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5/14/2022

Mujeres ocupan solo 21 % de puestos de liderazgo en redacciones


Foto: María Fernanda Cruz / La Voz de Guanacaste


SAN JOSÉ – Apenas 21 % de los 179 puestos de liderazgo en 240 medios están en manos de mujeres, pese a que ellas suponen 40 % del total de los periodistas que ejercen la profesión.

Esta es la principal conclusión de un informe del Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo, de Oxford, tras analizar medios digitales y “offline” de 12 países distintos, entre ellos dos de América Latina (México y Brasil).

De hecho, en 11 de 12 países la mayoría de los puestos jerárquicos están ocupados por hombres, incluso en lugares donde hay más mujeres ejerciendo el periodismo. Solo en Estados Unidos se encontró una repartición equitativa de 50-50 en los altos mandos.



“Pese a que la industria se enfoca cada vez más en la falta de diversidad, durante el último año no hallamos ninguna tendencia general hacia una mayor igualdad de género en los puestos jerárquicos de los medios”, señala el estudio.

La muestra del estudio revela que en países como Brasil, apenas 7 % de los medios tiene una mujer al frente. Una situación similar se da en México, que apenas llega a 11 %.

Inclusive en países con altos índices de equidad de género como Finlandia, sus mujeres periodistas no corren con la misma suerte en las redacciones. “Las dinámicas propias del periodismo y de los medios influyen en las carreras y en la composición de género de los principales puestos editoriales, más allá de los factores estructurales”, concluye el estudio.

También se encontró que el porcentaje de usuarios de noticias digitales que consumen información de al menos un medio liderado por una mujer va desde 81 % en Kenia y 80 % en Sudáfrica (los más altos) hasta 24 % en Brasil y 5 % en Japón (los más bajos).

¿A qué se debe?

El estudio del Instituto Reuters no ahonda en las razones de la desproporcionada cantidad de liderazgos femeninos en las redacciones.

María Fernanda Cruz es directora de La Voz de Guanacaste, un medio regional que investiga y denuncia los problemas de una provincia costarricense empobrecida, que colinda con la frontera con Nicaragua.

Tras pasar por medios grandes nacionales e internacionales, Cruz considera que existen barreras sociales que bloquean el ascenso de las mujeres en las redacciones.

Una de ellas es la tendencia a creer que las mujeres periodistas no deberían tener familia porque es un trabajo arriesgado, sin horario y que consume mucho tiempo de las personas.

“En los medios tradicionales se premia a quien trabaja después de las 6 p.m. y se juzga a quien no se queda hasta las 20:00 o 21:00 redactando la noticia del día siguiente. Es un ambiente agreste para las mujeres que aspiran a ser o que ya son madres y que, al verse en una disyuntiva de vida personal o trabajo, prefieren a su familia y se escogen a sí mismas”, comentó.
Cruz considera que existe un componente sexista que aún persiste en las salas de redacción, en donde el acoso sexual es parte de la cultura y ahuyenta a las mujeres a perseguir un crecimiento profesional en esos espacios.

La directora afirma que los medios pequeños y regionales se han convertido en refugios donde esos liderazgos pueden florecer, gracias a una cultura distinta.

“He notado que varios de los medios pequeños e investigativos más destacados de Centroamérica tienen liderazgos femeninos o fueron fundados por mujeres», consideró.

A su juicio, subrayó, «además de ser una respuesta a una industria quebrantada, creo que puede ser una forma de moldear medios de comunicación más humanos, en los que se valore la calidad del trabajo por encima de la cantidad y los resultados no se midan en función de cuántas horas estás lejos de tus hijos sentada en la sala de redacción, sino en cuánto impacto tiene en las comunidades ese trabajo”.

Este artículo se publicó originalmente en IJNET, la red internacional de periodistas.

6/20/2020

Mujeres jóvenes, con mayor brecha de desempleo

Maestras integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación realizaron una marcha marcharon este Día del maestro para exigir mejores condiciones laborales para el gremio


Ciudad de México. De los empleos formales registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) que se perdieron en marzo, 70 por ciento fueron de personas jóvenes, pero el panorama más sombrío es para las mujeres quienes tienen mayor brecha de desempleo y menor tasa de participación laboral debido a su ocupación en tareas no remuneradas de cuidado y del hogar.

Ante este escenario, representantes de organizaciones que integran la “Alianza Jóvenes con Trabajo Digno”, llamaron en conferencia de prensa virtual, a las autoridades de gobierno a proponer respuestas e incluir a la juventud en la economía para detonar crecimiento sostenible, superar la pobreza y romper la espiral de criminalidad y violencia.

