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12/06/2025

Internet difunde la misoginia, mientras que las acciones para prevenir la violencia contra las mujeres son escasas y enfrentan resistencia

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Por Carolina Bataier, Brasil de Fato / Resumen Latinoamericano, 5 de diciembre 2025.

Expertos señalan dificultades para lograr que los municipios y el sistema educativo público se involucren en el debate de género.

Una encuesta revela cientos de vídeos misóginos de la «esfera machista» que han obtenido más de 4 mil millones de visitas.Crédito: Fabio Rodrigues Pozzebom/Agência Brasil

En menos de diez días, cuatro casos brutales nos recordaron lo que las cifras llevan años indicando: Brasil no es un lugar seguro para las mujeres. Y, aunque el país cuenta con importantes políticas públicas para asistir a las víctimas de violencia, como las Comisarías de Defensoría de la Mujer (DDM), el trabajo de prevención aún es escaso y enfrenta resistencia, mientras que la misoginia prolifera en internet.

Hombres de diversos orígenes se benefician de vídeos y cursos que, implícita o directamente, incitan a la violencia de género. Mientras tanto, en los espacios oficiales de diálogo con jóvenes en formación, aún existen barreras y limitaciones para el debate sobre género y violencia contra las mujeres.

“Vemos muchas iniciativas puntuales, como charlas en escuelas. Eso sucede con demasiada frecuencia. Pero es diferente a integrarse en un grupo, por ejemplo, uno intersectorial, para abordar los problemas y desafíos”, afirma Silvana Mariano, coordinadora del Laboratorio de Estudios sobre Femicidio (Lesfem), un espacio que produce y analiza datos sobre delitos de femicidio, tanto consumados como en grado de tentativa, en Brasil.

Entre las iniciativas que proponen trabajo continuo se encuentra el programa Maria da Penha Va a las Escuelas (MPVE), que promueve la capacitación de profesionales de la educación sobre la Ley Maria da Penha . Según el Ministerio de la Mujer, el programa busca difundir la ley y los derechos de las mujeres en situaciones de violencia doméstica y familiar en la comunidad escolar, así como capacitar a los profesionales de la educación para que presten mayor atención a los niños, niñas y adolescentes víctimas directas o indirectas de violencia doméstica.

“Pero no todos los municipios se suman, no todas las escuelas abren sus puertas para hablar con los niños, los niños, los adolescentes”, dice Lais De Conti, quien trabaja en el Centro de Referencia de la Mujer del municipio de Araraquara, interior de São Paulo, y es Promotora Jurídica Popular, apoyando a víctimas de violencia.

Además, el programa se centra en la identificación de indicios de violencia, pero en el ámbito de la prevención, deja mucho que desear. De Conti destaca la dificultad de integrar el debate sobre género en el sistema educativo, un espacio que podría servir de puerta de entrada para la reflexión sobre los roles de género en la sociedad, fomentando en los jóvenes una percepción de igualdad y respeto.

Cuando queremos que los niños reflexionen sobre quién se encarga de las tareas del hogar desde pequeños y quién puede jugar, ¿sabes? La niña no juega hasta que lava los platos, hasta que hace la cama. ¿Y los niños? Los niños pueden jugar libremente —ejemplifica—.

Para ella, la resistencia presente en los entornos educativos formales refleja el conservadurismo de la sociedad brasileña. «Sentimos cierta resistencia debido al miedo a la palabra ‘género’. (…) La gente teme la reacción de su familia», afirma.

Desde internet hasta la política, el conservadurismo se extiende por todo Brasil, creando una red de ataques y resistencia contra las políticas que promueven la igualdad. En las elecciones municipales de 2024, el PL, el partido de Jair Bolsonaro, fue uno de los partidos que más creció, pasando de 351 municipios a 511, un aumento de 160 alcaldías en comparación con las elecciones de 2020.

“Vemos cada vez más municipios gobernados por sectores de extrema derecha. No están en absoluto comprometidos con ninguna política de prevención de la violencia ni con ninguna política de derechos humanos”, advierte Sônia.

4 mil millones de visualizaciones en la ‘machosfera’

Un informe publicado en diciembre de 2024 revela el tamaño de la llamada «machosfera», un conjunto de comunidades en línea que afirman abordar las dificultades que enfrentan los hombres, como las relaciones, la aptitud física o la paternidad, pero que en realidad promueven ideas basadas en la percepción de que las mujeres son inferiores.

Di la verdad: ¿una mujer con hijos vale lo mismo que una mujer sin ellos? Obviamente no. Si te enfrentas a una mujer promiscua e ignoras su pasado, sufrirás las consecuencias en el futuro. Estos son ejemplos del tipo de contenido identificado a partir del análisis de 76.289 vídeos publicados en 7.812 canales de YouTube en el informe de investigación « Aprende a editar ‘este tipo’ de mujer: estrategias discursivas y monetización de la misoginia en YouTube », del Laboratorio de Estudios de Internet y Redes Sociales de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), con el apoyo del Ministerio de la Mujer. Al 8 de abril de 2024, los vídeos analizados habían acumulado más de 4.000 millones de visualizaciones y 23 millones de comentarios.

“Entre los videos, destacan aquellos que refuerzan la idea de que las mujeres tienen una naturaleza supuestamente egoísta y manipuladora, trabajando activamente para perjudicar a los hombres”, advierte la investigación.
De libre acceso, este contenido llega a hombres de todas las edades, lo que refuerza la percepción de inferioridad femenina, según Sônia Coelho, miembro de la Organización Feminista Sempreviva (SOF) y activista de la Marcha Mundial de las Mujeres .

“Cuando tienes una situación en la que las redes sociales están constantemente incentivando la violencia, presentando situaciones de cómo humillar a las mujeres, cómo despreciar a las mujeres, esta cosa de la misoginia , del odio hacia las mujeres, termina haciendo que la violencia, el feminicidio, parezca natural”, dice Coelho, quien ha estado siguiendo los debates sobre la violencia contra las mujeres durante décadas.

Las cifras revelan un aumento de casos.

En 2024, Brasil batió su récord de feminicidios desde que este delito se tipificó oficialmente en 2015 con la Ley n.º 13.104. Y en 2025, las cifras siguen siendo alarmantes.

“De hecho, hay más violencia. Se están produciendo más casos”, afirma la socióloga Silvana Mariano.
Señala que, con la promulgación de la ley y la comprensión de las características de este delito —cuando el asesinato implica violencia doméstica y familiar, desprecio o discriminación por la condición de mujer de la víctima—, cada vez se clasifican como tales más casos, lo que aumenta el número de denuncias.

