9/17/2017

¿Resucita Europa después del Brexit?


Bajo la lupa
Alfredo Jalife-Rahme
La Jornada 
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker –del paraíso fiscal de Luxemburgo– profirió un discurso esperanzador en Bruselas sobre el retorno de la Unión Europea (UE) al gran juego del Olimpo global, después de severos tropiezos: desde el Brexit pasando por el antagónico trumpismo hasta la fuerte devaluación del euro (a raíz del desplome bursátil de 2008).
Jean-Claude Juncker nunca citó a Rusia (la moda demonizada en EU) y advirtió tomar en cuenta la seguridad nacional europea en las adquisiciones de China (que invocó en forma implícita) mediante el monitoreo de las inversiones foráneas en los sectores estratégicos.
Se ha gestado una complementariedad geoeconómica entre China y la UE, por lo que tampoco Bruselas, en cortedad de mercados, se puede dar muchos lujos soberanos en materia de seguridad cuando el cash impera en el mundo.
El barco europeo ha vuelto a navegar con el viento en favor, según la idílica metáfora de Jean-Claude Juncker, de la que se mofa la revista británica globalista The Economist (controlada por el Grupo Pearson y los Rothschild): la economía se ha consolidado pese a todos los avatares; el euro se ha recuperado; se han detenido los proyectos secesionistas y/o nacionalistas propiciados por la grave crisis de la migración –que el primer ministro de Hungría, Viktor Orban, inculpa al megaespeculador George Soros de ser el titiritero (https://goo.gl/KLzw5y).
En lugar de dislocar más a la UE, el Brexit ha estrechado más a Francia y Alemania.
El Brexit –salida de Gran Bretaña (miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU y potencia nuclear con 215 bombas atómicas) de la UE, a la que la pérfida Albion nunca perteneció a carta cabal por sus engaños noratlánticos con su aliado especial EU y ni siquiera ingresó a la selecta zona euro, de predominio alemán, de sólo 19 países de los hoy 27 integrantes –significó la considerable reducción del arsenal nuclear europeo. ¡Genuina balcanización nuclear de la UE!
Hoy la UE goza del paraguas nuclear de las 290 bombas atómicas (su legendaria force de frappe) de Francia y del músculo geoeconómico de Alemania: sexto sitial en el ranking global del PIB prácticamente a la par de Rusia –con todo y las sanciones promovidas por EU que están deliberadamente asfixiando el abastecimiento gasero ruso a la UE que quedaría a la merced del gas texano.
Dejando de lado su trotkismo congénito, Alex Lantier, del portal WSWS, interpreta que el discurso de Jean-Claude Juncker que aplaudió de pie todo el espectro político del Parlamento Europeo –significa que “Europa prepara la guerra contra el mundo al subrayar una agenda militar agresiva (sic) y comercial para el post Brexit de la UE” (https://goo.gl/6pSLs6).
A juicio de Alex Lantier, el mensaje de Jean-Claude Juncker fue prístino: en medio del colapso (sic) de las relaciones de la UE con sus aliados añejos, sobretodo Washington y Londres, se debe preparar para una guerra comercial global y proseguir una política militar independiente (¡súper sic!) de EU.
Juncker afirmó que en Europa no son cándidos libre-cambistas por lo que debe siempre defender sus intereses estratégicos (sic).
Después de la ruptura hace un año de la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversiones (TTIP, por sus siglas en inglés) –debido a las reticencias de Francia y Alemania–, Jean-Claude Juncker no mencionó a EU como socio comercial primordial ni con quien busque un tratado de libre comercio.
Ahora la UE lanza sus vectores mercantiles a otros reductos del planeta, incluyendo África, donde China ha asentado sus reales.
Jean-Claude Juncker dejó muy claro que su penetración comercial –así como la guerra comercial en ciernes del trumpismo– va aparejada con una superlativa militarización mediante un ejército europeo –tres años después que Alemania anunció la remilitarización de su política exterior.

Mar de Historias : Terremotos



Cristina Pacheco
Las fechas guardan recuerdos. El número del mes, el nombre de un día de la semana nos los devuelven íntegros, con una coherencia que no permite escapatoria. Inútil ignorarlos, querer hacerlos a un lado o fulminarlos: en cuanto aparecen, las evocaciones ocupan un lugar tan preciso como los objetos que inundan una casa.
Si por mí fuera arrancaría del calendario la hoja que corresponde a septiembre. A mis amigos, a mi familia –como a tantas otras– les trae malos recuerdos. Se avivan conforme se acerca otro aniversario de los terremotos del 85. Llega con un caudal de tintineos y crujidos, estruendos, gritos, campanadas, humo, sirenas, carreras, súplicas, vidrios estrellándose contra el suelo. Y después, un silencio de muerte.
II
Mi esposo, Guillermo, no ha olvidado nada de eso. Recuerda que aquel jueves el gato pasó despavorido unos segundos antes del temblor, que el canario en la jaula empezó a saltar de un columpio a otro. Aún oye cómo entrechocaban los platos y los vasos en el trastero o cómo se le zafó el teléfono cuando se precipitó a marcar el número de la fábrica donde su hermano Santiago había empezado a trabajar como velador. Su turno terminaba a las 8 de la mañana. Aquel l9 de septiembre, por 41 segundos se habría salvado. No fue así.
Guillermo y toda la familia que logró reunirse, con la ayuda de voluntarios y rescatistas pudimos encontrar a Santiago, ya sin vida, el 24 de septiembre. Al verlo boca abajo, a medias sepultado, era inevitable preguntarse si había permanecido días enteros asfixiándose bajo el peso de las piedras, la tierra, las varillas; si un hilito de luz entre los escombros había alimentado su ilusión de salvarse; si había tenido fuerzas suficientes para pedir auxilio con la esperanza de que alguien lo escuchara.
La imposibilidad de encontrar respuestas nos afectó tanto o más que la pérdida. La reacción de Guillermo fue terrible: empezó a fallar en el trabajo y estuvo a punto de perderlo, no comía. Lo peor de todo era el insomnio. Sus noches se volvieron una interminable caminata por el departamento. Si dormía unos minutos, soñaba con Santiago pidiéndole ayuda.
Al verlo tan agotado y deprimido, pensé que mi esposo iba a volverse loco. Después de mucho insistirle logré convencerlo de que viera a un psiquiatra. Al cabo de muchas sesiones acabó por comprender que era imposible definir las condiciones precisas o la hora en que había muerto su hermano: tal vez hubiera sido de inmediato, a causa de los golpes.
III
En la familia todos nos hemos esforzado para que Guillermo supere el trauma. A veces nos da muestras de haberlo conseguido, pero de pronto, por cualquier motivo, resurgen los recuerdos y su terrible sentimiento de culpa. Hace mal en torturarse de ese modo; él no causó la muerte de Santiago. Guillermo cree que sí, por haber obligado a su hermano a buscar trabajo en vez de pasársela cambiando de una escuela a otra, pidiéndole dinero para inscripciones y materiales que terminaban arrumbados en el cuarto de la azotea.
El desacuerdo entre Santiago y Guillermo los hacía discutir violentamente, y muchas veces terminaban a golpes. Después de esas peleas mi cuñado se iba de la casa jurando que no iba a regresar; pero antes de una semana volvía, dócil y cariñoso, con la promesa de enmendarse. Me parece que lo oigo decir: Juro que esta vez sí voy a echarle ganas al estudio... Esta vez sí voy a usar el dinero en la inscripción...
Yo sabía que sólo eran buenos propósitos. Guillermo, en cambio, confiaba en su hermano, por quien siempre tuvo inmenso cariño. Quería para él lo mejor. Cuando Santiago obtuviera su título de contador, como regalo, iba a ponerle un despacho en forma. Para no destruir sus ilusiones nunca le pregunté con qué dinero pensaba hacerlo.
IV
No pasó mucho tiempo sin que Guillermo se diera cuenta de que Santiago, nuevamente, lo había engañado. Se hartó del juego y decidió ponerle fin. Le recordé la cantidad de veces que me había dicho lo mismo sin que nada cambiara. Contestó: Esta vez te juro que no será así. Se acabó.
Nunca lo había oído tan contundente y, sin embargo, no le creí. Me equivoqué. Esa noche, cuando Santiago volvió supuestamente de la escuela, Guillermo le reclamó sus abusos, mentiras y burlas. No iba a tolerarlo más: de ahora en adelante no le daría un centavo. Si necesitaba dinero, que buscara un trabajo de lo que fuera.
Avergonzado
y confuso, Santiago juró que ya no iba a ser una carga para nosotros: a partir de la mañana siguiente se pondría a buscar trabajo. Para nuestra sorpresa, mi cuñado lo hizo y con empeño. Antes de cuatro meses consiguió el puesto de velador en una fábrica de tintes para calzado. Cubrió su primer turno el l4 de septiembre de l985; cinco días después, el último.

