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5/31/2019

Tropiezos y buenas intenciones marcan a López Obrador en México


Campesinos del noroccidente de México reclaman el pago de la indemnización por la construcción de una carretera, ante el Palacio Nacional, frente a la plaza de la Constitución, en la capital del país, sede de la Presidencia, se ha convertido en lugar donde diferentes grupos manifiestan sus demandas durante los primeros seis meses de gobierno del izquierdista Andrés Manuel López Obrador. Crédito: Emilio Godoy/IPS
MÉXICO, 30 may 2019 (IPS) - Andrés Manuel López Obrador, el presidente izquierdista, cuyo triunfo representó un cambio de régimen en México, cumple seis meses de gestión, marcados por claroscuros en su tratamiento a temas socioeconómicos, ambientales y, también, de derechos humanos.
Desde que asumió el 1 de diciembre,  su gestión se ha caracterizado por el diseño de buenas ideas y una mala aplicación, lo cual ya se refleja en el desempeño del país y la percepción social sobre el primer gobierno ajeno a los tradicionales y conservadores Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido Acción Nacional (PAN).
“Frente a las grandísimas expectativas generadas y con un amplísimo voto mayoritario (en las elecciones de julio), vemos situaciones encontradas”, señaló Alberto Solís, director de Servicios y Asesoría para la Paz.
“Preocupan las decisiones precipitadas. Los programas sociales son muy riesgosos por ser clientelares. Hay un riesgo real de que el reparto de recursos de manera directa sin control se vuelva botín para extorsión y otras formas de violencia”: Alberto Solís.

El activista mencionó, entre los avances, la liberación de una veintena de presos políticos, la cancelación del proyecto de un nuevo aeropuerto de Ciudad de México, el relanzamiento de la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas y el cambio de discurso sobre la violencia institucional y criminal.
López Obrador, de 65 años y conocido popularmente por AMLO, sus iniciales, “goza de un bono democrático y la confianza de la gente de querer creer, en un país tan devastado por la corrupción y la violencia”, valoró a IPS el director de la organización no gubernamental que brinda servicios para la paz, la justicia y la dignidad.
Desde la campaña electoral de 2018, López Obrador, líder del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), prometió un cambio radical y rápido respecto al legado de su predecesor, Enrique Peña Nieto (2012–2018), del PRI. Pero esa transformación aún no se materializa en asuntos como los derechos humanos.
El nuevo gobierno ha sufrido una dura curva de aprendizaje, transfigurado en los resultados de las decisiones tomadas.
Entre las medidas bien valoradas se incluyen el programa “Jóvenes construyendo el futuro”, que da unos 180 dólares mensuales a aprendices de oficios, además del plan “Sembrando vida”, que destina unos 257 dólares mensuales a pequeños productores agroforestales, y concede bimestralmente unos 130 dólares a adultos mayores.
Pero, para inyectar recursos a la estatal Petróleos Mexicanos, a fin de incrementar la producción petrolera, López Obrador, de 65 años, y tres veces candidato presidencial, dictó medidas de austeridad, como un recorte salarial para los trabajadores públicos, freno a compras de medicinas y rebajas presupuestarias, una receta neoliberal que se contradice con sus idearios y discurso.
Asimismo, redujo el financiamiento a guarderías infantiles, refugios para mujeres víctimas de violencia y organizaciones de la sociedad civil.
El gobierno de AMLO abrió el ingreso a migrantes de Guatemala, El Salvador y Honduras que buscan llegar a Estados Unidos, pero en la práctica limitó poco después la medida, que acrecentó la tragedia humanitaria que ya padecían las fronteras sur y norte.
Esas acciones han generado renuncias de cuadros medios y altos, vitales para la labor gubernamental diaria en tareas de supervisión ambiental, cobro de impuestos y vigilancia financiera. Además, la crónica escasez de medicamentos en el sistema público de salud se ha agudizado.
Así, el gobierno mexicano padece de la paradoja de las consecuencias no previstas, acuñada por el sociólogo estadunidense Robert Merton (1910-2003), respecto a no medir el alcance de las medidas y terminar por provocar efectos opuestos a los deseados.
En el primer semestre “ya se evidencian algunas debilidades del planteamiento que deben corregirse si se quiere lograr un buen resultado”, aseguró Juan Moreno-Brid,  profesor de la Facultad de Economía de la pública Universidad Nacional Autónoma de México.
“Hay una parte en la que tiene razón el presidente, como quitar corrupción e ineficiencias. Pero que la receta sea cortar gasto e inversión es bastante cuestionable, sobre todo porque México tiene un gobierno que no participa en la inversión”, planteó el académico.
Diariamente, López Obrador, a quien se sitúa dentro del populismo de izquierda, presume de su combate a la corrupción y a favor de la regeneración democrática, los ahorros presupuestarios y los programas sociales para romper las desigualdades estructurales en este país de 129 millones de personas.
Asimismo, el mandatario está decidido a construir una refinería y una línea férrea en el sureste del país, así como un corredor que una las costas de los océanos Pacífico y Atlántico,  proyectos que cuestionan organizaciones ambientales y grupos indígenas por su falta de estudios ambientales y de la obligada consulta libre, previa e informada.
Además, su estilo personalista lo ha situado en confrontación con los medios críticos, a los que ataca un día sí y otro también, con descalificaciones que acentúan la vulnerabilidad de los periodistas, en un país muy peligroso para ejercer el oficio.
La economía mexicana se contrajo 0,2 por ciento en el primer trimestre de 2019, en comparación con el trimestre previo, en la caída más acentuada desde 2009, según el estatal Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
El gobierno proyecta un crecimiento económico de 1,6 por ciento en 2019 y 1,9 en 2020, frente a la promesa durante la campaña de incrementar el producto interno bruto (PIB) en cuatro por ciento anual.
Además, el desempleo se ha mantenido estable, cotejado con el mismo lapso de 2018. A esas cifras, el presidente opone su propia realidad, al asegurar que “tiene otros datos”.