Sin embargo, las cifras expresan lo que Mariano considera una reacción conservadora ante los avances significativos para las mujeres. «Vivimos un período de expansión de derechos, autonomía, libertad y empoderamiento para las mujeres. Y una de las respuestas, una reacción a esto, es la violencia», analiza la socióloga.

Marcha Mundial de las Mujeres 2023 | Comunicado de prensa

En 2024, se registraron 1.492 feminicidios en Brasil, un aumento del 1,2% en comparación con 2023 y el número más alto de la serie iniciada en 2016, cuando se registraron aproximadamente 900 casos, según el Anuario Brasileño de Seguridad Pública.

En 2025, se registraron 950 feminicidios en el primer semestre, según Lesfem, que monitorea los casos mensualmente. Solo en octubre, 177 mujeres fueron asesinadas en el país y otras 375 fueron víctimas de intento de feminicidio. Según otra encuesta de G1, solo en la ciudad de São Paulo, de enero a octubre de 2025, se registraron 53 casos, un récord.

Los datos sobre feminicidios de noviembre aún no están disponibles, pero noticias recientes anticipan las cifras, recordándonos el peligro de vivir en un país que en 2015 ocupó el 5º lugar entre los que más matan mujeres en el mundo, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Entre las víctimas recientes se encuentran Allane Pedrotti y Laysa Pinheiro, asesinadas a tiros por un compañero de trabajo en el Centro Federal de Educación Tecnológica Celso Suckow da Fonseca (Cefet) en Río de Janeiro (RJ). En Recife (PE), Isabely Gomes de Macedo murió junto con sus cuatro hijos en un incendio que destruyó su casa. Su esposo, sospechoso del crimen, fue arrestado preventivamente.

En São Paulo, Tainara Souza Santos fue atropellada y arrastrada durante un kilómetro en una autopista por un hombre con quien mantenía una relación casual. Le amputaron las piernas y permanece hospitalizada. En el sur del país, en Florianópolis (SC), Catarina Kasten fue emboscada y asesinada mientras practicaba senderismo.

“¿Un hombre en las mismas circunstancias correría el mismo riesgo?”, pregunta el sociólogo Mariano, en referencia al caso de Kasten. Esta pregunta, aplicable a otros casos, es central en el debate sobre el papel de la misoginia —la idea de que las mujeres son inferiores, alimentada por el contenido de la esfera masculina— en los casos de feminicidio. “Ya somos una sociedad violenta. Ya somos una sociedad sexista, patriarcal y misógina, pero internet amplifica todo eso y genera efectos devastadores”, afirma el sociólogo.

Asistencia a las víctimas

En Brasil, uno de los servicios disponibles para las víctimas de violencia es la línea 180, que ofrece orientación sobre leyes, derechos de las mujeres y servicios de la red de apoyo (Casa da Mulher Brasileira, Centros de Referencia, Comisarías de la Mujer (DEAM), Defensorías Públicas, Centros Integrados de Atención a la Mujer, entre otros).

La línea directa 180 también proporciona información sobre la ubicación de servicios especializados dentro de la red de apoyo y registra y envía quejas a las autoridades correspondientes.

Dentro de la red de servicios para víctimas, existen organismos como fiscalías y comisarías de la mujer. El sitio web del Ministerio de la Mujer ofrece una lista de estos lugares , organizada por municipio. Los Centros de Referencia de Asistencia Social (CRAS) también son puntos de apoyo para las víctimas.

“Nuestro sueño era no necesitar toda la política que tenemos ahora, después de que la violencia ya haya ocurrido, ¿verdad?”, dice De Conti. “Me gustaría hablar con los jóvenes, con la gente que está surgiendo, aprendiendo a relacionarse, para evitar que estos casos lleguen a su punto máximo”, dice.

Editado por: Luís Indriunas

11/29/2025

Feminicidios en América Latina: Cifras que alarman en el Día contra la Violencia hacia la Mujer

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Colombia Informa /Resumen Latinoamericano, 25 de noviembre 2025.

CI.- Un informe de la CEPAL revela más de 19.000 feminicidios en la región en los últimos cinco años. Aunque 20 países ya tipificaron el delito, organizaciones denuncian que las leyes no se traducen en justicia efectiva.

Aunque cada 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, los datos confirman un preocupante recrudecimiento de este flagelo a nivel global. La fecha, establecida por la ONU en 1999, rinde homenaje a las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, asesinadas por la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo en República Dominicana el 25 de noviembre de 1960.

Licenciada bajo Creative Commons

La radiografía regional de la CEPAL

Un reciente informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ofrece una visión alarmante. El organismo reportó que, en los últimos cinco años, se han registrado al menos 19.254 feminicidios en la región.

La situación es particularmente crítica en 12 de los 17 países latinoamericanos con datos disponibles, que presentan una tasa igual o superior a una víctima por cada 100.000 mujeres. Los países con las tasas más elevadas son:

  • Honduras (4,3)
  • Guatemala (1,9)
  • República Dominicana (1,5)
  • Puerto Rico, Cuba y Bolivia (1,4 en los tres casos)

En el otro extremo, Chile presentó la tasa más baja, con 0,4 casos por cada 100.000 mujeres. En el Caribe, de nueve países y territorios que informaron, solo seis (Surinam, Jamaica, Barbados, Belice, Granada, y San Vicente y las Granadinas) registraron casos en 2024.

Avances legales, pero resultados insuficientes

Frente a esta realidad, la CEPAL reconoce avances legislativos. Un total de 20 países latinoamericanos han incorporado en sus códigos el delito de feminicidio, femicidio o homicidio agravado por razón de género. En la mayoría (como Bolivia, Brasil, Colombia, México y Perú), se tipifica como un delito específico, mientras que en otros, como Argentina y Cuba, se lo considera una circunstancia agravante del homicidio.

Paralelamente, 16 países han avanzado en normativas para eliminar el matrimonio infantil, una práctica nociva que afecta principalmente a las niñas y adolescentes.

Sin embargo, el informe es claro al señalar que estas reformas no han sido suficientes. A pesar del robustecimiento del marco jurídico, persiste una brecha crítica entre la ley y su aplicación efectiva. Diversas organizaciones feministas denuncian la falta de acciones concretas y resultados tangibles por parte de los sistemas de justicia, lo que permite que la impunidad y la violencia sigan amenazando la vida de las mujeres.

Un ejemplo de dicha impunidad ocurre con el caso de Sharit Ciro Parra, una joven de 19 años víctima de feminicidio el pasado 8 de marzo en Ibagué. Aunque los responsables de crimen confesaron el feminicidio, la justicia colombiana mantiene en impunidad el caso. De hecho, el Juzgado 17 de Control de Garantías de Ibagué concedió la libertad a Brandon Andrés Archila Cruz. Santiago Hurtado González y Fausto Alexander Silva permanecen en prisión.

