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5/29/2017

Hasta las madres...



R. Aída Hernández Castillo*
El Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, encabezado en 2011 por el poeta Javier Sicilia, hizo de la frase ¡Estamos hasta la madre! su bandera de lucha. Con la creatividad que caracteriza a la juventud, integrantes del movimiento #YoSoy132 diseñaron serigrafías compuestas de la imagen de la Virgen de Guadalupe con la expresión: ¡Hasta la Madre dice ya basta! Este giro lingüístico cuestionaba el carácter sexista del dicho popular, asumido como bandera de lucha por el Movimiento por la Paz. Seis años más tarde, las madres mexicanas y centroamericanas dicen ¡Ya basta!, convirtiéndose en la conciencia social del país, denunciando la violencia y la impunidad.
Al igual que pasó con las Madres de Plaza de Mayo en Argentina, o con el Grupo de Apoyo Mutuo en Guatemala, mayoritariamente las madres han sido las que se han movilizado en la búsqueda de sus hijos, politizando sus identidades maternas para convertir a todos los desaparecidos y desaparecidas, en sus hijos e hijas. Las camisetas rotuladas usadas en las marchas o en las jornadas de búsqueda han cambiado de Te buscaré hasta encontrarte por Los buscaremos hasta encontrarlos.
Si bien las organizaciones de familiares de desaparecidos que se han formado a todo lo largo y ancho del país, son organizaciones mixtas, en muchas regiones han sido las madres las que han encabezado las búsquedas de fosas comunes (como en Sinaloa y Veracruz) o exigido la apertura de fosas comunes (como en Morelos y Coahuila). La idea de que su identidad como madres les daba cierta protección, las ha llevado a encabezar las búsquedas y tratar de proteger a sus hijos o esposos de nuevos crímenes. Esta postura asume la existencia de algún tipo de reserva ético-moral en los perpetradores de la violencia, que respetaran la figura de la madre. Bajo esta lógica, una de Las Buscadoras de El Fuerte compartía la historia de una vez en la que un hombre fuertemente armado con el rostro cubierto le impidió la entrada a un terreno donde se asumía que existían fosas clandestinas. Ella lo increpó diciéndole: Muchacho, muévete y déjame pasar que un día tu madre te estará buscando como yo, y querrás que te encuentre. El joven le respondió llamándola por su nombre y diciéndole: Mis respetos, doña, pase a buscarlo.
Sin embargo, la pedagogía del terror parece estar cruzando todos los límites éticos y morales, el respeto a la madre mexicana no es parte ya en los códigos de actuación de los sicarios. Las madres de los desaparecidos están siendo centro de la violencia. La lista es larga e incluye a mujeres de todo el país, de distintas profesiones y clases sociales (ver). El caso más reciente es el de Miriam Elizabeth González Martínez, madre de Karen Alejandra Salinas, secuestrada en San Fernando, Tamaulipas, quien no sólo había encabezado las investigaciones para encontrar los restos de su hija, sino que aportó elementos para dar con los homicidas. Su activismo como madre la llevó a encabezar la formación del Grupo de Familiares Desaparecidos en San Fernando, y a apoyar a otras muchas familias a encontrar a sus hijos. En pleno Día de las Madres, el 10 de mayo pasado, un grupo de hombres armados entró a su vivienda y la asesinó.
La impunidad que ha caracterizado el asesinato de otras madres de desaparecidos, les ha dado a los sicarios permiso para matar, para continuar usando los cuerpos de estas mujeres como mensajes de terror a la sociedad. El caso de Marisela Escobedo, madre de una de las múltiples víctimas de feminicidios en Chihuahua –quien fue asesinada el 16 de diciembre de 2010 mientras hacía un plantón frente al palacio de gobierno– es un ejemplo de las consecuencias de la impunidad. El asesino confeso de su hija, quien dio la información para encontrar el cuerpo de la joven, fue liberado por falta de pruebas por el Poder Judicial. Lo mismo sucedió con el asesino confeso de Sandra Luz Hernández, la madre de Édgar García, quien era integrante de una organización de familiares de Culiacán. Sandra Luz fue asesinada el 11 de mayo de 2014, cuando realizaba las investigaciones para encontrar a su hijo. Su asesino confesó, entregó el arma con la que la mató y la ropa ensangrentada que usó. Un año después el juez Sergio Valdez Meza lo liberó por falta de pruebas.
Las madres de los desaparecidos los han asumido a todos como sus hijos e hijas. Creo que como sociedad nos corresponde asumirlas a ellas y ellos como nuestras madres y padres, protegerlos, exigir al Estado que responda por su integridad física. Pero sobre todo que la impunidad no siga siendo en México un mensaje que da permiso para matar.
* Investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social