La idea de AMLO gira en torno a la construcción de un Estado benefactor que provea de todos los servicios a la población, sin incrementar la carga tributaria, la más baja de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, que agrupa a las economías más grandes del planeta.
El financiamiento vendría del ahorro derivado del combate a la corrupción, asegura López Obrador, quien ha adoptado drásticas medidas de austeridad para sí mismo y sus colaboradores, como ejemplo de regeneración democrática.
Sobre la parte negativa, Solís situó la profundización del modelo de seguridad militarizada, con la creación en enero de la Guardia Nacional –integrada mayoritariamente por soldados– para afrontar la violencia criminal y los carteles del narcotráfico.
Además incluyó la construcción de megaproyectos sin análisis ambientales ni mecanismos de consulta apropiados, la persistencia de la impunidad y la continuación de la violencia contra defensores humanitarios y ambientales y los periodistas.
“Preocupan las decisiones precipitadas. Los programas sociales son muy riesgosos por ser clientelares. Hay un riesgo real de que el reparto de recursos de manera directa sin control se vuelva botín para extorsión y otras formas de violencia”, cuestionó el activista.
Solís consideró que “seguimos viendo una presidencia muy centralizada, que toma todas las decisiones, y lo cual no es lo más sano. Hay un rechazo cada vez más explícito hacia valoraciones técnicas frente a los argumentos presidenciales”.
La gestión ya impactó en la popularidad del presidente. Una encuesta divulgada el lunes 27 por la firma De las Heras Demotecnia,  mostró un retroceso en su aceptación, que pasó de 80 por ciento en marzo a 70 por ciento en mayo. Además, su reprobación creció de 14 por ciento a 21 por ciento.
Los encuestados valoraron que la economía y la seguridad empeoraron desde diciembre.
Para consolidar la gestión, Moreno-Brid aconseja a López Obrador realizar una reforma fiscal progresiva, impulsar la inversión y promover tanto una política industrial como una política universal de seguridad social.
“La nueva administración impuso límites severos a la posibilidad de fortalecer y modernizar la infraestructura, de aplicar políticas fiscales para reducir la desigualdad, sin olvidar el alivio de las grandes brechas en las condiciones socioeconómicas de los pobres. La política social y económica fracasará otra vez, falla que puede costarle caro a la sociedad e incluso a la democracia”, sostuvo.

Edición: Estrella Gutiérrez

2/06/2017

Los mexicanos reponden a Trump con impulso al mercado interno

IPS


La pequeña agricultura, uno de los sectores más golpeados por el Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), puede beneficiarse de que los mexicanos respalden su producción nacional. En la imagen un mercado dominical de productos orgánicos en el oeste de Ciudad de México. Crédito: Emilio Godoy/IPS

MÉXICO, 4 feb 2017 (IPS) - Mientras en las altas esferas de México se analiza cómo afrontar la agresiva política contra el país del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, los ciudadanos ya se han puesto manos a la obra con una respuesta concreta: impulsar la producción para el mercado interno.
Alan Avelar, especialista en mercadotecnia digital, impulsa una de esas iniciativas surgidas al calor de los anuncios del magnate republicano, de restricciones a los productos mexicanos y revisará el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), por considerarlo "una catástrofe" para Estados Unidos.
"¿Quién tiene un negocio? ¿Sabe la gente lo que hacen?", inquiere, micrófono en mano, en un salón atestado, una noche de comienzos de febrero, mientras por las mesas circulan platos tradicionales del sureño estado de Oaxaca y mezcal, un destilado típico del país.
"Queremos que ofrezcan sus servicios en la plataforma. Si nos acercamos a los productores, no necesitaremos intermediarios. Sabemos crear sitios electrónicos, blogs, videos. Podemos capacitar a los productores para que vendan", explicó Avelar a IPS.
Es la primera sesión formal del colectivo Lo Nacional, fundado por Avelar y otros tres colegas a inicios de enero para fomentar el mercado doméstico. Es una de las tantas respuestas que emanan estos días en México ante las agresiones y amenazas contra el país de Trump, desde su llegada a la presidencia el 20 de enero.
Estas iniciativas de mirar al mercado interno van en paralelo con convocatorias a boicotear el consumo de productos de grandes transnacionales estadounidenses, como Coca Cola o Walmart, que hasta ahora no han cristalizado.
Trump pretende renegociar el TLCAN, vigente desde 1994 y que también incluye a Canadá, y amenazó con imponer un gravamen de 20 por ciento a las exportaciones mexicanas que lleguen a su país para financiar la terminación de un muro de 3.200 kilómetros en la frontera.
Ante la implosión del modelo de libre comercio imperante en las últimas tres décadas, la pregunta de moda estos días en México es cómo fortificar un mercado doméstico desplazado por la política de liberalización del intercambio.
El propio presidente, el conservador Enrique Peña Nieto, relanzó este miércoles 1 la campaña "Hecho en México", que ya había arrancado en 2009 durante la administración anterior. Esta vez la modalidad prioriza la facilitación del comercio exterior.
Además, anunció el proceso formal de consulta para la revisión del TLCAN y que durará 90 días, en simultáneo  con un proceso similar abierto en Estados Unidos.
Debido a su vecindad y al TLCAN, Estados Unidos es el principal socio comercial de este país. México se concentró los últimos 20 años en su relación con Estados Unidos, en detrimento de sus nexos con otros países, con el saldo de una balanza comercial muy poco diversificada y también deficitaria.
Según cifras oficiales preliminares, en los primeros 11 meses de 2016, México exportó al mundo 340.697 millones de dólares, de los cuales 275.858 tuvieron como destino Estados Unidos. Las importaciones, en tanto, totalizaron 353.860 millones de dólares, 163.719 millones procedentes del vecino del norte.
El tratado ha dejado réditos a la maquila textil, tecnológica y automotriz y a la agroexportación, pero en cambio colocó en números rojos a sectores fundamentales como la agricultura, según diversos análisis.
"En 30 años no hemos logrado articular cadenas de valor agregado nacional. Además, no sabemos la demanda interna que hay, porque carecemos de un sistema de investigación comercial", cuestionó Ignacio Martínez, coordinador del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios de la estatal Universidad Nacional Autónoma de México.
Datos de ese centro indican que el sector exportador, primordialmente el manufacturero, representa 32,12 por ciento del producto interno bruto (PIB), pero solo 17 por ciento de la producción manufacturera tuvo contenido nacional y la porción restante se basa en insumos importados.
Además, la región del centro al norte contribuye con la mayoría de la masa exportadora, mientras que las zonas sur y sureste, las más deprimidas del país, apenas aportan para esas actividades.
Martínez resaltó a IPS que son esas franjas meridionales las que más ofrecen oportunidad productiva y de empleo.
De las 5,1 millones de empresas existentes en este país de 122 millones de personas, solo entre 35.000 y 37.000 se orientan a la exportación.
De las ocho grandes cadenas de valor existentes, la fabricación de automóviles y autopartes concentran 63 por ciento de la actividad exportadora, mientras que el resto se reparte entre la electrónica, textiles, farmacéutica y agroalimentación, entre otras.
La economía mexicana enfrenta ventarrones, pues la proyección de crecimiento para este año está en torno a dos por ciento o menos. Además, la confianza en la economía ha bajado desde 2016.
El Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados (CEFP) alertó el 24 de enero que el consumo en el mercado interno "puede seguir debilitándose", pues el Índice de Confianza del Consumidor mantiene una tendencia a la baja.
El CEFP planteó que la confianza del consumidor "se ha venido erosionando y ha presentado once meses de reducciones consecutivas".
Además de reimpulsar el "Hecho en México" y abrir el proceso de revisión del TLCAN, el gobierno negocia con los no gubernamentales Congreso Agrario Permanente, el Frente Auténtico del Campo y el Movimiento El Campo es de Todos el "Acuerdo agrario con justicia social para el campo mexicano".
Ese acuerdo incluye 10 puntos sobre tenencia de la tierra, fomento a la productividad agrícola, mecanismos de capacitación y empuje a la producción.
Unas cuatro millones de unidades económicas son familiares, formadas por pequeños productores, quienes generan más de 40 por ciento de los alimentos y generan 57 por ciento del empleo rural.
"Queremos atraer a más gente. Lo tenemos que hacer con lo que tenemos y lo que sabemos", señaló Avelar.
Para Martínez, se debe construir un censo de empresas, fortalecer la cadena de distribución interna y a los pequeños y medianos emprendimientos.
La coyuntura ofrece "oportunidades para consolidar una nueva producción susceptible de convertirse en oferta exportable" para un nuevo desarrollo interno exportador, con impactos positivos sobre la producción y el empleo.
Encarnación consideró que su iniciativa, que emplea a cuatro personas, puede aplicarse en otras comunidades.  "Queremos generar un modelo fuerte y sólido. Cuando madure, se puede llevar a otros sitios", aseguró.
Debido al libre comercio, lo mejor del aguacate, la piña y el café, por citar tres ejemplos significativos, se dirigió a la exportación, según estudios del sector. Ahora empiezan a ver con mejores ojos al mercado azteca.
Editado por Estrella Gutiérrez