La directora de Fundación Forge, Andrea Méndez, expuso que durante la pandemia de COVID -19, los empleadores decidieron correr a las y los jóvenes. El resultado es que de los empleos formales registrados ante el IMSS que se perdieron en marzo, 70 por ciento fueron de jóvenes de hasta 29 años de edad.

De acuerdo con datos del IMSS, la pandemia elevó la tasa de desempleo a nivel nacional a 34 por ciento, sólo durante el mes de abril, incluyendo a quienes están en la desocupación y quienes están disponibles. En el caso de la población joven, el desempleo fue de 41 por ciento; mientras para personas adultas (de 30 a 64 años de edad) fue de 28 por ciento.

La directora de Servicios a la Juventud (Seraj), Daniela Dorantes, expuso que para lograr una recuperación económica más rápida y con mayor cohesión social, se requiere multiplicar las oportunidades para la juventud, quienes antes de la contingencia ya tenían una tasa alta de desempleo y trabajos más precarios.

Antes del COVID-19 y de esta crisis económica, explicó, la mayoría de las y los jóvenes que trabajaban carecían de salario suficiente, de contrato estable y de afiliación sindical. Además muchos están en el subempleo y otros tienen jornadas laborales excesivas.

Los datos del Observatorio de Trabajo Digno de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza muestran que 61 por ciento de jóvenes ocupados carece de seguridad social (9 millones de jóvenes); 7 por ciento son subempleados (1.1 millones de jóvenes) y 25 por ciento tiene jornadas laborales excesivas (3.9 millones de jóvenes), por encima de 48 horas a la semana.

Daniela Dorantes expuso que antes de la pandemia, la brecha de desempleo entre mujeres jóvenes fue de 23 por ciento y en hombres no jóvenes de 4 ciento, casi seis veces más para ellas. Además, la tasa de participación laboral de las mujeres es de las más bajas de América Latina.

La Alianza destacó que en México hay 3.8 millones de mujeres jóvenes no disponibles para trabajar por estar realizando trabajos no remunerados, en servicios de cuidado y labores domésticas.

La integrante de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, María Ayala, señaló que las respuestas de los gobiernos a esta situación han sido insuficientes. Aunque el gobierno federal asegura que el programa “Jóvenes Construyendo el Futuro” atiende el desempleo, explicó que ofrecer una beca durante un máximo de 12 meses, no es suficiente ante el reto de crear al menos 1 millón 200 mil empleos cada año.

La directora de “Youth Build México”, Tere Lanzagorta, agregó que una forma de evitar los riesgos derivados de esta etapa de desempleo es otorgar un apoyo económico temporal a las personas jóvenes, pero también se podría otorgar un subsidio parcial a los salarios para evitar despidos y promover la inclusión laboral de las mujeres.

20/AGM/LGL

5/16/2020

México: El trabajo sin fin, situación en permanente desventaja






Reorganizar la agenda de la familia, hacer que todos estén bien y tengan su espacio en casa para trabajar, estudiar y divertirse, es una labor "enorme", explica Laura Delgado, psicóloga y especialista en el sector educativo




México, 30 abr. 20. AmecoPress/SEMlac.- Hoy por hoy, en tiempos de pandemia, aumentan las tareas cotidianas para las mujeres: trabajar, cuidarse y cuidar a otros, así como vigilar que otras actividades no sean interrumpidas, lo que se ha convertido en una profunda desigualdad. Este confinamiento no hace más que reproducir esta situación.
En SEMlac nos hemos dado a la tarea, a través de charlas virtuales, -que se presentarán en serie- de dar voz a las mujeres que nos compartieran sus experiencias sobre cómo han sobrellavado el aislamiento, tanto desde el ámbito laboral como en la convivencia familiar.

Reorganizar la agenda de la familia, hacer que todos estén bien y tengan su espacio en casa para trabajar, estudiar y divertirse, es una labor "enorme", explica Laura Delgado, psicóloga y especialista en el sector educativo.