12/12/2012

El padre Solalinde y nuestro pecado


 

Todos debemos ser defensores de los derechos humanos y apoyar a nuestros hermanos más débiles”, concluye en la entrevista.
Antes, cuando lo pico con que Peña Nieto le aplaudió mucho al entregarle el Premio de Derechos Humanos 2012, me ha dicho “…yo con los premios tengo un poco de reserva, porque finalmente sólo son recursos para seguir luchando… éste también ayudó para decirle al Presidente que, como primer servidor de México, debe perder el miedo y acercarse a los jóvenes y dialogar con ellos, porque aunque son disidentes con toda su pasión para expresar sus protestas, también son jóvenes y es indispensable que los escuche”.

Así habla el sacerdote Alejandro Solalinde, quien este lunes fue reconocido por su vasta trayectoria sobre todo como defensor de los migrantes centroamericanos que han de cruzar el infierno de México si quieren llegar a la gloria de Estados Unidos.
Un hombre forjado en el desgarramiento entre su vocación sacerdotal y el progresismo genético que lo llevó a conflictos tempranos —desde que estaba en el seminario de los carmelitas— hasta los recientes, en que se ha enfrentado a incomprensiones de la jerarquía eclesiástica instalada siempre en el cómodo sofá del conservadurismo y la indiferencia.

Hoy ya nadie podría negar el trabajo formidable de este hombre aparentemente frágil pero de una enorme fortaleza física y espiritual, forjada en años de sobrevivencia junto a las decenas de miles de seres humanos que sufren el vía crucis del interminable viaje al norte.
Una labor que ha incluido el obligado desafío y confrontación de Solalinde con enemigos todos ellos muy poderosos y a cual más de malvados: las bandas de secuestradores locales, los cárteles, que, en el horror de las matanzas, han fraguado un negocio a gran escala con miles de secuestros cada año, y por supuesto la mafia oficial de los temibles agentes del Instituto Nacional de Migración, que es una de las dependencias más vergonzantes en toda nuestra historia.

En consecuencia, Solalinde ha sido perseguido con saña feroz en los años recientes, sobre todo a partir de que fundó en 2007 el icónico albergue Hermanos en el Camino, en Ixtepec, Oaxaca.
Un refugio para ofrecer posada, alimentos, medicinas y apoyo jurídico a los migrantes, y por lo tanto una amenaza para el productivo negocio de la complicidad entre autoridades federales y crimen organizado, a tal grado que el padre Solalinde se vio obligado a abandonar el país en la primera semana de mayo de este año, debido a una serie de amenazas de muerte en su contra a causa de su labor humanitaria.

Por eso es motivo de regocijo que la CNDH haya premiado a Solalinde y, como él dice, “a todos los que luchan por el ser humano, a quienes arriesgan el pellejo por estas causas y que a veces han perdido la vida por estos ideales”.