Consideraciones sobre el fiscal general


Peña ya tiene “paquete de impunidad”


El futuro del Frente Ciudadano por México


Cambio de Michoacán

Sin la presencia de ninguna organización ciudadana o de la sociedad civil, se conformó finalmente el llamado Frente Ciudadano por México, que tampoco es por el bien de la nación, y que integran sólo tres partidos, el PAN, el PRD y Movimiento Ciudadano. Nada casual que dos de las organizaciones políticas firmantes del Pacto por México hayan escogido precisamente ese nombre y que ahora busquen camuflar su naturaleza partidaria bajo el neutral término de “ciudadano”.
Largamente anunciado, ese frente mal puede ocultar su verdadera intención de enfrentar electoralmente al candidato que aparece a la cabeza de las preferencias, ésas sí ciudadanas, en prácticamente todas las encuestas y sondeos realizados hasta ahora. En aras de intentar derrotar a Andrés Manuel López Obrador y su partido Morena, se han unificado partidos que históricamente debían representar posiciones contrapuestas y han llegado al pragmatismo total, renunciando a todo perfil político definido y a toda ideología.
La cuestión es si han logrado efectivamente los protagonistas del Frente sumar más adeptos a sus filas o si, por el contrario, podrían retroceder en las preferencias electorales. La más reciente encuesta levantada por el Grupo Reforma, entre el 8 y el 13 de septiembre, es decir después de conformada la mencionada alianza electoral, arroja como resultado que una coalición conformada por Morena y el PT tendría más posibilidades de ganar la elección presidencial con 31 por ciento de las preferencias. En segundo lugar quedaría la posible alianza del PRI con el Partido Verde y Nueva Alianza, con 28 por ciento. Y en tercera posición el Frente Ciudadano por México, con sólo 24 por ciento, es decir siete puntos por debajo de la formación puntera. Cabe decir que se trata de una encuesta telefónica que involucra, por tanto, principalmente a ciudadanos ubicados en los sectores medios o acomodados de la sociedad. Si se incorporara también de los sectores empobrecidos probablemente los resultados variaran, pero no necesariamente en favor de la nueva y estrambótica asociación político-electoral.
Planteados tres escenarios de alternancia electoral, el primero entre el Frente Ciudadano y el PRI, el 54 por ciento de los consultados preferiría que gobernara la coalición y sólo 19 por ciento el PRI; en el segundo, entre López Obrador y el PRI, el 44 por ciento optaría por el tabasqueño y 24 por ciento por el partido oficial; y en el tercer escenario, entre López Obrador y el Frente Ciudadano por México, el 40 por ciento se inclinaría por el primero y el 37 por ciento por la coalición PAN-PRD-MC.
Es cierto que existen antecedentes de alianzas PAN-PRD en diversas entidades del país, varias de ellas exitosas en la contienda electoral; sobre todo las que se dieron en 2016, donde ambos partidos ganaron conjuntamente los gobiernos locales de Veracruz, Durango y Quintana Roo, y en Nayarit en este 2017. Con anterioridad, coaliciones semejantes habían triunfado en Nayarit en 1999, Chiapas en 2000, Yucatán en 2001, en 2010 Puebla, Sinaloa y Oaxaca (en este último caso con participación también de MC). En Sinaloa y Oaxaca los candidatos Mario López Valdés y Gabino Cue, respectivamente, eran de extracción priista y a la larga resultaron decepcionantes sus gestiones, lo que permitió el regreso del PRI y sus aliados a gobernar esas entidades.
Sin embargo, la situación de los ahora aliados no es la de 2016 ni la misma de hace unos meses. Ante la posibilidad de un triunfo del candidato de centro-izquierda de origen perredista, y al irse consolidando el acercamiento y la colaboración con Acción Nacional, el PRD ha sufrido la sangría de altos dirigentes, cuadros medios y militantes de base —por no hablar de las intenciones de voto de sus anteriores o potenciales sufragantes— que lo ubican ya en una cuarta posición en el escenario electoral. El ascenso de López Obrador y Morena en los sondeos de opinión se ha convertido en un poderoso imán para ciudadanos de muy diversas tendencias, pero particularmente del decadente y claudicante perredismo.
El PAN, por su parte, no se encuentra en su mejor momento. Las pugnas internas, en las que está comprometida la candidatura presidencial, amenazan con el enfrentamiento abierto y aun con rupturas entre el calderonismo y el grupo del hoy presidente Ricardo Anaya. El capricho de Felipe Calderón de hacer a su esposa Margarita Zavala (quien nunca ha ganado ninguna elección a ningún cargo público), sin posibilidad alguna de triunfo, y el hecho de que Anaya esté aprovechando ventajosamente su situación para promover, desde la dirigencia nacional del partido, su propia candidatura, colocan al partido blanquiazul en una situación muy comprometida.
Esa pugna se reflejó particularmente en la instalación de la mesa directiva del Senado para el nuevo periodo de sesiones, donde el calderonista Ernesto Cordero quedó como presidente con el apoyo del PRI y de sólo cinco senadores del PAN que se indisciplinaron a la línea dictada por Anaya y su coordinador parlamentario Fernando Herrera. Uno de esos senadores, el poblano Javier Lozano Alarcón, por si algo faltara, se encuentra involucrado en un escándalo por su relación con el presunto capo huachicolero Othón Muñoz Bravo, El Cachetes. Pero este escándalo podría alcanzar al tercer precandidato blanquiazul, Javier Moreno Valle. Según Lozano, el personaje le fue presentado por Sergio Moreno Valle, primo del hoy aspirante a la candidatura presidencial, quien ha sido, además, notario público en los negocios de Muñoz Bravo. El Cachetes, además, acompañó al propio Javier Moreno Valle en el arranque de su precampaña el pasado febrero con una cabalgata en Aldama, Tamaulipas.
El ahora bautizado como Frente Ciudadano por México, entonces, más que como una coalición para disputar la presidencia y una mayoría en el Congreso en el proceso electoral de 2018, parece como una tabla de salvación para el PRD y un esfuerzo del PAN para sumar fuerzas, a costa de lo que sea, para tratar de impedir el arribo de López Obrador a la presidencia.
Pero, más allá de la coyuntura electoral inmediata, la conformación del Frente dejará en los partidos coaligados marcas permanentes para el futuro. En aras de recuperar en algún grado la competitividad, éstos han sacrificado identidades y valores que de una u otra manera habían mantenido durante largos periodos. El deterioro político e ideológico del PRD, es cierto, viene de atrás, prácticamente desde que la dirección ha sido asumida por el grupo Nueva Izquierda, mejor conocido como Los Chuchos. Como ya se ha dicho por diversos comentaristas, el perfil opositor y de matriz cardenista con que nació el partido amarillo, se ha desvanecido al unificarse con el partido que ideológicamente le es más contrapuesto.
Y en cierto modo, lo mismo puede decirse de Movimiento Ciudadano, un organismo en el que cuadros pertenecientes a las logias masónicas (liberales) han tenido un papel protagonista, y que ahora se adhiere al programa del partido conservador católico más importante.
Y para el PAN, que, haiga sido como haiga sido, ha estado ya dos veces en el poder Ejecutivo federal, el pasar a depender —aun cuando logre que sus posturas políticas e ideológicas sean las dominantes en la coalición— de sus antes antagonistas para recuperar la competitividad, es un enorme retroceso a pesar de que Anaya lo quiera presentar como un avance.
De una u otra forma, en el caso mexicano, el PRD y el PAN representaban hasta hace no mucho los extremos de lo que el recientemente fallecido Giovanni Sartori llamaba un sistema de partidos de pluralismo polarizado. Normalmente, esos extremos han sido ocupados en otros países occidentales por los partidos socialcristianos o católicos, por una parte, y los comunistas o de izquierda socialista por la otra. Nunca estará de más recordar que en la fundación del PRD se integraron, además de la corriente nacionalista revolucionaria originada en el PRI y encabezada por Cuauhtémoc Cárdenas, tendencias provenientes del PCM-PSUM (que, ya como PMS, cedió su registro para que el partido del sol pudiera tener vida electoral), del maoísmo, del trotskismo y otras de los diversos matices de las izquierdas socialistas. Ninguna de esas herencias podrá ser reclamada en el futuro por lo que quede del Partido de la Revolución Democrática.
Hoy, tanto este último como el PAN, y Movimiento Ciudadano, se ubican en lo que el propio Sartori llama partidos pragmáticos, caracterización que correspondió siempre el PRI desde su fundación en 1946. Pero al transformarse de esa manera, no habrá obstáculos, al menos en el aspecto ideológico, para que tanto los blanquiazules como los perredistas hagan coaliciones, en lo futuro, con el mismo PRI, con el que ya hoy coinciden en el objetivo inmediato de frenar a López Obrador. Pero eso no es sino una forma más de la degradación de la política.
Eduardo Nava Hernández. Politólogo – UMSNH.