8/09/2015

Río Sonora: un ecocidio con complicidad gubernamental


La contaminación en el río Sonora. Foto: AP / El Imparcial
La contaminación en el río Sonora.
Foto: AP / El Imparcial
MÉXICO, D.F. (Apro).- “Empecé a tener vómitos, diarrea y ronchas en la piel. Me empezó a arder. Conforme pasó el tiempo, me dolía el cuerpo. Después perdí la motricidad, no podía caminar”, recuerda, con semblante adusto y ojos húmedos, Zoila López, una estilista de 32 años.
Madre de tres hijos y avecindada en Baviácora, Sonora, López ha vivido literalmente en carne propia los efectos del derrame tóxico de la mina Buenavista del Cobre sobre el río Sonora el 6 de agosto de 2014.
“Los doctores y la Unidad Móvil de Cofepris me dieron varios diagnósticos, que si era gripa, que si era dengue, que si estaba deprimida, y no lo relacionaban con el derrame. Pedí análisis de sangre y orina y no me los hicieron”, recuerda en entrevista con Proceso.
En noviembre, tres meses después del desastre, se levantó poco a poco y volvió a ingerir alimentos. Su esposo, agricultor y ganadero, cuidó de los niños.
Para agudizar el agravio, la crecida del río Sonora arrasó con sus plantíos de sorgo, chile verde y otras variedades. Su inversión acabó en las aguas.
El testimonio de López se suma a los de cientos de personas perjudicadas por el vertido de 40 millones de litros de sulfato de cobre acidulado de la mina Buenavista del Cobre, brazo de Grupo México –la mayor minera del país propiedad de Germán Larrea, el segundo potentado nacional según la revista estadunidense Forbes.
Irregularidades, falta de supervisión, de sanciones apropiadas y atención clínica adecuada, así como violaciones a las leyes ambientales y opacidad rodean el derrame, a un año del peor ecocidio en la historia del país, según una pesquisa de los Comités de Cuenca del Río Sonora.
“A un año, la zona está cada vez peor. El gobierno ha sido negligente y cómplice de Grupo México”, asegura Adolfo López, agricultor y ganadero de Banamichi, a Proceso.
López, padre de tres hijos, vio cómo él y sus homólogos perdieron las siembras por la inundación, primero, y luego por la falta de riego debido a que el gobierno federal ordenó el cierre de pozos por la contaminación.
Chile, cacahuate, frijol, caña de azúcar y nuez engrosan el listado de perjuicios de la tragedia. Por ejemplo, cada hectárea de cacahuate rinde entre 2.5 y 3 toneladas, a un costo de 26 mil pesos por tonelada.
“Sólo resarcieron 10 mil por tonelada, es una pérdida y afecta la economía familiar. Es una burla, no ayuda en absoluto”, denuncia.
A partir del desbordamiento, se puso en marcha una maquinaria corporativa para ocultar y minimizar el suceso, con la omisión de las autoridades federales.
Inicialmente, la minera atribuyó el accidente a las fuertes lluvias caídas en la zona, extremo desmentido por reportes del Sistema Meteorológico Nacional. Luego, la compañía reconoció una fuga en un represo que traslada los materiales a otro, llamado Tinajas 1, donde desaguan los desechos líquidos, y que dio pie al vertido tóxico.
Mediante más de 100 solicitudes de información pública sobre el derrame y sus secuelas y con el apoyo del Proyecto sobre Organización, Desarrollo, Educación e Investigación (PODER, por sus siglas en inglés), la organización, que aglutina a unas 300 personas de Arizpe, Banámichi, Huepac, San Felipe de Jesús, Aconchi, Baviácora y Ures, descubrió que las sustancias que enfilan hacia Tinajas 1 debían de ser conducidas a través un sistema hidráulico a otra área de la mina.
Pero en el momento en que llegó el flujo excesivo, ese sistema se encontraba en reparación y, además, carecía de válvulas para controlar su salida.
Así, la mezcla inició su ruta nociva, al caer en el arroyo “Tinajas” que desemboca en el río Bacanuchi y se conecta con el Sonora.
El acta de inspección 08082014-SII-I-062, orden de inspección número PFPA/32.2/2C27.1/113-14-, da cuenta que la minera, a pesar de haber detectado un filtrado el 6 de agosto a las diez de la mañana, lo notificó a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) 25 horas después mediante una llamada telefónica. Además, Buenavista del Cobre presentó el formato de aviso inmediato hasta el 8 de agosto, dos días después del desastre.
Lo mismo sucedió con el formato de aviso de derrames, enviado hasta el 12 de agosto cuando, por ley, debía hacerlo el 11 como máximo.
Por todo ello, la empresa incumplió la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos.
La alianza Méxicoleaks, de la que Proceso es parte, participa en la difusión de esta investigación de los Comités de Cuenca del Río Sonora y PODER, dedicada a fomentar la transparencia y rendición de cuentas de las empresas en América Latina con un enfoque de derechos humanos.
Buenavista del Cobre es la cuarta mina de ese componente más grande del mundo en términos de producción.
En total, el derrame golpeó a unas 23 mil personas en la zona del río Sonora.
El grupo invertirá 3 mil 400 millones de dólares en Buenavista del Cobre, puesto que como parte de sus planes de negocio se ha propuesto convertir a la mina en la tercera más grande del mundo y aumentar 180% su capacidad de producción de cobre o 505 mil toneladas por año.
A través de su filial, GM posee casi 40% del territorio concesionado en Cananea, poco más de 104 mil hectáreas con 42 concesiones.
Deslinde
