Mostrando las entradas con la etiqueta 16 días de activismo contra la violencia basada en el género. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta 16 días de activismo contra la violencia basada en el género. Mostrar todas las entradas

12/28/2019

Estudiantes de Guatemala lideran batalla contra violación y acoso sexual



Este artículo forma parte de la cobertura sobre los 16 Días de activismo contra la violencia de género, iniciados el 25 de noviembre y con énfasis este año en la condena a la violación y otras agresiones sexuales que acosan a las mujeres.

Ana Sáenz. Crédito: Luis Barrueto/ONU Mujeres
Ana Sáenz. Crédito: Luis Barrueto/ONU Mujeres
GUATEMALA, 26 nov 2019 (IPS) - Cuando Ana Sáenz, de 20 años y estudiante de Ciencias Políticas en la Universidad de San Carlos de Guatemala, lideró un estudio de investigación sobre el alcance del acoso sexual en el campus, no podía imaginarse que con ello impulsaría un movimiento nacional para prevenir la violencia sexual contra las mujeres y las niñas en los círculos académicos.
“Como mujer, creo que es muy injusto que, a pesar de los esfuerzos de las valientes mujeres que nos han precedido y nos han abierto el camino, todavía tengamos que seguir avanzando para disfrutar de todos nuestros derechos”, explica Sáenz.
Guatemala tiene uno de los índices más elevados de violencia contra las mujeres de América Latina. Si bien los índices de homicidio en general han descendido en los últimos años, el feminicidio/femicidio y la violencia contra las mujeres y las niñas creció en 98 por ciento entre 2010 y 2017.
Un estudio independiente elaborado como parte del programa Ciudades Seguras en la Ciudad de Guatemala reflejó que prácticamente todas las mujeres de la capital de este país centroamericano se enfrentan al acoso sexual de manera habitual.
Desde 2017 hasta octubre de 2019, Sáenz lideró la Comisión de Género de la Asociación de Estudiantes Universitarios Oliverio Castañeda de León (AEU) —una de las plataformas de activismo estudiantil más destacadas del país—, para diseñar y llevar a cabo el estudio en el campus, con el apoyo de ONU Mujeres y el Observatorio contra el Acoso Callejero de Guatemala.
El estudio sacó a la luz más de 700 denuncias de acoso sexual en el campus central de la Universidad y en su centro de ciencias médicas, ambos ubicados en la Ciudad de Guatemala.
La mayoría de los agresores eran personas conocidas: 29,9 por ciento eran profesores, 22,4 por ciento eran estudiantes y 4,8 por ciento era personal de la Universidad.
Asimismo, el estudio reflejó la alarmante frecuencia y reincidencia del acoso sexual. Un 21,7 por ciento de las personas encuestadas denunciaron haber sufrido acoso sexual un par de veces al mes;  17 por ciento afirmó que el acoso ocurría dos o tres veces a la semana; y en el caso de 10,5 por ciento de las personas encuestadas, el acoso ocurría varias veces al día.
Crédito: Luis Barrueto/ONU Mujeres
Crédito: Luis Barrueto/ONU Mujeres
“Imagina ir a la escuela o ir a trabajar y sufrir abusos y acoso sexual a diario. El acoso sexual no es algo que únicamente limite las opciones y la movilidad de las mujeres, también impide el progreso de toda nuestra sociedad”, reflexiona la representante de ONU Mujeres en el país, Adriana Quiñones.
“Cuando la sociedad acepta la violencia contra las mujeres y el acoso sexual contra las mujeres y las niñas como algo natural, normaliza estos hechos y se genera una cultura en la que la violencia aumenta, se hace fuerte y socava otros logros”, añade.
El estudio también subrayó la falta de mecanismos institucionales de la Universidad, que carece de procedimientos formales para gestionar denuncias de acoso sexual o para garantizar la seguridad de las personas que denuncian.
En definitiva, más de 50 por ciento de las personas encuestadas que habían sufrido un episodio de acoso sexual afirmaron no denunciar el incidente por miedo a las represalias. Es más, entre las que se decidieron a denunciar, el 93 por ciento afirmó que el agresor no había sido castigado.
Lenina García, la primera mujer elegida para dirigir la AEU, creó la Comisión de Género como un espacio seguro para ayudar a las mujeres y al grupo de estudiantes LGBTIQ+ que sufre discriminación.
Las y los estudiantes que habían sufrido acoso sexual en el campus se iban acercando a la AEU, de la que dice “inició un proceso para romper el silencio”.
Para García, el estudio constituye una señal de alerta a fin de “volver a considerar el modelo educativo y la función que tiene el aprendizaje”, y seguir apoyando a las mujeres estudiantes.
En agosto, la AEU presentó la investigación en un acto público en la Ciudad de Guatemala catalogando eficazmente el acoso sexual como un tema clave que se debe tratar en la comunidad académica. Sáenz destacó que varias mujeres se habían visto obligadas a cambiar de universidad o dejar los estudios.
Las conclusiones del estudio también se presentaron a las autoridades de la Universidad, junto con una versión preliminar del Protocolo para prevenir, sancionar y eliminar el acoso sexual en la Universidad de San Carlos.
Carlos Valladares, secretario general de la Universidad, ha luchado desde entonces para crear un mecanismo institucional a fin de prevenir el acoso sexual en el campus, y el decano de la Facultad de Derecho, Gustavo Bonilla, ha sugerido que el estudio y el protocolo que lo acompaña podrían contribuir a la elaboración de una propuesta de ley para tipificar como delito el acoso sexual, teniendo en cuenta que esta universidad pública tiene autoridad para presentarla ante el Congreso.
“Son las y los estudiantes quienes están consiguiendo este cambio tan importante”, afirma García, destacando la forma en que este colectivo ha pasado de ser víctima a convertirse en impulsor del cambio a medida que se iba investigando y diseñando el protocolo y recopilando pruebas de acoso sexual. “No nos quedamos sentados sin hacer nada, estamos ofreciendo soluciones”.
Quiñones añade que el acoso sexual todavía no se reconoce como un delito en Guatemala, pero que los esfuerzos como este —liderados por estudiantes— pueden promover el apoyo del público.
Las y los estudiantes de otras universidades han tomado nota de los esfuerzos realizados por la AEU y han presentado campañas parecidas para poner fin al acoso sexual en sus campus y emprender un movimiento unificado para prevenir la violencia sexual.
A medida que el movimiento estudiantil cobra fuerza, Sáenz afirma que las autoridades tendrán que promulgar leyes para prevenir y sancionar la violencia sexual y crear protocolos que garanticen que todo el mundo sepa cómo responder ante un incidente.
Este artículo fue publicado originalmente por ONU Mujeres.
RV: EG

