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8/22/2026

Protestar también es un derecho: CDHCM advierte violencia y estigmatización contra mujeres en las calles

 

La Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México (CDHCM) llamó a garantizar que las mujeres puedan ejercer su derecho a la protesta social con libertad, seguridad y dignidad, luego de documentar que persisten prácticas de contención, uso de la fuerza, estigmatización y otras posibles afectaciones a los derechos humanos de quienes participan en movilizaciones.

El señalamiento forma parte del Informe Anual 2025, Volumen II. Protección a mujeres en contextos de movilización y protesta social en la Ciudad de México, presentado junto con el informe general de actividades del organismo. El documento coloca bajo la lupa las condiciones en que mujeres, colectivas feministas y otros procesos colectivos encabezados o sostenidos por mujeres ocupan el espacio público para exigir justicia, igualdad y el cumplimiento de sus derechos.

El informe general de la CDHCM reportó que durante 2025 el organismo brindó más de 53 mil servicios de orientación, apoyo y protección, además de registrar 7 mil 715 expedientes de queja para su investigación en las cuatro Visitadurías Generales. En ese periodo emitió 13 recomendaciones dirigidas a distintas autoridades.

La presidenta de la CDHCM, María Dolores González Saravia, señaló que el informe permite observar el trabajo institucional realizado en agendas de grupos prioritarios, restitución de derechos, atención territorial, acompañamiento a procesos de búsqueda de personas desaparecidas y movilizaciones y protestas sociales.

La Comisión también planteó grupos de trabajo sobre temas como el derecho al cuidado, los derechos de víctimas de desaparición, la protesta, la salud mental de las juventudes, el derecho a la ciudad y el debido proceso.

Sin embargo, el volumen dedicado a las mujeres muestra una problemática específica: que el reconocimiento de la protesta como derecho humano todavía no se traduce plenamente en la forma en que las autoridades responden a las mujeres que salen a las calles.

2025, el año con más quejas por posibles violaciones en movilizaciones

La investigación de la CDHCM sistematizó información de 2020 a 2025 sobre servicios, quejas, recomendaciones, acompañamiento institucional y cobertura mediática de movilizaciones.

En ese periodo identificó 293 servicios vinculados con contextos de movilización y protesta social. De ellos, 67 correspondieron a 2025, la cifra más alta del periodo analizado. Al menos 216 servicios estuvieron relacionados con mujeres, equivalentes a 73.7 por ciento del total.

En esos servicios se identificaron 493 personas y colectivos agraviados: 280 mujeres, 137 hombres, 73 colectivos y tres registros anónimos. Las mujeres representaron 56.8 por ciento de las personas y colectivos agraviados registrados en este universo.

La tendencia también aparece en los expedientes de queja. Entre 2020 y 2025 la Comisión identificó 163 expedientes vinculados con presuntos hechos violatorios de derechos humanos ocurridos en movilizaciones sociales. De ellos, 36 correspondieron a 2025, el número más alto de todo el periodo. En esos expedientes se identificaron como personas agraviadas 179 mujeres, 101 hombres, 30 colectivos y un registro anónimo.

La CDHCM advierte que estos datos corresponden a quejas por presuntas violaciones y no constituyen por sí mismos una determinación de responsabilidad. No obstante, permiten identificar patrones y riesgos que requieren revisión institucional.

Uso de la fuerza, la principal problemática documentada

El uso excesivo, arbitrario o indebido de la fuerza fue la problemática que apareció con mayor frecuencia en las narraciones de los expedientes analizados: se identificó en al menos 71 casos.

Dentro de esta categoría se incluyen agresiones físicas, utilización de objetos o agentes irritantes, lesiones, amenazas e intimidación. La Comisión también identificó al menos 60 casos con agresiones físicas, además de 36 menciones relacionadas con lesiones corporales, 35 con intimidación o amenazas, 30 con agresiones verbales, 16 con uso de armas u objetos y tres con agresiones de carácter sexual.

En las quejas, los derechos más mencionados fueron la libertad de expresión, con 79 menciones, y la integridad personal, con 72. La Comisión advierte que ambos derechos están estrechamente relacionados, pues las intervenciones destinadas a liberar espacios públicos pueden afectar directamente la integridad de quienes participan cuando recurren a la fuerza, intimidaciones o detenciones.

El análisis también encontró que 46 de los 163 expedientes correspondieron a movilizaciones protagonizadas por mujeres, mientras que 77 involucraron tanto a mujeres como a hombres. En otros 27 casos no se especificó la participación de mujeres, aunque podía inferirse su presencia por tratarse de grupos numerosos.

Las mujeres no sólo protestan por violencia de género

Uno de los aportes del informe es que evita reducir la participación política de las mujeres a las marchas feministas.

La CDHCM distingue entre protestas feministas, protestas por los derechos de las mujeres y otros procesos colectivos encabezados, acompañados o sostenidos por mujeres. En estos últimos aparecen demandas relacionadas con búsqueda de personas desaparecidas, verdad y justicia, defensa del territorio, agua, vivienda, trabajo, cuidados, memoria y seguridad.

Esta perspectiva resulta relevante porque, de acuerdo con el organismo, las mujeres transforman experiencias de desigualdad, violencia, exclusión o impunidad en demandas colectivas dirigidas al Estado y a la sociedad.

Así, ocupar las calles también constituye una forma de ejercer ciudadanía y convertir problemas históricamente relegados al ámbito privado —como la violencia, los cuidados, el duelo o la búsqueda de familiares— en exigencias públicas de justicia, igualdad, verdad, reparación y no repetición.

La protesta feminista enfrenta una respuesta diferenciada

El informe retoma hallazgos previos de la propia CDHCM que identificaron diferencias en el trato de las autoridades hacia las protestas realizadas por mujeres y, particularmente, hacia las movilizaciones feministas.

Entre las prácticas documentadas se encuentran el uso del primer nivel de fuerza en los costados de los contingentes aun cuando las manifestantes no expresaran resistencia pasiva; estrategias de contención como el encapsulamiento y encauzamiento, así como el uso de extintores, sustancias irritantes y cohetones u objetos explosivos por parte de personal policial. También se observó una mayor recepción de agresiones de particulares contra protestas feministas o conformadas mayoritariamente por mujeres.

Para la Comisión, el problema no termina en la existencia de protocolos. El desafío está en que éstos se cumplan y en que las autoridades abandonen respuestas que puedan resultar desproporcionadas o estigmatizantes.

El organismo identifica una brecha entre el reconocimiento normativo de la protesta social y su implementación práctica. Entre los patrones recurrentes señala la contención, el encapsulamiento, el uso de la fuerza, la estigmatización, las afectaciones a la integridad personal y posibles restricciones a la libertad de expresión, reunión y asociación.

También preocupa cómo se cuenta la protesta de las mujeres

La problemática no se limita a la actuación de las autoridades. La CDHCM revisó también cómo fueron narradas las protestas feministas en medios de comunicación durante 2025.

Para ello analizó 52 notas informativas, fotografías y publicaciones en redes sociales relacionadas con manifestaciones encabezadas por mujeres. El ejercicio identificó tres tipos de abordaje: lenguaje con enfoque de derechos y perspectiva de género; lenguaje criminalizante o estigmatizante; y lenguaje neutral o informativo.

El análisis tuvo un carácter exploratorio y no pretende representar a todo el ecosistema mediático. Sin embargo, para la Comisión resulta relevante porque las narrativas públicas pueden influir en la percepción social de las mujeres y de sus luchas.

En contraste, las movilizaciones revisadas —entre ellas las del 8M, 28 de septiembre, 25N y la movilización de madres buscadoras del 10 de mayo— fueron descritas en las fuentes analizadas como mayoritariamente pacíficas y con saldo blanco. La marcha del 8M de 2025, por ejemplo, fue reportada con una asistencia superior a 200 mil personas.

¿Qué pide la CDHCM para proteger a las mujeres que protestan?

El organismo plantea cerrar la distancia entre lo que reconocen las normas y lo que ocurre en las calles.

Entre sus propuestas está incorporar en la planeación de la Ciudad de México medidas específicas para garantizar el derecho a la protesta de mujeres y colectivas feministas; fortalecer el diálogo y la concertación política antes que recurrir a respuestas centradas en la contención policial; y reforzar los protocolos de actuación policial.

También plantea evaluar de manera periódica el uso de la fuerza en manifestaciones, fortalecer la supervisión de los mandos policiales, registrar los operativos y establecer mecanismos de revisión externa con participación de organismos de derechos humanos.

Para la Comisión, las respuestas estatales frente a las movilizaciones deben privilegiar el diálogo, la prevención y el desescalamiento. La dispersión y el uso de la fuerza deben ser medidas excepcionales, sujetas a los principios de legalidad, necesidad, proporcionalidad, rendición de cuentas y no discriminación.

La discusión adquiere además una dimensión particular en 2026, año en que la Ciudad de México será sede de partidos de la Copa Mundial de Futbol. La propia CDHCM advierte que los megaeventos pueden incrementar las movilizaciones sociales y, con ello, los riesgos de vulneraciones a derechos. Por ello plantea que las autoridades adopten medidas preventivas para garantizar que las mujeres puedan seguir utilizando el espacio público para exigir sus derechos.

