4/01/2014

Los periodistas pal café. . .



Carlos Slim no tiene las mejores cartas de presentación para protestar por las maniobras que desde el poder dan ventajas a sus favoritos o allegados. Él mismo construyó una fortuna de fama mundial a partir de la voluntad facciosa del salinismo, que le entregó en términos económicamente amables el monopolio de la telefonía nacional que durante décadas fue ejercido de manera despótica hacia la clientela cautiva, y que fue plataforma de negocios de la cual luego surgió su negocio de la telefonía celular que segundo a segundo mal cobrado, o mediante servicios prestados con tarifas y contratos excesivos, ha convertido a millones de mexicanos en obligados contribuyentes de la concentración de riqueza en una sola persona. No han sido las grandes innovaciones tecnológicas, los descubrimientos o creaciones al estilo de Bill Gates o Steve Jobs ni la brillantez empresarial en terreno de competencia equilibrada y justa lo que ha producido la descomunal riqueza de Slim, sino el entendimiento y los favores con los distintos ocupantes de los poderes gubernamentales, en sus diversos niveles y con diversos matices.
Sin embargo, frente a las maniobras que desde Los Pinos se realizan para mantener virtualmente intocados los privilegios de fondo de Televisa, dirigida por Emilio Azcárraga Jean, y pavimentarle el camino hacia el negocio televisivo con futuro, el de las transmisiones por cable, el mexicano más rico del mundo ha elevado el tono de voz e incluso ha anunciado que buscará la protección de la justicia federal en el caso de dos de sus rubros empresariales afectados por la declaración genérica de preponderancia que se extendió en semanas pasadas.
Ese pleito en las alturas es de ligas mayores. Slim tendrá más miles de millones de dólares en sus cuentas que Azcárraga Jean (aunque es previsible que en las próximas listas de multimillonarios mundiales la posición del principal accionista del grupo Carso vaya a la baja), pero nunca ha podido alcanzar el poder político, la influencia y la capacidad de intimidación que derivan del manejo de las pantallas que modelan la percepción nacional. Con la reforma constitucional impulsada por Peña Nieto en materia de telecomunicaciones parecía alcanzable la meta de contar con una cadena de televisión abierta y colocar a Slim como competidor de Televisa (aunque, a fin de cuentas, claro debe quedar que ni Azcárraga ni Slim estarían para hacer televisión o periodismo al servicio de causas populares, sino de sus propios intereses de lucro. Distintos matices, seguramente, y morbo cupular, nada más). Pero Peña Nieto ha ido demostrando que el discurso de demolición de monopolios y el presunto golpe devastador a su aliada Televisa han quedado en el previsible terreno de la simulación. El facturante ex gobernador del estado de México protege e incentiva a la empresa que le ayudó a construir su candidatura presidencial y le pone trabas al adversario peligroso, Slim, abriendo al mismo tiempo el camino para que Televisa, con Iusacell, avance en los terrenos de la telefonía.
Tomás Pliego Calvo, secretario de organización nacional del Morena, puntualiza a esta columna que “efectivamente, en 2015 las y los candidatos del Morena competirán representando sólo a nuestro movimiento/partido. Primero, porque no vamos con ninguno de los ‘partidos políticos’ que, de una otra manera, han puesto su granito de arena en la consolidación de las ‘reformas estructurales’ del PRI y que (a todas luces) no están dispuestos a dejar la práctica de la política tradicional. Segundo, porque así lo marca el código federal electoral y algunas leyes electorales locales. Un ejemplo de lo anterior es el DF, en donde la ley electoral (local) nos permite competir junto con otros partidos políticos. Mucho han insistido en ello algunos ‘dirigentes’ del partido que ‘gobierna’ la mayoría de las delegaciones de la capital. Sin embargo, nuestra respuesta ha sido puntual, en el DF también iremos solos a la elección de 2015. No sólo por mandato de ley, concesión o táctica, sino por ética, principios y dignidad”.
Para que no quede en su mero dicho, Pliego Calvo haría bien en precisar nombres de los dirigentes del PRD que han planteado unidad electoral con el Morena en el DF y las respuestas formales que se les hubieran dado. Hasta ahora, la voz más notable en ese sentido ha sido la de René Bejarano, quien dirige una corriente perredista, pero no al partido en sí. Él ha dicho que, por separado, la izquierda estará en peligro ante el embate del PRI y los programas clientelares de Rosario Robles en la capital del país. La izquierda dividida siempre será vencida, señaló el dirigente de Izquierda Democrática Nacional, quien agregó que hay opiniones jurídicas acerca de si los partidos políticos de nuevo registro pueden hacer o no alianzas locales: hay quienes dicen que están impedidos de hacer alianzas federales pero que podrían hacer alianzas locales, hay quienes dicen que no, pero ya veremos cuando se revise http://bit.ly/1h0gJIa .
Los Pinos tomó la decisión de subrayar los problemas de gobernabilidad de Gabino Cué en Oaxaca, al cancelar una gira de trabajo que hoy debería realizar Enrique Peña Nieto para poner en marcha la cruzada contra el hambre en el municipio de Tututepec. Como es natural, el gobernador del estado negó que dicha suspensión tuviera como telón de fondo las protestas magisteriales crecientes y la violencia que el pasado fin de semana dejó varios muertos, algunos de ellos con preocupantes connotaciones políticas.
Por otra parte, Jesús Martínez Álvarez, quien fue gobernador interino de la entidad, y secretario general de gobierno de Gabino Fue, perdón, Cué, publicó en su cuenta de Twitter @JesusMtzAlvarez que Como nunca, Oaxaca vive en la ingobernabilidad, además de que se dispone de recursos públicos sin empacho alguno. Martínez Álvarez dejó el segundo cargo en importancia del organigrama gabinista en abril del año pasado, entre conflictos narrados en el Astillero titulado Oaxaca, fracaso de las alianzas http://bit.ly/1kkUy3q. ¡Hasta mañana!
Twitter: @julioastillero
Facebook: Julio Hernández



