10/25/2026

César Jáuregui, de las juventudes panistas a Almoloya

Ana Lilia Pérez

"El impacto para el blanquiazul podría tener consecuencia sin precedentes, considerando que Chihuahua es uno de los bastiones que le quedan al partido".

César Jáuregui, de las juventudes panistas a Almoloya. Por Ana Lilia Pérez

La crispación interna en el Partido Acción Nacional (PAN) en Chihuahua se ha convertido en uno de los principales saldos que el CIAgate ha provocado. La crisis política que vive ese partido se manifiesta de forma abierta mediante duros señalamientos y acusaciones de traición contra la Gobernadora María Eugenia Campos. La efímera campaña del “Yo con Maru” –que en mayo pasado encendió los ánimos panistas y congregó a políticos como Vicente Fox, Felipe Calderón y a la cúpula nacional de ese partido– ha quedado en el anecdotario. Hoy, el ambiente local se va tornando en una militancia que tacha a Campos de traidora.

De este modo, la escandalosa e ilegal intromisión de agencias estadounidenses a las que el Gobierno de Campos abrió las puertas –en una violación abierta a la Constitución y a las leyes de seguridad nacional– terminó por fracturar al panismo desde adentro. El escenario actual evoca el dicho popular de que “para que la cuña aprieta, tiene que ser del mismo palo”: lo que resuena en Chihuahua son reclamos entre correligionarios contra quien hasta hace unos meses hacían hasta “presidenciable”.

Al igual que María Eugenia Campos, César Jáuregui Moreno inició sus andanzas políticas en las filas de las juventudes panistas. En su caso, se afilió al PAN en 1983, participando activamente en la defensa del voto en esa entidad a favor del blanquiazul, escalando posiciones dentro del partido, hasta convertirse en miembro del Comité Directivo Estatal y coordinador de estados en la Secretaría de Organización del CEN.

María Eugenia Campos y César Jauregui hicieron mancuerna en su trayectoria y cargos públicos. Los amigos coincidieron en el Congreso del estado de Chihuahua cuando él coordinaba la bancada blanquiazul y Campos fungía como vicecoordinadora; ya entonces ella se ufanaba de que Jáuregui era su "mejor amigo". Fue de aquellos tiempos también cuando les unía la complicidad de que ambos aparecían en la “nómina secreta”, las listas y recibos que el priista César Duarte guardaba bajo caja fuerte y que registraban los sobornos que les entregaba etiquetándolos como “apoyo extraordinario”, que se haría públicas años más tarde.

Con el tiempo, Jáuregui se convirtió en el principal operador político de Campos, desempeñándose como su coordinador de campaña tanto en la contienda por la Alcaldía de Chihuahua como en la gubernatura del estado. Como retribución, ella lo nombró su segundo al mando: primero como Secretario del Ayuntamiento y, al asumir la Administración estatal en 2021, como Secretario General de Gobierno –el segundo cargo de mayor relevancia–. Posteriormente lo designó al frente de la Fiscalía del Estado de Chihuahua, institución que depende de manera directa de la Gobernadora.

La cercanía de esa dupla siempre fue evidente. María Eugenia Campos solía referirse a él con sobrenombres, como muestra de su cercanía, externándole agradecimientos y elogios, y reconociéndolo como alguien clave para su carrera política.

Cabe recordar que las componendas del Gobierno de María Eugenia Campos con agentes extranjeros de la CIA quedaron al descubierto de manera accidental. Esto ocurrió tras el siniestro del vehículo en el que viajaban empleados estatales de Chihuahua junto con los agentes estadounidenses, un hecho desafortunado en que hubo pérdidas de vidas.

A raíz del incidente, surgieron versiones contradictorias y falsas por parte del Gobierno de Chihuahua, respecto a las actividades que realmente desempeñaban.

Desde sus primeras declaraciones, el entonces Fiscal y su jefa, la Gobernadora, dieron mensajes inverosímiles: primero afirmaron que los agentes participaban en un curso de drones, luego que sólo les habían pedido “un raite” y, finalmente dijeron que formaban parte de un operativo.

Los argumentos de Jáuregui resultaron sumamente incongruentes cuando este despliegue ilegal conjunto quedó evidenciado. Del mismo modo, María Eugenia Campos se contradijo públicamente; en un principio minimizó el hecho, pero en una gira en medios quedó más expuesta al hablar abiertamente de los acuerdos que su Gobierno mantenía con agencias estadounidenses, y no sólo con la CIA. Aunque en su momento defendió el operativo, hoy responsabiliza por completo a su exfiscal en un evidente intento por lavarse las manos.

Incluso en el mitin que los panistas le organizaron el 27 de mayo a las afueras de la FGR, María Eugenia Campos asumió el operativo como propio y declaró: “Yo salgo el día de hoy a dar la cara porque tengo la dignidad para hacerlo. Yo hice mi trabajo, defendí a las familias, defendí que esa droga no llegara a nuestros niños en forma de droga, de adicciones”. Esta postura la replicó en una pasarela de entrevistas con diversos medios de comunicación.

Mantuvo ese mismo discurso cuando la cúpula panista se congregó en Chihuahua para apoyarla. Al evento que llamaron “Yo con Maru”, acudieron Fox y Calderón, quienes se deshacían en elogios para María Eugenia Campos; Fox, incluso la llamó “valkiria”.

Pero después, como preámbulo a la detención que a través de la Fiscalía del estado ordenaría contra su “amigo”, el discurso de Campos dio un giro radical. Estuvo en medios de comunicación señalando que desconocía y que no podía perdonar que Jáuregui hubiera autorizado la intervención de agentes de la CIA “por la libre”, sin informarle, y criticó a su “amigo” duramente endilgándole toda la responsabilidad. Lo siguiente fue la orden de detención que la mañana del 17 de octubre la Fiscalía de Chihuahua –que depende de la Gobernadora– ejecutó contra Jáuregui. Esta detención generó de inmediato la manifestación de panistas locales, quienes la acusaron de “traidora”.

Poco después, la FGR le notificó a Jáuregui una segunda orden de aprehensión por delitos del orden federal: Traición a la Patria, un ilícito de muy alta gravedad.

Aunque es el único caso hasta ahora procesado por ese delito, la conducta de César Jáuregui no es una excepción por parte de miembros del PAN, en ese partido hay muchos que realizan acciones que podrían encuadrarse en ese delito; son muchos integrantes de ese partido los que se pliegan a las disposiciones de gobiernos e intereses extranjeros. Es más, van al extranjero a pedir la intervención en nuestro país; es un actuar que no sólo contraviene la Constitución, es también una conducta indigna y deshonesta.

En cargos de mayor relevancia, Vicente Fox y Felipe Calderón también lo hicieron durante su paso por la Presidencia: entreguistas a los intereses privados y foráneos, antepusieron los negocios particulares por encima de los intereses del país. Una muestra de ello fue Calderón, quien desde su gestión como Secretario de Energía y luego durante su paso por la Presidencia, operó la entrega de una amplia fracción del sector eléctrico a empresas españolas para las cuales, tiempo después, trabajó formalmente como consejero. Asimismo, cooperó con agencias estadounidense en operaciones ilegales que provocaron graves atrocidades, como el operativo "Rápido y Furioso"; en éste, la ATF (Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos) –con la complacencia calderonista– permitió el contrabando de armas de alto poder de Estados Unidos a México, que terminaron en manos de grupos criminales y causaron violentas muertes en nuestro país.

Y más recientemente Mauricio Kuri, Gobernador de Querétaro promoviendo la instalación de una aparentemente academia de capacitación policial, con la participación de agencias estadounidenses al margen de la Constitución.

Por lo pronto, Jáuregui enfrenta dos procesos simultáneos. A nivel estatal, bajo la causa penal 3055/2026, se le imputan los delitos de ejercicio ilegal del servicio público, coalición de servidores públicos y violaciones a los protocolos de seguridad nacional, estas últimas asociadas a la Traición a la Patria, por permitir la operación de personal extranjero. Bajo estos mismos hechos, las autoridades de Chihuahua emitieron también una orden de captura contra Guillermo Arturo Zuany Portillo, exdirector de la Agencia Estatal de Investigación.

A nivel federal, la FGR le imputa a Jáuregui formalmente el delito de Traición a la Patria en materia de seguridad nacional por autorizar operaciones clandestinas de agencias extranjeras (como la CIA) en suelo mexicano. Al respecto, la Constitución Política estipula que la soberanía nacional reside esencialmente en el pueblo y se ejerce a través de los Poderes de la Unión. Que la conducción de la política exterior y la seguridad nacional son facultades exclusivas del Ejecutivo Federal, y ningún funcionario estatal tiene atribuciones para pactar o autorizar la intervención de gobiernos o representantes de otros países en el ámbito de la seguridad.

Jáuregui fue trasladado e ingresado al penal de El Altiplano, en el Estado de México, y el martes tuvo su audiencia inicial.

María Eugenia Campos en sus cargos públicos –primero a nivel municipal y luego estatal– siempre tuvo como operador principal a César Jáuregui, por ello, resulta inverosímil que ahora ella pretenda deslindarse y endosarle toda la responsabilidad de haber permitido la injerencia de la CIA en la entidad, especialmente cuando desde su propia Administración se destinó infraestructura y oficinas para las operaciones de las agencias estadounidenses en la llamada Torre Centinela.

