6/21/2015

Nuevo episodio de la usurpación: 7 de junio de 2015



¿El resultado electoral del 7 de junio representa un vuelco en el proceso de descomposición del régimen, de su clase política y sistema de partidos, de sus cámaras legislativas y del Instituto Nacional Electoral? ¿El proceso electivo de 2015 contribuye de modo significativo a la superación de la crisis de representación del sistema político mexicano, de la crisis de legitimidad y legalidad del Estado mexicano y de sus tres poderes? ¿Los resultados de la pasada “contienda” electoral son muy diferentes a los esperados o calculados por la Constituyente Ciudadana o por otros analistas? ¿La elección del 7 de junio fue una fiesta de la democracia y la constatación de que en México nos encaminamos hacia formas de participación ajenas al fraude, la corrupción y la injerencia de poderes de facto mayormente delincuenciales que operan a través del propio estado, los medios de comunicación, las trasnacionales y potencias como Estados Unidos?
 
I. El fraude es consustancial al sistema político mexicano
El fraude y la mentira son condiciones estructurales del sistema político mexicano y de sus procesos electorales: el 7 de junio este hecho volvió a confirmarse.
Para empezar los resultados están trucados: la participación electoral no fue entre el 47. 25 y el 48.51 por ciento, fue mucho menor. (1) El 1° de mayo pasado Lorenzo Córdova Vianello, presidente del Instituto Nacional Electoral, declaró ante los Vocales Ejecutivos de la Junta Local de Jalisco que “el Consejo General del INE aprobará el Padrón Electoral y la Lista Nominal en su sesión extraordinaria del próximo miércoles 6 de mayo”, el más confiable de la historia, y “adelantó que son 87 millones 244 mil 921 los inscritos ante el Instituto y 83 millones 563 mil 190 ciudadanos los que podrán sufragar por contar con su credencial de elector actualizada y con datos validados”. (2) Esos datos sobre el total de empadronados y la lista nominal aparece, si no la han retirado o modificado, en el portal electrónico del INE.
Para alcanzar el 47 o 48 por ciento de participación ciudadana, el INE retiro de la lista nominal a 5 millones 649 mil 784 personas inexplicablemente. Es decir, pasó de 83 millones 563 mil 190 a 77 millones 913 mil 406. Si la cifra que se toma como referencia —la primera— la participación ciudadana ronda el 43 por ciento y no el 47 aludido por el INE. Cifra que se reduce al 38 por ciento, si se toman en cuenta los votos nulos que rondan el 5 por ciento.
Así las cosas, los porcentajes de votación para cada partido en función de la lista nominal no rasurada, nos dan una imagen real del nivel de representatividad de cada uno. Por ejemplo, con cifras aproximadas, la votación del PRI con respecto a la lista nominal oficial, no alterada, pasaría del 29.8 por ciento al 13 o 14 por ciento; la del PAN del 21.9 al 10 u 11 por ciento; la del PRD del 11.1 al 4.5 o 5 por ciento, la de MORENA del 8.8 al 4 por ciento y la del PVEM del 7.1 al 3.3 o menos; mientras el resto de los partidos desaparecería. Y si el cálculo se hiciera tomando en cuenta el número de los inscritos en el padrón electoral, es decir, los más de 87 millones registrados, el partido con más votos no representaría más que a poco más del 11 por ciento. Ese es el nivel de representación formal de los partidos políticos, aunque en realidad el problema es más grave.
Ahora, si a todo eso le restamos los votos comprados o coaccionados propios de una elección de Estado como la vivida el 7 de junio, el nivel de votación real se reduciría a la mitad. Porque los mecanismos, a través de los que operan las elecciones de Estado en México, son los mismos que en otras ocasiones han sido denunciados por diversos organismos. Los cuales estiman que el porcentaje del voto comprado o coaccionado llega al 50 por ciento. Esto es particularmente notorio en las prácticas electorales del PRI, PAN, PVEM y PRD. Tanto el PRI como el PAN, mayormente, suelen usar a los partidos satélite como el Verde o al nuevo Encuentro Social, como vehículos para inducir votos. Así ocurrió en Hidalgo, donde el último partido mencionado superó el 9 por ciento de la votación con el apoyo del señor Chong.
Entonces, descontando los votos del fraude, en el caso señalado de los 4 partidos mayoritarios, su caudal de votos oscila entre el 7 por ciento y el 2 por ciento del total. Ese es su nivel de representación real.
Todo es más evidente si nos detenemos en las votaciones registradas en varios de los estados más importantes en número de población. Por ejemplo, en Nuevo León perdieron el PRI y el PAN; el candidato independiente, el tal “Bronco”, con todo y representar una opción empresarial, significa una ruptura con las formas históricas del comportamiento electoral de la población de la entidad. Igual sucedió en Jalisco. En la Ciudad de México, perdió el PRD, el PRI y el PAN que se aliaron para combatir a MORENA. En el Estado de México, el PRI sufrió descalabros severos y en Puebla el nivel de abstención fue de los más altos.
En realidad, si incluimos el número de casillas no instaladas, 603, el más alto desde 1991 y el número de votos anulados que tuvo su epicentro en la Ciudad de México, podemos decir que pese a todo el despliegue publicitario, la crisis de representación y el descredito del régimen y del propio Estado siguen por el mismo derrotero, hacia su recrudecimiento. En dicho contexto resultan ridículas las opiniones de que la cantidad de votos anulados se debió a que las y los votantes se equivocaron y marcaron mal su boleta. Por cierto, el nivel más alto de abstencionismo se dio en la Delegación Benito Juárez de la Ciudad de México con 14 por ciento del total de los anulados en esa “entidad”. Todos saben que en dicha Delegación, el nivel de escolaridad y de ingresos es de los más altos de la república.
Además los testimonios sobre el rebasamiento de los gastos o topes de campaña y la manipulación descarada del voto de la pobreza en los estados donde la participación fue muy alta, como en algunas zonas de Chiapas, Yucatán o San Luis Potosí, entre otros lugares, revelan la podredumbre del régimen y de su nula voluntad de corregir, su descomposición estructural, propia y necesaria en un sistema político que gobierna a favor de minorías antinacionales y antihumanas.
Pero no sólo están esos datos, existen además múltiples hechos que constatan el descredito y la crisis del sistema de partidos y de la clase política. El proceso electoral aconteció en medio del recrudecimiento de la militarización, de la represión hacia movimientos y colectividades que han sido colocados en una situación de injusticia que, en muchos sentidos justifica su reacción ante un proceso electoral que desde la clase política y el Estado mexicano, pretende legitimar las injusticias y la impunidad de quienes las cometen a favor de los intereses oligárquicos. Las protestas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, de los Padres y Normalistas de Ayotzinapa y de múltiples comunidades en Oaxaca, Chiapas, Michoacán y Guerrero, son justas en lo fundamental. Contra ellas se cebaron todos los poderes incluidos el mediático y los directamente delincuenciales. El asesinato de activistas como Antonio Vivar Díaz, en Tlapa Guerrero, fue parte de un operativo integral, donde se articularon el poder ejecutivo, el ejército, la marina, y todo tipo de policías con paramilitares ligados a la delincuencia organizada y a partidos como el PRI y a sectores del PRD.
En ese sentido, tiene razón Carlos Fazio, “las elecciones paramilitarizadas del 7 de junio estuvieron signadas por la violencia. Una violencia que venía de atrás y remite al poder en un Estado plutocrático, clasista y racista, y a la vieja forma de hacer política en México. En momentos como el actual, la acción de los poderes fácticos y el Ejército son acciones para liquidar la República, en tanto son represivas y destructoras de la nueva política que pugna por alumbrar, producto de que un sector importante y consciente de la población quiere decidir su destino.” (3)
II. 7 de junio el fraude esperado
Si bien este no es el lugar para hacer una crónica del proceso electoral, sí lo es para decir que el resultado no era inesperado. (4) Las proyecciones sobre las votaciones a favor de los principales partidos se cumplieron. La caída del PRI amortiguada por el PVEM y la debacle del PRD se cumplieron, acaso sorprendió el porcentaje de votos del PAN. Igual se confirmaron las expectativas de votación para MORENA. En cuanto a las posibilidades del boicot electoral, igualmente se mantuvo en los márgenes previstos de focalización en algunos estados y regiones. En todo caso el porcentaje de voto nulo era algo más incierto. Por lo que se refiere al monto de la abstención se mantenía en la incógnita y muchos esperábamos un porcentaje mayor; sin embargo el cómputo final se mantiene en los márgenes de lo esperado.
