1/31/2015

México: Las mujeres indígena en completa marginación


La pobreza entre las y los indígenas mexicanos es más extrema que entre la población en general

la población indígena asciende a 15,7 millones de personas, aproximadamente el 12% del total nacional, de los cuales 56% son mujeres.

Gloria Analco

México DF., 28 ene. 15. AmecoPress/SEMlac.- Las mujeres indígenas no han resultado beneficiadas en México con los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) que los líderes de gobierno de todo el mundo adoptaron en el año 2000 para cumplirse antes de 2015.

La pobreza entre las y los indígenas mexicanos es más extrema que entre la población en general. También enfrentan más carencias en el acceso a la alimentación; el rezago educativo llega al 50 por ciento y cerca del 40 por ciento de su población tiene dificultades para obtener vivienda, según distintas instituciones del Estado mexicano.

Los ODM se establecieron en un marco global para el desarrollo en el mundo y comprenden ocho fines, entre ellos erradicar la pobreza extrema y el hambre, promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer, así como mejorar la salud materna y reducir las dificultades para acceder a los servicios de salud o a las instituciones de justicia.

A 15 años de establecidos esos objetivos, además de ser víctimas de discriminación, se han agravado los problemas que padecen los pueblos indígenas en general y sus mujeres en particular.

A ello se agrega que muchos pueblos autóctonos son desplazados forzosamente de sus tierras o sus habitantes son explotados económicamente, ya que muchos de los recursos naturales se encuentran donde viven estas poblaciones, que son despojadas por grandes multinacionales en contubernio con las autoridades locales. Ello se ha agudizado con la explotación de las minas, el petróleo y la electricidad por los particulares.

Celia Aguilar, experta en indigenismo y asesora de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU), señaló que el marco legal existente a nivel internacional, continental y nacional, que establece la protección de los derechos humanos de los pueblos indígenas, sería suficiente para asegurar todos sus derechos si los gobiernos asumieran sus obligaciones.

Agregó que ya en sí mismo ese marco legal es un avance muy significativo y muchas organizaciones trabajan para hacerlo realidad. Según datos ofrecidos por la Organización de Naciones Unidas (ONU), en América Latina y el Caribe existen entre 45 y 50 millones de personas indígenas, lo que equivale al 10 por ciento del total de la población en la región.

En México la población indígena asciende a 15,7 millones de personas, aproximadamente el 12 por ciento del total nacional, de los cuales 56 por ciento son mujeres.

En algunos lugares ellas han asumido un liderazgo en la demanda de los derechos de los pueblos indígenas, en procesos de resistencia contra las fuerzas coloniales que intentan despojarlas de sus recursos, destacó Aguilar.

De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), dependiente de la Secretaría de Gobernación, la situación de pobreza es más aguda en la población indígena que en la general.

Al cierre de 2012, el 45,5 por ciento de los habitantes del país estaba en condiciones de pobreza, o sea, 53,3 millones de personas, mientras que la pobreza de las personas indígenas era del 72 por ciento, lo que equivale a 8,2 millones de ciudadanos.

De ese 72 por ciento, el 45,4 corresponde a indígenas en pobreza moderada y el 26,6 a indígenas en pobreza extrema, cifras que contrastan con la población no autóctona, para la cual la pobreza moderada es de 35,5 por ciento y la extrema de siete por ciento.

El reporte del Coneval, emitido en 2014, señala que los indígenas enfrentan más carencias en el acceso a la alimentación, de casi 40 por ciento, que el resto de los habitantes del país, de alrededor del 20 por ciento.

En el tema de la vivienda ocurre otro tanto, ya que la población nacional con dificultades para hacerse de una casa o departamento es poco mayor al 10 por ciento, mientras que en el caso de los pueblos originarios, esas dificultades se acercan al 40 por ciento.

En educación, el rezago es de 20 por ciento en la población en general y entre los y las indígenas casi llega a 50 por ciento, y afecta sobre todo a las mujeres por patrones patriarcales muy marcados en sus comunidades.

Los tres estados con mayores índices de reprobación en primaria y secundaria son Guerrero, Michoacán y Oaxaca, tres de las entidades del país con más población indígena, según la organización civil Mexicano Primero.

Los problemas para acceder a los servicos de salud son similares en la población en general y de los indígenas, pues en ambos casos supera al 20 por ciento, de acuerdo con el reporte del Coneval.

Esa situación se agudizó más en las mujeres indígenas, que en varias ocasiones han tenido que parir en patios o baños de hospitales por discriminación y negativa de atención inmediata por parte de autoridades en centros médicos.

También persiste una alta tasa de mortalidad materna, concentrada en los sectores de más bajos ingresos, especialmente en las poblaciones indígenas, donde existen los mayores obstáculos para el acceso a la salud.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en 2010 se registraron 1.078 decesos de mujeres por causas asociadas al embarazo, parto y puerperio, lo cual equivale a una tasa de 56 por cada 100.000 nacidos vivos.

Para 2011, la Dirección General de Epidemiología, de la Secretaría de Salud, reportó 1.036 defunciones, es decir, una tasa de 54,1 por 100.000.

Las causas de la muerte materna indígena responden a un complejo problema de salud pública, donde se combinan factores económicos, la falta de acceso y calidad de la atención médica, las creencias y costumbres que rigen el comportamiento de esas comunidades.

También la dificultad con que el sistema de salud occidental se relaciona con esas poblaciones, así como las políticas del Estado mexicano, según un estudio realizado por Judith Bocos Ruiz, del Centro de Estudios de Ayuda Humanitaria, titulado "Situación de las Mujeres en los Pueblos Indígenas de América Latina. Obstáculos y Retos".

Por otra parte, las barreras de las poblaciones indígenas para acceder a la justicia son mucho más agudas que para el resto de la población, según la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNHD), organismo que reconoce que los y las indígenas encaran una alta probabilidad de tener un proceso judicial sin apego a la ley, que en última instancia termine con una sentencia de prisión.

Esa entidad precisó que hay 8.334 indígenas en cárceles mexicana, de los cuales la mayoría no han sido asistidos por un defensor e intérprete o traductor acompañante, incluso en muchas ocasiones desconocen el motivo por el que están internos.

La población de mujeres indígenas en la cárcel asciende a 290, de las cuales 236 son del fuero común y 54 del fuero federal, según la CNDH en un reporte de mediados de 2013, cifra que pudo haber variado en el presente, aunque no drásticamente.

El Congreso impulsa varias iniciativas de reforma para garantizar que cuando una persona sea detenida cuente con un intérprete para, en caso de no dominar el español, le explique cuáles son sus derechos.

Otro tema de gran importancia que refleja la situación de estas poblaciones en México es la discriminación de la que cotidianamente son víctimas, como lo señaló una encuesta realizada por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), según la cual el 44,1 por ciento de los mexicanos considera que no se respetan los derechos de los pueblos indígenas.

Se trata del porcentaje más alto, por encima de quienes creen que no se respetan los derechos de personas homosexuales (42,4%), de migrantes (40,8%), adultos mayores (34,8%) y personas con discapacidad (34%). El CONAPRED señala que esa situación de discriminación se materializa en la falta de oportunidades para acceder a otros derechos fundamentales, como la educación, la salud y el empleo.