Hasta ahora nada garantiza que María Eugenia Campos quede impune de su responsabilidad por colusión u omisión en el caso de la CIA. La FGR continúa trabajando en la indagatoria y existe la posibilidad de que Jáuregui aporte más información acogiéndose a figuras legales como el criterio de oportunidad.

Aún no se aclara cuál era el objetivo ni qué actividades realizaban realmente los agentes de la CIA en Chihuahua durante el supuesto operativo en El Pinal, municipio de Morelos, porque ni las autoridades estatales ni esa agencia estadounidense poseen atribuciones legales para las acciones que dicen haber estado ejecutando.

Pero lo que sí se evidencia es que la detención del exfiscal César Jáuregui ha desatado una crisis política al interior del PAN, una fractura en la que los militantes locales señalan a Campos como “traidora”. El impacto para el blanquiazul podría tener consecuencia sin precedentes, considerando que Chihuahua es uno de los bastiones que le quedan al partido.

Actualmente, el PAN cuenta con un padrón de 366, 104 afiliados en todo el país. De esa cifra, casi 18 mil corresponden a afiliados en Chihuahua. Pese a la magnitud de la crisis que se les avecina, la dirigencia del PAN ha guardado silencio, no han aclarado si mantienen el respaldo de “Yo con Maru” o si se sumarán a quienes la tachan de traidora.

Para leer a AMLO

 Fabrizio Mejía Madrid

"Lo que hace AMLO en sus dos libros es defender a persona en las distintas necesidades y autocreaciones morales que le impone el modelo económico".

Para leer a AMLO. Por Fabrizio Mejía Madrid

Cuando un movimiento llega al poder necesita construir su hegemonía. Esa palabra “hegemonía” quiere decir usar el consentimiento, el sentido común, y una forma de ver al mundo. Hegemonía es que la clase social que ha llegado al poder, en vez de sólo usar la coerción unilateralmente, tiene que elaborar una idea de Estado que le permita consolidar un régimen nuevo. Antonio Gramsci escribió dos mil páginas sobre ello desde la cárcel a la que fue arrojado por los fascistas italianos en los años treinta del siglo XX. Su mejor lector fue Peter D. Thomas que murió apenas esta semana. Esta columna se basará en su interpretación de Gramsci para responder a una pregunta: ¿para qué Andrés Manuel López Obrador escribió Grandeza y Pueblo?

Para entendernos. El movimiento es el obradorismo. La hegemonía es lo que llamamos 4T y su horizonte es el humanismo mexicano. La clase social que llegó al poder con Andrés Manuel y de la que él es su máxima creación como dirigente, son todos los que quedaron fuera del modelo neoliberal mexicano. Están, por supuesto, los trabajadores que fueron super explotados manteniendo los salarios en el mínimo de supervivencia. Están los ejidatarios del campo que se vieron en la necesidad de emigrar o sembrar drogas. Están, también, las clases medias sin opciones para estudiar ni tener una vivienda. Están, además, los empresarios y comerciantes que vieron pasar los beneficios del neoliberalismo porque no podían competir contra los monopolios ni contra las complicidades corruptas entre funcionarios y magnates repentinos. Son los que el neoliberalismo consideró desechables. Jóvenes, pobres, adultos mayores, y geográficamente, el sur y sureste de la República mexicana. Los profesores de marxismo criticarán esta caracterización porque las clases sociales ---me repetirán--- son el resultado de las relaciones de producción. Pero, desde una óptica política, esa mayoría desechada por el neoliberalismo es la que irrumpe en la elección de 2018 a favor de López Obrador. Y la llamo clases politizadas. Están contra el neoliberalismo y su corrupción. Hasta ahí. La 4T no se propuso ni una revolución socialista ni es socialdemócrata porque sus principales banderas son el rescate de los de abajo, no la corrección política o el feminismo islamofóbico.

Para ellas gobierna la 4T. Sus opositores son los empresarios que se beneficiaron del neoliberalismo con ventas de empresas del Estado a precios ridículos, rescates financieros hasta ahora impagables, y exenciones de impuestos, de luz, agua, y seguro social. Los medios de comunicación se convirtieron en parte de estos nuevos corporativos abusivos y corruptos. Los intelectuales tradicionales se hicieron al amparo de Carlos Salinas de Gortari como una casta de vanidades que se dijo independiente de la política mientras apoyaba el proyecto de saqueo nacional y los fraudes electorales. Las universidades tradicionales se orientaron hacia la ideología neoliberal. Los monstruos globales de la energía, la minería, y las finanzas no ven la hora que se desechen las reformas constitucionales que contuvieron el desarrollo neoliberal. Esos son los adversarios de la 4T como régimen.

Así, que se necesita la consolidación de la hegemonía. Esta es una doble práctica: generar entre todos los sectores aliados el consentimiento de que el proyecto es el deseable para todos, y mantener a raya a los opositores. A las clases aliadas que llegaron al poder ---nos dice Gramsci--- se les dirige, y a las que se oponen se les domina. La autorización para dirigirlos, el sentido común, la forma de ver el mundo se comparte dentro de la alianza política con otras clases para conformar un bloque histórico. La coerción sólo es para los adversarios políticos. A ellos no se les convence, se les obliga. Las clases aliadas consienten a esa coerción habida cuenta de que comparten todos la idea de que el dominio se mantenga estable en el tiempo. Es decir, que la clase que alcanzó el poder lleve a cabo su proyecto de transformación. En una frase: que el cambio de política se convierta en una cambio definitivo de régimen, sin vuelta atrás. A esta dirección/dominación se le acompaña de una táctica política de posiciones, es decir, de mantener el terreno a partir de fortificarse y desgastar al adversario. Antes de que el movimiento llegara al poder, se emprendieron las tácticas de maniobras con ataques certeros y casi de sorpresa, aprovechando cada oportunidad para derrotar al PRIAN. Ahora lo que se impone es fortificarse o, como lo ha dicho Andrés Manuel, anclarse en los principios.

El terreno natural para desplegar la hegemonía es el de la sociedad civil. Pero no es la de Claudio X. González y Lorenzo Córdoba. Los de la Marea Rosa se reivindican como individuos aislados, apartidistas, fragmentos de un revoltijo de intereses particulares sin mediación posible. Esa no es la sociedad civil de Gramsci y sobre la que escribió Carlos Monsiváis en Entrada Libre y No sin nosotros. La sociedad civil, escribe Gramsci, es “el contenido ético del Estado”. El poder del movimiento es justo que convierte en una ética pública ---no mentir, no robar, no traicionar al pueblo--- en una obligación del Estado.

Es una sociedad civil que no es ese engendro que se dice “apartidista” y sin mayor visión que sus propias necesidades particulares, pequeñitas, de su cuadra, su empresa, su salón VIP, sus arreglos de contratos, premios y puestos. No, la sociedad civil es el contenido ético del Estado que debe cumplir con esas obligaciones para generar una base social cuyo horizonte es la Nación y su continuidad en el tiempo. Eso es la hegemonía: ser capaces de ofrecer una dirección para la sociedad en su conjunto gobernada desde una clase social que ha conquistado el poder político. Esto le proporciona al Estado una base permanente que es, a final de cuentas, lo que le permitirá la continuidad en el futuro.

Andrés Manuel dejó el Gobierno de la República con un consenso probado por la continuidad con Claudia Sheinbaum, que obtuvo en 2024, seis millones más que los 30 millones de 2018. Los niveles de aprobación son muy altos y eso indica que el consentimiento en la opinión pública está consolidándose con los temas de la agenda. Aquí no debemos confundir los medios de comunicación, que son los señores y señoras de la radio, tv, periódicos y plataformas, con la opinión pública, que es el juicio mayoritario. Sin embargo, López Obrador fue muy insistente en desautorizar a las cabezas de la casta de vanidades que se llamó “intelectual” durante el neoliberalismo. Lo hizo para deshacer una autoridad que resultó muy endeble, no sólo moralmente, sino sobre todo en el contenido supuestamente culto y sabio que ostentaban. Pero, realmente, el aparato de la hegemonía neoliberal no dependió de sus dos revistas, Nexos y Letras Libres, que no se vendían sino que se almacenaban ni de sus editoriales.

 Si acaso, tuvo un poco de relevancia aquella serie de televisión de Clío que contó una historia de México en la que Porfirio Díaz era un modernizador y no un lacayo del capital extranjero, y Díaz Ordaz había ordenado asesinar a los estudiantes porque se sentía físicamente muy alejado del ideal de belleza clásica. En el aparato hegemónico del neoliberalismo lo que realmente contó fue la enorme difusión de los manuales de superación personal donde todo destino era responsabilidad individual y, al final, el pobre era pobre porque quería. Ese fue el manifiesto neoliberal de la pedagogía masiva que humilló a millones.

