9/07/2016

Protocolo de la UNAM violenta garantías de víctimas


   El documento debe ser analizado por estudiantes violentadas


 El Protocolo para la Atención de Casos de Violencia de Género de la UNAM, limita y violenta las garantías de las víctimas de violencia en el acceso a la justicia ya que contempla “la firma de confidencialidad” de ambas partes, lo que les impide realizar una serie de acciones, consideró la estudiante y académica de Posgrado de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, Adina Barrera.

Con dicha acción, agregó, las víctimas no podrían realizar protestas o ruedas de prensa para informar y hacer presión en caso de que sus quejas se vieran obstaculizadas por la institución, servidores públicos o el mismo agresor.

“Es preocupante que pidan la firma de confidencialidad, porque el movimiento contra el acoso en la Universidad ha hecho visible este tipo de violencia a través de las protestas y de visibilizar los casos. Y esto es como oscurecer los procesos y una vez más callar a las mujeres que son víctimas de violencia de género”, indicó la académica.

Si bien reconoció el esfuerzo de las académicas que trabajaron en la realización del Protocolo, lo que sin duda, dijo, es un avance para la protección de los Derechos Humanos de las estudiantes y académicas, señaló que también tiene candados “peligrosos” para las víctimas y ambigüedades que tendrían que ser especificadas, como por ejemplo el por qué y en qué casos utilizarían la mediación.

En su opinión la mediación contraviene lo estipulado en la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Belém do Pará) que establece que ningún caso de violencia debe ser mediado, ya que en todo acto de violencia hay una situación de desigualdad, en donde el agresor es el que tiene ventaja sobre la víctima.

La también integrante del Movimiento Estudiantil contra el Acoso de la UNAM, Adina Barrera, señaló que este documento debería ser analizado por las mismas estudiantes que sufrieron violencia y denunciaron antes de que el Protocolo fuera elaborado.

“La Universidad debería tomar en cuenta los casos que no prosperaron por haber sucedido afuera de las instalaciones, como una manera de reparación de daños y para la no repetición de los hechos”, dijo.

Un ejemplo de violencia sexual hacia una estudiante de la UNAM, que no fue sancionado por la institución educativa por haber sucedido afuera de sus instalaciones -aunque se tuviera la confesión de culpabilidad de parte del agresor- es el de Víctor Hugo Flores Soto,  quien violó a “Martha”, estudiante de doctorado en el Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM.

Víctor Hugo Flores, fue detenido y procesado para luego ser liberado porque su defensa promovió que se volviera a realizar el procedimiento penal ya que no había evidencias que documentaran su culpabilidad. Mientras el proceso continúa, el acusado está  estudiando su doctorado en la UNAM.

El Protocolo para la Atención de Casos de Violencia de Género de la UNAM fue presentado el pasado 29 de agosto por la abogada general de la máxima casa de estudios, Mónica González Contró durante un evento realizado en el edificio de Rectoría.

El documento fue elaborado como parte del Acuerdo por el que se establecen Políticas Institucionales para la Prevención, Atención, Sanción y Erradicación de Casos de Violencia de Género en la máxima casa de estudios, firmado por el rector, Enrique Graue Wiechers, pero es una demanda pendiente de estudiantes y académicas, quienes en diversos foros denunciaron la falta de mecanismos para denunciar los casos de acoso y hostigamiento por parte de compañeros y profesores.                                                                               


CIMACFoto: César Martínez López
Por: Gema Villela Valenzuela
Cimacnoticias | Ciudad de México.-

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