Se ha avanzado mucho en leyes internacionales para el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas. En el marco de las Naciones Unidas cabe destacar, sobre todo, la aprobación del Convenio 169 sobre Pueblos Indígenas y Tribales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT, 1989) y la aprobación en 2007 de la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, destacó Aguilar.

También se han establecido organismos especializados como el Relator Especial para los Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales de los Indígenas, el Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas y el Foro Internacional de Mujeres Indígenas (FIMI), que han dado más marco legal al apoyo de los derechos de los pueblos indígenas, destacó.

En otros tratados también se ha reconocido el papel vital de los pueblos indígenas en el desarrollo sostenible, y especial mención merece la IV Conferencia Mundial de la Mujer (Beijing, 1995), por ser la primera que prestó atención a las indígenas y a su problemática y reivindicaciones específicas.

Otro avance en cuanto a reconocimiento de los derechos de estas mujeres puede verse en el punto 17 del Plan de Aplicación de los Pueblos Indígenas para el Desarrollo Sostenible, diseñado por representantes indígenas en la Cumbre de Johannesburgo.

Pero respecto a los ODM, cuya evaluación tendrá lugar en la Asamblea de la ONU en el presente año, deberán tomarse medidas específicas para garantizar que se cumpla el marco legal ya establecido en todas esas leyes y convenios, por parte de todos los niveles de gobierno y autoridad en los países rezagados, específicamente en México, donde menos han sido cumplidos, sostiene Aguilar.

Mujeres y migración, atención al VIH y a la violencia sexual



A partir de 1978, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) realiza un reporte anual titulado “El estado de la población mundial”, enfocado en un tema de interés actual.

En 2006, UNFPA presentó su informe “Hacia la esperanza: las mujeres y la migración internacional”, que exhorta a gobernantes mundiales a realizar políticas que tiendan a reflejar y proteger los Derechos Humanos de las mujeres migrantes.

Desde ese año, los contextos para las mujeres en la migración se han complejizado. El documento del UNFPA reveló que la mitad de todos los migrantes internacionales –95 millones a 2005– son mujeres y niñas.

Sin embargo, a pesar de las contribuciones sustanciales, tanto sus familias en el país como las comunidades en el extranjero, las necesidades de las mujeres migrantes se siguen pasando por alto.

Los procesos de migración tradicionales se han modificado, muchos desplazamientos son forzados por la pobreza o la violencia en México y Centroamérica.

El temor hacia alguna forma de conflicto que amenaza de forma inmediata las vidas de las personas, las obliga a dejar su país de origen y aventurarse en travesías que las exponen a la violencia, extorsión o hasta a la muerte.

Ser mujer y migrante son características que se tornan en condiciones de vulnerabilidad. Otras características, como ser indígena, joven o transexual, también son motivo de salida por la discriminación por pertenencia étnica, por edad, por identidad de género o por orientación sexual, respectivamente.

Si bien el Plan Nacional de Desarrollo (PND) enuncia un objetivo específico en materia migratoria: “Velar por los intereses de los mexicanos en el extranjero y proteger los derechos de los extranjeros en el territorio nacional”, la realidad rebasa esta política migratoria.

Desde la academia, el Instituto Nacional de Salud Pública documentó en 2004 las pocas o nulas posibilidades de negociación de las mujeres migrantes en cuanto al uso del condón, frente a un panorama de abuso sexual, violencia y explotación.

En lo que respecta a la sociedad civil, Amnistía Internacional (AI) reportó en 2010 que seis de cada 10 mujeres y niñas migrantes son víctimas de violencia sexual durante el trayecto.

Por su parte Médicos sin Fronteras (MSF), en sus registros de atención médica, reportó que de enero a junio de 2014 “la violencia sexual en contra de las mujeres migrantes en tránsito se ha convertido en una de las prácticas más habituales en el marco del fenómeno migratorio en México”.

Respecto a la salud sexual, los mecanismos interinstitucionales de atención son deficientes. No se brinda atención a la violencia sexual ocurrida en el tránsito migratorio; no existen lineamientos que consideren la administración inmediata de profilaxis post exposición al VIH, anticoncepción de emergencia o antirretrovirales; además, las migrantes embarazadas enfrentan riesgos para su salud.

Es evidente la falta de capacidad técnica, logística y normativa para atender a la población infantil migrante no acompañada, como lo evidenció la crisis humanitaria agudizada en 2014.

Desde Salud Integral para la Mujer (Sipam) hemos realizado una intensa actividad para favorecer la convergencia de diálogos, esfuerzos y recursos multisectoriales, para responder a la grave crisis humanitaria en materia de migración en México que viven de manera particular las centroamericanas que transitan por nuestro país.

Graves violaciones de Derechos Humanos, entre ellas la falta de seguridad sanitaria, incluyendo la salud sexual, crisis que es consecuencia directa de la falta de implementación de políticas públicas transversales con perspectiva de género, que favorezcan la inclusión social por parte del Estado mexicano.

Nuestro acompañamiento para la exigibilidad de los derechos sexuales y reproductivos en el albergue “Hermanos en el camino”, en Ixtepec, Oaxaca, nos permitió acercarnos a la población transmigrante y conocer de primera mano la situación de las adolescentes y adultas en tránsito migratorio.

En lo que respecta a la salud sexual, impulsamos estrategias de prevención y de atención a la violencia sexual y al VIH, que incluyen la impartición de talleres y pláticas, metodología anticonceptiva, y uso de métodos de prevención (uso correcto de los condones femeninos y masculinos, y anticoncepción de emergencia, principalmente), entrega de condones y aplicación de pruebas rápidas voluntarias.

De manera articulada con MSF, Fundación Mexicana para la Planeación Familiar-Ixtaltepec (Mexfam); Gunaxhíi Guendanabani, y la Red Juventudes Indígenas y Afromexicanas en Conexión (Jinaco), además de participar en pláticas y aplicación de pruebas rápidas voluntarias para la detección del VIH, Sipam se suma a un proceso de incidencia política con distintos alcances.

Ejemplo de ello es la coordinación con el Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva (CNEGySR) y el Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH/Sida (Censida), en la cual los servicios de salud estatales y locales se comprometieron a generar rutas de atención a la violencia sexual y al VIH, y a garantizar la atención integral a migrantes trasnacionales en el Hospital General, el Centro de Salud de Ciudad Ixtepec, y el Centro Ambulatorio de Prevención y Atención en Sida e ITS (CAPASITS) del Puerto de Salina Cruz, y en el centro de Oaxaca.

Tales compromisos constituyen un avance significativo. Antes no había en los servicios de salud en Ixtepec antirretrovirales para la profilaxis post exposición al VIH, insumos indispensables para implementar la Norma Oficial Mexicana 046-SSA2-2005, Violencia familiar, sexual y contra las mujeres. Criterios para la prevención y atención.

Tal es el caso de muchas mujeres transmigrantes, quienes a partir de la implementación del Programa Frontera Sur (anunciado por Enrique Peña Nieto el 7 de julio de 2014), han visto agudizadas sus condiciones de seguridad y salud, ya que al prohibir el viaje en el tren de carga conocido como “La Bestia”, han modificado las rutas de tránsito exponiéndose a extorsiones, asaltos, secuestros y violaciones sexuales por parte del crimen organizado, e incluso de personal de la Policía Federal y del Instituto Nacional de Migración, situación documentada por AI.