Pero, en el caso de la hegemonía, hay todavía mucho terreno por recorrer. Lo que tenemos enfrente es cambiar el contenido de la felicidad personal, de la acumulación de dinero, bienes, grados académicos, reconocimientos, hacia la convivencia con los demás. López Obrador ha dejado con sus libros un boceto de una visión del mundo llamada “humanismo mexicano”. En su libro, Grandeza, va hacia nuestro pasado indígena y comunitario para construir un modelo de felicidad futura: solidaria, sin interés por el lucro o los privilegios, honesta, libertaria, recíproca en la ayuda mutua, y conectada con la naturaleza. En su libro Pueblo la articulación es con una historia política de la Independencia, la Guerra de Reforma, la victoria sobre las invasión de Francia, la Revolución, el cardenismo, y la Cuarta Transformación. Es la historia de un pueblo que resiste sabiendo que sus luchas, dolores, y derrotas son para las generaciones futuras. Con estos dos textos, lo que AMLO busca es generar una hegemonía para la conducción política de la base social del Estado que es el obradorismo, los funcionarios y representantes populares, y para los que son aliados en tránsito de conformarse en bloque histórico.

Resulta crucial pensar en que este humanismo mexicano no es una romantización de una supuesta esencia humana que, en realidad, enmascara el hecho de que las relaciones sociales en el capitalismo y, en especial, en el neoliberalismo, son anti-humanistas. Se trata de una práctica política y de una ética del Estado. No es ni un punto de partida ni un punto de llegada. Es una práctica. El humanismo práctico al que, en algún momento, se refirió el filósofo marxista Louis Althusser, no está concebido desde el sujeto individual que es autoconsciente, introspectivo, que tiene intenciones y autoría, sino desde la persona. La persona no es una intimidad como el sujeto, sino una máscara en los juegos de funciones que le impone la sociedad en la que vive. La persona es producto de las necesidades a las que nos somete el sistema económico traspasadas por nuestra historia común, nuestra épica colectiva, y un campo de la acción política que genera una identidad, no individual, sino colectiva. Escribe Gramsci: “(La persona) no es un presupuesto ontológico ---es decir, de cuál es su esencia---, sino que es resultado de una autocreación moral, implícita en la realidad ética de una convivencia activa. La persona es un sujeto perecedero, y como tal, puede ser destruido, salvado o defendido”. La persona no se autoconstruye, no se jala a sí mismo de las botas, sino que es el resultado de los demás. Ayudar al otro en desgracia es sentir con él y, también, ayudarte a ti mismo a ser un poco mejor.

Y así, lo que hace AMLO en sus dos libros es defender un tipo de persona en las distintas necesidades y autocreaciones morales que le impone el modelo económico, el trajín de los acontecimientos políticos, las rupturas, los retrocesos y hasta la suerte. La historia nacional escrita por López Obrador es la épica de una Nación que ha resistido casi todo: invasiones extranjeras, golpes de Estado, dictaduras, y guerras de desgaste. Ha resistido el neoliberalismo y ha sido capaz de irlo conteniendo de manera pacífica. Si no, vean las tácticas de Claudia Sheinbaum delante de la ofensiva gringa de la nueva Doctrina Monroe, el Escudo de las Américas, los grupos de narcos ahora juzgados de terroristas, la injerencia descarada para distorsionar el debate público y con ello, el resultado de las elecciones latinoamericanas.

Por eso es un humanismo “mexicano”, porque no se trata de una esencia de lo humano, sino de sus encuentros, sus entrecruzamientos, con la historia de una comunidad nacional. El humanismo mexicano es la propuesta de Andrés Manuel para la formación de ese espíritu público que le dé continuidad a la hegemonía de la 4T.

Para ello la clase en el poder necesita conducir dos tipos de transformaciones. Una, la de una nueva función intelectual desde abajo que Gramsci llamó el “filósofo democrático”. Y otra, lo que llamó “aparato hegemónico”. La primera es reconocer que no existe una clase intelectual, sino que hay intelectuales en todas las clases. Gramsci los define como los organizadores sociales de la ética del Estado. Escribe el filósofo italiano: “los intelectuales no deberían caracterizarse en concreto por su trabajo intelectual, sino por la posición de este trabajo intelectual en determinadas relaciones sociales, incluyendo las políticas”. Así, realmente no importa desde el punto de vista de la hegemonía si un historiador, un politólogo o un novelista escriben de tal o cual tema o siquiera si son buenos y nos gustan, sino en dónde están situados en las luchas de bloques históricos. 

Para sorpresa de muchos, resultó que casi todos los de la casta de las vanidades intelectuales están en la derecha y, últimamente, bajo las órdenes de un autodeclarado “ultraderechista”, estafador y farsante, como Ricardo Salinas Pliego. Mientras se postulan como independientes, estos escritores sirven claramente a un bloque que se benefició de la corrupción y el remate de los bienesnacionales. La motivación de la casta intelectual para firmar desplegados junto a corruptos y payasos o para dar conferencias en la Universidad de TvAzteca es el terror a perder su carácter de casta, a no ser respetados simplemente porque hablan o escriben desde su altura sublime sino a verse obligados a escuchar a los intelectuales de abajo y a sentir con ello para aprender de ellos. El terror y menosprecio por la sabiduría popular y los seres humanos simples los arrojó a las butacas de TvAzteca. Qué lástima.

Ese fue justo uno de los puntos en que el proyecto de Nación se topó con pared, como en la salud: había que formar una nueva base social. En este caso de los pensadores que intervengan en la realidad y ayuden, al escuchar la voz de lo popular, a crear un clima cultural para el nuevo régimen. Gramsci, cuyo partido comunista italiano estaba en un relativa orfandad en los años treintas del siglo pasado, pensó en una nueva forma de función intelectual al que llamó “filósofo democrático”. Para visualizarlo, tomó una vieja metáfora que había sido utilizada por Marx en sus escritos de joven: el arpa del viento. 

Este fue un instrumento musical que consistía en una caja de resonancia y cuerdas de distintos grosores que tocaban música cada vez que el viento soplaba. Gramsci equipara las corrientes del viento con las contradicciones del sentido común popular y al filósofo democrático como la caja de resonancia que las reorganiza y las hace armoniosas. El filósofo democrático debe ser “un persuasor permanente”, escribe Gramsci, “que diga la verdad como una necesidad política”. Y agrega: “El moderno príncipe, el mito-príncipe, no puede ser una persona real, un individuo concreto; sólo puede ser un organismo, un elemento social en el que ya se comience a concretar una voluntad colectiva que se reconoce y afirma parcialmente en la acción. Este organismo ya está dado por el desarrollo histórico, y es el partido político, la forma moderna en que se resumen las voluntades colectivas parciales que tienden a devenir universales y totales”. En todo caso hay que organizar a un masivo contingente de personas que escuchen las contradicciones del sentido común popular para armonizarlas. No es tarea de unos cuantos elegidos.

La otra transformación necesaria es el llamado “aparato hegemónico”. Cuando las revoluciones liberales llevaron al poder a la burguesía ésta usó las escuelas, los periódicos, los pasquines ---cuyo equivalente actual son las redes sociales--- y los intelectuales orgánicos para su hegemonía. Los neoliberales usaron las universidades, los manuales de superación personal, y las competencias de los reality shows para  difundir y normalizar su visión del mundo codiciosa, egoísta, utilitaria y, al final, hueca. ¿Qué debemos usar en la 4T? Durante la pre- evolución usamos los medios a nuestra alcance: volantes, videos de mano en mano, el periódico del movimiento, Regeneración. Pero ahora en el poder, a quienes proponen series de streaming o memes. Sin duda ayudarán pero sospecho que quizás haya que construir un aparato hegemónico propio desde sus cimientos.

¿Ya decidió México participar en el security shoring contra China?


Hemos insistido en este espacio en varias ocasiones ( La Jornada, 17/7/24, por ejemplo) sobre la profunda confrontación sistémica entre Estados Unidos y China, con sistemas políticos y económicos contrastantes, al menos desde 2022. La respuesta de Estados Unidos ante la creciente presencia económica global y la creciente superioridad tecnológica china ha enfatizado la seguridad nacional estadunidense como su máxima prioridad hacia (en contra) de China y con la exigencia de que terceras regiones y países (incluyendo América Latina y el Caribe y México) se adscriban a esta estrategia (colación de aliados). Más allá de la “coexistencia pacífica” bilateral entre Estados Unidos y China (y encuentros entre Trump y Xi Jinping en 2026), Estados Unidos insiste y exige, por ejemplo vía el Escudo de las Américas (creado en marzo de 2026), medidas explícitas en contra de China en minerales críticos, tierras raras y respectivas inversiones. Las tierras raras (17 metales fundamentales para la producción en la microelectrónica y cibernética, incluyendo partes para autopartes, electrónica, vehículos híbridos y eléctricos) y los minerales críticos (docenas de metales para la fabricación de otros tantos productos de cadenas globales de valor) pueden prácticamente todos utilizarse de forma “dual”, es decir, tanto en la elaboración de bienes civiles como militares (incluyendo motores de aviones y vehículos, baterías eléctricas, telecomunicaciones y defensa antimisiles).