México 2018: la izquierda se levanta


La digna voz

México está al borde del colapso humano. Esta verdad inexorable prologa las elecciones federales de 2018. Y no es catastrofismo infundado: los indicadores de seguridad, justicia y derechos humanos dan cuenta de una tragedia humanitaria en curso: 200 mil homicidios en 10 años de guerra; 32 mil desaparecidos (organismos civiles estiman que la cifra asciende a 60 mil); 2 millones de personas desplazadas territorialmente por la violencia; 110 periodistas asesinados desde el año 2000 hasta la fecha; un repunte de 700% en materia de secuestros (ninguna familia en México se salva de este delito lacerante); feminicidios al alza (con especial virulencia en el Estado de México, actualmente base operativa de los poderes federales); pobreza galopante (55.3 millones de pobres, de acuerdo con el Coneval); y una militarización sin freno de la vida pública ( las quejas presentadas por violaciones a los derechos humanos por parte de militares se han incrementado en un 1000 por ciento ). Pero nadie en los circuitos de arriba parece estar intranquilo por esta calamidad o siquiera dispuesto a nombrarla. México es un holocausto sin relato ni reconocimiento oficial. Fuera de ese oficialismo resueltamente sordomudo, florecen, desde la izquierda –una de arriba y otra de abajo– dos fuerzas anti(extra)establishment: Movimiento de Regeneración Nacional y Concejo Indígena de Gobierno (propuesta conjunta del Congreso Nacional Indígena y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional).
La primera fuerza (Morena), apunta al cambio de régimen político por la vía electoral (temporalidad política de corto-mediano alcance). La segunda (CIG-CNI-EZLN), apunta al cambio civilizatorio (transformación radical del orden social) por la vía de la articulación-organización de base (temporalidad política de mediano-largo alcance).
Morena es un movimiento electoralista, anti-neoliberal y tibiamente nacionalista. El CIG-CNI-EZLN es un movimiento social de amplio espectro, anticapitalista y decididamente autonomista. El propósito acá no es equipararlas. Nadie discute que se trate de izquierdas de signo diferente: una, de arriba-moderada (coyuntural); la otra, de abajo-radical (de largo aliento). A la segunda la acusan de no querer dialogar con la primera, o incluso de “colaborar” ( sic ) con las “fuerzas de la derecha”. Pero la historia constata que la responsabilidad del desencuentro recae en la otra parte. La izquierda electoral-institucionalista nunca quiso dialogar con la rebelión indígena anticapitalista, e incluso traicionó flagrantemente la posibilidad de un encuentro. En 1996, las principales fuerzas partidarias, incluida esa izquierda institucional (Partido de la Revolución Democrática, antecedente de Morena) establecieron las bases del ordenamiento político-electoral, en beneficio irrestricto de los partidos, y en detrimento de los Acuerdos de San Andrés (apertura y democratización del sistema político en su conjunto), suscritos por el EZLN y el gobierno federal. Acaso por eso los zapatistas han dicho que el dirigente de Morena, Andrés Manuel López Obrador –signatario de ese arreglo partidocrático–, no es diferente del resto de los políticos.
En esas coordenadas discurre la interferencia que impide el diálogo. La factibilidad de desalojar a la narco- derecha del poder e instalar “sosteniblemente” las agendas de “las izquierdas” en 2018 (esfuerzo absolutamente urgente, legítimo e inaplazable), estriba en la habilitación de un diálogo, aunque fuere sólo transitorio o coyuntural, entre las bases sociales que movilizan esas dos fuerzas.
Esto de ninguna manera es un intento por dirimir, por orden de las teclas, una discusión entre dos propuestas políticas tan apartadas una de la otra, objetiva y subjetivamente. Pero sí es un esfuerzo por exhortar a un diálogo que involucre a la militancia de base de las izquierdas, que, afortunadamente, ya en algunos foros y espacios está teniendo lugar. La prioridad es que la izquierda se levante, apuntando a una tarea común: pensar-desarrollar colectivamente el anticuerpo. México es un organismo desprotegido, y a merced de las inercias políticas más adversas e infaustas.
Ni Morena es exactamente igual a los otros partidos (todas las coaliciones partidarias en curso responden a una acción concertada de la derecha por frenar el lopezobradorismo), ni el CIG-CNI-EZLN aspira a escamotear la candidatura de Andrés Manuel López Obrador (la rebelión indígena ha sido radicalmente fiel al programa de resistencia; y es acaso el único actor social con autoridad moral irreprochable). La condición de posibilidad de un encuentro radica en admitir que las descalificaciones recíprocas contribuyen a fortalecer la continuidad en el poder de una derecha obscenamente criminal, y, por consiguiente, la hegemonía del PRI-Estado.
Por definición, el poder es eso que gobierna, y que ha tenido capacidad de alcanzar hegemonía. En México gobierna el PRI-Estado, cuyos dominios gubernativos abarcan: 1) el sistema político en su conjunto, es decir, la totalidad de los partidos –tricolor, blanquiazul, amarrillo o verde; 2) la tradicional cultura política clientelista, corrupta e influyentista; 3) el ensamblaje estructural con el narcotráfico; 4) la anglofilia o adhesión ideológica a Estados Unidos por oposición a la identificación con Latinoamérica; 5) el neoliberalismo antinacional.
El imperio del privilegio (criminal) en México descansa sobre esas columnas del PRI-Estado.
Las izquierdas tienen básicamente dos asignaturas urgentes, una de corto plazo, otra de largo alcance: la primera, desarrollar el anticuerpo (anti-PRI) y derruir las bases del PRI-Estado; la segunda, reconstruir el tejido social y parir un orden social radicalmente “otro”.
El diálogo de las izquierdas es en función de esas tareas comunes.
Que en 2018 la izquierda (no unificada pero sí en diálogo) se levante.

