6/20/2015

“Hay un genocidio que pretende ser silencioso”


La historia de Margarita Peñailillo podría ser la de miles de argentinas nacidas y criadas en centros urbanos que desconocen sus raíces originarias. Nacida en Bahía Blanca, vive en La Matanza y es dirigente de la organización Pueblos Originarios en Lucha. En este reportaje cuenta cómo fue el encontrarse con su identidad originaria, muestra la lectura que hace de la situación actual de los pueblos indígenas y la importancia de la organización colectiva.

Por Belén Spinetta

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COMUNICAR IGUALDAD- ¿Cómo fue tu camino para encontrarte con tu identidad originaria?

En primer lugar tengo que decirte que en el año 92 por primera vez viajé al Encuentro de Mujeres que se realizó en Neuquén. Ahí vi a las abuelas mapuches que dieron la bienvenida a todas las mujeres y eso me emocionó mucho, sentía algo dentro mio que me llegó  hasta lo más profundo del alma, no entendía qué me estaba pasando. Luego me encontré a un grupo de mujeres que rodeaban a otra mujer… esa mujer era Luisa Calcumil, me acerqué y le pedí un autógrafo; ella –Luisa- me preguntó mi nombre y cuando se lo dije ella me dijo: “Te voy a firmar porque vos sos mi paisana”.  Quedé asombrada, nunca había escuchado esa palabra y le pregunté qué quería decirme y me respondió: “Vos sos originaria, india, ¿entendes? Tu apellido, tu rostro tu piel lo dicen todo”.

¿Qué pasó a partir de ese momento?

Me firmó y me fui. En todo el viaje de regreso me daban vuelta en mi pensamiento esas palabras. Desde ese momento empecé a buscar mis raíces, fueron largas horas hasta que encontré la punta de mi historia: me enteré que soy mapuche y mi descendencia es de los Curra (piedra).  Desde entonces he trabajado cada minuto de mi vida en estudiar, investigar todo lo que tenga que ver con las diferentes naciones y pueblos originarios de este país.

¿Cuál fue la reacción de tu familia?

No fue fácil para mí porque ni mi madre, ni mis hermanos, me apoyaron en este camino. Fueron mi compañero de vida y mis compañeros de lucha los que me han ayudado y por eso les estoy muy agradecida. De esta manera comenzó mi reconocimiento y encontré mi identidad, y desde entonces siempre me presento como lo que soy: una Lamngen (hermana) mapuche.

¿Qué inquietudes fueron surgiendo y cuál es el camino que te planteaste seguir?

Como te dije anteriormente fue un camino difícil, tenía muchas preguntas sin respuestas por parte de mi madre principalmente, ella me retaba cuando yo le decía que era mapuche. Sus respuestas siempre fueron “vos estás loca, la política te llenó la cabeza con esta estupidez,  mirá que vas a ser una india”. Yo no podía entender cuáles eran los motivos o razones que mi madre tenía, creo que con el tiempo y estudiando la verdadera historia de nuestros antepasado me di cuenta y entendí a mi madre, fueron muchos años de sufrimiento, discriminación y atropellos que sufrieron nuestros mayores, esta negativa es común entre muchos de nuestros hermanos, no es fácil decir “yo soy indio”.

¿De dónde fuiste sacando la fortaleza para seguir a fondo en esto?

Fue el camino de la lucha y haber tenido la oportunidad de recorrer este país y poder hablar con las abuelas de las diferentes comunidades que reafirmaban con las historias que me contaban, me daban fuerzas. Me plantee seguir luchando para que cada uno de mis hermanos originarios se reconozca, que encuentren su verdadera identidad. Mi camino es poder unir a las 36 naciones y pueblos originarios de este país, para avanzar en nuestra lucha, principalmente recuperar nuestra tierra y el territorio, y poder recuperar todo lo que durante más de 520 años nos han robado.
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¿Qué diagnostico haces de la situación de los pueblos originarios? Desde tu organización has podido recorrer el país ¿qué te has encontrado?

La situación de las naciones y pueblos originarios que habitamos en este país -hoy llamado Argentina- no se puede explicar sólo con palabras, hay que ver cómo vivimos los hermanos, como sufren la opresión, la discriminación…. vivimos hundidos en la más profunda pobreza, somos los últimos de la pirámide, sufrimos la perdida de nuestras tierras, nos quitan nuestra identidad, cultura, espiritualidad, nuestra lengua, etc. Al igual que a nuestros hermanos del pueblo argentino, somos miles los que tenemos que emigrar a las grandes ciudades, a vivir en las inmensas villas donde pasamos a ser un desocupado más, sin vivienda, salud, educación. También nos obligan a vagar por campos que antes eran de nuestros abuelos; nuestros niños y ancianos siguen muriendo por desnutrición, por enfermedades evitables, nuestros jóvenes caen en el flagelo de la droga destruyéndolos y también a muchas de nuestras familias.

¿Cuál es la responsabilidad de estado argentino en esto?

Nuestros pueblos están sufriendo un nuevo genocidio por parte del gobierno de Cristina Kirchner y de sus gobernadores; un genocidio que pretende ser silencioso, pero los pueblos originarios lo estamos enfrentando en unidad con el pueblo argentino con masivas y grandes multisectoriales en todo el país, estamos empezando a “dar vuelta el viento”, como decía nuestro hermano qom  Mártires López que en 2011 murió en un dudoso accidente. Este gobierno dice ser nacional y popular pero en esta década ganada fueron asesinados más de 20 hermanos originarios por defender nuestras tierras. Nos persiguen, encarcelan, nos procesan, nos matan, para hacer los grandes negociados inmobiliarios, petroleros, mineros. En muchos casos nos venden las tierras con comunidades enteras adentro, invadiendo nuestro territorio para entregárselo a grandes terratenientes o imperialismos como el estado chino que instaló una base espacial militar en Neuquén, en territorio mapuche.  En Chaco, por ejemplo, le quieren entregar más de 200 mil hectáreas a Arabia Saudita en el Impenetrable; tierras que son de nuestros hermanos wichi.

Se habla de triple opresión de las mujeres originarias ¿Cómo se expresa?

En primer lugar como nación originaria, las mujeres somos parte de la opresión del estado de la nación argentina, cuyo dueños son distintos imperialismos, la burguesía intermediaria de ellos y los grandes terratenientes a ellos asociados. En segundo lugar, como mujeres originarias obreras, campesinas, artesanas, trabajadoras domésticas, estudiantes, etc. sufrimos la explotación y la opresión en el ámbito privado o estatal  por parte de esas mismas clases. Y en tercer lugar, en un país oprimido por los imperialismos y con un sistema social capitalista dominante vivimos la opresión de género por parte de nuestros hombres.

¿Cómo se expresa la opresión al interior de las comunidades?

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En muchos lugares, en muchas comunidades, es más débil esta opresión de nuestros hombres porque mantenemos vida comunitaria, resabio de la descendencia del linaje de madre. El mantenimiento de las principales tareas económicas de la comunidad, como el tejido, la crianza de animales y la horticultura está en manos de las mujeres de la comunidad…  esto nos da fuerza en la lucha frente a esta opresión del hombre. Sin embargo, en las ciudades y en las villas donde vivimos la opresión del hombre es más visible poniendo a las mujeres en la crianza de los hijos y las tareas domésticas. Sufrimos como muchas mujeres del pueblo argentino violencia de género y sobre todo violaciones, muertes y acosos sexual por parte, no sólo de hombres originarios, sino principalmente de hombres criollos de las clases dominante de un determinado lugar.

¿Cómo se han ido empoderando?

Las mujeres originarias hemos avanzado a través de nuestro gran protagonismo en las masivas luchas que estamos llevando tanto en el campo como en la ciudad. Tiene una gran importancia la participación de nuestras ancianas que nos dan fuerza y sabiduría, para que nuestra participación sea mayoritaria en casi todos los movimientos en los que participamos;  también esto nos ubica a la par del hombre que tiene que reconocernos en este lugar que ocupamos.

Sos una de las organizadoras del Encuentro Nacional de Naciones y Pueblos originarios ¿cómo fue creciendo la participación de las mujeres?

Desde el primer encuentro, que se realizó en el Monumento a la Bandera, en Rosario, en el año 2007,  la participación de las mujeres originarias fue mayoría. Esto es el reflejo de lo que te vengo contando, siempre con tres componentes: ancianas, jóvenes y de edades intermedias. También las mujeres hoy somos  líderes en las comunidades y organizaciones en las que participamos… nosotras como originarias creemos en la dualidad mujer – hombre, como hijos de la tierra.

¿Qué impacto crees que tuvo la creciente participación de las originarias en los encuentros nacionales de mujeres?