Mientras la atención pública se mantiene entretenida con la guerra de las televisoras y los ‘‘preponderantes’’, el gobierno priísta maquina un golpe contra el espacio de expresión más libre del país: Internet y las redes sociales. La iniciativa de Ley de Telecomunicaciones y Radiodifusión que envió Enrique Peña Nieto al Senado atenta contra los derechos humanos y la privacidad de los usuarios de Internet, dice Luis Fernando García, abogado especialista en la materia e integrante de la Red en Defensa de los Derechos Digitales. Uno de los aspectos más preocupantes es el referente a la llamada ‘‘colaboración con la justicia’’. En el artículo 197, fracción 7, se establece que los concesionarios de servicios de telecomunicaciones deben bloquear o inhibir la señal en lugares críticos para la seguridad nacional, lo cual abre la puerta para que se bloqueen las comunicaciones en manifestaciones y marchas, o concentraciones, impidiendo a las personas que se comuniquen entre sí y denuncien abusos de autoridad. ‘‘Se trata de una medida desproporcionada y violatoria de la libertad de expresión y los derechos humanos, y así lo ha dicho ya la Corte Interamericana de Derechos Humanos’’, apuntó García. En cuanto a la privacidad de los usuarios, la ley indica que las empresas deberán conservar registro de las comunicaciones de todos sus usuarios por dos años o hasta por tiempo indefinido. Esto incluye llamadas, mensajes, nombres e incluso datos de geolocalización de los celulares, con lo que ‘‘se revelará mucha información del contenido de las llamadas, el dónde, a qué hora y para qué de las comunicaciones’’. La iniciativa plantea además que las policías, la Sedena, la Marina o el Cisen puedan solicitar esta información sin autorización judicial. No resistió el gobierno las críticas en las redes sociales, aun cuando tiene contratados a todo tipo de bots que lo defienden y alaban su actuación. La idea es tener una Internet parecida a Televisa: que calle lo malo que sucede en el país.
No embonan ruedas ni cuentas
¿Dónde andarán los amigos superpoderosos de Marcelo Ebrard, aquellos a quienes ayudó asignándoles cuantiosos contratos, o protegió, como la inmobiliaria que levanta la Torre del Bicentenario? ¿Irán a salir en su defensa? Porque la cosas se le están poniendo difíciles. La Secretaría de la Función Pública dio a conocer que el Gobierno del Distrito Federal debe regresar a la Federación 489 millones 422 mil pesos de gastos que no pudo comprobar por la construcción de la línea 12 del Metro, la de las ruedas que no embonan con las vías. El subsecretario de Responsabilidades Administrativas y Contrataciones Públicas, Julián Olivas Ugalde, explicó que durante la administración de Marcelo se destinaron 14 mil 361 millones de pesos de recursos federales para las obras de la Línea Dorada. Los fondos federales fueron auditados y como resultado se hicieron observaciones sobre los procesos de contratación y construcción. ‘‘A pesar de esta revisión exhaustiva que llevamos a cabo, no se pudo justificar el pago que se realizó con recursos del Fondo Metropolitano de diversos convenios, reconocimientos de adeudos de obras inducidas por la cantidad de 489 millones 422 mil pesos que no fueron formalizados en contratos conforme a las disposiciones jurídicas’’, indicó Olivas. El subsecretario afirmó que también se reunirán con la Auditoría Superior de la Federación para revisar la Cuenta Pública del año pasado, en la que se verificarán recursos por 3 mil 400 millones de pesos. ¡Zas!