Todo mundo sabía que el triunfador formal sería el PRI y los partidos del Pacto por México, con excepción del PRD. Que este sería utilizado a modo de legitimación de la nueva andanada de despojos y represiones derivadas de las últimas reformas estructurales. Lo sucedido a la CNTE, ilustra la condición real del régimen. Muestra sus debilidades al recular ante el posible crecimiento del boicot con el que amenazaban las y los docentes, sin importarles la legalidad, sin reparar en que su decisión de suspender las supuestas evaluaciones violaba su Constitución neoliberal. Evidencia la total falta de honor y la desvergüenza absoluta de quienes usurpan las instituciones de la Republica. A estas alturas de su descomposición, que involucra a personajes como el Rector de la UNAM y a los más encumbrados empresarios del país, la manipulación mediática y la represión serán los principales medios para escalar la destrucción de los derechos sociales y nacionales.
Creemos que los hechos corroboran que más allá de intereses limitados legítimos, el principal problema para el futuro de la sociedad civil y el pueblo de México, no estribaba en llamar a votar o no votar, en participar o boicotear la elección. Que por el momento no había mayor oportunidad de lograr un avance en la organización de la resistencia nacional colocando en el centro la disputa electoral bajo cualquiera de sus formas. Que debíamos poner la mirada más allá del 7 de junio, entendiendo que por el momento no tenía caso exacerbar los debates entre fuerzas momentáneamente contrapuestas, pro-voto o abstencionistas, a las que finalmente el régimen ha colocado como enemigos a vencer, como víctimas potenciales de la nueva ola represiva y saqueadora. Creemos que era razonable entender los motivos de quienes llamaban a la abstención, el boicot y la anulación, y de igual modo entender las necesidades contenidas en las colectividades que ven en la lucha electoral la ocasión de darle cause a luchas reivindicativas democráticas o directamente materiales.
Ahora más que nunca se requiere de hacer frente común ante el triunfalismo de la clase política y sus partidos corrompidos. Denunciar el carácter antidemocrático, antipopular y antinacional del régimen y no dejarse engatusar por ventajas electorales transitorias.
III. Mantener la resistencia a la usurpación y luchar por la unidad nacional-popular
Todas las proyecciones relativamente confiables sobre el futuro inmediato de las mayorías y clases nacionales son catastróficas. En términos de desastre económico social el propio gobierno asume que los recortes al presupuesto público y el estancamiento del Producto Interno son la constante previsible. Recrudecimiento de la pobreza, del desempleo y de la destrucción de derechos laborales, sociales y nacionales será la tónica de una nueva crisis económica que aún no supera las secuelas que dejó la crisis de 2008-2009. Con un crecimiento errático de la economía estadounidense, la permanencia de la crisis en Europa y el fin del ciclo de precios altos de las materias primas, el futuro se antoja lúgubre. La radicalización de la guerra contra el pueblo, que convierte en enemigo interno a todos los opositores, como lo atestiguan las últimas masacres y particularmente la de Iguala-Ayotzinapa, constituye la carta a jugar por el gobierno. Las amenazas a la CNTE, los cargos contra Nestora Salgado, Rubén Sarabia, entre otros cientos de luchadores sociales y defensores de derechos humanos, son ilustrativos del clima de criminalización de los opositores que se cierne sobre el país.
No obstante las rupturas y distancias entre la sociedad civil y el Estado, acrecentadas a raíz de los hechos del 26 y 27 de septiembre en Iguala y de la crisis de credibilidad y legitimidad del régimen, no ha sido posible articular uno o varios movimientos nacionales que den cauce común a quienes protestan en las calles y a los millones que desde sus lugares de vida están hartos de las acciones del gobierno y la clase política.
Persiste un cierto agotamiento de la representación ética y política de los movimientos sociales y políticos, electorales y extra-electorales que, a fines del siglo pasado e inicios del presente, ocuparon la escena política nacional, mientras las nuevas representaciones aún no acaban de emerger. Hasta ahora siguen predominando las propuestas que insisten en convocar a la unidad de la izquierda o las izquierdas a través de un frente nacional o por medio de la unidad y de las alianzas construidas alrededor de un “gremio” o de una corriente ideológica. En la mayoría de los casos se confunden y contraponen los procesos de unidad de la izquierda con la unidad de las clases y mayorías nacionales: indígenas, trabajadores, mujeres, jóvenes y clases medias.
La desarticulación de las resistencias sociales y civiles no es accidental. A diferencia de lo que piensa la mayoría de las personas que ideológicamente se declaran de izquierda, el apoliticismo, es decir, la tendencia a poner en el centro intereses particulares por sobre los generales, a desligar unos de otros, es resultado de la “confusión” entre la unidad de la sociedad civil o pueblo y la unidad de la izquierda. Cuando los más ideologizados proponen el frente de único de clase, únicamente integrado por obreros y campesinos pobres, fomentan un economismo o gremialismo formalmente radical, que impide o frena la posibilidad de ejercicio de la representación nacional por parte de las clases trabajadoras. A contracorriente de las declaraciones de los partidarios de ese enfoque que confunde unidad antineoliberal o nacional con unidad de la izquierda, en ese horizonte socialmente sectario se abandona la lucha por el gobierno y el poder político desde la sociedad civil o el pueblo. No es un accidente que en las lógicas más extremas del gremialismo u obrerismo se sepulten los aportes de las comunidades y los pueblos indígenas y campesinos. Que las luchas por la democracia y los derechos humanos se usen a modo de coartada y se excluya todo lo que huela a clases medias. Eso ha sucedido y sucede en los frentes actuales.
Para enfrentar a los responsables de la tragedia humanitaria, que vivimos las mayorías nacionales y poner un alto a la clase política antinacional y a las oligarquías trasnacionales, requerimos pensar en la unidad de la sociedad civil, de la nación, de diversas formas de acción política y cultural. De otra forma, no existe ninguna posibilidad de enfrentar victoriosamente la lucha cotidiana por la defensa del territorio, por detener y revertir las “reformas estructurales”. En ese proceso, deben conjugarse todas las formas de resistencia y desobediencia civil pacífica para dar cauce a la unidad de las mayorías y preparar el cambio de gobierno desde el pueblo.
Todo esto para explicar el porqué de nuestra negativa a enzarzarnos en las disputas dentro del campo popular sobre las diversas tácticas de participación en un momento no decisivo o trascendente y el porqué de nuestra resistencia a enredarnos en disputas por la unidad de la izquierda que sólo redundan en desunión y frustración. Se debe insistir en la necesidad de la reflexión y la construcción estratégica, como única forma de asumir adecuadamente las batallas cotidianas en defensa de la vida, el agua y los derechos nacionales, sociales y civiles, que finalmente expresan la lucha cotidiana por un nuevo gobierno, una nueva ética y un nuevo “pacto social” o constituyente.
Lo central es: ¿Qué sigue después del 7 de junio?, ¿Cómo construimos la unidad de las víctimas del neoliberalismo?, ¿Cómo rompemos las inercias del régimen a sumirnos en una nueva ola de despojos y crímenes de Estado?
En primer lugar, debemos asumir que vivimos bajo los gobiernos de la usurpación. En una situación de golpes de Estado Técnicos, de golpes a la Constitución, de fabricación de leyes que violentan su espíritu original, de magnicidios, de terrorismo de Estado y crímenes de lesa humanidad, como lo definió el Tribunal Permanente de los Pueblos - Capitulo México (TPP). Todo ello para imponer la recolonización del país, una nueva ocupación integral de México, como lo señaló Pablo González Casanova. Recolonización que tuvo un momento detonador con la introducción abierta de las políticas de Estado de corte neoliberal y con la aprobación del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN).
Así, lo que se impone, entre otras cosas, como parte de nuestros trabajos en marcha hacia la nueva Constituyente Ciudadana Popular, en el contexto de los resultados de las elecciones del 7 de junio y de la andanada desatada contra toda resistencia civil y social por parte del gobierno de Enrique Peña Nieto, es denunciar y repudiar este nuevo episodio de los gobiernos de la usurpación. Para lo cual proponemos organizar dos actividades que se desarrollarían tomando como referencia el Plan de Trabajo acordado en la asamblea del 2 de mayo.
1° Facilitar un proceso de juicio ético sobre la falta de probidad del proceso electoral del 7 de junio, a la manera de los trabajos realizados por el TPP-México; a concretarse en el mes de agosto, antes de que tomen posesión los nuevos diputados federales. Para ello, debemos apoyar la integración de un comité con académicos, artistas y representantes de organismos civiles y sociales.
2° Realizar una jornada nacional de repudio a la nueva usurpación del Congreso de la Unión a través de campañas de reflexión y acciones de resistencia y desobediencia civil pacífica, evitando las provocaciones que seguramente se montarán ese día.

