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4/23/2018

El encuentro, monumento a tragedias nacionales, no de proyectos de país

Rumbo a Los Pinos

Fue “una suma de spots”; ajeno al interés de los electores, resumió una joven

La propaganda con estética del miedo fue desplegada en las inmediaciones del Palacio de Minería, ayer antes de comenzar el debate de los candidatos presidenciales Foto Jesús Villaseca

“Traen en la punta de la lengua ‘Andrés Manuel’, por algo será”, dice López Obrador en el primer tercio del debate, cuando ya ha quedado claro que la preocupación número uno de sus adversarios es pegarle al puntero, cosa previsible, por lo demás.

Pero luego no desarrolla esa línea, que le vendría bien a su discurso de la mafia del poder, a la idea de que todos van contra él en la defensa de los privilegios de la clase política.
Pero no. El tabasqueño ha salido a cuidar su ventaja, cosa que en lo general consigue, así como Margarita Zavala entra al ruedo para hacer una mala copia de Josefina Vázquez Mota (la candidata de las mujeres); Jaime Rodríguez a hacer marcaje personal sobre el puntero para preparar el terreno al candidato del PRI; Ricardo Anaya a pelear su segundo sitio en las preferencias, y José Antonio Meade… a demostrar que posee la mayor capacidad para memorizar sus guiones.
Sin ese talento, el resto de los candidatos contribuye también a que el debate sea, en la mirada de una joven que observa su primer debate entre presidenciables, “una suma de spots de campaña”, que poco atiende las preocupaciones reales de los electores.
Los representantes de los medios de comunicación atienden el debate en pantallas colocadas en la Plaza Tolsá, frente al Palacio de Minería. Al recinto que ­alberga a los candidatos no llega la gritería que sube de tono conforme avanza la noche.
La siete de siete de Meade no lo libra del golpe demoledor de Anaya: la foto del candidato del PRI partiendo un pastel con el prófugo ex gobernador de Chihuahua, César Duarte, y la pregunta: ¿De qué tamaño fue la rebanada del pastel que te tocó?
El intercambio entre Meade y Anaya es una continuación de la guerra de lodo que han sostenido desde la precampaña, y no va a mayores porque el blanco principal de Meade es López Obrador. Se dedica a atacarlo, en un resumen de sus anuncios de campaña y las frases de sus estrategas, al tiempo que evade cualquier asunto que lo pueda llevar a tomar distancia del gobierno de Enrique Peña Nieto. Amarrado a esas dos grandes líneas, José Antonio Meade es el gran perdedor del debate, aunque en las redes se le presente como el ganador de tres departamentos.
Las travesuras de los sargentosy el fantasma de Antorcha
El calor previo al debate corre por cuenta de los sargentos que hoy mandan en el PRD. Desde temprana hora, las calles que conducen al Centro Histórico se van llenando de pequeños grupos que reciben instrucciones, además de las mantas y carteles que alzan en los alrededores del Zócalo y en las inmediaciones del Palacio de Minería.
La propaganda tiene hechura profesional y una estética del miedo: colores que asustan con frases que completan: Si México está dolido, contigo estará jodido, por ejemplo. O bien, “La Ciudad de México ya decidió: te vas a ‘la chingada’”.
En las redes sociales, seguidores de López Obrador atribuyen la acción al grupo priísta Antorcha Campesina. Los datos disponibles permiten suponer que, además, se trata de una operación surgida de las mentes brillantes del perredismo capitalino. Primero, que desde hace días la misma propaganda ha aparecido en las paredes de las delegaciones Gustavo A. Madero, Coyoacán y Álvaro Obregón, casualmente aquellas donde mandan los sargentos.
Un par de señoras que sostienen uno de los carteles cerca del Zócalo, aseguran que son empleadas del Gobierno del Distrito Federal. Otro trabajador de la administración local comparte el mensaje que los convocó: la instrucción del líder sindical para que se reúnan los recientemente incorporados a la nómina 8, es decir, los trabajadores basificados poco antes de que Miguel Ángel Mancera dejara la jefatura en pos de la senaduría.
El Instituto Nacional Electoral dispone un templete para que los candidatos, al llegar, posen para las fotos. ¡Doctor, doctor!, gritan los fotógrafos a Meade para mejorar la toma. ¡Anaya!, le gritan al aspirante del Frente. Bronco al bronco. A ya saben quién no alcanzan a gritarle porque justo cuando llega López Obrador al recinto se deja caer un tremendo chaparrón y todos corren a proteger sus equipos.
Pasarela de invitados
Las horas anteriores se han consumido en la pasarela de invitados de los candidatos. Algunas figuras de las campañas reparten rápidos saludos. ¡Vamos a ganar!, suelta Marcelo Ebrard, en camisa dominguera, sin detener el paso. Enrique Ochoa Reza, en cambio, se planta frente a las cámaras para sorprender con su mensaje: Meade es la única alternativa que puede impedir que México se convierta en Venezuela.
La línea discursiva es tan previsible como el debate entero, como los cierres de los candidatos que se han dado con todo con las armas conocidas.
De Odebrecht a la Casa Blanca, de los Duarte al Fobaproa, de la estafa maestra a las naves industriales en Querétaro, el debate es, en algunos de sus momentos estelares, un monumento a las tragedias nacionales, pero un monumento en el que sólo se inscriben agravios y no proyectos de país.
López Obrador llama a hacer historia, a llevar a cabo la cuarta gran transformación del país (en un mensaje que graba tras el debate dirá que ya habrá tiempo de responder al hablantín y farsante candidato del PAN). Meade repite que encarna la alternativa honesta y Anaya que es el único que le puede ganar a López Obrador. Margarita, que es la candidata de las mujeres. Rodríguez se consolida como el Hammurabi de la política mexicana.
Al finalizar el encuentro en el Palacio de Minería, permanecen aún, sobre el Eje Central, varios de los grupos de manifestantes que han hecho la banda sonora a lo largo de la noche.
Sobre la acera, decenas de hombres, algunos visiblemente alcoholizados, descansan los gruesos garrotes de sus pancartas (los que les quedan, porque una parte ya fue a dar a las julias de la policía capitalina), mientras anotan su asistencia en los cuadernos de los coordinadores. En el cruce con la calle de Tacuba permanece también un grupo que ha hecho la guerra a los obradoristas que a esas horas entonan el Himno Nacional. Del grupo que porta carteles con estética de la Cortina de Hierro, donde el mensaje escrito manda a López Obrador a su rancho, se cierra la noche con un grito: ¡Barrales, Barrales, Barrales!
Foto Jesús Villaseca
Arturo Cano
Periódico La Jornada
Lunes 23 de abril de 2018, p. 5