El mensaje central del informe es que proteger la protesta de las mujeres no significa únicamente permitir que una marcha ocurra. Implica garantizar que puedan ocupar el espacio público y participar en la vida política sin violencia institucional, estigmatización ni respuestas desproporcionadas.

En una ciudad donde las mujeres han convertido las calles en espacios para exigir justicia frente a feminicidios, desapariciones y otras violencias, así como para defender el territorio, el trabajo, la vivienda, los cuidados y otros derechos, garantizar su protesta también significa garantizar su derecho a participar en la construcción de la vida pública.

6/28/2025

Mujeres manifestantes son víctimas de especial violencia en protestas en Georgia

 

La policía se alinea frente al parlamento en Tiflis, la capital de Georgia, en preparación de una de las continuas protestas que se suceden en el país. Imagen: Gvantsa Kalandadze

BRATISLAVA – Tras haber asistido a cientos de protestas contra el gobierno de Georgia en su capital, Tiflis, Gvantsa Kalandadze está acostumbrada a la intimidación y la violencia policial.

La brutalidad policial se ha convertido en algo habitual en las protestas diarias que se escenifican en la ciudad desde fines del año pasado, agravadas luego de que en diciembre llegó al poder el presidente Míjeil Kavelashvili, impulsado por el antioccidental autocrático partido Sueño Georgiano, en el poder desde 2012.

Las protestas empeoraron desde que el parlamento georgiano, controlado por Sueño Georgiano, estableció en noviembre de 2024 «una pausa de facto» del proceso de integración del país en la Unión Europea (UE), que el país había iniciado en 2022 y que debía completarse en 2028.

Kalandadze ha visto a otras personas caer víctimas de la brutalidad policial y la ha sufrido en más de una ocasión: poco después de abandonar una protesta en diciembre, fue empujada al suelo y brutalmente golpeada con patadas por un grupo de agentes por cuestionar la detención de un hombre en la calle.

En otra concentración unas semanas más tarde, quedó inconsciente cuando los agentes la empujaron junto con otros manifestantes a una zanja.

Algo ha variado en esa violencia contra los manifestantes.

Cuando comenzaron las protestas, la violencia policial parecía indiscriminada. Pero según una investigación de la organización de derechos humanos Amnistía Internacional (AI), ahora las mujeres manifestantes están siendo objeto de ataques específicos y se enfrentan a una escalada de violencia y represalias por motivos de género.

Kalandadze afirma que ese análisis no le sorprende.

«Es cierto. La policía es agresiva y acosa a las mujeres tanto verbalmente, utilizando términos degradantes como ‘puta’, ‘hija de puta’ y otros, como amenazándonos con violarnos y agredirnos», afirma.

La investigación de AI detalla los métodos que utiliza la policía para atacar a las mujeres, que incluyen un uso cada vez mayor de la violencia de género, como insultos sexistas, amenazas de violencia sexual y registros corporales ilegales y degradantes contra las mujeres que participan en las protestas.

«Hemos hablado personalmente con personas que han sufrido en primera persona la actuación de la policía, como ser obligadas a someterse a registros corporales y amenazas de violación durante la detención», asseguró a IPS Denis Krivosheev, director adjunto de Amnistía Internacional para Europa Oriental y Asia Central.

La investigación de la organización humanitaria también destaca casos individuales de estos abusos, entre elloslos de mujeres que fueron sujetadas violentamente por agentes, obligadas a desnudarse, se les negó el acceso a tratamiento médico, se les amenazó con violarlas y se les sometió a insultos sexuales.

Amnistía afirma que estos abusos no solo violan la legislación georgiana, que prohíbe desnudarse completamente durante los registros, sino también el derecho internacional de los derechos humanos y las normas destinadas a salvaguardar la dignidad humana y proteger a las personas de la violencia de género.

«Obligar a alguien a desnudarse completamente (durante la detención) es contrario tanto al derecho internacional como al georgiano, pero, a pesar de ello, la policía obliga a los manifestantes a hacerlo. Se trata claramente de una política policial deliberada, a pesar de ser contraria a la ley», dijo Krivosheev.

AI explica que ha hablado hablado con numerosas mujeres sobre estos abusos y  Krivosheev detalla que el número de mujeres víctimas de estos ataques específicos «es mucho mayor de lo que hemos podido documentar, simplemente porque muchas víctimas tienen miedo de hablar sobre lo que les ha sucedido».

Las manifestantes que hablaron con IPS confirmaron que el acoso policial a las mujeres en las protestas era generalizado, pero también que a menudo se utilizaba para provocar una respuesta específica, y no siempre solo de las mujeres.

«Las mujeres nunca somos violentas en las protestas; nunca atacaríamos a la policía, y la policía nos insulta normalmente con comentarios sexuales como llamándonos putas, zorras, rameras e insultos sobre sexo oral y anal para intentar provocarnos y que hagamos algo por lo que nos arresten o para que los hombres que nos rodean intenten protegernos y hagan algo por lo que los arresten», declaró a IPS una mujer que  ha participado en numerosas protestas en Tiflis y quien pidió ser identificada como Vera.

Otra mujer, que ha concurrido a muchas protestas y quien pidió por razones de seguridad ser identificada como Tamar, dijo a IPS que «conozco a varias mujeres que fueron empujadas, arrastradas o detenidas. Algunas fueron insultadas con lenguaje misógino. A unas pocas las manoseaban durante las detenciones y eso no es un caso aislado, muchas de nosotras conocemos personalmente a alguien que ha sufrido estos abusos».

Añadió que la policía incluso cooperaba, o al menos toleraba, a los delincuentes que abusaban de las mujeres manifestantes.

«La policía ha utilizado la violencia, gases lacrimógenos, cañones de agua, balas de goma y fuerza física, pero eso es solo una parte de la historia. Lo que es aún más inquietante es la presencia de bandas criminales organizadas», detalló.

Tamar aseguró que «estos grupos operan con impunidad, claramente coordinados, y sin embargo la policía no interviene. Se dirigen específicamente a las activistas, las persiguen, les lanzan sustancias verdes a la cara, les gritan amenazas e intentan ahuyentarlas de las calles».

«Yo misma fui golpeada en la cabeza con una piedra por uno de estos matones. Cuando pedí ayuda a un agente de policía, me respondió con sarcasmo que se lo pidiera a mis ‘compañeros luchadores por la democracia’, como si hubiera sido alguien de entre los manifestantes», afirmó.

Con base en su experiencia, consideró que «no hay ninguna responsabilidad cuando la violencia proviene de personas que actúan de forma orquestada para parecer ciudadanos cualquiera. Es una táctica deliberada para aterrorizar a los manifestantes, especialmente a las mujeres, mientras se mantiene la negación oficial».

Muchas manifestantes creen que las razones por las que se ataca a las mujeres no solo tienen su origen en el papel que estas desempeñan en las protestas actuales, sino también en las tendencias misóginas de muchos agentes de seguridad.

También existe una cultura «de masculinidad tóxica» que va de la mano con la parte conservadora de la sociedad.

«La policía está enfadada porque las mujeres están tomando la iniciativa (en las protestas), la participación femenina en las protestas actuales es mucho mayor que nunca y eso provoca su agresividad. La policía ve (o, al menos, veía al principio) a las mujeres en las protestas como inferiores en comparación con los hombres y cree que serán más fáciles de quebra moralmente y de dominar físicamente», analizó Tamar.

Otro factor son las desviaciones sexuales de algunos miembros de la policía cuando sienten poder sobre las mujeres tras detenerlas y «su perversión se apodera de ellos», acotó Vera.

Otros activistas y manifestantes achacan esta actidud «a que la policía percibe a las mujeres como una grave amenaza para su autoridad».

«Creo que la verdadera razón por la que la policía se ceba con las mujeres es que estas son realmente intrépidas en estas protestas. Son muy resistentes y persistentes, y siempre están en primera línea»,  dijo a IPS Paata Sabelashvili, activista por los derechos humanos en Tiflis.

De hecho, aseguró Sabalashvili, con base en su participación en varias manifestaciones en la capital georgiana, «las mujeres han salvado físicamente a muchos hombres de las manos de la policía violenta. Creo sinceramente que la policía se siente amenazada por ellas».

Añadió, sin embargo, que, «a la luz de la misoginia y el sexismo entre los agentes de policía, esto no es, lamentablemente, inesperado, y me temo que solo empeorará en el futuro».

Amnistía ha pedido a las autoridades georgianas que pongan fin de inmediato a todas las formas de represión discriminatoria por razones de género y a todo uso ilegal de la fuerza por parte de las organizaciones que tienen a su cargo la seguridad.

También les ha pedido que investiguen todas las denuncias de abusos durante las protestas y que garanticen la rendición de cuentas a todos los niveles.

Pero ni la propia AI ni las manifestantes que hablaron con IPS creen que esto vaya a suceder, al menos en el futuro próximo.

«Hay pocas esperanzas de que el gobierno actual rinda cuentas e investigue eficazmente (los abusos policiales durante las protestas)», dijo Krivosheev.

Los medios de comunicación locales han informado de que las investigaciones sobre las denuncias presentadas por mujeres sobre la violencia y las amenazas que han sufrido por parte de la policía en las protestas no han llegado a ninguna parte.