En primer lugar, hemos logrado mantener un solo taller, que siempre es grande con más de 500 hermanas. Siempre hemos tenido una encarnizada lucha política porque en el taller no sólo estamos las originarias sino las hermanas del pueblo argentino, siempre se produce un debate por posturas que tienen algunas hermanas originarias contra la participación de hermanas no originarias, pero la mayoría pelea la unidad. Allí fuimos poniendo en común nuestras problemáticas.

¿Crees que la lucha de las mujeres originarias puede ir de la mano de la lucha del conjunto de las mujeres  argentinas?

Creo que hasta ahora la lucha de las mujeres originarias y las hermanas del pueblo argentino han caminado a la par en unidad, en las diferentes luchas que estamos llevando en todo el país. El día 3 de junio las mujeres originarias estuvimos junto a las hermanas no originarias en todo el país contra la violencia hacia nosotras, diciendo “Ni una menos”.

Nota central:

Soldados de la ONU son acusados de “transacciones sexuales” con haitianas a cambio de comida



Cristina Fontenele
Adital
La Oficina de Servicios de Supervisión Interna (OIOS, sigla en inglés) de las Naciones Unidas (ONU) está investigando supuestos casos de explotación sexual de mujeres haitianas por parte de los llamados "cascos azules”, como son conocidos los soldados de la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (Minustah), liderada por el ejército brasilero. El informe reciente todavía es confidencial y se publicará este mes de junio, pero algunas informaciones ya circulan en los medios de comunicación.
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Un informe revela que soldados de las misiones de paz de la ONU intercambian sexo por comida, medicamentos y artículos de cuidado personal.



En el informe constarían 480 denuncias de abusos ocurridos entre 2008 y 2013, un tercio de los cuales involucran a niñas/os. En 2014, se registró un total de 51 acusaciones de abuso y explotación sexual en las misiones de la ONU. En 2013, fueron 66 denuncias. El informe alerta que la asistencia a las víctimas es "severamente deficiente” y que es necesario aclarar las reglas.
En el caso de Haití, en el informe se revela que más de 225 mujeres haitianas mantuvieron relaciones sexuales con soldados de la ONU a cambio de comida, medicamentos, dinero, celulares y artículos personales como zapatos y perfume.
"Para las mujeres rurales, el hambre, la falta de albergue, de artículos para el cuidado de sus bebés, medicinas y productos para el hogar se citan a menudo como 'necesidad determinante'”, se informa en el documento, que presenta entrevistas con 231 mujeres.
Este tipo de relaciones con los soldados está prohibido y sólo siete del total de las víctimas haitianas entrevistadas sabían del impedimento. Según las Naciones Unidas, los estados miembros también son responsables de investigar la conducta de sus tropas.
Actualmente, la ONU tiene 125 mil soldados distribuidos en todo el mundo, actuando en misiones de paz, en zonas de conflicto, o prestando asistencia en países asolados por desastres naturales. Uno de estos casos es la Minustah, presente en Haití desde 2004, con más de 7 mil soldados.
Además de Haití, también hay denuncias de casos de explotación sexual por parte de soldados en República Centroafricana, en Congo, Liberia y Sudán del Sur. Hace cerca de una semana, la ONU inició una investigación sobre abusos sexuales que involucran a cascos azules franceses en República Centroafricana. Los soldados están presentes en la región desde 2013.
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Las mujeres y la opresión neocolonial



Investig’Action

Traducido del francés para Rebelión por Carlos Riba García.

“Se cuenta que Napoleón reprochó a una compatriota suya el que se ocupara de la política; ella le respondió: ‘Señor, en un país en el que las mujeres son condenadas a muerte es completamente natural que quieran saber por qué’”. Queridas compatriotas, en este Senegal donde las mujeres son la mayoría de ese 46,6 por ciento de la población que vive bajo el umbral de la pobreza, donde son la mayoría de ese 50 por ciento de los menores de 15 años no alfabetizados, donde 392 de ellas son forzadas a morir por cada 100.000 partos, donde apenas hay dos comadronas por cada 1.000 parturientas –muy lejos de la norma de la OMS, que recomienda seis por cada 1.000 nacimientos vivos–, donde cada día 93 mujeres –más de 33.000 mujeres por año– lloran la muerte de su hijo de menos de cinco años, donde cuando ellas nacen no pueden esperar vivir más de 59 años –es decir, menos de 10 años que la media mundial–... es completamente natural que alguien responda a la pregunta “¿por qué?”. El destino ha reservado a la mujer senegalesa por lo menos dos trances amargos: haber nacido en un país semicolonial y haber nacido mujer.

Haber nacido en un país semicolonial

La verdad es que no hay por qué sacar pecho. La situación de Senegal es grave. En Senegal, para hacer una diálisis, no hay más que dos máquinas de diálisis mientras que en otros países con una población similar, la dotación es de entre 560 y 600 de estas máquinas. Senegal quiere aumentar su producción de semillas certificadas del 12 al 25 por ciento de aquí a 2017. En la región de Sedhiou, 116 aldeas de un total de 924 disponen de electricidad, es decir, el 12,6 por ciento. Y el 40 por ciento de las aulas escolares funcionan en abrigos precarios, es decir, 1.666 de un total de 2.996 aulas.
En este contexto, es posible ver a una minoría de senegaleses, servidores de la mayoría, conduciendo los mismos coches en los que se mueven los ministros y diputados de países con un PIB altísimo o teniendo villas, fortunas, salarios y cajas de caudales que hacen palidecer de envidia a muchos en los países desarrollados; todo un escándalo. En fin, este estado de cosas, a pesar de tanto palabrerío sobre la buena gobernanza, es la condición para que esta minoría acepte transitar el camino de la traición antinacional.
El personaje de Ousmane Sembene, Gulewar, será todavía más desdeñoso después de la donación de 2.300 millones de francos CFA de Japón a Senegal el viernes 13 de febrero de 2015 por la compra de 8.000 toneladas de arroz en el marco de un programa de ayuda alimentaria. O incluso la recepción el mismo día por parte de Senegal de una donación de 1.200 millones de francos CFA para la electrificación solar de 120 centros de salud en el medio rural. ¿Qué decir entonces –algo todavía más reciente– de las 10.000 toneladas de medicamentos del rey [de Marruecos] Mohamed V?
El colono francés, cuando fue otorgada la independencia, se las arregló para colocar en lo más alto de Senegar a aquellos y aquellas de nuestros conciudadanos que hasta entonces nunca habían pronunciado la palabra “independencia” y huían de ella si acaso era sugerida. Todo esto con el objetivo de facilitar el pillaje y la dominación de nuestro pueblo mediante las políticas liberales, Esos conciudadanos para quienes la traición resultaba rentable se han afanado –con la ayuda de sus amos– por mantenerse en el poder todo el tiempo que fuera posible, es decir, hasta nuestros días. El Senegal digno, con sus batallas ganadas aunque sin haber ganado la guerra, jamás ha dejado de luchar por el [partido] “Mom Sa Rew”, a pesar de las novatadas, la marginación, los asesinatos... He aquí el porqué de que esos políticos neoliberales –ayer con los planes de ajustes estructurales (PAS) y hoy con los acuerdos de asociación económica (APE), pero también con otros mecanismos como el franco CFA– se impusieran a nuestro pueblo con la complicidad del Senegal indigno.
Son estos políticos los que privan a nuestro pueblo de los recursos necesarios para que haya suficientes comadronas, pediatras, ginecólogas y otros trabajadores de la salud; infraestructura sanitaria, personal de enseñanza e infraestructura educativa; industrias y un mercado nacional capaz de consumir lo que ellas produzcan; la necesaria maquinaria agrícola y subvenciones para la población campesina…