12/14/2019

Estudiantes de Guatemala lideran batalla contra violación y acoso sexual


Este artículo forma parte de la cobertura sobre los 16 Días de activismo contra la violencia de género, iniciados el 25 de noviembre y con énfasis este año en la condena a la violación y otras agresiones sexuales que acosan a las mujeres.
Ana Sáenz. Crédito: Luis Barrueto/ONU Mujeres
GUATEMALA, 26 nov 2019 (IPS) - Cuando Ana Sáenz, de 20 años y estudiante de Ciencias Políticas en la Universidad de San Carlos de Guatemala, lideró un estudio de investigación sobre el alcance del acoso sexual en el campus, no podía imaginarse que con ello impulsaría un movimiento nacional para prevenir la violencia sexual contra las mujeres y las niñas en los círculos académicos.
“Como mujer, creo que es muy injusto que, a pesar de los esfuerzos de las valientes mujeres que nos han precedido y nos han abierto el camino, todavía tengamos que seguir avanzando para disfrutar de todos nuestros derechos”, explica Sáenz.
Guatemala tiene uno de los índices más elevados de violencia contra las mujeres de América Latina. Si bien los índices de homicidio en general han descendido en los últimos años, el feminicidio/femicidio y la violencia contra las mujeres y las niñas creció en 98 por ciento entre 2010 y 2017.
Un estudio independiente elaborado como parte del programa Ciudades Seguras en la Ciudad de Guatemala reflejó que prácticamente todas las mujeres de la capital de este país centroamericano se enfrentan al acoso sexual de manera habitual.
Desde 2017 hasta octubre de 2019, Sáenz lideró la Comisión de Género de la Asociación de Estudiantes Universitarios Oliverio Castañeda de León (AEU) —una de las plataformas de activismo estudiantil más destacadas del país—, para diseñar y llevar a cabo el estudio en el campus, con el apoyo de ONU Mujeres y el Observatorio contra el Acoso Callejero de Guatemala.
El estudio sacó a la luz más de 700 denuncias de acoso sexual en el campus central de la Universidad y en su centro de ciencias médicas, ambos ubicados en la Ciudad de Guatemala.
La mayoría de los agresores eran personas conocidas: 29,9 por ciento eran profesores, 22,4 por ciento eran estudiantes y 4,8 por ciento era personal de la Universidad.
Asimismo, el estudio reflejó la alarmante frecuencia y reincidencia del acoso sexual. Un 21,7 por ciento de las personas encuestadas denunciaron haber sufrido acoso sexual un par de veces al mes;  17 por ciento afirmó que el acoso ocurría dos o tres veces a la semana; y en el caso de 10,5 por ciento de las personas encuestadas, el acoso ocurría varias veces al día.
Crédito: Luis Barrueto/ONU Mujeres
“Imagina ir a la escuela o ir a trabajar y sufrir abusos y acoso sexual a diario. El acoso sexual no es algo que únicamente limite las opciones y la movilidad de las mujeres, también impide el progreso de toda nuestra sociedad”, reflexiona la representante de ONU Mujeres en el país, Adriana Quiñones.
“Cuando la sociedad acepta la violencia contra las mujeres y el acoso sexual contra las mujeres y las niñas como algo natural, normaliza estos hechos y se genera una cultura en la que la violencia aumenta, se hace fuerte y socava otros logros”, añade.
El estudio también subrayó la falta de mecanismos institucionales de la Universidad, que carece de procedimientos formales para gestionar denuncias de acoso sexual o para garantizar la seguridad de las personas que denuncian.
En definitiva, más de 50 por ciento de las personas encuestadas que habían sufrido un episodio de acoso sexual afirmaron no denunciar el incidente por miedo a las represalias. Es más, entre las que se decidieron a denunciar, el 93 por ciento afirmó que el agresor no había sido castigado.
Lenina García, la primera mujer elegida para dirigir la AEU, creó la Comisión de Género como un espacio seguro para ayudar a las mujeres y al grupo de estudiantes LGBTIQ+ que sufre discriminación.
Las y los estudiantes que habían sufrido acoso sexual en el campus se iban acercando a la AEU, de la que dice “inició un proceso para romper el silencio”.
Para García, el estudio constituye una señal de alerta a fin de “volver a considerar el modelo educativo y la función que tiene el aprendizaje”, y seguir apoyando a las mujeres estudiantes.
En agosto, la AEU presentó la investigación en un acto público en la Ciudad de Guatemala catalogando eficazmente el acoso sexual como un tema clave que se debe tratar en la comunidad académica. Sáenz destacó que varias mujeres se habían visto obligadas a cambiar de universidad o dejar los estudios.
Las conclusiones del estudio también se presentaron a las autoridades de la Universidad, junto con una versión preliminar del Protocolo para prevenir, sancionar y eliminar el acoso sexual en la Universidad de San Carlos.
Carlos Valladares, secretario general de la Universidad, ha luchado desde entonces para crear un mecanismo institucional a fin de prevenir el acoso sexual en el campus, y el decano de la Facultad de Derecho, Gustavo Bonilla, ha sugerido que el estudio y el protocolo que lo acompaña podrían contribuir a la elaboración de una propuesta de ley para tipificar como delito el acoso sexual, teniendo en cuenta que esta universidad pública tiene autoridad para presentarla ante el Congreso.
“Son las y los estudiantes quienes están consiguiendo este cambio tan importante”, afirma García, destacando la forma en que este colectivo ha pasado de ser víctima a convertirse en impulsor del cambio a medida que se iba investigando y diseñando el protocolo y recopilando pruebas de acoso sexual. “No nos quedamos sentados sin hacer nada, estamos ofreciendo soluciones”.
Quiñones añade que el acoso sexual todavía no se reconoce como un delito en Guatemala, pero que los esfuerzos como este —liderados por estudiantes— pueden promover el apoyo del público.
Las y los estudiantes de otras universidades han tomado nota de los esfuerzos realizados por la AEU y han presentado campañas parecidas para poner fin al acoso sexual en sus campus y emprender un movimiento unificado para prevenir la violencia sexual.
A medida que el movimiento estudiantil cobra fuerza, Sáenz afirma que las autoridades tendrán que promulgar leyes para prevenir y sancionar la violencia sexual y crear protocolos que garanticen que todo el mundo sepa cómo responder ante un incidente.
Este artículo fue publicado originalmente por ONU Mujeres.

