5/06/2016

Los “confundidos” o “engañados” plantan a Nuño

Utopía
Eduardo Ibarra Aguirre

El tono pedante y de regaño sistemático, o bien el estilo autoritario del titular de la Secretaría de Educación Pública (Secretaría Especial del Precandidato, la llama Helguera en La Jornada del día 5: “¿Los politécnicos qué? Que venga a debatir conmigo López Obrador”), empieza a hacer agua pese al ilimitado apoyo del oligopolio mediático, y frente a su jefe y amigo que todo indica le interesa o interesaba más la construcción de una candidatura que la supuesta madre de todas las reformas, la educativa de Enrique Peña Nieto. La educación, como casi siempre al servicio de objetivos coyunturales y políticos, por no decir politiqueros.

Innecesariamente, Aurelio Nuño presentó la cita como una gran concesión a los estudiantes en paro desde el 20 de abril, en las vocacionales del Instituto Politécnico Nacional y los resultados, como era de esperarse, están a la vista. Los representantes de los paristas no acudieron a la cita exigida, que no solicitada como divulgó “Aurelio”, así lo llaman los dirigentes del movimiento, y lo emplazó la Asamblea General Politécnica para que acuda a “la mesa de diálogo” del jueves 12, en el auditorio Alejo Peralta, del Centro Cultural Jaime Torres Bodet, en Zacatenco, a las 14 horas y que demandan transmita el Canal 11.
Con singular falta de tacto, para no llamarla torpeza política, el joven maestro en relaciones latinoamericanas por la Universidad de Oxford, un mes después de negarse a dialogar con los estudiantes del IPN, recorrió los micrófonos del oligopolio radiofónico para mostrar a los paristas su “músculo político”, forjado en los últimos nueve meses en que impone el proyecto educativo presidencial apoyado en forma decisiva por la Policía Federal, el Ejército y la Marina, con miles de profesores cesados, decenas de activistas y dirigentes presos y tratados peor que los capos del crimen organizado. La reforma que mayor consenso requiere es impuesta a sangre y fuego desde el poder sexenal del grupo gobernante.
Tres encuentros del director general del IPN, Enrique Fernández Fassnacht,  con la Asamblea General Politécnica (el 27 y 29 de abril y el 4 de mayo) resultaron insuficientes por la actitud tanto arrogante –para muchos insufrible– como errática de Nuño Mayer, quien auspició involuntariamente el conflicto al pretender reimplantar el 1 de marzo la “subordinación discrecional” del Politécnico a la oficina del secretario nativo de la colonia Condesa, ignorando lo elemental, que es una institución desconcentrada que cuida con celo su estatus conquistado en 1981.
Y luego vino el discurso del “No se dejen confundir o engañar”, como también acostumbra decirles a los experimentados y combativos –a veces rayando en actos vandálicos– militantes y líderes de la Coordinadora Nacional, a los que difícilmente se les puede exigir mayor “urbanidad” en su lucha cuando está en peligro el trabajo, la plaza, el salario y los alimentos por una reforma mucho más laboral que educativa. Los especialistas dicen que punitiva.
Es muy oportuna la pregunta de Raymundo Riva Palacio (El Financiero, 5-V-16): “¿Qué estaría pensando Nuño cuando de la nada autorizó retomar el control vertical de la institución? Seguramente ni cuenta se dio”, dice el autor de Estrictamente Personal que le “comentó un funcionario federal que durante mucho tiempo tuvo relación con él. Es posible. Pero también el joven secretario tiene un talante autoritario que no debe soslayarse en la interpretación del porqué, parafraseando un dicho anglosajón, si no estaba roto, para que componerlo”.
@IbarraAguirreEd

No hay comentarios.:

Publicar un comentario