1/03/2026

Cada 10 minutos, una mujer es asesinada por su pareja o familiar: ONU Mujeres

 

El mayor número de víctimas de feminicidio a manos de la pareja o de un familiar se registró en África con una estimación de 22 mil 600 casos, a este le siguió Asia, con alrededor de 17 mil 400 víctimas, mientras que en América se contabilizaron 7 mil 700 casos, en Europa poco más de 2 mil 100, y en Oceanía cerca de 300.

Sin embargo, hay que precisar que los casos feminicidio en cifras absolutas refleja diferencias poblacionales, por lo que es clave analizar las tasas de asesinatos cometidos por parejas o familiares. En 2024, a nivel mundial, se estimó que 1.2 mujeres por cada 100 mil mujeres fueron asesinadas por su pareja o un familiar; África registró la tasa más alta con 3 por cada 100 mil, seguida de América con 1.5, Oceanía con 1.4, mientras que Asia y Europa reportaron 0.7 y 0.5. 

Pese a esta alarmante problemática, la tasa de feminicidios cometidos por parejas o familiares en las Américas se mantuvo prácticamente al mismo nivel en 2024 y 2010, mientras que en Europa la tasa disminuyó de forma lenta pero constante, impulsada por las tendencias a la baja en los países del norte, este y sur de la región.

Un análisis detallado de la relación entre víctimas y perpetradores indica que, tanto en Europa como en América, la mayoría de los asesinatos cometidos por parejas o familiares corresponden a las parejas íntimas. En Europa, representan el 64% de estos crímenes, mientras que en América la cifra alcanza el 69%.

Si bien, existen estimaciones combinadas sobre casos de feminicidios cometidos por parejas íntimas u otros familiares para todas las regiones, la falta de datos impide determinar con precisión la proporción de mujeres y niñas asesinadas en el ámbito doméstico por parejas íntimas frente a otros miembros de la familia en África, Asia y Oceanía.

“El hogar sigue siendo un lugar peligroso y a veces letal para demasiadas mujeres y niñas en todo el mundo. El informe sobre el femicidio de 2025 ofrece un recordatorio contundente de la necesidad de mejores estrategias de prevención y respuestas más eficaces por parte de la justicia penal ante los femicidios, que tengan en cuenta las condiciones que propagan esta forma extrema de violencia”, dijo John Brandolino, Director Ejecutivo Interino de la UNODC.

Vivir alguna forma de violencia de género, un factor de riesgo

Las investigaciones demuestran que los homicidios cometidos por parejas íntimas suelen estar vinculados a factores de riesgo relacionados tanto con la persona que comete el delito como con la situación que rodea el feminicidio.

Con frecuencia, estos asesinatos no son incidentes aislados, sino la culminación de formas preexistentes de violencia de género que afectan a todas las regiones y países del mundo. Estimaciones mundiales indican que aproximadamente una de cada cuatro mujeres y niñas de entre 15 y 49 años (25,8 %) de todo el mundo sufrió violencia física o sexual por parte de su actual o anterior esposo o pareja. 

Entre los factores de riesgo más comunes que podrían derivar en un caso feminicidio se encuentran el acceso a armas de fuego, el control coercitivo, la separación de la pareja y el consumo de sustancias, como el alcohol por parte del agresor, así como otros factores subyacentes, como la falta de apoyo social y la acumulación de eventos estresantes.

“Los femicidios no ocurren de manera aislada. A menudo se sitúan en un continuo de violencia que puede comenzar con comportamientos controladores, amenazas y acoso, incluso en línea”, dijo Sarah Hendriks, Directora de la División de Políticas de ONU Mujeres. 

Asimismo, existen factores sociales que contribuyen a estos crímenes, ya que sus motivos se basan en normas y estereotipos que consideran a las mujeres subordinadas a los hombres, así como en la discriminación hacia mujeres y niñas, la desigualdad y las relaciones de poder inequitativas entre ambos géneros en la sociedad.

La clave es la prevención

En las últimas décadas, se han utilizado diversos enfoques para prevenir la violencia de género contra mujeres y niñas, incluido el feminicidio, que pueden agruparse en seis áreas de acción principales:

Una de las más importantes es la prevención primaria que se centra en cambiar las actitudes y los comportamientos de mujeres y hombres, así como de niños y niñas, mediante herramientas como currículos y cursos educativos, con el objetivo de enseñar habilidades relacionales y ayudar a las personas a comprender qué comportamientos son aceptables y saludables.

Por otro lado, están las respuestas jurídicas. En varios países, especialmente en América Latina, se tipificó el feminicidio como delito específico en la legislación nacional. Otros han introducido circunstancias agravantes para los homicidios que caen dentro del ámbito del feminicidio, considerando la relación entre la víctima y el agresor, así como el contexto específico del homicidio intencional.

La creación de respuestas del sistema de justicia penal que implican la creación de unidades especializadas dentro de la policía, los tribunales y las fiscalías para investigar y enjuiciar casos de violencia de género, incluido el feminicidio. Países como Canadá, Suecia y Jordania han establecido estas unidades especializadas para mejorar la investigación y el procesamiento de delitos violentos contra mujeres.

Además de implementar en la investigación y enjuiciamiento de casos de violencia doméstica, reuniendo a actores de la policía, servicios sociales, fiscalías, servicios de salud y otras entidades relevantes, para facilitar el intercambio de información y la colaboración a lo largo de toda la cadena de investigación penal.

Sumado a ello, campañas públicas, la cuales han contribuido a sensibilizar sobre la violencia de género y el feminicidio. Movimientos como “Ni Una Menos” y “Me Too” han sido fundamentales para generar conciencia pública y condenar comportamientos que perpetúan la violencia de género.

La recopilación de datos que incluye iniciativas para recabar información sobre feminicidios y publicar informes que analicen tendencias y patrones nacionales. Las organizaciones de la sociedad civil también han creado observatorios de feminicidios para monitorear tendencias nacionales utilizando datos de diversas fuentes, incluidos los medios de comunicación.

¿Para cuándo la indignación de los hombres (de izquierda)?

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Por Maya Albret. Naiz. Resumen Latinoamericano, 29 de diciembre de 2025

¿Cuándo van a empezar los hombres a indignarse por el machismo y la violencia que sufren las mujeres? De los hombres de derecha no esperábamos ni esperamos, nada; por ahí no ha habido decepción, porque nunca hubo esperanza. Pero, ¿cuándo vamos a ver y escuchar la indignación de los hombres de izquierda, los que creíamos que eran nuestros aliados naturales, pero que se convirtieron en «alianzas ruinosas» a toda vista de las últimas semanas, por tanto crimen machista, por tanto político baboso, por tanta misoginia cultural y social? ¿Cuándo los vamos a ver rojos de ira por tantas vejaciones a las mujeres, «wasapeando» o escribiendo en las redes sociales?

A nuestro alrededor los vemos y oímos indignarse por la mala actuación del árbitro, por la corrupción de políticos, por el genocidio en Gaza (aunque nunca por el de Afganistán), por el abuso laboral de la patronal, por el cambio climático, por el problema de la vivienda, por el apartheid del euskara, por las pensiones de jubilación, por Trump y los oligarcas de la OTAN, por el avance del fascismo…, en fin, por todo, menos por el machismo y los crímenes contra las mujeres.

El problema no es solo de quienes ejercen violencia directa, sino de tantos y tantos hombres que no consideran la lacra de la violencia contra las mujeres un asunto lo suficientemente importante como para indignarse, estallar y movilizarse; de todos aquellos que mandan callar a las mujeres que ponen estos temas en la mesa de debate social, familiar o de cuadrilla porque «ya cansa el tema de feminismo»; de todos aquellos que hablan de democracia y no entienden que una sociedad en la que las mujeres sufren tantísima violencia no es democrática, que la democracia y el bienestar no son compatibles, por muchos indicadores socioeconómicos que digan lo contrario, con el terrorismo machista. ¿Cuándo van a empezar a tomarse en serio el feminismo? ¿Cuándo van a empezar a formarse para poder identificar cada micromachismo, cada violencia estructural, cada comportamiento misógino adquirido por herencia cultural?