RV: EG

12/01/2018

Armas legales no frenan todavía los feminicidios en América Latina

Este artículo es parte de la cobertura de IPS durante los 16 Días de activismo contra la violencia de género, que comenzaron el 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.
Susana Gómez, a quien una golpiza de su entonces marido dejó invidente, en una plaza de la ciudad de ciudad argentina de La Plata. Ella no encontró apoyo del Estado para liberarse de la violencia machista, pero una organización social la salvó de integrar la estadística de feminicidios en América Latina, los asesinatos de mujeres por razones de género de los que se registraron 2.795 casos en 2017 en la región. Crédito: Fabiana Frayssinet/IPS
LA PLATA, Argentina, 28 nov 2018 (IPS) - Ciega tras una golpiza de su exmarido, Susana Gómez se libró de sumarse a la lista de los cerca de 2.800 feminicidios cometidos anualmente en América Latina, pero  su caso evidencia porqué las políticas públicas y leyes están lejos de alivianar  la violencia de género en la región.
“Hice muchas denuncias (13 penales y cinco civiles) y la justicia jamás me dio bolilla (me hizo caso)”, resumió Gómez a IPS en un diálogo en una plaza de su barrio en Lisandro Olmos, un suburbio de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires.
Pese a que en Argentina ya existían en 2011, cuando se produjo el brutal ataque contra ella, comisarías de la mujer, no fue suficiente para protegerla de su agresor.
Lo que la salvó de la muerte fue La Casa María Pueblo, una organización no gubernamental (ONG) que como otras  en América Latina tratan, con recursos  propios, suplir las deficiencias del Estado para proteger y asesorar jurídicamente a las víctimas de la violencia machista.
Gómez, sus cuatro hijos y su madre, también amenazados por su expareja, fueron rescatados y cobijados en esa institución.
“No teníamos nada. Entramos con lo que teníamos puesto, con el documento y nada más porque estábamos de aquí para allá. Todos nos cerraban las puertas, la justicia, la policía no hacían nada, la fiscalía tampoco”, recordó Gómez, quien ahora tiene 34 años.
“Si no hay organizaciones como esta yo no estaría aquí para contarlo, no hubiese llegado a juicio. Si no tienes un acompañamiento jurídico, un refugio con identidad reservada, tratamiento psicológico, yo no podría haber enfrentado esto que no es fácil”, destacó.
En abril del 2014, un tribunal de La Plata condenó a ocho años de prisión a su exmarido, Carlos Goncharuk. Ahora Gómez reclama judicialmente al gobierno de la provincia de Buenos Aires una reparación económica.
“La vista no me la va a devolver nadie, pero es para que la justicia, el Estado tengan más conciencia para prevenir un antes y un después”, subrayó Gómez que se siente nuevamente amenazada porque el victimario será liberado el año próximo.
Según el abogado y fundador de la ONG, Darío Witt, Gómez no quedó ciega por accidente o enfermedad sino por las repetidas palizas del entonces su marido. La última vez le golpeó la cabeza contra una pared de la cocina.
“Este resarcimiento no contiene un objetivo económico de por sí. Lo que queremos intentar demostrar para Susana y todas las otras víctimas como ella es que el Estado, que los Estados en general sean nacionales provinciales o municipales y de distintos países, tienen una altísima responsabilidad para que esto ocurra. El Estado no es inocente en estas cuestiones”, argumentó Witt a IPS.
“Cuando quedé ciega y vi que no vería más a mis hijos dije basta”, recordó.
Cifras que horrorizan
Según el Observatorio de Igualdad de Género (OIG) de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), al menos 2.795 mujeres fueron asesinadas en 2017 por razones de género en 23 países de esta región, en lo que varias legislaciones nacionales de la región tipifican ya como feminicidio o femicido.
La lista de feminicidios difundida este mes por OIG la lidera Brasil (1.133 víctimas registradas en 2017), en cifras absolutas, pero en términos relativos, de la tasa de crímenes de género por cada 100.000 mujeres, es El Salvador el que alcanza una cota sin parangón en la región, con 10,2 feminicidios por cada 100.000 mujeres.
Tabla de número en términos absolutos de feminicidios por país en América Latina y el Caribe, así como la tasa de asesinatos por razones de género por cada 100.000 mujeres. Crédito: Observatorio de Igualdad de Género de la Cepal
Honduras (en 2016) registró 5,8 feminicidios por cada 100.000 mujeres y en Guatemala, República Dominicana y Bolivia también se observaron altas tasas en 2017, iguales o superiores a dos casos por cada 100.000 mujeres.
OIG detalla que los asesinatos de mujeres por razón de género son parte muy mayoritaria de los homicidios intencionales de mujeres en la región, donde los feminicidios son cometidos por parejas o exparejas de la víctima, con excepción El Salvador y Honduras.
“El feminicidio es la expresión más extrema de la violencia contra las mujeres. Ni la tipificación del delito ni su visibilización estadística han sido suficientes para erradicar este flagelo que nos alarma y horroriza cada día”, dijo Alicia Bárcena, secretaría ejecutiva de la Cepal al dar a conocer las nuevas cifras de OIG.
La guatemalteca Ana Silvia Monzón, socióloga y comunicadora del Programa de Estudios de Género y Feminismos de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), recordó que su país cuenta desde 2008 con una Ley contra el Femicidio y otras Formas de Violencia contra la Mujer y desde un año después con una Ley contra la Violencia Sexual, Explotación y Trata de Personas.
“Ambas constituyen instrumentos importantes porque contribuyen a visibilizar una problemática que es grave en Guatemala, y son una herramienta para que las víctimas puedan iniciar el camino a la justicia”, señaló a IPS desde Ciudad de Guatemala.
Sin embargo pese a esas leyes que contemplaron la creación de un modelo de atención integral a las víctimas y de tribunales especializados, “no se asignan los recursos necesarios a las entidades y programas que deben promover esa prevención, menos aún la atención especializada a las víctimas que denuncian esa violencia”, sostuvo.
Además “persisten prejuicios y prácticas sesgadas de género entre quienes aplican la ley” y “poco se ha hecho para introducir contenidos educativos o programas que contribuyan a cambiar el imaginario social que asume como normal la violencia contra las mujeres”, en especial a las indígenas, acotó.
#NiUnaMenos, #NiUnaMás
En la región “los avances son importantes, expresión de un movimiento de mujeres que ha logrado posicionar la violencia de género como un problema social, pero son insuficientes”, reflexionó Monzón.
Olivia, una niña de cinco años, sostiene con determinación un cartel con el lema contra los feminicidios, #NiUnaMenos, que se ha extendido por América Latina, en movilizaciones multitudinarias contra la violencia de género. Olivia participó en una actividad barrial en la ciudad argentina de La Plata el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, el 25 de noviembre. Crédito: Fabiana Frayssinet/IPS
Según ONU Mujeres, en total 18 países latinoamericanos y caribeños han modificado sus leyes para sancionar los crímenes machistas contra las mujeres como feminicidio, femicidio u homicidio agravado por razones de género.
Pero como concluye Gómez y otros activistas sociales de su barrio, hace falta más.
El encuentro con esta víctima se produjo el domingo 25, durante una “mateada”  (ronda con hierba mate) en la plaza Juan Manuel de Rosas, convocada por la agrupación  Nuevo Encuentro.