La estrategia descrita es un ejemplo de lo que contemplan políticas públicas como el Programa Espacial de Migración  (PEM) 2014-2018 (publicado en el Diario Oficial de la Federación el 30 de abril de 2014), que enuncia la política migratoria nacional en la que se reconoce la función de la sociedad civil como proveedora de servicio y apoyo a la población migrante, especialmente aquella que se encuentra en situaciones de mayor vulnerabilidad.

Es así que desde la sociedad civil seguimos en el compromiso de coadyuvar en la generación de estrategias comunitarias y de incidencia política, que apunten a garantizar los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres migrantes.

*Libertad Enríquez Abad es coordinadora del Programa de Jóvenes, Salud Sexual y Derechos de la organización civil Salud Integral para la Mujer (Sipam).

**Sipam es parte de la Coalición por la Salud de las Mujeres, una red de organizaciones civiles con trabajo en salud y derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.


CIMACFoto: César Martínez López
Por: Libertad Enríquez Abad*
Cimacnoticias | México, DF.-

Amargo aniversario para las mujeres egipcias


“Fueron tan protagonistas como los hombres en el levantamiento de 2011, sin embargo, desde entonces, vienen sufriendo cada vez más violencia y discriminación y no tienen dónde ponerse a salvo”

Hassiba Hadj Sahraoui *

El Cairo, 28 ene. 15. AmecoPress.- Para muchas mujeres egipcias, este domingo ha traído recuerdos especialmente amargos: los de unos instantes en los que pareció que, por fin, tenían un futuro mejor al alcance de las manos.
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Las calles están vacías, las cárceles llenas. En Egipto, el cuarto aniversario de la “Revolución del 25 de Enero” transcurre, sobre todo, en silencio, con muchos de las personas jóvenes activistas que la lideraron fuera de la circulación, entre rejas. Las mujeres fueron tan protagonistas como los hombres en el levantamiento de 2011. Sin embargo, desde entonces, vienen sufriendo cada vez más violencia y discriminación. Y no tienen dónde ponerse a salvo.
Los impactantes testimonios que ha sacado a la luz Amnistía Internacional nos hablan de mujeres que han soportado actos de violencia infligidos por sus parejas, por la población en general y por la policía. Las mujeres no están seguras en sus casas. Una mujer describió a Amnistía Internacional los abusos a los que la había sometido su esposo:
“Me ataba a la cama y me pegaba con un cinturón […] Una vez, cuando estaba embarazada, me pegó y me empujó escaleras abajo. Sufrí un aborto.”
En Egipto, la legislación sobre el divorcio impide a las mujeres abandonar el hogar, pues ello supone renunciar a sus derechos económicos o, de lo contrario, entablar largas y costosas batallas judiciales.
JPG - 29.4 KB“Para las mujeres, es un proceso inhumano”, nos explica una periodista que presentó una demanda de divorcio contra su marido.
Tampoco en las calles están seguras las mujeres. Si la “Revolución del 25 de Enero” puso la plaza Tahrir de El Cairo en boca de todo el mundo, ésta se ha convertido ahora en un lugar de connotaciones infames, por las agresiones sexuales de la multitud a las manifestantes. Una mujer que sobrevivió a una de estas agresiones en la plaza, el 25 de enero de 2013, la describe así:
“Notaba manos que aparecían por todas partes y me movían, casi me transportaban al interior de un círculo, mientras que me decían ‘no te preocupes’. Pero mientras lo decían ya me estaban violando […].”
Las pocas mujeres que acuden a la policía o a la fiscalía para pedir ayuda, se encuentran con funcionarios desdeñosos o con escasa formación, según ponen de manifiesto las investigaciones de Amnistía Internacional. “A la policía no le importa”, asegura una sobreviviente de violencia intrafamiliar, “no piensan que sea un problema que un hombre pegue a su esposa.
” Y lejos de ayudar a las mujeres que sobreviven a la violencia, las fuerzas de seguridad pueden ser quienes den lugar a ella. Una joven que cumplió dos años de cárcel por adulterio relató a Amnistía Internacional que un agente de policía la había abofeteado y se había limitado a mirar mientras su esposo la golpeaba en la comisaría de policía. “Ninguna mujer decente abandonaría a su esposo y a sus hijos, eres una perdida”, le reprochó el agente. En ese momento, estaba embarazada de seis meses.
Las mujeres también han sufrido violencia sexual y de género en las cárceles y en las comisarías de policía. De hecho, algunas manifestantes detenidas por las fuerzas de seguridad explicaron a Amnistía Internacional que los agentes que las arrestaron las habían sometido a tocamientos y a acoso.
JPG - 22.1 KBUna estudiante nos describió cómo un agente de la policía antidisturbios había amenazado con violarla cuando la detuvo en el campus universitario, en diciembre de 2013. “Te voy a enseñar cómo se trata a las mujeres”, le espetó.
Así, son las propias mujeres egipcias, y no las autoridades, las que han tomado medidas para frenar esta oleada de abusos.
Los grupos de mujeres han dado un paso al frente para ocupar el vacío que deja la pasividad de las instancias oficiales, y han documentado abusos y brindado a las supervivientes una ayuda que les ha permitido cambiar de vida. Estas activistas han lanzado campañas públicas de sensibilización y presionado al gobierno, pidiendo mejores leyes y protección policial.
Pero las autoridades se han movido en la dirección contraria, bloqueando fondos vitales para grupos de derechos humanos y denegando a las ONG autorización para abrir refugios para mujeres. La implacable represión ha obligado a muchos grupos a limitar su trabajo.
Las promesas del presidente Abdel Fattah al Sisi de dar la máxima prioridad a los derechos de las mujeres, tras las brutales agresiones que sufrieron éstas en la plaza de Tahrir con ocasión de su investidura, suenan ahora huecas. Hasta la fecha, las autoridades han eludido las grandes reformas, y no han tomado más que medidas fragmentarias y puramente testimoniales.
Y mientras las autoridades titubean, las mujeres siguen sufriendo. Así, la mayoría de los actos de violencia que sufren continúan sin denunciarse, investigarse y castigarse, mientras se prolongan disputas partidistas sobre quién es el culpable de los abusos.
Ha llegado el momento de dejar a un lado este juego de reparto de culpas. No más “síes” condicionales y no más “peros”. Lo que se necesita es una estrategia nacional para combatir la violencia contra las mujeres. Asimismo, las autoridades deben enmendar las leyes que dejan indefensas a las sobrevivientes de la violencia, y dotar a los derechos de las mujeres de un papel central en su programa político.
El presidente Al Sisi prometió en Davos que arreglaría la economía de Egipto. Pero para que eso ocurra, su gobierno debe reconocer primero que las mujeres egipcias son parte de la solución. Las mujeres necesitan un entorno seguro, que les permita participar sin peligro en el espacio económico, social y político, libres de discriminación y de violencia.
Sin embargo, hoy por hoy, las promesas de reforma real siguen pareciendo tan remotas como siempre. En palabras de una ex presa: “si tienes algún problema, quéjate a Dios”.
(*) Experta de Amnistía Internacional sobre Oriente Medio y el Norte de África
Foto: Amnistía Internacional. 1. Grafitis contra el acoso sexual en El Cairo © Melody Patry / Index on Censorship (mural by El Zeft and Mira Shihadeh). 2. Una mujer egipcia sostiene una pancarta durante una protesta contra el acoso sexual en El Cairo, Egipto, en junio de 2014 © AP Photo / Amr Nabil. 