No tendría por qué ser diferente, pues todos leen el mismo manual y beben de la misma fuente, pero no es ocioso puntualizar que en materia de reforma energética el gobierno peñanietista utiliza iguales argumentos y promete idénticas bondades que las ofrecidas durante el circuito Salinas- Zedillo en materia bancaria (privatización, rescate y extranjerización) y en el renglón minero, por sólo citar dos ejemplos.
En el salinato se reprivatizó la banca, porque el gobierno, decían, necesitaba dinero para atender las urgencias sociales; en el zedillato, las mismas instituciones fueron rescatadas con recursos del Estado (los que se supone captó con la reprivatización y miles de millones más, que nunca se destinaron a las urgencias sociales), porque no hay de otra; reprivatizados e inmediatamente rescatados por el erario, procedieron a su extranjerización (que benefició a los accionistas privados, no a las citadas urgencias), bajo el pretexto de que se trataba de una capitalización temporal, más el compromiso de no entregar el sistema de pagos a los extranjeros. Los mexicanos conocen la realidad y padecen lo que todo ello provocó, pero eso sí los promotores de tal situación nunca dejaron de vanagloriarse de que el único rector de dicha actividad es el gobierno.
En el salinato se modificó la Constitución y se aprobó una nueva ley minera, con el fin, decían, de allegar recursos y (¡sorpresa!) destinarlos a las urgencias sociales, subrayando que la riqueza mineral del subsuelo es propiedad de la nación y, por lo mismo, no se privatizaría. Se trataba, según decían, de concesionar a particulares su explotación y no de entregar la riqueza mineral. Los mexicanos y el erario padecen las consecuencias, porque a estas alturas más de una tercera parte del territorio nacional está bajo control de un puñado de barones de la minería –nacionales y extranjeros– que arrasan y, como en las famiglias de El Padrino, se han repartido los territorios y la riqueza mineral, mientras las arcas públicas ni de lejos se benefician. Así, existen el zar del cobre (Germán Larrea), el zar de la plata (Alberto Bailleres), el zar del carbón (Alonso Ancira) y las zarinas del oro (las empresas canadienses), más los siempre serviciales Templarios, Autodefensas y Zetas, para el caso michoacano y coahuilense, concretamente. Eso sí, el gobierno asegura que sólo él es quien manda en el sector y controla la actividad minera, que no se privatizó. Por si fuera poco, a raíz de la reforma energética estos barones también le clavarán los colmillos al petróleo.
Tras la capitalización temporal de las instituciones financieras que inició en 1995 y la nueva ley minera para democratizar el sector en 1993, sólo hay que ver el voluminoso tamaño del poder alcanzado y las utilidades obtenidas por la banca extranjera que opera en México y los barones de la minería, quienes se dan el lujo de imponer –cuando menos en los dos gobiernos panistas– secretarios de Estado (Hacienda y Gobernación, por ejemplo) y procuradores generales de la República. Eso sí, las sesudas autoridades nunca dejaron de presumir que todo y todos, por el bien de México, estaban bajo control del gobierno.
Tocó el turno a la última joya de la venta de garaje, el petróleo (y la mercancía se agotó; a estas alturas los anaqueles están vacíos). Los sectores estratégicos (en términos constitucionales) finalmente fueron borrados del mapa (sólo quedan correos y emisión de billetes, hasta ahora). Pero eso sí, en materia energética, el gobierno de la República repite el galimatías: los hidrocarburos en el subsuelo son propiedad de la nación. ¡Qué bueno!, pero ¿y fuera de él a quién pertenecen? Será como la riqueza mineral: mientras se mantenga abajo es de la nación, pero una vez fuera, si te vi ni me acuerdo.
Que no entregarán reservas petroleras, gritan a coro los voceros oficiales y oficiosos; que la nación llevará a cabo las actividades de exploración y extracción del petróleo y demás hidrocarburos… mediante terceros y vía contratos; y que los inversionistas privados sí podrán reportar para efectos contables y financieros los contratos petroleros obtenidos y sus beneficios esperados, pero ¡cuidado!, siempre y cuando se afirme en las asignaciones o contratos que el petróleo y todos los hidrocarburos sólidos, líquidos o gaseosos, que se encuentren en el subsuelo, son propiedad de la Nación. Sólo les faltó sufragio efectivo, no reelección.
¿Qué es lo primero que reportan en bolsa y los mercados financieros, por ejemplo, las empresas de los barones de la minería? No las concesiones en sí, sino el titipuchal de toneladas de mineral (oro, plata, cobre, etcétera) que obtendrán de los territorios gentilmente otorgados por el gobierno federal y el suculento valor estimado. Los bancos también son concesionarios, y ya es tradición que la Secretaría de Hacienda, la Comisión Nacional Bancaria y la Condusef, entre otros, y por no citar al inquilino de Los Pinos en turno, estén a su servicio.
Por último, dicen que la subsecretaria de Hidrocarburos, María de Lourdes Melgar Palacios, se fue de largo, que se pasó de sincera con el Financial Times. Para la estrategia gubernamental, sin duda fue así, pero eso no quiere decir que la funcionaria esté mintiendo. No hay que ser adivinos (recuérdense los ejemplos de la banca y la minería) para saber a quiénes corresponderá la rebanada más gruesa del pastel petrolero, por no decir el pastel completo. Y lamentablemente, el saqueo no ha sido temporal, sino permanente.
Las rebanadas del pastel
Parece que en el Banco Nacional de Comercio Exterior les fascina tropezar con la misma piedra. Resulta que por decisión del director general de esa institución gubernamental, Enrique de la Madrid Cordero (conocido interna y cariñosamente como El Principito), Miguel Sergio Siliceo Valdespino fue reincorporado a la nómina y ahora despacha como su director general adjunto financiero, no obstante que en febrero de 2000 –aún en el gobierno de Ernesto Zedillo–, y ocupando entonces el mismo cargo en el propio Bancomext, fue sancionado por el Órgano Interno de Control (dependiente de la otrora Secretaría de la Contraloría General de la Federación, ahora Secretaría de la Función Pública) por violación a las leyes y a la normatividad presupuestal (expediente CG-SRI-019/99). Catorce años atrás se vio en la penosa necesidad de retirarse del citado banco (sin mayor consecuencia, claro está), pero, como nunca pasa nada, el hijo del ex presidente lo rescató tras su paso por Banobras durante el calderonato. Sin duda vamos mejorando.
Twitter: @cafevega