La actividad se convocó por el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, que abrió los 16 Días de Activismo contra la violencia de género, y que este año tiene como lema #EscúchameTambién, que llama a que las víctimas sean oídas como parte de la solución de lo que expertas califican como un “genocidio silencioso”.
María Eugenia Cruz, referente barrial de Nuevo Encuentro, consideró que pese a los nuevos marcos legales y multitudinarias movilizaciones como la del #NiUnaMenos contra la violencia machista y los feminicidios, que se han extendido por Argentina y otros países de la región,  “todavía hace falta charlar de lo que nos pasa a las mujeres”.
“En lugares más cerrados de barrios como este pareciera que la violencia de género fuera un tema que da vergüenza contar, se sienten culpables. Visibilizar esto es parte de pensar que herramientas puede brindar el Estado”, analizó IPS.
“O sino ver cuáles son esas herramientas”, aportó interrumpiendo el juego Olivia, su hija de cinco años, quien durante la actividad en la plaza sostuvo orgullosamente un cartel que rezaba: “Ni Una Menos”, el lema que ha congregado a las mujeres latinoamericanas junto con el de #NiUnaMás.
Ella ejemplifica una nueva generación femenina latinoamericana que gracias a las masivas movilizaciones  y a la creciente toma de conciencia social, ya comienza desde temprano a tomar la palabra y a promover cambios culturales.
“Hoy las mujeres se van dando cuenta desde el noviazgo de las señales de un hombre violento. Que no le gustan tus amistades, que no le gusta cómo te vestís. Ahora hay más información y eso es importante”, reconoció Gómez que actualmente atiende como voluntaria llamadas de otras víctimas de la violencia.

“Ahora te llaman, te consultan y eso está bueno. Antes, ¿a dónde llamabas? Más allá del miedo, si te dan identidad reservada eso te incita a decir: voy a hacer la denuncia y tengo un grupo de gente que me va a ayudar”, concluyó esta sobrevivien

Desaparecidas en Veracruz, el rastro que autoridades ocultan


16 días de activismo contra la violencia de género
   Autoridades no aplican Protocolos de búsqueda


Quizá si hubieran localizado el celular de Yureni para ubicar sus últimas llamadas, si en el caso de Esmeralda hubieran accedido a atender la denuncia inmediatamente, si hubieran seguido la pista de Noemí en el lugar donde había indicios de su ubicación, si las pistas se hubieran investigado, quizá ellas no estarían desaparecidas, dicen sus familias. 
Si los escenarios hubieran sido de legalidad, Yureni estaría con sus dos hijos,  Esmeralda iría ahora en secundaria, Nohemí cursaría la carrera de administración que soñaba. 
Pero ahora engrosan la lista de 709 mujeres desaparecidas en los últimos 6 años en Veracruz, según los datos oficiales. Las estadísticas para 2017 y 2018 son desconocidas, la fiscalía las ha negado en múltiples ocasiones. 
Entre 2010 y 2016, en promedio desaparecieron 130 mujeres sin dejar rastro, la mayoría entre 15 y 25 años, en los municipios de Xalapa, Córdoba, Veracruz, Coatzacoalcos y Poza Rica, según las estadísticas de la Fiscalía General del Estado. 
Aunque en Veracruz desde el 2011 existen lineamientos básicos para la atención de mujeres desaparecidas, que obligan a atender las denuncias de forma inmediata, y la Alerta de Violencia de Género por violencia feminicida ordena un Protocolo Alba de búsqueda, en la práctica nada se aplica, la situación a la que se enfrentan las familias es la misma cuando van a poner la denuncia: les piden esperar con el pretexto: “se fue con el novio, los amigos, seguro bebió. ¿ Ya para que la busca?”

NOEMÍ, 13 AÑOS DESAPARECIDA

El caso de Noemí Cortés, desparecida en 2005, es la muestra de la criminalización y el estigma con que se busca a las mujeres, opinó la acompañante del “Colectivo Nuestros desaparecidos y desaparecidas”, Anaís Palacios.
“Se criminaliza por una cuestión de género, a las mujeres se les busca con el estigma de que ellas se lo buscaron, son señaladas si son mujeres y son pobres, también la búsqueda depende de la calidad de víctima y el sexo”, señaló. 
Noemí tenía 17 años de edad cuando desapareció. Fue invitada a trabajar a Puebla, después las investigaciones revelaron que fue enganchada y entregada a los dueños de un bar, la familia logró una inspección, en el lugar había celdas con candados, pero el entonces ministerio público justificó que seguramente ella sabía y estaba por su voluntad. Así, dejaron de buscarla 8 años, contó Anaís. 
Hasta que la familia se topó con el “Colectivo por la paz” se reactivó la búsqueda y supieron que la carpeta de investigación había desaparecido. 
Fue en 2014, nueve años después de su desaparición, el 23 de septiembre de 2014, cuando la Unidad Especializada de Búsqueda de Personas Desaparecidas (UEBPD) dependiente de la Subprocuraduría de Derechos Humanos, Prevención del Delito y Servicios a la Comunidad (SDHPDSC) de esta Procuraduría, inició una investigación por los delitos de privación ilegal de la libertad y los que resulten, en agravio de Noemí Cortés Hernández.
Anaís adviritó que muchas de las desapariciones están ligadas a tema de trata de personas con fines de explotación sexual, pero las autoridades no buscan en esa línea, lo primero que dicen es que seguramente salían con chicos, bebían alcohol o estaban vinculadas con delincuentes, y eso justifica su desaparición. 