Notas:
(2) “Consejo del INE aprobará el 6 de mayo padrón electoral: Córdova”, en Notimex, vie, 01 mayo 2015 17:56.
(3) Carlos Fazio, “Política y violencia”, en La Jornada, 8 de junio de 2015.
(4) José Blanco, “Lo previsible”, en La jornada, 9 de junio 2015. 

PRIvatización política


MÉXICO, D.F. (Proceso).- Los promotores de candidaturas supuestamente “independientes” y el Partido “Verde” (PVEM) se encuentran del mismo lado de la historia. Ambos buscan tirar por la borda dos décadas de construcción ciudadana de un conjunto de instituciones y leyes electorales ejemplares que tienen el propósito de defender el espacio público de la voracidad de los poderes fácticos. Tanto con sus acciones como con sus propuestas, trabajan arduamente para convertir el sistema electoral mexicano en una copia vulgar de la “democracia” mercantilizada y corrupta de los Estados Unidos. En este esfuerzo cuentan con el sólido apoyo tanto del “Señor Presidente” (Jaime Rodríguez dixit) Enrique Peña Nieto y el PRI como de los consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE) y de los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).
Si esta perversa y paradójica coalición de intereses logra su cometido, nos encaminaríamos hacia un grave retroceso en el desarrollo político del país y se sepultaría para siempre la posibilidad de resolver los problemas más importantes de la nación por la vía institucional. Específicamente, habría que frenar de manera urgente la privatización de la política por medio de una nueva reforma electoral supuestamente “ciudadana” y “liberalizadora” que abriría las llaves del financiamiento privado a los partidos y los candidatos “independientes”. Una reforma en este sentido sería la cereza en el pastel de la serie de contrarreformas “estructurales” corruptas que ha impulsado Peña Nieto y el “Pacto por México” desde 2012. Con ello, se consolidaría el poder de la avaricia y el mesianismo por encima del humanismo y la humildad, así como del fraude y el engaño por encima de la honestidad y la dignidad.
El artículo 41 de la Constitución señala sin titubeos que durante las campañas electorales los recursos públicos deben prevalecer siempre sobre los de origen privado. Este principio constitucional absolutamente fundamental fue diseñado para defender la naturaleza pública y democrática de las competencias políticas, así como garantizar una equidad básica entre los candidatos. Sin este compromiso constitucional, los poderes fácticos, los medios de comunicación y el crimen organizado podrían directamente y abiertamente comprar candidatos, elecciones y partidos.
Así es precisamente como funciona el sistema electoral en los Estados Unidos. No son los votos sino los dólares los que determinan quienes ocupan los cargos de elección popular.
En México, gracias a décadas de valientes luchas ciudadanas en que miles de luchadores sociales han sido lamentablemente reprimidos, encarcelados y ejecutados, contamos con un marco jurídico en materia electoral muy por encima de la legislación en el país vecino del norte. Tirar por la borda conquistas históricas tan importantes ganadas a precio de sangre sería una gran irresponsabilidad. Sería como si los mismos estadunidenses se arrepintieran del movimiento por los derechos civiles encabezado por Martin Luther King Jr. y regresaran al sistema de segregación racial legalizada que estaba en vigor antes del Civil Rights Movement.
Es innegable que debido a la complicidad y la ineptitud de los consejeros y los magistrados electorales no se cumple en los hechos con el principio de predominancia del financiamiento público. En la elección presidencial de 2000, Vicente Fox se benefició de una vasta red ilegal de financiamiento privado que extendía sus tentáculos hasta el extranjero. En 2006, Felipe Calderón pudo imponerse en la presidencia debido a una enorme y costosa guerra sucia en contra de Andrés Manuel López Obrador financiado ilegalmente por el sector privado. En 2012, ríos de dinero de procedencia desconocida fluyeron a las tarjetas Monex y Soriana, así como a los medios de comunicación electrónica, rebasando por lo menos 14 veces el tope de gasto permitido, de acuerdo con la Comisión Monex, para lograr la “elección” de Peña Nieto. Y en 2015, el PVEM da continuidad a la misma estrategia con su costosa propaganda ilegal y cínica burla a las autoridades.
El pasado 20 de mayo el PVEM presentó una iniciativa ante la Comisión Permanente que reformaría el artículo 41 de la Constitución para permitir la “libre contratación” de anuncios partidistas en radio y televisión. Unos días después, tanto la Comisión Electoral Estatal de Nuevo León como el TEPJF avalaron la violación del principio de predominancia de financiamiento público sobre el privado para los candidatos independientes. Ello permitió, por ejemplo, que un candidato “independiente” como El Bronco pudiera recibir hasta casi 50 millones de pesos en contribuciones privadas, una cantidad que gustosamente podría aportar el poderoso grupo de empresarios de Monterrey que lo patrocinan. Y nuestra colega de la revista Proceso, Denise Dresser, ha señalado en estas mismas páginas que una de las propuestas claves de la causa anulista debería ser la realización de “modificaciones sustanciales al sistema de financiamiento partidista… que tan sólo han producido un clientelismo desbordado y un mercado negro de dinero no regulado”.
Nos encontramos frente a la misma perversa lógica que ha motivado todas las contrarreformas “estructurales” del Pacto por México. En lugar de limpiar nuestras instituciones públicas y hacer cumplir estrictamente las pocas normas de avanzada que todavía tenemos, en las materias energética, laboral, educativa y electoral, se busca tirar al bebé junto con el agua sucia. Los ciudadanos conscientes no pueden permitir la consolidación de este nuevo atraco a nuestra esperanza. Lo que México necesita para salvarse de la podredumbre actual no son más falsos profetas “Broncos” ni el espejismo de soluciones individualistas y privatizantes, sino la construcción de nuevas organizaciones sociales e instituciones públicas con suficiente fuerza para domar los poderes fácticos que hoy tienen sometida a la nación.
www.johnackerman.blogspot.com
Twitter: @JohnMAckerman

Construyen en silencio la mayor inversión privada en México

etileno
El clúster petroquímico Etileno XXI registra ya un avance cercano al 93 por ciento en su construcción, la cual es realizada con una inversión conjunta entre Braskem e Idesa por 5 mil millones de dólares.



NANCHITAL, VERACRUZ.- En este pueblo lo más grande que se había construido es el complejo Pajaritos de Pemex que hoy exhibe principalmente fierros viejos. Pero a corta distancia está por terminarse la mayor inversión privada en marcha en México.

Los cinco mil 200 millones de dólares que costará esta fábrica de insumos para plásticos que igual revisten automóviles o envuelven productos, supera ampliamente los tres mil 500 millones prometidos por GM, en la mayor inversión automotriz estimada y en proceso hasta el momento.

Pero hay algo atípico en esta fábrica gigantesca que por primera vez abre sus puertas a un medio. Sus obreros, técnicos e ingenieros constructores operan en un silencio parecido al de un templo, como conscientes de que todo el trabajo de años debe acabar antes de que el 2015 entregue su último minuto.

Éste es el principal proyecto petroquímico de América Latina, Etileno XXI, que reporta un avance de alrededor de 93 por ciento en su construcción, por lo que se encuentra a meses de iniciar operaciones, a casi cuatro años de haber puesto la primera piedra y siete de haber sido licitado.




El clúster petroquímico alcanzará un costo de inversión total de cinco mil 200 millones de dólares, mil millones de dólares más que los 4 mil 200 millones de dólares inicialmente anunciados por la petroquímica brasileña Braskem y la mexicana Idesa.


En entrevista con El Financiero, Cleantho Leite, director de Desarrollo de Nuevos Negocios de Braskem-Idesa, explicó que Etileno XXI recibió financiamiento de 17 instituciones crediticias, entre las que destacan el Banco Mundial a través de la Corporación Financiera Internacional; Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext); Nacional Financiera (Nafin); el Banco Nacional de Desenvolvimiento Económico y Social de Brasil (BNDES) y el Export Development Canada (EDC).

“La inversión final del proyecto está estimada en cuatro mil 200 millones de dólares de inversión fija y una inversión total de cinco mil 200 millones de dólares, porque además de los fierros, la tierra y la tecnología, hay capital de trabajo, hay que pagar intereses a los prestamistas y dentro de la construcción hay que pagar gastos de preparación, que son gastos adicionales a la obra en sí. Entonces son cuatro mil 200 millones de inversión fija y cinco mil 200 millones de dólares de inversión total”, detalló Leite.


Es la más grande inversión de una empresas brasileña en México, de todos los tiempos y la principal inversión aprobada en México, en los últimos años” Cleantho Leite,Director de Desarrollo de Nuevos Negocios de Braskem Idesa

La magna obra, cuya construcción fue encabezada por la brasileña Odebrecht, requirió de 200 mil metros cúbicos de concreto, cantidad suficiente para construir cinco estadios Azteca, además de 35 mil toneladas de estructura metálica y dos mil kilómetros de cableado eléctrico, equivalente a la distancia entre el Distrito Federal y Oklahoma, en Estados Unidos.