Y luego no basta llevarse las manos a la cabeza ante una juventud que parece retroceder en la lucha por la igualdad y acusarles de «machistas» de forma condescendiente, como si ellos estuvieran libres de polvo y paja. La juventud tiene que tener referentes de hombres que se indignan, que se enfurecen, que luchan personal y socialmente por los derechos de las mujeres en sus casas, en sus cuadrillas, en sus clubes deportivos, en sus centros educativos, en su militancia y en sus ámbitos laborales. Si solo nos indignamos las mujeres, seguirán creyendo que es un asunto menor e incluso insignificante. Me gustaría que en la mesa de Navidad este año hubieran sido ellos, mis cuñados, mis hermanos, mis compañeros de pancarta quienes planteasen la lacra del machismo, y sus palabras fuesen fuertes, contundentes y llenas de vergüenza e indignación, de autocrítica con tanta violencia que sufren las mujeres. Sería el mejor regalo para los jóvenes de la casa. Sin la indignación explícita de los hombres (de los de izquierda, al menos), la transmisión del feminismo a las generaciones jóvenes como una causa justa que aportará mayor bienestar, democracia y justicia social seguirá siendo lenta y penosa −y letal para las mujeres−.

Marcela Lagarde, incansable defensora por los derechos de las mujeres

Uno de los logros más destacados de Marcela Lagarde, que marcó un antes y un después en México, fue la conceptualización del término feminicidio. Inspirándose en el concepto desarrollado por Diana Russell y Jill Radford, Lagarde lo adaptó y contextualizó a la realidad mexicana en un momento en que el país enfrentaba una alarmante ola de asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez.

Esta conceptualización marcó un parteaguas para el movimiento feminista, ya que permitió comprender con mayor profundidad el asesinato de mujeres por razones vinculadas a su condición de género. Antes de ello, estos crímenes eran registrados como homicidios, crímenes pasionales o hechos de violencia doméstica, categorías que ocultaban las causas reales del problema y contribuían a su normalización social.

El trabajo de Marcela Lagarde y de los Ríos no culminó ahí. Posteriormente en el año 2007, junto con la Comisión de Equidad y Género de la LIX Legislatura de la Cámara de Diputados, logró la aprobación de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (LGAMVLV), sustentada en el trabajo científico de 60 investigadoras.

Alcanzar este logro no fue una tarea sencilla para la antropóloga feminista. En una entrevista con Cimacnoticias en 2017, Marcela Lagarde recordó que, en ese entonces, las mujeres representaban apenas el 22 % de la Cámara, lo que las colocaba en una clara minoría ideológica y filosófica; además, solo cuatro se autodefinían como feministas.

No obstante, convencida de que la sola tipificación del feminicidio no era insuficiente, Lagarde impulsó las acciones necesarias para la gestación de la LGAMVLV, la cual, a casi dos décadas de su implementación, ha servido como una hoja de ruta no solo para el reconocimiento del feminicidio, sino también de otros tipos de violencia que atraviesan a todas las mujeres.

“Un día me levanté y dije, necesitamos una ley que dicte una política de Estado como dice la CEDAW (la Convención sobre la eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer). Entonces nos juntamos e hicimos la ley entre muy poquitas diputadas, nos pusimos a estudiar técnica jurídica, porque no sabíamos ni cómo se redactaba” declaró Marcela Lagarde a cimacnoticias en 2017  

Otros hitos feministas 

Marcela Lagarde fue fundadora de instituciones universitarias, colectivos y redes feministas. Se desempeñó como coordinadora de los Talleres Casandra de Antropología Feminista en diversos países y fundó la Cátedra Internacional Itinerante Marcela Lagarde y de los Ríos, con sede en distintas instituciones de México y Estados Unidos.

Es autora de diversos libros y artículos en materia de género y feminismo. Uno de sus trabajos académicos más relevantes que la hizo acreedora al grado de Doctora en Antropología, es «Los cautiverios de las mujeres: madresposas, monjas, putas, presas y locas«. Esta tesis doctoral constituye un parteaguas en el pensamiento feminista moderno en México y en el ámbito iberoamericano.

Sumado a ello, la doctora Lagarde dejó otro legado feminista importante a través de la serie de libros Claves feministas, donde vincula la transformación personal con la acción política colectiva. En estos textos redefine la autoestima como una herramienta emancipadora, cuestiona las formas de amor que producen dependencia y violencia, y propone el amor propio y la autonomía como bases para relaciones más libres e igualitarias.

Asimismo, desarrolló la idea de liderazgos entrañables y una sororidad profunda orientada a construir alianzas entre mujeres, y planteó la autonomía y el poder colectivo como ejes para enfrentar el patriarcado y el neoliberalismo, avanzando hacia un nuevo paradigma sociopolítico feminista.

Gracias a su conocimiento impreso en esas letras, Lagarde también participó en la Ley de Protección de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación, la Ley para Prevenir y Sancionar la Trata de Personas y la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres. De igual manera, participó en el peritaje del caso Campo Algodonero y formó parte de la Comisión “Carta de Derechos” en la Asamblea Constituyente que redactó la actual Constitución Política de la Ciudad de México.

Ante esta inminente trayectoria, Lagarde ha sido acreedora de múltiples reconocimientos nacionales e internacionales, entre los que destacan la Medalla Sor Juana Inés de la Cruz, el Doctorado Honoris Causa por la Universidad de Guanajuato, la Medalla Omecíhuatl, el Premio Clara Campoamor otorgado por el Partido Socialista de Andalucía, el Premio Luisa Medrano y el Premio Elvia Carrillo Puerto,  los cuales reconocen su extensa trayectoria y su contribución en beneficio de la vida de las mujeres 

Hoy, en su natalicio, es importante reconocer los arduos esfuerzos de Marcela Lagarde, quien a sus 77 años continúa luchando desde su trinchera y visibilizando las múltiples desigualdades que enfrentan las mujeres, no solo en México, sino en el mundo. Su lucha feminista es uno de los legados más importantes con los que hoy cuentan las mujeres mexicanas.

Nueva iniciativa busca despenalizar aborto a nivel federal en México

 

En 2021, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) consideró inconstitucional el delito de aborto en el Código Penal de Coahuila. Este momento abrió la puerta para que en 2023 organizaciones de la sociedad civil como el Grupo de Información sobre Reproducción Elegida (GIRE) presentaran un amparo 267/2023 contra el Congreso de la Unión y el Ejecutivo Federal por la criminalización del aborto en el Código Penal Federal.

La Corte no solo despenalizó el aborto a nivel federal con su fallo a favor, sino que determinó que lo establecido en el Código Federal no tendría efectos en ninguna mujer o personal de salud, por lo que no podrían ser castigados por acceder o proporcionar los servicios de aborto. No obstante, hasta ahora, la Cámara de Diputados no ha seguido la resolución de la SCJN al discutir y aprobar las iniciativas que buscan modificar y homologar todas las leyes relacionadas con la despenalización del aborto.

En octubre de 2024, el grupo parlamentario de MORENA plateó la reformación de los artículos 330° al 334° del Código Penal Federal, ya que la ley vigente ordena de uno a tres años de prisión a quien práctique un aborto y de dos a cinco años si lo realiza un médico, comadrón o partera. La forma en que están redactadas las leyes criminaliza a las mujeres que eligen interrumpir su embarazo para priorizar su proyecto de vida, como resultado, el informe «Maternidad o castigo» de GIRE documentó que entre 2015 a 2022 se abrieron 5 mil 130 carpetas de investigación por aborto.

Muerte materna por aborto persiste a pesar de la despenalización en 23 entidades – cimacnoticias.com.mx

Además, evita entender que el aborto no es un problema penal sino de salud pública que debe ser atendida y garantizada por el Estado. Por el contrario, la penalización del aborto no se traduce a la reducción de estos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que en países restrictivos 3 de cada 4 abortos se practican en condiciones inseguras, mientras que en países donde ya es legal, 9 de cada 10 abortos se realizan de manera segura.

Pese a que la entonces propuesta de MORENA solo penalizaba los abortos involuntarios, sí castigaba a las mujeres que se practicaban un aborto fuera de las catorce semanas de gestación con trabajo comunitario. Para el movimiento feminista y organizaciones a favor de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres lo ideal sería poder romper el techo de las 12 semanas para que ninguna mujer, niña o adolescente vuelva a ser criminalizada por abortar, especialmente, cuando se trata de aquellas víctimas de abuso sexual o que simplemente han decidido no maternar fuera del periodo establecido en la ley y que fija la legalidad sólo hasta las 12 semanas de gestación.