Igual ha sucedido con las investigaciones del Servicio de Investigación Especial, responsable de investigar de forma independiente los delitos cometidos por la policía, a pesar de los cientos de denuncias de violencia policial solo en 2024.

El gobierno no ha hecho comentarios sobre las denuncias actuales de mujeres manifestantes que han sido objetivo específico y diferenciado de la policía.

Pero en el pasado sí ha justificado la actuación policial en las protestas como una respuesta a la violencia de los manifestantes y ha afirmado, sin pruebas, que las protestas están siendo financiadas desde el extranjero.

Lo que sí está sucediendo es que a medida que se incrementan los abusos y acoso por parte de la policía contra las mujeres, crece la participación femenina en las protestas.

«Estas represalias por motivos de género pueden haber tenido como objetivo asustar a las mujeres para que se rindieran, pero no ha sido así. Las mujeres han seguido protestando, y si acaso, con más intensidad. Muchas mujeres siguen denunciando el trato que reciben por parte de la policía», dijo Krivosheev.

Kalandadze confirma que, a pesar de sus experiencias, no dejará de asistir a las protestas.

«El día que el gobierno anunció que suspendería la integración de Georgia en la UE, decidí unirme a las protestas callejeras, y la represión violenta comenzó esa misma noche», dijo.

Desde entonces, añadió, «he asistido a todas las protestas en las que los manifestantes han corrido peligro, a todas las concentraciones en las que se ha llamado a las fuerzas especiales de la policía. Incluso hoy en día, participo en todas las protestas en las que se moviliza a las fuerzas policiales».

La manifestante que pidió ser citada como Vera señaló que, aunque el tamaño de las protestas callejeras en Tiflis ha disminuido, continúan a diario.

«El hecho de que haya algún tipo de protesta en la capital todos los días es incómodo para el gobierno y también sirve para garantizar que el régimen no se legitime a los ojos de los antiguos socios occidentales del país. Hay muchas activistas y las líderes de las marchas de protesta son siempre mujeres. Hemos demostrado mucha resistencia. Creemos las unas en las otras. Este país es nuestro», dijo.

Tamar se mostró aún más desafiante.

«Cuando las mujeres lideran, especialmente en una sociedad patriarcal, se desestabiliza todo el discurso. No se trata solo de disidencia política, se trata de control cultural. Sí, temo que las cosas puedan empeorar antes de mejorar. Pero no vamos a dar un paso atrás», planteó.

T: MF / ED: EG

2/15/2020

La ONU pide justicia tras feminicidio y no revictimizar a mujeres en México


Las agencias mexicanas de la ONU pidieron justicia este viernes 14 de febrero del 2020 al Gobierno y exhortaron a la prensa a no revictimizar a las mujeres tras el feminicidio de Ingrid Escamilla, una joven de 25 años descuartizada por su pareja, cuyas imágenes se filtraron a medios de comunicación.
En un comunicado firmado por varias agencias de la ONU, la institución exhortó a las autoridades mexicanas a investigar con perspectiva de derechos humanos y de género el asesinato de Escamilla, ocurrido en la Ciudad de México el fin de semana, lo que incluye indagar a los funcionarios públicos que difundieron las fotografías del caso.
Las Naciones Unidas también pidieron a los medios de comunicación no difundir contenidos que revictimicen a las mujeres, como imágenes explícitas de sus cuerpos violentados, titulares que sugieran que la violencia que sufren es su responsabilidad o textos que justifiquen o minimicen los actos en su contra.
"La difusión cotidiana de información sin perspectiva de derechos humanos y de género contribuye a la perpetuación de los estereotipos de género y la normalización y justificación de las diversas formas de violencia que se ejercen contra millones de mujeres, niñas y adolescentes en México", argumentó el boletín.
En un país en el que asesinan a 10 mujeres cada día y con 1 006 feminicidios, motivados por razón de género, según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), el crimen contra Escamilla ha causado conmoción nacional.
Esto por la crueldad de su pareja, Erick Francisco 'N', de 56 años, que descuartizó a la mujer frente al hijo de él, un chico autista de 15 años, y por la difusión de las imágenes del crimen en portadas de diarios nacionales y medios electrónicos.
Por ello, la ONU "saludó" este viernes la declaración de la Secretaría de Gobernación (Segob), que ha solicitado evitar la difusión de imágenes relacionadas con los feminicidios.
"Las agencias firmantes reiteran que existe un marco jurídico nacional e internacional que obliga al Estado mexicano a elaborar estrategias para eliminar los estereotipos discriminatorios contra las mujeres en los medios de comunicación", indicó el boletín de prensa.
Tras el crimen y la cobertura mediática, agrupaciones feministas han convocado a una movilización nacional este viernes 14 de febrero del 2020 que comenzó con una protesta en el Palacio Nacional, donde realizaron pintas mientras el presidente Andrés Manuel López Obrador ofrecía su rueda de prensa matutina.
Ante la presión y acusaciones de minimizar los feminicidios, López Obrador publicó este viernes un "decálogo" en contra de este crimen en el que condena el machismo y promete "garantizar la seguridad de las mujeres".
Después del tumulto a las afueras de Palacio Nacional, las autoridades permitieron el ingreso al edificio de 10 mujeres, quienes entregaron un pliego petitorio a funcionarios de atención ciudadana.
La ONU recordó que el Comité sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) ha externado su preocupación por la normalización de la violencia contra las mujeres en la mayoría de los medios de comunicación, por lo que recomendó al Estado mexicano diseñar una estrategia.
Entre las agencias firmantes del comunicado, están la ONU Mujeres, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc).  

8/31/2019

Mujeres jóvenes no observan acciones tras protestas en CDMX


Excluidas de reuniones gubernamentales y no se sienten representadas 
   
Las jóvenes que han protestado en las calles de la Ciudad de México para exigir su derecho a vivir libres de violencia consideran los diálogos a los ha convocado el gobierno de la Ciudad de México a un grupo de feministas como reacciones por contener las movilizaciones, y siguen sin observar acciones concretas frente a la violencia de género.

“Me parece que es una suerte de querer conciliar todas estas acciones para que no haya más afectaciones en cuanto a lo material, pero no han hecho buenas estrategias, para que se pueda dar un mayor acercamiento para ver lo que realmente afecta a las mujeres”, opinó en entrevista con Cimacnoticias la estudiante Estefanía Labastida.
Estefanía es una de las varias mujeres que se encuentran dudosas respecto de las reuniones a puerta cerrada que mantienen diversas autoridades de la Ciudad de México tras las protestas del 12 y 16 de agosto detonadas por los casos de violaciones sexuales cometidos por policías del Gobierno. Para ella, es una respuesta tibia ante la ineptitud de las autoridades capitalinas.

Los mismos sentires han exteriorizado en las redes sociales otras manifestantes, pues a los encuentros gubernamentales sólo han acudido un grupo conformado sobre todo por líderes de opinión en Twitter, o feministas que ni convocaron o asistieron a las protestas.
Por ejemplo, en un pronunciamiento firmado como “#FuimosTodas” se rechazó la convocatoria discrecional que la jefa de Gobierno hizo hacia “40 feministas” dos días después de la última protesta del 16 de agosto, y las reuniones consecuentes en las que se abrió la invitación sólo a otras mujeres.
Las firmantes consideraban ese acto como un intento para desarticular y acallar las inconformidades de las mujeres capitalinas.
“Esos grupos ya no nos representan, me parece que no fue una buena táctica y no nos sentimos representadas”, comentó también en entrevista la historiadora Jimena Marroquín.
Mantener el diálogo entre los diversos grupos feministas ha sido la principal exigencia de estos encuentros, la Secretaría de las Mujeres de la Ciudad de México (antes Inmujeres DF) es la que se ha encargado de hacer públicas las relatorías, sin embargo, todavía no tienen acciones concretas para hacer frente a la violencia.
Sólo se sabe que las mujeres invitadas a estas reuniones se les dará información sobre las investigaciones de violaciones sexuales perpetradas por policías y que se abrirán mesas de trabajo, talleres y foros públicos para elaborar “una estrategia contra la violencia de género”. La jefa de Gobierno prometió tener este plan listo en 30 días a partir de las protestas sociales.  
Esta dilación de acciones ha sido señala por expertas como la antropóloga Marcela Lagarde y de los Ríos, creadora de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia como “un abuso y maltrato a la ciudadanía, a las víctimas y los familiares de víctimas”, pues el Estado tienen la obligación del desarrollo y la aplicación de políticas públicas con perspectiva de género sin esperar.  