ESMERALDA, EL RASTRO QUE SE PIERDE

El 21 de febrero del 2014, Esmeralda Balverto Julián de 12 años de edad, desapareció cuando salió en su bicicleta a repartir chiles rellenos de la venta familiar, la última pista es que fue subida a una camioneta suburban blanca. Lo que siguió fue un infierno para la familia, la Ministerio Público en Tecolutla se negó a recibir la denuncia. 
La comunidad de Monte Gordo se organizó e hizo cuatro bloqueos para exigir la aparición de la niña, finalmente atrajeron la atención pública, la denuncia les fue aceptada tres días después. 

La Alerta Ámber de búsqueda de menores de edad no pudo ser activada en el estado porque este mecanismo de búsqueda emergente de menores de edad no estaba vigente en ese momento, pues no se había hecho la firma de documentos correspondiente. Solo el 23 de febrero se activó a nivel nacional. 
 

La presión de la familia logró la detención de Ana María Susana Contreras Patiño alias “La Güera”, y una menor de edad, que supuestamente fungía como víctima y victimaria del delito de trata de personas. Ambas formaban parte de una red de trata que operaba en esta zona de Costa Esmeralda, según lo informado por la fiscalía entonces. 
Las investigaciones también revelaron que la niña fue entregada a cambio de dinero a un trailero que pasó por la carretera. 
En este entonces el secretario de seguridad pública, Arturo Bermúdez – hoy  preso por desaparición de personas y tráfico de influencia- se reunió con la familia, prometió avances, nunca más lo volvieron a ver. A cuatro años de la desaparición, nadie sabe del paradero de la menor ni de las líneas de investigación que siguieron y que reveló que en la región operaba una red de trata de personas.
La omisión de la fiscalía se repite en los demás casos, Yuneri Citlalli Hernández Delgadillo desapareció el 28 de noviembre del 2011 junto a las 12 jóvenes más. 

La carpeta ante la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO), con el número de expediente PGR/SEIDO/UEIDMS/AC/039/2014, da cuenta la de la desaparición de  Luz Abril Landa Ávila, Teresita del Rocío Vázquez, Yuneri Citlalli Hernández Delgadillo, Nancy Hernández Moreno, Adriana Sarahí Ceballos Vázquez, María de Jesús Landa Martínez, Mayra Salas Durán, Berenice Guevara Gómez, Roxana Retureta, Luisa Itzel Quintana, Lizbeth Yetsil Amores Roldán, Ana Laura Hernández y Karla Nallely Saldaña Hernández.
La última pista de su paradero es que iban al rancho el Jícaro en Actopan a una fiesta donde trabajarían como edecanes, su caso es famoso, las líneas que hay abiertas de investigación las ha conseguido su madre, Victoria Delgadillo, a quien de inicio tampoco le recibieron la denuncia.   
Victoria no puede evitar hablar sin que el recuerdo le quiebre la voz, a veces de tristeza y muchas más de impotencia, piensa que han pasado 7 años y no se ha mandado a llamar al único testigo del caso – la mujer que invitó a su hija a trabajar en esa fiesta-. 

Cuenta que pasó un año y medio antes de que la Fiscalía General del Estado pudiera rastrear la sábana de llamadas del celular y la última ubicación de su hija, y apenas el año pasado logró un permiso para inspeccionar el rancho escenario de la fiesta. 
“Cuando Yureni desapareció no sabía qué puertas tocar, yo llegué a poner la denuncia y me dijeron que tenía que esperar 72 horas porque probablemente se había ido con algún novio, que había bebido, cuando ese tiempo es clave en una búsqueda para una persona desaparecida”. 
“Si todas las evidencias que hemos presentando se hubieran seguido en el momento de la desaparición, hubieran podido localizarlas, pero ya después de tantos año se pierden”, reconoce. 
A las omisiones en la investigación del caso de su hija se suman las amenazas. Un día al salir de su casa encontró un papel en el parabrisas del auto, la instrucción era no seguir investigando. “Calladita te ves más bonita, no vas a encontrar nada”, pero esto no frenó a Victoria. 

Está consciente que en el caso de su hija, está vinculado el narcotráfico y altos funcionarios de gobierno “nos han frenado la investigación varias veces, pensamos que ellas oyeron o vieron algo que no tenía que ver, quizá negociaciones que había con funcionarios de gobierno”. 
La búsqueda de Victoria ha sido difícil y dolorosa, porque es ella quien ha tenido que seguir las pistas, entrar a los ranchos, ligar pistas sobre los cárteles que operaban en la región, hacer la liga con funcionarios, buscar en penales, semefos y fosas.  
La investigación del caso está integrada por 36 tomos, pero las escasas pistas no han llevado a encontrar las jóvenes. Este 28 de noviembre, Yureni cumple 7 años de desaparecida, y Victoria la busca cada vez con más fuerza, impulsada por su nietos de 15 y 11 años. 
“Yo saco el dolor cuando marcho, cuando grito, cuando busco, pero ellos su dolor está ahí y es bien difícil ver el dolor en su carita y en su rostro y eso me sigue empujando a seguir buscando a mi hija, un día les voy a decir, encontré a su madre”. 

Acompañante de otros casos de desaparecidos en el “Colectivo Enlaces Xalapa”, dijo que las cosas poco han cambiado desde el 2011. “Las autoridades no ha hecho su trabajo, aún siguen teniendo los mismos errores, nos siguen diciendo se fue con el novio, siguen pidiendo 72 horas, cuando eso ya no debe ser”. 
 

