2/19/2014

Ricardo Monreal: 'Saving Peña', el rescate desde el exterior



Por Ricardo Monreal Ávila


Ricardo Monreal Ávila es diputado federal por Movimiento Ciudadano y líder de la bancada en San Lázaro de este partido; es licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Zacatecas y doctor en Derecho Constitucional por la Universidad Nacional Autónoma de México.

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Algún tipo de ceguera colectiva padecemos los mexicanos porque la mayoría no vemos ni percibimos las presuntas bondades de las reformas que en el extranjero sí ven algunos grupos económicos y medios de comunicación.

La reforma laboral ha producido más empleos informales que empleos formales bien remunerados. La reforma fiscal está produciendo el despido de empleados, la caída del consumo interno, la contracción de las clases medias y el deterioro de la economía familiar popular. Mientras que la reforma energética provee mensualmente gas, luz y gasolinas más caras.

La algarabía y las buenas calificaciones del exterior contrastan con la desconfianza y las desaprobaciones crecientes al interior. Por ejemplo, el mismo día que Moody's subía la calificación crediticia de México a “A3”, el Inegi reportaba una de las caídas más severas del índice de confianza del consumidor.

Lo mismo sucede con los pronósticos de crecimiento económico, inflación y empleo: mientras bancos internacionales calculan un crecimiento del PIB de entre 3.9% y 4.5% en 2014, gracias a las multicitadas reformas, el Banco de México lo ubica entre 3% y 4%, como máximo.

El Inegi, por su parte, corrigió los pronósticos gubernamentales de control de la inflación. En enero, 4.48%, el mayor registro en un mes igual desde 2009, gracias al incremento en los refresco, las gasolinas, el metro y los nuevos impuestos. Y aunque se subraya el carácter temporal de este repunte, la mayor parte de los analistas económicos dan por un hecho que la inflación este año será superior a la establecida por el gobierno.
El otro indicador que contradice la euforia en el exterior es el desempleo. La meta de un millón de empleos anuales será alcanzable por allá del 2017-2018, en opinión del actual secretario del Trabajo. Este año, en el mejor de los casos, se creará el mismo número de empleos formales del año pasado, sobre 463,000, con remuneraciones mensuales promedio de tres salarios mínimos.    

Pero la desaprobación mayor a la conducción del país está en la calles. La aprobación presidencial nunca ha estado tan baja en un segundo año de gobierno, desde que existe registro público de este indicador. Reporta rangos del 40%, con tendencia a la baja.

Es un hecho que las reformas no han traído el apuntalamiento del gobierno y sí un síndrome de vulnerabilidad, similar al descrito por Alexis de Tocqueville en El Antiguo Régimen y la Revolución: "La experiencia nos enseña que el momento más peligroso para un mal gobierno es aquel en que comienza a reformarse".

Esto no parece preocupar al gobierno, pero sí a sus aliados estratégicos, que han iniciado una típica operación de rescate de imagen desde el exterior, que linda en la desmesura y en la manipulación… Más que salvar a México, se trata de rescatar a Peña.

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