Buenavista del Cobre ha señalado como única responsable de la construcción en la zona de los represos a la empresa TECOVIFESA, pero la responsabilidad por el derrame recae en ambas. La primera, por no supervisar el correcto funcionamiento, y la segunda, por los defectos en la construcción, en virtud de la responsabilidad solidaria estipulada por el artículo 24 de Ley Federal de Responsabilidad Ambiental.
La minera maneja residuos peligrosos sin las autorizaciones de la Secretaría de Medio Ambiente (Semarnat). En 2011 la minera envió a la citada dependencia su Plan de Manejo de Residuos y un año después la secretaría le solicitó más información para poder avalarlo.
Buenavista del Cobre solicitó una prórroga y durante tres años la Semarnat no ha exigido esa información. Hasta abril pasado, el trámite continuaba pendiente.
Hasta el día del derrame, la compañía trabajó con lixiviados en instalaciones que estaban en construcción y que no contaban con sistemas de detección y control de derrames.
Además, Profepa señaló que el terreno de los represos -en los que desde mayo y junio de 2014 se captan y procesan las sustancias- tiene un avance de 50% en la edificación, según el acta de inspección PFPA/3.2/2C.27.500040-2014-AI-SON.
En el momento del vertido Semarnat revisaba el cumplimiento de nueve permisos de impacto ambiental otorgados, según constató Proceso.
Una de las autorizaciones concedidas prácticamente sin atenuantes se refiere al proyecto de la presa de jales para la mina, autorizada el 29 de julio de 2013 y vigente hasta esa misma fecha de 2071.
Además, el 24 de agosto de 2012 le autorizó el desarrollo del terrero Tinajas, con una vigencia de 35 años.
En el primer caso, el documento 26SO2013MD082 titulado “Proyecto nueva presa de jales para Buenavista del Cobre, municipio de Cananea, SON” describe que esa obra consiste en la preparación, construcción, operación y cierre de una presa de jales y que permitirá su disposición final.
“Lo que han hecho es una injusticia. No hay dinero que restituya la confianza. La solución no es el resarcimiento económico, sino el saneamiento ambiental. Queremos que se nos haga justicia”, sostiene Ramón Miranda, vendedor de ropa y calzado en Aconchi, de 56 años de edad y padre de tres hijos.
Para Miranda, el comercio formal e informal –vital junto a la agricultura y la ganadería en la zona y que sostiene a unas 6 mil familias– está devastado.
Grupo México y el gobierno acordaron la creación de un fideicomiso por 2 mil millones de pesos para atender los perjuicios provocados a la población. De esta manera la minera evitó enfrentar un juicio por responsabilidad ambiental.
Pero los afectados critican que ese fondo ha sido copado por un pequeño grupo que lo ha utilizado con fines políticos. “Por más que hayan respaldado, no se nota en los bolsillos” de la gente, enfatiza Miranda.
Los Comités acusan a la Secretaría de Agricultura de incumplir el Programa de Reactivación Agropecuaria prometido a los productores agropecuarios de los siete municipios afectados, plasmado en un boletín publicado el 14 de septiembre de 2014.
“Con picos y palas”
La organización critica que Buenavista del Cobre adolezca de un Plan de Remediación Ambiental integral que abarque todo el terreno afectado. Luego del derrame, la minera dividió el territorio contaminado en cinco zonas, con un plan para cada una. Pero hasta julio último sólo había entregado a Semarnat el plan correspondiente a la zona uno que abarca 30 kilómetros contiguos a la mina y que ya está aprobado. Quedan más de 200 kilómetros sin programas de manejo para abarcar a las siete comunidades afectadas, sin que Semarnat ni la minera hayan actuado al respecto.
Los Comités consideran que el plan completo debió entregarse y aprobarse posteriormente al ecocidio. El saneamiento “es una burla al público. La han hecho con picos y palas. Hoy no hay trabajo de remediación”, cuestiona Adolfo López.
Greenpeace estima que el saneamiento puede tomar entre 15 y 20 años, pues las sustancias tóxicas permanecen en el fondo y los costados de los ríos y luego pueden ser removidas por las lluvias o se absorben en los organismos vivos.
El riesgo es que esos componentes pasen a largo plazo a la cadena alimenticia de las personas y algunos animales.
La exposición prolongada a componentes como el cobre, arsénico, cadmio y plomo puede dañar el sistema nervioso, los riñones y el hígado, entre otros perjuicios, precisamente lo que Zoila López y su familia han padecido.
“Nos dijeron que tenemos niveles cercanos al límite máximo de metales pesados. Mi esposo y mi hijo mayor tienen cobre elevado. Mi esposo tiene el hígado inflamado”, enumera López.
En abril pasado, personal de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) se presentó en su casa para revisarla y atenderla. Pero López no recibe ningún tratamiento especial. “Sólo me dan vitaminas y calcio. Tengo que someterme a un examen especial que sólo hacen en Hermosillo y no hay dinero para pagarlo”, lamenta.
Con los amparos interpuestos, los Comités buscan garantizar su participación en los planes de remediación, obligar a las mineras a respetar el ambiente y hacer que Buenavista del Cobre y el gobierno federal reparen el daño de forma integral.
“Queremos que el gobierno cumpla sus promesas, que remedien la zona, que instalen filtros adecuados en los pozos, que ofrezcan atención médica gratuita y que se forme un comité ciudadano para supervisar y auditar el resarcimiento”, demanda Miranda.
A causa del derrame se han presentado seis demandas de acción colectiva que siguen su marcha en los tribunales federales.