LA NUEVA BÚSQUEDA

A raíz de la aprobación de la Ley General en materia de desaparición de personas, las tareas de investigación y búsqueda se dividieron, explicó Anaís Palacios. 
Mientras no hay en Veracruz una comisión estatal de búsqueda, la alerta de una desaparición se notifica a la secretaría de gobierno, quien debe notificar de inmediato a la Secretaría de Seguridad Pública para que inicie la búsqueda. 
A su vez, si en 48 horas no hay resultados de la búsqueda se notificará a la fiscalía para que formalmente se interponga una denuncia. 
Para Anaís este procedimiento hace que las investigaciones se estanquen en Veracruz, “ La búsqueda real no se hace por parte de la Secretaría de Seguridad Pública porque no tiene personal suficiente, entonces el reporte se queda estacionado ahí por lo menos 48 horas, antes de hacer una denuncia formal”. 
Los protocolos de acuerdo a la ley, tienen que ceñirse al Protocolo Homologado de Investigación de Desaparición Forzada de Personas, Desaparición Cometida por Particulares y del Sistema Nacional de Búsqueda de Personas vigente a julio del 2018, pero que se presentó con fallas que están siendo corregidas porque el tiempo en que se busca a una persona y se ponen las denuncias es largo, y dan tiempo suficiente para sacar a la víctima del estado, incluso del país, consideró. 

 

PROTOCOLO ALBA, 2 AÑOS DE RETRASO EN SU ARRANQUE

La Alerta por violencia feminicida en Veracruz, decretada por el gobierno federal el 23 de noviembre del 2016, obligaba entre otras cosas, a que en Veracruz se active un sistema de búsqueda rápida para mujeres mayores de 18 años: el “Protocolo Alba”. 
El Protocolo Alba es un mecanismo que permite la coordinación de esfuerzos de los tres órdenes de gobierno comprometidos en la promoción y ejecución de actividades conducentes para la localización de mujeres con reporte de extravío.
Has pasado dos años desde entonces, y el protocolo de búsqueda no ha podido ser activado. 
Mientras se integraba, se ordenaba emitir un “Decreto Administrativo” para que se proporcionara atención inmediata en los casos de desapariciones y violencia de género, pero hasta ahora tampoco existe.
Anaís Palacios advirtió que las desapariciones de mujeres en Veracruz no han parado, y los problemas para interponer las denuncias siguen siendo los mismos. 
En su opinión es necesario armonizar la ley de tal forma que quepan todos los protocolos de búsqueda, la Alerta Ámber para menores de 18 años, el Protocolo Alba para la búsqueda de mujeres y el Protocolo de búsqueda de la Ley General en materia de desaparición de personas.
“Pareciera que son distintos y no están integrados, y hemos encontrado un argumento en las autoridades, y es ceñirse a la ley y usar los protocolos a su conveniencia”.

CIMACFoto: César Martínez López
Por: Flavia Morales
Cimacnoticias/AVCNoticias | Xalapa, Ver .- 

11/26/2018

#Hearmetoo: mujeres por un mundo sin violencia


Inician 16 días de activismo


¿Llegará el día en que la violencia en contra de las mujeres deje de abultar las estadísticas en todo el mundo? Los informes de la Organización de las Naciones Unidas para las Mujeres (ONUMujeres) son realmente alarmantes y en todo el mundo seguimos respirando esa violencia, que parece normalizarse como uno más de los males del planeta.  
El informe de ONUMujeres este 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, muestra que pese a los avances, continúan las agresiones en contra de nosotras. Es decir, el género femenino, que constituimos la mitad de la población, la padecemos en todas sus formas y en todos los sitios: en los hogares, centros de trabajo, en las calles, por el sólo hecho de ser mujeres.
Un dato lastimoso sobre esta violencia es que en el mundo una de cada tres mujeres la han sufrido a manos del género con el compartimos el planeta: los hombres, a quienes paradójicamente alojamos en nuestro vientre durante aproximadamente nueve meses, para propiciar su vida.
Tan grave es la situación, que todos los días en el mundo hay mujeres asesinadas y la cifra no disminuye pese a las manifestaciones en contra del feminicidio en el mundo, pese a las campañas de “ni una más”, pese a que los medios de comunicación hacen visible esa tragedia.  
México no escapa al horror de la violencia de género, incluido el feminicidio, ya que diariamente se reportan ocho mujeres asesinadas. Además, sufren algún tipo de violencia seis de cada 10; la violencia sexual, por ejemplo, la padece 41.3 por ciento de las mexicanas.  
Por todo eso, a partir de este 25 de noviembre, y por 16 días, en el mundo nos vestiremos de anaranjado, como una estrategia para llamar a que cese la  violencia contra las mujeres. Un llamado que ahora cuenta con movimientos como #Metoo, que surgió en Estados Unidos hasta volverse mundial, en su llamado a la justicia.  
Este año, el lema de la campaña es #Hearmetoo, escúchame a mí también, una petición de todas las mujeres que han padecido la violencia y lucha por acabar con ella. Son 16 días de acciones, de voces, de búsquedas más favorables para que hacia el 2030 las mujeres podamos dejar atrás la pesadilla.  
Mientras esto sucede, porque soñar es posible, más aún si se trabaja para ello, en México tendremos una oportunidad para cambiar esta realidad, ya que a partir del primero de diciembre un nuevo gobierno, un nuevo presidente, empeña su palabra para luchar junto a nosotras e iniciará un programa nacional de seguridad que, por supuesto, nos implica como género. 
No será fácil, lo sabemos de sobra, y por eso se requiere la participación de todas y todos, tal como ONUMujeres propone y espera de los gobierno, instituciones, centros educativos, hogares.
Queremos dejar de ocupar las cifras de la violencia y el crimen, queremos que en las conversaciones cotidianas y en las estadísticas la violencia contra las mujeres sea sólo un mal recuerdo, que cesen los crueles ataques contra nuestros sueños y nuestra vida. Por eso vamos por la creación y aplicación de leyes, por los programas de prevención. ¡NO más violencia en contra de las mujeres y las niñas!