Son estos políticos los que acaparan el sector bancario y otras áreas estratégicas. Los que despojan a nuestra gente de su tierra y de los recursos pesqueros... también de su oro. El presidente de la república de Senegal acaba de confesar “nosotros no tenemos más que el 3 por ciento del oro que se explota en nuestro país”. Lo mismo pasará con el petróleo descubierto recientemente mientras el Senegal indigno esté en el poder. ¡El capital en detrimento del trabajo! Esta contradicción, que no es algo exclusivo de Senegal ni de las minas, ha hecho que Odile Tobner dijera “si bien, según Capital.fr, la actividad africana de Bollore es de lejos la más rentable del grupo, que representa solo el 25 por ciento de sus cifras de negocios pero produce el 80 por ciento de sus beneficios, para los pueblos africanos implicados es cualquier cosa menos jauja. Sin una soberanía de verdad, el crecimiento económico jamás se transformará en desarrollo de los pueblos”.
El 6 de mayo de 2015, durante la ceremonia de rehabilitación del programa “jangando” para la región de Dakar, el inspector académico de Dakar dijo: “estamos volviendo al reclutamiento a menor costo”. Del mismo modo que los senegaleses en las piraguas de 2006 o en las barcas de vela de 2015 son la muestra de un Senegal que se está recuperando de la Nueva Política Industrial, la Nueva Política Agrícola y el resto de Planes de Ajuste Estructural, ancestros a su vez de los Acuerdos de Asociación Económica.
Un kilómetro de pista cuesta entre 20 y 25 millones de francos CFA; un centro de salud bien equipado, 1.500 millones; un almacén de depósito cuesta 80 millones; un profesor y un ginecólogo cuestan... Esos políticos nos privan de recursos que nos permitirían hacer frente a nuestras necesidades. ¿Cómo tener recursos suficientes cuando los teléfonos, el agua, el ferrocarril... son privatizados? Privatizaciones impuestas por el FMI y el Banco Mundial. Privatizaciones que benefician a los multimillonarios del Norte.
Para ilustrar esto, volvamos al caso de la región de Sedhiou. Antes del consejo de ministros descentralizado realizado en Sedhiou, las necesidades de inversión se estimaron en 856.000 millones de francos CFA. El primer ministro informa de que el Estado y sus asociados ya han librado 137.000 millones (por lo tanto, aún restan 719.000 millones). Ahora bien, el costo de lo más urgente ha sido estimado en 356.000 millones de francos CFA (según Nfaly Badji, director de la ARD de Sedhiou, en Radio Le Soleil del martes 24 de febrero de 2015). El consejo de ministros descentralizado del 25 de febrero de 2015 anunció una ampliación de 13.000 millones realizada por Macky Sall a los 187.000 millones presupuestados por el consejo interministerial el día anterior. Vale decir, 200.000 millones de inversión en el marco de un programa especial de inversiones públicas 2015-2017. A continuación, se informó públicamente de que después habrá un programa trienal 2018-2021 que tomará el relevo de las grandes inversiones.

Esto es igualmente viable para el resto de las regiones senegalesas, como la de Kaffrine. Para modernizarse, esta región necesita realizar un programa de unos 344.431 millones de francos CFA. Solo 19.745 de esos millones, es decir, el 6 por ciento ya se han librado por parte del Estado y sus asociados, ha dicho el gobierno.
Para la campaña agrícola de este año, el gobierno ha informado de que subvencionaría 13.000 sembradoras, 1.040 azadas occidentales y 650 azadas chinas. En Senegal hay 14.958 aldeas. En el sector de la agricultura, la política de opresión llevada a cabo contra el pueblo senegalés en general y contra la porción campesina en particular, significa 0,869 sembradora por aldea, 0,069 azada occidental por aldea y 0,043 azada china por aldea. Estas cantidades irrisorias sumadas a la falta de manejo del agua –algo histórico en la opresión neocolonial– en un año de escasas lluvias como ha sido 2014, tienen como consecuencia la existencia de 1,5 millones de senegaleses en situación de inseguridad alimentaria en junio de 2015; una situación que revela la tragedia del mundo rural senegalés, de la mujer campesina de Senegal en particular.
Esas políticas golpean por igual a todos los senegaleses, no importa cuál sea su sexo ni su edad. Es por eso que a todos los senegaleses, sin distinción de sexo ni edad, corresponde la tarea de liberar a nuestro país de la dominación de un sistema que nos impone una situación trágica, que se muestra inequívocamente por la falta de 4.000 comadronas en un país en el que solo el 59 por ciento de los partos es asistido por personal médico calificado.

“Si sentís vuestras cadenas, ya sois la mitad libres”

En estos momentos, el interés de los pueblos de Senegal y de África exige, con una fuerza especial, la entrada de las mujeres en los sectores organizados del país y del continente, la entrada de las dignas combatientes por la liberación de Senegal y de África. Esta tarea será realizada con más facilidad en la medida que las mujeres tomen parte en ella; la más importante, la más consciente y la más voluntaria.
Dado que las organizaciones antiimperialistas pretenden tomar el poder, es peligroso no actuar en relación con las masas inertes de mujeres no preparadas en el movimiento de las amas de casa, las empleadas, las campesinas... carentes del concepto de colaboración y de prejuicios, y no ligadas por un vínculo cualquiera al gran movimiento de liberación que es el antiimperialismo. Las mujeres senegalesas que no participan en ese movimiento constituyen inevitablemente un apoyo para el imperialismo y sus colaboradores, y un objetivo para su propaganda semicolonial. La falta de conciencia de las mujeres puede desempeñar un papel negativo en la lucha de nuestro pueblo contra el imperialismo y sus efectos.
Todo lo que acabamos de decir es la tarea inmediata de las mujeres herederas de aquellas de Nder: extender la influencia del antiimperialismo en las amplias capas de la población femenina de Senegal y sustraer a las mujeres de la influencia de las concepciones imperialistas y de la acción de los partidos que están por la colaboración para hacer de ellas una auténticas combatientes por la liberación total de la mujer.
En ningún caso, lo que el antiimperialismo dará a la mujer podrá dárselo el movimiento femenino de la colaboración. Mientras Senegal sea objeto de la dominación, la liberación de la mujer es imposible.

La paridad no acaba con la dominación imperialista
Todo trato y apoyo de la mujer antiimperialista al feminismo proimperialista no hace otra cosa que debilitar las fuerzas por la independencia y retardar la revolución antiimperialista, vale decir, la liberación de la mujer. Solo liberaremos Senegal y África cuando se dé la unión en la lucha de todas las mujeres y los hombres antiimperialistas, y no con la unión de las fuerzas femeninas pertenecientes a dos campos opuestos (anti- y proimperialistas). De cara a la cuestión nacional, la cuestión del sexo pasa a un segundo plano.
La lucha de la mujer contra su doble opresión, la imperialista y la dependencia familiar y doméstica, es una lucha de los antiimperialistas de ambos sexos contra el imperialismo y por la emancipación de las mujeres.
Las raíces de la opresión de las mujeres senegalesas están en primer lugar en el imperialismo. Para acabar con esta opresión es necesario un nuevo orden social: un Senegal liberado del imperialismo.
Lo dicho nos lleva a cuestionar la paridad hombre-mujer en las funciones electivas senegalesas. ¿Qué ha cambiado en la gestión de los municipios senegaleses desde el 29 de junio de 2014, fecha de las primeras elecciones municipales, en las que se exigía la paridad en la confección de las listas de candidatos? ¿Es diferente el Consejo Económico-Social y Medioambiental desde que a la cabeza del mismo se encuentra una mujer? ¿Existe una asamblea nacional senegalesa de ruptura debido al hecho de la paridad en la constitución de las listas de candidatos durante las elecciones legislativas de 2012? Para las 33.000 mujeres que cada año pierden a su hijo de menos de cinco años, para las que pierden a sus hijos o a su marido en las fosas comunes del Mediterráneo y otros mares o del desierto como consecuencia de las políticas neoliberales o para aquellas comprendidas en el 46,6 por ciento que viven debajo del umbral de la pobreza... ¿la paridad es su prioridad? Del mismo modo que la burguesía engaña al pueblo tratando de reunirlo bajo su bandera, del mismo modo que la grande y la pequeña burguesía femeninas se han burlado de las grandes masas de mujeres atrayéndolas a sus agendas pequeñoburguesas.

La mayoría de las mujeres senegalesas, cada una en su choza, piensa en aliviar su trabajo doméstico, en tener acceso al agua, anhela poder trabajar fuera de su casa... Mientras que las otras, en sus palacios, sueñan con la participación en el parasitismo de nuestros recursos.
En el contexto actual, la lucha por la paridad no puede asimilarse a la consigna leninista “Cada cocinera debe aprender a dirigir el Estado”, lanzada en un contexto como el ruso en el que era necesario atraer a las mujeres rusas, incluso a las más atrasadas, a la vida pública y los soviets. En Senegal, lo que se enseña es cómo embaucar a sus mandantes, es decir, al pueblo.
Cambiemos la situación económica y social de la mujer senegalesa y ella será emancipada. Permitamos que las mujeres pequeñoburguesas accedan a los puestos electivos y así permitiremos que ellas se integren en la burocracia burguesa mediante el acceso a los medios de enriquecimiento personal igual que sus compañeros masculinos. No es necesario reinventar a G. Deville, cuyas palabras suenan tan adecuadas: “(...) no empezamos una campaña por la admisión hoy día de las mujeres a los derechos políticos para que, a partir de entonces, la fantasía de la candidatura femenina no nos cuente entre sus partidarios, aunque, ¿están acaso las mujeres en el más completo pie de igualdad con los hombres en los grupos del partido obrero? Sabiendo que el derecho al sufragio no es el camino hacia la emancipación humana, no podemos perder un tiempo precioso en la persecución de un objetivo que, por imposible de alcanzar, es incapaz de mejorar la situación de la mujer. Para ellas y para ellos, cuyos esfuerzos se habrían perdido, sería otra decepción más que se sumaría a la larga lista de decepciones provocadas por el sufragio universal; aunque, en este caso, la responsabilidad caería por entero sobre quienes se habrían abandonado a un sentimentalismo demasiado irreflexivo. La emancipación femenina está subordinada a la transformación económica; solo trabajando por esta transformación es que se hará algo por la liberación de la mujer. Actuar de otra manera es, concientemente o no, hacerse cómplice de desviaciones perjudiciales a los intereses que se pretende defender”.
Cabral ya lo decía: “nuestro partido y la lucha deberían estar dirigidos por los mejores hijos e hijas de nuestro pueblo”. Lo mismo puede decirse para los municipios y la asamblea nacional... cuando los antiimperialistas hayan conquistado el poder.