El perfil de las víctimas

La CEPAL destaca que la mayoría de estos crímenes son perpetrados por las parejas o exparejas de las víctimas. Además, la violencia feminicida afecta a mujeres de todas las edades.

En ocho países analizados (Colombia, Costa Rica, Guatemala, Panamá, Paraguay, Puerto Rico, México y Uruguay), el grupo más afectado es el de mujeres de 30 a 44 años (29,2%), seguido por el de adolescentes y jóvenes de 15 a 29 años (28%). De manera trágica, en 2024 también se registraron 78 feminicidios de niñas menores de 14 años y 89 de mujeres mayores de 60 en esos mismos países.

El caso de Colombia

En Colombia, la situación es especialmente grave. El Observatorio de Feminicidios Colombia reportó 621 feminicidios hasta septiembre de 2025.

Entre estas víctimas, se encuentran 71 mujeres afrodescendientes, negras, raizales y palenqueras. El mismo informe registró 14 transfeminicidios en ese periodo, evidenciando cómo la violencia letal se ensaña también con las mujeres trans.

Violencia feminicida: AL y el Caribe suman 3 mil 828 víctimas durante 2024

 Cada día se registran 11 muertes violentas de mujeres por razón de género y un total acumulado de al menos 19 mil 254 feminicidios en los últimos cinco años en la región.

Cada día se registran 11 muertes violentas de mujeres por razón de género y un total acumulado de al menos 19 mil 254 feminicidios en los últimos cinco años en la región. Foto: Víctor Camacho
La Redacción

Ciudad de México. En 2024, al menos 3 mil 828 mujeres fueron víctimas de femicidio, feminicidio o muerte violenta por razón de género en 26 países y territorios de América Latina y el Caribe.

En 17 países de América Latina ocurrieron 3 mil 814 de estos delitos, y 14 en 9 países y territorios del Caribe, según los últimos datos oficiales informados al Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe (OIG) de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). 

Estas cifras representan 11 muertes violentas de mujeres por razón de género cada día y un total acumulado de al menos 19 mil 254 feminicidios en los últimos cinco años en la región.

El Boletín N°4 - Violencia feminicida en cifras. Hacia la igualdad sustantiva y la sociedad del cuidado: actuar con sentido de urgencia para garantizar a las mujeres y las niñas una vida libre de violencia, difundido hoy por el OIG, se inscribe en la Campaña ÚNETE para poner fin a la violencia contra las mujeres. 

La Cepal señaló que la violencia feminicida persiste en la región y afecta a la vida de miles de mujeres y niñas, impacta a las comunidades y limita el desarrollo, la igualdad y la paz en los países.

De los 17 países de América Latina con información disponible sobre feminicidio o femicidio en 2024, 12 registraron una tasa igual o superior a una víctima por cada 100 mil mujeres. 

Las tasas más elevadas se observan en Honduras (4.3 casos por cada 100 mil mujeres), Guatemala (1.9 casos por cada 100 mil mujeres) y República Dominicana (1.5 casos por cada 100 mil mujeres), seguidos por Puerto Rico, Cuba y Bolivia (todos con una tasa de 1.4 casos por cada 100 mil mujeres). Destaca Chile, con la tasa más baja: 0.4 casos por cada 100 mil mujeres. En el Caribe, de los nueve países que informaron a la Cepal, solo Suriname, Jamaica, Barbados, Belice, Granada y San Vicente y las Granadinas registraron casos en 2024.

En la región, la mayoría de las muertes violentas de mujeres son perpetradas por las parejas o ex parejas de las víctimas.

“Seguimos observando niveles inaceptables de violencia por razón de género contra las mujeres y niñas en América Latina y el Caribe, incluida su expresión más extrema: el feminicidio”, dijo la Cepal. 

Señaló que la violencia feminicida persiste como una grave y extendida vulneración de los derechos humanos de las mujeres y niñas en la región. 

En el 2024, 14 países registraron 5 mil 502 femicidios frustrados, lo que evidencia la progresión de conductas violentas que pueden culminar en el asesinato, y confirma la importancia de fortalecer los sistemas de alerta, la valoración del riesgo de sufrir violencia letal y la respuesta institucional oportuna para prevenir todas las formas de violencia feminicida.

El 43% de las noticias minimizan o romantizan la violencia de género, según el Observatorio de Periodismo Machista

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Laura Degrado Alonso. Efeminista. Resumen Latinoamericano, 25 de noviembre de 2025

Casi la mitad de las informaciones, un 43 %, minimiza o romantiza la violencia machista, un 16 % cosifica a las mujeres al reducirlas a su apariencia física, y un 11 % culpabiliza a las víctimas al desplazar la responsabilidad que debería recaer en el agresor.

Es la radiografía que deja el primer año de vida del Observatorio de Periodismo Machista, una iniciativa impulsada por el grupo de investigación Bitartez de la Universidad del País Vasco (EHU), Pikara Magazine y Comunicadoras 8M, que en estos meses ha revisado 195 coberturas sexistas.

«El objetivo es didáctico, no pretendemos señalar a ningún profesional ni a ningún medio. Queremos acercar a la sociedad lo que es habitual en las aulas de Periodismo. Ninguna alumna o alumno aprobaría con estos titulares», ha subrado la codirectora de la iniciativa e integrante del grupo Bitartez de EHU, Angeriñe Elorriaga.

La iniciativa, presentada este viernes en la Asociación de Prensa de Madrid en vísperas del 25 de noviembre Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, busca convertirse en un espacio que ayuda a poner el foco en cómo los medios continúan reproduciendo sesgos y estereotipos que impactan directamente en la percepción social de la desigualdad.

Para organizar el análisis, el Observatorio ha diseñado su propia taxonomía, compuesta por nueve categorías que recogen las distintas formas de sesgo detectadas. Cada caso publicado va acompañado de tres elementos: una explicación de por qué la pieza es machista, la referencia a si el medio implicado ha corregido o no la información y una propuesta de titular alternativo que solucionaría el problema de enfoque.

Titulares que cosifican o que culpabilizan a las víctimas

La categoría más numerosa es, precisamente, la que romantiza o minimiza la violencia machista, que representa el 43 % de los casos y recoge titulares que diluyen la gravedad de los hechos o camuflan delitos bajo expresiones ambiguas.

El segundo gran bloque, con un 16 %, lo forman los titulares que cosifican a las mujeres o reducen su presencia a aspectos físicos. Es un patrón que va desde elogios superficiales a celebridades hasta descripciones innecesariamente sexualizadas de figuras públicas.

En tercer lugar aparece la culpabilización de la víctima (11 %), un enfoque que sigue asomando en informaciones que desplazan la responsabilidad del agresor hacia la mujer afectada.