CIMACFoto: César Martínez López
Por: Leticia Puente Beresford
Cimacnoticias | Nueva York, EU.- 

11/28/2015

La ONU lanza la campaña ‘Pinta el mundo de naranja’


16 días de activismo contra la violencia de género, una iniciativa de ONU Mujeres


Redacción AmecoPress


Madrid, 25 noviembre. 15, AmecoPress. La ONU lanza una campaña para paliar el problema internacional de la violencia de género. La directora ejecutiva de ONU Mujeres, Phumzile Mlambo-Ngcuka, asegura que “En este Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, volvemos a alzar nuestra voz para decir que este tipo de violencia: Es inaceptable. Se puede evitar. Se puede prevenir.”
La Organización de Naciones Unidas ha lanzado este martes la campaña ‘Pinta el mundo de naranja’. Pretende acabar con este problema que afecta a una de cada tres mujeres y niñas. Desfiles, partidos y monumentos emblemáticos de todo el mundo estarán iluminados por el naranja, un color elegido como símbolo de un futuro brillante y optimista para las mujeres y niñas. Este acto va a unificar esta enorme movilización social y eventos que se desarrollarán durante los 16 días de activismo contra la violencia de género, iniciativa de ONU Mujeres.
La campaña se centrará este año en la prevención de la violencia en el contexto de la adopción de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. La directora ejecutiva de ONU Mujeres, Phumzile Mlambo-Ngcuka, visitará tres continentes para dar a conocer la urgencia de hacer frente a la pandemia de la violencia en todos los niveles. Señala así que “La violencia contra las mujeres y las niñas sigue siendo una de las violaciones de los derechos humanos más graves y la más tolerada en todo el mundo; esta lacra es tanto causa como consecuencia de la desigualdad y la discriminación de género”. Algunos de los actos más relevantes se celebrarán en Brasil, España y Turquía.
JPG - 17.9 KBLa directora también asegura que, en cuanto a las leyes, ha habido un gran avance en la mejora. En total son 125 países los que cuentan con leyes contra el acoso sexual y 119 disponen de leyes contra la violencia doméstica, pero sólo 52 países han aprobado leyes referentes a la violación en el matrimonio. Afirma que la movilización comunitaria, las intervenciones grupales dirigidas tanto a mujeres como a hombres, los programas educativos y el empoderamiento de las mujeres son algunas de las intervenciones que ejercen efectos positivos.
Phumzile Mlambo-Ngcuka pone como ejemplo a Uganda donde el hecho de permitir que las comunidades participaran en el debate sobre las relaciones de poder desiguales entre hombres y mujeres redujo a la mitad los índices de violencia física por parte de los hombres contra sus parejas. También en Estados Unidos las y los agentes de la policía urbana formadas y formados para reconocer las señales de la posible existencia de violencia en la pareja están realizando progresos en la reducción del número de mujeres asesinadas.
Por último, la directora de ONU Mujeres pone de manifiesto que “Estoy convencida de que si todas y todos trabajamos juntos: gobiernos, organizaciones de la sociedad civil, el sistema de las Naciones Unidas, empresas, escuelas y personas que se movilizan a través de los nuevos movimientos solidarios, seremos capaces de lograr un mundo más igualitario —un planeta 50-50— en el que las mujeres y las niñas podrán vivir sin violencia”.
Foto: Archivo AmecoPress, cedida por ONU Mujeres 

12/07/2013

Guatemala: El déficit de información y estadístico impide dar la respuesta oportuna contra la violencia de género


Guatemala, 04 dic. 13. AmecoPress/Ceriigua.- El déficit de información y estadístico sobre violencia contra las mujeres y sobre el femicidio en América Latina, esconde la magnitud de esos fenómenos e impide a los Estados dar respuesta oportuna, señala el boletín de la Campaña de los 16 Días de Acción sobre la violencia contra las mujeres, emitido en el contexto de su 9º día de acción.

La campaña citó uno de los estudios de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el cual señala que la disponibilidad de datos precisos e inclusivos es de vital importancia para dar mayor fuerza a la condena social de todas las formas de violencia contra las mujeres.

La falta de información y estadísticas confiables también impide a las sociedades abordar oportunamente los fenómenos y su erradicación desde todas las esferas, señala el estudio de la CEPAL.

El comunicado de la Campaña de los 16 Días de Acción destaca que los datos son fundamentales para promover reformas legislativas, para implementar políticas públicas especializadas y para proveer de servicios estatales de calidad a las víctimas y a las sobrevivientes.

Los estudios elaborados hasta el momento en los países latinoamericanos refieren que los esfuerzos por producir información se encuentran aún en un estado inicial de desarrollo y que se concentran en la caracterización de las diversas manifestaciones de violencia contra las mujeres, enfatiza la información e la Campaña.

Entre las fuentes disponibles están las encuestas nacionales y los registros administrativos de los órganos de Estado que, de forma rutinaria, recogen datos relativos a denuncias, hechos y servicios, entre otros.

El informe "Estadísticas para la equidad de género: Magnitudes y tendencias en América Latina", de la CEPAL, afirma que las estadísticas basadas en registros administrativos provenientes de la policía, las instancias judiciales, los sistemas de salud y las organizaciones no gubernamentales, entre otros, podrían captar solo una parte de la población agredida y desconocer la magnitud real del problema.

En Guatemala, la Ley contra el Femicidio y otras formas de Violencia contra las Mujeres, mandata al Estado a crear un sistema nacional de estadísticas único, que debe ser coordinado por distintas instituciones de los tres poderes, sin embargo a la fecha no se ha hecho pública la acción.
Foto: Archivo AmecoPress. 

11/30/2013

Día Naranja. ‘Espacios seguros para las mujeres y las niñas’



Adital
"Acojo con beneplácito el coro de voces que piden que se ponga fin a la violencia
que afecta a alrededor de una de cada tres mujeres a lo largo de su vida.

Aplaudo a los dirigentes que están ayudando a promulgar leyes y a hacerlas cumplir, y a cambiar mentalidades. Rindo homenaje, además, a todos los héroes en el mundo que ayudan a las víctimas a sanar y a convertirse en agentes de cambio”.

Mensaje del Secretario General, Ban Ki-moon en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.


25 de noviembre. Día Iinternacional Contra la Violencia en las Mujeres
¿Por qué este Día internacional?

Debido a que:

·La violencia contra la mujer es una violación de los derechos humanos
·La violencia contra la mujer es consecuencia de la discriminación que sufre, tanto en leyes como en la práctica, y la persistencia de desigualdades por razón de género

·La violencia contra la mujer afecta e impide el avance en muchas áreas, incluidas la erradicación de la pobreza, la lucha contra el VIH/SIDA y la paz y la seguridad

·La violencia contra las mujeres y las niñas se puede evitar. La prevención es posible y esencial
·La violencia contra la mujer sigue siendo una pandemia global. Hasta un 70% de las mujeres sufren violencia en su vida.