En la “coexistencia pacífica” en la confrontación sistémica de las dos potencias mundiales los semiconductores de alta tecnología –en los que Estados Unidos todavía cuenta con avances tecnológicos importantes, mientras China está realizando esfuerzos múltiples para sustituir importaciones y lograr su fabricación mediante empresas chinas– y las tierras raras y minerales críticos –en los que China cuenta con la proveeduría y manufactura de mercancías para docenas de cadenas globales de valor, y en donde Estados Unidos está buscando consolidar su proveduría (y posterior manufactura, proceso que puede llevar varios años)– juegan un papel fundamental. Países como Brasil y México hasta ahora parecieran haberse abstenido de participar directamente en el security shoring estadunidense, aunque las presiones han sido enormes. Los nuevos gobiernos de Bolivia, Colombia, Chile y Perú, entre otros, han tomado medidas explícitas hacia el security shoring mediante nuevas regulaciones y leyes en los rubros arriba señalados y restringir la presencia china. En Chile, por ejemplo, una de las primeras medidas del nuevo gobierno de Kast fue la de garantizar acceso preferencial a Estados Unidos de cobre, litio, antimonio y selenio, entre otros, además de nuevas regulaciones dirigidas a empresas de China.

¿Y México? Es importante reconocer que México no ha participado hasta ahora en el Escudo de las Américas. No obstante, sí se han tomado medidas contundentes durante 2025-2026 ante la confrontación sistémica entre Estados Unidos y China. El Laboratorio de Análisis en Comercio Economía y Negocios (LACEN) y el Centro de Estudios China-México (Cechimex), ambos de la UNAM, han venido examinando estos aspectos con detalle.

Primero. En el último trimestre de 2025 el Ejecutivo y el Legislativo decidieron imponer aranceles en contra de todos los países que no cuentan con tratados comerciales con México, en forma destacada China. Así, desde el 1/1/26 las importaciones chinas de mil 463 fracciones arancelarias aumentarían de 15.59 por ciento a 28.59 por ciento, aunque el impacto en el promedio ponderado para la totalidad de las importaciones chinas fue muy inferior ( La Jornada, 7/1/26).

Segundo. El 3/7/26 la Secretaría de Economía (SE) publicó en el Diario Oficial de la Federación un decreto en el que especifica “los bienes de uso dual, software y tecnologías cuya exportación está sujeta a regulación” por parte de la SE y enfatiza que buscará “adoptar y mantener los controles adicionales a la exportación que estén vigentes en Estados Unidos”. El contundente decreto se circunscribe en los esfuerzos de Estados Unidos de controlar la cadena global de valor completa de tierras raras y minerales críticos (exploración, minería, función y fabricación de mercancías) mediante recientes políticas según las cuales empresas estadunidenses deberán solicitar desde 2027 exenciones para el uso de proveeduría extranjera de “naciones extranjeras no aliadas” (léase China). La conformación de una coalición de países aliados, México incluido, es una prioridad estratégica para Estados Unidos en su security shoring en contra de China.

Tercero. En la accidentada renegociación del T-MEC, el tema de China se ha convertido en uno de los principales temas de discusión, y el decreto del 3/7/26 ameritó un reconocimiento por parte del representante comercial de la Casa Blanca “que armoniza más estrechamente los controles de exportación mexicanos y estadunidenses”. Las inversiones mexicanas (y de otros países, incluyendo las chinas) en tierras raras y minerales críticos están reguladas conforme a la seguridad nacional de Estados Unidos y en el marco de la coalición de “países aliados” en contra de China.

Las implicaciones de estas medidas por parte de México en 2026 son significativas. Por un lado, integran a México plenamente en el security shoring en contra de China, aunque sin mayor conocimiento ni debate político y estratégico entre partidos políticos ni en el Legislativo. Por otro lado, subordinan las decisiones del comercio exterior de México y sus exportaciones, a las decisiones de Estados Unidos en su confrontación con China, bajo el concepto de bienes y servicios “duales”. El impacto pudiera ser significativo en las relaciones exteriores, el comercio exterior y las inversiones de México en general y con respecto a China, particularmente considerando las erráticas medidas estadunidenses desde enero de 2025. Tercero, las medidas generan una significativa incertidumbre en la relación externa de México –con China y el resto del mundo– en cuanto a que prácticamente todo tipo de comercio exterior e inversiones pudiera considerarse de “uso dual”; la totalidad de inversiones en nuevas tecnologías, telecomunicaciones, autopartes y automotriz, así como nuevas energías, perfectamente pudieran enmarcarse bajo este rubro. Por último, no sería sorprendente que también China responda (recíprocamente) a estas reiteradas políticas unilaterales de México en contra de China en los mismos ámbitos del security shoring estadunidense, tanto vía aranceles como en el comercio exterior e inversiones de “uso dual”. Los efectos serían mayúsculos para México, considerando que China ya es desde hace más de una década el principal importador de bienes de capital de México.

¿Será?

* Profesor del Posgrado en Economía y Coordinador del Centro de Estudios China-México de la UNAM

http://dusselpeters.com

No dejemos que las grandes tecnológicas dicten el futuro de la humanidad

 Bernie Sanders*

¿Deberíamos los seres humanos seguir controlando nuestro planeta? ¿O deberíamos ser remplazados como especie dominante? Por absurdas que parezcan estas preguntas, y por obvias que parezcan las respuestas, los oligarcas de las grandes tecnológicas que financian la revolución de la inteligencia artificial (IA) han respondido de maneras que deberían alarmarnos a todos.

En Silicon Valley, algunas de las personas más ricas del mundo creen tener el poder de crear una especie superior. Sam Altman, director de OpenAI, escribió en 2017 que la IA permitiría a los humanos convertirse en “la primera especie en diseñar a sus propios descendientes”. Sin embargo, lo que esto significa para los humanos sigue sin estar claro. Según Altman, o bien impulsaremos la inteligencia digital “y luego nos desvaneceremos en una rama del árbol evolutivo, o bien podremos descubrir cómo sería una fusión exitosa”. En otras palabras, los seres humanos están ante una decisión: enfrentarse a la extinción o fusionarse con las máquinas. “Creo que la fusión ya ha comenzado”, añadió Altman, y es “probablemente nuestro mejor escenario”.

De manera similar, Dario Amodei, director de Anthropic, ha hablado de la posibilidad de otorgar derechos a los modelos de IA. “No sabemos si los modelos son conscientes”, explicó, y añadió: “Pero estamos abiertos a la idea de que podrían serlo”.

A principios de este mes, Elon Musk, director de SpaceXAI y el hombre más rico del mundo, publicó en X: “Propagar la superinteligencia a las estrellas es una gran condición de éxito para un gestor de arranque biológico”, comparando a los humanos con la programación que inicia el sistema operativo de una computadora. En pocas palabras, Musk está diciendo que los humanos son simplemente un paso hacia la superinteligencia digital. A Peter Thiel, el multimillonario cofundador de Palantir y un inversor en IA, se le preguntó el año pasado si preferiría que la raza humana perdurara. ¿Su respuesta? “Eh… Bueno, no lo sé. Yo… yo… Hay tantas preguntas implícitas en esto”, balbuceó, antes de admitir a regañadientes que los humanos deberían sobrevivir.

Estas ideas tienen su origen en una ideología que alguna vez fue marginal en Silicon Valley llamada “transhumanismo”. Los transhumanistas creen que la tecnología nos permitirá trascender a la humanidad, ya sea creando una nueva especie o fusionándonos con máquinas. ¿Por qué ir más allá de los humanos? Porque estos nuevos “posthumanos” serán más inteligentes que nosotros. Serán infalibles. Irán a las estrellas y conquistarán el universo. Vivirán para siempre.

Si estas fueran fantasías de adolescentes obsesionados con la ciencia ficción, podríamos restarle importancia. Pero no lo son. Estas son las creencias fundamentales de las personas más poderosas del mundo, que están movilizando miles de millones de dólares para convertirlas en realidad.

Y estas inversiones ya están dando frutos. Durante decenas de miles de años, los humanos tuvieron el monopolio del lenguaje. Ya no. Durante miles de años, los humanos fueron los únicos capaces de resolver problemas complejos en campos como las matemáticas. Ya no. Hasta hace poco, podíamos distinguir con certeza cuándo un humano, en lugar de una computadora, nos hablaba a través de una pantalla. Ya no.

De hecho, las máquinas ya están empezando a remplazarnos. Y la visión que los oligarcas de las grandes tecnológicas tienen del futuro se vuelve cada vez más aterradora. Musk está construyendo Neuralink para implantar chips en el cerebro de las personas con el fin de lograr una “simbiosis con la inteligencia artificial”. Thiel se ha trasladado a Argentina, donde el presidente Javier Milei ha propuesto la creación de “corporaciones no humanas” operadas por agentes de IA, en las que “los accionistas humanos pueden participar, pero no es obligatorio”. Christopher Olah, cofundador de Anthropic, ha intentado convencer a líderes religiosos, incluido el Papa, de que la IA podría ser consciente.

Esto es absurdo e irresponsable. Y casi nadie fuera de Silicon Valley desea este futuro. Hay una razón por la que, según una nueva encuesta, 91 por ciento de los estadunidenses cree que necesitamos límites para la IA, por la que 74 por ciento desconfía de los líderes de las empresas de esta tecnología y por la que a 73 por ciento le preocupa que la IA pueda amenazar la supervivencia humana.

En mayo, el papa León XIV publicó su primera encíclica, La Magnífica Humanidad, en la que advirtió contra una “visión antihumana” según la cual “la persona humana corre el riesgo de ser reducida a datos, un engranaje en una máquina o una mercancía”. El Papa escribió claro: “La humanidad, con toda su grandeza y sus heridas, jamás debe ser remplazada ni superada”.