En suma, creo que el mejor homenaje que le podemos hacer a Alejandro Solalinde y a sus seguidores es lavar nuestras culpas por ese pecado colectivo que es la indiferencia a la infamia cotidiana del aplastamiento de nuestros semejantes.
Hablo, por supuesto, de los migrantes a quienes violamos, secuestramos, explotamos y matamos con la impunidad que otorga el silencio cómplice.
Pero hablo también de la vejación sistemática y las torturas a que son sometidos miles de mexicanos cuyo único delito es ser pobres, ignorantes, indefensos, indígenas o simplemente sospechosos a gusto de autoridades municipales, estatales y federales que —sobre todo con el pretexto de la guerra al narco— matan niños y mujeres en los retenes, allanan casas, desaparecen gente o asesinan a sangre fría.

En otra parte de la entrevista le comento a Solalinde que en el mismo acto “el presidente Peña Nieto dijo que hará un gobierno que escuchará a la gente y pondrá énfasis en salvaguardar los derechos humanos… ¿le creemos o no?”.
“Pues yo lo doy por cierto; ya se comprometió públicamente”, me responde.
Y luego yo pienso que si Peña de verdad quiere hacerlo, debería empezar por limpiar esa cloaca llamada Instituto Nacional de Migración.
A ver si es cierto.

RicardoRocha_Mx
ddn_rocha@hotmail.com
Periodista


9/13/2012

Declaran 12 de septiembre como el Día Nacional por la Paz en México





Coincidiendo con el fin de la Caravana por la Paz a los Estados Unidos (EEUU) impulsada hace un mes por el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD) integrantes de dicho movimiento han proclamado hoy en frente de la Embajada de los EEUU el 12 de septiembre como Día Nacional por la Paz en México. Se trata de un “acto espejo” de lo que estaba ocurriendo de forma simultánea en Washington, la última ciudad por la que pasaron los integrantes de la Caravana. Con esta proclama, el MPJD y otras organizaciones y movimientos de la sociedad civil mexicana han dado arranque a la Jornada Nacional e Internacional “10 días por la paz y los Derechos Humanos” que empieza hoy y durará hasta el 21 de septiembre día en que se conmemora el “Día Mundial por la Paz” establecido por las Naciones Unidas.

Los integrantes del MPJD declararon que se niegan a aceptar que la “muerte y la desaparición de miles de personas continúe tratándose como parte de una falsa normalidad porque no es digno ni humano y “por eso hoy, como desde hace año y medio, estamos nuevamente en las calles para recordarles a los señores del dinero y de la muerte que esta situación no es normal, que nuestros desaparecidos y nuestros muertos les serán dignamente incómodos, y que no descansaremos hasta encontrarlos y encontrar la justicia que nos han negado. Con nuestra memoria alimentaremos el juicio de la historia, ese que hará recordar a Felipe Calderón como el presidente de los 70 mil muertos, los 20 mil desaparecidos y los 250 mil desplazados de guerra.”
Durante el acto se ha invitado a organizaciones civiles, colectivos, movimientos sociales, y a la ciudadanía en general a sumarse a la iniciativa que, en palabras de Paulina Candia, organizadora del MPJD, “pretende crear una conciencia en la sociedad mexicana de que la paz y los Derechos Humanos deben construir se cada día”.

La jornada de hoy se ha convertido también en un acto simbólico para denunciar la corresponsabilidad del gobierno de los EEUU con la situación de violencia y violación de los Derechos Humanos en el país. Como declaró la organizadora Paulina Candia, “estamos en frente de la Embajada de los EEUU porque hoy llega la Caravana por la Paz que ha puesto sobre la mesa temas como el tráfico de armas, el lavado de dinero, la legalización de las drogas o la migración. Les damos la bienvenida a los caravaneros denunciando enfrente de la embajada de los EEUU todos estos temas que ellos llevaron al país fronterizo del norte durante un mes”.