6/19/2017

El INE, mísero y regresivo


Las elecciones de 2015 y las locales de 2016 dejaron evidencias de lo endeble del diseño institucional, que coloca a los organismos públicos locales electorales (OPLE) bajo la supervisión del Instituto Nacional Electoral, pero para su fortuna han sido holgadas las diferencias entre el primero y segundo lugares en prácticamente todas las elecciones de gobernador –salvo la de Colima, que finalmente fue anulada aunque por causas atribuibles a la intromisión del gobierno estatal.
Las elecciones recientes dejaron bajas (la salida de secretarios ejecutivos en algunos OPLE e incluso la destitución de todos los integrantes del Consejo General del órgano electoral de Chiapas) y provocaron muchos ajustes en las reglas de operación institucionales; pero los problemas operativos no provocaron un cuestionamiento serio de la limpieza de los procesos electorales.
Desde antes del inicio de los procesos electorales de este año se sabía que las elecciones de gobernador en los estados de México y Coahuila serían muy complicadas, tanto por lo competidas como por el hecho de que son entidades en las que no ha habido alternancia en el Ejecutivo estatal.
En este sentido las previsiones se cumplieron, particularmente en el Estado de México: la intervención de los gobiernos federal y estatal fue descarada y permanente. Los resultados de los dos conteos rápidos muestran que, en el caso mexiquense, la diferencia entre el porcentaje inferior del rango de votación del primer lugar y el superior del segundo era de apenas 1.22 puntos porcentuales, mientras que en Coahuila los rangos se traslapaban.
La situación se agravó por los errores de operación que impactaron directamente en la calidad del proceso electoral, como fueron las fallas y demoras en el proceso de registro y acreditación de los representantes de los partidos políticos, lo que se tradujo en que el día de la jornada electoral varios de ellos no pudieran cumplir con su trabajo. Ésta era una asignatura que había sido totalmente superada, una labor de rutina que las autoridades electorales ya dominaban a la perfección y que en este proceso electoral se convirtió en el primer escollo.
Aunque la falla es grave, porque deja indefensos a los partidos políticos al no poder presenciar la jornada electoral en todas las casillas ni contar con todas las actas, fueron peores las que se presentaron en el manejo de los PREP. En el caso de Coahuila, resulta inverosímil que apenas se haya superado 70% de las casillas capturadas, pero es peor todavía que el PREP señalara durante varias horas que había alcanzado ya el 100%, lo que desató la justificada indignación de los opositores y fue decisivo para unir a todos los candidatos distintos al PRI. En el del Estado de México las discrepancias entre las cifras que muestran las imágenes de las actas de escrutinio y los números capturados, en el caso del candidato de la coalición que encabeza el PRI, son evidentes, así que le tocará a la autoridad electoral aclararlas.
Todavía peor es el manejo de los paquetes electorales que hicieron las instancias distritales del instituto coahuilense, pues de acuerdo con lo denunciado por todos los excandidatos a la gubernatura opositores al PRI, aquellos fueron violados, lo cual desde luego implica que pudieron ser alterados. El sólo hecho de que haya elementos que permitan suponer la manipulación de los mismos implica un retroceso de más de un cuarto de siglo, pues supone regresar a las prácticas previas a la creación formal del Instituto Federal Electoral y sus correspondientes órganos estatales. Es revivir el fraude electoral de 1988, cuando se robaron, alteraron y sustituyeron paquetes electorales.
El panorama es aterrador de cara a la elección de 2018. La organización de la federal será complicada en sí misma, tanto por lo competido (se espera una diferencia mínima entre los dos primeros lugares) como por la previsible intromisión de las distintas instancias de gobierno para tratar de apoyar a sus compañeros de partido o coalición; pero también porque habrá elecciones concurrentes en 30 estados de la República Mexicana (las únicas dos entidades que no tendrán ningún proceso electoral son Baja California y Nayarit), de las cuales nueve serán de gobernador. La complejidad del proceso es evidente.
Y si a esto se le agrega la incompetencia de la autoridad electoral, que comete errores en procedimientos que deberían ser rutinarios (como es el registro y acreditación de los representantes de partido, la operación del PREP y la custodia de los paquetes electorales, entre los más evidentes), los riesgos de que los conflictos se salgan de las instancias institucionales son mayores.
Hasta hoy todo indica que los institutos políticos y candidatos apuestan a dirimir los conflictos postelectorales en las instancias jurisdiccionales competentes, pero las manifestaciones multitudinarias ya se hicieron presentes en las calles de Saltillo, precisamente por la pésima actuación de la autoridad electoral administrativa. El pésimo manejo de las actuales elecciones estatales por las instancias administrativas (particularmente en el Estado de México y Coahuila) obligará a las instancias jurisdiccionales a una actuación casi perfecta para disipar todas las dudas, corregir todos los errores o, incluso, anular elecciones para evitar que los ánimos se desborden.
El momento es crucial, el desenlace es incierto y será un parteaguas en la vida electoral del país.

6/08/2017

La elección en Edomex, respiración artificial para el PRI



(apro).- Fue un cochinero, pero los priistas están orgullosos del resultado. El presidente nacional del partido, Enrique Ochoa Reza, argumenta que su candidato, Alfredo del Mazo, ganó en una contienda democrática el pasado 4 de junio en el Estado de México, pero, sobre todo, asegura que se logró detener el populismo del líder nacional de Morena, Andrés Manuel López Obrador.
Así califica y resume el dirigente del PRI la elección mexiquense: como una victoria limpia y un triunfo irrefutable en su cruzada contra López Obrador y su partido. Y lo luce como el modelo a seguir para la elección presidencial de 2018.
Ochoa Reza se muestra sonriente luciendo la pírrica victoria del primo del presidente Enrique Peña Nieto, con tres puntos arriba de la morenista Delfina Gómez, aunque el Revolucionario Institucional haya perdido un millón de votos respecto a la elección de 2011, así como todos los distritos de municipios que históricamente eran suyos.
Seguramente se siente feliz porque continuará en la presidencia del PRI, y ahora maneja las cifras favorables del Instituto Electoral del Estado de México hacia Del Mazo como una señal de que hizo bien su trabajo.

¿De qué trabajo está orgulloso el PRI? ¿De haber hecho fraude con miles de millones de pesos de programas sociales usados como prebendas de gobierno? ¿De la compra de votos? ¿De controlar al árbitro electoral con carretadas de dinero? ¿De manipular el conteo de votos? ¿De intimidar a representantes de casillas? ¿De comprar complicidades?
A pesar de todo el dinero invertido, de las movilizaciones y compra de votos, de la manipulación de los resultados, el PRI apenas arañó una presunta victoria que no le alcanzará para llegar con aliento al 2018.
Más que una bocanada de aire freso, el tricolor recibe el triunfo de Del Mazo como un enfermo terminal con respiración artificial, pues no se trata del aire limpio que da una victoria legal ni legítima, sino del oxígeno producido para quien está en declive.
Esta elección sucia y cuestionada del Estado de México remarca precisamente esta historia de corrupción e impunidad que trae consigo el PRI en diversos estados y en el gobierno federal manchado por los escándalos de desvío de recursos, negocios oscuros y sobre todos actos de corrupción.
El PRI con Ochoa Reza al frente llegará a los comicios del próximo año arrastrando esta historia que ha generado la acumulación del enojo social y que lo ha llevado a perder en las últimas elecciones los estados de Durango, Quintana Roo, Veracruz, Tamaulipas, Chihuahua, Michoacán y Nayarit.
Una victoria como la del Estado de México no abona nada en la tarea de convencer a una sociedad harta de la corrupción, el fraude, la mentira, la manipulación y el robo con el que se identifica al actual gobierno.
Es por eso que el festejo de Del mazo, el domingo 4, fue completamente desangelado, frío y sin una militancia convencida, sino más bien una celebración de trámite. Es por eso que el supuesto triunfo en el Estado de México es respiración artificial, más que un nuevo aliento de fuerza para el PRI rumbo al 2018.


El decálogo del fraude electoral y la elección de Estado en Edomex


 (apro).- El mayor autoengaño político en México es la creencia de que las elecciones son libres, democráticas y equitativas. El fraude electoral ya no sólo lo aplica un partido: el PRI. Se ha “normalizado” como práctica en el PAN, PRD y otros, ante la certeza de que el voto es una mercancía y no un derecho, y que la “alquimia” es una franquicia exportada por el PRI.
En competencias tan reñidas como en el Estado de México o en Coahuila, el fraude electoral se vuelve más visible e indignante porque ahí observamos con todo su despliegue las artimañas para impedir la equidad y la justicia electoral: compra y coacción del voto, intimidación vía telefónica y redes sociales (el ingrediente nuevo), alteración del padrón electoral, condicionamiento de programas y servicios públicos, y el uso del crimen organizado y del aparato burocrático para aplastar al opositor.
¿Por qué hablamos de fraude? Aquí damos diez elementos