En respuesta, Thiel tildó al Papa de “agente comunista chino”. Pero el Papa tiene razón. Thiel y sus colegas oligarcas no podrían estar más equivocados.

La humanidad no debe permitir que un puñado de multimillonarios intenten imprudentemente remplazarnos. Debemos pausar de inmediato el desarrollo de la IA avanzada y prohibir la superinteligencia artificial –una mente artificial más inteligente que cualquier ser humano, capaz de operar de forma independiente fuera de nuestro control– hasta que un nuevo organismo federal pueda garantizar la seguridad de la tecnología. Por eso he presentado un proyecto de ley en el Congreso estadunidense para lograr precisamente eso.

La IA es una amenaza existencial para la humanidad. Debe ser tratada como tal.

El futuro de la humanidad no puede quedar en manos de unos pocos oligarcas obsesionados con el dinero y el poder. El pueblo estadunidense y los pueblos del mundo entero deben determinar ese futuro. Los seres humanos, no las máquinas, deben ser la prioridad.

* Bernie Sanders es senador estadunidense que representa al estado de Vermont y el independiente con más años de servicio en la historia del Congreso

Los extraños “bloques negros” de Pablo Lemus

 Puntos y Contrapuntos

Pedro Mellado Rodríguez

"¿Cuántos violentos de esos bloques negros están detenidos? ¿Ya investigó la Fiscalía de Jalisco quién los contrató?".

Los extraños “bloques negros” de Pablo Lemus. Por Pedro Mellado

Con respecto a tres hechos violentos ocurridos en Jalisco durante los dos primeros años de su Administración, el Gobernador emecista Jesús Pablo Lemus Navarro les debe puntuales explicaciones a los jaliscienses, pues en forma reiterada, en situaciones extrañamente muy parecidas, ha denunciado enfáticamente la presencia de un llamado “bloque negro”, numeroso y belicoso, presumiblemente financiado y operado por fuerzas oscuras que operan desde otras entidades del país.

Ese ha sido un argumento reiterado del mandatario de Jalisco para denostar políticamente a sus enemigos, para victimizar a su Gobierno, sin que sus dichos tengan la corroboración de investigaciones serias, profesionales, consistentes, formales, que debería realizar la Fiscalía del Estado a cargo de Salvador González de los Santos.

Por la forma como el mandatario de Jalisco ha planteado los hechos, ha quedado latente la certeza de que las argumentaciones de Lemus Navarro sólo han tenido el propósito de expiar sus culpas y aprovechar la oportunidad para inculpar a sus enemigos políticos, que ubica reiteradamente en los poderes siniestros de otro partido que amenaza a su Gobierno y que pondría en riesgo la tranquilidad de los jaliscienses.

En tres casos de violencia, la Fiscalía de Jalisco no ha aportado pruebas suficientes para respaldar las declaraciones del mandatario que se quedan en el discurso político oportunista, para tratar de fortalecer la muy maltrecha y cuestionada posición de un Gobernador frívolo, superficial, que obsesivamente pretende ser estrella de redes sociales, pero que en los hechos concretos no ha mostrado que tenga la capacidad para gobernar con mesura, inteligencia, sensibilidad y eficacia, un estado de tan singular relevancia como Jalisco.

El primer bloque negro

Le invito a que lea y escuche con atención la siguiente información. Hace 11 meses, el sábado 15 de noviembre del 2025, la revista Proceso publicó una crónica firmada por la reportera Elizabeth Rivera Avelar, sobre hechos violentos en el corazón de Guadalajara, que tiene una extraordinaria similitud con los desmanes que presenciamos el pasado domingo 18 de octubre del 2026 en el mismo escenario de la capital tapatía.

“La jornada de protesta efectuada este sábado 15 de noviembre [del 2025] en Guadalajara, Jalisco, por el asesinato del Alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, y denominada de la Generación Z, que inició pacíficamente, derivó en un enfrentamiento y cuantiosos daños en el Centro Histórico, con el Palacio de Gobierno como blanco principal de un grupo de manifestantes identificado como el bloque negro", advierte la información de la revista Proceso.

Agrega la nota: “El grupo de jóvenes inconformes emplearon bombas molotov y otros objetos para dañar las entradas del edificio estatal. Una vez en el interior de algunas oficinas, prendieron fuego a papelería, muebles, sillas y escritorios”.

La similitud de hechos con los ocurridos el pasado domingo 18 de octubre del 2026, parece producto del mismo guion: “En la Plaza de Armas, frente al Palacio, también se reportaron daños a mobiliario público y luminarias. Además, se utilizaron barras metálicas para arrancar losas de concreto de la plancha. La ola de agresiones se extendió a edificios aledaños, donde otro grupo intentó incendiar una de las ventanas del Congreso del Estado de Jalisco y causó destrozos en las obras de rehabilitación de Plaza Liberación”.

La narración de estos acontecimientos sigue la misma ruta que los ocurridos el pasado domingo: “Policías antimotines estatales se desplegaron y rodearon el Palacio de Gobierno. Tras aproximadamente dos horas de enfrentamiento, la muralla de seguridad se extendió para rodear los edificios del Congreso del Estado y del Poder Judicial para disuadir nuevos ataques. Se reportó el uso de gases lacrimógenos por parte de la policía, mientras los manifestantes acusaban el uso de gas pimienta y utilizaron piedras y basura como proyectiles contra los oficiales”.

¿Cuál fue la reacción del Gobernador Jesús Pablo Lemus Navarro frente a estos hechos?

La cita es textual de lo que el mandatario jalisciense publicó en su red oficial X el miércoles 19 de noviembre del 2025: “Respecto a las manifestaciones de la Generación Z del sábado 15 de noviembre del 2025, hemos detectado que llegó un camión del Estado de México, con alrededor de 50 provocadores pagados por intereses políticos para reventar la marcha y causar desmanes en el Centro Histórico de Guadalajara durante la tarde-noche”.

Y aventuró el mandatario jalisciense la siguiente idea: “Entre los 40 detenidos hay personas de esa y otras entidades que participaron en los destrozos; se le está pidiendo al juez que purguen una condena que podría ir de 3 a 10 años de cárcel, porque si querían venir a Jalisco, aquí se van a quedar.  En Jalisco respetamos el derecho de quienes se manifiestan para exigir justicia y paz en el estado y en el país: por eso no colocamos vallas en Casa Jalisco ni en Palacio de Gobierno. Pero no vamos a permitir que se libere a quienes sólo vinieron a ocasionar daños. En Jalisco el que la hace, la paga”.

Pero hasta la fecha, casi un año después de esa manifestación, ni el mandatario de Jalisco ni su Procurador han aclarado y precisado quiénes, de dónde, en qué condiciones, y por quién fueron contratados para causar destrozos en Jalisco.

El segundo bloque negro

El domingo 11 de octubre del 2026, un numeroso contingente, de miles de personas, familias completas con niños, mujeres, jóvenes, personas de la tercera edad, marchó desde la Glorieta de La Minerva hasta Casa Jalisco, residencia oficial del Gobernador Pablo Lemus, para protestar por el agua infecta y pestilente que desde principios de año suministra el Sistema Intermunicipal de Agua Potable, que opera el Gobierno estatal.

La manifestación fue reprimida violentamente por la Policía Estatal y, oficialmente, el Gobierno jalisciense sólo reconoció 39 detenidos. La mayoría de ellos secuestrados durante horas, algunos en Casa Jalisco, donde vive el Gobernador, y se les impidió comunicación con sus familiares o tener la asesoría de algún abogado. Muchos de ellos denunciaron que fueron torturados.

El lunes 12 de octubre del 2026, el discurso de Pablo Lemus tuvo singulares coincidencias con las explicaciones y justificaciones expresadas en noviembre del 2025.

“Miles de personas caminaron en paz, iban codo a codo, familias junto a jóvenes y profesionistas, mientras elementos de seguridad pública, protección civil y servicios médicos atendían la indicación de cuidar de la caminata y que pudieran ejercer libremente sus derechos. Eso fue lo que sucedió hasta que llegó a Casa Jalisco un grupo de choque de aproximadamente 400 personas que tenían la intención de generar violencia a fin de quitarle legitimidad a una marcha verdaderamente ciudadana”, dijo Lemus Navarro.

Agregó el mandatario en su mensaje publicado en la red social X: “Muchas de estas personas iban encapuchadas, armadas con piedras, tubos, martillos, petardos con clavos, bombas de gas y agredieron a las mujeres policías que habían sido asignadas para acompañar y proteger tanto a la manifestación como a la casa de descanso para personas de la tercera edad ubicada a un costado de Casa Jalisco”.

Explicó Lemus Navarro su muy particular versión de los hechos: “En ese momento comenzó algo distinto, eso ya no era una manifestación pacífica, se convirtió en un enfrentamiento que duró alrededor de tres horas. Estos enfrentamientos pusieron en peligro a los asistentes, a las familias, a las niñas y niños y adultos mayores, los que viven en la casa de descanso sufrieron una crisis de ansiedad cuando el grupo violento destruyó la barda perimetral de piedra para convertirla en proyectiles que lanzaron contra los uniformados. La violencia acabó con lo que inició como una protesta legítimamente ciudadana. Como resultado de eso hubo manifestantes lesionados, 39 detenidos y 28 oficiales heridos, dos de ellos de gravedad”.