Otros patrones detectados incluyen la tendencia a vincular la relevancia de las mujeres con hombres (9 %), y citan el ejemplo «La novia de David Broncano reaparece tras la polémica con Melody», la invisibilización de sus logros (8 %) o el uso problemático de la propia palabra «mujer» como marcador excepcional (6 %).

También se observan estereotipos de género (5 %), diferencias en el modo de nombrar a hombres y mujeres (5 %) y titulares que responsabilizan a las mujeres de conflictos sociales o políticos (4 %).

Observatorio de Periodismo Machista con vocación pedagógica

El Observatorio funciona mediante un sistema de participación ciudadana en el que el público envía casos a través de la web y las redes sociales, y un panel de expertas con académicas, periodistas y especialistas en feminismos analiza cada propuesta. Solo se publica aquello que genera consenso unánime, con el objetivo de garantizar rigor y evitar interpretaciones arbitrarias.

Además de identificar malas prácticas, el proyecto quiere servir como herramienta formativa. El grupo investigador ha explicado que el material generado ya se utiliza en facultades de comunicación, y este curso se pilotará por primera vez en institutos de bachillerato en colaboración con el Gobierno Vasco con el objetivo de que el alumnado aprenda a identificar formulaciones discriminatorias y se pregunte por qué titulares como «Tesla elige a una mujer para suceder a Elon Musk» siguen siendo considerados «normales».

«Un periodismo sexista es un mal periodismo. Es una cuestión de calidad, como lo es una falta de ortografía o equivocarse en un porcentaje, porque no existe el buen periodismo machista. Los medios son tan machistas como la sociedad, pero si cambian pueden ser la palanca que nos ayude a conseguir una sociedad más igualitaria», ha señalado el investigador de EHU, Iker Merchán Mota, que codirige el proyecto.

Contingente de mujeres por el 25N marcharon al Zócalo; exigen justicia y eliminación de la violencia

 Feminismos. México /

Por Carolina Gómez y Laura Poy, La Jornada /25 de noviembre de 2025 16:01

 Al grito de “asesinos, asesinos son ustedes; en la guerra contra el narco las que mueren son mujeres” y “te cuento, te cuento, te cuento compañera tu ausencia mi alma lacera”, integrantes de agrupaciones feministas marchan hacia el zócalo capitalino en el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres (25N).

El contingente salió de la Glorieta de las Mujeres que Luchan y avanza por Paseo de la Reforma hacia avenida Juárez para dirigirse al zócalo. 

Las mujeres, en su mayoría vestidas de morado, con motivo de la fecha, gritan diversas consignas, entre ellas “no, no, no, no somos infiltradas, somos las familias y estamos indignadas”.

Un grupo de encapuchadas realizaron pintadas en estaciones del Metrobús, banquetas y en vallas colocadas en el Zócalo de la CDMX durante las movilizaciones por el 25N.

25N: Avances y pendientes

Editorial La Jornada 

El Día Internacional por la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, que se conmemoró ayer en todo el mundo, cobra en México un significado particularmente terrible por las desapariciones forzadas que se registran en diversas zonas del país desde hace casi dos décadas. Las mujeres, además de víctimas directas, son las principales damnificadas indirectas por ese fenómeno, como muestra la composición casi completamente femenina de los colectivos de búsqueda y localización de personas desaparecidas. Por ello, el reclamo de presentación con vida de los seres queridos fue uno de los gritos más oídos en las marchas realizadas en la capital y otras ciudades. Asimismo, fueron centrales las exigencias de combatir la violencia sexual, la impunidad, la precariedad y todas las formas de agresión que sufren a diario.

La caminata, efectuada de la Glorieta de las Mujeres que Luchan al Zócalo capitalino, se caracterizó por un ambiente pacífico que contrastó con la violencia orgánica que caracterizó a la manifestación del 15 de noviembre. Es de lamentar, sin embargo, la escasa participación en la marcha de ayer, estimada por el gobierno capitalino en apenas un millar de personas. En ese sentido, cabe preguntarse en qué medida el vandalismo que se desplegó el sábado antepasado pudo actuar como un inhibidor para movilizaciones sociales legítimas como la de ayer. No debe omitirse que las participantes se deslindaron de las “tendencias derechistas” que critican al gobierno desde la “demagogia libertaria”, y denunciaron las pretensiones conservadoras de instaurar un régimen hostil hacia la clase trabajadora, las mujeres y las disidencias.

Por otra parte, como fue expresado en pancartas y consignas, las mexicanas tienen sobrados motivos para la irritación y el hartazgo ante circunstancias y estructuras sociales que vulneran sus derechos de forma sistemática. Pero también cabe reseñar los avances experimentados en el último año. Más allá del simbolismo de ser la primera mujer en ocupar la jefatura de Estado en la historia de México, Claudia Sheinbaum Pardo encarna una agenda de género que ha estado ausente en el ejercicio del poder de sus predecesoras en otros países.

Basta con recordar los recortes a programas sociales que afectaron desproporcionadamente a las mujeres en los gobiernos de Margaret Thatcher (1979-1990); la complicidad de Park Geun-hye (2013-2017) con Japón en la reivindicación de las coreanas sometidas a esclavitud sexual antes y durante la Segunda Guerra Mundial; los obstáculos a la información sobre el aborto por parte de Angela Merkel (2005-2021), o los graves abusos contra las mujeres kurdas en la Turquía de Tansu Çiller (1993-1996).

En contraste, en su tercer día en Palacio Nacional, la presidenta Sheinbaum remitió al Congreso un paquete de iniciativas de reforma constitucional por las que se elevaron a ese rango la igualdad sustantiva (es decir, la que atiende a los resultados y no sólo a las formalidades), el combate a la brecha salarial, así como la paridad de género en los gabinetes de la Administración Pública Federal y de las entidades federativas.

Todavía como presidenta electa, ya había determinado convertir al Instituto Nacional de las Mujeres en una Secretaría de Estado, con lo cual la política de género adquirió un estatus ejecutivo y vinculante. Además de continuar y reforzar los programas sociales cuyas principales beneficiarias son las mujeres, la mandataria incluyó el enfoque de género en la estrategia federal de seguridad, con la homologación del tipo penal de feminicidio en toda la República, la obligatoriedad de que todas las fiscalías estatales cuenten con fiscalías especializadas en delitos de género, la ley “el agresor sale de casa”, entre otras medidas.

En suma, en poco más de un año, el país ha experimentado importantes e innegables avances en el combate a la mentalidad machista y la violencia que ésta genera, logros que deben atribuirse a la incansable lucha de mujeres como las que salieron a marchar, desafiando el precedente violento del día 15 y dejando en claro que la justa indignación no se contrapone a los cauces pacíficos de lucha.