Congreso CDMX buscan romper el techo de las 12 semanas para ejercer derecho al aborto – cimacnoticias.com.mx

La propuesta fue turnada el 16 de octubre de 2024 a la Comisión de Justicia cual está presidida por el diputado Julio César Moreno Rivera y conformada por 36 diputadas y diputados pertenecientes a MORENA (19), PVEM (5), PAN (4), PT (4), PRI (3) y MC (2). Desde entonces el proyecto no ha sido discutido ni se convocó a audiencias públicas, siendo la legislatura actual la segunda en desacatar el fallo de la SCJN.

No basta con la eliminación del delito, necesario homologar leyes

Para el movimiento feminista, no basta con la eliminación del delito de aborto, sino que se necesita homologar el resto de las leyes. Por ello, desde el 2018 el colectivo Rosas Rojas presentó una iniciativa, la cual homologa el Código Penal Federal, el Código Nacional de Procedimientos Penales y la Ley General de Salud para despenalizar el aborto en todo el país. La propuesta fue presentada en colaboración con las abogadas Abigail Esteban Juárez y Laura Puga López; sin embargo, se encuentra congelada en la Cámara de Senadores.

Su proyecto busca que el artículo 329° y 330° del Capítulo VI del Código Penal Federal determinen que el aborto «es la interrupción del embarazo después de las 12 semanas de gestación» y sólo sería castigado de tres a seis años de prisión si alguien provoca la interrupción del embarazo sin el consentimiento de la mujer y de seis a ocho años si lo realiza mediante violencia física o moral. De esta forma se derogarían los artículos del 331° a 334°.

En segundo lugar, se eliminaría el artículo 10 BIS de la Ley General de Salud que establece que el personal médico y de enfermería que formen parte del Sistema Nacional de Salud pueda ejercer la objeción de conciencia y excusarse de participar en la prestación de servicios como el aborto. Los lineamientos de este apartado fueron declarados inválidos por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) en 2021 y ahora debe existir personal médico que pueda brindar el servicio.

Finalmente, se establece la derogación de los artículos 173° y 213° del Código Nacional de Procedimientos Penales:

«Artículo 173°. En los casos de aborto o de infanticidio, además de las diligencias mencionadas en los artículos 171° y 172°, así como de cualesquiera otras que resulten pertinentes, en el primero, también reconocerán los peritos médicos a la madre, describirán las lesiones que presente y dictaminarán sobre la causa del aborto. En uno y otro caso expresarán la edad de la víctima, si nació viable y todo aquello que pueda servir para fijar la naturaleza del delito.»

«Artículo 213°. En los delitos sexuales y en el de aborto, puede concurrir al reconocimiento que practiquen los médicos el funcionario que conozca del asunto, sí lo juzga indispensable. Además de las personas a que se refiere este artículo, únicamente se permitirá asistir a la diligencia a aquéllas que designe la reconocida cuando quiera que la acompañen.»

Leyes secundarias que se pueden beneficiar

Parte de la iniciativa de Rosas Rojas busca armonizar las normas y códigos respecto al aborto por violación, la NOM 046 y la Ley General de Victimas eliminando requisitos de plazo, denuncia y autorización para realizar el procedimiento de interrupción del embarazo.

Los artículos 29°, 30° y 35° de la Ley General de Víctimas establecen que las instituciones hospitalarias públicas federales deben brindar atención de emergencia a víctimas que lo requieran, entre lo que se ofrece la interrupción del embarazo, así como la atención para los derechos sexuales y reproductivos. No obstante, solo se autorizan en casos «permitidos por la ley».

La ley también ordena garantizar el acceso a servicio de anticoncepción de emergencia; prácticas periódicas de exámenes y tratamientos especializados durante el tiempo total de su recuperación y conforme al diagnóstico médico; seguimiento de contagios o enfermedades de transmisión sexual y del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH); y disponer de personal capacitado en el tratamiento de la violencia sexual con enfoque de género.

Por otro lado, la NOM-046-SSA2-2005 determina que los casos de violación sexual son una urgencia médica y requieren atención inmediata, siendo que las instituciones médicas deben prestar el servicio de aborto a solicitud de la víctima o de sus madres y padres en caso de ser menores de edad siempre que se cuente con «la autorización previa de la autoridad competente».

En 2025, 70% de defensoras y periodistas enfrentaron violencia digital por su labor: ONU Mujeres

 

Frente a esta realidad, Sandra Hendricks, directora de la División de Políticas, Programas e Intergubernamental de ONU Mujeres, explicó que aquellas que defienden los derechos humanos, informan sobre noticias o lideran movimientos sociales, están siendo objeto de abusos destinados a avergonzarlas, silenciarlas y expulsarlas del debate público; además, advirtió que estos abusos ya no se limitan al mundo virtual, sino que se trasladan hasta llegar incluso a sus viviendas.

Además, cada vez es más preocupante cómo el acoso en línea que puede traducirse en daño en la vida real, pue en una encuesta global de 2020 publicada por la UNESCO, el 20% de las periodistas decía que los ataques en línea estaban relacionados con agresiones fuera del mundo digital; mientras que en la nueva encuesta de 2025, este porcentaje se ha duplicado, llegando al 42% entre periodistas y trabajadores de medios de comunicación.

La violencia digital que llega a los espacios personales puede manifestarse en agresiones físicas, acoso, violencia verbal e incluso swatting, que consiste en hacer una denuncia falsa de un delito grave, poniendo en peligro a la víctima. Esta situación evidencia la necesidad urgente de medidas que protejan a las mujeres frente a los riesgos reales que la violencia en línea puede generar en su vida cotidiana.

Cabe señalar que la violencia contra las mujeres facilitada por la tecnología se define como cualquier acto cometido, asistido, agravado o amplificado mediante el uso de tecnologías de la información y la comunicación u otras herramientas digitales que resulte, o pueda resultar, en daños físicos, sexuales, psicológicos, sociales, políticos o económicos, u otras vulneraciones de derechos y libertades.

Si bien el informe no desglosa la información por región, se puede señalar que esta situación es especialmente preocupante para las periodistas mexicanas, pues tan solo durante la gestión de López Obrador en 2023, se documentaron 206 casos de agresiones contra periodistas, de los cuales el 79 % incluyó agresiones en línea, acoso digital y descalificación de su trabajo. Además, los estados con mayor incidencia fueron Ciudad de México, Michoacán, Puebla, Coahuila y Jalisco, de acuerdo con el informe “Las formas del asedio: violencia contra mujeres periodistas en el sexenio de López Obrador”.

El aumento desproporcionado de este tipo de violencia, alerta ONU Mujeres, se debe a la débil regulación del sector tecnológico, a la falta de reconocimiento jurídico de la violencia digital en diversos países, a la ausencia de responsabilidad por parte de las plataformas digitales y al anonimato de quienes cometen estas agresiones, factores que dificultan la obtención de justicia.

“Estas cifras confirman que la violencia digital no es virtual, sino real, con consecuencias en el mundo real”, afirmó Sarah Hendricks, directora de la División de Políticas, Programas e Intergubernamental de ONU Mujeres.

Aumento de la IA

El aumento de la violencia digital también se ha visto impulsado por la incorporación de herramientas de inteligencia artificial generativa. Tras el lanzamiento de ChatGPT, se incrementaron los riesgos asociados a la violencia en línea que sufren las mujeres en la vida pública, ya que para los agresores resultó mucho más fácil y económico producir contenido abusivo más creíble, incluidos los deepfakes.

Según el informe, el 30% de las escritoras y otras comunicadoras públicas habían experimentado violencia en línea que involucraba tecnologías de inteligencia artificial, en comparación con el 28% de las defensoras y activistas de derechos humanos y el 19% de las mujeres periodistas y trabajadoras de los medios.

Cabe señalar que este tipo de imágenes y videos creados mediante IA, según ONU Mujeres, suelen distribuirse mucho más rápido gracias a algoritmos diseñados para amplificar el odio, la ira y la división, con el objetivo de maximizar las ganancias de las grandes empresas tecnológicas.

“Estos datos muestran que, en la era del abuso impulsado por la inteligencia artificial y el auge del autoritarismo, la violencia en línea contra las mujeres en la esfera pública está aumentando.”

