Mostrando las entradas con la etiqueta poemas. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta poemas. Mostrar todas las entradas

3/04/2019

Invierno, nuevo poemario de Ilka Oliva Corado

 Invierno, es el primer poemario en el que estoy fuera de Guatemala completamente y me sitúo en el invierno de las tierras en donde ahora vivo, que no es como el invierno de la Guatemala en donde crecí, que allá es época de lluvias y del reverdecimiento, aquí es la época del frío y de la nieve; la época del letargo y la introspección. 

Es también, el primer poemario que no es emocional. Invierno, marca una etapa en mi vida como poeta y en mi día a día. 

Es un poemario corto, de apenas 20 poemas, lo escribí en el término de una hora en los primeros días de febrero, en el trabajo para ser puntual, lo escribí en mi teléfono celular. No soy metódica para escribir, no puedo planificar lo que escribo, y con la poesía no puedo pensarla y mucho menos analizarla, es sentida completamente. 

Por eso es que paso largas temporadas sin escribir poesía, de pronto llega como un torrente que me ahoga y es ahí cuando la escribo, esté donde esté y sea la hora que sea. Es como un halo, un instante nada más y luego se esfuma para dejarme de nuevo en el desconsuelo de la realidad del mundo, en la zozobra...

Invierno, es como toda mi poesía: muy simple, es completamente natural porque así como la siento la escribo, no me interesa editarla, colocarle máscaras para que pretenda encajar en moldes, al contrario es libre como las libélulas que juegan con el agua de los riachuelos, o como las flores pintas del zacatal maduro en las aradas. Muy silvestre, como la cabras locas de siempre. 
Invierno habla del frío, de la introspección, de la época del resguardo, de la época de las tormentas invernales y el hielo negro, y también de nuestro desinterés en el otro, porque así como es hermoso el invierno puede ser cruel con quienes viven en las calles, a quienes como sociedad no volteamos a ver. 

Invierno es mi libro número 13 y mi poemario número 9. No tiene nada de extraordinario, es un poemario de verso simple, que quien quiera adquirirlo lo puedo encontrar en Amazon.com y en Ilkaeditorial.com

Dedicado a mi natal Comapa y a mi gran amor: Ciudad Peronia. 

Ilka Oliva Corado. @ilkaolivacorado
03 de marzo de 2019. 

10/08/2016

Natalia Toledo, la poeta oaxaqueña más leída en el extranjero


Autora del poemario “El Dorso del cangrejo”

 Natalia Toledo es de las poetas mexicanas más leídas en el extranjero. Ha erigido impresionantes murales de letras a un tiempo impenetrables y claros como el agua; poesía misteriosa que rescata la esencia del México remoto y mágico tan oculto a ojos de aquellos para quienes fue hecho.
 
Su más reciente libro, El dorso del cangrejo (Deche bitoope, en zapoteco) es un impresionante despliegue de recursos poéticos, pero también una reescritura de esa cosmovisión que llega a resultarnos casi extranjera por nuestro ensimismamiento en la tecnología y la ultramodernidad.
 
Ser indígena
 
Natalia siempre escribe dos versiones: primero en juchiteco e inmediatamente después traduce al español: “A veces inicio en español, pero por lo general el proceso es como hacer una fotografía: la tomo en zapoteco y la revelo en español”, asegura.
 
“No siempre me pregunté qué representaba ser indígena. Empecé a hacerme esa pregunta hace muchos años, cuando lo del movimiento zapatista, y vi todos esos rostros cubiertos ascendiendo una montaña y la gente empezó a preguntarme qué tan distinta me siento por ser indígena. Tuvieron que pasar muchas cosas para sentirme autorizada a responder: ser indígena es poseer un universo y nunca renunciar a él”, apunta Natalia, que a los 8 años de edad se vio forzada a abandonar su natal Juchitán para radicar en la Ciudad de México.
 
Pero, ¿hasta qué punto Natalia es la misma en este nuevo título que en sus obras previas?
 
“Sigo siendo esa misma que de niña se preguntaba, al asomarse en la tinaja de agua y ver reflejado su rostro, quién era esa niña —responde sonriente— Con el tiempo esa niña creció y vivió una serie de hechos muy importantes que hicieron de ella una poeta pues necesitaba explicar su vida, poner sobre el papel lo que esa niña dejó y tanto extrañaba al salir de Juchitán. La diferencia es que el tiempo me ha vuelto más consciente de otros idiomas, como el zapoteco, y escribirlo lo mejor posible para que los niños lo lean sin problemas. Me interesa recuperar algunas cosas que tienen que ver con ser zapoteca y compartirlas con los que hablan español, y sepan de esta cultura tan bella y tan única y que todos los mexicanos tenemos derecho a conocer”.
 