9/07/2014

Reforma energética, en choque frontal con comunidades indígenas y campesinas


Desde enero, habitantes de los pueblos aledaños al Río Los Pescados, en el Sureste de México, bloquean la construcción de una presa del Proyecto de Propósitos Múltiples para el Suministro de Agua de Xalapa, la capital de Veracruz.

 “Se violan nuestros derechos a una vida libre de contaminación, a decidir dónde y cómo vivir, a la información, a la consulta previa, libre e informada. Que no se metan a nuestro territorio nada más así”, dice la activista Gabriela Maciel, del colectivo Pueblos Unidos de la Cuenca Antigua por Ríos Libres.

Esa agrupación reúne a residentes de 43 comunidades de 12 municipios de la cuenca del Río y, junto con otras organizaciones, logró suspender la obra que construyen la empresa brasileña Odebrecht y la Comisión del Agua del Estado de Veracruz.

La represa de Jalcomulco proyectada, con capacidad para embalsar 130 millones de metros cúbicos en una extensión de 4.13 kilómetros cuadrados y un costo de más de 400 millones de dólares, es parte de la ola de construcciones que proyectan el gobierno federal y los estatales en colisión con las comunidades locales.

Detrás está la gigantesca ofensiva de infraestructuras en México que acompaña la reforma energética en el país, cuyo marco legal quedó definitivamente fijado el 11 de agosto pasado y que ha abierto al sector privado, nacional y extranjero, la explotación, refinación, distribución y comercio de hidrocarburos, así como la generación y venta de electricidad.
Lo conforman nueve iniciativas que establecieron nueve nuevas leyes y reformaron otras 12, que materializan la reforma promulgada el 20 de diciembre de 2013.
Se espera que la apertura energética atraiga a la segunda economía latinoamericana inversiones nacionales y extranjeras.
El 18 de agosto pasado, la estatal Comisión Federal de Electricidad (CFE) anunció 16 proyectos por unos 4 mil 900 millones de dólares de inversión, 27 por ciento de ellos públicos y 73 por ciento privados.
En el Programa Nacional de Infraestructura (PNI) 2014-2018, la CFE proyecta 138 proyectos por unos 46 mil millones de dólares, entre centrales hidroeléctricas, plantas de generación solar, eólica y geotérmica, redes de transmisión y distribución.
 “Hay un debilitamiento de los marcos normativos ambientales y sociales para facilitar la inversión. Se debilitan normas de derechos de los pueblos al territorio. Aviva el riesgo de conflictos sociales y ambientales. Es un retroceso”, señala la investigadora Mariana González, del área de Transparencia y Rendición de Cuentas del Centro de Análisis Fundar.
En el PNI, la estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) consignó 124 proyectos por más de 253 mil millones de dólares. Esas obras se refieren a construcción de gasoductos, mejoramiento de refinerías, eficiencia energética en instalaciones petroleras y trabajos de exploración y extracción petrolera, entre otras.
El suroriental estado de Campeche concentra la mayoría de desembolsos planeados, con 43 mil millones de dólares en explotación y mantenimiento de cuatro yacimientos marinos.
Le sigue el también suroriental Tabasco, con casi 15 mil millones en campos petroleros de aguas someras y edificación y remodelación de instalaciones petroleras.
En Veracruz, Pemex proyecta invertir 11 mil millones en depósitos marinos en aguas poco profundas y la construcción y actualización de instalaciones petroleras, mientras al nororiental estado de Tamaulipas destinará 6 mil 670 millones en aguas profundas y construcción y modernización de infraestructuras.

Hidrocarburos por rondas

Además, el 13 de agosto la Secretaría de Energía (Sener) otorgó a Pemex, en la llamada Ronda Cero, 120 asignaciones que le permiten mantener las operaciones de extracción de hidrocarburos y que equivalen a 71 por ciento de la producción nacional de petróleo, áreas que permanecerán bajo control del Estado.
También le ayudarán a sostener 73 por ciento de la producción de gas en esa ronda.