Ante este escenario, ONU Mujeres señala que los datos proporcionados evidencian que las tecnologías de IA ya desempeñan un papel significativo en la violencia en línea dirigida a defensoras y activistas de derechos humanos, periodistas y trabajadoras de medios de comunicación, escritoras y otros comunicadores públicos.

Esto plantea un doble desafío urgente: la necesidad de desarrollar herramientas para identificar, monitorear, denunciar y repeler mejor la violencia en línea asistida por IA, y la necesidad de crear mecanismos legales y regulatorios que exijan a las grandes empresas tecnológicas impedir que sus tecnologías se implementen contra las mujeres en la esfera pública de maneras que socaven sus derechos a la igualdad de género, la participación democrática y la libertad de expresión.

Asimismo, la organización hace un llamado para sensibilizar sobre la violencia digital, reconocer la violencia contra las mujeres facilitada por la tecnología como una violación de los derechos humanos, establecer una regulación sólida y rendición de cuentas de las empresas tecnológicas, y garantizar protocolos de seguridad y sistemas de apoyo para defensoras de derechos humanos, activistas y periodistas.

Logros feministas del 2025

 

Avanza despenalización del aborto

En 2021, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) consideró inconstitucional el delito de aborto en el Código Penal de Coahuila. Este momento abrió la puerta para que en 2023 organizaciones de la sociedad civil como el Grupo de Información sobre Reproducción Elegida (GIRE) presentaran un amparo 267/2023 contra el Congreso de la Unión y el Ejecutivo Federal por la criminalización del aborto en el Código Penal Federal.

La Corte no solo despenalizó el aborto a nivel federal con su fallo a favor, sino que determinó que lo establecido en el Código Federal no tendría efectos en ninguna mujer o personal de salud, por lo que no podrían ser castigados por acceder o proporcionar los servicios de aborto. Desde ese momento histórico, cada entidad ha ido reformando sus códigos penales locales para acatar la sentencia.

Este 2025 al menos Chihuahua, Yucatán, Tabasco, Nayarit y Campeche lograron legalizar el aborto hasta las 12 semanas de gestación. También se suman los casos especiales de Durango y Tlaxcala donde en el primero queda pendiente que el Congreso lo derogue en su Código Penal y el segundo se logró por vía judicial. Con ellos ya suman 24 entidades de 32 donde la interrupción legal del embarazo ya está explícitamente contemplada en la legislación.

Asimismo, Chiapas concretó un momento relevante cuando el congreso de la entidad aprobó la Ley de Interrupción del Embarazo de Niñas y Adolescentes Víctimas de Abuso y Violación. Este momento llega a menos de un año en que se logrará despenalizar el aborto en la entidad y consiste en regular y garantizar que las instituciones del Sistema Estatal de Salud brinden acceso a servicios de aborto para menores de edad en casos de violencia sexual, además de establecer la obligación de notificar los hechos ante las autoridades competentes.

Chiapas deberá garantizar servicio de aborto a menores de edad víctimas de violencia sexual – cimacnoticias.com.mx

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Reconocen el derecho humano al cuidado

Este año se llevó a cabo en la Ciudad de México la XVI Conferencia Regional de la Mujer en América Latina y el Caribe, el principal foro intergubernamental de la Organización de las Naciones Unidas sobre los derechos de las mujeres en la región cuyo tema central fue las transformaciones políticas, económicas, sociales, culturales y ambientales para impulsar la sociedad del cuidado y la igualdad de género.

Sin embargo, previo a este momento histórico, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) reconoció el cuidado como un derecho humano a través de una opinión consultiva para evaluar el contenido y alcance del derecho al cuidado y su interrelación con otros derechos. También señaló que corresponde a los Estados garantizarlo, así como adaptar medidas legislativas para lograr su plena eficacia.

Previo a Conferencia Regional, Corte Interamericana reconoce el cuidado como un derecho humano – cimacnoticias.com.mx

El cuidado se definió como un conjunto de acciones que preservan el bienestar humano e implica que toda persona pueda contar con el tiempo, espacio y recursos necesarios para brindar, recibir o procurarse acciones que permitan el desarrollo libremente de sus proyectos de vida y que este acorde con sus capacidades y etapa vital. Asimismo, el derecho al cuidado se divide en tres dimensiones: ser cuidado, cuidar, y el autocuidado.

La CIDH advirtió que las personas que requieren cuidado de forma intensa enfrentan barreras para ejercer ese derecho en condiciones de igualdad y sin discriminación. Por ello, precisó que las infancias y adolescencias deben contar con un marco jurídico que asegure su derecho cuando sus familias no puedan proveerlos. En el caso de las personas mayores o con discapacidad, se debe proporcionar el cuidado respetando su autónoma, independencia, seguridad y vida libre de violencia.

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Incluyen a familiares de víctimas de feminicidio como víctimas indirectas

En mayo, la ahora extinta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) partió del caso de Fátima Varinia Quintana Gutiérrez, víctima de violencia feminicida en el estado de México durante 2015 para reconocer a su madre y padre en calidad de víctimas indirectas. Con ello, la máxima autoridad del poder judicial abrió la puerta para que puedan acceder a la reparación integral del daño, al cual se les había negado por no tener una «afectación directa del delito».

Con el fallo de la Corte, a las familias no se les deberá exigir formalidades adicionales sobre todo cuando se habla de feminicidio infantil. Dicho reconocimiento se les había negado a la madre y padre de Fátima quienes en más de 10 años de lucha por la búsqueda de justicia por el caso de feminicidio utilizando sus propios recursos económicos. Esta situación se ha extendido a diferentes familias que, tras sus casos de feminicidio, tienen que solventar los gastos y desplazamientos.

Suprema Corte mexicana vota y reconoce a padres de Fátima como víctimas indirectas de su feminicidio – cimacnoticias.com.mx

Asimismo, la SCJN reconoció los casos de feminicidio como una obligación del Estado no solo de atenderlos, sino de prevenirlos. Señala que debe dictaminarse un exhorto al gobierno del Estado de México para establecer medidas de reparación integral, de satisfacción y de no repetición en este tipo de casos de feminicidio. Esto en consecuencia de que, aunque ya está establecido en la ley, queda de manera abstracta.

De esta forma, con la sentencia se establece con ejemplos las medidas que el Estado debería estar brindando sobre todo en casos donde las órdenes de protección y medidas de desplazamiento no funcionen provocando la muerte de otro de los integrantes de la familia. No obstante, aún queda una deuda pendiente en el tema de justicia en los casos de feminicidio comenzando con el propio proceso penal, el cual es limitado en cuanto a las acciones que deberían garantizar a las víctimas indirectas de feminicidio. 

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Ley Olimpia se expande en América

Lo que nació como un caso de violencia sexual digital en el estado de Puebla se convirtió en una iniciativa de ley para tipificar estas conductas y que las mujeres pudieran tener un respaldo legal al momento de denunciar. Esto fue posible tras un camino de denuncia y organización no solo del movimiento feminista sino de la defensora Olimpia Coral Melo que, gracias a su lucha, su propuesta fue aprobada en el país a nivel federal y poco a poco se fue desbloqueando en las 32 entidades de México.

No obstante, la lucha del movimiento de mujeres logró expandir la Ley Olimpia a otras partes del mundo, ya que no se trata de un fenómeno que solo ocurra en el país, sino en el mundo. Como lo pactó durante la Primera Cumbre Latinoamericana de Defensoras Digitales en México que se llevó a cabo en febrero de 2025, la Ley Olimpia ha extendido sus alcanza en el continente americano. Antes de este año, el primer país que aprobó el proyecto fue Argentina el 11 de octubre de 2024 con la Ley 27.736. A este le siguió Panamá con la Ley N°61 el 9 de octubre de 2024.

No obstante, en 2025 fue Estados Unidos promulgó el proyecto de ley Herramientas para Abordar la Explotación Conocida mediante la Inmovilización de Deepfakes Tecnológicos en Sitios Web y Redes (Take It Down Act) que fue presentada por los senadores Ted Cruz y Amy Klobuchar y en la cual participó las Defensoras Digitales del movimiento Ley Olimpia para su elaboración.