Un libro analiza el papel de las mujeres en el cine en España y América Latina


‘Directoras de cine en España y América Latina. Nuevas voces y miradas’, está coeditado por Pietsie Feenstra, Esther Gimeno Ugalde (CIMA / MICA) y Kathrin Sartingen

Redacción AmecoPress

Madrid, 27 ene. 15. AmecoPress / Cima. Obra de Peter Lang, este estudio está coeditado por Esther Gimeno Ugalde (CIMA), profesora en Boston College (Estados Unidos), investigadora responsable de MICA; Pietsie Feenstra, profesora de la Universidad de la Sorbona, París III (Francia), y Kathrin Sartingen, profesora de Universidad de Viena (Áustria), con la colaboración de Nina Fanninger (Universidad de Viena). El libro se presentará este año en varios foros nacionales e internacionales.

Prologado por el prestigioso profesor e investigador Brad Epps (Universidad de Cambridge), el libro analiza el papel de las mujeres realizadoras en la Historia del Cine tomando como punto de partida la obra de algunas de ellas, como María Luisa Bemberg (Argentina), Anahí Berneri (Argentina), Icíar Bollaín (España), Albertina Carri (Argentina), María Cañas (España), Isabel Coixet (España), Hilda Hidalgo (Costa Rica), Susana Koska (España), Claudia Llosa (Perú), Lucrecia Martel (Argentina), María Novaro (México) o Helena Taberna (España).

Se tiene en cuenta el hecho de que a partir de los años 90 se constata, tanto en el cine español como latinoamericano, una destacada presencia de directoras, cuyas voces y miradas completan imaginarios ya existentes.

En la parte introductoria del volumen Pietsie Feenstra realiza una profunda reflexión sobre la Teoría del Cine y la obra de las mujeres cineastas comparando tradiciones europeas y norteamericanas y proponiendo un nuevo enfoque para situar esta obra en el contexto actual.

Esta introducción se completa con una aportación de corte histórico sobre la presencia de las directoras desde los primeros tiempos del cine hasta hoy, a cargo de Esther Gimeno Ugalde. La investigación para este artículo panorámico sirvió de base a su autora para crear la base de MICA, el primer catálogo online de películas y proyectos (largometrajes) dirigidos por mujeres iberoamericanas de todos los tiempos, disponible en el portal de MICA, que cuenta ya con más de 1.000 películas.

El grueso de ‘Directoras de cine en España y América Latina. Nuevas voces y miradas’ lo conforman artículos de especialistas en cine español y latinoamericano procedentes de Alemania, Austria, Costa Rica, Chile, España, Estados Unidos, Francia, Holanda y México. Todas ellas se centran en casos concretos y estudian así las nuevas miradas y voces dentro de la Historia del Cine. Una entrevista con Inés París, directora de cine y ex presidenta de CIMA, da cierre al libro y acerca a los lectores y lectoras a la labor de las directoras del siglo XXI.
Foto: Archivo AmecoPress 

Polémica en Japón por las “esclavas sexuales” en la II Guerra Mundial


Tras negar durante años el sistema de esclavitud sexual militar, Japón lo reconoció y se excusó en 1993 cuando salieron a la luz pruebas claras

 Redacción

Tokio, 27 ene. 15. AmecoPress/Siete24.- Un grupo de más de 8,700 personas demandó al diario japonés Asahi por sus artículos sobre las esclavas en la II Guerra Mundial para exigir una indemnización y una disculpa por “difundir hechos erróneos a la comunidad internacional”, informó hoy el periódico local Mainichi.

Según la acusación, presentada ante el Tribunal de Distrito de Tokio este lunes, las personas demandantes, entre los que se incluyen investigadores, periodistas y legisladores, solicitan a Asahi una indemnización de 10,000 yenes (unos 75 euros, 66 euros) por persona, porque consideran que el periódico “dañó el derecho personal y el honor de los japoneses”.

Un miembro del diario Asahi dijo que la empresa estudiaría cómo abordar el asunto tras leer en profundidad la denuncia.

La demanda llega tras la disculpa del diario el pasado mes de agosto por una serie de reportajes, publicados hace décadas y "aparentemente basados en testimonios falsos", sobre el reclutamiento de mujeres en la isla coreana de Jeju para ser usadas como esclavas sexuales del ejército nipón durante la II Guerra Mundial.

Las personas demandantes criticaron al periódico diciendo que “Asahi simplemente pidió disculpas a las y los lectores y no hizo ningún esfuerzo para restablecer el honor público (de los japonesas) ante la comunidad internacional”.

El hombre que lidera la demanda, el profesor emérito de la Universidad Sophia de Tokio Shoichi Watanabe, dijo en una rueda de prensa que se sentía “enojado” con Asahi por hacer que la población japonesa se “avergüence”.

Unas 200,000 niñas, adolescentes y jóvenes, fueron reclutadas en Corea y China de forma forzosa durante la II Guerra Mundial (1939-1945) por el ejército japonés para proporcionar servicios sexuales a sus soldados bajo el eufemismo “mujeres de confort”, un episodio histórico que hoy sigue generando tensiones entre Tokio y ambos países.

Tras negar durante años el sistema de esclavitud sexual militar, Japón lo reconoció y se excusó en 1993 cuando salieron a la luz pruebas claras, aunque todavía existen movimientos que sostienen, como en la demanda, que “no existen evidencias de que las autoridades japonesas tomaran ‘mujeres de confort’ por la fuerza”.

"Mujeres de confort"

El término mujeres de confort era un eufemismo usado para describir a mujeres forzadas a la esclavitud sexual por los militares japoneses durante la Segunda Guerra Mundial.

Las estimaciones sobre la cantidad de mujeres involucradas varía, entre un número mínimo estimado de 20.000 estudiantes japonesas y un máximo de unas 410.000 de estudiantes chinas, pero el número exacto continua bajo investigación y debate. Con una mayoría de mujeres de Corea, China, Japón y las Filipinas, y además mujeres de Tailandia, Vietnam, Malasia, Taiwán, Indonesia y otros territorios ocupados por las tropas japonesas fueron usadas en las "estaciones de confort". Las estaciones fueron localizadas en Japón, China, las Filipinas, Indonesia, luego en Malasia, Tailandia, Birmania, Nueva Guinea, Hong Kong, Macau, y lo que fue Indochina francesa.

Mujeres jóvenes en los países bajo el control del Imperio japonés eran secuestradas de sus casas. En muchos casos se las engañaba con la promesa de trabajo en fábricas o restaurantes y, una vez reclutadas, las mujeres eran encarceladas en "estaciones de confort" en países extranjeros. Otras mujeres fueron detenidas a punta de pistola, y algunas, después de ser violadas fueron llevadas a "estaciones de confort". Ha sido documentado que los mismos militares japoneses reclutaban mujeres a la fuerza. Algunas "estaciones de confort" fueron administradas de forma privada, supervisadas, o administradas, directamente por el Ejército Imperial Japonés.

Algunos japoneses, como el historiador Ikuhiko Hata, negaron que hubiera habido reclutamiento organizado y forzado de mujeres de confort por parte del gobierno japonés o la armada. Otros historiadores japoneses, usando el testimonio de víctimas y soldados japoneses sobrevivientes, argumentaron que el Ejército Imperial Japonés y la Armada Imperial Japonesa estuvieron directa o indirectamente involucrados en coaccionar, engañar, atraer, y algunas veces, en el rapto de mujeres jóvenes en los territorios ocupados por Japón.
Foto: Especial. 