La producción diaria actual de Pemex es de 2.39 millones de barriles (de 159 litros) de crudo y 6.504 millones de pies cúbicos de gas.

Además, la Sener presentó también la Ronda Uno, a desarrollar por operadores privados, con 109 bloques dedicados a la exploración y 60 a la producción de petróleo y gas.

El gobierno calcula que esos proyectos requerirán inversiones por 8 mil 525 millones de dólares entre 2015 y 2018 en exploración y explotación de aguas profundas y someras, campos terrestres e hidrocarburos no convencionales, como el gas de esquisto.

La estatal pero autónoma Comisión Nacional de Hidrocarburos prepara los términos de las licitaciones, cuyos contratos serán adjudicados entre mayo y septiembre de 2015.

Manuel Llano, coordinador técnico de la no gubernamental Conservación Humana, traslapó los mapas de las rondas Cero y Uno con las áreas naturales protegidas, pueblos indígenas y comunidades.

Sus hallazgos indican que el total de áreas terrestres en la Ronda Cero suma casi 48 mil kilómetros cuadrados, distribuidos en 142 municipios de 11 estados. La mayoría están en Veracruz, seguido por Tabasco. La Ronda Uno engloba 11 mil kilómetros cuadrados, con 68 municipios en ocho estados.

En los territorios de la Ronda Cero se ubican 1 mil 899 núcleos agrarios, de los casi 32 mil existentes en el país. Además, la Ronda Uno fluye por 671 territorios comunitarios, con unos 4 mil 416 kilómetros cuadrados de propiedad colectiva.

La Ronda Cero afecta también a 13 pueblos indígenas, con una superficie de 2 mil 810 kilómetros cuadrados. Entre los grupos perjudicados figuran chontales, totonacas y popolucas. La Ronda Uno involucra a cinco pueblos originarios, entre huastecos, nahuas y totonacas, y más de 3 mil 200 kilómetros cuadrados.

 “Es difícil decir con precisión los lugares que serán más afectados. En un área muy pequeña puede haber un gran daño. Depende de cada caso. Con los cálculos, puedo suponer medianamente qué puede ocurrir en un determinado polígono, no en todos”, analiza Llano.

El experto hizo un ejercicio similar en 2013 con el Atlas de concesiones mineras, conservación y pueblos indígenas, en el cual solapó el mapa de licencias mineras con las áreas protegidas y los territorios indígenas.
La nueva Ley de Hidrocarburos no deja opción a los propietarios de la tierra, quienes tienen que pactar con Pemex u operadores privados la ocupación de la tierra, o aceptar lo que decida la justicia.

 “El trabajo de las instituciones no ha sido correcto. Sabemos cómo trabaja el aparato gubernamental para conseguir lo que quiere. Ninguna aprobación va a prosperar. Nuestra lucha va a seguir. No estamos solos, hay pueblos con la misma problemática”, asegura la activista Maciel.
Desde marzo, varias organizaciones sociales han establecido demandas colectivas contra entidades gubernamentales por la autorización de la presa sobre el Río La Antigua y sus secuelas ecológicas. Los Pescados es uno de sus afluentes.
Entre 2009 y 2013, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales autorizó 12 centrales hidroeléctricas y minihidroeléctricas sobre ríos veracruzanos, cuya construcción no ha comenzado.
Llano planea cotejar los mapas de hidrocarburos con las licitaciones y los contratos para determinar el potencial de recursos que el gobierno asegura que existen y si corresponden con las subastas.
“Los hidrocarburos no pueden estar por encima del derecho a un ambiente sano. Se puede zonificar, donde se pueda, para las explotaciones y establecer las restricciones”, plantea.
Emilio Godoy*/IPS
*Corresponsal de IPS en México; especialista en ambiente, derechos humanos y desarrollo sustentable

6/03/2014

México víctima y victimario de espionaje



ipsnoticias.net

Imagen de recopilación mundial de datos de SNA. El verde indica la menor vigilancia, seguido de amarillo, naranja y rojo, el más alto. Crédito: Creative Commons
Imagen de recopilación mundial de datos de SNA. El verde indica la menor vigilancia, seguido de amarillo, naranja y rojo, el más alto. Crédito: Creative Commons
Descontrol, falta de regulación y opacidad distinguen el monitoreo y la intervención de las comunicaciones electrónicas en México, un año después de las revelaciones sobre esas prácticas que sacudieron al mundo.
Este país latinoamericano, de casi 118 millones de habitantes, ha sido uno de los objetivos de la ciberintromisión masiva e ilícita de la estadounidense Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en inglés). Pero a esa intrusión clandestina no se respondió con cambios sustanciales para evitar interceptaciones.
“No hay legislación sobre vigilancia e intervención, ni buenas prácticas de las empresas. Hay un vacío legal. Pueden estar recabando metadatos”, denunció a IPS el activista Jesús Robles, de la no gubernamental Propuesta Cívica.
Los metadatos son la información asociada, por ejemplo, a un mensaje de correo electrónico o a una llamada telefónica, como quién emite y quién recibe, dónde, a qué hora y con qué duración.
El 5 de junio de 2013, el diario británico The Guardian reveló que la NSA recogía información de usuarios dentro y fuera de Estados Unidos, en este caso requerida al operador de telefonía móvil Verizon Business Network Services, el mayor de ese país.
Fue el comienzo de una serie de revelaciones sobre las operaciones secretas de esa agencia, que realizó Edward Snowden, excontratista de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA), actualmente asilado en Rusia.
La NSA usó el programa informático Prism para espiar a varios países, entre ellos México, sobre asuntos como combate antidrogas, energía, seguridad y política interna.
Además, con el programa Blarney, Estados Unidos intervino las comunicaciones de varias embajadas en Washington, entre ellas la mexicana. Mediante otra herramienta, Boundless Informant, captó ilegalmente llamadas y correos electrónicos que pasaron por las redes de telecomunicaciones estadounidenses.
El periodista estadounidense Glenn Greenwald reveló el 1 de septiembre de 2013 que la NSA había espiado en 2012 las comunicaciones electrónicas de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, y de su homólogo de México, Enrique Peña Nieto, en este caso durante la campaña electoral que lo llevó a la Presidencia.
Estados Unidos ha ignorado las protestas mexicanas, que incluyeron una nota diplomática con el reclamo de una investigación y una condena del bicameral Congreso legislativo.
Artículos relacionados