1. Elección de Estado.- En primer lugar, porque el fraude consistió en una sistemática operación de Estado para evitar el sufragio libre, secreto e informado. El ingrediente más claro y exhibido con toda obscenidad fue la promoción del PRI y de su candidato con los recursos y los programas públicos del gobierno federal, el gobierno estatal y la mayoría de los gobiernos municipales.
Más de 90 visitas de los secretarios del gabinete federal con la clara encomienda de hacerse cargo de una región mexiquense. Desde La Gaviota hasta el secretario de Hacienda, José Antonio Meade, pasando por la titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), Rosario Robles, y el titular de Desarrollo Social, Luis Enrique Miranda Nava, fueron de matraqueros y operadores de la compra del voto de forma descarada, a favor del PRI.
El caso más escandaloso fue el del secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, quien inauguró obras de la SCT en plena campaña electoral, se montó en una expedición contra el líder nacional de Morena, Andrés Manuel López Obrador, como si se tratara de una elección presidencial.
Ruiz Esparza salió a defender y a “tirar línea” para que la empresa OHL dijera lo necesario para maquillar su expediente lleno de indicios de corrupción. OHL-México es una empresa político-electoral desde la época de Arturo Montiel. Lo dicen todos. Lo saben sus propios funcionarios. No en balde, el lunes 5 OHL registró un incremento de 5% en el valor de sus acciones en la Bolsa Mexicana de Valores.
La elección de Estado incluyó la abierta intervención del gobierno de Eruviel Ávila. La operación incorporó desde el reparto del dinero a través de la tarjeta La Efectiva, hasta el uso y abuso de los medios públicos mexiquenses y de los programas sociales estatales para beneficiar al PRI.
El propio Enrique Peña Nieto dejó la investidura para reunirse en dos ocasiones con los arzobispos del Estado de México en Los Pinos, para ofrecerles “lo que quieran” a cambio del apoyo de los jerarcas católicos a su primo.
La conformación del Instituto Electoral del Estado de México (IEEM) y del tribunal local se alineó a los intereses del PRI-gobierno desde la llegada de Pedro Zamudio como presidente del organismo. El IEEM pasó por alto todas las irregularidades, y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación desestimó castigar al PRI por el reparto de despensas, de 2 mil 750 pesos en cada tarjeta La Efectiva y la realización de las “ferias integrales de servicios” en Huixquilucan y Zinancatepec, con el argumento de que Morena y el PRD no presentaron pruebas suficientes.
2.Turismo electoral.- El mayor número de denuncias presentadas ante la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (FEPADE) antes de la campaña y del día de la votación fue por la alteración del Registro Federal de Electores para realizar el famoso “turismo electoral” (incluir a electores de otros estados). Fueron 157 de un total de 235.
3. Peculado electoral.- El delito más extendido en el Estado de México fue destinar bienes o servicios para apoyar al candidato del PRI. Por ejemplo, el senador Mario Delgado documentó que Rosario Robles entregó 700 títulos de propiedad mediante el programa “Papelito Habla” a simpatizantes del PRI. El titular de Hacienda, José Antonio Meade, entregó 150 fichas de recuperación de recursos del ahorro para el retiro a personas de 65 años o más. La hija del gobernador mexiquense, María Isis Ávila Muñoz, titular del DIF, afirmó que en 2017 entregarían 25 mil tarjetas La Efectiva, y hasta principios de abril habían entregado 9 mil 800 tarjetas.
4. Compra y coacción del voto.- La entrega de una tarjeta rosa de cartón, con el título Salario Rosa, se convirtió en el operativo más extenso del candidato Del Mazo para comprar el voto. A cambio de las credenciales de elector regalaron 3 mil pesos. Y en muchos casos ni siquiera pidieron la credencial porque ya tenían los datos y las fotos de los beneficiarios. Utilizaron el mismo padrón que desplegaron en 2012, durante la elección presidencial.
La tarjeta rosa violó abiertamente el artículo 209 de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales que prohíbe “la entrega de cualquier tipo, en el que se oferte o entregue algún beneficio directo, indirecto, mediato o inmediato, en especie o efectivo, a través de cualquier sistema que implique la entrega de un bien o servicio”.
5. Uso parcial de los medios: la guerra sucia.- La medición cuantitativa de spots y de entrevistas y participación de los candidatos en los medios electrónicos e impresos no distinguió la clara alineación de noticieros radiofónicos y televisivos para sobredimensionar la “guerra sucia” contra Morena.
Por ejemplo, el tema de Eva Cadena, “la recaudadora”, y los descuentos por nómina en Texcoco, durante el gobierno de Delfina Gómez, fue mencionado hasta el cansancio. El tema de la “desaparición” de 8 mil millones de pesos del erario de Eruviel Ávila casi nadie lo conoció.
6. Guerra sucia, desinformación en redes.- En el Estado de México se especializó la estrategia del “acarreo digital” a través de cuentas automatizadas (bots) para atacar a Delfina Gómez y a Josefina Vázquez (principalmente), y para sobrevender a Alfredo del Mazo. Fue tan obvia la estrategia que tuvo poco impacto electoral. Sin embargo, lo más perverso fue la guerra de rumores sobre una supuesta “declinación” de Juan Zepeda a favor de Delfina o inventos de supuestas amenazas de la candidata de Morena.
7. Narcomantas y llamadas telefónicas para inhibir el voto.-En la última parte de la campaña proliferaron en el Estado de México las llamadas anónimas vía telefónica para amenazar al electorado: que no acudieran a votar porque iban a realizarse secuestros y asaltos; que ya tenían sus datos por si votaban por Delfina Gómez, y otras llamadas falsas atribuyéndolas a la candidata de Morena. Frente a este operativo tan intenso, ni la FEPADE ni el IEEM hicieron nada.
Junto con esto “sembraron” coronas fúnebres, narcomantas y hasta cabezas de cerdo ensangrentadas frente a los centros de votación y oficinas de Morena. Ninguna de las miles de cámaras de seguridad del gobierno del Estado de México sirvió para que los policías investigaran quién fue, cómo fue, cuándo sembraron el pánico.
Nadie ha hecho la investigación de los call center desde donde salieron las llamadas telefónicas y la contratación de bots para inflar trending topics a favor de Del Mazo y en contra de Delfina.
8. Acarreo de votantes y retiro de credenciales de elector.- El día de la elección, el domingo 4, lo más documentado en redes sociales fueron los operativos para acarrear votantes a las casillas. La FEPADE detuvo dos camiones Pullman de Morelos que formarían parte de un operativo de más de 70 unidades para acarrear más de 3 mil votantes.
Otro sistema de “acarreo” se generó en las casillas especiales, a donde acudieron a votar masivamente elementos de la policía mexiquense, dejando sin boletas.
A través de un sofisticado sistema de “halconeo” en varios municipios se ejerció presión sobre los electores a través del sentido de su voto. Al menos en Ecatepec se documentaron varios casos.
9. Conteo rápido.- El IEEM decidió adelantar los resultados del “conteo rápido” que favorecieron a Alfredo del Mazo tomando una muestra de sólo mil 347 casillas de un total de más de 18 mil. José Blanco, en su artículo “Cártel Menguante” de La Jornada, afirmó que una muestra representativa debió incluir mil 818 casillas (casi 500 más) de los 125 municipios seleccionados.
10. Conteo alterado del PREP.- Cientos de fotografías se han reproducido en las redes sociales con cifras contradictorias entre las actas de las casillas (las “sábanas” a las puertas de las casillas) y las computadas en el sistema del IEEM. El representante de Morena, Ricardo Moreno, adelantó que impugnarán al menos ocho de los 45 distritos donde hubo subregistro de votos a favor de Delfina, se inflaron los votos a favor de Del Mazo, o simplemente no validaron los sufragios de Morena alegando que las actas “eran ilegibles”.
En estos distritos el número de votos nulos superó la diferencia entre los dos candidatos punteros. Además, se inflaron los votos a favor de Del Mazo, contando de manera doble los sufragios de su coalición con el Partido Verde y Nueva Alianza.
La fase más delicada es la que iniciará con el conteo en los 45 distritos electorales. Si la elección no se “limpia” con la apertura de al menos los paquetes electorales de ocho distritos, estaremos en una fase más del conflicto poselectoral.