Haber nacido mujer

En la sección “Sucesos” [de la prensa] se habla de una historia que tiene lugar en Yang-Yang. Es la de Taubel, una mujer asesinada a machetazos por su marido el 1 de junio de 2015. Le habría cortado la carótida y partido el hombro y la rodilla derechos. El 5 de junio, nos han hablado de Fanta, esta vez en Goudiry, que había sido golpeada por su marido y después apuñalada. Estos actos de violencia, como otros practicados contra mujeres senegalesas están muy lejos de ser sucesos policiales. Es el destino de muchas mujeres senegalesas solo por el hecho de ser mujer.
En 2014 se han registrado 3.600 violaciones en Senegal. Podríamos parafrasear a Angela Davis: La violencia debe recordar a la mujer la inmutabilidad esencial de su condición femenina. En la sociedad falocrática senegalesa, la palabra “mujer” continúa significando pasividad, aceptación, debilidad, resignación, inferioridad. Ser humano de una dignidad inferior a la del hombre y de cuyo cuerpo puede adueñarse el hombre.
La opresión de nuestras compatriotas por el hecho de su condición femenina es tal que su cuerpo no le pertenece. Esto está confirmado incluso por la última encuesta demográfica y de salud (EDS-C, por sus siglas en francés) El 25 por ciento de las mujeres de entre 15 y 49 años declara haber sufrido la ablación del clítoris.
El índice de prevalencia contraconceptiva ha aumentado en ocho puntos entre 2010 y 2014, es decir, ha pasado del 12 al 20,3 por ciento. La mayoría de las mujeres [senegalesas] no puede utilizar métodos contraceptivos si no cuentan con el permiso de su marido. Entonces, ¿qué pasa con la interrupción voluntaria del embarazo? Los guardianes del templo falocrático están vigilantes.
Hay algo más que ilustra la opresión que viven las mujeres senegalesas: el 80 por ciento de ellas no tienen acceso directo a los bienes inmuebles. Solo el 20 por ciento de las mujeres posee un título regular de propiedad de su tierra. A esto es necesario agregar que la superficie media de las parcelas explotadas por un senegalés está en las 6,9 hectáreas, mientras que las de las mujeres está en alrededor de las 3,4 hectáreas.
Es imposible no recordar este otro pernicioso ejemplo de la doble opresión sufrida por nuestras hermanas y madres representada por la práctica consistente en blanquearse la piel llamada “xeesal”. Incluso existe una tipología de esta práctica, un verdadero problema de salud pública. Algunas de nuestras compatriotas no dudan y dicen con orgullo: “Yo lo único que hago es el ‘leral’”. Dos opresiones a la vez: la racial y la falocrática. Además de la lucha compartida con el resto de senegaleses, ellas tienen reivindicaciones específicas.
En la sociedad que quieren edificar los progresistas senegaleses, la mujer es igual al hombre. Es por eso que no se detendrá la lucha resuelta que se libra contra las teorías y prácticas que ponen a la mujer en un plano de inferioridad.
La transformación social en Senegal pasa por romper los vínculos con el imperialismo; de no ser así, no habrá transformación social alguna. Paralelamente, increpamos a los más temerarios como tan bien lo hizo Sejourner Truth: “Allá, los pequeños señores vestidos de negro dicen que las mujeres no pueden tener los mismos derechos que los hombre porque Cristo no era mujer. ¿De adónde viene el cristo? ¿De adónde viene vuestro Cristo? ¿De Dios o de una mujer? ¡El hombre no tiene nada que ver con él!”. Y si no están dispuestos a entender, añadimos: “¡Si la primera mujer creada por Dios era tan fuerte para dar vuelta el mundo ella sola, las mujeres deberían ser capaces de volver a ponerlo al derecho!”. No trabajar por la emancipación de la mujer equivale a mutilarse. Es lo mismo que decidir usar una sola pierna en lugar de las dos. Ahora bien, Senegal se moverá con más rapidez si utiliza las dos piernas y no una sola. Lo mismo vale para la revolución antiimperialista. De ahí lo muy acertado de Sankara cuando dice: “La revolución y la liberación de la mujer van juntas. No se trata de un acto de caridad ni de un impulso humanitario sino de la emancipación de las mujeres. Es una necesidad fundamental para el triunfo de la revolución. Las mujeres son las portadoras de la otra mitad del cielo”. Esta mitad, los antiimperialistas de ambos sexos la conquistarán juntos.
En un Senegal liberado, liberaremos a la mujer ya que toda acción contra la opresión neocolonial es un progreso que alivia la situación de la mujer. Incorporemos a la mayoría de las mujeres senegalesas a la lucha contra la opresión neocolonial. Ellas constituirán el ejército decisivo que cambiará los fundamentos de Senegal. Y se dirá de ellas aún más que lo que se dijo de las mujeres rusas, chinas, cubanas, argelinas, surafricanas... O quizás lo mismo que un observador burgués de la Comuna [de París] escribía en 1871 en un diario inglés: “Si la nación francesa estuviera compuesta solo de mujeres, ¡qué terrible nación sería!”.
Dakar, 7 de junio de 2015

Referencias bibliográficas:
Femmes, race et classe , Angela Davis, 1981
La femme et le communisme , Jean Freville, enero de 1950
La propaganda entre las mujeres , Tercer Congreso Internacional Comunista, junio de 1921


 
* Guy Marius Sagna es coordinador de la coalición nacional “Non aux APE”, Senegal

Desoye Paraguay llamado de CIDH a favor de niña violentada


Se garantiza la vida de la embarazada y del “prenatal”, refuta

El Estado paraguayo rechazó otorgar a una niña de 10 años de edad con un embarazo producto de una violación sexual, las medidas cautelares ordenadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).  

 
En un comunicado –de apenas tres párrafos–, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Paraguay (MRE) informó que el pasado 11 de junio el Estado presentó a la CIDH –dependiente de la Organización de Estados Americanos (OEA)– su rechazo a las medidas cautelares dictadas ante el caso de la niña embarazada.
 
Lo anterior al considerar que “han sido adoptadas todas las medidas para evitar la impunidad de este hecho ilícito, y garantizar la vida e integridad de la niña embarazada y el prenatal”.


El MRE agregó que el Estado paraguayo cumplió lo establecido en el artículo cuarto de la Constitución Nacional, que garantiza la “protección de la vida desde el momento de la concepción”.


Finalmente y considerando el alcance mediático del caso, el MRE “recordó” a los medios y a la opinión pública en general la necesidad de preservar la identidad de la niña y su entorno familiar, respetando su derecho a la privacidad y a la no exposición, tanto de ella como de su “bebé gestante”.
 
Cabe recordar que la menor de edad presentó un embarazo producto de los abusos sexuales presuntamente perpetrados por la pareja de su madre.
 
Ante ello, el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social de Paraguay se negó a interrumpir el embarazo alegando que respetaba el “derecho a la vida”, y que la niña estaba “bien de salud”, aunque la información médica indicaba lo contrario.
 
Los presuntos abusos fueron denunciados por la madre ante la Fiscalía de la Unidad Penal número 5, pero la causa fue desestimada sin investigarse los hechos con la debida diligencia.
 
El pasado 8 de junio, la CIDH solicitó al Estado paraguayo la adopción de medidas cautelares a favor de la menor edad, y pidió que un tratamiento médico a la luz de lineamientos técnicos de la Organización Mundial de Salud (OMS), y otras fuentes similares aplicables en materia de salud sexual y reproductiva de niñas y adolescentes.
 
Según un informe que elaboró la Junta Médica del Hospital Materno Infantil Santísima Trinidad –donde se informó del embarazo de la niña–, la menor de edad mide 1.39 metros; pesa 34 kilogramos y padece desnutrición y anemia, lo que implica que su vida corre “cuatro veces más riesgo” que si se tratara de un embarazo en una mujer adulta.
 