Infancia y erotismo
 
“La infancia es muy erótica —señala Natalia—. Es la etapa del descubrimiento del cuerpo; cuando cada cosa se vive a flor de piel. En Juchitán nadie tiene, contradiciendo a Virginia Woolf, “una habitación propia”; todos vivimos en espacios reducidos, aunque tengamos patios y corredores… pero todo mundo convive y suda con los otros. De niña me tocó ver jóvenes recién casados haciendo el amor, imposible no darse cuenta. A eso le llamaba “gente amándose””.
 
“Las mujeres juchitecas —agrega Natalia— somos muy eróticas al hablar; siempre estamos haciendo alusión a la sexualidad de las mujeres, muy abiertas en ese sentido. No sé qué les parezca a otras personas esta erotización de la infancia, pero para otras culturas existe libertad en el habla y en el proceder, y nosotras somos como nuestro clima: habitadas por el sol, donde todo el tiempo estamos jugando, y el erotismo es parte de ese juego de palabras”.
 
¿A qué te refieres —pregunto a Natalia— cuando te declaras como “tu única hija” en otro de tus poemas?
 
“Me pensé como un invento mío aunque, por supuesto, soy el invento de mucha más gente. Es una especie de reafirmación. Escribí ese poema durante una residencia en Australia como una forma de acompañarme, de decirme que no necesitaba una mamá —que recientemente falleció, por cierto— que yo podía ser esa madre pues soy la única que me acompaña a todas partes”, ríe la poeta.
 
Retornando la infancia, momento clave de muchos de estos poemas, Natalia rememora también su estancia en un internado de monjas a los 11 años.
 
“Estuve en un internado en Valle de Bravo. Ya había sido movida de Juchitán para venir a la Ciudad de México. Luego de un año interna aprendí a querer y abrazar tanto a mis compañeras como a las religiosas. Todo lo que viví ahí me marcó, especialmente los juegos. Las monjas realmente querían hacer su papel de mamás. Naturalmente solo convivía con mujeres. Esta experiencia me enseñó, entre otras cosas, a ser solidaria. Mis padres creyeron que Dios les haría el milagro y me convertiría en alguien mejor”, ríe de nuevo Natalia.
 
La muerte en zapoteca
 
¿Se considera Natalia Toledo “una feminista”?, le pregunto.
 
“La verdad es que no termino de entender en todo el término. Tengo amigas feministas a las que adoro, que me han hecho consciente de muchas cosas; me han enseñado del lenguaje de la auto agresión contra las mujeres, por ejemplo, y defiendo lo que defienden ellas. También considero, como mis amigas, que no es válida la agresión contra nadie. Se trata de una lucha por la equidad de la justicia”.
 
Natalia señala que su educación fue marcada por los trovadores del Istmo, que cantan en zapoteco, y la misma importancia tuvieron las historias provenientes de la oralidad y los cómics que su padre le mandaba desde varias partes del mundo, en muchos idiomas.
 
“Más tarde —dice— empecé a leer a la gente que escribía en zapoteco, o sobre los zapotecos, y leí a los juchitecos. En la adolescencia comencé a leer a los románticos, a Luis Urbina; no sé cómo fui a dar ahí, siendo joven, sin saber amar ni sufrir. Amo mucho la poesía de Olga Orozco. Me sigue invitando y hasta me hace escribir. También Ungaretti, Saint John Perse y T.S. Eliot. En cuanto a la narrativa me gustan mucho Chejov, Gogol, Milton, y tantas lecturas que he hecho que no tienen orden”.
 
Actualmente, Natalia escribe sobre la muerte desde el punto de vista zapoteca tras haber sufrido la pérdida de su madre: “me puso en el estado de querer entender más sobre ese tema”.
 
Natalia Toledo nació en Juchitán, Oaxaca, en 1967, y su poemario El dorso del cangrejo (Deche bitoope) lo publicó Almadía, México, 2016.
 
 
Imagen retomada del sitio pagina3.mx
Por: la Redacción
Cimacnoticias/página3 | Ciudad de México.-

1/02/2016

Realizan primer encuentro de mujeres poetas en el Istmo




Roselia Chaca/Quadratín

JUCHITÁN, Oax., 31 de diciembre de 2015.- 

El Primer Encuentro de Mujeres Poetas se realizó en la Galería El Ocote, en Juchitán, con la participación de 10 escritoras de 6 municipios de la región del Istmo de Tehuantepec, conformándose así una festividad cultural anual. 

