9/14/2015

PGJDF se niega a investigar violación sexual



   Culpa a “Martha” y afirma que tuvo una “relación consensuada”

Con argumentos que descalifican, denigran y culpabilizan a las víctimas, la Fiscalía Central de Investigación para Delitos Sexuales de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) se niega a investigar violaciones sexuales, incluso cuando los propios agresores reconocen los hechos.

 
Es el caso de “Martha”, joven de 31 años y estudiante de doctorado en el Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM, quien fue víctima de violación y exige justicia ante una Fiscalía que poco parece entender la diferencia entre las relaciones sexuales consensuadas y la violación sexual.
 
La joven, también adscrita a la Facultad de Ciencias de la UNAM, fue víctima de violación sexual por estar alcoholizada, según argumenta la Fiscalía para asegurar que se trató de “relaciones sexuales consensuadas”, y que no hay delito que perseguir, así lo  relató “Martha” a Cimacnoticias.
 
LA HISTORIA
 
En mayo de 2014, ella y sus compañeros asistieron a la reunión anual de la División de Información Cuántica de la Sociedad Mexicana de Física (celebrada en Cocoyoc, Morelos), donde lograron un buen desempeño académico y algunos obtuvieron un reconocimiento.
 
El 16 de mayo de ese año, ella y sus compañeros decidieron celebrar los logros conquistados y fueron a comer pizza a un lugar cercano a Ciudad Universitaria. De regreso en el laboratorio de Física Cuántica decidieron que por la tarde continuarían la reunión en casa de uno de los integrantes del laboratorio.
 
Fue así que ella y al menos cinco personas más se dirigieron al departamento de uno de los compañeros de “Martha”. “Nos sentamos a jugar cartas y a platicar, estábamos tomando las cervezas que compramos antes de llegar al lugar”, contó.
 
A las 10 de la noche llegó al departamento Víctor Hugo Flores Soto, llamado por sus compañeros con el apodo de “Cathan” y  también estudiante de posgrado del Instituto, y quien compartía el inmueble con el compañero de trabajo de “Martha”.
 
“Mi amigo lo invitó a unirse a la reunión y yo cruce algunas palabras con él, no éramos amigos pero nos conocíamos de vista;  él fue por una botella de plástico y aseguró que el líquido era mezcal de Guerrero; me invitó un vaso y acepté; yo me lo empecé a tomar y es lo último que recuerdo de ese día”, contó la estudiante.
 
Al día siguiente ella despertó sentada en un pequeño sillón junto al cual había una bolsa de dormir manchada de vomito. “Martha” estaba desorientada y con dolor en todo el cuerpo: “Fue como despertarme de una pesadilla; no sabía en dónde estaba, ni lo que había pasado, no recordaba nada y la sensación que tenía era que no había dormido nada en toda la noche”.  
 
Sin entender lo que había sucedido, la joven se dirigió al baño del departamento y se miró en el espejo. “Al verme me espanté porque mi cabello estaba completamente enredado, como si me hubieran hecho nudos; estaba temblando, me puse agua en las manos y traté de peinarme con los dedos, lo hacía y me dolía el cuero cabelludo como cuando te jalan”.
 
Prosiguió: “Mi blusa estaba sucia; yo había vomitado y no me acordaba; cuando vi mi pantalón el cinturón sólo estaba sobrepuesto y el cierre desabrochado; yo en esos días estaba menstruando y mi toalla femenina estaba hecha bola y el líquido estaba diluido; yo lo atribuí a que estaba súper mal y que me había hecho pipí; eso me puso muy triste, me culpaba de haberme puesto tan mal y no haber sido capaz de ir al baño”.
 
La joven salió del departamento sin entender nada de lo que había sucedido en la noche. Continuó sus estudios sin comprender la actitud distante de una de sus compañeras: “Yo le pregunté a unos amigos que estuvieron presentes en la fiesta que si había hecho algo malo, porque no recordaba absolutamente nada, pero ellos me respondieron que sólo me había quedado dormida”.
 
El 3 de octubre de 2014, durante una conversación con una de sus compañeras presentes en la fiesta y quien era novia del dueño del departamento, “Martha” se enteró de lo que había sucedido. 
 
“Estábamos hablando de nuestra situación sentimental, cuando yo hablé de los problemas que tenía con quien era mi pareja en ese momento. Yo le dije que había cosas de las que yo me arrepentía, y ella me dijo ‘sí, yo sé’; su contestación me sorprendió mucho porque yo estaba hablando de cosas muy generales y abstractas.
 
“Le pedí que me explicara a que se refería y ella me dijo ‘pues a lo que pasó con Cathan el día de la fiesta’; yo seguía sin comprender a qué se refería, y le pedí más explicaciones; en ese momento me enteré de que Víctor Hugo me había violado sexualmente”.
 
De acuerdo con el testimonio de la compañera de “Martha” y que obra en el expediente penal FDS/FDS-2/T1/00568/14-10 cuya copia tiene Cimacnoticias, después de tomar el vaso de mezcal la estudiante de posgrado quedó en un estado de inconsciencia severo y empezó a hablar incoherencias. Víctor Hugo se retiró a su cuarto aproximadamente a las 10 de la noche.
 