Hombre ata a esposa y la exhibe semidesnuda


El Colectivo de Mujeres Activas Sinaloenses exigen que se recrudezcan las sanciones para los que ejercen la violencia contra las mujeres



CULIACÁN, Sinaloa.- El Colectivo de Mujeres Activas Sinaloenses exigieron que se recrudezcan las sanciones para los que ejercen la violencia contra las mujeres, como es el caso de Jorge Luis Sánchez Montoya, quien ató a su mujer y la arrastró, semidesnuda por la vía pública y sólo tuvo un castigo mínimo, puesto que salió con el pago de una fianza.

La presidenta del organismo, Teresa Guerra Ochoa exhortó a las féminas que mantienen un activismo de índole político que volteen la cara a lo que sucede y se preocupen por promover cambios en la legislatura nacional y local para tipificar como graves los delitos contra mujeres.

El pasado día 21 de este mes, en la ciudad de Navolato, Sánchez Montoya, de oficio zapatero, ató de pies y manos a su esposa recién salida del baño, la cual cubría su cuerpo con una toalla, posteriormente la subió a su auto y la arrastró por la plazuela Vicente Guerrero.

Los hechos fueron notificados a la Policía Municipal de Navolato, la cual lo detuvo y brindó auxilio a la mujer, la cual tuvo que recibir asistencia médica en la Cruz Roja por las lesiones sufridas a raíz de que fue arrastrada por la plazuela.

Tres días después, el Ministerio Público otorgó la libertad al agresor por considerar que los delitos en los que incurrió no son graves, por lo que previo pago de la fianza este salió libre.

Guerra Ochoa se quejó que los organismos públicos encargados del tema de las mujeres, guardaron silencio ante este hecho y no salieron en defensa de la mujer que sufrió humillación pública y agresiones por parte de su marido.
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Grecia: en las elecciones del domingo faltó el color morado


Traducción del editorial de la revista feminista griega To Mov sobre la presencia de los derechos de las mujeres en la campaña electoral realizada por Isabel Cadenas Cañón y Doris Gutiérrez

 Redacción

Madrid, 27 ene. 15. AmecoPress / Diagonal. El comité editorial de la revista del movimiento autónomo, Το Μωβ (To Mov, que significa "Morado" en griego) publicó un editorial que denuncia la falta de atención que se ha prestado a los derechos de las mujeres en la campaña electoral que se ha vivido en Grecia en las últimas semanas. ‘Grecia: en las elecciones del domingo falta el color morado’

No somos un partido, y no escribimos en apoyo a ningún partido en las próximas elecciones, pero somos ciudadanas activas e interesadas en cuanto se dice y se hace. Nosotras, miembras del comité editorial de To Mov y de su revista electrónica, simplemente nos preguntamos acerca del momento. Porque estamos muy interesadas en muchos problemas que, o no se discuten, o se esconden deliberadamente en los debates preelectorales en los medios de comunicación.

Creemos que los intereses cotidianos de las personas están siendo eclipsados por un discurso cuyas prioridades no se corresponden con lo que afecta a sus vidas –y el resultado de las próximas elecciones va a tener un gran impacto en esas vidas–. No hay duda de que el tema económico es clave y decisivo para la ciudadanía, puesto que constituye la base del bienestar social en la sociedad capitalista contemporánea, en la que la producción de mercancías y servicios son la base de la vida social. Pero ¿qué significa exactamente esa producción de mercancías y servicios y de qué manera se calcula su magnitud económica?

Desde los partidos políticos nunca se habla del trabajo no remunerado de las mujeres en los hogares, en la familia, en los negocios familiares, en las granjas. Sólo un ejemplo: una enfermera en el hospital de Evangelismos cuida a las personas enfermas y gana un salario por este trabajo –si bien su remuneración es de media un 25% más baja que la de sus colegas hombres–. Pero la hija de Juan, que está en el mismo hospital, junto a la cama del padre, haciendo casi el mismo trabajo que la enfermera, no recibe ningún salario y, de hecho, su trabajo ni siquiera se considera trabajo. El trabajo de un restaurante se considera un negocio y se incluye en el cálculo del PIB. La mujer que cocina cada día para su familia, a menudo después de haber trabajado fuera de casa, tampoco es considerada una trabajadora, y su actividad no se incluye en el PIB.
Las mujeres nos enfrentamos, hoy, a las repercusiones del colapso del estado social y del sistema nacional de salud, que nos obligan a remplazar los cuidados sociales que antes proporcionaba el Estado por nuestro propio trabajo –ya que, por desgracia, los hombres no comparten tales responsabilidades–. La violación de nuestros derechos laborales permite que los empleadores actúen de manera arbitraria y discriminatoria, a la vez que se reducen las estructuras de apoyo a las víctimas de violencia machista o del tráfico de mujeres. Si bien esto ya sucedía durante la crisis, el deterioro durante los últimos 4 años es significativo.

Hay temas de los que no se ha oído hablar en la campaña electoral: la desigualdad salarial, la violencia machista, el trabajo doméstico no remunerado. Ni siquiera hemos oído promesas de cambio sobre ninguno de estos temas. En el mismo sentido, algunos partidos políticos proclaman la redistribución de los recursos entre personas ricas y pobres, pero todos se olvidan, sistemáticamente, de la redistribución entre hombres y mujeres, a pesar de que esta desigualdad está documentada y calculada –y eso dejando de lado el trabajo doméstico no remunerado–.

Ante los discursos de economistas sobre temas "serios", las mujeres nos sentimos culpables y llegamos a pensar que se trata de asuntos diferentes que sólo pertenecen a la cotidianeidad, que sólo se discuten en el ámbito personal. Pero dejemos de lado, por un segundo, al patriarcado y las diferencias de género: ¿Por qué no hemos oído nada sobre cultura durante los días previos a las elecciones? ¿Acaso la cultura no es un elemento necesario? ¿acaso a la cultura no le influyen las decisiones políticas, tanto económica como ideológicamente?¿o acaso los derechos humanos, de los que se ha hablado tan poco durante la campaña, no guardan relación con los acontecimientos políticos? Hay más de 4.000 migrantes indocumentadas detenidas. Son tanto hombres como mujeres, pero este tema sólo ha despertado el interés en los debates o en los discursos públicos para criminalizar a estas personas.

Sale un anuncio en la televisión: unas personas ancianas hablan sobre el recorte a sus pensiones y de que no pueden pagar sus medicinas, pero no hay ninguna referencia al aspecto psicológico, o a la soledad en la que viven hoy, en Grecia, la tercera edad. En el tema de armamento, es decir, en el tema del dinero y de la muerte, los partidos parecen estar todos de acuerdo con la necesidad de la ingente cantidad de armamento que tiene en este momento nuestro país. Es cierto que algunas mujeres, durante la campaña electoral, se han referido a estas cuestiones, pero su discurso se toma como un discurso devaluado y, en última instancia, irrelevante respecto a las "prioridades" actuales. Si las cuestiones sociales nunca han sido una prioridad, hoy lo son menos aún.