Las víctimas integrantes del MPJD han estado presentes durante todo el acto con las fotografías de los rostros de sus desaparecidos o asesinados. Carlos Moreno, padre de Israel Moreno, un joven de 20 años desaparecido el 8 de julio de 2011 en Chacahua, Oaxaca, comentó que “actos como el de hoy son importantes para que la sociedad se entere de lo que esta pasando en el país. Se ha difundido pero no se ha concientizado y parece ser que las autoridades minimizan el problema y consideran que no es suficientemente grave como para estarlo atacando y resolviendo. No es normal que la gente desaparezca. Son 20.000 desaparecidos pero con uno que fuera ya deberíamos alertarnos. No podemos continuar inmunes a un problema tan grave.”

Ricardo Guillermo Gállego, organizador del MPJD y miembro de Iglesias por la Paz comentó lo importante que son estas jornadas de “10 días por la paz” para fortalecer alianzas con otros colectivos: “en estas circunstancias que vivimos de tragedia nacional no podemos solos. Ya lo hemos visto en el MPJD: aunque acompañamos a las víctimas el lo jurídico en lo espiritual, en o psicosocial, no es suficiente. Hace falta más presión social y política y debemos juntarnos con tras organizaciones con las que compartimos el deseo de Paz y Justicia. Estamos en un proceso importante también de construir alianzas”.

Miguel Hirsch, miembro de más de 131 Ibero, la asamblea de la Universidad iberoamericana que forma parte de los YoSoy132 comentó que “después del llamado del Movimiento por la Paz decidimos sumarnos a las jornadas porque creemos que no puede haber paz sin democracia ni democracia sin paz. Necesitamos generar un ambiente en el que podamos organizarnos para llevar a cabo los cambios que queremos. Además una de las agendas más grandes que tenemos se llama “Sentimientos de la Nación” que trata de escucharnos entre todos con propuestas para cambiar el país y a su vez reconstruir el tejido social y eso se parece mucho a lo que el MPJD ha hecho con sus Caravanas al Norte, al Sur y a los EEUU; ir a escuchar a los mexicanos y exigir justicia con ellos”.

Desde hoy y hasta el 21 de septiembre se realizaran actividades políticas, académicas y artísticas para reivindicar la unidad nacional por la paz y los Derechos Humanos. El 21 de septiembre, los organizadores de “10 días por la paz y los Derechos Humanos” se unirán a cientos de organizaciones que realizarán actos alrededor del mundo, en un evento artístico-cultural en el Zócalo de la Ciudad de México organizado por el colectivo “El Grito más Fuerte” y con la participación de grupos de música y colectivos audiovisuales. Éste será también el primer acto público de las y los participantes de la “Caravana por la Paz en EEUU” a su regreso a México.

La Universidad Obrera de México, algunas asambleas del movimiento Yosoy 132, Iglesias por la paz, Amnistía Internacional, Migrantes Frontera Sur, el colectivo de artistas El Grito Más Fuerte, Fuentes Rojas, Bordando por la Paz, Más de 131 y Más Música Menos Balas” y la Mesa de Migración del Movimiento Yosoy 132 se han sumado a la iniciativa.
VIDEO: Grita por la Paz. MPJD. 10 Días por la Paz y los Derechos Humanos Facebook: https://www.facebook.com/10xlaPazyDDHH

Blog de la Jornada: http://porlapazyddh.wordpress.com

Correo para sumarse a las actividades: 10diasporlapaz@gmail.com


Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

8/14/2012

Caravana a EU: aventura inédita por la paz con justicia y dignidad

LJuan Ignacio Suárez Huape*
a Caravana por la Paz, integrada por organizaciones mexicanas y estadunidenses, viajará más de 9 mil 400 kilómetros, partiendo el 12 de agosto en San Diego, California,  concluirá el 10 de septiembre en Washington DC. Se efectuarán actos en Los Ángeles, Phoenix, Tucson, Las Cruces, Alburquerque, Santa Fe, El Paso, Laredo, McAllen, Brownsville, Harligen, San Antonio, Austin, Houston, Nueva Orleans, Jackson, Montgomery, Atlanta, Fort Benning, Louisville, Chicago, Cleveland, Nueva York y Baltimore.