Crónica del 25N en CDMX. Gritos de esperanza contra la violencia patriarcal

 

Algunas llegaron saltando, corriendo, entusiasmadas o agitadas por el recorrido que hicieron desde diferentes puntos de la Ciudad de México como el Monumento a la Revolución, la Glorieta de las Mujeres que Luchan o el Ángel de la Independencia. Todas llegaron a las puertas del hogar de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para exigir de nueva cuenta el alto ante la violencia.

Contrario a una apertura al diálogo, las colectivas se encontraron con el ya tradicional muro de la vergüenza que rodean no solo a Palacio Nacional, sino que se extienden hasta la Catedral Metropolitana: “Nuevamente nos encontramos con este vallado alrededor de Palacio Nacional, ¿a qué le teme la presidenta? si llegamos todas, ¿cuál es el temor?”, denunció una de las manifestantes.

Una vez abierto el micrófono para la apertura del pronunciamiento, Coordinación 8M insistió a las diversas colectivas en no bajar la guardia y pelear contra el sistema colonialista, capitalista y patriarcal que está revocando los derechos ganados por las mujeres. Pese a que cada grupo de mujeres representó una lucha específica contra algún tipo de violencia como la vicaría, económica, sexual, feminicida o física; todas se encuentran en un mismo objetivo: la erradicación de todas las formas de violencia de género.

Este 2025, la ultraderecha tuvo un importante avance no solo en México, sino en el mundo, entre ellos destacan los gobiernos de Donald Trump, Javier Milei o Benjamín Netanyahu dónde se observan retrocesos y violencia contra las mujeres, un genocidio contra las palestinas y el uso de violencia sexual como arma de guerra.

Al interior de México, la colectiva exigió poner en el centro la violencia estructural que ha llevado a acumular 10 casos de feminicidios al día, de los cuales 7 quedan impunes. Pidieron respuestas ante el número de mujeres desaparecidas y no localizadas que hoy suman 29 mil 737, el aumento de la violencia vicaria y la falta de tipificación, la ausencia de homologación del delito de feminicidio en las 32 entidades de la República y la tortura institucional a las sobrevivientes de tentativa de feminicidio.

También exigieron la erradicación de los feminicidios, el tocamiento de las niñas, la violencia contra las migrantes, la precarización laboral, el despojo a las mujeres zapatistas, la criminalización de la protesta, la fabricación de los delitos, así como el asesinato contra activistas, defensoras, periodistas y buscadoras.

“Ni un paso atrás. Ni un paso atrás. Ni un paso atrás. Nuestra trinchera es la izquierda. La del feminismo revolucionario y anticapitalista. Nuestras demandas son legítimas” finalizó la colectiva.

El Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer no es solo un día de lucha, es el recordatorio del asesinato de las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, quienes fueron asesinadas por su labor como defensoras durante la dictadura de Rafael Leonidas Trujidllo en República Dominicana un 25 de noviembre de 1960. 

A partir del Primero Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe celebrado en Bogotá, Colombia en 1981, se estableció que esta fecha sería conmemorada en varias partes del mundo para exigir la eliminación de todas las formas de violencia contra las mujeres. Para 2025, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) Mujeres denunció el avance de la violencia digital, pues tan solo en el país más de 10 millones de mexicanas han vivido alguna experiencia de violencia en entornos digitales.

Fue así que niñas, adolescentes, estudiantas, madres, trabajadoras, vendedoras, defensoras, periodistas, mujeres de la tercera edad, mujeres con discapacidad, buscadoras, indígenas, afrodescendientes, víctimas de violencia feminicida y desaparición, sindicalistas, obreras, migrantes, médicas, profesoras, mujeres en situación de calle, víctimas de explotación sexual, e incluso habitantes de las periferias respondieron al llamado para manifestarse en la capital durante el 25N.

Alrededor de la una de la tarde, colectivas, familias y mujeres comenzaron a reunirse en la Glorieta de las Mujeres que Luchan, sobre la avenida Reforma. El sol caía de lleno, mientras ellas se preparaban para iniciar un trayecto que muchas habían recorrido ya más de una vez. Todas por una causa en común: la violencia patriarcal que atraviesa a todas las mujeres 

Entre pancartas, consignas, altares improvisados y emociones que se desbordaban en los rostros, esperaba el colectivo “Mamás detrás del dolor”. Eran madres que habían perdido a sus hijas por feminicidio o desaparición, y allí permanecían juntas, con sus playeras blancas impresas con los rostros de aquellas jóvenes por las que hoy reclaman justicia. 

Mientras sostenían las mantas moradas y azules que denunciaban la crisis de violencia que enfrentan las mexicanas, otras manos comenzaban a tender fotografías, copal y flores sobre el suelo. Un altar pequeño, pero profundamente simbólico, que condensaba la memoria de quienes fueron arrebatadas por la violencia feminicida.

El tiempo avanzaba y con él llegaban más colectivas que ocupaban los alrededores de la avenida. De mochilas y bolsos surgían pancartas, pañoletas que se anudaban en cabezas y muñecas, y conversaciones que organizaban el acomodo interno de cada grupo para la marcha. 

Sentadas sobre la banqueta o repartiendo volantes, también esperaban aquellas mujeres que no pertenecían a ningún colectivo, pero que se sumaban con la misma urgencia.

Entre las recién llegadas destacó rápidamente la colectiva “Mamá, hija e hijo en libertad”, cuya presencia llamaba la atención por lo colorido de su vestimenta. Algunas de sus integrantes venían con sus hijas, portando unas enormes alas de mariposa color lila, hechas a mano, que demostraban el deseo profundo de libertad frente a la violencia vicaria, un fenómeno que crece cada vez con más fuerza y más historias dolorosas detrás.

El arte también ocupó su espacio como forma de protesta, pues a un costado de la glorieta, mujeres extendían una gran manta a la que nombraron “Lienzo por la verdad, la justicia y la dignidad de las mujeres y las niñas”. Eran casi cuatro metros de pedazos de tela unidos entre sí, cada uno con dibujos, pintados o bordados,  y frases como “juntas somos fuego” o “somos el grito de las que no vas a callar”. 

Poco a poco la Glorieta de las Mujeres comenzaba a llenarse de voces y de pasos, mientras más mujeres arribaban listas para una jornada cargada de emoción y acompañamiento, dispuestas a demostrar que juntas, la fuerza que construyen es mucho mayor

A una cuadra de distancia, en el Monumento a la Revolución también fueron convocadas familiares víctimas de feminicidio, desapariciones, trata en entornos religiosos, defensoras de derechos humanos y sobrevivientes de violencia, desde las 11 de la mañana. Alrededor de las vallas que rodeaban la estructura ya aguardaban dos tendederos que denunciaban luchas diferentes: la violencia económica y la violencia sexual.