En el lado opuesto está, por ejemplo, el discurso de la Iniciativa Feminista de Suecia, que consiguió un 5% en las últimas elecciones y cuyo programa incluía todas las demandas sobre derechos de las mujeres y derechos humanos. Esperemos que a Grecia le llegue, también, este momento, estas ideas o, incluso, ese tipo de estructuras. Mientras tanto, el sábado nos iremos a dormir con un parlamento formado por el 21% de mujeres, si bien las mujeres constituimos el 51% del censo electoral. Y nos preguntaremos si, cuando despertemos, el parlamento conseguirá tener una representación igualitaria de mujeres y de hombres, o si seguirá exactamente igual.

Un artículo pasado de nuestra revista sobre Alexandros Papanastasiou habla de cómo los derechos de las mujeres y el derecho al voto femenino está presente en la esfera política desde principios del s. XX. Desde entonces hemos ganado muchos derechos, pero seguimos siendo minoría en los lugares de toma de decisión, siendo el parlamento el mayor ejemplo. A pesar de todo esto, seguimos luchando por un cambio en la composición del futuro parlamento, seguimos reclamando más mujeres electas: mujeres que tengan un discurso global, que apoyen los derechos y el igual bienestar de toda la ciudadanía, hombres y mujeres.
Votamos por las mujeres.

Votamos por aquellas mujeres que no necesitan plegarse al discurso y al rol masculino dominante para ser reconocidas.

Ama Ata Aidoo, retratista literaria de la mujer africana moderna


Prolífica escritora ghanesa que forma parte de la primera generación de mujeres africanas que consiguieron ver publicadas sus historias



Madrid, 27 ene. 15. AmecoPress.- Aprovecho el documental ‘The art of Ama Ata Aidoo’ para traer aquí la figura de esta escritora, muy poco conocida en España pero de gran importancia para la literatura y el feminismo africanos.
Ama Ata Aidoo es una prolífica escritora ghanesa que forma parte de la primera generación de mujeres africanas que consiguieron ver publicadas sus historias. Todo un hito en un momento en el que poquísimos africanos, mucho menos mujeres, se dedicaban a la escritura.

(Según la investigadora Inmaculada Díaz Narbona, el primer texto conocido de una mujer africana es de la camerunesa Marie Claire Matip, de 1958, aunque, “la crítica apenas si lo cita, e incluso los prestigiosos diccionarios de las obras africanas lo olvidan”).

Prolífera y pionera, sin duda, ya que su primer gran libro, la obra de teatro El dilema de un fantasma (The Dilema of a Ghost) vio la luz en 1964, tan sólo cinco años después de la independencia de Ghana. “Una época en la que la preocupación por las independencias y la reconstrucción del continente impregnaban la producción literaria, por lo que la escritura de las mujeres, que no trataban estos temas, era percibida como una escritura menor, sin compromiso, en la que se trataban problemas domésticos sin alcance histórico”, tal y como señala Inmaculada Díaz Narbona).

Efectivamente, Ata Aidoo trata muy de cerca y desde muchos aspectos el tema de la mujer, y se la considera por ello la gran retratista de la mujer africana moderna. Sus protagonistas se alejan del tópico: son universitarias, trabajan, ganan más que sus maridos, han estudiado en el extranjero y se enfrentan a situaciones diversas, que van desde la poligamia o el machismo (“el más tonto de los hombres vale siempre más que una mujer”¸ escribe en Changes) hasta la homosexualidad (un asunto que aborda muy de refilón en su novela ‘Our sister Killjoy’ pero que demuestra valentía para hacerlo en los años 70) pasando por los contratiempos de la vida cotidiana. Historias complejas de mujeres que se debaten como pueden entre la tradición y la modernidad, eligiendo lo mejor de cada una para trazar sus propios caminos.

Y aunque estudia y reivindica a la mujer, Ata Aidoo se resiste a ser considerada feminista, quizás por las resonancias occidentales del término, y señala que aprendió sus primeras lecciones feministas en África, tal y como dice en esta entrevista con la investigadora española María Frías.

Nacida en 1942, cuando Ghana era todavía la Costa del Oro británica, Ata Aidoo era hija de un gran jefe local y tuvo la suerte de crecer en un ambiente no sólo económicamente pudiente sino en el que además se fomentó su educación. Fue de hecho su padre quien abrió una de las primeras escuelas en su ciudad natal (Abeadzi Kyiakor) y ella misma fue enviada un prestigioso colegio para “señoritas” en Cape Coast. Con tan solo 16 años escribió su primer relato, con el que ganó una competición, lo que le animó a seguir escribiendo una vez en la Universidad, donde estudió filología inglesa. Acababa de cumplir los 22 cuando se publicó su primera novela: The Dilemma of a Ghost (1965), en la que trata el que será uno de sus temas recurrentes: la confrontación entre la tradición y la cultura occidental. En este libro, Ato, un estudiante ghanés en Estados Unidos, se casa con Eulalie, una mujer afroamericana con la que luego se instala de vuelta en Ghana. A través de esta pareja poco habitual, analiza las diferencias culturales y los prejuicios a los que se enfrentan: la familia del hombre considera que los afroamericanos son inferiores por descender de esclavos; y la mujer piensa que las costumbres africanas son antiguas y las desdeña continuamente.

Tras su graduación consigue una beca de Escritura Creativa en la Universidad de Stanford (California) y pasa allí dos años, antes de volver a Ghana, ya para dar clases en la Universidad. En los años siguientes continúa escribiendo y, publica Anowa, y No Swetness here (1970), en la que se recogen algunas de sus primeras historias cortas.

Portada del libro ‘Our sister Killjoy’,

Durante los 70 comienza a trabajar como profesora de inglés en la Universidad de Ghana, realiza estancias en el Instituto de Estudios Africanos y asiste también a varios seminarios en Harvard. Es en 1977 cuando publica una de su obras más conocidas y potentes (aunque dificil de leer, según las críticas; yo no he tenido la oportunidad), “Our sister Killjoy”, subtitulada “Reflections from a Black-Eyed Squint”, en la que retoma sus temas de siempre: el desencuentro entre la cultura africana y europea, y el impacto psicológico del postcolonialismo en las mujeres. Una novela de tintes biográficos en la que relata la historia de una joven que recibe una beca para estudiar en Alemania, en una ciudad a la que ella llama “The heart of Darkness”, (el corazón de las tinieblas, como Joseph Konrad denominó al centro de África durante su viaje). Divida en cuatro partes, (la primera de ellas, llamada significativamente “Un mal sueño”, da a entender que el supuesto Eldorado de los estudiantes africanos no ha sido ni mucho menos tal), en la obra se mezclan párrafos en prosa y verso; diálogo con monólogos interiores y reflexiones múltiples que terminan por dejar un profundo mal sabor de boca, transmitiendo a la perfección esa sensación casi de asco que la protagonista destila ante todo lo europeo.

Además de su carrera literaria, en 1983 fue nombrada ministra de Educación, pero no duró mucho en el cargo. Su sinceridad y su ansia por cambiar las cosas en este terreno le llevaron a dimitir tan sólo un año y medio después de tomar posesión en el cargo. Tras esto marchó a vivir a Zimbabwe, donde permaneció casi 14 años, manteniéndose siempre muy relacionada con el mundo de la escritura y las asociaciones de mujeres.

Portada del libro ‘Changes, a love history’, publicado en 1991 por Ama Ata Aidoo.