El Estado de México soy yo



CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- El Estado de México es un microcosmos corregido y aumentado del autoritarismo previo a la alternancia de 2000, donde el Partido Revolucionario Institucional ha gobernado 88 años ininterrumpidos con absoluta impunidad. Durante casi nueve décadas los gobiernos surgidos de la cofradía tricolor han disfrutado del abuso de poder y el enriquecimiento descomunal, con la holgura derivada de una inmunidad garantizada por la protección que el PRI ha brindado a sus gobernadores mexiquenses desde 1929.
Se atribuye a Luis XIV de Francia, la expresión “L’État, c’est moi” (El Estado soy yo), que sintetiza la monarquía absoluta, sin contrapesos, en la que el monarca se identifica con el Estado, al reunir en su persona toda la autoridad de la nación, además de ejercer la soberanía por derecho divino, por lo cual sólo es responsable ante Dios. Mutatis mutandis, algo similar ha ocurrido con el PRI y los gobernadores surgidos de sus filas en el Estado de México desde hace casi 90 años. Los gobernadores han sido pequeños reyezuelos locales que desde el Ejecutivo estatal han controlado de manera casi absoluta los poderes Legislativo y Judicial, así como a los medios de comunicación de la entidad, tal como lo hacía el presidente de la República en la época dorada del autoritarismo mexicano. En esos años el mandatario en turno era a los gobernadores lo que Dios a los reyes absolutistas: sólo respondían ante él. Hoy, esa situación se ha reproducido con creces al tener a un presidente oriundo de Atlacomulco.
Daniel Cosío Villegas definió el sistema político mexicano autoritario como “una Monarquía Absoluta Sexenal y Hereditaria por Línea Transversal”. Esa definición hecha en 1972 es claramente aplicable al Estado de México. Antes de las elecciones de este domingo 4, el escenario monárquico era patente: Arropado por la capa del PRI, el heredero de la dinastía Atlacomulco-Del Mazo al trono de Toluca se soñaba como Alfredo III, confiado en que el desbordado apoyo graciosamente otorgado por su primo Enrique Peña Nieto en dinero, especie y artimañas –sumado al beneplácito de la autoridad electoral– le asegurarían la anhelada silla.
Si el presidente Peña Nieto podrá seguir diciéndose al espejo “El Estado de México soy yo”, lo sabremos con certeza cuando el Instituto Nacional Electoral (INE) dé a conocer los resultados oficiales de los comicios. En ese momento sabremos si la estrategia diseñada desde la Presidencia de la República para implementar una elección de Estado en favor del candidato del PRI logró su cometido. Escribo este texto el 31 de mayo, con la intención de examinar un proceso electoral que, además de prefigurar los comicios presidenciales del año próximo, revela información de gran importancia para medir el grado de madurez de la democracia mexicana, de acuerdo con los criterios que enuncio a continuación.
1. Fortaleza de las instituciones y las leyes electorales versus la capacidad del gobierno –y demás actores involucrados en la contienda– de burlarlas o violarlas. Si la maquinaria del gobierno y su partido conserva la suficiente fortaleza para definir el resultado de unas elecciones competidas con pluralidad de opciones, en un contexto de profundo descontento social y de una desaprobación de 90% a la gestión del mandatario en turno, se haría evidente la prevalencia de un autoritarismo competitivo. Si el PRI fuera derrotado, la posibilidad de retener la Presidencia disminuiría, como resultado de un proceso de maduración democrática.
2. Es preciso valorar con rigor si los comicios fueron realmente libres y equitativos o si la suma de irregularidades nos sitúa todavía en el nivel de la suciedad electoral propia del autoritarismo competitivo. Es conocida la capacidad de los gobiernos estatales de cooptar a las autoridades electorales locales, así como la excesiva permisividad del INE, la inutilidad de la Fiscalía Especializada para la Atención de los Delitos Electorales y, lo que es más grave, de la posibilidad de que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación avale una elección fraudulenta, como ocurrió en la presidencial de 2012.
3. ¿Qué grado de conciencia y sensatez política ha alcanzado el electorado mexicano (en este caso del mexiquense)? Decía Norberto Bobbio que la racionalidad del votante es una aspiración incumplida, incluso en las democracias desarrolladas. La pobreza y la desigualdad prevalecientes en México complican ese propósito. No obstante, especialistas en la materia –como Jorge Domínguez– han calificado al electorado mexicano como prudente y perspicaz. ¿Podemos decir que la ciudadanía mexiquense mostró sensatez en los comicios del domingo?

4. También es conveniente evaluar la confiabilidad de las encuestas electorales. La mayoría reducía la posibilidad de triunfo a sólo dos candidatos, el del PRI y la de Morena, con márgenes reducidos a favor de uno u otra. Tomo como ejemplo la encuesta del diario Reforma publicada el 31 de mayo, que situaba en empate técnico a los aspirantes de esos partidos (31.9% para Delfina Gómez y 30.7% para Alfredo del Mazo). Pero si sólo compitieran ellos dos, la morenista lo superaba por 12 puntos (44% contra 32%). Además, 75% de los mexiquenses opinaban que debía cambiar el partido en el gobierno. Del Mazo acumulaba mucho mayor percepción negativa que su adversaria: 48% nunca votarían por él (vs. 15% por Delfina); 41% lo consideraba más corrupto (a Gómez 10%); y 34% más mentiroso (a Gómez 10%). En este caso, la demoscopia revela un buen grado de sensatez del electorado mexiquense. ¿Lo confirmaron las urnas?
En lo personal, pienso que la pseudomonarquía priista en el Estado de México debiera poner fin a esa cleptocracia que hoy también gobierna a la República. El estilo Atlacomulco de gobernar que concibe la función pública como un medio para hacer negocios y enriquecerse a niveles de escándalo, como el de la familia Hank o como el mostrado por las relaciones ilegales e indecorosas del clan Peña con los consorcios Higa y OHL, son absolutamente inadmisibles en un estado de derecho. Espero que las urnas hayan corroborado esa exigencia democrática.

Este análisis se publicó en la edición 2118 de la revista Proceso del 4 de junio de 2017.

Hay un creciente poder de la izquierda pero también medidas del PRI para reprimirlo con maquinaria electoral corrupta: Observadora internacional




 
El día de ayer una de las invitadas internacionales Christy Thornton del Congreso Norteamericano de América Latina (NACLA) publicó ” hay un creciente poder de la izquierda mexicana, pero también medidas del partido gobernante para reprimirlo y operar una “corrupta máquina electoral” en su contra.
 
Señaló que visitó “casas amigas” del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y vio escenas de coacción del voto, que se trasladaron a votantes en autobuses para emitir su sufragio en casillas especiales con la ayuda de mujeres con listas de las personas para controlar y comprar el voto, así como una disputa entre votantes de una casilla especial tras habérseles dicho que las boletas se habían agotado.
 
Asimismo, la activista destacó la amenaza de violencia contra los representantes de Movimiento Regeneración Nacional (Morena) antes de la elección como las llamadas telefónicas y el arrojo de cabezas de cerdo ensangrentadas fuera de locales de ese partido.
 
Agregó que el PRI coaccionó “a los votantes a través de organizar el transporte del grupo a los lugares de votación (lo cual es ilegal en México), obligando a los votantes a abordar los autobuses y votar por el partido, y mantener listas de quienes lo hicieron.”
 
Finalmente, incluyó en su relato, que los representantes de Morena no acudieron a las casillas de Ciudad Cuauhtémoc, donde esta asentada la agrupación priísta Antorcha Campesina,pues “habían recibido llamadas amenazantes”.

6/07/2017

Elecciones en Edomex evidencian “vulnerabilidades” del PRI y “legitimidad” de Morena: NYT


Consejero del IEEM reconoce inconsistencias en PREP de Edomex; afirma que también hubo terrorismo electoral y levantones



El consejero del Instituto Electoral del Estado de México( IEEM) Bernardo Barranco, reconoció las inconsistencias en  el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP ) de Estado de México y señaló que este miércoles que inicien los cómputos distritales, los paquetes que presenten irregularidades serán abiertos.
Dijo que, por ejemplo, se abrirán los paquetes en donde  “el número de votos exceda al de ciudadanos registrados en la lista nominal de esa casilla, cuando no sean legibles las letras y números en las actas, cuando haya alteraciones visibles, cuando los votos nulos sean mayor a la diferencia entre el primero y segundo lugar” explicó al señalar que existe una serie de causales que determinan que paquetes se abren y se van a recontar.
Puntualizó que,de los 45 distritos electorales hay 18 mil casillas en donde cada representante tiene copia del acta y de esa forma se validará si el número es correcto o no.Barranco indicó que existen problemas “normales” como de interpretación de números y otros y adelantó que el de que decidan los representantes de los partidos con base a su acta si abrir o no el paquete, es un “proceso tortuoso” que lleva muchas horas de por medio.
Asimismo, Barranco afirmó que existió terrorismo electoral y levantones “A mí me la hicieron a las 03 de la mañana. Me llamaron dos veces, pensé que era para la propaganda política y no contesté, pero insistieron y pensé ‘no vaya a ser alguno de mis hijos o una emergencia’. Colgué y me mentaron la madre. Así nomás” dijo.
Por lo que consideró, que eran personas que tenían datos de los presidentes y funcionarios de casillas, pues cabe señalar que en 19 casillas los presidentes tuvieron que ser seleccionados de la fila porque quienes fueron capacitados no llegaron “Estamos hablando de casi cuatro mil ciudadanos que había sido capacitados” detalló.
Finalmente agregó “El previo en el Estado de México fue salvaje. Hubo lo que algunos consejeros llamaron terrorismo electoral, crearon cierto ambiente donde la apuesta era al voto duro. Fue realmente difícil.”

6/06/2017

Otra vez, se jodieron al López Obrador por PRI/PAN/PRD, con las mismas o modernas armas

Pedro Echeverría V.