Ante el estado de “Martha” sus compañeros aún presentes (un hombre y una mujer) decidieron recostarla en una bolsa de dormir para que descansara, para después retirarse del lugar.
 
Aproximadamente a la medianoche de ese día (16 de mayo), el dueño del departamento y su novia decidieron ir a su cuarto a descansar y dejaron a la joven acostada en la sala.
 
Según el relato de la testigo, al poco tiempo comenzaron a escuchar ruidos que provenían del lugar, por lo que decidieron asomarse; en ese momento la testigo vio a Víctor Hugo sobre el cuerpo de “Martha”, quien no tenía ropa en la parte baja del cuerpo y llamó a su novio.
 
El compañero de “Martha” salió y le dijo: “No mames wey, lo que estás haciendo no está chido porque ella está muy peda (alcoholizada)”, a lo que el agresor respondió: “¿Entonces me voy? ¿La dejo?”.
 
En ese momento, según el relato, “Martha” dijo “no, no”, por lo que sus compañeros pensaron que estaba dando su consentimiento para la relación sexual, y permitieron que Víctor Hugo continuara con el acto; nunca contaron lo sucedido a la joven.
 
Cuando su compañera le contó lo que había sucedido, “Martha” respondió que de ninguna manera había sido consensuado, que no recordaba nada de lo sucedido, y pidió que la apoyaran para enfrentar a su agresor.
 
“Ese mismo día (3 de octubre) enfrenté a ‘Cathan’ y él admitió los hechos; me dijo que sabía que podría tener consecuencias legales y me aseguró que estaba dispuesto a enfrentar las consecuencias de sus actos”, relató la joven a esta agencia.
 
Ante el temor de no ser atendida por las autoridades judiciales, la joven denunció el hecho ante las autoridades universitarias, que decidieron expulsar provisionalmente al agresor, decisión ante la cual se amparó y tiene un proceso abierto.
 
La demanda penal se presentó el 24 de octubre de 2014 en el Ministerio Público de Álvaro Obregón, y fue trasladada a la Fiscalía de Delitos Sexuales, en Avenida Balderas.
 
El 7 de noviembre de ese año, “Martha” acudió a la sede de la PGJDF para conocer cuál era el estado de su proceso, y hacer la ratificación de la denuncia, pero el oficial secretario Paulino Maya Tirado, le dijo que “su calendario estaba lleno hasta enero (de 2015) y la ratificación se podría hacer hasta ese momento”.
 
Por los malos tratos, la joven presentó el pasado 22 de abril una queja ante la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) y buscó asesoría legal, sólo así pudo presionar a las autoridades capitalinas a atender su demanda de justicia, no obstante hasta el momento se han negado a integrar el expediente y considerar que hay un delito que perseguir, culpabilizándola por ingerir bebidas alcohólicas.
 
Melissa Lailson, abogada coadyuvante del caso, explicó a Cimacnoticias que la denuncia penal se interpuso por violación sexual equiparada, pues el estado físico de la joven la volvía incapaz de resistir el hecho, pero aunque el MP tiene la obligación de representar a las víctimas, está culpabilizando a la joven de lo sucedido.
 
El personal de la PGJDF –dijo la litigante– trabaja con una cultura de crítica hacia las mujeres y hacia sus conductas: “La Procuraduría argumenta que no puede integrar la investigación porque ella no se acuerda de lo que sucedió, y todo el tiempo hace referencia a la ingesta de bebidas alcohólicas, pero a una autoridad que dice trabajar con perspectiva de género no debe importarle si tomas o no, porque aunque lo hagas nadie tiene derecho a tocarte”.
 
La también maestra en Derecho dijo que han podido presentar pruebas y testigos que relatan cómo pasaron los hechos y acreditan el grado de inconsciencia de la joven y que la volvía incapaz de resistir la agresión, incluso en su declaración Víctor Hugo reconoció los hechos.
 
“En su declaración, él narra que salió del cuarto y la vio sentada vomitando, después ella se dirigió a la cocina, se lavó la cara y regresó; entonces él le dijo que estaba muy bonita, comenzaron a besarse y tuvieron relaciones sexuales”, explicó la abogada.  
 
Es decir, él mismo agresor no está negando la relación sexual y admite que la joven estaba en un mal estado, “eso es un delito y eso se consigna en automático, pero no se quiere integrar el expediente”.
 
En este caso, aunque se han presentado pruebas periciales que acreditan el daño psicológico de la joven estudiante, la fiscal Patricia Sanabria Miranda ha descalificado a la víctima diciendo que no se puede comprobar que el daño esté relacionado con los hechos, “porque ella no se acuerda y es su culpa por ponerse así”.
 
Luego de la queja presentada ante la CDHDF, se logró cambiar de oficial secretario, quien ya había mandado el expediente a la reserva y el caso actualmente está en la mesa de la oficial secretaria Guadalupe Rosales, en lugar de la de Paulino Maya Tirado. Sin embargo, Rosales también se niega a integrar la averiguación previa.



CIMACFoto: César Martínez López
Por: Anaiz Zamora Márquez
Cimacnoticias | México, DF.- 
  

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