Uno de ellos se conformó por más de 46 fotografías de agresores sexuales que pertenecen a las comunidades conscientes de Krishna, el cual se trata de un movimiento religioso del hinduismo y donde persisten grupos de trata y explotación sexual.

Recientemente, el 28 de abril de 2025, las mujeres que pertenecen a esta comunidad se agruparon en un colectivo llamado Vaisnavas Guerreras y tuvieron un encuentro con otras integrantes a la religión de diversos países para hablar de las violencias que viven al interior y el pacto patriarcal que sostiene la impunidad.

A un costado, se colocó una mercadita con productos relacionados a la marcha como paliacates, stickers o hasta pines que, de acuerdo con una de las asistentes de nombre Paulina, se trató de una forma de protesta contra la violencia económica, la cual es un tipo de violencia de género que se denuncia en el marco del 25N.

En este punto de reunión estuvo presente Lorena Gutierrez Rangel, madre de Fátima Varinia Quintana Gutiérrez, víctima de feminicidio en 2015, y Daniel Quintana Gutiérrez, quien murió por negligencia médica e institucional en 2020; asistió al punto de encuentro cargando las siluetas de sus hijos.

Este año, la lucha de Lorena ha sido determinante, pues en mayo la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) la reconoció como víctima indirecta del feminicidio de su hija Fátima Virginio. Con esto, se abrió una puerta para todas las familias en las mismas circunstancias para que puedan acceder al recurso de la reparación del daño, el cual constantemente se les negaba por la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas.

Otra colectiva que llegó fueron Las Constituyentes MX denunciando que ningún agresor está en el poder. Para la integrante Ivonne de la Cruz Domínguez, quien tambien es feminista y periodista, el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer es una fecha fundamental para visibilizar que en cargos políticos siguen existiendo personajes acusados de violencia contra las mujeres.

Tan solo a principios del año, el caso del diputado federal Cuauhtémoc Blanco Bravo acusado de violencia sexual en grado de tentativa contra su hermanastra visibilizó la impunidad y la protección del Estado sobre las personas acusadas de violencia que de las mismas víctimas, ya que la Cámara de Diputados decidió no aceptar discutir la solicitud de desafuero para que pudiera ser investigado.

De esta forma fue como llegaron las mexicanas para emprender la marcha del 25N en camino hacia el Palacio Nacional. Organizadas, unidas, enojadas, emotivas y listas para caminar, saltar, gritar e intervenir en el espacio público.

El primer grupo que emprendió camino hacia el Zócalo fue la colectiva “ASIEL, reconstruyendo vidas”, integrada por la mamá de Ingrid Escamilla, la familia de las hermanas Alejandra y Andrea, y la familia de Fernanda Salomé, licenciada en contabilidad egresada de la UNAM. Las cuatro familias caminaban unidas por el mismo dolor y la misma exigencia: justicia ante los feminicidios de sus hijas. Una de sus pancartas lo decía sin rodeos: “Estado fallido”.

Minutos después, hacia las 15:00 horas, empezaron a avanzar también otras colectivas de familiares de víctimas de feminicidio y desaparición. Sus pasos eran lentos pero firmes, decididos, y a pesar del calor que azotaba la ciudad con creciente intensidad, nada lograba menguar la euforia ni el entusiasmo que se encendía entre muchas de ellas.

Mientras se acercaban al Monumento a la Revolución, las calles se convertían en un eco de consignas y gritos que crecían con cada grupo que se sumaba. Las colectivas que protestaban contra la violencia vicaria avanzaban con megáfonos en mano, levantando carteles morados y lanzando consignas que podían escucharse desde varias cuadras a la redonda, exigiendo detener la violencia ejercida contra las infancias.

Las jóvenes de la colectiva “Rosas Rojas” se hicieron notar con mantas enormes que denunciaban las alarmantes cifras de feminicidios en el país. Entre sus pasos y su fuerza, sus voces se elevaban, fuertes y estridentes, responsabilizando al Estado por la violencia que se comete contra las mujeres. Su grito también incluía la exigencia de un aborto legal, seguro y gratuito, una lucha que los movimientos feministas mantienen sin descanso.

Otro grupo de jóvenes también dejó escuchar su voz, sus consignas se dirigían a denunciar al Estado y exigir la abolición del sistema patriarcal, mientras coreaban por las mujeres palestinas: “desde el río hasta el mar, Palestina vencerá”. Era su forma de no olvidar a quienes sufren las violencias de la guerra en otros territorios.

Amnistía Internacional avanzó al ritmo de los tambores. Quienes los tocaban llevaban máscaras de lucha libre que dotaban a la escena de una energía particular. Entre baile, música y ritmo, la colectiva transmitía un ánimo vibrante, aunque sin dejar de lado sus denuncias.

Al grito de “¡Mujeres diversas siempre a la cabeza!”, “Escucha idiota las discas no se tocan!”, “¡Volteame a ver, volteame a ver, yo también soy mujer!” y  “Nada sobre nosotras, sin nosotras” por primera vez las mujeres con discapacidad se hicieron presentes en la marcha con pancartas que hicieron alusion a la precariedad laboral y la discriminación que enfrentan.

Los humos morados, los gritos cargados de enojo, indignación y una fuerza colectiva casi palpable llenaban el aire. La Ciudad de México parecía vibrar, viva, testigo de abusos acumulados durante décadas, testigo de injusticias e invisibilización por parte del gobierno y  como cada 25N, la ciudad volvía a escuchar el clamor de mujeres cansadas y hartas, pero al mismo tiempo firmes, convencidas y determinadas a “derribar el sistema patriarcal”.

Las primeras colectivas que salieron de la Glorieta de las Mujeres, después de recorrer varios kilómetros, llegaron finalmente a la plancha del Zócalo capitalino; y aunque el cansancio comenzaba a sentirse en sus cuerpos y en sus pasos, no fue motivo para dejar de mantenerse de pie, esperando a sus compañeras que venían detrás.

En la plancha ya las aguardaba la Red Nacional de Refugios (RNR), una de las principales organizaciones dedicadas a proteger y salvaguardar la integridad de mujeres, niñas y niños. Ahí, firmes como cada año, esta vez reiteraban su inconformidad con el gobierno actual por haberlas invisibilizado en el Presupuesto de Egresos de la Federación, junto con una serie de demandas que se han acumulado con el paso del tiempo.

Poco a poco el sol empezaba a bajar  y más mujeres seguían llegando con el mismo entusiasmo con el que habían arrancado la marcha.. El sonido de los tambores retumbaba entre avenida 5 de mayo, y el simple eco de sus voces avisaba a quienes ya estaban reunidas, que las compañeras que faltaban estaban por llegar. 