Hasta este momento, más de 100 agrupaciones de migrantes, iglesias, sindicatos, universidades, organizaciones no gubernamentales y autoridades locales de las diversas entidades del país vecino que tocará la caravana se han adherido a esta convocatoria. Del lado mexicano son docenas de organismos ciudadanos que impulsan esta iniciativa.

Setenta compañeros y compañeras del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad y otras instancias civiles y populares, entre los que destacan representantes de diversas comunidades indígenas en resistencia, llevarán la voz sobre la represión, el despojo y la impunidad que priva a lo largo y ancho del país.

Encabezada por el poeta Javier Sicilia, la caravana se encontrará con la sociedad civil estadunidense por medio del diálogo y acciones pacíficas, impulsando propuestas para cortar el flujo de armas ilegales a México, apoyando alternativas humanas y de salud respecto a la prohibición de drogas y demandando estrategias  de seguridad  efectivas y no violentas. También buscará una política humana de migración.

Los representantes de diversas organizaciones de derechos humanos y de víctimas trabajaron durante cuatro meses para definir las propuestas y la ruta que llevará la caravana por territorio estadunidense. Es la primera manifestación de esta naturaleza que se desarrolla en Estados Unidos.

Constituye un reto monumental, como el tamaño de la tragedia que la política actual, impuesta desde Estados Unidos en el supuesto combate al narcotráfico, ha causado en América Latina y en particular en nuestro país. Supuesto porque en ambos lados de la frontera el lavado de dinero del tráfico de armas, indocumentados, droga y contrabando es casi intocable, sagrado, para los gobiernos de México y Washington.

Los escándalos Sheldon Adelson, HSBC y Monex son apenas botón de muestra. La repulsión a investigar a fondo los oscuros nexos políticos de estos casos es similar en Washington y en México. Pareciera una estrategia binacional que el dinero sucio financie las campañas electorales en favor de los grandes poderes fácticos.

Tocaremos las puertas de los centros financieros del imperio, donde los verdaderos barones de la droga legalizan cotidianamente los ríos de dólares provenientes de la sangre, dolor, luto y desolación del sur de la frontera estadunidense.

Durante un mes la caravana México-estadunidense celebrará actos y reuniones exigiendo al gobierno y sociedad de EU una respuesta al profundo dolor causado la fallida guerra en contra de las drogas y la estrategia de seguridad militarizada. Esperamos poner en el tapete del debate político la doble moral de un gobierno incapaz de frenar la voracidad del mayor mercado consumidor de drogas en el mundo.

Las organizaciones acordaron centrar las demandas en la estrategia aplicada en México y creada desde Estados Unidos para combatir el crimen organizado y que sólo ha ocasionado miles de muertes, violencia, corrupción, desapariciones y decenas de miles de familias afectadas.

La finalidad de la caravana será impulsar el desarrollo de una estrategia binacional de paz y solidaridad para detener la guerra. Un tema central será dar voz a la víctimas de ambos lados de la frontera e inspirar solidaridad y diálogo entre la sociedad civil estadunidense para acabar con la guerra.

Poner en la agenda política de Estados Unidos la necesidad de discutir abiertamente la reforma de política de drogas que remplace el actual modelo policiaco y militar por uno de salud pública.
Esta iniciativa coincide también con la calificación de la elección presidencial en nuestro país, tutelada hoy, ominosamente, por un general colombiano que tal parece será el emisario de la continuidad de la guerra, para tranquilidad de los negocios  de los mercaderes de la muerte al amparo de la guerra.

Tenemos la esperanza de contribuir a frenar esta guerra. Qué mejor que ir al corazón del país que impone la guerra y la sangre como única alternativa. Es un hecho político que abrirá nuevas puertas y escenarios.
* Periodista