El senado y la presidencia del IFT



Aleida Calleja 

Días agitados se viven en el país, no solamente por las tragedias que han traído consigo los fenómenos naturales, sino también en el contexto político.
La agenda de telecomunicaciones y radiodifusión no ha estado exenta de tal agitación, la batalla por la presidencia del Pleno del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) se desató la semana pasada ante la incapacidad del Senado de la República para hacer el respectivo nombramiento en tiempo y forma, pues aún sabiendo que la presidencia llegaba a su término el 11 de septiembre determinaron hacer el nombramiento hasta este periodo de sesiones, pero ante la falta de quién encabece la Comisión de Comunicaciones y Transportes de ese órgano legislativo y las pugnas entre los partidos por el nombramiento de la mesa directiva, simplemente no hubo condiciones para realizarlo.
A finales de agosto, organizaciones civiles y personas dirigimos una carta al senado para solicitar que el nombramiento de la presidencia del IFT fuera un proceso abierto, transparente y participativo, basado en criterios que garanticen la idoneidad de la persona por su independencia frente al gobierno y a los regulados, así como una clara agenda para evitar lo que se conoce como la captura regulatoria.
Ante la falta de acuerdos, el jueves pasado se anunció que la comisonada Adriana Labardini, que termina su periodo en febrero del 2018, asumiera la presidencia del IFT temporalmente por cumplir el criterio de edad, tal como lo establece el artículo 19 de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodiodifusión. Sin duda Labardini ha mostrado capacidad e independencia en su desempeño por lo que es una buena noticia su nombramiento, además de convertirse en la primera mujer en presidir al regulador también tiene el mérito de representar al sector social.
Una vez que el senado incumplió con el mandato legal debiera de retomarlo a la brevedad dando paso a un proceso abierto y transparente, definiendo el perfil idóneo y evaluando el desempeño de los postulantes que en la práctica son tres, el propio Gabriel Contreras (que en su caso sería una ratificación) que termina su periodo en 2020, Adolfo Cuevas que tiene su periodo hasta el 2022 y María Elena Estavillo quien terminará en el 2019. Arturo Robles Rovalo y Mario Fromow Rangel en su carta al senado manifestaron su interés solo si no se ratifica a Contreras, el único comisionado que de entrada se descartó fue Javier Juárez Mojica, con lo cual confieren su apoyo al actual presidente del instituto. Estas manifestaciones se hicieron ante la solicitud que hiciera el senador Zoé Robledo a los integrantes del Pleno para que dieran a conocer su interés por encabezar al IFT.
Estoy convencida que antes de barajar nombres lo que se requiere por parte de los legisladores es un análisis riguroso del desempeño de los postulantes a través del sentido de sus votos en temas relevantes en materia de facultades del instituto, competencia económica, derechos de las audiencias, medidas asimétricas, entre otros. También  los postulantes deberían de presentar una propuesta de agenda regulatoria que nos muestre qué es lo que aspiran al encabezar al regulador y que sirva para evaluar su trabajo.
Por lo pronto se anunció que hoy martes se reunirían las comisiones de Radio, Televisión y Cinematografía, de Comunicaciones y Transportes y Estudios Legislativos primera para definir el procedimiento, que al parecer retoma los puntos de la carta de las organizaciones.
Veremos qué sucede, pero lo cierto es que en el sector juegan poderosisímos intereses políticos y económicos, esperemos que la designación no sea a modo, producto de la defensa de intereses particulares, ya sea de la industria o el gobierno, que quieren seguir teniendo injerencia indebida en la agenda y que han ocupado sus esfuerzos en debilitar al regulador a través de constroversias constitucionales y reformas a la ley.
Ojalá que no atestiguemos estrategias con miras a un nombramiento con base a cuotas y cuates, pasandose la autonomía constitucional por el arco del triunfo, por eso tenemos que exigir un IFT independiente, ni de las empresas ni del gobierno, de la sociedad para el interés público.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) realizó una evaluación del proceso de implementación de la reforma de telecomunicaciones y radiodifusión en México, resulta un informe por demás interesante porque por primera vez incluyó temas como los derechos de las audiencias, medios públicos, pluralidad y contenidos audiovisuales, algo poco común en este organismo internacional. Además hace una serie de recomendaciones que fortalecen la competencia y derechos. ¿Las tomará en cuenta el Estado mexicano, acostumbrado alumno aplicado ante la OCDE? Sobre eso le comentaré en mi próxima colaboración.
El Centro de Análisis e Investigación, Fundar, dio a conocer el escandaloso gasto en publicidad oficial en los cuatro años de gobierno de Peña Nieto por la cantidad de 36 mil 261 millones de pesos, 71% más de lo que le aprobó el congreso, de seguir a ese ritmo, al final de su sexenio habrá gastado ¡60 mil millones de pesos! La mayor parte de ese dinero público va a dar a las arcas de Televisa en radiodifusión y al periódico El Universal en prensa. En momentos de emergencia nacional por el terremoto en Chiapas y Oaxaca que afectó a los más pobres, ese recurso de publicidad oficial debe de irse a la reconstrucción de estos dos estados que son los más pobres del país.
Entre las pugnas y la tragedia hay una buena noticia, el IFT otorgó una concesión de uso social comunitaria a Violeta Radio, que será la primera emisora feminista en la Ciudad de México, en hora buena y felicidades a la Alianza por el Derecho Humano de las Mujeres a Comunicar por este logro.