Hasta la fecha, ni el Gobernador Lemus Navarro, ni la Fiscalía de Jalisco, han aclarado cuántos de los 400 violentos integrantes del bloque negro fueron detenidos, quién los contrató, quien les pagó y de dónde llegaron a Jalisco. Los rumores, alimentados por medios de comunicación afines al Gobierno de Movimiento Ciudadano han enfocado sus intencionadas sospechas hacia el enemigo político favorito del Gobernador.

El tercer bloque negro

El pasado domingo 18 de octubre del 2026, en una jornada en la cual se expresó con energía el repudio al Gobernador Jesús Pablo Lemus Navarro por el agua infecta que se suministra en la Zona Metropolitana de Guadalajara, por la represión de la marcha del domingo 11 de octubre del 2026, en rechazo a la privatización del vital líquido y en exigencia de Revocación de Mandato al mandatario estatal, fue singularmente extraña la casi total ausencia de la fuerza pública, estatal o municipal, que garantizara la seguridad y que protegiera a los miles de ciudadanos, jóvenes, mujeres, personas de la tercera edad, así como familias con niños.

Y después de la marcha, cuando la protesta ya se diluía frente a Palacio de Gobierno estatal, encapuchados que fueron rechazados en las filas de la manifestación, detonaron petardos en una puerta de ese inmueble; en la puerta del Congreso de Jalisco, a dos cuadras de la sede del Gobierno estatal y en la parte posterior del Palacio de Justicia, a tres cuadras de distancia. Extrañamente, tampoco hubo policías, estatales o municipales, que estuvieran atentos para detenerlos en el momento en el que cometieron sus actos violentos.

Cómo en la repetición de la misma película, el lunes 19 de octubre del 2026, a las 14:41 horas, el Gobernador Lemus Navarro publicó en su red social X: “Durante la segunda parte de la manifestación, después de que los contingentes pacíficos se dispersaron, otra vez estos grupos de choque de alrededor de 300 personas regresaron y se quedaron a generar destrozos y a provocar a la policía para que los enfrentara”.

Agrega Lemus Navarro en su video: “No lo consiguieron, esta vez no hubo enfrentamientos, no hubo manifestantes inocentes afectados, pero lo que si hubo fue destrucción del patrimonio histórico, saqueo a comercios y manifestaciones de violencia que pusieron en peligro a las personas”.

Describe el mandatario un guion de acontecimientos parecido al de noviembre del 2025: “Los violentos quemaron tres puertas del Palacio de Gobierno, quebraron vidrios, lanzaron piedras y tiraron cámaras de seguridad. Además de pintar los muros del Palacio y la catedral de Guadalajara. También lanzaron explosivos a las puertas del Congreso del Estado y del Palacio de Justicia”.

Y también expió culpas Pablo Lemus al conmoverse por los riesgos que vivieron ciudadanos que sus policías no protegieron, como era su deber: “Lo que ocurrió ayer nos deja otro aprendizaje: no podemos abrirle las puertas de Jalisco a los violentos. Tenemos que proteger a los ciudadanos pacíficos. No podemos permitir que, a través de la violencia, el caos y la desestabilización, intereses políticos busquen apoderarse de Jalisco. En Jalisco no somos así. Queremos y cuidamos a nuestro estado. A nadie en Jalisco le conviene seguir en la confrontación, aunque algunos así lo crean. Las y los jaliscienses debemos cerrar filas y cerrarle las puertas de Jalisco a los violentos”.

A estas alturas, las preguntas siguen siendo las mismas: ¿Cuántos violentos de esos bloques negros están detenidos? ¿Ya investigó la Fiscalía de Jalisco quién los contrató? ¿Ya tienen pruebas de dónde llegaron, al presumir que vinieron de otros estados? ¿Hasta dónde los discursos del mandatario han sido sólo un instrumento de politiquería demagógica para victimizarse y buscar la conmiseración de los jaliscienses frente a su más odiado enemigo? ¿Cuándo serán presentados públicamente, por lo menos algunos integrantes de alguno de los bloques negros que han pretendido desestabilizar al Gobierno de Pablo Lemus?

Todas esas respuestas tendría que ofrecer el mandatario jalisciense, que fiel a su estilo, repite una y otra vez el mismo guion, sin que sus explicaciones estén respaldadas con evidencias concretas, a la altura de alguien que verdaderamente gobierne en forma seria, formal, responsable y eficiente un estado de tanta relevancia como Jalisco, que le ha quedado muy grande al emecista Jesús Pablo Lemus Navarro.

Arde Paris, Brasil despierta, Milei babea y México gobierna

 Un Quijote en Tenochtitlán

Juan Carlos Monedero

"En las calles de Francia, España, Albania, Colombia, Chile, Brasil, Argentina salen a reclamar un mundo que permita vidas que merezcan la pena ser vividas".

Arde Paris, Brasil despierta, Milei babea y México gobierna. Por Juan Carlos Monedero

Milei, en su séptimo viaje a España, ha vuelto a insultar al Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que le ha contestado con elegancia, aprovechando la zafiedad del Presidente argentino, que si subir las pensiones a los ancianos es ser zurdo, si fomentar la educación y la sanidad públicas es ser zurdo, si ayudar a que la gente llegue a fin de mes es ser zurdo, sí, soy zurdo y a mucha honra. Todo esto después de que el Presidente Milei se riera de los que no llegan en Argentina a fin de mes, con esas formas de payaso quebrado con trazas de brote psicótico que nos hacen preguntarnos cómo es posible que estos personajes puedan gobernar países tan relevantes como Argentina.

A Sánchez le viene muy bien que Trump o Milei le ataquen, porque así se convierte en el adalid de la izquierda mundial, aunque sus políticas en España, como le ocurre siempre a la socialdemocracia, son tibias y solo se atreve cuando le empujan desde su izquierda y no le queda más remedio que aceptar. Todas -todas- las medidas con las que saca pecho hoy Pedro Sánchez, son medidas que fueron arrancadas con mucha discusión y aspereza por Podemos cuando Podemos era una fuerza que contaba en la política española: subida del salario mínimo, escudo social frente a la crisis, congelamiento de los alquileres, mantenimiento del poder adquisitivo de las pensiones, denuncia del genocidio en Gaza…

En la otra punta del Atlántico, en Francia, 24 mil personas, la mayoría jóvenes, han sido detenidos en las protestas contra un país que no les está dejando salidas. La sensación de fraude que viven los jóvenes tiene todavía formas amables (pese al incendio en el Ayuntamiento de Limoges), porque todos esos jóvenes, después de las protestas, tienen una familia a la que regresar, donde dormir, comer y darse una ducha. Pueden, incluso, reclamar mejoras en la educación porque piensan que eso es posible. Es decir, creen que todavía hay solución a sus demandas. Aunque el Presidente Macron es de los que piensan que no es verdad, que ya no hay sociedad para todos. Y que la solución debe venir de otro lado que no pueden explicar a los jóvenes sin que les cuelguen de la torre Eiffel.

Tras mucho tiempo criticando a los jóvenes porque parecían estar dormidos, entretenidos, deprimidos y volcados a la extrema derecha, en las calles de Francia, de España, de Albania, de Bélgica, al igual que de Colombia, de Chile, de Brasil, de Bolivia, de Argentina salen a reclamar un mundo que permita vidas que merezcan la pena ser vividas.

La ira de los jóvenes no tiene un rumbo predeterminado. Puede salir por la izquierda, por la derecha o por un enfado abstracto y rupturista de incierto resultado. En España, en torno al 30 de los jóvenes entre 18 y 24 apoyan a la extrema derecha de VOX. No todos lo hacen por ideología, sino como expresión de hartazgo, de enfado con todos los demás. Gente que sabe que la extrema derecha va a ir contra los derechos sociales y contra las libertades pero que ha acumulado tanta decepción que está dispuesta a votar al mal y luego salir a las calles a combatir ese mal.

La ira ardiente de los jóvenes franceses contrasta con la condición pacífica de las acampadas españolas. Es verdad que en España gobierna el PSOE con SUMAR, una alianza hacia la izquierda, mientras Macron es una derecha arrogante que ha hundido la educación pública y que, como buen elitista, insulta a los jóvenes que reclaman una mejor formación para tener un futuro decente. Y hay algo de lo que se habla poco: Macron quiere que esos jóvenes vayan a la guerra contra Rusia. Las élites europeas siempre ven en la guerra, a la que no van ni ellos ni sus hijos, una solución a las contradicciones económicas del capitalismo. Y los jóvenes franceses, antes de que les manden ignorantes y sin formación a la guerra, a morir antes de los treinta años, le prenden fuego al Ayuntamiento de Limoges, no porque eso les sirva para algo, sino porque el fuego les hace creer que cuando se extinga permitirá que vuelva a nacer la Francia republicana.

Porque Francia es republicana y en los colegios les enseñan la revolución francesas. En las manifestaciones de los jóvenes les hemos escuchado decir: ya le cortamos la cabeza a Luis XVI, Macron, podemos hacer lo mismo contigo. Propio de un país donde en París siguen sonando una vez al mes las sirenas antiaéreas para recordar los bombardeos de los nazis sobre la capital francesa.