El medio digital estadounidense The Intercept, dirigido por Greenwald, dio a conocer el 19 de este mes que el programa ilícito Mystic recolecta metadatos de los casi 100 millones de teléfonos celulares operativos en México.
“No se ha hecho mucho. Si la sociedad supiera más, podría presionar más a las empresas nacionales y extranjeras para que a su vez presionen más al gobierno”, declaró a IPS el especialista Cédric Laurant, uno de los cuatro fundadores de la no gubernamental Son Tus Datos, dedicada desde 2012 a difundir la necesidad de proteger la privacidad en las comunicaciones.
México también adquirió programas informáticos para grabar voces, rastrear llamadas telefónicas, correos electrónicos, charlas digitales, visitas a páginas de Internet y redes sociales.
La Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares garantiza desde 2010 el derecho a la privacidad y establece que, si una institución desea transferir esa información a terceros nacionales o extranjeros, deberá comunicarlo a los usuarios dueños de la información junto con el propósito para el que se autoriza,
Pero esa garantía quedó minimizada con la entrada en vigor en marzo de 2012 de la Ley de Geolocalización, que permite al gobierno recolectar, sin aviso alguno y en tiempo real, datos geográficos de usuarios de teléfonos móviles.
Además, el Código Nacional de Procedimientos Penales, vigente desde marzo, permite a las autoridades acceder a datos de geolocalización en vivo y sin autorización previa de un juez.
El laboratorio interdisciplinario Citizen Lab de la Universidad de Toronto, en Canadá, informó en marzo de 2013 sobre el hallazgo de dos servidores del programa intrusivo FinFisher, fabricado por la empresa británica Gamma Group, en redes de dos compañías mexicanas de telefonía: Iusacel y Uninet, filial de Teléfonos Mexicanos (Telmex).
Tras este hallazgo, Propuesta Cívica y ContingenteMX, una organización que defiende los derechos humanos digitales, solicitaron al estatal Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (IFAI) una investigación a la empresa Obses de México sobre el uso de ese programa.
El IFAI aprobó en marzo sanciones para la empresa mexicana Obses por vender FinFisher a entidades gubernamentales.
Los tribunales de Gran Bretaña condenaron el 12 de mayo la decisión de la Oficina de Aduanas e Ingresos de no investigar la posible ilegalidad de la exportación de FinFisher por la subsidiaria internacional de Gamma Group, lo cual abre el camino para una revisión de las ventas al exterior del programa.
En febrero, Citizen Lab volvió a la carga con dos informes sobre utilización de programas espías. En uno de ellos –“ Mapeando los programas espía irrastreables de Hacking Team”, se indica que agencias de 21 países usan o usaron el Sistema de Control Remoto (RCS, por sus siglas en inglés), entre ellos México, Colombia y Panamá.
RCS puede copiar archivos de una computadora, grabar llamadas por la aplicación digital Skype, correos, mensajes de texto y contraseñas y puede encender cámaras y micrófonos para espiar a su objetivo. Está destinado únicamente a gobiernos.
El informe habla de la existencia de al menos cuatro servidores en México vinculados con empresas privadas que componen un circuito electrónico para ocultar la ruta del espionaje.
El documento “El nexo de Hacking Team con Estados Unidos”, también de Citizen Lab, identificó al menos 12 casos de centros de datos con sede en ese país que pertenecen a una estructura de espionaje fuera de esa nación. Esos servidores parecen cooperar con 10 países, entre ellos México y Colombia, en espionaje y operaciones legales o clandestinas.
Citizen Lab halló 14 direcciones IP (protocolo de Internet que distingue cada dirección en la red), de las cuales 12 seguirían activas.
En el reporte anual 2013 de la Iniciativa de la Red Global (GNI, por sus siglas en inglés) se citan los casos de Argentina, Brasil y México, pero sin suministrar detalles.
GNI, integrada por gobiernos, académicos y empresas de Internet, evaluó a Google, Microsoft y Yahoo! a partir de 59 expedientes, de los que 47 involucraban una petición gubernamental, 30 eran sobre privacidad y 17 sobre libertad de expresión.
El documento informa de 29 casos de petición de datos del usuario, 11 de criminalización de una expresión legítima y 10 de bloqueo o filtro de la conexión.
La legislación mexicana no obliga a las empresas de telecomunicaciones a revelar solicitudes del gobierno sobre actividades de los usuarios de la red.
“La intervención no ha probado su eficacia, hay vulneración de derechos”, resaltó Robles.
“Hay que concientizar al usuario para que, con un número mayor, esa masa pueda hacer presión sobe las empresas, y que el usuario tome la privacidad en sus manos con las nuevas herramientas”, planteó Laurant.