Antes de cerrar el año, la Ley Olimpia inspiró la Ley Modelo Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Digital contra las Mujeres por Razones de Género y tiene como propósito ser una herramienta para que los Gobiernos de los países de la América Latina y el Caribe la usen como estándar legal. Fue presentada por el Comité de Expertas del Mecanismo de Seguimiento de la Convención Belém do Pará (MESECVI) de la Organización de Estados Americanos (OEA).

OEA presenta Ley Modelo para Prevenir, Sancionar y Erradicar Violencia Digital contra Mujeres – cimacnoticias.com.mx

Crédito: @OlimpiaCMujer en X

Justicia menstrual con licencias para adolescentes

El Congreso de la Ciudad de México aprobó una reforma a la Ley de Educación Local que permite justificar inasistencias escolares por dismenorrea o síntomas incapacitantes relacionados con la menstruación. Con ello, las estudiantes tienen derecho a solicitar la justificación de sus inasistencias, sin que se afecte su desempeño académico ni se generen sanciones disciplinarias.

Dolor menstrual en jóvenes podrá ser justificante de inasistencia escolar en CDMX – cimacnoticias.com.mx

Por mucho tiempo el dolor menstrual fue considerado como una exageración de las mujeres, por lo que nuestros ancestras no solo se enfrentaron a la falta de remedios médicos para lidiar con el dolor sino fueron síntomas fueron pasados por alto para detectar otras enfermedades. Poco a poco no solo se ha visibilizado el tema, sino que se crearon diversas iniciativas para otorgar a mujeres unos días de descanso, hoy para las estudiantes esto ya es una realidad.

La reforma aprobada detalla que, cuando las inasistencias coincidan con eventos de evaluación o desempeño escolar, las estudiantes tendrán derecho a solicitar su reprogramación conforme a los lineamientos establecidos por la institución educativa.

Crédito vía X: @margarita_gs

“A los hombres se los infantiliza para que no se responsabilicen de sus agresiones sexuales”

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Por Zuriñe Rodriguez. Pikara Magazine. Resumen Latinoamericano, 01 de enero de 2026

La investigadora feminista apunta que el punitivismo están funcionando, pero contra las mujeres, a base de demandas y de estrategias de aleccionamiento directo.

La politóloga e investigadora feminista Nerea Barjola (1980) ha dedicado las últimas décadas de su vida a explicar cómo opera la violencia sexual contra las mujeres. Lo ha hecho acuñando términos como el de microfísica sexista del poder, que nos ayuda a entender qué mecanismos sociales disciplinan los cuerpos de las mujeres. También ha investigado la violencia sexual en la infancia y el machismo contra las mujeres en la industria del cine y audiovisual. Cree profundamente en la autodefensa feminista y defiende que contar las violencias machistas que sufrimos es un acto político y transformador. Eso sí, está preocupada con la reacción antifeminista, el encubrimiento a hombres agresores y el auge del fascismo. De todo ello, habla con Pikara Magazine.

Llegamos a fin de año y toca hacer balance la violencia feminicida. Llevamos semanas añadiendo asesinatos al contador. ¿Qué análisis haces de la situación?

Me preocupa mucho la naturalización de los asesinatos. Hemos conseguido nombrarlos como violencia machista, pero forman parte de nuestro paisaje diario. Con esa normalización los estamos vaciando de contenido político y estamos dejando de explicar la ideología que hay detrás. El efecto es que inhibimos la respuesta y la posibilidad de transformación.

Parece que los últimos años se está visibilizando más la violencia contra la infancia, pero todavía cuesta entender que hay una violencia específica hacia ella. ¿Por qué?

Creo que no cuesta entender la existencia de esa violencia específica. Lo que cuesta es verbalizarla y visibilizarla. Hay muchos profesionales trabajando en la creación de espacios seguros para que puedan hablar. Pero vivimos en un sistema patriarcal y adultocéntrico donde los menores son desposeídos de sus derechos. Por eso, los victimizamos y vulnerabilizamos. La violencia sexual contra la infancia supone fraccionar todo el sistema relacional familiar. Supone romper la lealtad a la familia porque son los hombres cercanos, padres, amigos y primos, quienes la están ejerciendo. Significa tocar una tecla fundamental del sistema heteropatriarcal.

«La reacción antifeminista tiene que ver con la ruptura de la impunidad que estamos consiguiendo»

También ha sido el año de que hacer caer a algunos hombres con cierto poder: Luis Rubiales, Íñigo Errejón, Juan Carlos Monedero o Paco Salazar ¿Se está quebrando la impunidad de los hombres con poder o es poca cosa?

No me interesa tanto que hayan caído hombres con poder, sino lo que estamos quebrando con ello. Cuando ellos caen estamos haciendo caer todo un sistema de valores y unas formas de hacer. Por eso, la gran reacción antifeminista tiene que ver con esta ruptura de la impunidad que estamos consiguiendo. Si están saliendo estos nombres es por la valentía de muchas mujeres que se están atreviendo a denunciar públicamente en un sistema que las va a victimizar y violentar. La violencia a las que se someten por romper el silencio es brutal, y eso hay que decirlo. Además, no están saliendo todo lo que debería. Hay medios de comunicación que no están publicando casos de agresión sexual que están completamente documentados para proteger a los agresores. Están silenciando a las víctimas.

Está costando. Además de algunos medios, hay una red muy grande gente que les sostiene. ¿Cómo está operando todo esto?

Se nos hace muy difícil mirar de frente a estos hombres, porque los queremos y son cercanos, pero también son agresores. Por eso esa red les sostiene. Mirarlos de frente supone romper con el estereotipo de que el agresor es alguien que está en un callejón oscuro y no tu compañero de vida.

«Por supuesto que está funcionando el punitivismo, pero contra nosotras»

También hay voces que dicen que hay venganza y poco cuidado en las estrategias para quebrar la impunidad patriarcal. Dicen que eso es punitivismo y que la solución pasa por otros lugares. ¿Qué te sugiere todo esto?

A mí me gustaría que estas críticas, además de que están construidas con frases fáciles y que impactan, tuviesen alguna argumentación. ¿A qué se refieren con venganza? ¿Venganza es romper el silencio con todo lo que cuesta hacerlo? ¿Venganza es identificar al agresor? ¿Qué es exactamente? Estos argumentos, en realidad, lo que demuestran es un desconocimiento tremendo de cómo funcionan las violencias sexuales y la reparación. El punitivismo hoy en día es otra cosa. Es lo que está sucediéndoles a compañeras que han puesto el cuerpo y que están siendo demandadas por algo tan antiguo como es el honor de los hombres. En este momento, la judicatura es el brazo ejecutor al que se están agarrando los agresores. Por supuesto que está funcionando el punitivismo, pero contra nosotras, a base de demandas que no podemos pagar y de estrategias de aleccionamiento directo. Hay una cosa que tiene que quedar clara: los agresores no caen nunca por el testimonio de las mujeres, los agresores caen por sus actos y eso implica una serie de consecuencias. A las mujeres se nos infantiliza para sexualizarnos y a ellos los infantilizamos para no responsabilizarles de sus agresiones sexuales.

Hay algunas propuestas a favor de la justicia restaurativa. ¿Qué es exactamente lo valioso de esa justicia y dónde están sus límites?

A mí me gusta más hablar de justicia reparadora. Cualquier iniciativa que busque reparar debe pasar por poner en el centro los deseos, tiempos y necesidades de las víctimas. Hay que cuidar los procesos y hay que hacerlo de forma colectiva. Tengo la sensación de que se habla de reparar muy a la ligera y que hay quien está entendiendo que reparar significa volver al punto anterior tras un tiempo de silencio. Eso no es posible. En un proceso de reparación no puede haber una única mediadora, sino un equipo multidisciplinar, experto en violencia sexual y en trauma. Las mujeres cuando están rompiendo el silencio lo están haciendo en términos de reparación y no de estrategia. Es una forma de permitirse soltar lo que llevan años callando y que ha tenido unos impactos en sus cuerpos y sus vidas tremendos. Por eso el testimonio es un acto político transformador.

También es verdad que cuesta creer en la justicia ordinaria. Hace unos días conocíamos la sentencia que absolvía a 21 fundamentalistas antiabortistas que coaccionaban a mujeres que iban a abortar. ¿De qué herramientas nos tenemos que dotar para acudir cuando queramos a ella y evitar la revictimización o la frustración?