1. Yo deseaba que en el Estado de México ganara ayer Delfina Gómez, la candidata de López Obrador; pero era obligado que perdiera frente a Del Mazo del PRI y su amplia alianza. Bastaba con que declinara el PRD y esos dos puntos de ventaja serían suficientes para que Morena derrotara al PRI. Pero si el PRD hubiese declinado, el PAN lo haría a favor del mismo PRI. Eso es lo que se conoce como "democracia", una basura política donde ganan los partidos que manejan más dinero para comprar medios de información, votos y negociadores. Era importante la victoria del lópezobradorismo porque animaría a sus seguidores y –aunque Morena creció como partido- lo mismo se dijo en Grecia con Siryza, en España con Podemos, con el PRD mexicano al nacer, el capitalismo y el sistema de explotación y miseria, siguen vivitos y coleando.

2. No sólo admiro a López Obrador por su trabajo durante más de 15 años visitando a diario todos los municipios del país, como nadie lo ha hecho en toda la historia de México; también por esa paciencia  y optimismo extremo de AMLO, que personalmente ya no poseo después de 57 años de activismo izquierdista y de análisis de las luchas sociales y el Estado. La realidad es que el extremado pacifismo y electoralismo de AMLO frente al Estado produce desconfianza, hace pensar a muchos que sólo está en un "juego democrático"; pero al analizarse los avances de las derrotas o estancamientos de luchas guerrilleras y del movimiento sindical y social en las calles, no se puede echar al carajo el electoralismo.  Nos siguen derrotando por la clase dominante con las mismas o modernas armas y resulta vergonzoso seguir llorando nuestro destino.



3. Cuando arribé a la terminal camionera de Toluca a las nueve horas había gigantescas líneas de votantes alrededor de las mesas de votación y muchas protestas a pesar de la presencia de cientos de soldados uniformados disfrazados de policías. Me causó emoción pero después de recorrer la ciudad me encontré todo bien controlado y en paz. Tuve tiempo para regresar a la CDMX y de allí trasladarme a Netzahualcóyotl y estar toda la tarde. Cuando escuché los primeros resultados comprendí que todo había sido más de lo mismo: el PRI, al lograr que el PRD y el PAN –quienes firmaron el "Pacto por México"- no declinaran a favor de Morena, obtuvo como siempre, una gran victoria. Si López Obrador no pudo en 2006 a pesar de sus enormes y combativas movilizaciones, en 2012 y 2017 sin ellas se vio y verá totalmente derrotado. 

4. Cuauhtémoc Cárdenas –desde la posición de centro izquierda o socialdemócrata- pudo haber ganado la Presidencia en 1988 contra Salinas, pero en 1994 frente a Zedillo y en 2000 contra Fox, hizo el ridículo. López Obrador derrotó a Calderón electoralmente en 2006, pero sufrió un gran fraude; luego en 2012 fue nuevamente defraudado por Peña y no sabemos lo que pasará en 2018. Con excepción del Partido Morena y el Partido de Trabajo, todos los demás comen de la mano del gobierno y del presupuesto público. Si López Obrador no logra romper con esa dependencia de los grupos y partidos de poder, si no logra sumar a su causa movimientos sociales grandes como maestros, electricistas, petroleros, mineros, organizaciones campesinas y estudiantiles, el PRI/PAN/PRD lograrán sus objetivos con o sin "segunda vuelta electoral" (6/VI/17)


La credibilidad de un sistema en el que pierden los ciudadanos



Poco antes de que los comicios locales en cuatro entidades de la federación comenzaran, el presidente del Instituto Nacional Electoral, Lorenzo Córdova, afirmó que lo que más se está jugando en estas elecciones —aunque de manera primordial en las que se celebran en el Estado de México—no son los cargos de elección pública en sí mismos, sino la legitimidad y la credibilidad del andamiaje electoral en su conjunto, de cara a las votaciones federales de 2018. Aunque infortunada, la declaración de Córdova es acertada por varios motivos. El principal de ellos, quizá, es que sin importar por donde se los mire, en los comicios de este cuatro de junio todos los actores involucrados pierden.
Sin orden de importancia, el primero en perder es la autoridad electoral misma. Y es que a pesar de los titánicos esfuerzos de ésta por mostrarse ante la ciudadanía como entramado institucional neutral, justo y apegado a la legalidad que dictan las normas jurídicas que lo rigen; y a pesar aún de las sumas millonarias empleadas para eliminar del imaginario colectivo nacional el recuerdo de ese amargo sabor de boca que dejaron elecciones pasadas —marcadas por la violencia, el acarreo masivo, el dispendio en dádivas, la alteración o eliminación de boletas o la intransigencia ante las violaciones legales cometidas por los partidos políticos, etcétera—, el que la credibilidad del Instituto se resuelva en la determinación del ganador habla, por si propio, de una institucionalidad en la que la ciudadanía sigue observando las más despreciables prácticas del ancien régime: cuando el partido hegemónico (sin importar sus siglas: PNR, PRM, PRI), colonizando todo el aparato estatal, era el único encargado de declararse victorioso —porque nunca se asumió perdedor.
Las posturas, en este sentido, son más claras que nunca: de ganar el Partido Revolucionario Institucional lo único que el INE estaría ratificando es su acción subordinada a los intereses que se aglutinan en aquel partido. La victoria de Del Mazo, aquí, implicaría enviar a la población el mensaje de que nada ha cambiado en realidad, porque lo primero que se observaría es que el Instituto no estuvo dispuesto a permitir que la joya de la corona del priísmose deslizara hacía abajo y a la izquierda. El triunfo del Partido Acción Nacional y del de la Revolución Democrática, por su parte, no cambiaría en nada el panorama, toda vez que desde la firma del Pacto Por México, al asumir la presidencia de la República Enrique Peña Nieto, identificó a éstos dos partidos políticos como meros apéndices del priísmo, ya sin distinciones ideológicas o programitas entre unos y otros.
De frente a tal situación, la victoria de Delfina Gómez se antoja como la mejor posibilidad del INE de lavar su propia imagen y de dar, por lo menos, un poco la sensación de que la alternancia partidista (más nunca democrática) entre derechas (PRI, PAN y PRD) e izquierdas (Morena) también es posible en las grandes competencias por el botín del erario; y no sólo en municipalidades o algunas curules en senadurías y diputaciones, para cumplir con la cuota del color —más añeja que las cuotas de género. La cuestión es que si en el triunfo de Del Mazo el Instituto pierde ante la ciudadanía, en la victoria de Delfina Gómez lo hace ante la maquinaria de la cual dependen los puestos y los sueldos de sus funcionarios. En consecuencia, si el Instituto declara ganador al priísmo, en automático está sancionando que el sucesor de Enrique Peña Nieto en la presidencia de la república sea de su misma extracción partidista; y quién sabe, hasta del mismo seno familiar.
Los siguientes en perder son, por supuesto, los partidos políticos —y aquí pérdida es mera retórica, pues aún después de los comicios sus integrantes mantienen sus privilegios de clase. En las urnas, la derrota del priísmo, la verdad, se antoja distante. Siendo el único partido contendiente con el respaldo del gobierno federal, tanto en el plano del financiamiento cuanto en el de vocería y publirrelacionista oficial, sin mencionar el de cooptador por la vía de los programas de asistencia social: la única manera viable de vencerlo, por parte de la izquierda, es mediante una masiva movilización de sus cuadros y del voto no-partidista.
Por ello, si el priísmo es derrotado en las boletas, esa pérdida se extrapola de inmediato —aunque no de manera directa— a nivel federal. Pero si gana, la derrota es aún mayor, en términos, por un lado, de la renovada desacreditación que conllevaría al sistema electoral en su conjunto; y por el otro, de la profundización en la que se encausarían la violencia, la corrupción, la criminalidad, la pauperización social, etcétera, en la lógica de fortalecer aquellos mecanismos que imposibiliten que cualquier otro partido, de izquierda o de derecha, se vuelva a aproximar tanto a la posibilidad de desbancar al priísmo de sus posiciones clave para mantener su hegemonía en la escala nacional. Una victoria del PRI, hoy, significaría avanzar hacia un punto de no retorno en el que la coerción del voto sólo puede seguir escalando en su violencia, habida cuenta de la desacreditación autoinducida.
Del lado del morenismo la victoria de Delfina Gómez le pinta, tanto al partido como a la entidad, una derrota más atroz que la que sufrirían lasalternativas de derecha. El que Delfina gane la gubernatura no se traduce en que Morena adquiera la capacidad de hacer valer su proyecto electoral con total libertad y un completo despliegue de contenidos. La gestión de Delfina, sin duda, se deberá enfrentar con la resistencia de las municipalidades y las diputaciones que aún sostengan sus antagónicos. Ello, sin sumarle más elementos, conlleva dos posibilidades: primera, se llega a un punto de inamovilidad en la administración estatal; segunda, el enfrentamiento se hace tan descarnado que la asignación de recursos, la implementación de programas etc., profundiza las desgracias de sus gobernados.
Si Morena decide negociar con sus antagónicos ideológicos, priísmo, panismo o perredismo por igual, pierde frente a su electorado menos sectarista; afectando directamente la captación de votos no-morenistas para los siguientes comicios. Es decir, en estricto, estaría validando la posición de sus detractores: que Morena es, después de la demagogia y el populismo de sumesiánico líder, más de lo mismo que ofrecen el PRI, el PAN y el PRD sin tanto drama político —y hasta con un dejo de civilidad y corrección política. Pero si decide la confrontación, antes que la traición de la agenda ideológica y programática con la que se ha vendido como algo distinto al statu quo partidista, la cuestión sería que Morena, en general; y Delfina Gómez, en particular; se estarían enfrentando ante una serie de dispositivos desplegados por PAN, PRI y PRD para hacer notar a la población que, el final del día, Morena no sabe gobernar. Los incrementos de acontecimientos delictivos, del uso de la violencia por parte de cárteles del narcotráfico, la intensificación de operativos castrenses, el desvío de recursos, y hasta el bloqueo de los mismos para impedir el correcto funcionamiento del andamiaje gubernamental de la entidad se antojan el pan de cada día.
Ahora bien, en todos los escenarios anteriores la población resulta afectada, y por ello, son los mexicanos quienes se presentan, en cualquier teatro de operaciones como los actores que más pierde. La cuestión es, no obstante, que al margen de los señalamientos anteriores hay una manera muy propia de la ciudadanía de perder, y de hacerlo de frente a sí misma. Por un lado, si se opta por votar atendiendo a la tradicional maquinaria que despliegan todos los partidos, sin excepción, para movilizar conciencias y boletas —desde monederos rosas, con un sueldazo de poco más de mil pesos mensuales para las amas de casa, hasta calentadores de agua solares, pasando por los vales de despensa, las despensas mismas, la posibilidad de obtener una pantalla plana o de pertenecer al padrón de algún programa social—, la derrota de la ciudadanía redundará en la legitimación de la podredumbre del sistema en su conjunto.
En efecto, lejos de introducir un cambio cualitativo en la manera en que tanto el sistema de partidos cuanto el andamiaje electoral funcionan en el país, el atender a los mecanismos de compra y coacción del voto que emplean los institutos políticos solo viene a rectificar que después de la contienda electoral éstos reproduzcan la misma lógica viciada de la cual la ciudadanía intenta escapar a través de la delegación de su voluntad. En este sentido, su pérdida mayor es la de afianzar la lógica de sujeción a la que se encuentra sometida para permitir que unos cuantos sectores se beneficien como clase privilegiada. Y lo cierto es que castigar a la estructura política nacional con la anulación del voto no hará ninguna diferencia.
Ahora bien, por el otro lado, la ciudadanía también pierde si asume que sólo por hoy, y por los días en los que el sistema le concede el privilegio de votar por un representante público, tiene la potestad de influir y determinar la manera en que su organización política comunitaria se lleva a cabo. El voto, en última instancia, es únicamente una parte ínfima de la enorme responsabilidad y cantidad de acciones que día a día cada habitante del país debe realizar para mejorar su entorno, para ratificar la validez de su vigencia o para modificarla como mejor le convenga. De ahí que la tarea de sufragar y conseguir el triunfo de la opción partidista de su preferencia no sea más que un parpadeo al cual deben seguir una profunda —militante, quizá— actividad ciudadana de control y gestión de la actividad política.
El entramado institucional del Estado mexicano es simplemente demasiado grande y profundo como para que se suponga, ilusoriamente, que el triunfo de una u otra opción electoral bastará para mejorar las cosas, aunque sea sólo en principio. Y por si ello fuese poco, los intereses internacionales —estadounidenses, primordialmente— son tan bastos y con tantos puntos de anclaje que abandonándose a la voluntad de la burocracia nacional para ejecutar el programa ideológico que representa es lo mismo que abandonarse a la colonización de la vida comunitaria por parte de intereses reducidos que ven en la gestión pública nada más que la puerta de entrada para amasar grandes fortunas.
Aunque sean procesos locales, en los comicios de este cuatro de junio se juega mucho más que la pura y simple posición de un gobernador o una gobernadora, de una diputación o una municipalidad. Las partes del conjunto que representa el sistema político mexicano no deben ser leídas como la mera suma de las partes, pues procediendo de esa manera lo único que se logra es validar la renuncia de la población a su potestad para darse la configuración política que más le sirva para alcanzar un mínimo de equidad y justicia

