen impunes.
Esta marcha tiene el mayor de los sentidos, porque es necesario pedir el cese de la impunidad que protege a los poderosos, que es el primer paso para avanzar a la construcción de un país de libertades, dijo en el Zócalo Félix Hernández Gamundi, del Comité 68, a quien correspondió abrir el mitin con el que se exigió justicia para las víctimas del jueves de Corpus.
Afirmó que México vive una crisis terrible de los derechos humanos y no lo podemos permitir. Tenemos que sumar voluntades hasta construir un modelo nuevo de país. Si no lo hacemos saliendo a las calles y levantando todos la voz, vamos a dejar el espacio libre para que avance el proyecto de militarización y autoritarismo que se está imponiendo.
La manifestación salió a las cuatro de la tarde de las afueras de las instalaciones del Instituto Politécnico Nacional (IPN) en el Casco de Santo Tomás, el mismo lugar de donde partieron los estudiantes agredidos por el grupo paramilitar los Halcones en 1971. Los de ayer eran unos 300 cuando comenzaron la caminata, pero dos horas más tarde, cuando llegaron a la Plaza de la Constitución, eran unos 2 mil 500.
Adelante iba el Comité 68 y varios de los entonces estudiantes que participaron en la marcha reprimida en el sexenio de Luis Echeverría Álvarez. Detrás de ellos iban alumnos del IPN, en su mayoría adolescentes de las vocacionales. Las calles son nuestras, dijeron los jóvenes cuando pasaron por el Metro Normal, donde los del comité recordaron la agresión de policías y la de los halcones con palos y armas de fuego.
También participaron maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), así como organizaciones sociales, entre ellas el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra. Los organizadores llamaron en todo momento a mantener una marcha pacífica. A la altura de Puente de Alvarado, antes de llegar a las instalaciones del Partido Revolucionario Institucional capitalino, se integró un grupo de jóvenes vestidos de negro, la mayoría con el rostro cubierto.
Granaderos y policías de tránsito del Gobierno de la Ciudad de México realizaron el seguimiento constante del contingente, al igual que los medios de comunicación. En diversas ocasiones los jóvenes intentaron evadir la vigilancia, lo que resultó inútil, pues el grupo fue rodeado por los uniformados.
Al llegar al primer cuadro de la ciudad, los muchachos de negro corearon consignas y sacaron una manta que decía No a la reforma educativa. Cuando llegaron a la Plaza de la Constitución, poco antes del inicio del mitin central, y vieron que se mantenía la vigilancia sobre ellos, decidieron quitarse las prendas negras detrás de una manta y dispersarse.
Salvador Almanza, secretario de organización de la sección 18 de Michoacán, dijo en el mitin en nombre de la CNTE: Venimos aquí para decirles que estamos con ustedes, dispuestos a salir a las calles a marchar juntos en defensa del país. Agregó que el movimiento magisterial mantiene una lucha no por heredar plazas ni por miedo a la evaluación; tampoco porque queramos preservar privilegios. Esta es una lucha contra todas las reformas estructurales que nos han sumido en la violencia, la pobreza y el desempleo.
Hernández Gamundi señaló que este año el 10 de junio debe ser punto de inflexión donde decidamos organizarnos y luchar por la construcción de un nuevo país, de un nuevo modelo de desarrollo con justicia, libertad, democracia, igualdad, educación y servicio públicos para todos.
Al atardecer, frente a Palacio Nacional una lluvia suave acompañó a los manifestantes, quienes sólo pudieron ocupar un tercio de la plancha del Zócalo, debido al escenario para el concierto masivo que se dará este sábado, el cual permaneció en constante resguardo de los uniformados.