El Global Gender Gap Report 2026, publicado por el Foro Económico Mundial (WEF), muestra que la brecha global de género alcanzó 69.2 por ciento de cierre entre las 145 economías analizadas. Sin embargo, ninguna ha conseguido todavía la paridad completa.
El informe, que cumple 20 años, señala que entre las 97 economías evaluadas de manera constante desde 2006 la paridad aumentó 5.2 puntos porcentuales en dos décadas. Si el avance continúa a esa velocidad, el cierre total de la brecha tomaría 120 años.
La mayor brecha está en el poder político
Los avances no son iguales en todas las áreas. El Foro Económico Mundial mide cuatro dimensiones: participación y oportunidades económicas, educación, salud y supervivencia, y empoderamiento político.
Mientras educación y salud se encuentran más cerca de la paridad, con 96.9 y 96.2 por ciento de las brechas cerradas, respectivamente, la participación económica alcanza 61.7 por ciento y el empoderamiento político apenas 22.1 por ciento.
En este último ámbito, el ritmo de avance es particularmente lento. El WEF estima que, de mantenerse la tendencia actual, la paridad en empoderamiento político podría tardar 194 años.
El reporte también señala que la proporción de economías encabezadas por una mujer, después de alcanzar un máximo de 27 por ciento en 2022, regresó a niveles observados en 2016. Aunque la presencia femenina en los gobiernos aumentó desde 2008, solo una de cada 10 carteras ministeriales ocupadas por mujeres corresponde a un área considerada de alta influencia.
Mujeres quedan fuera de los empleos más técnicos de la IA
La desigualdad también aparece en uno de los sectores que está transformando el mercado laboral: la inteligencia artificial.
De acuerdo con datos de LinkedIn incluidos en el informe, las mujeres representan 19.3 por ciento de los puestos de ingeniería en IA y 20.6 por ciento de los empleos de ingeniería de aprendizaje automático, en las 19 economías con datos disponibles.
La participación femenina es mayor en tareas de anotación de datos, donde representa 44.8 por ciento de los puestos. Sin embargo, estos empleos se encuentran más alejados de las actividades relacionadas con el desarrollo y despliegue de modelos de inteligencia artificial.
El WEF advierte así sobre una participación desigual de las mujeres a lo largo de la cadena de valor de esta tecnología: tienen mayor presencia en algunas funciones, pero permanecen subrepresentadas en los puestos técnicos que concentran buena parte de las nuevas oportunidades.
La brecha también alcanza los niveles de decisión. En las empresas de IA, las mujeres representan solo 13 por ciento de las personas ejecutivas de nivel C-suite, según los datos citados por el Foro.
Liderazgo femenino permanece estancado
El informe identifica además un estancamiento de la representación de las mujeres en los puestos de mayor poder económico.
Las mujeres ocupan actualmente 19.1 por ciento de los puestos de dirección ejecutiva (CEO). A esto se suma una reducción en la contratación femenina para posiciones de alta dirección, que pasó de 34.8 por ciento en 2022 a 32.3 por ciento en 2026.
Para el Foro, el problema no se limita a la cantidad de mujeres que ingresan al mercado laboral, sino a su acceso a los espacios donde se toman decisiones y se concentra el valor económico de las nuevas industrias.
La inteligencia artificial plantea en este sentido un nuevo desafío: si las mujeres quedan fuera de los empleos técnicos, de liderazgo y de desarrollo de las tecnologías que transformarán el mercado laboral, las desigualdades existentes pueden reproducirse en la economía del futuro.
Islandia mantiene el primer lugar
En la clasificación general del informe, Islandia encabeza por decimoséptimo año consecutivo la medición, con 93 por ciento de su brecha de género cerrada. Le siguen Finlandia, Noruega, Namibia y Reino Unido.
Aun así, el WEF subraya que ningún país ha alcanzado la paridad completa.
El informe de 2026 deja así una conclusión central: los avances hacia la igualdad de género son posibles, pero no están ocurriendo a la velocidad necesaria. En un momento en que la inteligencia artificial está transformando las profesiones y las oportunidades económicas, cerrar las brechas existentes también implica garantizar que las mujeres participen en los sectores y puestos que definirán el futuro del trabajo.

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