7/16/2015

París no fue una fiesta


El presidente, siguiendo su sentido del poder: ‘Dio instrucciones’ para que Osorio Chong, regresara de inmediato a México y atendiera la recaptura del prófugo.

lasillarota.com

París le supo amargo al presidente Enrique Peña Nieto. O es lo que se supone si en verdad le preocupa lo que ocurre en el país. Por lo pronto el esplendor del viaje presidencial a Francia quedó opacado por la noticia de la fuga de Joaquín Guzmán Loera de la cárcel de Máxima Seguridad en el Estado de México, la tierra del mandatario. Mal tacto político esto de El Chapo… o como se dice hoy: “Políticamente incorrecto”.

De lo que ocurrió en el Altiplano el presidente se enteró ya en camino. Fue en Canadá cuando le dieron la noticia. ¿Mala noticia? ¿Un asunto de Estado? Sí. Y mucho. No sólo en términos de seguridad pública o seguridad nacional o porque los presumidos métodos de Máxima Seguridad carcelaria están en la lona y el ambiente nacional habla de corrupción rampante.

También fue una muy mala noticia para el mandatario porque esto daña seriamente su futuro político, aun como presidente y luego como representante de un partido (PRI) que quiere mantener el poder presidencial. Y de paso raya el futuro de otros aspirantes al máximo poder mexicano: Al secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, a quien le encargaron este resguardo y, pues nada, que no… ¿A quién le conviene esto?

Hoy la popularidad nacional del presidente está muy a la baja. Muy seguramente, como se dice en tiempos revueltos: ‘Si hoy fueran las elecciones del 2018’ muy probablemente no ganaría el Partido Revolucionario Institucional; no en modo democrático… Será el castigo, pero, en todo caso ¿qué opciones tenemos los mexicanos, hoy, y para entonces?

Las de hoy nulas: Las de entonces… faltan poco menos de tres años y sería muy difícil que los partidos actuales se recompongan y garanticen políticas y candidatos a la altura del arte: así que estamos perdidos los mexicanos…

En todo caso, el viaje tenía que seguir, como se dice en teatro. Francia esperaba. Los homenajes esperaban. La ciudad Lux esperaba a los más de 400 invitados-gorrones, que fueron a darse un paseo de cultura, aunque con lo que ganan podrían ir en cualquier momento.

El presidente, siguiendo su sentido del poder: ‘Dio instrucciones’ para que el secretario de Gobernación, Osorio Chong, regresara de inmediato a México y atendiera la recaptura del prófugo y tratara de dar explicaciones, que es decir, que planchara el tema, para antes de su regreso…

Luego, en cuanto pudo, el mandatario expresó su ‘consternación’ por la fuga del narcotraficante de nuevo más buscado del mundo. No su rabia. No su indignación. No su interpretación del sentimiento mexicano. Y giró instrucciones para su captura, cuando no se necesita hacerlo porque cada quien sabe cuál es su grado de responsabilidad y lo que se tiene que hacer para hacerlo.

[En todo caso, el famoso ‘gran escape’ parece de película gringa… ¿no será que pronto aparecerá por ahí Guzmán Loera como testigo protegido? –Escenario 2 millones-.]  

Pero aun así el viaje siguió. Había que atestiguar la firma de más de 60 acuerdos entre México y Francia. Y más que eso: había que ser parte de un primer mundo, sentirse halagados y atendidos mejor que en casa… Lo de México queda pendiente.  

Y junto a las noticias que llegaban desde  México, a la llegada mexicana a Paris las manifestaciones en contra de la presencia del mandatario no se hicieron esperar. Grupos de activistas pro derechos humanos objetaron la visita del presidente Peña Nieto y lanzaban diatribas a su paso.

México, país invitado de honor a las fiestas de aniversario de la Revolución Francesa acudió con un contingente militar de excelencia: archiguapo y gallardo: con águilas reales y todo eso para desfilar. Con todo, así lo publicó el martes 14 el influyente periódico francés Le Monde.

“La presencia de los cadetes mexicanos para el desfile del 14-julio provocó la ira de asociaciones de defensa de los derechos humanos que denuncian los abusos del ejército en la lucha contra el narcotráfico”.  

Francia es un país hermoso físicamente. Y no se diga París: Una joya: Champs Elysees, la Torre Eiffel, Louvre, el Sena, el Café de la Paix… Boulevard Saint Jacques… tanto y tanto bonito.

A veces los parisinos son medio sangrones y con frecuencia ni siquiera sus paisanos de provincia los aguantan. Pero son así porque se dice que  tienen tal cantidad de visitantes por año que terminan por parecer ellos los visitantes y eso enoja a cualquiera. El resto del país, o mejor, todo el país galo es un primor: Hasta se parece a México.

Los más de 400 mexicanos que viajaron con el Presidente seguramente hicieron miles-miles-miles de ‘selfies’… Sí: por un viaje ‘inolvidable’.

Mientras tanto en México ocurre una crisis. Una más. La del desencanto. La de la decepción. La de la duda. La de la confirmación y reconfirmación de que el gobierno federal parece que no puede con el paquete ni político, social o económico, mientras que los gobiernos estatales están en sus propias guerras y quebrantos…

El país está dividido entre la inseguridad, el terror, la pobreza, la falta de control y gobernabilidad para detener, por ejemplo, a una CNTE que viola los derechos humanos de miles de niños del sureste mexicano, aunque nosotros, los ‘buenos somos más’ según dice el spot de gobierno.

El gobierno mexicano tiene poco menos de tres años para recuperar la credibilidad, la confianza, la voluntad de la mayoría. El presidente no sabe cómo comunicarse con los ciudadanos y los ciudadanos no se entienden con su presidente. Y esto hay que solucionarlo pronto. Es tiempo de recapitular. A lo mejor aún se consigue algo… ¿Qué?

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