GENERACIÓN DE EMPLEOS

En la parte laboral, durante los cuatro años de construcción, Etileno XXI requirió entre siete mil y hasta 22 mil trabajadores, más del 95 por ciento mexicanos y el resto fueron empleados de 21 nacionalidades distintas, entre brasileños, italianos, colombianos, argentinos, portugueses, venezolanos, españoles y croatas.

Sin embargo, para la operación de la planta, que producirá entre uno y 1.5 millones de toneladas de polietileno, se requerirán alrededor de 300 personas debido a su alto nivel de automatización.

“No es posible que el 100 por ciento de las personas que están en la construcción tengan inmediatamente continuidad de empleo en nuestro proyecto, pero como hablamos de que el proyecto es inductor de desarrollo económico, en la medida en que nuevas industrias se desarrollen habrá espacio para generar más empleos, y pensamos que en un espacio de tiempo podremos hablar de que los empleos generados en la obra sean comparables a la etapa de operación directa del proyecto”, dijo Luis Weyll, director general de Odebrecht México.

Agregó, que aunque saben que muchas de las personas que trabajaron en este proyecto no podrán quedarse, es un hecho que muchas de ellas encontrarán ubicación en otras empresas, gracias a la especialización que recibieron.

“Veracruz es un polo petroquímico implantado, con una situación geográfica admirable, contando con puerto, carretera y ferrocarril” Luis Weyll, Director general de Odebrecht México

APOYO A CUENTAS EXTERNAS

Ubicado en una zona estratégica con alto potencial de nuevas reservas de gas y petróleo, el complejo de Braskem-Idesa tendrá un fuerte impacto en la balanza comercial mexicana, pues sustituirá aproximadamente 1.5 millones de toneladas de importaciones de polietileno que se utiliza en diversos procesos de transformación, comerciales e industriales.

“Hoy México tiene una demanda de cerca de dos millones de toneladas de polietileno e importa 1.4 millones de toneladas por año, entonces nuestro proyecto va a sustituir cerca de 70 o 75 por ciento de las importaciones, lo que generará un súper impacto positivo, para la balanza de pagos del país, estimamos que de cerca de dos mil millones de dólares por año, ya sea por sustituir importaciones o por generar exportaciones”, calculó Leite.

En cuanto al reto que significó hasta 22 mil trabajadores, con calificaciones y especialidades específicas, Weyll aseguró que quedaron sorprendidos por la forma de trabajar de los mexicanos

Los cuatro grandes bancos de Wall Street y sus ocho familias que gobiernan el mundo


Bajo la lupa
Alfredo Jalife-Rahme

A los multimedia rusos les ha dado por expurgar y señalar en forma específica a los cuatro oligopolios financieristas –los cuatro grandes megabancos– que controlan el mundo, como es el caso de una perturbadora investigación de Russia Today: Black Rock, State Street Corp., FMR (Fidelity), Vanguard Group ( http://goo.gl/UjlfE3 ).

Resulta también que la privatización global del agua es desplegada por los mismos megabancos de Wall Street, al unísono del Banco Mundial ( http://goo.gl/DG6d3d ), lo cual beneficia en su conjunto al nepotismo dinástico de los Bush que buscan controlar el Acuífero Guaraní en Sudamérica, uno de los mayores de agua dulce del planeta ( http://goo.gl/yROqaW ).

Ya desde 2012 el anterior legislador texano Ron Paul –padre del candidato presidencial Rand, uno de los creadores del apóstata Partido del Te, venido a menos, pero uno de los mejores fiscalistas de EU– había señalado que “los Rothschild poseen acciones de las principales 500 trasnacionales de la revista Fortune ( http://goo.gl/D71NjX )” que son controladas por “los cuatro grandes (The Big Four)”: Black Rock, State Street, FMR (Fidelity) y Vanguard Group.

Ahora Lisa Karpova, de Pravda.ru, penetra los dédalos de las finanzas globales y comenta que se trata de “seis, ocho o quizá 12 familias las que verdaderamente dominan el mundo, a sabiendas de que es un misterio (¡supersic!) difícil de descifrar ( http://goo.gl/jSYc84 )”.

¿Cómo puede existir en el siglo XXI ultratecnificado y transparentemente democrático, como pregonan sus turiferarios también y tan bien controlados, tanta opacidad para conocer quiénes son los plutocráticos megabanqueros oligopólicos/oligárquicos que controlan las finanzas del planeta?

Karpova sentencia que las ocho (¡supersic!) reducidas familias, que han sido ampliamente citadas en la literatura, no se encuentran lejos de la realidad: Goldman Sachs, Rockefeller, Loeb Kuhn y Lehman (en Nueva York), los Rothschild (de París/Londres), los War­burg (de Hamburgo), los Lazard (de París), e Israel Moses Seifs (de Roma). ¡Vaya lista polémica donde, a mi juicio, ni son todos los que están, ni están todos los que son!

Karpova emprendió el inventario de los mayores bancos del mundo y se percató de la identidad de sus principales accionistas, así como de quienes toman las decisiones. Alguien podrá criticar, no sin razón, que el inventario de Karpova no alcanza la sofisticación de Andy Coghlan y Debora MacKenzie, de la revista New Scientist, quienes develan la plutocracia bancaria y sus redes financieristas –el uno por ciento que gobierna el mundo–, basados en una investigación de tres teóricos de los sistemas complejos ( http://goo.gl/AHSRWb ), pero que al final de cuentas coincide en forma sorprendente, pese a su sencillez indagatoria.

Karpova descubrió que los siete megabancos de Wall Street controladores de las principales trasnacionales globales son: Bank of America, JP Morgan, Citigroup/Banamex, Wells Fargo, Goldman Sachs, Bank of New York Mellon y Morgan Stanley. Karpova encuentra que los megabancos de marras son controlados a su vez por el núcleo de “cuatro grandes (the big four)”: Black Rock, State Street Corp., FMR (Fidelity) y Vanguard Group.

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Estos son sus hallazgos de los controladores de cada uno de los siete megabancos: 1) Bank of America: State Street Corp., Vanguard Group, Black Rock, FMR (Fidelity), Paulson, JP Morgan, T. Rowe, Capital World Investors, AXA, Bank of NY Mellon; 2) JP Morgan: State Street Corp., Vanguard Group, FMR (Fidelity), Black Rock, T. Rowe, AXA, Capital World Investor, Capital Research Global Investor, Northern Trust Corp., y Bank of Mellon; 3) Citigroup/Banamex: State Street Corp., Vanguard Group, Black Rock, Paulson, FMR (Fidelity), Capital World Investor, JP Morgan, Northern Trust Corporation, Fairhome Capital Mgmt y Bank of NY Mellon; 4) Wells Fargo: Berkshire Hathaway, FMR (Fidelity), State Street, Vanguard Group, Capital World Investors, Black Rock, Wellington Mgmt, AXA, T. Rowe y Davis Selected Advisers; 5) Goldman Sachs: los cuatro grandes, Wellington, Capital World Investors, AXA, Massachusetts Financial Service y T. Rowe; 6) Morgan Stanley: los cuatro grandes, Mitsubishi UFJ, Franklin Resources, AXA, T. Rowe, Bank of NY Mellon e Jennison Associates, y y 7) Bank of NY Mellon: Davis Selected, Massachusetts Financial Services, Capital Research Global Investor, Dodge, Cox, Southeatern Asset Mgmt. y los cuatro grandes.


Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal, el miércoles pasado en Washington, DCFoto Xinhua

De los cuatro grandes que dominan a los siete megabancos y gozan de traslapes e interacciones solamente desglosa a quienes controlan State Street y Black Rock.

A) State Street: Massachusetts Financial Services, Capital Research Global Investor, Barrow Hanley, GE, Putnam Investment y … los cuatro grandes (¡ellos mismos son accionistas!), y

B) Black Rock: PNC, Barclays e CIC.

Da el ejemplo de traslapes/interacciones, como PNC, que es controlado por tres de los cuatro grandes: Black Rock, State Street y FMR (Fidelity).

En su libro Guerra de divisas, el autor chino Song Hongbing ( http://goo.gl/kg27vS ), en ese entonces catalogaba a los Rothschild como la familia más rica del planeta, con un descomunal capital de 5 billones de dólares ( http://goo.gl/oXKTds ).
Si los Rothschild fueran país, habrían tenido entonces, el quinto (¡supersic!) sitial del ranking global detrás del PIB de 7.3 billones de dólares de India (cuarto lugar) y mayor que Japón de 4.8 billones de dólares (quinto) y antes que Alemania (sexto), Rusia (séptimo), Brasil (octavo) y Francia (noveno).