Alba Magariño y Aurora Cobon, fueron las jóvenes poetas encargadas de organizar este primer encuentro con la única finalidad de realizar un diálogo intergeneracional entre creadoras para intercambiar experiencias literarias y exponer sus trabajos.

 Esta es la primera vez que se lleva a cabo un encuentro de poetas istmeñas en Juchitán, anteriormente los encuentros literarios se centraban prácticamente en varones y en contadas mujeres, en esta ocasión participaron creadoras noveles hasta poetas consagradas y premiadas.

 “La intención es que las poetas jóvenes, las que están comenzado se animen no sólo a seguir escribiendo, sino a leer ante un público sus trabajos, porque son pocos los espacios que existen para las que están en sus primeros pininos, pero si además, leen junto a artistas consagradas como Natalia Toledo, eso las motivará más”, manifestó Aurora Cobon.

 Las participantes en esta primera edición, que se realizó sin patrocinio oficial, sino con el apoyo y tequio de las poetas, fueron de Juchitán, Ixtaltepec, Ixtepec, Santa María Xadani y Jalapa del Márquez 

En este encuentro se armó dos mesas de lecturas, la primera la encabezó Irma Pineda, Lucelia Tapía Alvarado, Vianet Lagunas y Alex Matus. En la segunda participó la Premio Nacional Netzahualcóyotl Natalia Toledo, Claudia Guerra, Aurora Cobon, Sonia Prudente, Ivonne Sánchez, Alba Magariño. De acuerdo a las organizadoras, el encuentro tendrá siempre como sede la ciudad de Juchitán, además de que para la segunda edición ya se encuentran anotadas poetas de Los Valles Centrales.

 “Este primer año ha sido todo un existo. Nos da gran satisfacción la respuesta del público y de las participantes, sobre todo de las poetas con trayectoria, que son para todas lecturas obligadas y ejemplos a seguir en las letras”, recalcó Aurora Cobon.

El texto original de Éste artículo fue publicado por Agencia Quadratín en la siguiente dirección: https://oaxaca.quadratin.com.mx/Realizan-primer-encuentro-de-mujeres-poetas-en-el-Istmo



Realizan Sexto Festival de poesía Juchiteca


A la galería El Ocote llegaron decenas de jóvenes a deleitarse con la poesía de varios artistas que se dieron cita para compa

Juchitán.- Jóvenes poetas, hombres y mujeres originarios de esta ciudad zapoteca encabezaron el Sexto Festival de Poesía Juchiteca, con la finalidad de mostrar su talento así como nuevos valores que en este 2015 decidieron difundir la palabra.
Lecturas en zapoteco y el español se dieron con efusividad en la Galería El Ocote, que en esta última semana realiza actividades de encuentros de poetas de la región del Istmo de Tehuantepec, con la finalidad de difundir el trabajo y trayectoria lingüística.
“Pretextos poéticos” estuvo coordinador por Amilcar Meneses y Guillermo Coutiño, ambos le apuestan a la difusión de la poesía en zapoteco y español a través de jóvenes talento de Juchitán.
Voces de Elvis Guerra, Ivón Saenza, Guadalupe Ángela, Aurora Cobón, Gerardo Valdivieso Parada y el Colectivo Serendepía, oriundos de la costa oaxaqueña engalanaron la noche con textos amorosos, apasionados y de dolor.
Los aplausos no se dejaron esperar y el resultado fue la gran presencia de los jóvenes juchitecos, quienes apreciaron buena poesía de voces frescas y con buen texto implícito en cada una de las estrofas de los versos y poemas.
Uno de los organizadores de “Pretextos poéticos”, Guillermo Coutiño Aquino, es originario de Juchitán y con 29 años de edad, ha publicado sus textos en diferentes revistas y suplementos, tanto en Ciudad de México como Juchitán.
Ha dado lecturas tanto en centros como en eventos culturales, bares y cantinas de la Ciudad de México, asimismo en el Tour de poetas jóvenes del Istmo y es cofundador del Festival de Poesía Juchiteca: Pretextos poéticos. Su poesía es concebida desde la miseria y la incertidumbre, hecho que lo vuelve un sujeto voluble y karateka.
Los organizadores expresaron que la poesía es una pasión y también una disciplina, que no puede estar separada una cosa de la otra, y que esta actividad que realizan es año con año, con la finalidad de mostrar los avances que cada uno tiene, especialmente los jóvenes poetas.
“Se trata de buscar espacios, de no sólo hacer poesía de libreta y guardarlo para la almohada, sino que se difunda, agradecemos a todos por apoyarnos en esta actividad, estamos sumamente contentos, porque se tuvo mucha aceptación”, concluyeron.