LEJANAS A LA JÓVENES

Para la profesora de yoga Aidé Arévalo ha resultado muy desafortunada la forma como el gobierno de Claudia Sheinbaum –en el que se tenían expectativas altas- ha reaccionado a las manifestaciones. “Lo que estamos viendo es la punta del iceberg, es una violencia sistemática contra las mujeres que se manifiesta a todos niveles ¿Cómo vamos a combatir eso sino empezamos por las propias instituciones? Es muy lamentable que no pudieran empatizar con las demandas que se están haciendo... Es indignante que no logren ver cómo está la situación y salgan a defender una cuestión que es indefendible.”
El discurso de la mandataria, incluido el de su gabinete, se ha ajustado frente la indignación y descontento social que causan sus reacciones. De la primera movilización feminista, en la que Sheibaum Pardo dijo se trataba de una “provocación” y que abriría investigaciones contra las personas que causaron daños a las instalaciones de los edificios públicos; paso a comprometerse con las jóvenes a ofrecer una disculpa pública por su mensaje y “dar puntual seguimiento a sus peticiones y demandas”. 
Incluso funcionarias como la secretaría de las Mujeres, Gabriela Rodríguez Ramírez, difundió el 22 de agosto un video en Twitter donde dijo “que la nueva generación tiene un nuevo lenguaje, un nuevo impulso para detener la violencia de género, una nueva manera de protestar y de exigir sus Derechos Humanos. Este nuevo impulso abre una oportunidad entre gobernantes y las mujeres jóvenes”.
Ante este panorama, Estefanía, Jimena y Aidé coinciden en que este tipo de acciones no están dando una solución verdadera o concreta al problema de feminicidio, desapariciones y violencia en la Ciudad de México.  Además, consideran que las autoridades capitalinas no han querido reconocer su ineptitud ante el tema de la violencia contra las mujeres de la CDMX, es por ello que ayer se realizó una Asamblea General Feminista para definir estrategias propias, entre otras reuniones a las que están convocando grupos de feministas.


CIMACFoto: César Martínez López
Por: Carolina Huerta García

Cimacnoticias | Ciudad de México.-

Asesinaron a 40 mujeres, tras protesta de semana pasada: feministas


Activistas y colectivos feministas exigieron a las autoridades políticas integrales que detengan la violencia física y digital contra las mujeres, así como justicia para quienes han sido víctimas de violencia sexual y de género. Además pidieron no desvirtuar los objetivos de las protestas para detener las agresiones contra ellas a escala nacional.
Señalaron que en el país los feminicidios continúan, ya que después de la manifestación de la semana pasada para exigir justicia y protestar en contra de los abusos sexuales y violaciones, hasta la fecha sumaron otras 40 mujeres asesinadas.
Dulce María Lara, de la Red Feminista Políticamente Incorrectas, denunció que la violencia digital contra las mujeres se exacerbó luego de la movilización del 16 de agosto, dirigido en particular a defensoras y activistas feministas. Buscamos que se haga una legislación dentro de nuestra ciudad en contra de la violencia digital, es un espacio donde las mujeres somos violentadas día con día.

Amenazas en redes sociales
Expresó que destacan amenazas por correo electrónico y mensajes directos en las principales redes sociales como Facebook y Twitter, comentarios de violencia, burlas a través de memes y persecución sicológica en grupos de WhatsApp, así como llamados de odio por medio de actos donde de convoca a matar a feministas. Aseveró que las agresiones provienen de supuestos grupos de oposición, conservadores, del sector político y ciudadanía en general.
En ese sentido, los colectivos urgieron a las autoridades legislar y castigar la violencia contra las mujeres ejercidas en el espacio digital. Asimismo, exhortaron a la sociedad no manifestar muestras de odio o amenazas a feministas a través de las redes sociales ni por algún otro medio.

Fiscalía especializada es usada como bodega
Por su parte, Colectivo Zapata Vive, originario de Guerrero, manifestó que no todas las fiscalías especializadas en feminicidios ejercen sus funciones de manera adecuada, por ejemplo, dijo, Kenya Hernández, en Ometepec Guerrero, uno de los ocho municipios de la entidad en las que se declaró la alerta de género en 2017, la fiscalía especializada funciona como bodega.
Es necesario, aseguró, que el gobierno asuma la responsabilidad de vigilar y transparentar que las fiscalías funcionen como debe ser, apegándose a las normas de Alerta de Violencia de Género.

Periódico La Jornada

11/29/2017

Ley de seguridad autoriza a fuerzas armadas actuar sin previa declaratoria política

Manifestaciones no pacíficas se considerarán amenaza a la estabilidad interior


El proyecto de dictamen de ley de seguridad interior –que será avalado en el pleno de la Comisión de Gobernación el próximo jueves– permitiría al Ejecutivo federal declarar la protección a ésta, y se autoriza a las autoridades federales, incluyendo a las fuerzas armadas, en el ámbito de sus respectivas competencias, “implementar sin necesidad de declaratoria política, programas y acciones para identificar y prevenir riesgos.

El documento elaborado en la Comisión de Gobernación contiene un apartado referente a las movilizaciones de protesta social o las que tengan algún motivo político electoral –mientras se realicen pacíficamente–, bajo ninguna circunstancia serán consideradas amenazas a la seguridad interior.

Tras meses de trabajo, el proyecto es producto de las iniciativas del coordinador del Partido Revolucionario Institucional (PRI), César Camacho Quiroz, y su compañera Martha Sofía Tamayo; del panista Jorge Ramos y del senador de ese partido Roberto Gil; Manuel de Jesús Espino Barrientos (legislador independiente), Candelaria Ochoa, de Movimiento Ciudadano, y del senador Miguel Barbosa Huerta.

La aplicación de esta ley corresponde al Ejecutivo Federal, por conducto de la Secretaría de Gobernación, con la participación de dependencias, entidades de la administración pública federal, fuerzas federales y, en su caso, fuerzas armadas.

Las autoridades federales, incluyendo a las fuerzas armadas, en el ámbito de sus respectivas competencias, implementarán sin necesidad de declaratoria de protección a la seguridad interior, políticas, programas y acciones para identificar, prevenir y atender oportunamente, según su naturaleza, los riesgos contemplados en la agenda nacional de riesgos.

El jueves se prevé que la mayoría simple que integrarán los partidos Revolucionario Institucional (PRI), Verde Ecologista de México (PVEM), Nueva Alianza y Encuentro Social en la Comisión de Gobernación, consiga avalar el contenido del proyecto, a pesar de los reproches del PAN y del PRD que han puesto sobre la mesa del debate, como moneda de cambio, la aprobación de seguridad interior por el mando mixto policial. Así, también se subraya la obligación de respetar desde el gobierno, las garantías individuales.

Sin excepción, a la preservación irrestricta de los derechos humanos y sus garantías de conformidad con los protocolos emitidos por las autoridades correspondientes. En los casos de perturbación grave de la paz pública o de cualquier otro que ponga a la sociedad en grave peligro o conflicto, y cuya atención requiera la suspensión de derechos, se estará a lo dispuesto en el artículo 29 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y leyes respectivas.

También, la información que se genere con motivo de la aplicación de la presente ley, será considerada de seguridad nacional, en los términos de la ley de la materia, y clasificada de conformidad con ésta y las disposiciones aplicables en materia de transparencia y acceso a la información.

Roberto Garduño

Periódico La Jornada
Miércoles 29 de noviembre de 2017, p. 11

4/29/2017

#8M en Argentina: sigue cacería de mujeres con 15 procesos judiciales

   Violencia institucional en detenciones, dice ProcuVIn


 Las mujeres detenidas por la policía durante las acciones el Primer Paro Internacional de Mujeres, el #8M,  recibieron balas de goma, gas pimienta en los ojos, gases lacrimógeno, revisiones vejatorias, manoseos, insultos y maltratos, actos de violencia institucional; sin embargo 15 están siendo procesadas por “daño agravado”, “atentado a la autoridad” y “lesiones”. Ningún policía detenido.

Mientras, los organismos de derechos humanos y la Procuraduría de Violencia Institucional (PROCUVIN) juntan pruebas para demostrar que las detenciones fueron arbitrarias, violentas e irregulares y analizan el accionar de la Policía de la Ciudad; cómo se desató la cacería desde el día 7 hasta el 8 a la madrugada y por qué el gobierno salió a cazar mujeres.

La madrugada anterior al Paro,  que reunió a más de 50 países en simultáneo, un grupo de seis jóvenes -en su mayoría lesbianas- fueron perseguidas por tres hombres que las corrieron invocando a la “justicia de Dios”. Un operativo policial desmedido se desplegó alrededor de ellas en las calles de Almagro. Las acusaron de hacer pintadas y les abrieron una causa por “daño” que las tuvo privadas de sus libertades por más de doce horas.

El multitudinario #8M terminó en Buenos Aires y recrudeció esta imagen: veinte personas-15 mujeres y 5 varones- fueron detenidas, reprimidas, vejadas y torturadas tras la marcha por la nueva fuerza de seguridad de la Ciudad. Tanto en la Comisaría Novena, como en la Primera, la 30 y la Comuna Cuarta donde estuvieron las personas presas en estas dos jornadas hubo vigilias hasta que las liberaran.

Las del #8M se fueron golpeadas y con expedientes judiciales abiertos por diferentes motivos: “daño agravado”, “atentado a la autoridad” y “lesiones”. A dos meses de esas detenciones, caracterizadas por los organismos de derechos humanos como arbitrarias e ilegales, las 26 personas detenidas el 7 y 8 de marzo tienen aún causas abiertas en su contra.

La misoginia y lesbofobia punitiva parece actuar con celeridad cuando se trata de perseguir y criminalizar a las mujeres manifestantes, una velocidad que el aparato judicial no demuestra cuando se trata de investigar agresiones y amenazas de varones o activar mecanismos de protección para víctimas de violencia machista.