Ya había citado ( http://goo.gl/T56NYH ) un artículo del mismo The Economist –también propiedad, como The Financial Times, del grupo Pearson–: todos controlados por la matriz Black Rock, uno de los cuatro grandes –en el que se demostraba a las trasnacionales que controla Black Rock ( http://goo.gl/LTmC6O ): principal accionista de Apple, Exxon Mobil, Microsoft, GE, Chevron, JP Morgan, P&G, Shell, Nestlé ( http://goo.gl/G0NLuj ), sin contar su tenencia de 9 por ciento de acciones de Televisa.

Según Karpova, los cuatro grandes controlan además a las mayores trasnacionales anglosajonas: Alcoa; Altria; AIG; AT&T; Boeing; Caterpillar; Coca-Cola; DuPont; GM; H-P; Home Depot; Honeywell; Intel; IBVM; Johnson&Johnson; McDonald’s; Merck; 3M; Pfizer; United Technologies; Verizon; Wal-Mart; Time Warner; Walt Disney; Viacom;Rupert Murdoch’s News; CBS; NBC Universal. ¡Los dueños del mundo!

Como si lo anterior fuera poco, Karpova comenta que la Reserva Federal (la Fed) comprende 12 bancos, representados por un consejo de siete personas, y representantes de los cuatro grandes.

Al final del día la Fed está controlada por los cuatro grandes privados: Black Rock, State Street, FMR (Fidelity) y Vanguard Group.

A mi juicio, es muy probable que existan imprecisiones que serían producto de la propia opacidad de los megabanqueros.

En la fase de la “guerra geofinanciera ( http://goo.gl/mJJLYn )”, lo que cuenta es la percepción de los analistas financieros de China y Rusia que sentencian la existencia de cuatro grandes y ocho familias, entre las que destacan los banqueros esclavistas Rothschild: controladores en su conjunto de otro tanto de megabancos y de la Fed.

¡Los amos del universo!

¿Ser de izquierda es ser “honesto y de buen corazón”?


El Barrio Antiguo

Sin duda que usted leyó las declaraciones de López Obrador acerca de la “poca importancia” de los matrimonios homosexuales y el aborto (pero si no lo ha hecho, por favor, léalas; saboree con calma las bellas palabras del líder de la izquierda en México). Las concepciones político-morales del Peje lo han hecho el hazmerreír del país, justificadamente. Pero hay que detenerse un momento en ellas para entender el proyecto político del tabasqueño, hoy encarnado en Morena. En esas pocas frases se resume el personaje López Obrador, pero también las ambigüedades de su partido político. Proporcionan una puerta de entrada inmejorable para entender al lopezobradorismo como fenómeno social.

Si el aborto y los matrimonios homosexuales no son tan importantes, ¿qué lo es? La respuesta es clara: la corrupción, deus ex machina, fuente y origen de todos los problemas que aquejan a nuestro país, desde la disminución de la cantidad de mariposas monarca en los bosques de Michoacán hasta las muertas de Juárez.

La solución es simple: ser honesto, no dejarse sobornar. En eso consiste el papel histórico de la izquierda en nuestro país, en no ser corruptos. ¿Y luego? No hay luego. Eso es todo. De ahí, todo lo demás nacerá, naturalmente. Ojo, López Obrador no nos dice que esté en contra de los abortos, sólo que es un asunto que, una vez que él y su élite moral estén en el poder, podrá ser tratado sin prisas. Digamos, en el segundo año de su gobierno. (Lo de las mariposas monarcas y las muertas de Juárez, por extensión, también serán tratados… en el cuarto y quinto, respectivamente).

Esa concepción recuerda a la del movimiento obrero blanco, conservador, estalinista, durante la segunda mitad del siglo xx. Tras la explosión de las “otras causas” (de las mujeres, los “disidentes sexuales”, las minorías raciales) en el post-68, los partidos comunistas (y socialdemócratas) les decían: ¿para qué se preocupan por esas cosas pequeñoburguesas? ¿No se dan cuenta que lo esencial en este mundo es luchar por el socialismo? Una vez llegados ahí, ustedes podrán dedicarse a liberarse sexual, racialmente. Pero primero lo primero.

Como ahora el Peje con los pro-aborto y los homosexuales, el movimiento obrero conservador no le decía a las mujeres que había que buscar la mayor igualdad de género inmediatamente y al mismo tiempo aceptar que el capitalismo generaba estructuralmente la desigualdad; le decía que tenían que subordinar su lucha a otra, porque era menos importante.

Hay un problema político y uno programático con las ideas de López Obrador. El primero es que asumir que sólo la izquierda es honesta es, por un lado, estadísticamente falso, y por el otro implica subestimar a la derecha. Para darse cuenta de lo primero no hay que rascarle mucho (lo último que nos dio la prensa es la alianza entre Monreal y Cuauhtémoc Gutiérrez —alias “Jabba the Hut”— en la Cuauhtémoc).

Lo segundo es más importante: el conservadurismo como ideología no es más afín a la corrupción que el liberalismo o el izquierdismo, porque la corrupción no tiene que ver con las ideas (ni, en el fondo, con la moral personal), sino con la sociedad. El dicho “la oportunidad hace al ladrón” adquiere aquí su versión moderna: la oportunidad hace al corrupto. Decir que la izquierda tiene el monopolio de la honestidad (aparte de ser falso) aliena a esa enorme masa conservadora que hay que ganar, un sector de la cual cree honestamente en esos ideales. La iglesia de cristo se corrompió, el partido bolchevique se corrompió. Morena se puede corromper, si no lo está ya. La izquierda no es una élite moral. Pero lo esencial es el lado programático de las declaraciones de López Obrador, la idea de que con honestidad todo se resuelve. Mejor dicho: el “lado programático” es un eufemismo para referirse a la falta de tal. Sonará obvio, pero, queridos lopezobradoristas, la honestidad no es un programa. La idea de la república amorosa, que hace años parecía simplemente el devaneo inútil de un publicista cursi, sigue siendo parte del horizonte ideológico de Morena. Cuando AMLO habla de eso, se lo cree de verdad.

¿Qué expresan, en el fondo, esas ideas? Al López Obrador, administrador eficiente en un momento de auge económico y borrachera democrática; al político astuto que supo presentarse como el defensor de la soberanía en la época en la que esta se había extinto. En términos intelectuales y electorales: una combinación inteligente del clientelismo más efectivo que el PRD aprendió directamente del PRI con la sanción moral de una intelectualidad moralmente comprometida que, habiendo renunciado a los horizontes ideológicos que un día le dieron forma, cristalizó sus prejuicios en un caudillo paternalista: la confusión complaciente de la influencia con el poder (populismo); la admiración bovina de la burocracia (el administrador); el desprecio profundo por la igualdad (el fracaso histórico del PRD y Morena por hacerse de un espacio entre la clase obrera).

En pocas palabras, la incapacidad de la intelectualidad de izquierda en hacerse las preguntas que de verdad había que hacerse. La crítica liberal de una Denise Dresser expresa incluso el límite de este discurso: acusa a AMLO de estar peleado con el mercado cuando lo último que López Obrador propone es estatizar ninguna cosa; o quitarle al dominio del mercado ningún sector importante de la vida social.

Son esas las raíces históricas e ideológicas del lopezobradorismo. Hoy, a 15 años de su entrada como jefe de gobierno del DF, su programa se reduce al más craso moralismo: la honestidad y la pureza de corazón. La trayectoria de la izquierda institucional puede resumirse en una frase: una revolución democrática patética y conservadora produjo, años después, una regeneración nacional supina y moralista.