Muchas, inmediatamente al arribar la plancha se sentaban en el piso, extendiendo a su lado las mantas que habían sostenido en alto por más de dos horas. Algunas bebían agua, otras compraban algo de comer en los puestos ambulantes que ofrecían garnachas y botanas mexicanas, pequeñas pausas que sostenían la jornada.

De fondo, la voz de las colectivas, organizaciones, defensoras y mujeres víctimas de alguna violencia seguía resonando en la explanada. El pronunciamiento avanzaba con un tono firme y claro, mientras algunas manifestantes comenzaban a guardar sus carteles en las mochilas, a quitarse las prendas que revelaban su participación en la marcha y a prepararse para el regreso a casa; el día no había terminado, pero ya empezaba a cerrarse.

La luz del día se desvanecía cada vez más rápido y el Zócalo capitalino comenzaba a vaciarse. Solo unas cuantas mujeres permanecieron un momento más, hasta que, poco a poco, la plancha volvió a llenarse de transeúntes, vendedores y ciudadanos que retomaban la cotidianidad de la ciudad. La jornada del 25N terminó, pero la deuda hacia todas aquellas que salieron a tomar las calles sigue ahí, intacta, insistente, latente.

25N: Argentina sin prevención y con aumento de crímenes por motivos de género

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Por Maby Sosa. Tiempo Argentino. Resumen Latinoamericano, 25 de noviembre de 2025

La fecha conmemora el asesinato de las hermanas Mirabal en República Dominicana. Cuál es la situación en la Argentina ante la ausencia de políticas públicas y el aumento de discursos de odio direccionados a mujeres y diversidades.

El 25 de noviembre de 1960 las hermanas Mirabal fueron brutalmente asesinadas por motivos políticos, pero también por ser mujeres. Fueron asesinadas por orden del dictador dominicano Rafael Trujillo. Casi 40 años después, la Organización de Naciones Unidas (ONU) oficializó esa fecha como el Día Internacional de No Violencia Contra las Mujeres y el inicio de la campaña 16 días de activismo contra la violencia de género que se realiza cada año.

La fecha llega a la Argentina en un contexto muy poco favorable para mujeres y diversidades tras la eliminación de políticas públicas destinadas a prevenir y erradicar la violencia de género, el incremento de los discursos de odio, el aumento de los femicidios y los crímenes de odio y el ataque directo a los derechos que el movimiento transfeminista consiguió.

El registro de la violencia política

Pero además llega con una profundización de la violencia política. En 2016, la prisión a Milagro Sala fue el puntapié inicial para que gobiernos de derecha inicien acciones de disciplinamiento contra las mujeres. Durante 2020 organizaciones transfeministas denunciaron el crecimiento de la violencia política contra las mujeres que ocupaban cargos ejecutivos o legislativos. En 2022, fue un punto de inflexión luego del intento de asesinato a la entonces vicepresidenta (y expresidenta en dos períodos).

En 2024 se eliminó el Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad estigmatizando a sus funcionarias y en 2025, en junio, se encarceló a la actual presidenta del Partido Justicialista, Cristina Fernández de Kirchner. Semanas después, cuatro mujeres fueron encarceladas por haber realizado un escrache.

25N: Argentina sin prevención y con aumento de crímenes por motivos de género

Argentina y el aumento de los femicidios

Según el Observatorio de femicidios en Argentina Adriana Marisel Zambrano desde el 25 de noviembre de 2024 al 22 de noviembre de 2025 se produjeron 260 víctimas de violencia de género: 237 femicidios y vinculados de mujeres y niñas, 3 trans/travesticidios, 1 lesbicidio y 19 femicidios vinculados de varones y niños.

El observatorio destaca que solo entre octubre y lo que va de noviembre de este año se han registrado 36 femicidios, 1 trans/travesticidio y 5 femicidios vinculados de varones.

“Un nuevo 25N en que las violencias hacia las mujeres, niñas, adolescentes y diversidades no disminuyen, por el contrario, se acrecientan. La violencia más extrema que es el femicidio y todas las que la preceden -visibles o no-, que van minando la autoestima, la seguridad, aíslan y culpabilizan haciéndonos sentir merecedoras de lo que nos ocurre”, dice el comunicado emitido por Casa del Encuentro, de donde depende el observatorio.

“Este día, y todos los días, debemos visibilizar las violencias, micro y macro, en todos los ámbitos en los que desarrollamos nuestras vidas; las responsabilidades de quienes habilitan a que esto continúe sucediendo sin actuar y la obligación de cada una de nosotras y nosotros de involucrarnos como parte de una sociedad comprometida para no repetir ni replicar.”

25N: Argentina sin prevención y con aumento de crímenes por motivos de género

Foto: Marita Costa

Violencia registrada

El observatorio cita también el Índice de Concientización sobre Violencia hacia las Mujeres presentado este mes por Fundación Instituto Natura y Avon, el 87% de las mujeres reconoce haber transitado alguna situación de violencia; el 75% afirmó que tomaría alguna medida como llamar a la policía; solo el 27% de la población encuestada (3 de cada 10) alcanza niveles muy altos y altos de concientización sobre violencia hacia las mujeres.

De esas 3, dos son mujeres; 3 de cada 4 cree que eliminarla es una responsabilidad colectiva y 8 de 10 creen que la violencia no distingue género, entre otros datos. Números que no son solo números pero que deberían serlo para quienes tienen la obligación de trabajar para disminuirlos día a día.

Por su parte, en el ámbito LGBT, de acuerdo al último informe del Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT+, entre el 1 de enero y el 30 de junio de 2025, en Argentina ocurrieron 102 crímenes de odio por la orientación sexual, la identidad y/o la expresión de género de las víctimas. La cifra implica un alarmante incremento del 70% en comparación con el mismo período del año anterior, en el que se habían contabilizado 60 casos.

Los datos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

De acuerdo a un informe de una Unidad Fiscal Especializada de la Mujeres (UFEM), el 53% de los homicidios de mujeres cometidos con violencia de género en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que llegaron a una condena fueron calificados como femicidios

En su séptima edición, el informe destaca que, desde julio de 2025, el 55% de las causas analizadas alcanzaron sentencia en primera instancia. Se trata de 106 casos, de las cuales 96 tuvieron fallos condenatorios y otros 10 resultaron absolutorios. Al momento del relevamiento, el 14% de los expedientes continúa en investigación, mientras que el 31% restante fue archivado o reservado (60) por diversas razones como el fallecimiento o la inimputabilidad por salud mental del acusado y, en menor medida, por falta de identificación de los responsables.