Nos lo están poniendo difícil, la verdad, pero hay mujeres que no quieren denunciar y hay otras que quieren hacerlo. Por eso hay que pensar cómo acompañamos este derecho para evitar la revictimización y conseguir el reconocimiento. Lo verdadero y lo justo, a veces, son sustituidos por la sentencia. Teniendo en cuenta esto, y, sabiendo que el fin último no es el establecimiento de la verdad, que haya mujeres que estén consiguiendo pelearlo en el sistema me parece que es algo que hay que poner en valor más allá de argumentos punitivistas. No perdamos de vista que la pelea no es judicial, es siempre discursiva y simbólica.

Hay quien se está haciendo una gira vendiendo libros que hablan de denuncias falsas y negando la violencia machista. ¿Qué les dirías?

No les diría nada, les llamaría fascistas. Niegan la violencia porque la usan. Es su forma de justificarse y de validar su régimen.

Ahora en España todo es ambiente prelectoral. Llegan los grandes titulares y la construcción de los marcos mediáticos. La derecha aprovecha para meter su discurso racista y une violencia machista e inmigración. ¿Puede calar este marco?

Está calando. Es salvar al hombre blanco y decir que no agrede para lavar su imagen. Los datos demuestran que no es así. Con esto hay que ser radicales y nuestro discurso no solo tiene que ser feminista sino también antirracista.

Fuente: Pikara Magazine

Año Nuevo, el día con más abusos y violaciones a mujeres y niñas



Ivan Ortiz
La Razón de México 

Casos aumentan hasta cinco veces
Datos de la Fiscalía local muestran que, en promedio, se reportan 72 víctimas en esta fecha; falta política de seguridad para este sector en fiestas decembrinas, afirma Wendy Figueroa

Aunque el Año Nuevo representa fiesta, alegría y convivencia familiar, para muchas niñas y adolescentes de la Ciudad de México no es así, pues históricamente el 1 de enero es el día del año en el que más mujeres son abusadas sexualmente y violadas, principalmente menores, como sucedió contra una joven de 16 años.

En la celebración de este tipo de 2024, la adolescente fue víctima de una violación tumultuaria, de acuerdo con datos de la Fiscalía General de Justicia local. Las autoridades catalogaron el crimen como violación equiparada, pues ella estaba inconsciente o no tenía la capacidad de resistirse, además, clasificaron el lugar donde ocurrió como “indeterminado”.

    El Dato: La Razón informó en julio que la alcaldía Cuauhtémoc concentra la mayor tasa de abuso sexual, violación simple y violación equiparada en contra de menores de edad.

Tras un análisis de las carpetas de investigación abiertas entre 2017 y 2024 por el órgano autónomo, La Razón encontró que en esta fecha se elevan los casos de abuso sexual, violación simple y violación equiparada, principalmente cometidos contra mujeres menores de edad.

Cada Año Nuevo 72 mujeres, la mayoría niñas y adolescentes, son abusadas o violadas sexualmente en la capital, es decir, cinco veces las 14 víctimas que, en promedio, se reportan diariamente el resto del año.

Del total de víctimas, 54 son menores de edad, por lo que tres de cada cuatro tienen menos de 18 años. Los datos muestran que en casi todos los casos se trata de infantes de 11 años y adolescentes de entre 13 y 16 años.

La ola de violencia sexual que trae el 1 de enero se da en contra de mujeres de menos de 18 años, pues el resto del año la mitad de víctimas de estos delitos son menores de edad, porcentaje que se eleva a 75 por ciento en Año Nuevo.

Para la directora de la Red Nacional de Refugios de Mujeres Víctimas de Violencia, Wendy Figueroa, hay varios factores que se conjuntan en esta fecha y aumentan el riesgo para la comisión de este tipo de agresiones sexuales.

De acuerdo con la especialista, entre los componentes están el consumo de bebidas alcohólicas y la convivencia cercana que viven las familias, pues se estima que éstos, conocidos y amigos, son los principales agresores.

“Por un lado, hay la idea de que todo debe estar bien en fiestas decembrinas, el aumento del consumo de alcohol, las convivencias más cercanas con familiares. Mayormente son personas cercanas quienes hacen este tipo de delitos.

    12 a 20 años de prisión es la pena por abusar, violar o acosar a un menor de edad 

“No es que estos factores sean los causantes de la violencia, porque entonces responsabilizamos a quien toma, a quien festeja, pero sí incrementan el riesgo, un riesgo que ya está en sí mismo”, explicó en entrevista.

De acuerdo con la información de la Fiscalía local, la víctima más joven entre las 573 conocidas de los últimos seis Años Nuevos es una bebé de apenas un año. La bebé fue agredida sexualmente por un conocido en 2023, en un domicilio a un costado del Mercado de Sonora, en la alcaldía Venustiano Carranza.

Los datos acerca de la ocurrencia de los hechos indican que estos ilícitos se cometen, principalmente, de la medianoche a la 01:00 hora del primer día del año. Es decir, en el momento cumbre de la celebración del Año Nuevo.

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En los primeros 60 minutos del primer día del año, 19 mujeres son agredidas en la capital, en promedio, esto es 32 veces más que lo registrado a cualquier hora de alguno de los 364 días del calendario.

Mientras que, en general, una mujer es víctima de estos delitos cada dos horas, cada hora del resto del Año Nuevo al menos dos mujeres sufren estos abusos.

Todo lo anterior sugiere que detrás del 1 de enero capitalino hay un estallido de violencia sexual, perpetrado por agresores sexuales que abusan de sus hijas, sobrinas, nietas y/o hermanas en plena fiesta del Año Nuevo.

Wendy Figueroa consideró que los datos de la Fiscalía evidencian la falta de una política de seguridad para las mujeres y niñas en estas fechas decembrinas.

“El hecho de que se registre esta violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes el 1 de enero no habla de un día ‘atípico’, pues la violencia no se reduce ni se suspende en ningún momento del calendario, más bien habla de un sistema que suspende el cuidado y refuerza el poder adulto y masculino sobre los cuerpos infantiles. Y que en México no hay medidas efectivas de prevención, protección y acceso a servicios especializados.

“El Gobierno de la ciudad, que conoce o debería conocer estos riesgos, insiste en mensajes de paz y unidad familiar, cuando los propios datos muestran que el riesgo aumenta precisamente en estos contextos. Cuando el Gobierno se ausenta, la violencia se organiza. Ése es el fondo del análisis que estos datos nos obligan a mirar”, comentó..

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública, hecha por el Inegi en 2025, 95 de cada 100 delitos sexuales en México no se denuncian. A partir de este dato, hasta mil 440 mujeres podrían ser abusadas sexualmente cada Año Nuevo.

Wendy Figueroa dijo que es indispensable reforzar una política de prevención y la atención durante estas fechas decembrinas con campañas de prevención de la violencia sexual dirigidas a adultos y evitar la reducción de servicios especializados cuando el riesgo incrementa.

“Esto reafirma que las acciones del Gobierno capitalino no están tomando en cuenta sus propias estadísticas y están romantizando las fechas decembrina y desprotegiendo, porque lo que no se nombra, pues no existe.

“Prevenir la violencia y atenderla en estas épocas no es opcional, sería una obligación legal y ética que el Estado tendría que estar atendiendo e identificando y creo que con estas campañas y esas acciones nacionales antes y durante estas fechas decembrinas podría haber mayor acción y menos delitos”, aseguró.

Los datos analizados de la autoridad local detallan que una víctima de abuso sexual o violación denuncia el crimen tres meses después de los hechos, en promedio, sin embargo, en el caso de quienes sufren violencia sexual en el Año Nuevo el tiempo es mucho mayor: dos años, dos meses, en promedio.

Mi Navidad

 

.- A mí siempre me ha gustado la Navidad. Sin embargo, la vida me enseñaría que Navidad puede ser en cualquier mes del año.

Provengo de una familia que ama la Navidad antes de declararse católicos devotos. Eso quiere decir que, para estas fechas, en mi casa materna no había un solo lugar en el que se posaran los ojos y no hubiera algo que exclamara ¡Es Navidad! Para cuando mi padre y mi madre decidieron abrazar de lleno la religión católica, sólo se sumó un nacimiento más grande al ambiente festivo que cada año se respiraba en mi casa.

Su simbolismo aumentó conforme creció el clan con las familias que formábamos mis hermanos y yo, hasta convertirse en fechas sagradas en las que acudíamos a la casa materna como quien acude a la Villa.