LAS PAREDES ESTÁN BIEN

En el caso de las jóvenes del 7 de marzo, la causa recayó en la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas número 20 de la Ciudad de Buenos Aires, a cargo de Juan Rozas. Hay  tres denunciantes –los defensores de las paredes-, quienes persiguieron a las jóvenes mientras iban caminando por calle Corrientes, dieron aviso a la policía y luego actuaron al servicio de las fuerzas de seguridad recogiendo, por ejemplo, unos aerosoles de las calles.

Ninguno de ellos las vio pintando ni la Iglesia, ni el banco ni las sendas peatonales, ya que solo había pintadas convocando al paro,  que figuran como imágenes en el expediente. Pero ellos actuaron casi como un grupo parapolicial, por lo que la abogada de las jóvenes, Gabriela Carpinetti, pidió por escrito la nulidad de la causa.

A partir de la declaración de una de las detenidas, el fiscal Rozas resolvió ampliar en sede fiscal sus declaraciones testimoniales, que habían sido en la comisaría, y extraer más testimonios para investigar la eventual comisión de delitos de acción pública, es decir, si hubo violencia institucional al momento de la detención y durante las horas que duró el encierro.

De las pintadas por las que se las acusaba hoy solo quedan algunos rastros en sendas peatonales. Las paredes de la Iglesia Sagrado Jesús Sacramentado están blancas otra vez. Las chicas, con causas penales abiertas.

LAS DETENIDAS EL 8

La cacería policial post 8M de detenciones sin órdenes judiciales se bifurcó en dos caminos. El primero, tiene como imputadas a las víctimas detenidas,  mujeres y 5 varones, imputados por “daño agravado”, “atentado a la autoridad” y “lesiones”.

El expediente está en el juzgado de Instrucción 35 e interviene la Fiscalía en lo Penal Número 8, a cargo de Fernando Fiszer. Actúan distintos abogados en defensa de las víctimas: la Defensoría General de la Nación, la Defensoría General de la Ciudad -dos de las detenidas son trabajadoras de este organismo- y también el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), entre otros particulares.

El segundo es un conjunto de expedientes que se tramitan en el Juzgado de Instrucción 59, a cargo de Laura Belloqui. Ahí, gracias a un habeas corpus presentado la madrugada de la represión la abogada Luciana Sánchez, todas las detenidas en las comisarías y estas fueron liberadas,

La jueza de turno, Laura Graciela Bruniard, sorteó la denuncia y fue recayó al Juzgado de Instrucción 59. Ahí se tramita una denuncia penal hecha por la abogada de derechos humanos Elizabeth Gómez Alcorta contra funcionarios porteños, entre ellos, el jefe de la Policía de la Ciudad, José Pedro Potocar; el Ministro de Justicia y Seguridad, Martín Ocampo, y el Secretario de Seguridad, Marcelo D’Alessandro.

VIOLENCIA INSTITUCIONAL

La jueza Belloqui ya cuenta con un informe de la PROCUVIN, basado en 20 declaraciones con acompañamiento de la Dirección de Orientación, Acompañamiento y Protección a Víctimas (DOVIC), a partir del cual se elaboró un dictamen en el que concluyen que se trató de hechos de violencia institucional que deberán ser investigados para determinar las responsabilidades de las fuerzas de seguridad que intervinieron.

Balas de goma, gas pimienta en los ojos, gases lacrimógenos, requisas vejatorias, manoseos, insultos y maltratos de todo tipo relataron por las propias víctimas y testigos de la represión ocurrida pasadas las 20 horas, en plena desconcentración.

Entre ellas está el relato de una de las jóvenes que tuvo que ir al hospital Argerich después de recibir cuatro balazos de goma: dos impactaron en su estómago, otro en la mano y el cuarto en la ingle. Uno de los detenidos contó que perdió el conocimiento en la calle por los golpes y la paliza que recibió de los agentes armados.

Las mujeres fueron obligadas a desnudarse más de una vez durante la detención, a algunas les revisaron nalgas y vaginas. Además, las detenidas recibieron amenazas y agresiones atravesadas por el machismo y la lesbofobia. Las trataron de “pibe” y “negra de mierda”, entre otros insultos.

Todas las detenidas en la Comisaría 30, por ejemplo, eran mujeres lesbianas y de tez morocha (morena), por lo que la PROCUVIN concluyó que “la presente investigación debe llevarse a cabo teniendo en cuenta la particularidad del caso, pues más allá de que los hechos puedan ser subsumidos en  los tipos penales vinculados a la violencia institucional, debe sumarse que, dicha violencia fue motivada por razones de género y odio hacia la orientación sexual de las víctimas”.

Según el dictamen de PROCUVIN, las detenciones fueron arbitrarias, violentas e irregulares. La mayoría no sabía por qué estaba detenida. Los policías no se lo informaron y tampoco se identificaron. En los testimonios se repite un accionar: un grupo de varones de civil las intercepta y “entrega” a los policías de uniforme.

Dice el dictamen, firmado por el titular de PROCUVIN, Félix Crous, y por el fiscal Maximiliano Medina: “Los elementos hasta ahora incorporados permitieron inferir la ausencia de recaudos especiales por parte aquellos funcionarios encargados de diagramar y coordinar el operativo policial, a fin de resguardar la integridad física y garantizar el ejercicio del derecho de reunión por parte de aquellas personas que se encontraban manifestándose en forma pacífica”.

Por su parte, el secretario de Seguridad porteño, Marcelo D’Alessandro, quien abrió una investigación administrativa, pero no separó de su cargo a ningún elemento, dijo a los medios que “actuó en función de la escalada de violencia brutal” de la movilización. Habló de “grupos violentos” que arrojaron “bombas molotov”. Nada de esto se observa en los vídeos y fotos.

*Artículo retomado del sitio argentino lavaca.org



Imagen de Estefanía Galará.
Por: María Florencia Alcaraz*
Cimacnoticias | Buenos Aires, Arg .-

1/16/2017

“La convulsión social puede poner en riesgo las conquistas democráticas”, alerta Córdova


Linaloe R. Flores

El presidente del Instituto Nacional Electoral expone la razón para no hacer compras, ni contratos, ni ningún gasto millonario en estos precisos momentos. Por lo pronto, quedó suspendida la edificación de dos torres gemelas para concentrar en una sola sede a los trabajadores de ese órgano, así como la renta de celulares iphone 7 plus. Dice que es una medida de austeridad ante una economía frenada cuyo padecimiento se intensificó en esta cuesta de enero. Y dice que no sólo se pretende empatía; sino ejemplaridad. Las protestas de ahora le parecen tan graves que deben ser “entendidas y atendidas” porque pueden poner en riesgo las conquistas democráticas de las últimas tres décadas. En el edificio del otrora IFE, inaugurado en 1990, Lorenzo Córdova Vianello sostiene que aspira a que en el instituto se instalen mecanismos de transparencia inéditos frente a un paisaje en el que la corrupción es el eje de todos los problemas. Por ahora, no muestra interés en presentar la declaración patrimonial 3de3.