La baja del nivel del Lago de Chapala, el abatimiento de pozos y una infraestructura hidráulica que no ha crecido en términos reales desde 1991 son los factores que hicieron necesario aplicar tandeos en el servicio de agua potable a partir de este lunes en mil 108 colonias de la zona metropolitana de Guadalajara.
Esta medida y la explicación que ofreció el Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) son la punta de uno de los grandes problemas que enfrentará esta metrópoli en los próximos años: su incapacidad para asegurar el abastecimiento de agua a un conglomerado que ya rebasa cinco millones de seres humanos.
El continuo crecimiento de la urbe y el alto consumo por habitante agravan el problema. En Guadalajara un ciudadano gasta en promedio 202 litros al día; en Monterrey el consumo es de alrededor de 250 litros, pero mientras la capital de Nuevo León reusa más de la mitad de sus aguas, la metrópoli jalisciense aún no adopta esa cultura.



Los antiguos mexicanos erigieron sus ciudades cerca de terrenos fértiles y cuerpos de agua que les permitieron abastecerse de alimentos Es el caso del conjunto Xochitécatl-Cacaxtla; ahí puede distinguirse claramente a partir de los trabajos arqueológicos que se han realizado en la zona desde hace poco más de 40 años, que en los lugares más altos se construyeron los edificios dedicados al culto religioso y las habitaciones de la jerarquía política y religiosa, así como de pintores y comerciantes de importancia. Ahí tenía lugar también el intercambio interregional de bienes.
A través de las excavaciones se evidencia que en estos espacios no se preparaban alimentos ni había utensilios de uso común; además de las grandes construcciones compartían esta característica asentamientos cercanos a poblados actuales, como La Cruz, El Milagro, El Santuario y Loma de Cocómitl, o incluso dentro de una población, como en el caso de San Vicente Xiloxochitla. Este lugar se encuentra en la entrada de un valle muy fértil con salida a una planicie que se localiza al norte y que se inunda en época de lluvias.