Fraude



Pedro Miguel
La Jornada 
Bueno, pues lo de este domingo en el Edomex fue una elección de Estado y hay un fraude en curso. Elección de Estado porque Enrique Peña Nieto metió funcionarios (el llamado gabinete mapache) y presupuestos para que le consiguieran a su primo los sufragios que el hartazgo social le negó; elección de Estado porque los ejecutivos federal y estatal pusieron todos los recursos lícitos e ilícitos para asegurar la permanencia del PRI en la entidad; elección de Estado porque desde el poder se desinformó, se difamó, se sembró el pánico, se financió y alentó a falsas oposiciones para dividir el voto; elección de Estado porque las corporaciones policiales nunca quisieron ver a quienes colocaron coronas fúnebres y supuestas narcomantas que eran en realidad boletines gubernamentales en formato distinto, ni a quienes dejaron promontorios de cabezas de cerdo ensangrentadas frente a los centros de votación y las oficinas de Morena, ni a quienes repartieron volantes apócrifos para desorientar a los votantes, ni a quienes contrataron millones de llamadas y mensajes de texto para apabullar a la ciudadanía con mentiras, ni a los call centers que engordaron sus cuentas con tales operativos, ni a quienes levantaron y agredieron a activistas de la oposición; elección de Estado porque esas mismas corporaciones fueron usadas para hostigar a dirigentes adversos al régimen; elección de Estado porque los recursos públicos fueron empleados con mayor descaro que nunca para inducir intenciones de voto.
Además, huele a fraude porque en el curso de la jornada se documentó el acarreo de votantes y la compra de sufragios, la cancelación injustificada de boletas en blanco y el cierre anticipado de casillas especiales y centenares de casos en los que los resultados de las actas de casilla fueron groseramente alterados a la hora de trasladarlos al Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) para favorecer a Alfredo del Mazo y restar votos a Delfina Gómez. Huele a fraude porque las intenciones negativas que –según todas las encuestas– carga el PRI en la entidad no dejan espacio para una votación como la que el Instituto Electoral del Estado de México (IEEM) pretende atribuirle (mediante el PREP o el conteo rápido) a su candidato, porque la difusión de los resultados preliminares arroja una gráfica estadísticamente imposible –del mismo estilo que la de los resultados preliminares presentados por el IFE de Luis Carlos Ugalde en el fraude de 2006– y porque el esperpéntico conteo rápido que presentó Pedro Zamudio Godínez, titular del IEEM, parece más un guión político difundido por órdenes superiores que un ejercicio estadístico.
En suma, en la fabricación de los resultados de los comicios fueron empleados cuatro clases de instrumentos de la distorsión electoral: a) la compra masiva de votos, el acarreo, el carrusel y otros clásicos de la mapachería; b) la adulteración (cibernética, manual o ambas) de los números del PREP; c) la intimidación y la violencia; d) la desinformación masiva, que va desde pomposas encuestas amañadas y publicadas en medios tradicionales hasta la siembra de miedo por medio de volantes, llamadas telefónicas y mensajes de texto. O sea, que se combinaron los medios empleados en los fraudes de 2006 y de 2012 para tratar de forjar una victoria imposible para el candidato del régimen.
El recuento distrital de mañana permitirá corregir algunas de las alteraciones, como las inconsistencias entre actas de casilla y números del PREP, mas no podrá descontar los cientos de miles de votos comprados que le están siendo adjudicados a Del Mazo y que, a juzgar por las intenciones negativas que venía cargando, podrían ser la mitad de su votación, o más.
Algunos viejos alquimistas medievales soñaban con transmutar en oro las materias execrables. Los alquimistas contemporáneos del régimen oligárquico están empeñados, una vez más, en convertir el oro de la voluntad popular en la inmundicia del fraude y la imposición.
Y la ciudadanía mexiquense agraviada, oprimida, saqueada, inundada y ofendida por la corrupción, la miseria la muerte y la zozobra consustanciales a ese régimen, tiene la última palabra.
Twitter: @Navegaciones

#Edomex y las Redes de Indignación


revoluciontrespuntocero.mx
By Carlos A. Jiménez Zarate
Los números no cuadran, el 4 de junio por la noche mientras el presidente del IEEM órgano local electoral dio a conocer un muestreo estadístico donde se daba por ganador a @alfredodelmazo tanto en los límites inferior como superior, mientras en el sistema preliminar de resultados electorales (PREP) la historia fue distinta ahí ganaba la maestra @DelfinaGomeza. Ante esta incoherencia numérica la palabra PREP se hizo tendencia en Twitter y alrededor de ella se estructuro una red de indignación y asombro ante indicios de un nuevo fraude electoral. La red del PREP genero varios grados de interacción social, es claro que una gran parte de la sociedad no está de acuerdo con la presentación de los datos electorales.