9/11/2011

Todos somos responsables



Aurelio Morales Posselt*
Monterrey azar y muerte
Mujeres madres que yacen mancilladas
Llanto y cuerpos inertes
Familias abatidas y torrentes de lágrimas
Lágrimas y parálisis, defensa ante el horror
La ruleta muerte gira y sale 53
Vuelve la jugada, ahora sale 61 y sigue girando
El juego de la muerte en la guerra
Apuesta ya a más de 50 mil
Diversión y azar
Esperanza de ganar
Todos perdemos, ellos ganan
¿Quién nos protege?
Ellos y sus discursos
Tres días de luto nacional
Decreta el presidente del
Sexenio Luctuoso
Luto muerte, impunidad, corrupción
El azar toca un 25 de agosto, justo a
37 de la desaparición de Rosendo Radilla
Y la impunidad sigue, los discursos
Son la máscara de la indefensión
Ellos los armaron, los entrenaron
Los abandonaron, sin trabajo,
Sin escuela sin cultura
Y sólo se le apuesta a la muerte
Un casino, un destino
Monterrey cuidad víctima
Yaces abatida, indefensa, inmóvil
Llanto, luto, azar y muerte
Ellos refuerzan su guerra
Ellos se empecinan por la muerte
Por la noche sin luna
Por el toque de queda
Toma nuestro coraje
Llegó el tiempo de abrazarte
De llorar juntos y de saber
Que lo que se arranca contra tu voluntad
No macilla el amor
¡Levántate, Monterrey!, toma mi mano
Abrázame fuerte y conmigo todos
Lloremos juntos hasta lavar el dolor
Y que el azar que nos junta nos dé el amor
Construyamos la vida,
Todos a la escuela, al trabajo,
A la cultura, a la vida, a la lucha
A desterrar la impunidad
Les dejamos a ellos su sexenio luctuoso
Les dejamos a ellos su guerra
Y nos comprometemos por la vida,
Por la vida juntos y luchando un sólo ser.
Adrian Ramírez López, presidente de la Limeddh

¿Es necesario que se repitan tragedias como la de Monterrey, que las balaceras se produzcan fuera de los estadios, que la violencia sacuda cada casa para que toda la sociedad reaccione en conjunto? Las muertes, las víctimas de ciudadanos aumentan y el presidente Felipe Calderón declara que no cambiará su estrategia. ¿Y ésta de qué ha servido? Todas las estadísticas indican un aumento significativo y continuo de los crímenes.
El presidente asevera en nuevos spots que su estrategia de guerra no es responsable de la delincuencia. Que la situación no era sencilla desde antes, es cierto; pero no podemos aceptar que las autoridades de ahora se laven las manos al culpar de todo lo que ocurre a la falta de escrúpulos de los criminales; esto está fuera de la lógica de guerra. Cuando hay tal, los bandos que atacan y se defienden se fortalecen con todos los medios posibles. El gobierno aumenta sus gastos en defensa, mejora sus armamentos, acrecienta la crueldad de sus ataques, impone mano dura; el crimen también. Nadie puede esperar ir a tirar piedras contra un avispero y no ser picado.
No se trata de solapar actos criminales que atentan contra la vida y los derechos. Pero la solución no está en exigir más violencia contra la violencia. Bien cuestionaba el escritor Javier Sicilia: ¿qué sentido tiene ser escuchado por el gobierno y que sus sentimientos de dolor sean sinceros y no van a cambiar nada?
Hace un par de meses la Organización de las Naciones Unidas lanzó la campaña nacional “Yo me declaro” (www.yomedeclaro.org). Ya no basta defender a los defensores. Declarémonos todos protectores directos de los derechos humanos. Sólo una sociedad involucrada puede dar una solución. Todos somos responsables. Hasta que no hagamos de las injusticias ajenas una injuria a nuestra propia dignidad, nada cambiará. Involucrarse no sólo significa exigir. Al reclamar, sólo otorgamos más poder a quien ya lo tiene. Pedir es el inicio. Involucrarnos significa informarnos, profundizar (la televisión no suele ser suficiente), ser críticos con el gobierno pero también con nuestras propias actitudes, vigilar, sacar a la luz las injusticias, proponer, actuar con responsabilidad social. Significa no hacer de nuestro trabajo o de la circunstancia una excusa. El policía, el abogado, el juez, todos podemos decir no a una violación y denunciarla. La indiferencia o la neutralidad, solapan el abuso.
*Área de difusión de la Liga Mexicana por la Defensa de los Derechos Humanos, AC