@CamiloRuizTass

Intento de asesinato... de un partido legal y registrado



Antonio Gershenson
Ya había yo mencionado, en este espacio y el 7 de junio, que con los partidos chicos el trato es totalmente injusto. Lo mismo se trata, por ejemplo, al Partido del Trabajo, que lleva años de existencia y trabajo, que ha construido instalaciones de salud y de educación, que ha organizado colonias urbanas, que otro partido que se formó de la noche a la mañana. Cuentan los números, y ya, que van cambiando sin orden. Pero no son sólo los números de voto directos, que hasta ahí sería más justo, sino que cuentan lo mismo los votos provenientes de una alianza.
Ahora se difunde la especie de que el Partido del Trabajo (PT) ya está ilegalizado, ya está muerto, etcétera. Ya le negaron la participación en próximas elecciones locales extraordinarias en julio en Chiapas.
No se informa al público sobre las revisiones en varios estados sobre las votaciones. Yo lo supe el martes, por una persona enterada, de que ya se hizo el recuento en Oaxaca, y le dio 800 votos más al PT. Le faltaban, antes de esto, para el 3 por ciento de la legalización completa, unos 3 mil votos, a los que habría que restar los 800. No sé si haya habido otros casos, porque nada de esto ha salido en los periódicos, pero puede haber más votos a favor del PT que no se quieren hacer públicos. Sin embargo, sí se informan los pasos ilegales hacia el entierro del PT, legal y registrado, pero que lo quieren enterrar aunque sea vivo. Esto recuerda a formas de actuar de los nazis.
Pedro Vázquez, representante ante el Instituto Nacional Electoral (INE), dijo que Lorenzo Córdova, presidente consejero, aún les debe una explicación sobre la desaparición de 37 mil 37 votos del sistema de cómputo distrital, después del fallo del sistema del 8 de junio.
Se está en proceso de controlar los bienes del PT, como parte del asesinato ilegal.
También se nombró un interventor por parte de las autoridades electorales, como anticipo de ese asesinato.
Se calcula que el proceso terminaría hasta agosto o septiembre. Pero los funcionarios siguen cavando ya la tumba para enterrarlos. Quieren aparecer como muy seriecitos, pero ya calladitos copian a los nazis.
Claro, se habla de un sistema democrático, de unas elecciones muy legales, pero cada suceso como estos y otros, hacen que la gente considere lo contrario.
Varios partidos se han inconformado por diversas irregularidades. Hemos hablado de hechos de violencia en varios casos. Varios muertos. Hemos citado ejemplos de que el partido que gobierna un área gana en ella con más facilidad, por el uso de su poder para obtener más votos.
Recordamos el regalo masivo de televisiones por el gobierno antes de los comicios. Esto es un delito, pero la autoridad electoral lo aceptó.
Por si fuera poco, el gobierno y el Partido Revolucionario Institucional cuentan con el Partido Verde, que les hace los trabajos sucios y que cuando es castigado, por una parte mínima de sus delitos, luego las autoridades lo perdonan o lo compensan de las multas.
Recordamos que los fraudes electorales empiezan con meses antes de los comicios. Ya mencionamos algunos ejemplos. La imagen internacional del país se vio afectada cuando el relator de la Organización de Naciones Unidas sobre torturas y tratos crueles condenó vicios oficiales. Este relator fue atacado por funcionarios mexicanos, por decir la verdad en este país de las mentiras. Eso no paró las críticas externas contra los fraudes electorales.
Recordamos que la fragmentación múltiple no ayuda a las elecciones. El Partido Acción Nacional ha ganado comicios con votaciones bastante bajas, porque los otros nueve, o algo así, estaban todavía peor.
Es el colmo que, a estas alturas, tengamos elecciones tan sucias, y se ensucian más con este intento del asesinato de un partido, insisto, registrado y legal. ¿Quién va a confiar en las altas autoridades de las elecciones?

Mar de Historias : Padre o papá



Cristina Pacheco
¿Qué le regalo a mi papá? me preguntaba siempre, como lo haces tú ahora, en vísperas de su día. Optar entre un libro o una loción, un sombrero o una camisa me tomaba horas, sobre todo para no coincidir con el obsequio que pensaran llevarle mis hermanos. ¿Puedes creer que aún me sucede lo mismo?
Mi padre lleva muchos años de muerto y, sin embargo, por estas fechas sigo preguntándome: ¿qué le regalo a mi papá? ¿Qué puedo obsequiarle cuando lo sé desapegado y ausente para siempre? Ya nada le significan las letras, los aromas, las texturas ni hay posibilidad de que le exprese mi amor con un abrazo. ¿Entonces..?
Tengo la solución: lo mejor que puedo regalarle en este día son recuerdos. Los seleccionaré como se eligen las fotografías guardadas en una maleta o en una caja y tienen en el reverso unas cuantas palabras y una fecha con que, inútilmente, pretendemos anclarlas en viejos calendarios embellecidos por el arte de Helguera.

II
Muchas de esas fotografías sólo están en la memoria. Es cosa de buscarlas y ponerles también, ¿por qué no?, una inscripción en el reverso: Mi papá y yo, caminando por San Juan de Letrán. Mi padre sembrando una semilla de naranja en el jardín de San Álvaro. Mi papá en mangas de camisa y con tirantes, afeitándose ante un trozo de espejo. Mi madre, mi padre y yo, sentados en la banqueta ante una ferretería en la avenida Chabacano.
Esta foto imaginaria es algo triste. Habla de la primera semana en que mi padre –recién llegado del pueblo– trabajó, sin experiencia en el ramo, en una ferretería que recuerdo inmensa, oscura, atiborrada. La obligación de pasarse allí ocho horas debe haber sido terrible para un hombre acostumbrado a trabajar la tierra a cielo abierto y sin quien le impusiera horario ni rutina.
Para hacerle menos difícil la experiencia, mi madre decidió que ella y yo (a punto de ingresar a la primaria) fuéramos a visitarlo durante la media hora que le daban para comer. Foto: Mis padres y yo sentados en la banqueta comiendo tortillitas con aguacate y sal. La dicha de estar juntos se terminaba pronto. Nos despedíamos con dolor, como si mi padre fuera a permanecer mucho tiempo de viaje en un país desconocido, remoto y de habla extraña.
Foto: Mi padre, en la cocina, llorando. Recuerdo la escena como si hubiera sido ayer, percibo el olor de su ebriedad y escucho la confusión de sus palabras cuando nos anunció que acababa de renunciar en la ferretería. No dio explicaciones de su acto irresponsable. Tardé en comprender que se lo había dictado la urgencia de alejarse de un techo y de un patrón.
Al poco tiempo recibimos una carta de mi abuela Deódora. En ella le aconsejaba a mi padre que se regresara a nuestro pueblo de origen. Allí podría trabajar en el campo o en la compra y venta de ganado y semillas. Él descartó la sugerencia. Foto: Mi padre y yo en la calzada México-Tacuba, camino de mi escuela el primer día de clases.
III
Casi todas las fotos familiares se han perdido. Las que guardo en la memoria son muchas y están revueltas, excepto algunas entre las que está mi preferida. Si realmente existiera mandaría imprimir una copia grande para regalársela a mi padre este domingo, aunque yo sepa que ni la letra ni los aromas ni las texturas ni mi abrazo ni las imágenes puedan significarle algo.
Foto: Mi padre, inclinado sobre mí, guía mi mano para que dibuje mi primera a en un cuaderno. La luz que ilumina la escena entra por la única ventana de un cuarto bajo hecho de adobe, oloroso a maíz y a manzanas verdes. Su redondez inspiró a mi padre para enseñarme la letra con que se escriben palabras como amor, árbol, amanecer. Con la a también se dice ausencia.
Foto: Mi padre, sonriendo desde la puerta del cuarto, observándome mientras hago una plana de A. Mi compensación por aquel logro: un barrilito de caramelo. Esa golosina fue la gratificación que mi padre me dio por haber aprendido otras dos letras: la be y la ”ce”.
Imposible imaginar cuánto tiempo le habrá tomado a mi padre hacerme comprender la diferencia entre la ce y la che, la ele y la te, la ene y la eñe. Cuando al fin lo conseguí, él me presentó el resto de las letras. Lo hizo con miramiento, como si se tratara de parientas desconocidas que habían irrumpido en nuestra casa del rancho con ánimo de permanecer allí por largo tiempo.
Lo mejor de aquella etapa de aprendizaje llegó el día en que logré componer palabras de dos o tres sílabas –mamá, papá, gato, perico– y después mi nombre. Hasta la fecha, cuando lo escribo siento la luz que inundaba aquel cuarto de adobe, de una sola ventana, y respiro el olor del maíz y las manzanas.

IV
No sé cuándo empecé a alternar el término papá con el de padre. Éste es mi preferido, pero ambos me despiertan emociones profundas muy bellas. Sus sílabas enmarcan el retrato de un hombre bajito de estatura, un poco jorobado, de frente muy amplia, nariz superlativa y ojos verde oscuro. Cerrados, para siempre dormidos, en mi recuerdo conservan la intensidad, el brillo y la alegría del momento en que mi padre me vio escribir su nombre: Antonio.

Modelos del mercado eléctrico mexicano: la sexta



José Antonio Rojas Nieto
Gösefall, Suecia.

Permítaseme distraerme un poco de la reflexión sobre el nuevo mercado eléctrico en México para notar algunas características de la energía y la electricidad en este hermoso país de poco menos de 10 millones de habitantes, en el que –por razones familiares– me encuentro.

De aquí son, por cierto, profesores admirados como el emérito Ferdinand Banks (Uppsala) y Thomas Sterner (Göteburg), este último viejo conocido en México por sus trabajos en el Colegio de México, primero, y en una asesoría a la CFE, después.