Pero todo ello es menor al sentimiento que le provoca la posibilidad de que su marido, médico militar retirado, sea llamado por el Ejército si la situación de la pandemia se agudiza.
"Que lo llamen a que se reintegre es muy angustiante para mí. No lo he compartido con mis hijos, pero es una preocupación, pues los médicos militares en sentido estricto, nunca dejan de ser militares", señala en entrevista quien también forma parte de la Red de Mujeres Unidas por la Educación (MUxED).
Sobre todo, dice, porque su marido está dentro de la población de riesgo.
Si bien la experiencia de trabajar en casa no era nueva, pues al salir del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) —con la llegada de este gobierno, la reforma educativa y su desaparición—, el año pasado creó la consultoría Kaans Balam y muchas de sus actividades las realizaba desde casa.
No obstante, el período de cuarentena, explica, moviliza muchas dinámicas familiares.
"Hubo que hacer reajustes. El día tiene la misma cantidad de horas, hay que descansar, hacer ejercicio, llevar la agenda de la familia, porque hay un punto de la equidad de género, que suspiras y aspiras, pues lo cierto es que la mayor parte de las cosas las seguimos haciendo las mujeres, independientemente del nivel en el que te encuentras. Y, sobre todo, hacer que todos estén bien", expresa.
Comenta, en entrevista para SEMlac, que tratar de que todos en la casa estén bien implica armar desde los grupos de WhatsApp de las amigas y amigos más cercanos a sus hijos, hasta sesiones en línea con amigos, de estudio y crear los espacios de trabajo para todos. "El trabajo es enorme".

"Hago que todos estemos bien": Laura Delgado, psicóloga y especialista en el sector educativo


Considera que este período ha sido importante para reencontrarse y readaptarse como familia y reconoce también las ventajas preexistentes: sus hijos, mellizos, hombre y mujer, tienen la ventaja de haber aprendido a jugar juntos desde pequeños; en su casa está la distribución de espacios para hacer sus actividades cotidianas.
"Tenemos el espacio para poder distribuirnos. Nos podemos mover. El asunto de tener espacio es súper importante", expresa.
Y una tercera ventaja es la infraestructura tecnológica; pero reconoce que no todas las mujeres, ni todas las personas, tienen las mismas condiciones.

"No puedo cumplir las tareas de la escuela": Arcelia Martínez Bordón, académica en la Universidad Iberoamericana

"Valoro enormemente la escuela y la extraño; no sólo porque mis hijos van allí felices, pero no puedo cumplir las tareas de la escuela, por razones de tiempo y por los contenidos que manejan", señala Arcelia Martínez Bordón, académica de tiempo completo en la Universidad Iberoamericana.
Asegura también que trabajar en casa es un trabajo de tiempo completo que califica de abrumador.
"Aumentaron los tiempos de quehacer doméstico porque la persona que me ayudaba y que trabajaba conmigo de planta se fue a hacer su cuarentena, y entonces yo soy la que lava, cocina, barre, la que desinfecta todo con cloro, la que va o encarga el súper y la que saca al perro.
"He tenido algunas discusiones con mis hijos, uno tiene 12 y otro casi 14, porque les he pedido que asuman que la casa es de los tres, que ya no son niños chiquitos y tienen que entrarle. Ahí vamos, con ciertas resistencias a veces, más apoyo del mayor para lavar los platos, y la niña chica de pronto se queja. Pero sí, le dedico muchas horas.
"Le dedico muchas horas a la chamba de la oficina, muchas horas al quehacer y algunas horas a lidiar con mis hijos, como negociar qué nos toca hacer a cada uno".
Arcelia Martínez comenta que está separada, y comparte la cuarentena y a los hijos con su ex marido, por lo que hay días que puede dedicarse a trabajar más o a no hacer nada o como ella menciona a tener espacios de paz.

Considera importante también tener un espacio de entretenimiento con sus hijos.
"Vemos series o jugamos, jugamos menos de lo que vemos series, pero me parece importante, como también me parece importante tener un espacio para mí".

La dinámica familiar, comenta, cambió totalmente, no solo por el trabajo escolar, sino también por tener que trabajar en casa.
"El trabajo que realizo lo puedo hacer en la computadora, y siempre estoy conectada con mis redes de colegas académicos, pertenezco a la Red Educación Derechos (RED), a la Red Mujeres Unidas por la Educación (MUxED), la red de colegas del Inide (Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación), las del Faro Educativo y estoy todo el tiempo resolviendo y analizando cosas, así como apuntes de política que no es un trabajo académico, estoy escribiendo algunos "papers" y tengo mis clases en línea.
"Mi chamba sigue normal, y multiplicada, porque hay cosas de coyuntura por el tema del Covid-19, sobre las que tengo que informarme y colocar temas".
Además, señala, está todo el asunto del acompañamiento escolar que hace con su hija Greta, quien va en sexto de primaria en una escuela Montessori, y donde les han enseñado a aprender por sí solos. Ahora incluso tiene clases por zoom.
En el caso de su hijo Emilio, quien va en secundaria, explica que aprendió a gestionar sus aprendizajes y es más independiente y no requiere supervisión.
"Con Greta soy transmisora de información entre lo que manda la escuela y lo que tienen que hacer, pero no tengo el tiempo para sentarme a hacer el trabajo escolar con ella", explica.
Fotos: SEMLac.