La tierra. El agua. El viento


María Teresa Priego

Esa noche mirábamos una película. La tierra tembló. No escuchamos la alarma. La verdad, desde que existe solo la he escuchado una vez. Los perros del vecindario comenzaron a ladrar unos segundos antes, son nuestra alarma anti-sísmica. En el edificio de enfrente, mientras temblaba, el gemido largo de una mujer que se asomó a su ventana, es un edificio muy alto. Agitaba un pañuelo rojo y cargaba a su perrito. Corrí hacia la recámara y regresé para agitar (también) una bufanda roja. Podríamos pensar en la inutilidad de los gestos, pero quizá estaba sola, así nos acompañamos. De todas maneras ya no teníamos tiempo de intentar bajar. Tal vez ella vivió el terremoto del 85. El trauma está allí. El trauma regresa apenas se mueve la tierra. ¿De qué dimensiones es? ¿Cuándo se detiene? ¿Qué estará sucediendo en las zonas de la Ciudad de México más susceptibles al daño? ¿Dónde habrá sido el epicentro? La omnipresencia del sismo de 1985.

Mi amigo me dijo que me quitara de la ventana, pero esa comunicación a distancia con la mujer que lloraba me permitió aferrarme a la esperanza de que hay tragedias que no van a repetirse. Fue largo. Se detuvo. La mujer se retiró de su ventana. Me sorprendió la velocidad con la que apagó su luz. Los vecinos de los pisos inmediatos nos asomamos a saludarnos. En pijamas. Así, como en las decenas de miles de edificios y calles de la Ciudad de México. Jamás hubiera imaginado ni la intensidad del temblor, ni los daños que causaría. Al día siguiente nos llegaron las imágenes de la destrucción. El número de personas muertas y extraviadas fue en aumento. Las viviendas destruidas. La falta de electricidad, de agua. Las direcciones de los centros de acopio. La lista de los artículos más urgentes. Alimentos de larga duración, medicamentos, botellas de agua.
El temblor en México y las ciudades inundadas, las zonas destruidas por el huracán. Las islas a las que los vientos devastaron a su paso. Las aguas que toman Florida, Cuba. Esa sensación de miedo ante las fuerzas de la naturaleza que se desatan, que reclaman nuestras décadas de descuidos. Los defensores del medio ambiente nos han advertido por años. No los escuchamos demasiado. Las imágenes se nos graban una detrás de la otra. Los rescatistas separando los escombros en Oaxaca. Los muchachos en el techo de una casa sumergida. Las filas de carros para entregar los donativos en los centros de acopio.
Un video absurdo del Presidente de la República que comenzó a circular: una vez hubo un temblor que sólo él sintió. Un tráiler volcado en la carretera y algunos habitantes de los pueblos vecinos saqueando la ayuda para los damnificados. Un hombre que recorre los caminos en su camioneta, salvando a los animales extraviados ante la huida de sus amos en una zona afectada por el huracán. Los memes tan inadecuados. Las contradicciones de la condición humana. Una nota de la periodista Diana Manzo en La Jornada, nos informa que los migrantes del Refugio Hermanos en el Camino fundado por el padre Alejandro Solalinde, trabajan duro para apoyar a los damnificados en el Istmo de Tehuantepec.

Los migrantes provenientes de Nicaragua, El Salvador, Honduras y Guatemala tienen entre 18 y 30 años y su finalidad es colabora con un granito de arena para los mexicanos

Escribe Diana.
Hoy, un texto de Ulises Rodríguez Wong, "El hospital Juárez de México a 25 años del terremoto de 1985 en la Ciudad de México". Homenaje. Memoria. Mil personas murieron en el hospital esa mañana. La información fluye en las redes en este ir y venir de los tiempos. Los científicos nos explican qué provocó las luces que irrumpieron en el cielo después del temblor más reciente. 80 000 casas afectadas en Oaxaca. Las réplicas. Más de dos millones de personas afectadas en Oaxaca y Chiapas. Los cambios climáticos.
Estamos obligados a detenernos y reflexionar de manera individual y colectiva en los graves daños que el "desarrollo" desordenado inflige a la tierra. A leer esas notas que continuamente dejamos pasar.
Por el momento: agua, cobijas, alimentos no perecederos. Vamos hacia los centros de acopio, con lo que podamos. Quienes tuvimos la suerte – durante esos tres largos minutos – de estar a salvo. Vamos. "Nuestro granito de arena", como expresaron los jóvenes migrantes. Vamos haciéndonos saber entre vecinas/o que estamos para apoyarnos. También ante el pánico. Que nadie se quede solo, aislado. En mi edificio, siempre he agradecido el respeto y la armonía de nuestra convivencia, pero nunca antes sentí tanto alivio al escuchar la voz de Carmelita, como esa noche (son las personas mayores del edificio), cuando abrió su puerta y le dijo a su esposo:

Ya se acabó Heriberto, vamos a salir a darles las buenas noches a nuestros vecinos