Ciudad de México, 16 de enero (SinEmbargo).- Ha salido del ojo del huracán. La pretendida edificación de un par de torres gemelas y la renta de celulares con el iphone 7 plus para once consejeros, puso al Instituto Nacional Electoral [INE] en el epicentro de la crítica. Pero esas compras han sido suspendidas.
El INE inició el año determinado a hacer tal gasto millonario en un contexto donde el Presupuesto de Egresos de la Federación disminuyó en 239 mil millones y la mayoría de las dependencias padeció recortes. El impacto fue la desaparición de programas como el de Prevención del Delito, así como de 31 rubros del sector agropecuario.
En diciembre pasado, la Secretaría de Hacienda anunció un aumento de 20 por ciento en las gasolinas Magna y Premium, así como del Diesel. Un mega gasolinazo. Una crítica noticia con la que millones de mexicanos atravesaron el Año Nuevo. El colmo de la incertidumbre porque pronto, el 20 de enero, Donald Trump tomará posesión como Presidente de Estados Unidos. ¿Qué pasará? ¿Cumplirá el republicano con clausurar el TLCAN? ¿Deportará a los millones de connacionales que puntuales, envían remesas a México?
Por lo pronto, las calles de varias ciudades de México ardieron. Marchas airadas y saqueos de tiendas comerciales fueron la crónica más fiel del enojo que causó el anuncio de Hacienda, bautizado como “mega gasolinazo”.
Entonces, el INE decidió suspender sus planes. Antes de que concluyera la primera quincena de enero, Lorenzo Córdova Vianello, el presidente consejero, salió ante los medios para anunciar que el consejo de esa autoridad electoral había determinado no gastar en el nuevo edificio ni en celulares. Primero, convocó a una conferencia de prensa. Después, citó para entrevistas a varios medios en su despacho de Viaducto Tlalpan, en la antigua y emblemática edificación de la autoridad electoral, el mismo sitio donde fue inaugurada en 1990.
Ante SinEmbargo, el abogado con Doctorado en la Universidad de Turín, expuso:
“Las medidas de austeridad que hemos tomado tienen un doble propósito. Demostrar la sensibilidad que deben tener todas las instituciones públicas y todos los servidores ante una situación tan complicada para la sociedad mexicana. Por otra parte también tratar de contribuir con la racionalización de los recursos para enfrentar estas circunstancias graves para la economía nacional”.
– ¿Pero cómo serán las elecciones de 2018? ¿Esta convulsión social de ahora es ya la gran antesala?
– Es el contexto en el que hemos venido operando. En 2015 tuvimos elecciones que se realizaron en condiciones inéditas. Lamentablemente inéditas. Las protestas cobraron una especie de legitimidad, de falsa legitimidad. El discurso de boicot de las elecciones como una manera para poder conseguir o reclamar la satisfacción de necesidades que incluso en cuanto tales podían ser legítimas, como las de los derechos humanos. En muchos sentidos fue expresión de inconformidades y desasosiego con el estado de cosas en el país, que es justo lo que ha venido ocurriendo con las protestas del gasolinazo. Esto nos habla de un medio ambiente. De un contexto en el que la democracia se está recreando. Un ambiente que es profundamente adverso porque termina por estimular conductas y actitudes con la lógica misma de la democracia. Pero las elecciones siguen teniendo un enorme poder civilizatorio. El hecho de que nos estemos avecinando a lo que van a hacer las elecciones más grandes, es también paradójicamente un momento de oportunidad. También es cierto que a pesar de las complejidades, las elecciones siempre se han llevado puntualmente y hasta ahora han servido para cumplir el propósito que tienen en una democracia; es decir, ser las vías institucionales para que el poder político se realice sin derramamiento de sangre, como dicen los clásicos.
–¿Qué pasó? Cuando surgió el IFE había confianza. ¿Qué pasó en el camino de dos décadas?
… Se están conjuntando muchos grandes problemas estructurales. Pobreza, desigualdad, crisis de derechos humanos, ahora, un estancamiento y una situación económica muy delicada. [Estos factores] están generando una crispación que es justo lo que hemos visto en los días pasados [en referencia a las protestas en contra del gasolinazo] con expresiones que de no atenderse y no entenderse adecuadamente pueden poner en riesgo las conquistas democráticas que hemos logrado afanosamente en más de tres décadas.
– ¿Ve usted directrices para salir de esta crisis?
– Si bien hoy tenemos gobiernos democráticamente electos están resultando a ojos de todos ineficaces para enfrentar estos grandes problemas estructurales. El modelo económico que acompañó la apuesta por la transición se ha demostrado a todas las luces insuficiente para lograr crecimiento. Ahí están las tasas de los últimos años que hoy nos tienen en una situación muy delicada, sea por factores externos pero también de una política que no logró generar el bienestar prometido a la par de la democratización.
Foto: Cuartoscuro
El INE decidió suspender sus planes de remodelar su edificio sede, que significa un gasto millonario. Foto: Cuartoscuro
– La crisis de credibilidad, según arrojan las encuestas y la misma manifestación callejera, está dirigida a las instituciones y la clase política. Y las sumas millonarias que reciben los partidos políticos es uno de los grandes elementos del enojo social. Entonces, ¿cuál es la transformación conveniente para el sistema de partidos?
– … Yo soy un defensor del financiamiento público, pero eso no significa que esté en contra de la racionalización del monto que se entrega por parte del Estado a los partidos políticos. (Hay que tener cuidado) de caer en estas posturas simplistas o demagógicas de ah, ‘quítesele la mitad del dinero a los partidos’. Creo que plantearlo así incluso puede llegar a ser irresponsable. Tiene que haber un diagnóstico. Si hay una lógica de reducción de los recursos no caer en los extremos de cerrarles la llave del financiamiento que orille a los partidos políticos a buscar dinero donde no queremos que lo busquen. Hoy en México y el mundo hay muchos dispuestos a financiar la política. Desde fuentes ilegales como grandes intereses que podrían, lejos de robustecer el sistema democrático, transformar las democracias en plutocracias; es decir, en el reino del dinero. Eso no significa que no tengamos que avanzar de discutir los montos con que se financia la política. En el caso de los partidos está determinado con una fórmula determinada en la Constitución, pero hay muchos recursos para que disminuya ese financiamiento. Su dinero está en el centro de la atención y tensión social. (La disminución de financiamiento público) puede ser una manera de recomponer la imagen pública de los partidos políticos.
–Si la medida de austeridad del INE intenta ser ejemplar y el mensaje ya está dado. ¿Qué institución debe seguir en la aplicación de medidas de austeridad?
– Yo aspiraría a que lo fuera. El mensaje de austeridad que nosotros quisimos tenía dos propósitos, uno tratar de demostrar esa sensibilidad a la que hacía referencia hace un momento de cara a la sociedad que está padeciendo un momento económico muy complejo, muy complicado, y por otra parte tratar de proveer al Estado mexicano de recursos que si bien estamos convencidos tenían un destino y una racionalidad absolutamente justificada, por el ejemplo, el dinero que se autorizó por la Cámara de Diputados al INE para construir una nueva sede de oficinas centrales que nos permitiera concentrar oficinas que hoy están dispersas en locales rentados en un único espacio propio y que tenía el propósito del ahorro.
Lorenzo Córdova Vianello, presidente del INE. Foto: Cuartoscuro
Lorenzo Córdova Vianello, presidente del INE. Foto: Cuartoscuro
CÓRDOVA, SIN 3de3, SE LANZA POR LA TRANSPARENCIA
A la par de las medidas de austeridad, Lorenzo Córdova Vianello expone que aspira a que el instituto tenga mecanismos de rendición de cuentas para que informe cada trimestre sobre el ejercicio de sus recursos públicos. “Ningún órgano del Estado lo hace como nosotros lo hemos hasta ahora”, expresa el presidente consejero.
Abunda que “la idea es que se cree un contexto de exigencia y en consecuencia una mayor rendición de cuentas. Finalmente decidimos instruir a la junta general ejecutiva para que en el mes de febrero se presente además de estas medidas, un análisis que nos permitan tomar medidas de racionalidad que generen economías y eventualmente mayores recursos que podríamos poner a disposición para tratar de compensar o de contribuir a tratar de mejorar las condiciones actuales”.
–¿Cómo evalúa la corrupción nacional?
– El problema de la corrupción es el resultado de la impunidad. Hay un déficit en el país. No lo digo yo. Lo dicen análisis internacionales que califican muy mal al país en esta materia. Creo que no hay que ir muy lejos. Parte de la irritación social respecto de la clase política, respecto de la función pública tiene que ver con episodios de corrupción que son muy lamentables y que han generado la sensación de que se trate de un fenómeno muy extendido. Ese es uno de los puntos clave que tienen que combatirse y que estoy convencido están en la base de la irritación social.
– Y entonces, ¿presentará su declaración 3de3? [al momento de la entrevista, Lorenzo Córdoba Vianello es una de las personas de interés que no han publicado en esta iniciativa ciudadana el documento que ayudaría a ver cuál es su fortuna y si esta ha evolucionado a partir del día que tomó posesión como presidente consejero del INE, en 2014].
– Estoy convencido de que la rendición de cuentas tiene que tener un mecanismos legales de absoluta robustez. Y soy ¡copartícipe de la rendición de cuentas como parte de un contexto de exigencia, como parte de la propia ciudadanía. ¿Qué quiero decir? Que el problema de la corrupción no es solamente que la comunidad se entere, sino que existan mecanismos institucionales legales eficaces que evidencien y sancionen todo caso de corrupción y hoy estamos en una situación muy precaria. Desde el punto de vista institucional en este sentido, lo demás no sirve. Lo demás es fuego de artificio. No digo que no sea necesario, pero la columna vertebral del combate a la corrupción es que los mecanismos de sanción estén claramente establecidos institucionalmente y funcionen, que sean eficaces.
AQUELLOS 90
Hubo un tiempo, en los noventa, en que el INE (antes IFE) fue una de las instituciones con mayor confianza de los mexicanos. En 1990, dos años después del controvertido triunfo de Carlos Salinas de Gortari en las elecciones en las que “se cayó el sistema”, nació el IFE que organizó su primera elección a la Presidencia cuatro años después, con credencial de elector con fotografía.
Al candidato priista, Luis Donaldo Colosio Murrieta, lo asesinaron ese año y al final, su sustituto, Ernesto Zedillo Ponce de León ganó la elección. No hubo impugnaciones, ni señalamientos de fraude. El entonces IFE entregó los paquetes electorales en un ejercicio que no fue cuestionado.
En 2000, el instituto realizó las elecciones en las que el PRI concluyó 71 años en el poder y con las que se inició la alternancia partidista. Entonces, había confianza y esperanza, según dan cuenta ejemplares de diarios nacionales de esa época. Años de fraudes quedarían sepultados. Ya no existiría o empezaría a diluirse aquella conocida semántica de “la operación ratón” o la “tamal”.
En 2006, el triunfo de Felipe Calderón Hinojosa fue impugnado por el Partido de la Revolución Democrática que había postulado a Andrés Manuel López Obrador. La historia se repitió en 2012, con el regreso del PRI a Los Pinos con la persona de Enrique Peña Nieto.
Hoy, al transformado INE, ya no lo envuelven los factores de la confianza, ni de la esperanza. El año pasado, en los comicios del 7 de junio en los que se eligieron gobernadores, hubo un llamado extendido a no votar.
–¿Qué ocurrió doctor Córdoba? ¿Por qué se desmoronó una de las instituciones con mayor prestigio en México?
– Yo creo que las instituciones electorales han padecido a la par del desgaste y del desencanto democrático … Lo que ha pasado desde el año 2000 a la fecha ha sido un asentamiento del proceso democrático. Pero también, digámoslo así, los gobiernos emanados de procesos democráticos no han sido capaces de resolver los grandes desafíos en materia de derechos humanos que se plantearon a la par del proceso de transición en el mundo. Hoy vemos que hay un desencanto con la democracia, con los partidos políticos. El año pasado estuvo plagado de fenómenos en los que esto se presentó de manera clara muy nítida. A la par de este proceso de desencanto ha habido este desprestigio cada vez mayor respecto a la clase política y también a las instituciones del Estado. Y las instituciones electorales no han sido ajenas.