7/11/2013

Dudas y temores abonan los cultivos transgénicos mexicanos


Por Emilio Godoy


María Solís siembra maíz nativo de varios colores, aún no contaminados por la presencia de transgénicos. Crédito: Emilio Godoy/IPS

María Solís siembra maíz nativo de varios colores, aún no contaminados por la presencia de transgénicos. Crédito: Emilio Godoy/IPS
MÉXICO, 11 jul 2013 (IPS) - México carece de un sistema eficaz de seguimiento de organismos genéticamente modificados pese a que está regulado por ley desde mediados de la década pasada, aseguran expertos. En el caso del maíz, esta situación imposibilitó obtener datos que hubieran trabado su siembra comercial, alertan.
“Los monitoreos gubernamentales debieron comprobar los riesgos, pero no se atreven a reconocer que hay daños a la salud y al ambiente”, advirtió Álvaro Salgado, miembro de la no gubernamental Red en Defensa del Maíz.
“Ello puede justificar las intenciones de la industria. La contaminación (de cultivos convencionales) no es casual, es deliberada. No hay que hacer tanto monitoreo, sino directamente cerrar la entrada” a los organismos genéticamente modificados (OGM), enfatizó Salgado en entrevista con IPS.
Desde la década pasada, la Red ha hecho sondeos en el norteño estado de Chihuahua y en los sureños Hidalgo, Veracruz y Oaxaca detectando, asegura, la presencia de material genéticamente modificado. Ahora se enfoca en el análisis de especies híbridas, por ser la fuente posible de contaminación.
Las secretarías (ministerios) de Agricultura, Salud Pública y Medio Ambiente (Semarnat), así como el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (Inecc), son los encargados de inspeccionar la presencia de material genético en el país, según la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados de 2005.
Esta norma especifica que las plantaciones “piloto y experimental” deben hacerse en áreas controladas, guarecidas para impedir la contaminación, con evaluaciones de riesgo. En particular para el maíz, implementa un régimen de protección especial que, basado en los centros de origen y diversidad del grano y sus parientes silvestres, veda la liberación en determinadas áreas.
La queja de las organizaciones de la sociedad civil es que el mapa resultante de esta disposición no está completo y que prácticamente debe abarcar todo el paí s como centro de origen, por el número de variedades existentes y por su distribución geográfica.
Por eso los especialistas dudan del alcance de la vigilancia de las autoridades y de la veracidad de sus resultados.
Faltan muchos datos sobre el monitoreo. No se está reportando adecuadamente”, criticó ante IPS la coordinadora de la campaña de Agricultura Sustentable y Transgénicos de la oficina mexicana de Greenpeace, Aleira Lara.
Esta organización ambientalista tenía preparado para aplicar un protocolo de inspección en Chihuahua, donde apareció contaminación transgénica en 2007, pero no pudo instrumentarlo por el nivel de inseguridad existente en esa zona.
Las firmas estadounidenses Monsanto, Pioneer y Dow Agrosciences presentaron en septiembre pasado seis solicitudes de plantación comercial de maíz transgénico para más de dos millones de hectáreas en el noroccidental estado de Sinaloa y en el oriental Tamaulipas. Pero el plazo legal venció en febrero sin que el gobierno respondiera, ante lo cual se reiteraron las solicitudes.
Además, esas corporaciones y Syngenta presentaron otros 11 pedidos para la siembra piloto y experimental de maíz transgénico en 622 hectáreas en los estados de Chihuahua, Coahuila, Durango, Sinaloa y Baja California.
Adicionalmente, Monsanto solicitó tres avales para la plantación comercial de ese grano en el norte del país sobre una superficie no especificada.
Desde 2009, el gobierno mexicano autorizó 177 permisos de siembra experimental y piloto sobre una extensión de 2.664 hectáreas. Los avales para este tipo de plantaciones requieren el seguimiento de las zonas aledañas para constatar la fuga de material transgénico.
Organizaciones de la sociedad civil buscan mediante comunicaciones directas con el gobierno y solicitudes de información pública la postura oficial hacia los OGM, pero su respuesta es que las liberaciones existentes han cumplido con la ley y que la decisión sobre el aval comercial se basará en criterios científicos.
El proyecto de regulación gubernamental sobre la entrega de resultados de las liberaciones de OGM se encuentra aún en consulta pública.
El estudio del Inecc de 2012 “Indicadores para el monitoreo de efectos de la liberación de maíz genéticamente modificado en el norte del país” indica que no se cuenta “con información de línea base sobre el estado de las comunidades de organismos no blancos presentes en los sitios de liberación”.
También señala que “no se tiene calibrada la respuesta de alguna especie de maíz no blanco presente en los sitios de liberación a las proteínas insecticidas o las diferentes prácticas de manejo asociadas a los cultivos genéticamente modificados y convencionales”.
Como la ley no especifica el tipo de seguimiento a realizar, se tendría que ejecutar uno en particular, derivado de una evaluación de riesgo sobre una variante de OGM, y uno general, para detectar efectos no previstos en la evaluación de riesgo.
México, centro de origen del maíz, produce unos 22 millones de toneladas anuales de 59 razas nativas y 209 variedades, pero debe importar más de ocho millones, según estadísticas de la Secretaría de Agricultura. De hecho, el país le compró a Sudáfrica aproximadamente dos millones de toneladas de este grano genéticamente modificado en los últimos dos años y planea comprar otras 150.000 toneladas.
Este país de 117 millones de habitantes, tiene unos tres millones de agricultores maiceros que siembran una extensión de ocho millones de hectáreas. Pero más de dos millones destinan sus cosechas al consumo familiar. El cultivo se centra en especies de granos blancos, mientras el amarillo, empleado en alimentación animal, se importa.
Organizaciones ambientalistas, científicas y de campesinos, que se oponen a los OGM, han hallado contaminación del cultivo nativo en al menos cinco estados, atribuida a granos importados y que reparte el gobierno en su campaña contra la pobreza.
Por ello, la sociedad civil y la academia activaron las alertas ante la posibilidad de que el gobierno de Enrique Peña Nieto apruebe la siembra comercial de maíz transgénico, por entender que implica riesgos para la salud humana, el ambiente y la riqueza biológica.
En concreto, organizaciones de productores, indígenas, apicultores, ambientalistas y consumidores presentaron el 5 de este mes una acción colectiva para que los tribunales frenen esa posibilidad.
Argumentaron que los lí mites establecidos en la ley son ineficaces, pues existe contaminación transgénica en varios estados, y que la liberación comercial solicitada sobrepasará los lí mites y restricciones legales y lesionará los derechos a un ambiente sano y de accesos a los recursos naturales de diversidad biológica de maíces nativos.

El documento del Inecc expuso que la pertinencia, viabilidad e información del seguimiento de los OGM “deben ser consideradas de forma explícita en el diseño e implementación de los protocolos de muestreo y programas de monitoreo”.