El senado y la presidencia del IFT


Manuel Fuentes 

Días agitados se viven en el país, no solamente por las tragedias que han traído consigo los fenómenos naturales, sino también en el contexto político.
La agenda de telecomunicaciones y radiodifusión no ha estado exenta de tal agitación, la batalla por la presidencia del Pleno del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) se desató la semana pasada ante la incapacidad del Senado de la República para hacer el respectivo nombramiento en tiempo y forma, pues aún sabiendo que la presidencia llegaba a su término el 11 de septiembre determinaron hacer el nombramiento hasta este periodo de sesiones, pero ante la falta de quién encabece la Comisión de Comunicaciones y Transportes de ese órgano legislativo y las pugnas entre los partidos por el nombramiento de la mesa directiva, simplemente no hubo condiciones para realizarlo.
A finales de agosto, organizaciones civiles y personas dirigimos una carta al senado para solicitar que el nombramiento de la presidencia del IFT fuera un proceso abierto, transparente y participativo, basado en criterios que garanticen la idoneidad de la persona por su independencia frente al gobierno y a los regulados, así como una clara agenda para evitar lo que se conoce como la captura regulatoria.
Ante la falta de acuerdos, el jueves pasado se anunció que la comisonada Adriana Labardini, que termina su periodo en febrero del 2018, asumiera la presidencia del IFT temporalmente por cumplir el criterio de edad, tal como lo establece el artículo 19 de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodiodifusión. Sin duda Labardini ha mostrado capacidad e independencia en su desempeño por lo que es una buena noticia su nombramiento, además de convertirse en la primera mujer en presidir al regulador también tiene el mérito de representar al sector social.
Una vez que el senado incumplió con el mandato legal debiera de retomarlo a la brevedad dando paso a un proceso abierto y transparente, definiendo el perfil idóneo y evaluando el desempeño de los postulantes que en la práctica son tres, el propio Gabriel Contreras (que en su caso sería una ratificación) que termina su periodo en 2020, Adolfo Cuevas que tiene su periodo hasta el 2022 y María Elena Estavillo quien terminará en el 2019. Arturo Robles Rovalo y Mario Fromow Rangel en su carta al senado manifestaron su interés solo si no se ratifica a Contreras, el único comisionado que de entrada se descartó fue Javier Juárez Mojica, con lo cual confieren su apoyo al actual presidente del instituto. Estas manifestaciones se hicieron ante la solicitud que hiciera el senador Zoé Robledo a los integrantes del Pleno para que dieran a conocer su interés por encabezar al IFT.
Estoy convencida que antes de barajar nombres lo que se requiere por parte de los legisladores es un análisis riguroso del desempeño de los postulantes a través del sentido de sus votos en temas relevantes en materia de facultades del instituto, competencia económica, derechos de las audiencias, medidas asimétricas, entre otros. También  los postulantes deberían de presentar una propuesta de agenda regulatoria que nos muestre qué es lo que aspiran al encabezar al regulador y que sirva para evaluar su trabajo.
Por lo pronto se anunció que hoy martes se reunirían las comisiones de Radio, Televisión y Cinematografía, de Comunicaciones y Transportes y Estudios Legislativos primera para definir el procedimiento, que al parecer retoma los puntos de la carta de las organizaciones.
Veremos qué sucede, pero lo cierto es que en el sector juegan poderosisímos intereses políticos y económicos, esperemos que la designación no sea a modo, producto de la defensa de intereses particulares, ya sea de la industria o el gobierno, que quieren seguir teniendo injerencia indebida en la agenda y que han ocupado sus esfuerzos en debilitar al regulador a través de constroversias constitucionales y reformas a la ley.
Ojalá que no atestiguemos estrategias con miras a un nombramiento con base a cuotas y cuates, pasandose la autonomía constitucional por el arco del triunfo, por eso tenemos que exigir un IFT independiente, ni de las empresas ni del gobierno, de la sociedad para el interés público.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) realizó una evaluación del proceso de implementación de la reforma de telecomunicaciones y radiodifusión en México, resulta un informe por demás interesante porque por primera vez incluyó temas como los derechos de las audiencias, medios públicos, pluralidad y contenidos audiovisuales, algo poco común en este organismo internacional. Además hace una serie de recomendaciones que fortalecen la competencia y derechos. ¿Las tomará en cuenta el Estado mexicano, acostumbrado alumno aplicado ante la OCDE? Sobre eso le comentaré en mi próxima colaboración.
El Centro de Análisis e Investigación, Fundar, dio a conocer el escandaloso gasto en publicidad oficial en los cuatro años de gobierno de Peña Nieto por la cantidad de 36 mil 261 millones de pesos, 71% más de lo que le aprobó el congreso, de seguir a ese ritmo, al final de su sexenio habrá gastado ¡60 mil millones de pesos! La mayor parte de ese dinero público va a dar a las arcas de Televisa en radiodifusión y al periódico El Universal en prensa. En momentos de emergencia nacional por el terremoto en Chiapas y Oaxaca que afectó a los más pobres, ese recurso de publicidad oficial debe de irse a la reconstrucción de estos dos estados que son los más pobres del país.
Entre las pugnas y la tragedia hay una buena noticia, el IFT otorgó una concesión de uso social comunitaria a Violeta Radio, que será la primera emisora feminista en la Ciudad de México, en hora buena y felicidades a la Alianza por el Derecho Humano de las Mujeres a Comunicar por este logro.

El seductor



Carlos Bonfil
La Jornada 
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Fotograma de la cinta de Sofia Coppola

Doncellas hechizadas. Sofia Coppola, directora de Las virgenes suicidas (The suicide virgins, 1999) y Perdidos en Tokio (Lost in translation, 2003), propone en El seductor (The beguiled) un remake interesante de la cinta que con ese mismo título realizó Don Siegel en 1971 a partir de la novela homónima de Thomas Cullinan. Ambientado en los últimos meses de la guerra de secesión en Estados Unidos, el relato transcurre en una escuela para señoritas, el seminario Farnsworth, en el estado de Virginia, hasta donde llega, rescatado por la niña Amy (Oona Laurence), el caporal John Mc Burney (Colin Farrell), un soldado yankee herido. La llegada inesperada de este hombre apuesto y taciturno (en la película de Siegel el intérprete era Clint Eastwood) provoca en esa suerte de santuario de damiselas al abrigo de la brutalidad guerrera, un alboroto enorme. La también directora de María Antonieta (2006) toma una distancia prudente y muy hábil con los desbordamientos de histeria femenina presentes en la versión de los años 70, donde Burney, el petulante seductor decidido a ejercer un dominio tiránico sobre su providencial harem sureño, padecía un escarmiento ejemplar de sus pretendientes cautivas.
Lo esencial de la trama original se conserva en la versión nueva, pero la cineasta ha elegido suavizar el tono dramático en la primera parte del filme mediante la recreación de una atmósfera romántica a partir de una fotografía impresionista de Philippe Le Sourd con el halo casi onírico de un bosque en apariencia encantado. La cámara captura, además, el interior de la escuela en una oscuridad espectral apenas alumbrada por velas en candelabros, sugiriendo a cada instante que la historia de seducción inocente puede virar de pronto a una pesadilla de horror. En el exterior un paisaje bucólico muestra los rayos de sol filtrandose entre los árboles y una calma aparentemente absoluta que pareciera a su vez también amenazada. La barbarie está próxima, los estallidos de cañones se escuchan a lo lejos, pero en el refugio escolar todo es inmaculado y las faenas domésticas se suceden con un ritual imperturbable. Sofia Coppola recrea con habilidad una atmósfera de violencia soterrada tanto en el exterior de la campiña sureña como en la lóbrega mansión donde habitan olvidadas este grupo de doncellas rubias capturadas todas en el estilo manierista, cargado de erotismo núbil, del fotógrafo David Hamilton. Como se ve, todo el conjunto parece estar muy lejos de aquellas cargas de testosterona y del hembrismo brutal presente en la ríspida vieja cinta de Don Siegel.
El talento combinado del cinefotógrafo Le Sourd, de la diseñadora de arte Jennifer Dehgan y de la propia Coppola, toda esa elaboradísima recreación y apuesta estilística, languidecería en el recuerdo de muchos espectadores sin el evidente refuerzo dramático que aportan a la cinta las actrices Nicole Kidman (una imperiosa Miss Martha Fransworth), Kirsten Dunst (Edwina, la dócil profesora hechizada por Mc Burney) y Alicia (Elle Fanning, un motivo erótico de discordia). Las tres actrices aportan una complejidad y una sutileza dramática particularmente ausentes en su antecedente fílmico. El casting de Colin Farrell como un astuto diablo suelto en el convento es, de igual modo, todo un acierto. Su engañoso perfil bajo, la ambigüedad de sus propósitos (la indefensión como estrategia de dominio) y su vulnerabilidad como prenda valiosa para un asedio femenino, ofrecen ángulos más sugerentes que la reciedumbre unidimensional y canalla de Clint Eastwood. Rescatar El seductor de aquellos años setenta y exhibirlo en programa doble con la nueva versión de Sofia Coppola podría ser una experiencia atractiva. Por lo pronto, en una cartelera comercial carente de estímulos y sorpresas, esta nueva interpretación fílmica de la novela de Cullinan no es algo en absoluto desdeñable.
Se exhibe en la sala 1 de la Cineteca Nacional a las 13:30 y 20 horas, así como en salas comerciales.