Las sospechas del posible fraude se volvieron más intensas cuando en la madrugada el PREP le daba el triunfo al candidato del PRI. En las primeras horas del 5 de junio se ha formado el trending topic #FraudeElectoral; el manejo burdo de los números de los votos de parte de la autoridad electoral recuerdan la jornada electoral presidencial del 2006 cuando el PREP fue poco a poco dando ventaja a Felipe Calderón (Haiga sido como haiga sido). Las redes sociales están indignadas y ubican en el centro de la interacción social la cuenta de la candidata de MORENA, aparece también la cuenta de @aristeguionline que  la ubica como uno de los medios de mayor difusión y análisis de lo acontecido en la jornada electoral y como blanco de la exigencia y respeto al voto la cuenta del @IEEM.

Los que anhelan que los ciudadanos acepten sin más el resultado manipulado de las elecciones no entienden que hoy la historia es distinta, las redes están indignadas ante la burda operación de estado que se fraguo en favor del candidato priista, y empiezan a salir miles de fotografías de las diferencias entre el PREP y las “sabanas electorales” que son los cartelones donde al cierre de las casillas los funcionarios escriben los resultados de la elección.
La indignación crece en las redes ante la simulación que se está llevando a cabo, la voluntad del pueblo una vez más parece no importar. Más allá del actuar de los partidos políticos debe generarse un movimiento social que traslade la indignación de las redes a los espacios públicos, es un derecho inalienable el respeto al voto y es tiempo ya que se impida el triunfo de otro fraude electoral.

6/05/2017

Edomex: democracia disfuncional




La Jornada 
Las elecciones estatales efectuadas ayer en el estado de México se encaminaban, con la información disponible al cierre de esta edición, hacia un conflicto poselectoral por la vía judicial. Ello es así porque, poco después de que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) reclamaron el triunfo para sus candidatos, Alfredo del Mazo Maza y Delfina Gómez Álvarez, respectivamente el presidente del Instituto Electoral del Estado de México (IEEM), Pedro Zamudio, divulgó un conteo rápido no oficial y que sólo marcaba una tendencia, en el que el priísta tendría una ventaja de dos puntos porcentuales sobre la ex alcaldesa de Texcoco. Minutos más tarde, el presidente nacional de Morena, Andrés Manuel López Obrador, calificó de descontón el anuncio del IEEM, señaló que los resultados del ejercicio no corresponden a la realidad y anunció que su partido no lo acepta.
Las anticipaciones a los resultados finales de la jornada electoral –en la que también se realizaron elecciones estatales en Coahuila y Nayarit y municipales en Veracruz– arrojan, de manera irremediable, la sombra de la sospecha sobre ellos. A la luz de lo ocurrido en las últimas horas de ayer, cabe dudar que los candidatos punteros vayan a aceptar las cifras finales, sean cuales sean.
Tal circunstancia resulta particularmente preocupante en el caso del estado de México, la entidad con mayor número de votantes en el país, y en cuyo proceso electoral se prefiguran los comicios presidenciales del año próximo.
Y, a menos que se presente el escenario improbable en el que uno de los contendientes acepte los números finales de la elección, el curso previsible es una querella legal de resultados inciertos en la que tendrá que intervenir el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
Tal perspectiva es del todo indeseable, si se considera que los dos comicios presidenciales anteriores (2006 y 2012) han terminado en esa instancia judicial a la que debería recurrirse por excepción, lo que habla a su vez de la nula capacidad de los procesos electorales regulares de arrojar resultados confiables, verosímiles y aceptables para todas las partes, algo que debería ser parte de la normalidad democrática.
En suma –y a reserva de comentar en este espacio lo ocurrido ayer en Coahuila, Nayarit y Veracruz–, son los comicios mexiquenses los que marcan la tendencia de la institucionalidad y los procesos electorales, y lo sucedido allí indica que sigue su curso el grave deterioro por el que ambos atraviesan y que el país posee una democracia disfuncional.

6/04/2017

Especial elecciones 2017 : Intimidación y violencia preceden elecciones de hoy


Laboratorio electoral
Circula cartel apócrifo del IEEM
Intimidación, sello de comicios locales
Tiran cabezas de puerco como amenaza


Periódico La Jornada

Foto
Cabezas de cerdo fueron arrojadas frente a varias de las sedes de Morena
 en el EdomexFoto tomada de Internet
Decenas de cabezas de cerdo cubiertas de pintura roja, algunas acompañadas de amenazas escritas en cartulina y otras con coronas de flores, fueron arrojadas en distintos puntos de la entidad, entre ellas instalaciones donde serán colocadas casillas de votación este 4 de junio, fuera de oficinas del partido Morena en Ixtapaluca y frente al domicilio del ex alcalde Luis Enrique Martínez Ventura en Valle de Chalco.
En el Valle de Toluca, las cabezas fueron tiradas en Ixtlahuaca, además de una corona de flores fuera del domicilio de Joel Sánchez, promotor de Morena en la comunidad de San Bartolo.
Martínez Ventura ha sido dos veces alcalde por el PRI (2000-2003 y 2009-2012) y diputado local de 2012 a 2015; abandonó el tricolor para apoyar a Morena. La cabeza porcina estaba en una mochila; en una cartulina pegada escribieron: no hay plazo que no se cumpla, tienes 24 horas para largarte; es para ti, Enrique.
Policías municipales de la localidad también retiraron los desechos de animal que fueron arrojados sobre la avenida Cuauhtémoc, frente a las oficinas municipales de Morena en Ixtapaluca.
En la zona noroeste del Valle de México, vecinos de Cuautitlán Izcalli, Tlalnepantla y Tecámac reportaron a la policía las cabezas de cerdo en sitios donde serán colocadas las urnas este domingo.
También en Tlalnepantla, Cuautitlán Izcalli y hasta en las inmediaciones de la terminal Ojo de Agua del Mexibús, en el municipio de Tecámac, fueron abandonadas cabezas de cerdo y hasta una cruz de madera.
El dirigente estatal de Morena, Horacio Duarte Olivares, indicó que existe una clara intención de quienes no quieren dejar el poder de generar temor entre los electores para inhibir la participación ciudadana, y pidió a la gente que salga a votar; exigió a las autoridades federales y estatales garantizar condiciones de paz y tranquilidad para que la gente pueda salir a sufragar con seguridad.
En un comunicado Duarte Olivares comentó: Los mexiquenses estamos por concluir un proceso histórico y saldremos a votar en paz y en libertad, pese a ello, algunos que se aferran al poder han intentado manchar la elección, generando desinformación, calumnias, temor, queriendo hacer que la gente no salga a votar.
El presidente del IEEM, Pedro Zamudio, pidió a los votantes no dejarse amedrentar ni que nadie les inhiba para ir a votar libremente, aseguró que no existen focos rojos en el estado y que todo está todo dispuesto para que se instalen las 18 mil 605 casillas.
El presidente del organismo informó que presentó una denuncia ante la Fepade por la aparición de un cartel que circula en las redes sociales donde presuntamente el IEEM hace una serie de recomendaciones a los ciudadanos sobre cómo actuar en caso de que se registre violencia en las casillas.
Este cartel o fotografía es falso. Generar temor de esta forma es considerado un delito, dijo.
Por otra parte, cuatro hombres fuertemente armados amagaron al diputado federal Rodrigo Abdalá y a un grupo de personas que lo acompañaban en la carretera que comunica a Villa del Carbón con Atlacomulco. Los delincuentes intentaron bajar de su vehículo al legislador y sus compañeros de Morena, después de que habían entregado los listados de representantes de casilla de su partido en la zona boscosa de Pueblo Nuevo.
El legislador denunció que al abandonar Pueblo Nuevo fue seguido por una camioneta, más adelante intentaron interceptarlo, pero emprendí la huida en reversa y más adelante di vuelta en dirección de Pueblo Nuevo. Con el miedo que sentíamos logramos llegar a la población. Aquí permaneceremos porque corremos riesgo.
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Laboratorio electoral
La sombra de la violencia empaña proceso en Veracruz
Hay tres muertes ligadas a campañas
 

Periódico La Jornada
Foto
Este domingo deberán instalarse 15 mil 740 casillas 
en los estados de Coahuila, Nayarit y Veracruz

En Veracruz, durante la semana previa a la jornada electoral de este domingo, se reportó el deceso de tres personas en el contexto de la violencia electoral que se desató en los municipios de Mixtla de Altamirano, Amatlán de los Reyes y Catemaco.