Adicionalmente, el informe indica que, en caso de continuar con la gestación, la niña supuestamente tendrá 1.6 veces más riesgo de hemorragia postparto; cuatro veces más riesgo de infección endometrial; 1.4 veces más de anemia; y 1.6 más de eclampsia, infecciones sistémicas y riesgos en su futuro reproductivo.
 
Por consiguiente, el dictamen de la Junta Médica recomendó que “se interrumpa el embarazo y que se evite la revictimización de la niña”.



CIMACFoto: César Martínez López
Por: la Redacción
Cimacnoticias | México, DF.- 

6/19/2015

Historia del líder “Charro Díaz” de León en 1948 y el “Charro Díaz” de la Torre en 2015




Pedro Echeverría V. 



1. Plena coincidencia de "charros sindicales". Hace 67 años el original y auténtico Charro Díaz traicionaba y robaba a los obreros ferrocarrileros del STFRM con el apoyo del presidente Miguel Alemán y hoy, su hijo putativo, el otro Charro Díaz, quiere montar a los maestros con el total apoyo del presidente Peña Nieto y su secretario de Educación Chuayffet. Pero los maestros no se dejan y el pobre Charro Díaz hace el ridículo. ¿Por qué los mexicanos les decimos "charros" a los líderes traidores, vendidos, espurios? Es la historia que veremos a continuación; pero mucho más que la historia lo que interesa es que todos los sindicalistas, todos los trabajadores, veamos que todos nuestros líderes son traidores por venderse al gobierno y a los empresarios y que debemos unirnos para derrocarlos y encarcelarlos porque es la única enseñanza para obligar a los demás a servir a nuestros intereses, los derechos de los trabajadores. 
2. Quiero explicar la relación que hay en nuestro país entre líder charro y el charro mexicano de las películas para responder varios correos que me la han pedido. Muchos de mis solicitantes han expresado que para ellos el charro es un símbolo del pueblo mexicano, junto a su caballo y las canciones entonadas por grupos de mariachis. La realidad es que, después de ver las películas mexicanas y oír las canciones de Pedro Infante, Jorge Negrete, Luis Aguilar y muchos más, ha quedado claro cómo son los charros, su forma de vida, su valentía y su conducta machista. Pero no está demás reiterar que el charro es un personaje que ama la charrería que consiste en festividades en estados del centro de la República donde hombres y mujeres, vestidos con pantalones estrechos y faldas amplias, respectivamente, (con adornos muy bellos y con un elegante sombrero de amplias alas adornadas) donde se canta con voz fuerte, se laza artísticamente, se baila y se compite de diferentes formas.

3. ¿Y el "líder charro"? Este calificativo surgió en 1948, durante el gobierno de Miguel Alemán, cuando el líder ferrocarrilero Jesús Díaz de León (a quien le agradaba vestirse con el traje de charro y acudía al sindicato vestido de esa manera) se hizo secretario general del sindicato y vendió, en su oportunidad, los intereses de los obreros ferrocarrileros al gobierno alemanista. Desde entonces, conocido el gran papel sindical que habían jugado los obreros con sus movilizaciones, huelgas, así como por las represiones que habían sufrido, causó mucho enojo esa actitud entreguista. El presidente Alemán, para mantener al "charro" Díaz en la secretaría general, encarceló a los líderes de la oposición de entonces: Gómez Z (Zepeda), Sánchez Castorena y Valentín Campa. No solo se doblegó y sometió a los ferrocarrileros sino que logró el gobierno amedrentar a los demás sindicatos que se declaraban rebeldes. Así se acuñó el calificativo de "charro" para todos aquellos líderes al servicio del poder.

4. Pero aunque antes de 1948 no había aparecido ese calificativo, el "charrismo" obrero es muy viejo. Basta recordar que en 1915 el apoliticismo anarquista de la Casa del Obrero Mundial fue roto por un núcleo de intelectuales oportunistas encabezados por el pintor Dr. Atl, que entregaron la organización al carrancismo mediante un pacto para la formación de "Batallones Rojos", integrados por obreros, con el objetivo de enfrentarlos a los ejércitos campesinos de Villa y Zapata. Este pacto, según Rosendo Salazar, fue una solemne burla al proletariado porque los líderes pervertidos, disipadores y fatuos, únicamente se dedicaron a satisfacer personalísimas vanidades. En 1918 se fundó la CROM y su líder Morones, en vez de mantener una posición independiente, llegó a formar parte del gabinete del presidente Elías Calles. En 1936 se fundaría la CTM liderada por Lombardo Toledano y con la protección del presidente Cárdenas. Con ello el corporativismo se hace presente. 

5. Pero el líder "charro" más grande de México fue Fidel Velázquez, líder nacional de la CTM (la organización obrera más numerosa del país) durante 60 años, es decir hasta que falleció. Este personaje hizo y deshizo lo que quiso en la política sindical mexicana. A la cabeza de la CTM determinó apoyos a 11 presidentes de la República (de Cárdenas a Zedillo) y si no hubiera muerto también le hubiese dado el apoyo a los panistas Fox y Calderón. De los 11 presidentes por lo menos en seis participó directamente en su selección. No hubo un líder charro más poderoso que Velázquez porque además tuvo bajo su protección a otros líderes charros en cada una de las 32 entidades de la República. Pero también ha habido dentro de los obreros personajes "charritos", "aprendices de charros", "neocharros" y "charras" como Esther Gordillo; es decir, ese calificativo que surgió en 1948 con el Charro Díaz, se ha extendido en la historia obrera. 

6. Mi amigo, el sólido militante comunista, Dr. Mario Rivera, antes de narrar el violento 1 de mayo de 1952 (cuando la represión ordenada por el gobierno de Alemán lo llevó a la cárcel, junto a Sánchez Cárdenas) nos habla del charrismo: "La nueva burguesía gobernante pudo imponer su modelo de industrialización sin derechos políticos para los obreros. La clase obrera fue decapitada y maniatada por el Estado. El núcleo histórico del viejo proletariado había sido sometido por la vía de la coerción durante las batallas sucesivas que instauraron el llamado charrismo, que los nuevos contingentes de asalariados en la manufactura participaron activamente del anticomunismo en boga durante el régimen de Alemán; anticomunismo que representó fielmente el lechero del Estado de México, Fidel Velázquez, jerarca de la CTM". El ferrocarrilero charro Díaz fue cosa muy menor frente al significado de Velázquez y los otros cuatro lobitos o charritos: (Amilpa, Yurén. Quintero y Sánchez Madariaga) 

7. El ferrocarrilero Gómez Z, que a principios de los cincuenta fue opositor al "charro" Díaz, a los pocos años se convirtió en un poderoso nuevo charro, junto con Velázquez y dirigentes de otras organizaciones obreras pertenecientes al PRI y servidoras del gobierno en turno. Pero también dentro del gremio ferrocarrilero surgió el más grande nticarro: Demetrio Vallejo, quizá el líder obrero más importante en la historia de México, después del anarquista Ricardo Flores Magón en las dos primeras décadas del siglo XX. Vallejo estuvo en la cárcel 11 años y cuatro meses (1959/71) por encabezar el histórico movimiento ferrocarrilero (1958/59) que casi puso en jaque al gobierno de López Mateos. Vallejo no solamente fue un sindicalista "nticarro", fue también militante de la izquierda socialista que buscaba un cambio radical (de raíz) en el sistema político mexicano. Así que ser charro mexicano es buena cosa, pero ser líder charro y traicionar los intereses obreros es cosa funesta. 