Pues bien, aquí se considera –no sólo oficialmente, me explica Carl McShane, estudiante del doctorado en economía de la Universidad de Lund– un éxito el impulso de una política energética sustentable. ¿Cómo? Trazada con tres grandes objetivos, incluso formulados desde el primer boom petrolero. Y es que a inicios de los años 70, Suecia dependía en 73 por ciento de un petróleo. Que, además, no tenía. Y no tiene. El petróleo está del otro lado de la península Escandinava. En el mar del Norte. En Noruega, que todavía hoy cuenta con reservas probadas del orden de 7 mil millones de barriles. Aunque ya con una relación reservas-producción de sólo 10 años. Bueno, pues prácticamente desde entonces, pero primordialmente desde el boom petrolero –el de las altas facturas petroleras– para sus sistemas energético y eléctrico, Suecia se propuso disponer de tres grandes instrumentos de política energética sustentable:

 1) tecnología de vanguardia; 

2) racionalidad en la explotación de su riqueza de recursos naturales; 

3) gran proporción de fuentes renovables. 

Con cerca de 15 mil kilovatios hora (kWh) por habitante al año (fuerza motriz, iluminación, calentamiento de agua, cocción de alimentos, calefacción, entre otros usos), Suecia tiene uno de los consumos de electricidad por habitante más elevados del mundo (2 mil 300 kWh aproximadamente; en México, en la misma medición internacional de la Agencia Internacional de Energía). No obstante, por ley cuentan con auditores energéticos en todos y cada uno de los 290 municipios del país, para garantizar un uso más eficiente en las viviendas suecas. Un 39 por ciento de los casi 165 teravatios hora anuales (TWh) generados es de origen nuclear. Y otro 39 por ciento de origen hidráulico. Otras renovables representan cerca de 10 por ciento de la electricidad producida, fundamentalmente con procesos de cogeneración que usan recursos naturales.

Sobresalen más de 2 mil aerogeneradores con una capacidad instalada de poco más de 5 mil 500 megavatios (MW) que aportan 4 por ciento de su oferta global de energía. El agua y el viento tienen una complementariedad envidiable en un sistema con sólida red de transmisión. E importan cerca de 8 por ciento de su consumo total. Sólo uno por ciento de la electricidad proviene de combustibles fósiles. Además, en su estructura primaria de energía, estos combustibles fósiles representan 33 por ciento. Precisamente por ello, Suecia tiene un índice de emisiones de CO2 de los más bajos de Europa, con cerca de cinco toneladas al año por habitante, cuando el promedio es del orden de ocho toneladas de CO2 por habitante al año. En Estados Unidos es de 19 toneladas de CO2 por habitante, también al año. En México, por cierto, tenemos emisiones por habitante cercanas a las de Suecia, con un consumo de electricidad de 15 por ciento del de los suecos. Vale decir que durante varias décadas en Suecia se decretó una moratoria nuclear. Pero en junio de 2010 el Parlamento sueco decidió reabrir el programa, aunque sólo para remplazar –cuando sea el caso– a los 10 rectores actualmente en operación y solamente en el mismo sitio que se encuentran esos mismos reactores. Es importante recordar que en Suecia 53 por ciento de la superficie es ocupada por bosques (en el mundo el porcentaje es de 30 por ciento). 

Acaso por ello la bioenergía representa en Suecia 30 por ciento de la oferta total. Y 85 por ciento de esa oferta proviene de una explotación rigurosa y sustentable –aseguran– de sus recursos naturales. Sin embargo, reconocen rezagos en celdas de combustibles, aunque tienen un programa que enfatiza el desarrollo tecnológico de celdas de hidrógeno. Asimismo, un rezago en el uso de energía solar, pues sólo han instalado cerca de 15 Megavatios (MW) de celdas solares. Por eso desarrollan un programa para impulsar su utilización. Similarmente tienen un fuerte programa para utilizar la fuerza de las olas, primordialmente en su costa oeste, donde piensan es viable su explotación técnica y económica en el mediano y largo plazos. Un elemento que me sorprende en las explicaciones oficiales –con las que primero he tenido contacto– es el de lo se denomina mercado eléctrico de clase mundial. Sí, en inglés identificado como world class power market las agencias oficiales suecas se refieren al gran éxito que han representado los dos principios en los que desde 1996 se ha guiado el mercado eléctrico sueco: libre elección de suministrador y homogeneización nacional de precios. Esos dos grandes principios (no concentrar el suministro y compartir pérdidas de una energía que primordialmente se produce en el norte y básicamente se consume en el sur) permiten que hoy en Suecia haya cerca de 133 compañías suministradoras de electricidad, pero sólo cuatro grandes regiones eléctricas con precios homogéneos.

Sí, efectivamente, se trata de una interesante experiencia. Es un sistema energético de consumo prácticamente estable en los últimos 30 años, pues desde 1985 se consume prácticamente la misma energía primaria. Y en ese mismo periodo el consumo de electricidad ha evolucionado a una tasa media inferior a uno por ciento. De aquí que el mercado eléctrico de clase mundial ha debido afrontar retos muy distinto a los que, sin duda, enfrentará el mercado eléctrico de México, con tasas no inferiores a 2 o 3 por ciento. Y requerimientos de capacidad con una evolución similar. Ya veremos con mayor detalle la experiencia sueca en el contexto del famoso Nordpool. Sin duda.

Inside Out


Visión, ejecución, destreza, arte, belleza.Inside Out, el largometraje número quince de los estudios Pixar es, valga la expresión, una de sus cintas más complejas y simples a la vez; uno de sus proyectos más ambiciosos, mejor logrados y, sin duda, de lo mejor que se podrá ver este 2015.

Alejandro Alemán

Inside Out representa el regreso de Pixar en varios sentidos, no sólo es una nueva apuesta por las tramas arriesgadas e inusuales (en contraposición a las secuelas de fórmulas con éxito probado), en el fondo es también una reafirmación de principios.


Y es que este viaje a la mente de una pequeña niña de 11 años, conflictuada por la reciente mudanza de su familia de Minnesota a San Francisco, sirve como ocasión ideal para que los directores (Pete Docter y Ronaldo Del Carmen) puedan decir algo de Pixar mismo: describir cómo entienden la creatividad, su mecanismo para fecundar ideas, crear personalidad y tener como resultado auténticas obras de arte. Inside Out es, como bien lo dice el título, una mirada desde la colmena de pensamiento de Pixar hacia afuera. Ello convierte a esta en la obra más personal que haya realizado el estudio hasta el momento, una especie de atisbo interno que, en el mejor de los casos, hablaría de un nuevo comienzo.