El partido Movimiento Ciudadano (MC) denunció que seis de sus candidatos han sufrido agresiones en los municipios de Altotonga, Coscomatepec y San Juan Ixmatlahuacan.

El dirigente estatal de MC, Armando Méndez de la Luz, detalló que la última agresión fue en Amatlán de los Reyes, donde un grupo de personas disparó con armas de fuego contra militantes de su partido. Dos mujeres resultaron heridas, y una de ellas falleció más tarde.

Foto
En el municipio de Mixtla de Altamirano, donde militantes del PRI agredieron a simpatizantes de Morena, perdió la vida Alfredo Tlaxcaltecatl, de 24 años, y otras tres personas quedaron lesionadas.

Miles de observadores electorales vigilarán en cuatro 
estados la jornada de este domingo
Foto Carlos Ramos Mamahua


En el municipio de Catemaco se registró un enfrentamiento frente al domicilio del presidente municipal, Jorge González Azamar, a raíz de versiones sobre la presencia de camionetas con despensas.


La revisión de las unidades dio lugar a un enfrentamiento entre simpatizantes de varios partidos, lo que derivó en la detonación de ramas de fuego que concluyó con la muerte de una persona.

Además, se registraron varios conatos de enfrentamiento, retenciones de operadores políticos, robo de boletas en consejos municipales, intervención de bodegas con despensas y la aparición de mantas con mensajes de intimidación.

Debido a la gravedad de las confrontaciones, el Organismo Público Local Electoral (OPLE) advirtió que dará especial seguimiento a la jornada de este domingo, en cinco municipios que considera focos rojos en materia de seguridad: Coatzacoalcos, Mixtla de Altamirano, Coxquihui, Zongolica y Alvarado.

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Laboratorio electoral
Día D en el Edomex
Elección estratégica en la carrera por 2018
Tendrá el PRI este domingo un ejército de 40 mil personas en casillas
Candidatos se enfocaron en municipios conurbados; destacan visitas a Ecatepec


Foto
Integración y distribución de papelería en el Instituto
 Electoral del Estado de México Foto Cuartoscuro

Periódico La Jornada

No sólo por sus proporciones demográficas, que se resumen en 11 millones 300 mil votantes –el padrón más grande en el país–, sino también por su peso político y su historia ligada al partido en el poder, las elecciones del estado de México que se celebran este domingo trascienden, con mucho, el efecto estatal. La importancia que todos los partidos le confirieron a las campañas en la entidad revelan el carácter estratégico de estos comicios en la carrera por la renovación presidencial de 2018.
Garantizar que puedan ejercer su derecho los millones de votantes implicará la instalación de 18 mil 605 casillas y el despliegue de al menos 74 mil funcionarios de casilla en los 125 municipios de la entidad, de los cuales 19 concentran 70 por ciento del total de votantes. A excepción de Toluca y Metepec, los 17 restantes se agrupan en la zona metropolitana del Valle de México.
No ha sido la más cara, pero…
Esta elección se perfilaba como la más cara de la historia, pues el Instituto Electoral del estado de México (IEEM) fijó un tope de gastos de campaña de 285 millones de pesos. La cifra escandalizó a los propios partidos que se vieron obligados a asumir un compromiso público para no gastar más de 142.5 millones de pesos, la mitad del tope legal.
Según el reporte de gastos de candidatos del Instituto Nacional Electoral, hasta el 27 de mayo se han invertido 253 millones de pesos –un promedio de 782 mil pesos diarios– entre todos. Alfredo de Mazo, del PRI, ha tenido mayores gastos con 85.7 millones; Josefina Vázquez Mota, del PAN, 72.5 millones de pesos; Juan Zepeda del PRD, 43 millones, y Delfina Gómez, de Morena, 40.7 millones.
El mayor gasto se dirigió a la propaganda en vía pública, anuncios en espectaculares, vallas, parabuses y vinilonas. No obstante, especialistas indican que los gastos se incrementarán sustancialmente hoy, por la movilización del electorado a las urnas y la operación de estructuras partidistas.
Tan sólo de financiamiento público, Del Mazo recibió 123 millones de pesos (a lo que se sumarían las aportaciones privadas, que podrían duplicar la cifra en todos los casos); el PAN recibió 46 millones; al PRD se le asignaron 37 millones, y a Morena 29 millones de pesos.
Conteo antes de la 23 horas
Aunque se anticipa una elección muy competida, el IEEM tiene previsto dar a conocer el conteo rápido antes de las 23 horas de hoy, un instrumento de alta confiabilidad que, a partir de una muestra de casillas, presentará los resultados con márgenes máximo y mínimo que obtendría cada uno de los candidatos.
Si la contienda es muy cerrada, esta información podría no anticipar al ganador de la elección, aunque, por otro lado, en las proyecciones del propio organismo electoral se estima que para esa hora ya se contará con 90 por ciento de las casillas capturadas en el Programa de Resultados Electorales Preliminares.
Campañas con guerra sucia
Durante los 60 días de campaña, los partidos han utilizado intensamente la guerra sucia y desacreditación del adversario, por lo que casi todos los candidatos fueron acusados de corrupción. En paralelo, Morena, PAN y PRD denunciaron la intromisión del gobierno federal y estatal para favorecer al PRI mediante la operación de programas sociales estatales y federales, así como dádivas.
A pesar del cruce de acusaciones de corrupción entre los contendientes, el IEEM no aplicó una sola sanción a los partidos por no encontrar elementos en las más de 150 quejas que se han presentado. La mayor parte de los expedientes se han desechado por la inexistencia de ilícitos. Solo se impusieron pequeñas multas económicas a Morena y el PAN por su propaganda y actos anticipados de campaña.
La Fiscalía Especializada de Atención a Delitos Electorales (Fepade) ha dado trámite a más de 258 denuncias, la mayoría por compra del voto, condicionamiento de programas sociales, financiamiento ilícito en las campañas y retención de credencial de elector, sin que hasta el momento se haya fincado responsabilidad penal alguna.
Para esta elección, PRI y Morena serán los únicos partidos tendrán representantes en todas las casillas, en tanto que PAN y PRD cubrirán alrededor de 95 por ciento de casillas. Con la mayor estructura del estado, el PRI acreditó a titulares y suplentes en las casillas, además de representantes generales para tener un ejército de 40 mil personas.
Morena acreditó a titulares para 18 mil 605 casillas y algunos suplentes. Desde hace dos años, José Ramón López Beltrán, hijo de Andrés Manuel López Obrador, se encargó de conformar una estructura electoral en los 125 municipios.
Durante la campaña, los candidatos han concentrado su proselitismo en el Valle de México, donde se concentra más de 70 por ciento del electorado. Alfredo del Mazo, Delfina Gómez, Juan Zepeda y Josefina Vázquez Mota estuvieron en Ecatepec, el municipio con mas votantes, más de cinco ocasiones.
En Tlalnepantla y Naucalpan lo hicieron en más de tres ocasiones, lo mismo que en Nezahualcóyotl y Toluca, considerados dentro de los diez más poblados. Del Mazo dio prioridad a Texcoco, bastión de Morena, y Chimalhuacán, donde gobierna la organización priísta Antorcha Campesina.
Delfina fue insistente en Nezahualcóyotl, con la idea de arrebatarle votos al PRD; Zepeda fue el único que recorrió la zona sur del estado, tanto la tierra caliente que colinda con Michoacán y Guerrero como la parte limítrofe con Morelos. Vázquez Mota se centró en el corredor azul y en Ecatepec, Nezahualcóyotl y Toluca.