A pesar del optimismo –si no es que triunfalismo anticipado– que rezuma el discurso oficial y el tratamiento informativo novedoso, los fenómenos del auge delictivo, la inseguridad y la violencia no han variado en el país en forma significativa entre el sexenio pasado y la presente administración: las ejecuciones siguen ocurriendo por decenas cada día, y extensas regiones del territorio nacional permanecen en la zozobra y el acoso de organizaciones criminales. Para no ir más lejos, ayer se informó que en Matamoros, Tamaulipas, las balaceras y los bloqueos viales alcanzaron tal intensidad que la alcaldesa, Leticia Salazar, pidió a la población tomar las debidas precauciones y el secretario de Desarrollo Social de la entidad, Homero de la Garza Tamez, suspendió una gira de trabajo que tenía programada en esa localidad.

Anomalías en el Colegio de Posgraduados, denuncia
El Colegio de Posgraduados, dependiente de la Sagarpa, actualmente está envuelto en casos de corrupción, desacato de autoridad, violaciones al reglamento académico y discriminación, lo que ha evitado que muchos estudiantes de posgrado puedan concluir sus estudios, truncando la formación de recursos humanos que requiere nuestro país y en los cuales se han invertido impuestos.

Si, como señalan diversos organismos internaciona­les (Unesco, OCDE, TI, PNUD, HRW, etcétera), Mé­xico se clasifica entre los países más atrasados en materia de lectura, matemáticas y ciencias, y a la vez ocupa los primeros lugares en términos de corrupción, desigualdad, violencia y criminalidad, a nadie debiera asombrar el altísimo porcentaje de deserción escolar que registra nuestro desdichado país.

Los festejos por los 100 años del nacimiento de Octavo Paz se han convertido en una gran operación de Estado. Cada ceremonia gubernamental para convertirlo en prócer de la patria cava una fosa hacia sus potenciales lectores. Cada discurso oficial pronunciado lo aleja de los jóvenes. Cada iniciativa por convertirlo en una fría estatua de mármol conduce inevitablemente a que se pierda la calidez de una obra intensa y viva.

El fin de la historia y el ultimo hombre (1992) veía la caía de la URSS así, en medio del júbilo de occidentales (y orientales): terminarían las ideologías, gobernaría al mundo globalizado la economía, en el marco de la democracia liberal: el fin de la historia. Sólo teníamos que esperar a que la ciencia nos acarreara bienes sin fin para siempre.

En la semana que pasó este autor tuvo oportunidad de participar en varios encuentros y de dialogar con diferentes sectores sociales: estudiantes, profesores, investigadores, ciudadanos de a pie, jóvenes militantes. En todos ellos surgió una pregunta, casi un reclamo: ¿Y las ciudades? Por diversas razones la mayoría de las experiencias y proyectos ecopolíticos exitosos y que han mostrado una cierta permanencia se encuentran en las zonas y poblados rurales. Estos proyectos se han construido ahí donde los pueblos, resistiendo y remontando situaciones de crisis o amenazas a su existencia, se han organizado para transitar hacia modelos de contracorriente ligados a la producción y/o los servicios.

Dicen que a últimas fechas anda de pleito con el padre (o padrino) político, el usurpador pionero que le enseñó los trucos requeridos para llegar al cargo a contrapelo de la voluntad ciudadana mayoritaria y para afianzarse en la silla, una vez alcanzada, mediante golpes publicitarios y judiciales, cooptación de opositores facilones, exhibición de músculo, desinformación masiva y reclamo de lealtades cupulares. Culminada esa fase, dicen, se esfuerza en consolidar su propio grupo político a escala nacional y en apartar del camino a posibles rivales de la conducción transexenal.

Uno de los mayores beneficios que pueden derivarse de la lectura de un libro es que permite el examen de las nociones propias acerca del tema que trata. Al mismo tiempo, las ideas de los diferentes autores nos permiten asomarnos a nuevos escenarios de los cuales surgen elementos novedosos que nos conducen a niveles distintos en nuestras propias construcciones acerca de las cosas. Es así que se establece ese lazo invisible entre lectores y autores, que en condiciones privilegiadas como la presente* pueden transformarse en un diálogo directo y abierto.

Foto
Frida pintada por un travesti

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