Ya en 1991 publicó Changes, a love history una novela que le valió el premio de la Commonwealth para escritores africanos. En ella nos encontramos con diversas historias, como la de Fusena, (una mujer educada, que ha vivido tres años en Londres y creció culturalmente junto a su marido, pero que termina relegada al papel de ama de casa por razones religiosas y culturales) o la de Esie, protagonista de la novela: una mujer que decide dejar a su marido porque la exige demasiado, para terminar casándose con un hombre polígamo. Una historia que no termina del todo bien y que muestra nuevas aristas sobre la poligamia: por ejemplo, la reacción de sus familiares y amigos: sin parecerles mal la poligamia, les parece incoherente para una chica educada, como ella.

En 1999 vio la luz “The Girl who Can and other Stories”, una colección de pequeñas historias en las que trata las relaciones entre madres e hijas, señalando los problemas intergeneracionales que existen entre ellas, pero también las similitudes de sus vidas.

Actualmente, Ana Ata Aidoo continúa con su intensa actividad, como activista y autora (escribe también poesía y libros infantiles) y dirige además la Fundación Mbaasem, que tiene como objetivo promover el trabajo de las escritoras africanas.

En definitiva, una prolífica carrera que bien merecía estas líneas y a la que no estaría de más que las editoriales españolas echaran un vistazo para comenzar a publicarla en nuestro idioma.

Fotos: Archivo AmecPress. La escritora ghanesa Ama Ata Aidoo.

Sissy Vovou, la mujer que quiso enfrentarse a Tsipras

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Me cita en la plaza Monastiraki, donde está repartiendo publicidad de Syriza para las elecciones del pasado domingo

 Isabel Cadenas Cañón

Madrid, 27 ene. 15. AmecoPress/LaMarea.- Todos los caminos del feminismo griego conducen a Sissy Vovou. Si realmente quieres comprender la posición del feminismo ante las elecciones del 25 de enero, tienes que hablar con ella, me habían recomendado varias mujeres, de generaciones y países diferentes. Cuando por fin nos comunicamos, sus respuestas fueron breves, contundentes, con cierto aire marcial. We will welcome feminists if they come to Greece, they can come to contact with me, decía el primer email que me envió.
No la busqué en internet hasta unos días después de empezar nuestra correspondencia electrónica –raro en mí, que no suelo dejar pasar más de 10 minutos antes de husmear vidas ajenas en ese gran patio vecinal que es la red. Cuando puse su nombre en el buscador, me enteré de que Sissy era o había sido parte, entre otros movimientos, de la Iniciativa Antinacionalista-antimilitarista griega, de la Marcha Mundial de las Mujeres, del Foro Social Griego, del Comité contra los Juegos Olímpicos de Atenas en 2004, de la acampada en la plaza Syntagma, del movimiento contra el Tratado Trasatlántico TTIP, del movimiento antifascista, de la Iniciativa Feminista contra la violencia machista.

Y de Syriza. No sólo eso: por internet supe que, en el congreso fundacional del partido, en 2013 (en el que se disolvieron los 14 partidos que habían formado hasta entonces la coalición), fue la candidata a presidir la organización, frente a Alexis Tsipras.

Cuando llego a Atenas, me cita en la plaza Monastiraki, donde está repartiendo publicidad de Syriza para las elecciones del domingo. Tiene unos 60 años, aunque luego me entero de que son 65, y viste divertida: tiene el pelo corto, unos pantalones de tres cuartos que dejan ver calcetines de rayas y botines de tacón. Lleva unas gafas de sol amarillo fluorescente. Confirmo lo que ya intuía: que, con ella, va a ser imposible una simple entrevista, y que hay que pasar, directamente, a la charla –no en el sentido unidireccional de quien da una charla y sienta cátedra, sino en el sentido íntimo del charlar en sororidad. Así que nos citamos para el día siguiente, a la misma hora, en la misma plaza, donde estará haciendo exactamente lo mismo; y desde allí nos vamos a su casa.

De camino, me ayuda a comprar una tarjeta de teléfono, charla con el taxista sobre política –va a votar a Syriza, aunque no le gustan los inmigrantes, me dice luego–, se agacha a recoger un papel en el suelo y lo tira a la papelera. En el portal nos espera su amiga Katherina, una médica jubilada que ahora trabaja como voluntaria en la primera clínica social que se creó en Atenas –la segunda del país, implantada en una base militar que abandonó en los 90 el ejército estadounidense. Ha venido a peinarla para el mitin de cierre de campaña de Syriza, esa tarde, en la plaza Omonia.
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Entre los libros de su salón, presidido por un retrato de Rosa Luxemburgo, hay varios lomos con estrellas rojas y un montón de archivadores con el símbolo feminista escrito con rotulador. Hay libros y tazas encima de la mesa, carteles en varias esquinas, y ella señala una bolsa de plástico grandísima que bloquea la entrada: lo siento, son ayuda humanitaria, las tengo que llevar a la cárcel. “Sissy no es una buena ama de casa”, dice riendo Katherina.

Lo que sí es Sissy es una comunicadora imponente. Cuando le pregunto por las reivindicaciones del movimiento feminista ante la crisis, me las dice de carrerilla y después cuenta con los dedos, por si se le ha olvidado alguna.

La lista iría así:

1) Conseguir que más mujeres accedan a puestos de toma de decisión. En el parlamento griego, por ejemplo, sólo hay un 21% de mujeres. Pero es aún peor en el caso de los sindicatos, que ella compara con el monte sagrado, aquel monasterio de Japón donde, desde hace siglos, está vetada la entrada a las mujeres.

2) La redistribución igualitaria de recursos entre hombres y mujeres. En la Grecia actual, las mujeres ganan un 75% de lo que ganan los hombres en los mismos puestos y con los mismos horarios.

3) La implantación de políticas más duras contra la violencia machista, que ha crecido exponencialmente con la crisis: la falta de recursos hace más difícil a las mujeres escapar de situaciones de violencia y las reformas laborales hacen que sea más difícil denunciar situaciones de acoso sexual en el trabajo.

4) La lucha contra la homofobia. En Grecia no están reconocidas las uniones civiles de las personas del mismo sexo. Syriza propuso una ley de parejas de hecho, pero no fue aprobada por el parlamento. Sissy deja para el final el tema sanitario. La crisis, o, mejor, las políticas de austeridad que la Troika ha impuesto al gobierno griego con la excusa de la crisis, han empeorado considerablemente las condiciones sanitarias del país: el aborto –legal hasta el tercer mes de gestación, desde 1986–, que antes era gratuito, ahora cuesta 300 euros a las ciudadanas griegas. Para las extranjeras, 600: una ley aprobada hace tres años obliga a las personas extranjeras a pagar el doble que las griegas en los hospitales públicos. La píldora ha dejado de ser gratuita, han desaparecido los centros de planificación familiar.

La situación interna de Syriza respecto al feminismo no es muy optimista, me había advertido ya por email. Y ahora, en persona, le pido que profundice –uno de los motivos que me trajeron a Grecia fue aprender las lecciones de un país que estaba viviendo lo que viviríamos nosotras un año después. Sissy, claro, no tiene ningún problema en contarme la realidad de Syriza: hasta 2010 había sido más fácil presionar para que se incluyeran medidas feministas a nivel de funcionamiento interno, pero desde que se entró en la carrera electoral, otra vez le ha llegado el turno al “ahora no toca”. De hecho, Sissy abandonó su puesto como responsable de políticas feministas del partido en 2012, cuando la propia red de mujeres de la organización se disolvió. “Yo tengo como una doble identidad: milito en Syriza, pero también en el movimiento autónomo, y ahí es donde más cómoda me siento”.