Twitter: @Carlos.Bonfil1

42 Festival de Toronto: El rostro oculto


Leonardo García Tsao
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Glen Close en la alfombra roja de The Wife, en el Festival de Cine de TorontoFoto Ap
Toronto. Una tendencia muy marcada en este festival ha sido el cine estadunidense que acude a la nota periodística como fuente de inspiración. No importa que el asunto sea de hace décadas, se acude al recuerdo de los memoriosos para evocar escándalos pasados.
Así, se estrenó aquí la película Chappaquidick, del neoyorquino John Curran, que como podrá deducirse del título, trata sobre el incidente trágico que, en 1969, hundió las aspiraciones presidenciales de Edward Kennedy, el último sobreviviente varón del famoso clan.
Curran recrea los incidentes de esa fatídica noche en la isla de Chappaquidick, en que Ted (el australiano Jason Clarke, muy bien caracterizado) sufre un accidente automovilístico en un angosto puente, donde muere ahogada la secretaria Mary Jo Kopechne (Kate Mara). Lo grave no fue tanto eso, sino que el senador abandonó la escena y no reportó el incidente hasta horas después, después de haber acudido a sus asesores.
Lo más válido de la película es la descripción de cómo entran en acción los spin doctors de Washington para tratar de salvar la campaña y la reputación de Kennedy. Pero es inútil. Según esto, Ted no era más que un cobarde y un tonto, siempre acomplejado por sus hermanos y por las exigencias de su padre Joseph (Bruce Dern). No recuerdo otro caso cinematográfico en que se embarre de manera tan enfática a un miembro de la famosa familia.
Otro ejemplo en que se sacan los trapitos al sol de los famosos es el documental Scotty and the Secret History of Hollywood, de Matt Tyrnauer, centrado en el hoy nonagenario Scotty Bowers, quien puede describirse como el chichifo y alcahuete de las estrellas, pues, a partir de la posguerra se dedicó a procurarle placeres sexuales, entonces prohibidos, a diversas celebridades hollywoodenses. El documental está basado en el libro confesional de Bowers, Full Service, en el cual se dedicó a sacar del clóset a actores como Cary Grant, Katharine Hepburn, Charles Laughton, Randolph Scott y Spencer Tracy, entre varios otros.
Lástima que el documental está editado con las patas y carece de estructura alguna. A pesar de su avanzada edad, Bowers es un hombre animoso que vive en casas convertidas en chiqueros, de tanta basura acumulada. Con reveladora inconciencia, él narra que fue abusado sexualmente por un vecino y después a manos de veintenas de sacerdotes; sin embargo, afirma que disfrutó la experiencia. Lo único que lo conmueve es el recuerdo de la Segunda Guerra Mundial y haber perdido a su herm
ano en Iwo Jima.
Si un valor tiene el desordenado documental es el de testimoniar qué tan reprimida estaba la homosexualidad en el Hollywood clásico, donde galanes como Rock Hudson tenían que fingir romances heterosexuales para no arruinar sus carreras. Y cómo los gays eran perseguidos por el llamado escuadrón del vicio y chantajeados por pasquines como Confidential. Pero para Scotty, todo eso es nostalgia.
Twitter: @walyder

42 Festival de Toronto : De dioses y monstruos



Leonardo García Tsao
Había tanta expectativa por ver La forma del agua, de Guillermo del Toro, que uno temía que las cosas se salieran de control en sus funciones de prensa e industria. Pero la organización del TIFF es sabia y dispuso dos salas grandes a la misma hora para la proyección de la reciente ganadora de Venecia. No hubo necesidad de empujones ni de dar portazo (si tan sólo los de Cannes siguieran ese ejemplo).
Se abusa tanto del término obra maestra en esto de la crítica, que uno lo usa con precaución. Pero no hay otra forma de describir el décimo largometraje de Del Toro, una amalgama hermosa y cruel de sus obsesiones primordiales, que consigue combinar la melancolía conmovedora de El laberinto del fauno (2006) con el desparpajo lúdico de Hellboy (2004). Un cuento de hadas para adultos, una historia de amor loco, un thriller de espionaje y hasta un musical, todo envuelto en el mismo paquete de refinado diseño visual.
La acción se sitúa en 1962, en un laboratorio gubernamental de Estados Unidos. Allí, la afanadora muda Eliza (Sally Hawkins) atestigua la llegada de un hombre anfibio (Doug Jones), traído del Amazonas donde es considerado una deidad. Maltratado por el sádico agente Strickland (Michael Shannon), el extraño ser corre peligro de muerte. Es cuando Eliza decide rescatarlo con la ayuda de su vecino, un pintor publicitario (Richard Jenkis) y un científico (Michael Stuhlbarg).
Esa sinopsis no da cuenta de la riqueza de detalles con que el cineasta cuenta su historia. Pocos autores del cine fantástico han estado tan enamorados del concepto del monstruo como Del Toro. El hombre anfibio es una creación que desciende genéticamente de El monstruo de la Laguna Negra (Jack Arnold, 1954), pero aquí se le permite convertirse en la Bestia para la Bella de Eliza. Sólo a Del Toro se le ocurriría transgredir la norma y proponer una posibilidad inusitada en el género.
La sexualidad asoma como nunca antes en su cine, así como el comentario político. Situar la historia en plena guerra fría le permite a Del Toro constatar que, medio siglo
después, las cosas no han cambiado mucho. El miedo a lo diferente se sigue manifestando, ya sea como discriminación racial o paranoia ante los rusos, y por ello ha creado a un villano tan eficaz como Strickland, una encarnación del fascista ordinario oculto en el hombre de poder gringo.
En sus momentos finales, La forma del agua alcanza dimensiones de verdadera poesía cinematográfica. Del Toro es un romántico incansable y aquí le enmienda la plana a Jean Cocteau, entre otros autores que han buscado la imaginería sublime. Por unos instantes, también creemos que la fuerza del amor todo lo puede.
Ya habrá ocasión de hablar más ampliamente de las maravillas de La forma del agua, cuando se estrene en México a finales de año.
Twitter: @walyder