8. En México el charrismo sindical sigue siendo poderoso por el apoyo que recibe de los diferentes gobiernos como pago y agradecimiento del respaldo que los líderes le dan en las campañas políticas y frenando las luchas de los trabajadores. La líder charra más importante en los últimos 15 años ha sido Esther Gordillo porque además de controlar el sindicato más grande de América Latina, (el sindicato de maestros), domina una Federación de trabajadores al servicio del Estado, un partido político (Partido Nueva Alianza) y más de una decena de legisladores y funcionarios de gobierno. Contó además con todo los apoyos de los gobiernos panista de Fox y Calderón y en estos días se ha aliado con el líder del sindicato de petroleros y 25 organizaciones más para ponerse con mucha mayor fuerza al servicio de Calderón o del mejor postor. ¿Podría tenerse mejor ejemplo del significado de "charrismo sindical"? Pregunto: ¿Vale la pena luchar contra él? ¿Cabe alguna duda? (19/VI/15) 


El país color de rosa de Peña en realidad es un Estado canalla y criminal


La instauración del fascismo en Italia y del nazismo en Alemania, no fue resultado del capricho de Benito Mussolini y de Adolfo Hitler, sino de una estrategia hábilmente concretada luego de años de construir una base social sobre la cual operar sin encontrar resistencias. En cambio, aquí la élite oligárquica está empeñada en levantar un régimen de características totalitarias, sin contar con los cimientos sociales necesarios, los cuales quiere conseguir con limosnas en cada proceso electoral. Por eso está equivocado Enrique Peña Nieto al afirmar que “las reformas estructurales de México son cambios de fondo; su implementación plena llevará tiempo, concitará resistencias y reticencias, pero la gran mayoría de mexicanos estamos determinados a llevarlas a cabo”.
Parte de una premisa falsa: la de que fueron aprobadas de manera consensuada, cuando fueron el resultado de las negociaciones corruptas entre las tres principales fuerzas políticas, como es bien sabido, motivo por el que el Partido de la Revolución Democrática (PRD) fue severamente castigado en los pasados comicios intermedios, sobre todo en el Distrito Federal. Ya sabemos también cómo consiguen votos el PRI y el PAN, así que resulta una falacia monumental afirmar que “la gran mayoría de mexicanos” quiere suicidarse, como así habría de suceder de concretarse las famosas acciones ultra reaccionarias con las que la tecnocracia quiere dar el salto a un Estado no sólo canalla, sino criminal.

Es válido tal adjetivo, porque criminal es un plan de “gobierno” que busca a toda costa empobrecer a las clases mayoritarias para controlarlas con menores costos, despojar al país de su capacidad de ofrecer expectativas de desarrollo y cancelar toda posibilidad de un futuro menos dramático a las clases mayoritarias. Esto es lo que se habría de lograr de imponerse, incluso por la fuerza, las reformas estructurales que son la última vertiente de la estrategia de la derecha para insertar a México en el gran proyecto globalizador que quieren concretar las súper potencias conjuntadas en el llamado Grupo de los Siete.
Que Peña Nieto tiene un firme compromiso con los planes de éstas, se confirma sobre todo cuando viaja al extranjero. En Roma, ante el presidente del Consejo de Ministros del gobierno italiano, Matteo Renzi, fue a presumir sus avances en la consolidación de las reformas estructurales, y hasta lo exhortó a imitarlo. Dijo: “Esta labor es compleja, pero a final de cuentas siempre será satisfactorio ver el desarrollo que reporta a las sociedades”. A su vez, Renzi calificó a Peña Nieto como “un líder reformador, capaz de tener una visión importante para su país, logrando resultados muy significativos gracias al proceso de reformas”.
Sin embargo, tal optimismo reaccionario no lo comparte Agustín Carstens, gobernador del Banco de México. Afirmó: “México no ha concluido su proceso de transformación, sino comienza una etapa difícil que es la implementación de las reformas estructurales. El país está inmerso en una fase más laboriosa: la de instrumentar dichas modificaciones”. Reconoció la necesidad de fortalecer el Estado de derecho, porque un Estado de derecho débil “genera altos costos para la economía… al inducir una reasignación de recursos privados a la protección de bienes y personas y al retrasar la impartición de la justicia”.
Obviamente, esto no lo advierte Peña Nieto, obcecado por un triunfalismo absurdo, producto de su total divorcio de la sociedad nacional, y de que parece no importarle el juicio de la historia. Pero tampoco, a final de cuentas, la alta burocracia, sobre todo del área financiera, a su vez aferrada a un fundamentalismo neoliberal en decadencia, que de continuar habrá de acarrearle daños terribles a las clases mayoritarias, sin duda en este mismo sexenio. Se vislumbra muy difícil que las grandes mayorías acepten sin protestar el “proyecto” que quiere implantar a toda costa, sin más tardanza, la oligarquía que a su vez es socia minoritaria de las grandes empresas trasnacionales.
Esto se podrá comprobar en las elecciones para gobernador en once entidades federativas el año próximo. El binomio PRI-PAN, con sus paleros, querrán conseguir el voto mayoritario con las artimañas de siempre, con el objetivo fundamental de cerrarle el paso al Movimiento Regeneración Nacional (Morena). Sin embargo, no le será fácil lograrlo porque las contradicciones sociales estarán en su apogeo, como sucedió cuando el dictador Porfirio Díaz se vio obligado a renunciar por lo mismo.

El problema no es AMLO

Gerardo Esquivel

A quienes les preocupa que gane AMLO parece olvidárseles que hemos construido un sistema que impone límites al Ejecutivo

A mediados de mayo, al calor de las campañas electorales, dos renombrados periodistas (Joaquín López-Dóriga y Ciro Gómez Leyva) escribieron en sus respectivas columnas diarias sobre un tema común: la posibilidad de que Andrés Manuel López Obrador (AMLO) pudiese ganar la elección presidencial de 2018 y la opinión de una parte del sector empresarial al respecto. En su momento me dio la impresión de que estas columnas habían pasado relativamente desapercibidas, sobre todo considerando la importancia de lo que en ellas se dejaba entrever. 
Gómez Leyva le dedicó al menos dos columnas a este tema. En la primera, del 14 de mayo, habló sobre los factores que le permitirían ganar a AMLO. En la segunda, del día siguiente, se refirió a los factores que podrían impedirle el triunfo. En esta última columna, el periodista escribió: “Les pregunté (a los empresarios) si era grave que (AMLO) ganara, si lo seguían mirando como un peligro para México. Me reservo sus respuestas, fue una charla privada.” 

Por su parte, López-Dóriga, en su columna de ese mismo 15 de mayo (titulada de manera muy reveladora AMLO es el blanco), fue mucho más directo y preciso: “En las últimas semanas he escuchado en círculos empresariales que López Obrador viene con todo y que ha sido este gobierno el que le ha pavimentado el regreso. Incluso, he sabido que esa cúpula ha comentado que hay que pararlo, lo que me parece gravísimo, ya no diga en una democracia, sino en cualquier convivencia civilizada, y sería el peor y último error de este sistema, eliminar a un candidato presidencial, como ya ocurrió la tarde del miércoles 23 de marzo de 1994 en Lomas Taurinas, Tijuana”. 
No se sabe si fueron los mismos empresarios con los que charlaron ambos periodistas, pero es evidente que al menos a una parte del sector empresarial le preocupa la posibilidad de un eventual triunfo presidencial de López Obrador (temor que, por otra parte, y a la luz de su gestión como jefe de Gobierno del Distrito Federal, encuentro completamente injustificado). Quizá por ello también los empresarios le hicieron saber al menos a uno de sus interlocutores (y quizá a los dos) de su inconformidad y molestia con dicho escenario y de lo que están dispuestos a hacer para evitarlo. 
No que las desavenencias entre el sector privado y López Obrador sean algo nuevo (ya se vieron en 2006 y en 2012), pero aun así no deja de sorprender la virulencia de lo descrito por López Dóriga. Este tipo de amenazas directas a la seguridad e integridad de una persona deberían ser inadmisibles y deberían ser completamente repudiadas por todos los actores políticos y por toda la ciudadanía. Lo último que necesita este país es la resolución violenta de las diferencias políticas. 
A quienes les preocupa que gane AMLO parece olvidárseles que los mexicanos hemos construido un sistema político que, con todas sus deficiencias, tiene pesos y contrapesos y que impone límites significativos al Poder Ejecutivo. Además, a esos sectores empresariales retrógradas parece olvidárseles que si AMLO es un candidato al que millones de mexicanos ven como un posible aspirante a la Presidencia, es porque muchos de ellos están inconformes con lo que tenemos hoy en día: con una economía que crece poco, que cuando crece lo hace de manera excluyente; una economía en donde la pobreza abarca a más de la mitad de la población; un país en donde la desigualdad de ingresos, de riqueza y de oportunidades es muy elevada y en donde la corrupción entre la clase política es rampante. Esas cosas son las que deberían preocuparles realmente a esos empresarios. Sus amenazas a AMLO atentan contra nuestra incipiente democracia y no deberían tener cabida en nuestro país. Repudiemos esas expresiones. De no hacerlo a tiempo, todos podríamos perder. 
Aviso: El próximo miércoles 26 se hará público un estudio que elaboré para OXFAM-México titulado: Desigualdad extrema en México. Concentración del poder económico y político. Estos son los temas que deberían preocuparle verdaderamente no sólo al sector empresarial, sino a la gran mayoría de los mexicanos.
Economista. 