Le pregunto por su candidatura a presidir el partido, en 2013, y me cuenta que fue una decisión personal, muy meditada, necesaria. Como en ese momento no había estructura de feminista, algunas compañeras dentro de Syriza querían visibilizar la precaria situación de las mujeres en el partido. En 1987, Synaspismos –antecesor de Syriza– había establecido una cuota mínima de 1/3 de mujeres en todas las estructuras de la coalición. En el congreso de 2013, esa cuota se llegó a cuestionar. A pesar de que fue ratificada, en la actualidad no se cumple en el consejo político del partido, donde las mujeres sólo representan el 16% del total.

En aquel congreso fundacional de 2013, obtuvo un 4.69% de los votos, frente al 74.08 % de Alexis Tsipras . Ella dice que fue toda una victoria, “teniendo en cuenta que Tsipras es dios”, dice seria. Después de presentarse tuvo que aguantar los intentos de marginalización por parte de algunos de sus compañeros, y hasta llegó a extenderse el rumor de que la habían expulsado de la tendencia a la que pertenecía, de orientación trotskista. Aun así, cuando le pregunto si Syriza se diferencia del resto de partidos griegos en cómo trata el feminismo, su sí es rotundo: a pesar de que sea baja, hay más representación femenina que en el resto de partidos, los derechos de las mujeres están presentes, y hay feministas que luchan a diario en la organización. No te olvides de que estamos en Grecia, me repite varias veces durante nuestras conversaciones.

Al irme de su casa, insiste en acompañarme hasta el metro, porque tiene que llevar unos folletos de Syriza a una amiga que los va a repartir en el barrio: “Necesitamos conseguir mayoría absoluta, y estos últimos días son clave, así que no podemos parar”. Entonces me doy cuenta de que vive al lado del bar To Pagaki, una cooperativa a la que llevaba días intentando ir pero que siempre me quedaba demasiado lejos y que ahora aparecía ahí, al cruzar la esquina, como por arte de magia. Ella sonríe y me dice que siempre tiene suerte y que me acostumbre porque esas cosas son normales en ella. Cuando nadie consigue aparcar, me dice, yo siempre encuentro un hueco.

Entiendo perfectamente esa sensación: de pequeña, yo siempre acompañaba a mi padre a aparcar porque creía que tenía poderes para encontrar huecos; y lo sigo creyendo. Así que me sale de manera natural, preguntarle qué día es su cumpleaños. Mi miedo a que se ría de mi esoterismo se esfuma cuando me dice que es el 7 de marzo. El mismo día que el mío. Considero que tanta complicidad me autoriza a pedirle un consejo. “Lo único que va a imponer políticas feministas en el ámbito institucional es la fuerza del movimiento fuera”, me dice, entre otras muchas cosas.

Al día siguiente, cuando me despierto, tengo un email suyo en mi bandeja de entrada: Yesterday, wonderful, termina.

Los derechos de las mujeres y la agenda global de desarrollo

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Declaración

 Redacción AmecoPress

Madrid, 27 ene. 15. AmecoPress. Diversas organizaciones y plataformas feministas, de derechos humanos y organizaciones no gubernamentales de desarrollo (ONGD) convocaron el pasado sábado 17 de enero de 2015 una jornada de trabajo sobre la agenda de Naciones Unidas para el avance de las mujeres Beijing + 20 y los 17 objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) post 2015. De aquel encuentro nació esta declaración conjunta. Si deseas adherirte envía un email a beijing20sociedadcivil@gmail.com
“Nosotras las organizaciones y plataformas feministas, de derechos humanos y organizaciones no gubernamentales de desarrollo, reunidas en Madrid, a 17 de enero de 2015 en la jornada MUJERES, BEIJING+20 Y OBJETIVOS DE DESARROLLO SOSTENIBLE POST 2015, para reflexionar y acordar compromisos y estrategias de participación e incidencia política del tejido social en la agenda de Naciones Unidas post-2015,

Considerando:

- Que la Plataforma de Acción acordada en la IV Conferencia Mundial de la Mujer de Beijing 1995 y la Convención para la Eliminación de toda forma de discriminación de la Mujer (CEDAW) siguen siendo el referente de las políticas de igualdad de las mujeres en el mundo y que, hoy, veinte años después, necesitan reactivarse y consolidarse en la Agenda Post-2015.

- Que 2015 es un año estratégico para avanzar en un nuevo modelo de desarrollo humano, en el que se va a definir la Agenda Post-2015 de Naciones Unidas a partir de la aplicación de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y de las prioridades de desarrollo sostenible, que culmina en septiembre en la Cumbre Sobre Desarrollo Sostenible. 2015 es también el año Europeo del Desarrollo.

- Que la crisis en Europa, sobre todo en los países del sur, ha dado al traste con muchos de los derechos humanos alcanzados, impactando especialmente de forma negativa en los derechos de las mujeres y de las niñas. Amenazando seriamente los compromisos de Beijing. El caso de España es paradigmático tal y como se recoge en el Informe Cedaw Sombra España 2008-2013.
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Declaramos:
Que, en este contexto, la participación activa de la sociedad civil -tener voz, ser escuchadas y tenidas en cuenta-, es determinante para construir una agenda mundial contra un aumento de las desigualdades incompatible con los derechos humanos, contra el cambio climático y la gestión insostenible del agua, la energía y la alimentación, contra la militarización y las masacres de población civil.

Y para ello, acordamos aprobar una primera estrategia conjunta, a modo de compromisos de actuación, que nos asegure capacidad de incidencia en el proceso abierto de elaboración de la Agenda:

- Constituir una comisión/plataforma interterritorial que coordine las distintas actuaciones y realice el seguimiento del proceso de construcción de la agenda.

- Exigir al Gobierno de España y a la Comisión Europea, cumpliendo el art. 8 de la Convención CEDAW, que fomenten la participación de las ONG y asociaciones de mujeres en la labor de las organizaciones internacionales cara a Beijing+20 y los ODS, difundiendo ampliamente la información y apoyando su actuación autónoma en los foros gubernamentales y no gubernamentales.

- Exigir al Gobierno y a todas las partes implicadas que, en el 20º aniversario, renueven y aseguren su compromiso inequívoco en la implementación de la Plataforma de Acción de Beijing, a nivel nacional y global.
- Consolidar el vínculo con ONU Mujeres

- Facilitar una participación organizada en los foros internacionales y espacios de reflexión conjunta para avanzar y hacer propuestas.

- Dotarnos de herramientas de comunicación, difusión que aseguren el acceso a la información de todas las organizaciones

- Contribuir económicamente, en la medida de las posibilidades de cada organización, a la financiación de las actuaciones que se consensuen.

- Aprovechar todos los canales de interlocución posible con otros actores gubernamentales y no gubernamentales, nacionales o internacionales en este ámbito. Estrategia que se irá renovando y redefiniendo según vayamos avanzando.

Foto: Archivo AmecoPress, cedidas por Beatriz de Médicos del Mundo
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