1/14/2017

Feminismo y protesta


QUINTO PODER
Por: Argentina Casanova*



Es el feminismo por sí mismo una forma de protesta, es la lucha de las mujeres contra la falsa percepción de condición de inferioridad de las mujeres, que es de las ideas más antiguas que más cabida tienen en el imaginario colectivo.
 
En cambio lo que permanece ayer como  hoy es esa misma conciencia de deseos de libertad y de justicia que mueve a las feministas a empatizar con las causas sociales, con la de obreros y obreras, con las de las clases más afectadas por las crisis económicas, y por supuesto en entender desde una óptica de “marginada social” a todas las poblaciones que habitan las periferias y los sótanos de la sociedad.
 
Históricamente las feministas han participado en los movimientos sociales más importantes para la búsqueda del voto, contra las guerras, en demanda de respeto, contra gobiernos capitalistas y neoliberales, por la protección al medio ambiente y muchas otras causas, y es mediante la protesta como se expresa la inconformidad.
 
No hay otra forma de hacer y de ser feminista si no es con la protesta, saliendo a las calles, manifestándonos y sumándonos a las realidades del país. No hay forma de decirnos o enunciarnos feministas si no va de por medio el cuerpo en la protesta y el activismo para expresar nuestras ideas, siempre lo fue así y así lo recuerdan las ancestras que lucharon por el voto, pero también las obreras que demandaban horarios y salarios más justos.
 
Fue el feminismo blanco de Inglaterra y Estados Unidos, el que protestó tomando los espacios públicos para exigir el voto femenino, conquista que no se lograría si no fuera por medio de la lucha organizada, las alianzas, las resistencias y memorables aliados. Ha sido el feminismo de Europa del Este el que luchó contra las guerras, el feminismo latinoamericano el que se opone al colonialismo y el neoliberalismo.
 
Es la invisibilización de los asesinatos de las mujeres en todo el mundo los que hemos tenido que salir a denunciar marchando, tomando calles a lo ancho y largo, exigiendo justicia y exigiendo que legisladores y gobernantes de todo el mundo y el país cumplan con su trabajo. No hay otra forma de decirlo, hemos denunciado al Estado feminicida y sabemos que es el Estado omiso el responsable y causante de los asesinatos de las mujeres.
 
No es solo la muerte a manos del agresor, del esposo, del atacante desconocido, es la forma pasiva con la que el Estado permite y alienta la violencia contra las mujeres y las niñas contra la que hemos protestado y es también ese empobrecimiento que se agudiza contra las mujeres la que tenemos obligación de denunciar.
 
La lucha feminista nos lleva a tomar conciencia de que el Estado empobrece a la población por la corrupción y la impunidad, que es el Estado con sus brazos opresores de Policía que salen a combatir ciudadanía armada con piedras pero que es incapaz de perseguir y poner un freno a los casos de feminicidio y a la narcopolítica que violenta a las mujeres.
 
Nos lleva a expresar conscientes que el Estado debería preocuparse por agudizar la pobreza de su población, en la que son las mujeres y las niñas las pobres entre las pobres, las que más padecerán de empleos mal remunerados, de no contar con seguros médicos y de que el dinero de un trabajo no alcance para la leche de sus hijas e hijos.
 
Que ese territorio llamado “nación” es la que recorren a diario las mujeres en calles oscuras sin vigilancia policial, donde no hay un peso invertido en cámaras y hay lotes baldíos en donde son asesinadas y sus cuerpos arrojados.
 
No, no se puede ser feminista sin tomar conciencia que salir a la calle a exigir justicia para las mujeres asesinadas es también un reclamo permanente al Estado feminicida que hoy asesta un nuevo golpe contra las mujeres y las niñas al encarecer su vida aún más con el alza a los combustibles y los alimentos.
 
Decir que los incrementos no afectarán a los pobres, tiene la malsana intención de generar ambientes de separación, separar a los pobres y las pobres, de quienes aún les queda algo de poder adquisitivo y pagan impuestos, equiparándolos a estos últimos como poderosos cuando en realidad los que se han enriquecido impunemente a costa del erario público son quienes tendrían que devolver el dinero que han robado a la sociedad.
 
Sí, es el feminismo y no se puede ser feminista de otra forma, sin el reclamo de que el empobrecimiento de las mujeres es también resultado de la corrupción de servidores públicos que se quedan con dinero que debía destinarse a la prevención de la violencia, y que son tan culpables estos como aquellas y aquellos que desconocen sus responsabilidades y las asumen por el pago que recibirán y para mantener posiciones políticas a costa de la vida de las mujeres y las niñas.
 
Las calles se quedan vacías para reclamar las injusticias contra las mujeres, somos pocas y lo sabemos, apenas el 24 de abril y el 25 de noviembre del año pasado en algunas ciudades se lograron reunir centenares, pero en general las protestas feministas son cada vez menos. Porque en teoría hay más feministas pero en las calles luchando y exigiendo justicia somos las mismas de siempre y cada vez menos.
 
Estamos solas no solo de los compañeros de izquierda o de otros grupos que no asumen que la nuestra, la lucha en contra de la violencia, es también una lucha contra el Estado opresor. Estamos solas porque incluso hay compañeras que no ven en las calles la lucha sino en un escritorio, como si ello cortara los pies para salir y hacer nuestras las protestas.
 
Necesitamos sí volver a ser como las feministas de antes, las ancestras que salían a las calles y ponían el cuerpo en la lucha de nuestro derecho a la educación, al trabajo, al voto, a la vida.
 
* Integrante de la Red Nacional de Periodistas y del Observatorio de Feminicidio en Campeche.
  CIMACFoto:César Martínez López

Cimacnoticias | Campeche, Camp.- 


1/09/2017

Alertan sobre infiltraciones en protestas contra el gasolinazo para justificar represión