El informe señala que en el 88% de las causas por homicidios con o sin motivos de género se logró identificar a los autores. La proporción de identificación es mayor en los casos clasificados como femicidio (95%) que en otros homicidios de mujeres sin componentes de género (76%).

Una acción por la justicia

La organización Atravesados por Femicidio realizarán desde las 10 de la mañana hasta la tarde una acción ante el Congreso de la Nación.

Se trata de la instalación de mariposas que representa a cada víctima de violencia de género. “Es una muestra pacífica que busca concientizar sobre el flagelo de la violencia de género”, dicen desde la organización que viene de participar en el 38 Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidades.

Estas intervenciones se realizan cada 8 de marzo por el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, el 3 de junio por el aniversario del primer Ni Una Menos y el 25 de noviembre.

Desde febrero de este año, la organización mira con preocupación el negacionismo de la violencia de género que pretende instalar el gobierno nacional, así como las intenciones de eliminar el femicidio del Código Penal.

¿Quiénes eran las hermanas Mirabal?

Las hermanas Mirabal nacieron en Ojo de Agua, un pequeño poblado de la provincia de Salcedo, en el norte del país, y pertenecían a una familia acomodada. En 1949 la familia fue invitada a una recepción en honor al dictador Trujillo, quien rápidamente se sintió atraído por la belleza de Minerva y comenzó a cortejarla sin éxito. Ella, sin embargo, le exigía que termine el acoso judicial contra su amigo íntimo Pericles Franco, uno de los fundadores del Partido Socialista Popular.

Minerva, Patria y María Teresa fueron encarceladas, violadas y torturadas en varias ocasiones; su padre, Enrique, también fue apresado y liberado varias veces hasta que se enfermó y murió a finales de 1953.

El asesinato de las tres hermanas ocurrió en medio de un descontento social que crecía a pasos agigantados. El 25 de noviembre de 1960, el cuerpo de Minerva apareció destrozado en el fondo de un barranco, en el interior de un jeep junto con sus dos hermanas, Patria y María Teresa, y el conductor del auto, Rufino de la Cruz.

Pasaron los años, pero las Mirabal quedaron cristalizadas en la memoria colectiva de activistas feministas que 21 años después, en 1981, llevaron a cabo el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe en Bogotá, Colombia, y decidieron que cada 25 de noviembre se celebre el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

25N: Argentina sin prevención y con aumento de crímenes por motivos de género

“Si me mata yo sacaré los brazos de la tumba y seré más fuerte”

Cuando Minerva Mirabal se enteró que Trujillo quería asesinarla, dijo una frase que sigue cobrando significado: “si me mata yo sacaré los brazos de la tumba y seré más fuerte”.

Efectivamente, su muerte y la de sus hermanas fue el punto de partida para pensar y combatir la participación de las mujeres en la vida política y el disciplinamiento patriarcal histórico. En 2022, Minou Mirabal, hija de Minerva estuvo en la Argentina y en ese entonces habló con Tiempo Argentino.

“Los números siguen dándonos en la cara en materia de la violencia hacia las mujeres. Gracias precisamente al aporte de las latinoamericanas hoy, a nivel mundial hay un día dedicado a combatir la violencia hacia las mujeres, que es el 25 de noviembre, en honor a mi madre Minerva y a mi tía Marcia y María Teresa. En este momento, nosotras tenemos un grandísimo desafío y es entender que nuestras luchas tienen que ser vinculantes. Y que podemos, en la calle, poner los puntos en las agendas”, expresó. “Tenemos que dar el paso de la militancia, de la participación en la política, porque solo desde la política se toman las decisiones de políticas públicas, que son las que van a impactar y las que van a permitir que esos cambios que proponemos y que demandamos se conviertan en realidad tangible. Ese es el principal desafío.”

Estado español: miles se manifestaron este 25N contra las violencias machistas

 Feminismos. 

Resumen Latinoamericano,25 de noviembre de 2025.

foto: Movilización en Sevilla

En la Capital y en distintas provincias del Estado español, miles de mujeres y no pocos hombres se movilizaron para repudiar la violencia machista.

Varias mujeres sostienen una pancarta en la cabecera de la manifestación del 25N convocada por Foro 25N Movimiento Feminista de Madrid, este martes. Samuel Sanchez

Un grupo de mujeres sujetan pancartas pidiendo la dimisión de la ministra de Igualdad Ana Redondo, durante la manifestación del 25N convocada por Foro 25N Movimiento Feminista de Madrid, este martes.Samuel Sanchez

Masica marcha en Madrid

Madrid

Marcha del 25N este martes en Barcelona.ALBERT GARCIA

Manifestantes en Sevilla, este martes.Alejandro Ruesga

Manifestación del 25N en Valencia, convocada por la Assemblea Feminista València y Comparsa, este martes.

Brasil. Marcha de las Mujeres Negras 2025

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Afroféminas. Resumen Latinoamericano, 27 de noviembre de 2025

El 25 de noviembre de 2025, miles de mujeres negras, de todos los rincones de Brasil, regresaron a las calles de Brasilia para hacer escuchar juntas una voz ancestral, plural y urgente: la de exigir reparación histórica, justicia racial y un futuro digno basado en el “Bem-Viver”.

Diez años después de la primera Marcha de Mujeres Negras (2015), la segunda edición de este evento demuestra que la lucha no fue un gesto aislado, sino una decisión colectiva de persistir, articularse y apuntar alto. Hoy no marchamos solo por sobrevivir — marchamos por vivir.

Bajo lemas como “Reparação e Bem-Viver”, las manifestantes presentaron un Manifesto Económico que no se conforma con discursos simbólicos: propone cambios estructurales reales para revertir siglos de desigualdad. Entre sus demandas están: la creación de un fondo de reparación, la tributación de las grandes fortunas, la garantía de un presupuesto social blindado, reformas agraria y urbana, líneas de crédito, y políticas afirmativas. La marcha reclama que el Estado deje de ser cómplice del racismo estructural: debe reconocer su deuda histórica y actuar.

Además, la movilización respondió a una señal política clara: la reciente indicación de un hombre (Jorge Messias) al Supremo Tribunal Federal, ignorando una histórica y urgente demanda — la de nombrar por primera vez a una mujer negra en la Corte Suprema del país. Esa exclusión histórica no es casualidad: es síntoma de un sistema de justicia construido sobre la negación de nuestras voces. Desde los colectivos de mujeres negras denuncian que sin nuestra presencia no hay democracia real.

Pero la Marcha no es solo denuncia: es memoria, es comunidad, es potencia. Representa a Quilombolas, ribeirinhas, mujeres de las periferias, del campo, de las aguas, jóvenes, mayores, madres, ancestras — mujeres negras en toda su diversidad.

Bien Vivir es mucho más que un derecho: es una exigencia. Y marchar juntas es un acto de esperanza.