No deja de ser paradójico que mientras el Canciller alemán Friedrich Merz o el Primer Ministro francés Emmanuel Macron dan por cierta una confrontación contra Rusia que fue alentada por los EU (fueron los que impidieron hace algo más de tres años un acuerdo de paz entre Putin y Zelenski), Trump pacta con Putin comprarle más de 300 mil toneladas de diésel, además de pedir la destitución de Zelenski.

¿Qué tiene que pensar un joven europeo al ver que su país está comprando combustible ruso a través de EU, que lo paga seis veces más caro porque volaron el Nord Stream y EU marca el precio de ese combustible que antes le compraban más barato a Rusia, que le dicen que no hay dinero para educación ni para vivienda porque hay que prepararse para la guerra contra Rusia, y que, encima, es probable que tenga que ir al frente a matar y a que lo maten? Como Francia destaca por su laicidad, no creo que las hogueras sean una forma de oración para que Dios escuche sus plegarias desde el cielo.

Pero la ira de los jóvenes no es garantía de transformación. Si el vapor social no se mete en una turbina, no hay cambio social, como decía Trotsky en los albores de la revolución rusa. La ira de los jóvenes es muy probable que les aleje del voto a los partidos de izquierda existentes -a los que ven blandos- al tiempo que asustan al votante burgués que se movilizará para conjurar el miedo a las turbas en las calles. Lo que no quita para que todos los partidos de izquierda en Francia le echen la culpa a Melenchon y a la Francia Insumisa de la violencia, porque saben que les va a ganar en las elecciones.

Como pasó en España después del 15M, es muy probable que gane la derecha porque la izquierda no termina de convencer -aún menos con las divisiones incomprensibles de los partidos a la izquierda de la izquierda, motivadas más por intereses personales que por diferencias políticas insalvables- y porque la movilización de la derecha les lleva, como suele ocurrir, a no perder un sólo voto. En Francia, toda la derecha va a votar a Le Pen, igual que toda la derecha votó en Colombia a De la Espriella y toda la derecha ha votado a Bolsonaro. Ellos, a diferencia de la izquierda, no se equivocan.

En el cambio de rumbo en el que está el mundo, vuelve a ser cierto que nos la jugamos en el socialismo o barbarie, tome las formas que tome la idea del socialismo. Da igual el nombre, pero si en un lado va a estar la apuesta por la guerra, en el otro tendrá que estar la lucha por la paz, contra el calentamiento global, la defensa de los bienes públicos -enseñanza, educación, vivienda, transporte, Inteligencia Artificial-, la regulación de la economía y la defensa de empleos dignos, ejércitos regionales supranacionales que defiendan la soberanía contra países imperialistas, cárteles y mafias, la defensa de los derechos humanos (con un especial énfasis en los migrantes), y la defensa de la igualdad de género y de raza, y lucha por un mundo sin polarización.

Estas cosas están defendiendo los jóvenes en las calles aunque no les pongan nombre concreto y no siempre acierten a convertirlo en programas de gobierno. Pero las calles son escuelas de ciudadanía y todos esos jóvenes que eran rehenes de TikTok e Instagram hoy utilizan sus redes para comunicar propósitos políticos. No pensemos que van a compensar en semanas la formación política que era el lugar común de los militantes de la izquierda de generaciones anteriores, pero han empezado a caminar. Tarde o temprano, los pueblos encuentran las herramientas políticas que necesitan.

Los jóvenes se darán cuenta de que no va a poderse explicar a ellos mismos y lo que les pasa con videos fugaces de TikTok. Que van a necesitar palabras para entender por qué pierden una mano o un ojo, por qué los detienen, por qué los apalizan o los tortura la policía. Algo que se multiplicará si gobierna la extrema derecha.

Cada generación viene con sus propias características y es verdad que el énfasis en lo audiovisual en los más jóvenes les ha quitado herramientas para entenderse. Por eso no es extraño que en España hagan acampadas más pacíficas, porque aún confían en que hay soluciones, siguen teniendo la cobertura familiar y su único referente de lucha es el 15M que fue igualmente pacífico. En Francia se les están agotando las perspectivas y el horizonte es más rupturista. Por eso le prendan fuego a las instituciones, porque el Estado no existe en la periferia de las grandes ciudades, porque el deterioro de Francia, como el de Europa, hace que ya no puedan financiar su bienestar con recursos del sur global, y porque la tradición republicana que hizo de la guillotina un símbolo político siempre pesa cuando la ciudadanía tiene reclamaciones lógicas. Y está ahí el gen supremacista de Europa, que presenta a la extrema derecha de Le Pe como una Juana de Arco salvadora. A la que votarán a los que estigmatizará, como han hecho muchos inmigrantes con Trump, aunque luego los haya deportado. La extrema derecha controla los dispositivos ideológicos y logra que las víctimas voten a sus verdugos.

No es cierto que Europa esté girando a la izquierda electoral, igual que no ocurre en América Latina. Pero también es falso decir que está girando a la derecha. La derecha ha aprendido a ganar elecciones con las nuevas herramientas tecnológicas y, como siempre, mucho dinero: bots, IA, algoritmos, además de las tradicionales compras de votos, acarreo, secuestro de urnas o siembra de votos donde no hay testigos. Sin contar la manipulación en medios y redes (no es gratuito que el nazi Elon Musk se comprara twitter por la módica cifra de 44 mil millones de dólares).

Pero luego no pueden gobernar. Ese va a ser el escenario de los próximos años. Cuando gane la izquierda, los grandes capitales y la derecha política no van a dejar gobernar a la izquierda, salvo que, como pasa en México, el pueblo esté consciente y organizado y su gobierno sea valiente. Y cuando gobierne la derecha rompiendo el Estado democrático y los derechos sociales, será el pueblo el que se eche a la calle a reclamar otra democracia.

Vienen tiempos de enorme turbulencia. Y hay que ir orientando la brújula para que el dolor sea el mínimo y el resultado sea el mejor para las mayorías. México sigue señalando un rumbo, España va a intentar superar la maldición de la división de la izquierda, Francia deberá canalizar la ira hacia la Francia Insumisa que es la única que puede conectar con esa voluntad de cambio, y los millones de personas que están en las calles en Brasil miran a Lula con esperanza mientras sienten que esa ciudadanía indignada tiene más claridad que los partidos que deberían representarlos.

Movimiento Ciudadano vs los ciudadanos

 Héctor Alejandro Quintanar

"Pero el verdadero rostro de un partido político se observa no en sus palabras ni sus estrategias, sino en sus actos de Gobierno".

Movimiento Ciudadano vs los Ciudadanos. Por Héctor Alejandro Quintanar

El partido naranja había sabido moverse con astucia en la política mexicana. Nacido en 1997 con el exgobernador veracruzano Dante Delgado a la cabeza, muchos de sus fundadores definieron al partido Movimiento Ciudadano en su fundación, cuando aún se llamaba Convergencia por la Democracia, como una especie de escisión regional, una década más tarde y a escala más modesta, de la Corriente Democrática del PRI encabezada en su momento por Cuauhtémoc Cárdenas.

En sus primeros años, Convergencia vivió episodios de cierta fuerza regional, al ganar municipios oaxaqueños y la ciudad de Xalapa en Veracruz, siempre con expriistas o proto-priistas (como el exgobernador de Oaxaca Jesús Martínez o Reynaldo Escobar) como candidatos. Pronto, Convergencia vivió su momento de definición. Al igual que todos los partidos emergentes en México, salvo Morena, el partido del águila anaranjada en sus primeros años dependía de alianzas para sobrevivir.

A pesar de sus principios, presuntamente cargados a la socialdemocracia, el partido no tenía reparo en ir en coalición con partidos como el PRI o como el propio PAN, como fue el caso en 2005, que postuló en alianza blanquiazul al señor Rubén Mendoza Ayala, cercano al foxismo y a Martha Sahagún, como candidato al Gobierno del Estado de México contra la apuesta del nuevo PRI: Enrique Peña Nieto, cuyo triunfo haría historia para mal del país, al catapultarlo a la campaña televisiva que lo hizo Presidente.

Ese 2005 fue crucial para Convergencia. El año del desafuero de López Obrador, esa formación minoritaria tomó partido por cierto izquierdismo. Todos sus legisladores votaron en contra de la ilegal inhabilitación del Jefe de Gobierno capitalino, y uno de los discursos más memorables contra el desafuero corrió a cuenta del entonces Diputado convergente Jesús González Schmall.

La apuesta fue fructífera. Convergencia acrecentó sus números y se tornó en un partido cuyo compromiso con el movimiento encabezado por López Obrador era serio y duradero. En esa tesitura, lograron refrenar medidas como el intento de privatización petrolera en 2008; y, cuando la escoria chuchista se robó la dirigencia del PRD en ese mismo año, Convergencia se convirtió en una plataforma comprometida para dar espacio en candidaturas a aspirantes del obradorismo.