42 Festival de Cine de Toronto : Noticias del imperio



Leonardo García Tsao
Toronto. Parece coincidir con el Brexit que algunas películas recientes evocan las glorias de la Pérfida Albión sin ningún tipo de pudor. Hace poco ocurrió el estreno de Dunkerque, de Christopher Nolan –que tuvo una función especial en el festival– y ahora se ha visto Darkest Hour (Hora más oscura), del británico Joe Wright, que también transcurre en mayo de 1940, durante la crisis de la posible invasión nazi al Reino Unido, sólo que vista desde la cúpula misma del poder. La película es una apología de Winston Churchill (Gary Oldman), desde el momento en que hereda el cargo de primer ministro de Neville Chamberlain (Ronald Pickup), hasta que pronuncia en el Parlamento su célebre discurso, llamando a la guerra contra el fascismo.
Asimismo, parece haber una fascinación mediática por la figura de Churchill, quizá porque el escaso calibre de los líderes actuales nos hace mirar para atrás. Recién lo han interpretado actores tan diversos como Michael Gambon, Brendan Gleeson, Brian Cox y hasta el estadunidense John Lithgow (en la popular serie The Crown). Ninguno de ellos se le parece físicamente y Oldman no es la excepción. Cubierto por maquillaje prostético, el actor adopta todos los tics de su personaje –la postura encorvada, el sempiterno habano en la boca, los cachetes caídos, el hablar en murmullos roncos–, aunque sí logra escapar a la caricatura y darle un cariz humano y hasta gracioso. Oldman estaba más cerca físicamente de Sid Vicious, pero su actuación es uno de los méritos de la película.
Por su parte, Wright no suele ser un director sutil (¿se acuerdan de ese horror llamado Pan?), y aquí toca todos los botones de la exaltación para evocar a un Churchill heroico. Incluso hay una penosa secuencia, sacada de la manga, en la que el protagonista toma el Metro londinense y se revela como un hombre del pueblo; ese contacto ciudadano es el que le servirá de inspiración para pronunciar su discurso climático.
Otro director británico, Martin McDonagh, ha aportado una película muy diferente, comenzando por el hecho de que se sitúa en el sur de Estados Unidos. Recién premiada por su guion en el festival de Venecia, Three Billboards Outside Ebbing, Missouri (Tres espectaculares en las afueras de Ebbing, Missouri) es un divertido estudio de personajes en conflicto. Mildred Hayes (la siempre bienvenida Frances McDormand), es una madre que busca esclarecer la violación y asesinato de su hija poniendo en vergüenza al sheriff local (Woody Harrelson) con los anuncios espectaculares del título. De allí deriva una embrollada trama en que la temeraria Mildred enfrentará la hostilidad de la policía sin arredrarse.
Según lo había demostrado en su debut, En Brujas (2008), McDonagh es un inspirado guionista cuyos diálogos son ingeniosos y groseros en la misma proporción. En estos tiempos en que la gran mayoría de los productos hollywoodenses son previsibles desde el cartel, Three Billboards… tiene la enorme virtud de sorprendernos con coherentes vueltas de tuerca y cambios de matices en los personajes. Si perdonamos su fallido segundo esfuerzo, Seven Psycopaths (2012), McDonagh lleva una carrera muy promisoria.

42 Festival de Cine de Toronto: Optimismo ante el fin del mundo



Leonardo García Tsao
La Jornada 
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George Clooney antes de la presentación de Suburbicon, cinta dirigida por él, en el certamen de TorontoFoto Xinhua
El director estadunidense Alexander Payne es una rareza en su propio país, donde no ha sido tan celebrado como merecería, por hacer un cine invariablemente inteligente, que siempre ha mirado a sus conciudadanos con una marcada ironía que no excluye el afecto. Autor de películas tan satisfactorias como Las confesiones del señor Schmidt (2002), Entre copas (2004), Los descendientes (2011) y Nebraska (2013), el director ha presentado en Venecia y ahora en Toronto su más reciente esfuerzo, titulado Downsizing. Es también la primera vez que ha hecho algo decepcionante.
La premisa inicial está llena de potencial: en Noruega, unos científicos descubren la fórmula que puede disminuir el tamaño de los seres humanos (y otros animales) a escasos centímetros. Esto es aprovechado como una importante medida ecológica para economizar en una gran cantidad de necesidades. Ahora, los humanos pueden vivir, por ejemplo, en una casa de muñecas de lujo a precios irrisorios. Uno de los interesados en intentar esa existencia miniaturizada es un gringote de Omaha (Matt Damon, por supuesto), quien es abandonado por su esposa (Kristen Wiig) y descubre que la vida regalada puede ser algo aburrida.
La película comienza como una incisiva sátira social –esa nueva versión de los liliputienses está obviamente inspirada en la malicia de Swift–, con toques de ciencia ficción. Sin embargo, cuando el protagonista descubre que el paraíso también tiene su lado tercermundista, personificado por una refugiada vietnamita (Hong Chau) que necesita su ayuda, la comedia desbarra y cae en una especie de humanismo de pacotilla. Demasiado larga y con virajes desafortunados, Downsizing parece el compuesto de varios guiones no muy compatibles.
Si Payne tiende a mirar a sus coterráneos con optimismo, la china Vivian Qu hace exactamente lo contrario en Jianianhua (Los ángeles visten de blanco), testimonio de cómo la corrupción contamina a la mayoría de los ciudadanos (¿les suena familiar?) y convierte en víctimas a las mujeres, sobre todo. La mirada compasiva de la cineasta enfoca a dos adolescentes, una de ellas ultrajada por un funcionario y la otra la empleada de motel que atestigua el crimen. Ambas verán su vida trastornada por los tejemanejes de los adultos, quienes quieren sacarle provecho a las circunstancias.
En ese mundo de dominio masculino sólo una abogada parece actuar con ética e investiga el crimen tratando de llegar al fondo. Sin embargo, nada repondrá la inocencia perdida de las adolescentes. Qu filma su riguroso drama sin concesiones sentimentales y utiliza un leitmotif visual, una efigie de Marilyn Monroe, como sutil comentario a las acciones. Cine chino crítico de alto nivel.
Si hay algo que llama la atención de un espectador acostumbrado a los malos modales de los chilangos al ir al cine, es comprobar que en las funciones del festival de Toronto nadie habla durante la proyección, ni tampoco prende su celular para chatear con sus amistades. Es como estar en otro planeta.