@esquivelgerardo
gesquive@colmex.mx


México en guerra


Le Monde Diplomatique

Las decapitaciones, los cadáveres en fosas clandestinas o la desaparición de personas, como los 43 normalistas de Ayotzinapa, se han vuelto trágicamente cotidianos. Si bien es cierto que la guerra contra los narcos abonó este estado de violencia generalizada, las causas deben buscarse en un complejo entramado que involucra la complicidad del poder político, las disputas entre los carteles y un gran reservorio de mano de obra desempleada.
Los policías que ingresaron en la madrugada del 7 de noviembre de 2011 a la cárcel de Acapulco, la gran ciudad balnearia del Pacífico, no podían creer lo que veían: una veintena de prostitutas dormían en las celdas junto a los detenidos. La requisa que se realizó luego reservaba otras sorpresas: secuestraron un centenar de kilos de marihuana, televisores, lectores de CD, gallos de riña e incluso dos pavos reales, animales de compañía favoritos (junto con el jaguar) de famosos narcotraficantes.

La anécdota resulta reveladora. Lenta pero ostensiblemente corroído por el crimen organizado, México ya no controla sus cárceles, ni vastos sectores de su territorio. Los narcos ya no se conforman con abastecer el mercado estadounidense de cocaína (1), anfetaminas y marihuana, corromper para proteger su negocio y masacrarse entre sí. Tras seis años de una “guerra” contra el tráfico de drogas lanzada por el entonces presidente Felipe Calderón –con el fin de recuperar su prestigio mancillado por las acusaciones de fraude en las elecciones de 2006–, y que movilizó a más de cuatrocientos mil policías y cincuenta mil soldados, amenazan hoy al Estado y sus instituciones de norte a sur de la República.

Las principales víctimas de los mafiosos son las policías –municipales, regionales o federales–, porque los persiguen o colaboran con sus competidores.

Los carteles ya no dudan en enfrentar a los convoyes del ejército o la armada en las regiones donde gobiernan de hecho. Es el caso de “La Familia” en la región de Tierra Caliente, en el estado de Michoacán, o Los Zetas en el noreste del estado de Tamaulipas. Estas dos organizaciones paramilitares actúan la mayoría de las veces en represalia, tras la ejecución o encarcelamiento de alguno de sus jefes. La violencia de los enfrentamientos demuestra que el crimen organizado dispone actualmente de un armamento pesado –capaz de hacer frente a blindados y ametralladoras– y de sistemas de comunicación ultramodernos que le permiten conocer los movimientos del adversario. ¿Cómo los obtiene? De la manera más legal del mundo, en las armerías del vecino del norte, o más discretamente, a través de los vendedores de armas estadounidenses.

La “guerra por las plazas”

La entonces Procuradora General de la República (PGR), Marisela Morales, hizo en 2012 un balance de las pérdidas registradas por las fuerzas del orden de diciembre de 2006 a junio de 2011: 2.888 soldados, personal naval, policías y agentes de los servicios de inteligencia. El 45% de ellos eran policías municipales, una cifra que sugiere que las comunas, células básicas de la organización política del país, soportan el mayor peso de la guerra. Porque las mafias pretenden además imponer su ley a los poderes locales; por la sangre, si es necesario. Para ello, influyen cada día un poco más en el juego democrático y los procesos electorales. Treinta y dos alcaldes han sido asesinados desde 2006 [datos de 2012], la mayoría por el crimen organizado. El asesinato del “presidente municipal” (equivalente del alcalde) de la ciudad de La Piedad, en Michoacán, en noviembre de 2011, pareció un desafío lanzado al poder central: el hombre era uno de los principales apoyos de la candidatura de la hermana del presidente Calderón, Luisa María Calderón, al cargo de gobernadora del estado. En las regiones que considera estratégicas, la mafia influye también en las elecciones de los gobernadores.

Ninguna institución escapa a esta voluntad hegemónica. Ni siquiera la Iglesia. En julio de 2007, Ricardo Junious, un sacerdote estadounidense de 70 años, pagó con su vida la campaña que impulsaba en los barrios populares de la capital contra la prostitución infantil y la venta de drogas a menores. El arzobispo de Durango, quien había declarado que “todo el mundo, salvo las autoridades” sabía dónde se escondía el jefe del cartel de Sinaloa, debió retractar sus dichos, precisando a la prensa que en adelante sería “sordo y mudo” (2). Entre el temor y la resignación, el país está cansado de contar a sus muertos: 55.671 desde 2006, según el diario La Jornada; 65.000, según el semanario Zeta; aproximadamente 47.500, según la PGR. La credibilidad del gobierno se desmorona. Cuando, en noviembre de 2011, falleció el ministro del Interior Francisco Blake Mora, víctima según las autoridades de un accidente de helicóptero, la mayoría de los analistas y comentaristas mencionaron inmediatamente la hipótesis de un atentado. La preocupación crece cuando la población se entera de que las agencias antidrogas estadounidenses –en particular, la Drug Enforcement Agency (DEA)– actúan en el territorio nacional con el aval del gobierno mexicano, y cuando influyentes personalidades como Jorge Castañeda o Héctor Aguilar Camín mencionan la necesidad de una intervención directa de Estados Unidos en el conflicto, a través de un “Plan Colombia” versión mexicana (3). La guerra contra el narcotráfico reduce de manera evidente el margen de maniobra de México frente al gran vecino del norte.

Desde el inicio de la campaña para las elecciones presidenciales de 2012, la mayoría de los medios de comunicación y los comentaristas autorizados imputaron la responsabilidad de este drama nacional al entonces presidente Calderón. Los más indulgentes (¿o los más condescendientes?) afirmaban que se lanzó en esta guerra de manera irreflexiva, sin haber medido el alcance del problema. Otros, basándose en testimonios de ex funcionarios cómplices del tráfico de drogas en la época en que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) dominaba el país (1928-2000), sugerían que la “cruzada” de Calderón consolidó el dominio del cartel de Sinaloa –del que sería cómplice– sobre sus rivales, en particular, el cartel del Golfo, Los Zetas y el cartel de Juárez (4). Finalmente, la izquierda en su conjunto afirmaba que la militarización del país constituye una amenaza para los derechos humanos y la joven democracia mexicana. Se impone una breve mirada retrospectiva para comprender por qué la violencia criminal estalló repentinamente, en medio de la transición política que vio el fin del (muy largo) reinado del PRI con la victoria en 2000 de Vicente Fox, surgido al igual que Calderón del Partido Acción Nacional (PAN). Hasta entonces, las grandes organizaciones criminales ligadas al tráfico de drogas –como los carteles del Golfo, Guadalajara, Juárez y Tijuana– operaban a su antojo sin afectar demasiado la vida cotidiana del país.

Gozando de la protección ofrecida por el Estado a su más alto nivel, los cargamentos de droga llegaban sin dificultades a la frontera estadounidense. Viejos Boeing y Caravelle despegaban de Colombia cargados con decenas de toneladas de cocaína y, aunque eran detectados por los radares instalados en América Central por la DEA, ingresaban en el espacio aéreo mexicano, y aterrizaban no lejos de la frontera. Balsas y lanchas rápidas descargaban discretamente los cargamentos en las costas de Yucatán, Veracruz, Sinaloa o Baja California. A fines de los años 1990, las investigaciones realizadas por la PGR, las principales agencias antidrogas estadounidenses y la jueza suiza Carla del Ponte revelaron el increíble alcance de la protección de la que gozaba el crimen organizado durante los sexenios de Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo. Los gobernadores de Chihuahua, Morelos, Tamaulipas, Quintana Roo, Veracruz y Sonora, todos miembros del PRI, fueron sospechados o imputados, al igual que varios directores de la policía judicial, generales miembros del Estado Mayor del Ejército, comandantes de regiones militares, así como ministros. Algunos narcos afirmaban que los secretarios privados de los dos anteúltimos presidentes –así como el hermano del presidente Salinas de Gortari, Raúl– formaban parte de estas redes. Un documento de la inteligencia militar mexicana que data de 1995 confirma estas acusaciones (5). A cambio de esta protección generosamente remunerada, el Estado imponía a los mafiosos no atacar a sus rivales y respetar sus territorios. El PRI, el partido-Estado, controlaba entonces suficientemente los engranajes de la administración y de la fuerza pública para imponer semejante acuerdo, y para hacerlo aplicar desde el gobierno central hasta las comunas, pasando por los gobiernos regionales. Pero todo cambió con la victoria de Fox. Tras la derrota del PRI, la mayoría de los altos funcionarios cómplices del crimen organizado fueron reemplazados. Al igual que las de 1997, las elecciones regionales y locales de 2000 llevaron al poder a gobernadores y alcaldes que ya no pertenecían al PRI. Por primera vez en veinte años, los narcos se encontraban frente a una multitud de interlocutores políticos que, por diversas razones, ya no se sentían obligados por los acuerdos anteriores. Esperando restablecer nuevos circuitos de corrupción en las altas esferas del Estado, debían rediseñar rápidamente otras rutas de “tráfico hormiga”, para transportar la droga. Para controlar estas vías, no existía otro recurso, en el corto plazo, que corromper a los alcaldes y policías municipales que controlaban los puntos estratégicos de los nuevos itinerarios, de la frontera de Guatemala a la del norte. Las reglas de juego cambiaron: los carteles se enfrentaron para adueñarse de nuevos bastiones. México descubrió lo que se denomina la “guerra por las plazas”.