El ritual navideño contenía: fotos familiares, la apertura de regalos -que podía prolongarse un par de horas, porque mi padre y mi madre juntaban pequeños regalitos todo el año y los envolvían uno a uno. Adoraban ver la cara de sus nietas y nietos cada vez que sacaban un paquetito y pronunciaban su nombre- brindis y cena.

El brindis era un ritual en sí mismo. Mi padre comenzaba y luego tomaba la palabra quien quisiera. En general toda la familia sentada a la mesa lo hacía, incluidas las personas más pequeñitas que, en cuanto pudieron hablar entendieron la magia que ahí se creaba. Se reflexionaba en lo que nos había traído el año y en lo que se deseaba para el próximo. Solía ser un momento lleno de amor y gratitud.

Eso no cambió por décadas. Sólo sumó a las novias y novios de la más joven generación.

A la muerte de mi padre comenzaron las sillas vacías, como dice mi madre. Yo dejé de ir, primero porque no fui capaz de repetir los mismos rituales sin mi padre. Y luego, porque la vida me cambió.

La última vez que celebré la Navidad en la fecha estipulada fue en 2016. Miami. Mi pequeña familia toda reunida. Mi Alex con 30 kilos menos tras devastadoras quimioterapias. La invitada de honor fue la esperanza, pero también se sentó a nuestra mesa el amor y la gratitud.

A su muerte, en abril de 2017, me di cuenta de que ese duro año tuve muchas Navidades; porque, en realidad, la esencia se encontraba en sentarse a la mesa y dejar que nos inundaran las risas compartidas, el amor y la gratitud.

Desde entonces cualquier día de cualquier mes puedo sentir que es Navidad.

Aun así, en diciembre visto mi casa de Navidad, aunque no con el detalle y preciosura con que hasta el sol de hoy lo hace mi madre. Y escucho canciones navideñas hasta que cada una de mis células sepa que es Navidad.

Sé que no se repetirá la tradición que tan cuidadosamente forjaron mi padre y mi madre. Pero desde hace tres años mi madre, mi hermano Alberto y mi cuñada Reina viajan para sentarse a la mesa con mi familia el 31. Y esta vez, además, llegará toda la familia de mi hermano Carlos. Así que mi casa se llenará de risas, algarabía, abrazos, amor y gratitud.

 Sigo pensando y sintiendo que cada vez que eso suceda es Navidad. Pero me alegra mucho que este año mi Navidad coincida con la Navidad.

Los no negociables para una navidad feminista

 

No se tratan de nuevas reglas morales ni de una forma correcta o superior de celebrar la Navidad. Tampoco de la imposición de una visión única de cómo deben vivirse estas fechas. Por el contrario, estos límites parten del reconocimiento de que cada mujer tiene derecho a decidir cómo, con quién y en qué condiciones quiere celebrar, sin culpa ni sanción social.

Ante todo, los no negociables se tratan de límites personales y colectivos que colocan en el centro la dignidad, autonomía y bienestar emocional. Surgen como una respuesta política a tradiciones que históricamente han exigido a las mujeres sostener la armonía familiar a costa de su propio cansancio, silencio o incomodidad. Nombrarlos y ejercerlos no rompe la convivencia, sino que cuestiona la desigualdad que suele ocultarse detrás del discurso de unión y celebración.

Establecer estos límites también son formas de autocuidado y resistencia cotidiana. En un contexto donde se espera que las mujeres cedan, aguanten o perdonen «porque es Navidad», los no negociables funcionan como recordatorios de que ninguna tradición está por encima del derecho a vivir sin violencia, sin cargas impuestas y con plena capacidad de decisión sobre el propio tiempo, cuerpo y emociones.

Crédito: Pixabay

Ninguna celebración te obliga a convivir con tu agresor

La idea de que la Navidad es una fecha especial funciona como un mecanismo de presión para exigir convivencia, perdón y silencio, incluso cuando existen antecedentes de violencia familiar. Bajo el mandato de la celebración y la unidad, muchas violencias se ocultan bajo los secretos familiares, se minimizan o se normalizan para no «arruinar la reunión».

De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2021, casi 7 de cada 10 mexicanas experimentaron violencia sexual en su infancia y sus agresores fueron integrantes de su propia familia. Lo mismo ocurre cuando son relaciones de pareja en los que hay violencia, situación que al menos el 39.9% de las mujeres de 15 y más años que han tenido una pareja la han vivido.

Con las fiestas decembrinas, aumenta 40% el abuso sexual infantil: ILAS – cimacnoticias.com.mx

En relación con esto, la organización Ola Violeta, apunta que las celebraciones de fin de año multiplican los riesgos para crear un escenario idóneo en el que la violencia contra las mujeres se incrementa, por ejemplo, adultos alcoholizados, casas llenas, visitas que no quieren irse a dormir y niñas sin supervisión. La violencia no se suspende en el calendario ni desaparece frente a la mesa puesta, sino que se refuerza en espacios donde se espera armonía forzada y las jerarquías familiares machistas permanecen intactas.

Las reuniones decembrinas también pueden convertirse en escenarios de revictimización, donde las mujeres son confrontadas con quienes las han violentado y se les exige cordialidad como prueba de madurez, perdón o amor a la familia. En estos contextos, callar la violencia y guardar el secreto opera para mantener el control y sostener la narrativa de normalidad que beneficia al agresor y al entorno que lo cubre. Elegir no asistir, retirarse o poner límites no es un acto de egoísmo, sino de cuidado y supervivencia.

Los chistes que incomodan, hieren o humillan no deben ser soportados

Los comentarios pasivos-agresivos o chistes sobre el cuerpo, peso, edad, forma de vestir o apariencia física no son motivos para generar risas y diversión, mucho menos debes normalizarlos. Aunque se presentan como comentarios bien intencionados o muestra de confianza, estos mensajes solo reproducen una vigilancia constante sobre los cuerpos de las mujeres y refuerzan la idea de que deben ser evaluados, corregidos o aprobados por los demás.

Estos comentarios operan como una forma de disciplina social donde se marca lo que es deseable y lo que no. No importa si se expresan con tono amable o burlón, el efecto es el mismo: generar incomodidad, vergüenza o silencio. La reiteración de estas prácticas va moldeando la forma en que muchas mujeres se miran a sí mismas y limita su libertad de habitar el espacio público sin ser juzgadas.

Por ello, reconocer que estos comentarios no son inofensivos implican desplazar la responsabilidad del daño hacia quien lo provoca y no a quien lo recibe. Poner límites frente a estos comentarios en contextos donde se espera que las mujeres soporten la incomodidad para preservar una convivencia que, en realidad, ya ha sido vulnerada.

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Siéntete libre de no cocinar, lavar o limpiar

Sentirse libre de no cocinar, lavar o limpiar durante la Navidad es una forma de cuestionar la distribución desigual del trabajo doméstico que suele intensificarse en estas fechas. Aunque estas tareas se presentan como parte natural de la celebración, en la práctica recaen de manera desproporcionada en las mujeres, quienes asumen jornadas extendidas de trabajo no remunerado para sostener la convivencia familiar.

La expectativa de que las mujeres se hagan cargo de la cocina, la limpieza y la organización no responde a una habilidad innata ni a una vocación natural, sino a mandatos de género profundamente arraigados. Negarse a cumplirlos suele generar incomodidad, críticas o señalamientos, como si el bienestar colectivo dependiera exclusivamente de su esfuerzo. Sin embargo, participar en una celebración no debería implicar renunciar al descanso ni asumir responsabilidades que no se distribuyen de forma justa.

Reconocer el derecho a no cocinar, lavar o limpiar es también una forma de afirmar que el descanso y el disfrute no son privilegios, sino derechos. Poner límites frente a estas exigencias no rompe la tradición: abre la posibilidad de celebraciones más equitativas, donde las tareas se compartan o, simplemente, no recaigan siempre en los mismos cuerpos. Elegir no hacerlo es una decisión válida y política, especialmente en un contexto donde el trabajo doméstico sigue siendo invisibilizado y desvalorizado.

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No te obligues a realizar prácticas religiosas que no compartes

Se trata de un acto de autonomía que suele ponerse en tensión durante las celebraciones decembrinas. En muchas familias, la religión se asume como un punto de encuentro incuestionable y se espera que todas las personas participen en rezos, misas o rituales como parte del compromiso familiar. Sin embargo, la fe no es uniforme ni hereditaria por mandato, y la diversidad de creencias también forma parte de la convivencia.