CIUDAD DE MÉXICO (apro).- A una semana de las acciones simultáneas de protesta por el incremento al precio de los hidrocarburos, defensores de derechos humanos alertan sobre la infiltración de grupos ajenos a las demandas populares, encaminados a “justificar” que el gobierno de Enrique Peña Nieto recurra a la represión y a la suspensión de garantías.
En ello coinciden, en entrevistas por separado, Fernando Ríos Martínez, secretario ejecutivo de la Red de Organismos Civiles de Derechos Humanos “Todos los Derechos para Todas y Todos” (Red TDT), y Antonio Lara Duque, coordinador del Centro de Derechos Humanos Zeferino Ladrillero (CDHZL) del Estado de México.
Ambos defensores expresan su preocupación porque ante el reclamo legítimo de la ciudadanía se busque operar de facto una legislación en materia de seguridad pública que está en discusión, como la Ley de Seguridad Interior, o las detenidas por acciones de inconstitucionalidad interpuestas por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) en 2016, como la que regula el uso de la fuerza pública en el Estado de México (llamada “ley Eruviel”) y la federal para Prevenir y Sancionar los Delitos Cometidos en Materia de Hidrocarburos.
Tras registrarse los primeros disturbios en el Estado de México, las organizaciones de derechos humanos que forman el Frente por la Libertad de Expresión y la Protesta Social, entre ellas la Red TDT, prendieron las luces de alerta el miércoles 4, por la forma en que las protestas ciudadanas fueron opacadas por saqueos y mensajes de pánico en redes sociales.
Un día después, la CNDH pidió a autoridades federales, estatales y municipales, garantías para ejercer el derecho a la protesta, al tiempo que reprobó el vandalismo y los saqueos.
El secretario ejecutivo de la Red TDT –con 80 organizaciones civiles afiliadas en 21 estados– recuerda que la infiltración de los movimientos sociales ha sido una táctica registrada desde el primer día en que Enrique Peña Nieto tomó posesión, durante las marchas de diciembre de 2012, por lo que no es aventurado suponer que lo mismo ocurra en estos momentos con las protestas por los gasolinazos.
“Hemos visto cómo la gente infiltrada, que hace daño al interior del movimiento de resistencia y de inconformidad, sirve para ir abonando a un ambiente de represión. Que haya una mano dura a la que recurre este Estado que no tiene soluciones”.
Para Ríos Martínez, las expresiones de rapiña en el país “están siendo efectivamente realizadas por ciertos grupos de intereses extraños, ligados al gobierno, y estas situaciones pueden abonar a leyes que sean contrarias a los derechos humanos.
“En este contexto, cada vez más se está justificando echar mano de las Fuerzas Armadas, sobre todo cuando se está hablando de dotar de un marco jurídico para el Ejército y de legislar la suspensión de garantías. Son temas que parecerían desligados o ajenos al aumento del precio de las gasolinas, pero vemos una posible implicación y nos preocupa mucho”.
Al señalar que la reacción de inconformidad en el país es natural ante “un despojo generalizado, como es el aumento al precio de las gasolinas”, Ríos Martínez dice que éste sería el primero de una serie de despojos y de violaciones a derechos humanos que traerá la reforma energética, contra la que la Red TDT promovió amparos entre septiembre y octubre de 2014, sobreseídos por jueces federales.
“Lo que vemos ahora es una afectación inmediata a los bolsillos de los mexicanos, que va a traer mayor precariedad y pobreza, además de que ya estamos viendo la pérdida de la soberanía en los combustibles, pero en los próximos años veremos violaciones graves cometidas por las grandes trasnacionales del petróleo, que despojarán a los campesinos se sus tierras, amparados en las leyes de ocupación temporal, así como la contaminación y otros abusos que traerán mayores protestas”.
Ante esos escenarios, advierte, se busca alentar la represión, el “uso de la fuerza”, con una fórmula conocida: “Estas situaciones que parece que se salen de control, buscan luego una justificación del uso de la fuerza y se va provocando que el Estado sea favorecido al final de estas protestas, porque es quien nos ha ‘salvado’ de la situación de conflicto”.
Complicidad policiaca
Antonio Lara Duque, quien a través de su organización ha monitoreado las manifestaciones de inconformidad en el Estado de México, asegura tener testimonios de la intervención directa de cuerpos policiacos estatales y municipales, tanto en saqueos como en la propagación de mensajes orientados a crear miedo entre la población.
“Este estado de caos y psicosis que existe en el Estado de México está siendo inducido por los cuerpos policiacos de la entidad y de al menos 20 municipios del Valle de México que hemos identificado, sin soslayar que podamos encontrar otro tipo de ligas y responsabilidades”, sostiene Lara.
Expone que personas que atestiguaron el saqueo de la tienda Chedraui de Nicolás Romero, el lunes 2, advirtieron de la presencia de agentes municipales y estatales, quienes “no sólo no intervinieron, sino que varias de las televisiones y de los aparatos electrodomésticos que fueron robados, fueron depositados en la parte de atrás de las camionetas de las policías municipal y estatal por las personas que los sustrajeron de la tienda, quienes luego regresaban por más productos. Si no fue la orden de un mando, al menos los policías presentes no sólo fueron omisos, sino que participaron de forma indirecta en los hechos.”
Agrega que en municipios conurbados del Valle de México, policías locales han “generado un ambiente de miedo”.
Según Lara, vecinos dijeron al CDHZL que los agentes recorrían colonias populares que participaban en protestas, para advertir que “no salieran de sus casas o que desalojaran calles y comercios, porque grupos armados y personas con capuchas iban a causar desmanes y a saquear”.
Sin embargo, “las direcciones de Seguridad Pública y de Comunicación Social de los municipios y en sus redes sociales desmentían los hechos vandálicos”, apunta.
Advierte que en “esta estrategia de provocación e infiltración” y ante la falta de control de las movilizaciones sociales, la intención de “aplicar de facto la ‘ley Eruviel’, que legitima el uso excesivo de la fuerza, protege a los cuerpos policiacos ante posibles violaciones a los derechos humanos, y sobre todo protege a los altos mandos, incluidos presidentes municipales y al gobernador”.
Para Lara Duque, el riesgo es mayor si se considera que la situación podría enconarse aún más, debido a que “hay un descontento popular totalmente legítimo, en el que están participando principalmente transportistas, tradicionalmente controlados por los gobiernos locales, y las mujeres, que protestan ante un incremento totalmente agresivo contra la población, y hasta ahora la lógica gubernamental no ha podido entender el descontento”. 

7/31/2016

Debate sobre la protesta social



Miguel Concha
La Jornada
Las protestas sociales se han convertido, entre los diversos grupos y movimientos sociales que se ven afectados en aspectos importantes para lograr una vida digna, en uno de los ejercicios más necesarios para los procesos de resistencia, exigencia de derechos y organización colectiva. Combinado con otras estrategias que han movilizado nuestra historia, ello ha permitido por siglos transformar realidades de injusticia en cambio y emancipación. Hoy podemos decir que es un derecho humano que involucra otros derechos interrelacionados, reconocidos tanto en nuestra legislación interna como en la internacional.
Las protestas sociales son también encuentros de personas y colectividades que se sienten convocadas en forma reflexiva e intencionada, con la finalidad de coadyuvar en la construcción de una democracia con paz y justicia. Este tipo de consideraciones cobran relevancia ahora que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) se apresta a resolver dos acciones de inconstitucionalidad (96/2014 y 97/2014), en relación con la Ley de Movilidad de la Ciudad de México. En ellas, interpuestas por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, se argumenta ampliamente sobre tres artículos (212, 213 y 214) que violentan principios y derechos reconocidos en instrumentos internacionales. Por lo cual, a decir de esas instituciones públicas de derechos humanos, aunque también de las organizaciones sociales, la SCJN debe declarar inconstitucionales esos artículos, toda vez que su redacción actual, y su implementación por parte de las autoridades, seguramente ocasionará violaciones a garantías básicas como la libertad de expresión, derecho a reunión y asociación, y a defender los derechos humanos, que están implicados de manera tangible en las protestas sociales en sus diversas formas.
En un amicus curiae (http://bit.ly/29Zv671) que presentó el Frente por la Libertad de Expresión y la Protesta Social (FLEPS), y que la SCJN debería retomar en esta discusión, se razona y discute ampliamente sobre los aspectos que contravienen derechos humanos en esa ley. Con relación al artículo 212, que enuncia la perfecta licitud de las manifestaciones, el FLEPS sostiene que en realidad existe una censura previa, que analiza a priori la licitud de una manifestación, dejando de lado su presunción de legitimidad. Además de que la observancia de esos calificativos produce un efecto inhibidor en el ejercicio de derechos de las personas que participan en una protesta social.
En el mismo artículo se establece que las personas que quieran ejercer el derecho a la protesta deberán dar aviso previo y por escrito; sin embargo, y conforme a los estándares internacionales, el ejercicio de los derechos humanos no puede estar sujeto en ningún momento ni supuesto a una autorización previa por parte de la autoridad o sometimiento a un examen previo. Además, en la actual ley se prevé que las obligaciones correspondientes a las autoridades queden condicionadas a un aviso previo de 48 horas por parte de los ciudadanos, con lo que se origina una burocratización del ejercicio de los derechos humanos, y se deja de lado una visión garantista del Estado. Por lo que hace al artículo 213, se impone una prohibición absoluta para utilizar el espacio público, pues no podrán utilizarse las vías primarias de circulación continua para la realización de manifestaciones.
La SCJN deberá resolver también si, dada su naturaleza, las manifestaciones públicas requieren de la utilización de espacios para garantizar su visibilidad y publicidad, como medio de expresión, o deliberadamente se pueden establecer límites a ésta.
A decir del FLEPS, las protestas también necesitan de la ocupación de vías primarias de circulación continua, aun cuando ello genere ciertas molestias que en principio debieran ser toleradas. Y afirma que corresponde al Estado tomar las medidas necesarias para reorganizar el tráfico, brindar rutas alternas y servicios de transporte público que generen que las restricciones al tránsito afecten lo menos posible. Además, tanto autoridades, como la sociedad en general, deberíamos ampliar nuestra percepción sobre el espacio público, y considerarlo y utilizarlo como un lugar de debate político y ejercicio de derechos encaminados a consolidar nuestra democracia.
Por último, el artículo 214 hace mención a que la Secretaría de Seguridad Pública tomará las medidas necesarias para evitar bloqueos, pero se considera ambigua y abierta la redacción tal y como está, lo que conllevaría a su uso discrecional por parte de las autoridades, y por tanto a violentar derechos humanos. El artículo además no es taxativo, y por ello no permite la certeza jurídica, ya que no señala claramente qué podrán hacer los elementos de seguridad pública, abriendo así la posibilidad de un uso de la fuerza desproporcionado e irracional, pues no menciona ni gradúa las medidas necesarias para evitar bloqueos. Este tipo de legislación que se debate en la SCJN es ejemplo de cómo se usa la ley para limitar derechos, y de cómo el legislador declina su deber de robustecerlos.
Luego del receso al que entró el máximo tribunal del país, es menester que los magistrados indiquen sus valoraciones sobre este asunto, cuanto más porque en México tenemos un clima de constantes protestas, indicativas de los problemas de fondo que tenemos que resolver. Intentar acallar las voces, censurar las protestas e inhibir los derechos de la gente, mediante legislaciones caóticas, no hará más que agravar la crisis de derechos humanos que padecemos en México. La Corte deberá estar a la altura, y declarar inconstitucionales dichos artículos de la Ley de Movilidad.