Hechos y cifras
·Hasta un 70% de las mujeres sufren violencia en su vida
·Entre 500.000 y 2 millones de personas se calcula que son víctimas cada año de trata, lo que las lleva a la prostitución, a realizar trabajos forzados, a la esclavitud o a la servidumbre, Las mujeres y las niñas representan alrededor del 80% de esas víctimas
·Se calcula que más de 130 millones de mujeres y niñas que viven hoy en día han sido sometidas a la mutilación/ablación genital femenina, sobre todo en África y en algunos países de Oriente Medio
·El coste de la violencia doméstica en los Estados Unidos supera los 5.800 millones de dólares anuales, de los que 4.100 millones corresponden a servicios médicos y sanitarios. A la vez, las pérdidas de productividad suponen cerca de 1.800 millones de dólares.
Pinta el mundo de naranja en 16 días
La campaña del Secretario General ÚNETE para poner fin a la violencia contra las mujeres ha proclamado el 25 de cada mes Día Naranja. Entre otras actividades, en ese día se nos invita a llevar alguna prenda de ese color para resaltar el llamamiento a erradicar la violencia contra la mujer sin reservas, equívocos o demora.
Este año la campaña ÚNETE extiende ese Día Naranja a 16 días de activismo contra la violencia basada en el género, desde el 25 de noviembre en que se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, hasta el 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos.

La fecha del 25 de noviembre se eligió para conmemorar a las hermanas Mirabal, tres activistas políticas que fueron brutalmente asesinadas en 1960 por orden del gobernante dominicano Rafael Trujillo.
***************
Lea más sobre la campaña

En julio del año pasado la campaña del Secretario General ÚNETE para poner fin a la violencia contra las mujeres proclamó el día 25 de cada mes como el Día Naranja. La conmemoración, puesta en marcha y liderada por la Red Global de Jóvenes de la Campaña ÚNETE, incluye actividades llevadas a cabo por las oficinas del Sistema de Naciones Unidas y la sociedad civil en todo el mundo, a fin de destacar todo lo relacionado con la prevención y la erradicación de la violencia contra las mujeres y las niñas, no sólo una vez al año, el 25 de noviembre (Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres), sino cada mes.

Con el lema "Espacios seguros para las mujeres y las niñas”,este año la Campaña ÚNETE centra las actividades del Día Naranja en destacar las recomendaciones contenidas en las conclusiones acordadas durante la57ª sesión de la Comisión sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer de la ONU (CSW57) celebrada en marzo de este año. En abril, ÚNETE se centró en «Espacios de trabajo seguros para mujeres y niñas», en mayo se destacó el tema, «Hogares seguros para mujeres y niñas» en junio el Día Naranja coincidió con el Día Internacional de Apoyo a las Víctimas de Tortura (26 de junio) y la campaña se centró en «Tutela y cuidado del Estado para lograr espacios seguros para las mujeres y las niñas». En julio se destacó el tema «El ciberespacio como espacio seguro para las mujeres y las niñas» mientras que en agosto el lema trabajado fue «Violencia sexual en contra de mujeres y niñas en situación de conflicto». Con ocasión del Día Internacional de la Niña, que se conmemora el 11 de octubre, el tema para el Día Naranja de septiembre es «Escuelas Seguras para las Niñas», y el 25 de octubre, la campaña ÚNETE destacará los «Espacios públicos seguros para las mujeres y las niñas».

ESPACIOS PÚBLICOS SEGUROS PARA MUJERES Y NIÑAS

El acoso sexual y otras formas de violencia sexual en los espacios públicos son cuestiones de todos los días para las mujeres y niñas de todo el mundo y constituye una violación de los derechos humanos de las mujeres. Las mujeres y las niñas experimentan diferentes tipos de violencia sexual en los espacios públicos, como son el acoso sexual, violación sexual y/o el femicidio/feminicidio. Esta violencia puede tener lugar en la calle, en el transporte público, en los parques, en los alrededores de las escuelas, en lugares de trabajo y en otros espacios públicos de las áreas urbanas y rurales. Algunos casos son publicitados y reciben la atención de los medios de comunicación y del público en general, mientras que la mayoría de los casos no son denunciados y no se abordan.

La violencia y el miedo a la violencia reducen la libertad de movimiento de las mujeres y los derechos de acceso, educación, trabajo, recreación y servicios esenciales y pueden limitar su participación en la vida política. También afecta negativamente a su salud y a su bienestar. A pesar de estas consecuencias de gran alcance, la violencia contra las mujeres y las niñas en los espacios públicos sigue siendo un ámbito que no se ha trabajado, con pocas leyes o políticas para prevenir y abordarla.

57ª COMISIÓN DE LA CONDICIÓN JURÍDICA Y SOCIAL DE LA MUJER

Durante la 57ª sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, los gobiernos adoptaron una serie de compromisos a fin de crear espacios públicos seguros para mujeres y niñas:

Por primera vez, la Comisión sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer durante su 57º sesión, el más alto órgano normativo global sobre los derechos de las mujeres, incluyó específicamente varias cláusulas en su documento de conclusiones convenidas dedicadas a la seguridad de las mujeres y las niñas en los espacios públicos y en particular, en las ciudades. Expresó «profunda preocupación sobre la violencia contra las mujeres y las niñas en espacios públicos, incluido el acoso sexual, especialmente cuando se está utilizando para intimidar a las mujeres y niñas que están ejerciendo cualquiera de los derechos humanos y las libertades fundamentales».(23, p4)

Instó a los Estados a «Intensificar las medidas para proteger a las mujeres y las niñas de la violencia y el acoso, en particular del acoso sexual y la intimidación, tanto en espacios públicos como privados, para combatir el problema de la seguridad y la protección, a través de las campañas de sensibilización, la participación de las comunidades locales, las leyes, las políticas y los programas de prevención del delito como la iniciativa para hacer las ciudades más seguras para las mujeres y los niños, la mejora de la planificación urbana, las infraestructuras, el transporte y el alumbrado públicos, y también a través de los medios de comunicación interactivos y las redes sociales»;.(ZZ, p13).