Pixar mismo está fundado a partir de la obsesión de un hombre (Steve Jobs) por el funcionamiento de la mente humana. Fue Jobs quien diseñó el actual campus de Pixar pensando en estructuras cerebrales: los espacios sirven para determinar actitudes, generar ideas y detonar creatividad. Para Jobs, el edificio de Pixar debería funcionar como un enorme cerebro donde cada uno de sus empleados aportaría a esa gran suma de ideas y conceptos que dan siempre como resultado un blockbuster con alma.
El antecedente no parece gratuito, Docter y Del Carmen conciben el cerebro de la pequeña Riley como una serie de estructuras arquitectónicas (un recurso que Christopher Nolan usara también en Inception): un cuartel central desde el cual cinco emociones básicas (alegría, furia, miedo, desagrado y tristeza) determinan al actuar de la niña y una serie de "islas" que representan sus valores y personalidad propia construidos a partir de recuerdos y momentos determinantes en su vida: la isla de los valores familiares, la amistad, la honestidad, el juego (o las tonterías), las aficiones, etc.
Lo genial de este modelo es que a partir del mismo se hace posible explicar toda una serie de fenómenos y conceptos que van desde el olvido, el stress, la depresión, la angustia, el pensamiento abstracto, la imaginación, el subconsciente e incluso explica la razón del porqué a veces no nos podemos quitar de la cabeza una tonadita.
Las implicaciones del modelo son enormes, pero todo ello funciona y se entiende (incluso por los niños) gracias al fino y paciente destilado de un guión (escrito por los mismos directores) que va de lo simple a lo complejo. El día a día de Riley es casi intrascendente, lo que importa es lo que sucede dentro de su cerebro y las consecuencias de lo que ocurra en él serán determinantes para su vida. Pixar, sin buscarlo, explica de manera dramática cómo es que alguien puede volverse un mezquino, un asesino o incluso un psicópata. Así es, la profundidad de ideas que esta cinta aborda son de una trascendencia que rebasa al supuesto género que la arropa (el cine infantil), e incluso al espacio de la propia sala de cine: la conversación se irá con ustedes y se mantendrá por horas. Es, llanamente, una cinta inolvidable y que genera ideas.
La conexión con el público hacia el filme no sucede a través de los personajes, sino de las emociones. La empatía no es porque hayamos vivido la misma angustia que Riley al mudarnos de casa, sino porque reconocemos y evocamos como propios aquellos momentos felices con nuestra familia, con nuestros amigos, y -muy importante- aquellos momentos de tristeza absoluta. Pixar logra algo que no es menor: reconocernos a nosotros mismos en pantalla.
El colectivo de las emociones y su forma de trabajar, siempre con el objetivo de que Riley siga viva y a salvo es el gran ejemplo de cómo funciona el cerebro Pixar: todo guión se somete al escrutinio colectivo, donde la opinión de todos es importante en el proceso de destilación de la idea, todas, incluso aún más, las opiniones negativas.
Y es justo aquí donde se reconoce la idea más disruptora de la cinta. En la primera mitad, el personaje de Alegría intenta mantener a toda costa feliz a Riley, lo cual evidentemente suena lógico y deseable. El choque con el personaje de Tristeza es obvio e incluso por algún momento pareciera que lo mejor por hacer sería contener, erradicar, reprimir a la tristeza. ¿Que no acaso todos queremos ser felices, siempre y a toda costa?
La película resulta en una crítica brutal a la dictadura de la felicidad, aquella propia del "Club de los Optimistas", de algunos locutores de radio o de la mayoría de los programas de televisión. Una filosofía que permea incluso a una empresa como Disney que hace de aquel sentimiento su leit motif y uno de sus productos más rentables. Pixar reconoce una verdad que pocas veces se acepta y mucho menos se dice a los niños: estar triste está bien. La película se torna en una revaloración de la tristeza como factor de cambio. Simple y sencillamente es inhumano pensar que se puede ser feliz todo el tiempo, pero la suma de los sentimientos, el abrazar nuestros momentos tristes y felices por igual, es justamente lo que nos hace crecer, lo que nos hace avanzar, lo que nos hace no sucumbir en la depresión, lo que nos hace verdaderos humanos.
La tristeza, representada aquí como una chica bajita, de color piel azul, medio gordita, con enormes lentes de pasta redondos y suéter de cuello de tortuga, se convertirá en uno de los grandes y más entrañables personajes de este año.
Finalmente, Inside Out es también una película sobre el difícil proceso de crecer, sobre los costos de hacerlo y la inevitabilidad del hecho. Ataca así otro mito, el del "niño interno" y la conveniencia de siempre "mantenerlo vivo" como un signo más de creatividad latente. Y aunque viniendo de Pixar pareciera una contradicción (la oficina de John Lasseter está rodeada de libreros atestados de juguetes) es imposible no estar de acuerdo con el argumento y asombrarse hasta las lágrimas con la contundencia con que se muestra: Inside Out tiene algunos de los momentos más conmovedores en la historia de Pixar y que a la vez resultan en los más devastadores, la aceptación de que la niñez pasa, de que el crecer cuesta, duele, pero que es inevitable y deseable que así sea.

La genialidad es que toda esta gama de conceptos e ideas se muestra con una sencillez que abruma. Un diseño de producción colorido e impecable (fuertes trazas del estilo Miyazaki) que empujó de nueva cuenta a la tecnología: los personajes de las emociones están compuestos de partículas, no de líneas continuas, lo cual supuso un reto mayúsculo para los animadores. La película es un nuevo triunfo visual para el estudio.

La música, de Michael Giacchino es el otro gran protagonista. Nunca chantajista ni manipuladora, la música acompaña la acción en lugar de sugerirla. El score por sí sólo es una pequeña obra de arte en una cinta que, además, funciona también al nivel del cine de aventuras, muy en la tradición de un Indiana Jones, donde nuestros héroes se enfrentarán a mil y un obstáculos aún cuando pareciera que todo está por resolverse y termina por complicarse aún más.
El logro de esta cinta no es menor: mostrar toda una serie de conceptos abstractos, de una forma sutil y sencilla, para al final reconocerse a uno mismo en pantalla. Una crítica al terrorismo de la felicidad a ultranza y una revaloración de la tristeza como factor de cambio, todo ello encerrado en una entrañable cinta de aventuras.
Siempre hay que tener cuidado con las palabras y las emociones que las provocan pero, quien esto escribe no encuentra mejor forma de hacer justicia a esta cinta: Inside Out es, simple y sencillamente, una obra maestra

20,000 días en la Tierra



Carlos Bonfil
Foto
Fotograma del documental sobre la vida del cantante e icono australiano Nick Cave

Un día en la vida. Los créditos iniciales de 20,000 días en la Tierra, de los realizadores británicos Iain Forsyth y Jane Pollard, recrean en un rápido caleidoscopio de imágenes fugaces los días transcurridos en la vida del cantante e icono australiano Nick Cave. La participación de éste último en la elaboración del guion imprime un evidente sello de autoficción al conjunto del proyecto. No se trata de un clásico documental sobre la trayectoria de una estrella de rock ni tampoco de la reunión de sus éxitos musicales más emblemáticos (de hecho son pocas las melodías de la banda Nick Cave and the Bad Seeds en la cinta, aun cuando la escenificación de por lo menos dos de ellas sea portentosa).
Es, por partida doble, una incursión, en un solo día, en el flujo de conciencia del cantante exitoso, ya en su etapa de madurez, y sus cavilaciones sobre los orígenes, cambios y dificultades de su larga faena artística. También la evocación de anécdotas formidables, como su participación musical a lado de una imperiosa Nina Simone, capaz de despreciar y seducir a un público enardecido, o la de un Jerry Lee Lewis con su Great Balls of Fire dinamitando también los escenarios. Todo para aterrizar en una agridulce reflexión personalísima sobre el significado de la fama y la vanidad del reconocimiento público.
El tono abiertamente confesional del proyecto, con voz en off de Cave como pivote narrativo, se enfatiza todavía más al recrear la cinta una improbable sesión de la estrella con su sicoanalista (el experto lacaniano Darian Leader) y la visita a los archivos personales del músico destinados a formar parte, por jocoso e gocentrismo del interesado, en un gran mausoleo a su recuerdo. Justamente esta última fantasía informa de una de las obsesiones de un Cave casi sexagenario que admite tener un miedo atroz a perder la memoria. “He intentado –precisa– construir todo un mundo a través de mis canciones”. El título de la película remite al de una canción suya que evocaría los días de existencia transcurridos y también la idea muy clara en la mente del músico australiano, autor también de la novela de culto And the ass saw the angel, de que todos tenemos los días contados y en ningún caso la irresponsable licencia de desperdiciarlos de una manera ociosa.
Y si de construir un mundo a través de las canciones se trata, éstas marcan en la cinta las estaciones del relato: desde los tiempos del grupo The Birthday Party (la banda más enloquecida del mundo), tiempos de post-punk y las provocaciones en los escenarios, hasta la época más mediatizada de la banda Nick Cave and the Bad Seeds, cuyos momentos de gloria se evocan en breves flashazos yuxtapuestos a conciertos más recientes con una nueva banda. Hay también las intervenciones fantasiosas de antiguos cómplices musicales, Blixa Bargeld o el icono pop Kylie Minogue, y las alusiones al involucramiento de Nick Cave en el mundo del cine, al lado de Wim Wenders en Las alas del deseo, entre otras colaboraciones musicales.
La cinta presenta un Nick Cave polifacético y atractivo, menos sombrío de lo que pervive en el recuerdo de sus primeros admiradores, más sosegado ahora en su vida familiar, grandilocuente en sus conciertos sinfónicos con coros infantiles, pero con una gran energía en los escenarios, donde la canción parece ahora más heroica, porque confronta ya a la muerte. También al escritor invadido por la melancolía que inspiran los paisajes y el clima invariablemente lluvioso de ese Brighton inglés hasta donde hoy acuden, según afirma él, todos los recuerdos del pasado, solicitando un pequeño lugar para lo que aún resta de futuro.
Posiblemente algunos antiguos fans del Nick Cave iconoclasta y oscuro de los años 80 se sentirán desconcertados por las transfiguraciones recientes de su ídolo, hombre melancólico ya y también reposado. Sin embargo, según refiere el periodista Santiago Roncagliolo en El País semanal (31.05.2015), a propósito del libro más reciente del cantante, La canción de la bolsa para el mareo (ed. Sexto piso): Con la edad, Cave se ha transformado en un artista total. Bajo su apariencia fría y distante de tenerlo todo bajo control, no teme ser honesto. Admite que se tiñe el pelo y a veces necesita esteroides para subir al escenario. Echa de menos a su mujer y confiesa sus ataques de llanto, sus dudas sobre el sentido del arte y sus masturbaciones en hoteles. Es un ser humano. Es real. Esta esencia es la que captura, con brillantez, el documental 20,000 días en la Tierra.
Se exhibe en la sala 2 de la Cineteca Nacional. 16, 18.30 y 21horas.
Twitter: @Carlos.Bonfil1