El año 2012 significó empero un punto de quiebre. La segunda candidatura de AMLO y la derrota electoral de ese año, luego de una elección comprada por Peña, y posteriormente la fundación de Morena implicó al partido naranja, ya rebautizado como Movimiento Ciudadano, una redefinición. A diferencia de 2005, en ese momento su apuesta fue fallida.

Movimiento Ciudadano creyó que la fuerza del movimiento encabezado por el tabasqueño decaería. Cálculo similar hizo la escoria del PRD, y juntos, articularon la fallida candidatura de Ricardo Anaya en 2018, en una coalición PAN-PRD-MC que tenía como antecedente al Pacto Por México de 2012, y que sería crucial para después formalizar al Va por México de 2020.

Pero en ese momento Movimiento Ciudadano hizo una lectura medianamente realista de la situación, que fue la de distanciarse de PRI y PAN para no absorber sus múltiples negativos y no hacer un discurso panfletario antiobradorista, cosa que sí ha hecho el PRIAN desde 2018, por la obvia situación de que eso es un suicidio político en un país donde con razones de peso el 70 por ciento de la ciudadanía aprueba a los presidentes emanados de la llamada 4T. Ese mínimo rasgo de realismo hizo ver a los emecistas como unos estrategas geniales, comparados con el burdo y autodestructivo discurso del PRIAN y de sus incompetentes ideólogos de la transición, como Krauze o Aguilar Camín, obcecados en la necedad de demonizar al obradorismo, a Morena y de rezongar sin evidencia que México ahora sí se encamina a una dictadura.

Pero el verdadero rostro de un partido político se observa no en sus palabras ni sus estrategias, sino en sus actos de Gobierno. MC se tornó en una fuerza más o menos regional que desde 2018 ha gobernado dos de las entidades más importantes de la República: Jalisco y Nuevo León.

Y ahí, la incompetencia y frivolidad han descollado. En el caso de Jalisco, pareciera no haber diferencia alguna entre un ser como el actual Gobernador Pablo Lemus y otro como Francisco Ramírez Acuña, cavernario represor que en 2004 golpeó con sadismo a una protesta de “globalifóbicos”, hecho de sangre que luego, al destapar a Felipe Calderón como candidato presidencial unos meses después, le significó convertirse en el primer Decretario de Gobernación del espuriato calderonista en 2006.

Pero quien reprime no muestra su mano dura, sino su cabeza dura, y hueca. Ramírez Acuña duró apenas un año en el cargo porque era un notable incompetente para negociar, cuestión no sólo crucial, sino definitoria en la política. Sin aprender la lección, y rodeado de expanistas hoy revestidos de anaranjado, Pablo Lemus recurre a la táctica del estilo Jalisco para neutralizar una marcha legítima que no sólo le echa en cara su ineptitud, sino reclama un derecho humano fundamental: el agua.

Entre Ramírez Acuña y Lemus parece no haber así gran diferencia, pero mientras el panista cavernícola y rodeado de fachos presumía su falta de sensibilidad y su propensión al garrote, Lemus hace lo mismo, pero agrava su vileza con un discurso ramplón donde dice reconocer la legitimidad de la protesta, dizque se preocupa por los ataques de ansiedad de los asistentes, y se limita a inventarse conspiraciones foráneas -como haría cualquier ultraderechista- para explicar la inconformidad social.

Siguiendo los pasos de su antecesor Alfaro, Lemus deja en claro que Movimiento Ciudadano gobernando ha quedado como un partido que recurre a la represión para “solucionar” -es decir posponer- problemas graves reales. Aunque se vistan de un solferino anaranjado y quieran interpelar a la juventud, y su dirigente Álvarez Máynez se desentienda de su propio partido, el verdadero rostro del partido estriba en gobernadores que han trastocado al diálogo -fundamental en la política y esencial en las izquierdas- por la tradición más panista del estilo jalisciense: golpear sin razón y luego sentirse agraviados.

Las promesas incumplidas de las derechas latinoamericanas


Mario Campa

"Sin el artificio del ventilador mecánico que es hoy día la Casa Blanca, los ultras latinoamericanos quedarían a merced de oposiciones combativas".

Las promesas incumplidas de las derechas latinoamericanas. Por Mario Campa

El presente de América Latina toma forma de páramo. Que Lula parta con desventaja en la segunda vuelta en Brasil es epílogo de una primera oleada de ultras. Antes, uno tras otro cayeron los gobiernos progresistas de la región: Bolivia, Chile, Honduras, Perú y Colombia. Como caso extremo, Venezuela está convertido en protectorado de Estados Unidos y entrega al postor mejor conectado los ricos campos petroleros antes reservados mediante las sanciones de Washington. Sólo dos excepciones, México y Uruguay, proveen estabilidad y progreso en un clima de agresiones y doctrinas de dominación continental. En las horas más oscuras, cabe recordar que el péndulo castiga, aunque también premia a quien siembra resistencia.

A pesar del cúmulo de decepciones electorales, existen motivos para ver el vaso medio lleno. Como hilo conductor de viraje potencial, Trump podría perder aura ganadora y control legislativo en noviembre. Sin el artificio del ventilador mecánico que es hoy día la Casa Blanca, los ultras latinoamericanos quedarían a merced de oposiciones combativas. Estas tienen a su favor el derroche de errores y corruptelas del rival. Sólo hace falta abrir la persiana que da al patio de los vecinos sudamericanos para comprobar que las derechas latinoamericanas decepcionan ahí donde gobiernan.

En Chile, Kast heredó una economía expansiva que poco tardó en descomponer. Los indicadores hablan solos. De estar en 8.6 por ciento hace un año, la tasa de desempleo escaló un punto a 9.6 por ciento, nivel no visto desde la pandemia. La actividad económica acumula varias caídas en lo que va del año, cuando crecía alrededor de dos por ciento antes de la alternancia presidencial. La inflación repunta por los gasolinazos y la depreciación del peso chileno. Como resultado de estos y otros tropiezos, una encuesta sitúa la aprobación de Kast en apenas 27 por ciento que deja al ultra a merced de líderes como Bachelet, Jara y Vallejo. El mismo Boric envejece mejor a un lado del sucesor. Kast no sólo nunca tuvo luna de miel, sino que rápido inició los trámites de divorcio con electores hoy arrepentidos.

En Argentina, Milei cierra el tercer año con cuentas decepcionantes hasta para el más ultra de sus simpatizantes. A pesar del hundimiento del gasto y la inversión, la inflación continúa por encima del 30 por ciento anual, lejos del cacareado “un dígito” y muy por encima del acumulado de los últimos tres presidentes en el mismo tramo de mandato. Lejos de amainar, el desempleo repunta. El PIB hila tres trimestres creciendo apenas al dos por ciento anual y entre abril y junio cayó 0.6 por ciento a tasa trimestral. Al sumar las galopantes tasas de morosidad de los hogares, el cielo sigue cerrado sin visos del azul celeste prometido. Inmerso con Kast en una feroz carrera al sótano, la aprobación de Milei registra tasas de 30 bajos. Nombres como el del Gobernador Kicillof (PBA) toman fuerza a un año de la elección presidencial.

En Ecuador, Noboa falla en el eje temático que lo encumbró. Como casi todos sus pares en la región, el hoy Presidente prometió orden y seguridad. Lejos ha estado del objetivo. El 2025 fue el año más violento con un récord de nueve mil 216 homicidios dolosos. La tasa de muertes violentas saltó 32 por ciento a 51 por cada 100 mil habitantes. En comparación, en México la misma tasa cayó a 21 por 100 mil habitantes, con tendencia bajista. Aunque la aprobación presidencial supera la de los ultras del sur, Noboa no convence ni a la mitad de los encuestados. La decepción popular, aunque más contenida que en Chile y Argentina, crece con el paso de los meses.

Otros gobiernos han tenido menos tiempo para cosechar resultados, aunque acumulan tempranos traspiés. En Bolivia, Paz provocó una crisis de gobernabilidad con la destitución del Fiscal general, y ya pesan la sombra de Trump y las corruptelas palaciegas. En Colombia, De la Espriella despertó feroces críticas tras un terremoto mal atendido y enfrenta debilitado un repunte de inflación. En Perú, Fujimori padece un acelerado desgate político por inestabilidad de ministros y el rebrote de la inseguridad. En El Salvador, la mano dura contra las pandillas sostiene la alta aprobación de Bukele, aunque los retrocesos en materia de democracia y derechos humanos van acumulándose.

Como en otras regiones del mundo, las promesas incumplidas del neoliberalismo abrieron puertas y ventanas en América Latina. A través de ellas entraron los ultras. El clan Bolsonaro abreva del sentimiento de era y de los favores de la Casa Blanca que encumbraron a sus pares. Otros bravucones menores en países como México intentan copiar marcos discursivos y tácticas electorales. Su ventana de oportunidad se cierra. Un giro regional de sentimiento podría ponchar las expectativas infladas en Washington.

Las nuevas promesas incumplidas de las derechas radicales del continente son un potente activo de campaña para las oposiciones, hoy lideradas por las izquierdas ante el colapso del centro, que carga con sus propios errores. La política se juega en ciclos, y en este tocó perder al progresismo. Lejos de sucumbir al pánico o la depresión, el tiempo de revanchas está próximo. El ocaso de Trump podría ser el revulsivo esperado. El cambio en la marea ahogará a los incumplidos.