La primera gran batalla de este nuevo conflicto se libró en Nuevo Laredo, en 2003, en la frontera entre Tamaulipas y Texas. Durante semanas, los pistoleros del cartel del Golfo se enfrentaron con los sicarios del cartel de Sinaloa; cada bando contaba con el apoyo de un sector de la fuerza pública. Según Edgardo Buscaglia, especialista en crimen organizado de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en 2008, el 60% de las comunas del país fueron “capturadas o feudalizadas” por el narcotráfico (6).

La aparición de una nueva organización acabó de tornar la situación ingobernable. Tras la detención en 2003 del último jefe indiscutido del cartel del Golfo, Los Zetas, su brazo armado, se emanciparon de su tutela. Dirigidos por ex miembros de las fuerzas especiales del ejército, adoptaron “una estrategia más mafiosa que narcotraficante”, nos explica Luis Astorga, uno de los mejores especialistas en el tema. Al tener dificultades para instalarse en el comercio de la droga, se lanzaron a otras actividades (extorsión, secuestros, tráfico de inmigrantes y prostitución, juegos clandestinos, contrabando, falsificación...). Su objetivo era simple: extender su influencia al conjunto del país para maximizar su volumen de negocios. Para ello, no dudaron en atacar las plazas fuertes de los carteles tradicionales, aliándose a veces a mafias locales del mismo tipo que entrenaban y asesoraban, como la Familia Michoacana, en el oeste del país, en los márgenes de los feudos del cartel de Sinaloa. Tras la guerra por las “plazas”, comienza la batalla por los “territorios”.

Militarización de la sociedad

La generalización de la violencia no es pues directamente imputable a la decisión del presidente Calderón, tomada en 2006, de lanzar masivamente al ejército, la armada y la policía federal a la represión del crimen organizado. Es consecuencia de una reestructuración que se volvió inevitable por la alternancia política, y del surgimiento de una nueva forma de criminalidad. En cambio, la responsabilidad del actual presidente es evidente en otros puntos. Su gobierno optó por una estrategia errónea. A pesar de los golpes a los estados mayores de las mafias, la “guerra” no redujo el tráfico propiamente dicho: los veintidós jefes narcos detenidos o abatidos durante el sexenio de Calderón –de treinta y siete identificados por las autoridades– fueron inmediatamente reemplazados. En lo sustancial, nada cambió: en 2011, según el Departamento de Estado estadounidense, el 95% de la cocaína consumida en Estados Unidos seguía pasando por México.

Por otra parte, el gobierno no combatió la corrupción. Ahora bien, allí reside el problema de fondo. Las confidencias de Ismael “El Mayo” Zambada al director del semanario Proceso lo confirman. A la pregunta “¿Por qué la guerra contra el narcotráfico está perdida?”, el más antiguo de los cabecillas de Sinaloa, sarcástico, respondía al periodista, el 3 de abril de 2010: “El narcotráfico está arraigado en la sociedad, al igual que la corrupción”. El gobierno se defiende de esta acusación de manera poco convincente, recordando que en 2010, 1.500 funcionarios y 500 empresarios fueron sancionados por casos de corrupción. La PGR precisa que el 28% de sus efectivos fueron despedidos en los dos últimos años. Pero nada se hizo para convencer a la opinión pública, la clase política y el mundo de los negocios de la voluntad gubernamental de atacar las raíces del mal. La lucha contra el lavado de dinero no dio mayores resultados, aunque se hayan adoptado nuevas reglamentaciones fiscales y bancarias para combatirlo. El Banco de México publicó recientemente cifras preocupantes: durante el sexenio de Calderón, el sistema bancario nacional identificó más de 31.000 millones de dólares de origen ilícito, es decir, un 106% más que bajo la presidencia de Fox (2000-2006) (7). “El dinero sucio se invierte sobre todo en los estados del Norte, donde aparecen empresas prósperas en los sectores de la construcción, inmobiliario y hotelero. Sería fácil investigar sus ingresos”, nos explica el economista Rogelio Ramírez de la O. El jefe de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda recuerda, por su parte, que la evaluación de las sumas blanqueadas cada año en México aún oscila entre 15.000 y 50.000 millones de dólares, es decir, entre el 3% y el 8% del PIB.

Pero es en el terreno de los derechos humanos que el balance gubernamental es juzgado más severamente. Las fuerzas armadas y la policía federal implicadas en la represión resultan culpables de múltiples excesos. Varios civiles fueron asesinados por militares por no detenerse a tiempo en los cordones del ejército.

Bravache, un oficial superior destinado a la dirección de la policía de Torreón, declaró a la prensa: “Si agarro a un zeta, lo mato. ¿Para qué interrogarlo? El ejército tiene su servicio de inteligencia, no necesita información adicional” (8). Una denuncia presentada por el abogado Netzai Sandoval y 28.000 ciudadanos mexicanos ante la Corte Penal Internacional (CPI) de La Haya pone en evidencia más de doscientos casos de torturas por parte de las fuerzas armadas. La mayoría de los prisioneros no son presentados al Ministerio Público tras su detención, tal como lo exige la ley, y son interrogados en los cuarteles durante varios días.

El Ministerio de Defensa poco ha hecho para poner fin a la impunidad de la que gozan sus soldados. De 2006 a 2011, sólo veintinueve fueron condenados, mientras que la fiscalía militar instruyó 3.671 casos de violaciones graves a los derechos humanos. En resumen: el Estado da la impresión de no controlar más a su ejército ni a su policía. O lo que es peor, de querer militarizar la sociedad. Muchos mexicanos se sublevan contra estas prácticas propias de una dictadura bananera de los años 70, que afectan además la imagen del ejército, una de las pocas instituciones hasta ahora respetadas por la mayoría de la población. A lo largo de 2011, el poeta Javier Sicilia, padre de un adolescente asesinado por los sicarios de Cuernavaca, logró reunir a un sector de la izquierda bajo el lema “¡No más sangre!”. Apoyado por la mayoría de las organizaciones no gubernamentales (ONG) nacionales, denunció el mal funcionamiento de los sistemas represivo y judicial. Esta campaña, aunque no haya sido masiva, despertó mayor preocupación en una opinión pública desconfiada, desencantada y cínica. Terminó desacreditando a la Presidencia de la República, única institución capaz de consolidar el frágil proceso de democratización de México. La ofensiva de Calderón se volvió pues contra el orden institucional que pretendía defender. El narcotráfico demostró estos últimos años que con o sin la complicidad activa del poder era capaz de poner en jaque al Estado y controlar una parte importante del territorio. Esta demostración tendrá sin duda consecuencias políticas. La sociedad parece haber adherido a la idea del regreso del PRI al poder: sólo éste sería capaz, dicen, de negociar con el narcotráfico y recuperar la paz... Con el triunfo de Enrique Peña Nieto en las presidenciales de 2012, los carteles obtuvieron su primera victoria sobre la democracia mexicana.



Notas

1. Según el Departamento de Estado estadounidense, en 2011, el 95% de la cocaína consumida en Estados Unidos pasaba por México. Según la misma fuente, entre 18 y 20 toneladas de heroína y 16.000 toneladas de marihuana (cifras de 2009) también transitan por el país. No existen cifras serias sobre las metanfetaminas. 
2. Patrice Gouy, “Des catholiques mexicains se mobilisent contre la guerre de la drogue”, La Croix, París, 24-7-12. 
3. Hernando Calvo Ospina, “En las fronteras del Plan Colombia”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, Buenos Aires, febrero de 2005.
4. Véase el testimonio del ex general Acosta Chaparro, condenado por colusión con el cartel de Juárez y luego liberado por la justicia militar, en Anabel Hernández, Los Señores del Narco, Grijalbo, México DF, 2011. 
5. Véase La Guerre perdue contre la drogue, La Découverte, París, 2001.
6. “El narco ha feudalizado 60% de los municipios, alerta ONU”, La Jornada, México DF, 26-6-08.
7. Víctor Cardoso, “BdeM: en 2 sexenios panistas el crimen lavó más de 46,5 mil mdd”, La Jornada, 29-11-11. 
8. “Si agarro a un zeta, lo mato. ¿Para qué interrogarlo?”, La Jornada, 13-3-11.