La presión para participar en prácticas religiosas puede derivar en incomodidad, culpa o silencios forzados, especialmente cuando estas tradiciones están atravesadas por discursos que han limitado históricamente la libertad de las mujeres. Para muchas, los espacios religiosos han sido lugares de control sobre el cuerpo, la sexualidad o los proyectos de vida, por lo que exigir su participación no solo desconoce su autonomía, sino que puede reactivar experiencias de violencia simbólica.

Reconocer que nadie está obligada a practicar una religión que no comparte permite ampliar el sentido de la celebración más allá de lo ritual. Poner límites frente a estas exigencias no implica una falta de respeto ni un rechazo a la familia, sino la afirmación del derecho a decidir sobre las propias creencias. La convivencia solo es posible cuando se sostiene desde el respeto mutuo, no desde la imposición de una fe que no todas eligen.

Es valido no querer celebrar

La Navidad suele presentarse como una tradición universal, armoniosa y ajena a los conflictos, pero en realidad no es un espacio neutro. Está atravesada por expectativas de género que asignan a las mujeres tareas específicas y responsabilidades invisibles: organizar la cena, cocinar para muchas personas, cuidar a niñas, niños y personas mayores, mediar conflictos y garantizar que todo “salga bien”. Estas exigencias se repiten año con año como parte del ritual, sin que se reconozca el desgaste físico y emocional que implican.

A estas cargas se suma la expectativa de una disponibilidad emocional permanente. Se espera que las mujeres escuchen, contengan, sonrían y sostengan la convivencia, incluso cuando están cansadas o incómodas. La maternidad, real o supuesta, aparece como un eje organizador de la celebración: se presupone que las mujeres desean cuidar, servir y postergar sus propios límites en nombre del bienestar colectivo. Así, la Navidad refuerza la idea de que el afecto femenino debe ser incondicional y silencioso.

Desnaturalizar la tradición no significa rechazar la celebración, sino hacer visibles las desigualdades que la estructuran. Politizar la Navidad implica cuestionar por qué ciertas tareas y emociones siguen recayendo casi exclusivamente en las mujeres y abrir la posibilidad de celebrar de otras maneras, más justas y equitativas. Nombrar estas dinámicas permite romper con la conciliación forzada y recordar que el descanso, el disfrute y la autonomía también son derechos, incluso en fechas festivas.

Reinas Magas colectan juguetes para infancias en orfandad por feminicidio y desaparición

 

.- Ciudad de México.- En vísperas de las fiestas decembrinas, colectivas feministas y familiares de personas desaparecidas están convocando en redes sociales a una colecta de juguetes que va dirigida a las infancias que viven en situación de orfandad como consecuencia de la violencia feminicida y la crisis de desapariciones en México, una realidad que les ha arrebatado a sus madres y principales figuras de cuidado.

Actualmente, en México los niveles de violencia contra las mujeres están incrementados. Tan solo entre enero y octubre de 2025, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) documentaron 672 casos de feminicidio; sin embargo, la cifra real podría ser mayor tomando en cuenta que muchos casos se investigan como homicidios dolosos. Además, es la mayor expresión de violencia contra una mujer que daña el tejido familiar, comunitario y social.

Asimismo, el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO) contabilizaron hasta el corte de 24 de diciembre de 2025 que existen 133 mil 502 personas, de las cuales 29 mil 599 son mujeres. Además, ya suman 10 entidades donde el número de mujeres desaparecidas es mayor que el de los hombres: estado de México (33 470), Aguascalientes (3 mil 660), Chiapas (4 mil 699), Hidalgo (3 mil 577), Yucatán (4 mil 326), Tabasco (2 mil 542), Campeche (mil 87), Oaxaca (2 mil 430), Puebla (9 mil 667) y Tlaxcala (mil 8).

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En medio de estos fenómenos, las niñas y niños en orfandad. La pérdida de sus madres no solo implica la ausencia de una figura de cuidado, sino la ruptura de sus entornos de protección, la interrupción de su vida escolar y el desdibujamiento de su estabilidad emocional. Mientras tanto, quedan el cuidado de las abuelas, tías u otros familiares, generalmente mujeres, quienes asumen la crianza en contextos de precariedad económica y desgaste emocional, sin acompañamiento psicológico o acceso a la reparación del daño.

No obstante, algunos deben abandonar sus hogares y separarse de sus redes de apoyo para quedar al cuidado del Estado, quedando expuestos a riesgos adicionales como abandono, institucionalización, explotación, pobreza y en algunos casos a convivir con el agresor, pues en varios casos de feminicidio son llevado a cabo por la pareja o expareja. Esto sucede incluso con la actual Ley Monzón que funciona para retirar la guardia y custodia de los menores cuando los padres están siendo investigados por este delito.

Por ello, desde la colectividad, un grupo de mujeres autodenominadas como las Reinas Magas e integradas por abogadas, periodistas, activistas, acompañantes y colectivas que defienden los derechos de las mujeres llevaran de nueva cuenta como cada año una recolecta de juguetes para «llevar un momento de alegría» a las infancias afectadas por la violencia feminicida o la desaparición de sus madres y padres.

A través de sus redes sociales, las Reinas Magas convocaron para hacer donativos con la finalidad de poder comprar juguetes personalizados para cada niña y niño o llevar los objetos en especie como peluches, libros, juegos de mesa o materiales didácticos, entre otros. La primera forma de donación solo estará disponible hasta el próximo 26 de diciembre y todos los juguetes serán entregados a las niñas y niños hasta el 6 de enero de 2026.

Para hacer un proceso transparente, el grupo de mujeres compartirán actualizaciones en sobre la compra de juguetes y los avances de las entregas. También se comprometieron a mostrar evidencia fotográfica y en video, sin exponer la identidad de las infancias, y la publicación de un resumen final del total recaudado, el número de niñas y niños apoyados y cómo se distribuyeron las donaciones.

«Cada juguete que llega a estas infancias es más que un regalo: es un abrazo, un respiro, una chispa de esperanza en medio de historias marcadas por la violencia»-Reinas Magas

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Infancias en orfandad olvidadas por el Estado

México mantiene una deuda pendiente con las infancias en orfandad, comenzando por la falta de un mecanismo que permita identificar, registrar o dar seguimiento a estas niñas y niños. En cambio, cada estado de la República opera con criterios distintos y algunos no cuentan ni siquiera con un protocolo a seguir. Instancias como el DIF, las fiscalías locales o las comisiones ejecutivas estatales de atención a víctimas son algunas de las que llevan el conteo, pero también se añaden los tribunales familiares, escuelas y autoridades municipales, quienes trabajan de forma aislada.

Ante la falta de información, el Estado mexicano no puede garantizar el interés superior de la niñez. Hasta el momento, la promesa de crear dicho registro no se ha cumplido. Por ejemplo, en 2020, la entonces presidenta del extinto Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), Nadine Gasman Zybelmann, anunció la creación de un plan para atender a niñas, niños y adolescentes en orfandad por feminicidio; sin embargo, a la fecha este proyecto no se ha publicado.

Reportaje Especial: Sin política para atender a infancia en orfandad por feminicidio, a un año de su anuncio – cimacnoticias.com.mx

Asimismo, este mes en el Senado de la República se promovió una iniciativa para la creación del Registro de Menores de Edad Huérfanos por Feminicidio a cargo de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas. El documento promovido por el Partido del Trabajo propone que desde el primer momento el Estado tenga la obligación de reconocer a las infancias en orfandad como víctimas indirectas, activar medidas de ayuda y asistencia, garantizar una valoración psicosocial especializada, brindar acompañamiento jurídico y psicológico, y asegura su integración prioritaria al Fondo de Ayuda, Asistencia y Reparación Integral.

También se proyecta que, para construir el registro, la información debe ser proporcionada desde ministerios públicos, tribunales, sistemas estatales de atención a víctimas, sistemas DIF federal y estatales, instituciones de salud y cualquier otra autoridad con conocimiento de los hechos. Por ello, el partido espera que se adicionen los artículos 54 Bis, 54 Ter, 54 Quater, 54 Quinquies y 54 Sexies a la Ley General de Víctimas.

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