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2/11/2014

Un primer acercamiento al programa del Congreso Popular



Colectivo La digna voz

El pasado miércoles 5 de febrero se inauguró en las inmediaciones del monumento a la Revolución el Congreso Popular. Como se sabe, trátase de un proyecto impulsado sin la participación directa de los partidos políticos o autoridades públicas. Acá reside su fortaleza. Sus debilidades, por otro lado, radican en su virtual parentesco con el programa político de la socialdemocracia mexicana. (Y en esa concordancia casi absoluta con el plan de acción de Morena). Coincidimos con Paco Ignacio Taibo, en su feroz señalamiento al sectarismo de la izquierda nacional. Diferimos, no obstante, en lo concerniente a la necesidad de alcanzar una “unidad” simple en la que converjan personas que deban unirse por encima de cualquier diferencia política. Nótese que acá no nos proponemos incitar esa fractura o fragmentación que atinadamente amonesta Taibo. Al contrario. Para que el proyecto prospere, es preciso fomentar la receptividad para con las posiciones divergentes, a fin de conseguir la ansiada unidad, no “simple” sino inmanentemente “compleja”.
 
Se reproduce a continuación el texto que se turnó a la coordinación del Congreso Popular, y que contiene un breve diagnóstico de la actualidad política, así como un conjunto de propuestas que a nuestro juicio conviene tomar en consideración.

Diagnóstico y antecedentes

Esta iniciativa proto-parlamentaria tiene dos antecedentes epocales básicos:
  1. La actual condición minimalista de la política: los derechos políticos se reducen básicamente al depósito periódico de boletas en una urna. En las decisiones cruciales, en los procesos deliberativos cardinales, la sociedad no interviene ni participa: la política termina allí donde empiezan los consejos administrativos de las grandes corporaciones, o bien, de las instituciones financieras multilaterales (cabe advertir, los grandes beneficiarios de la reforma energética). La política no se dirime más en las instituciones o tribunas públicas. La democracia electoral no hace más que incorporar selectivamente a ciertos segmentos poblacionales a este hurto sistemático de los derechos políticos fundamentales. Las elecciones sólo se concentran en refuncionalizar la circulación de las élites gubernativas, pero el contenido sustantivo de la política no cambia. Una vez electos, los políticos mandan obedeciendo… pero al poder del dinero.

  2. La conversión del Estado benefactor en Estado neoliberal. Los zapatistas lo previeron: la neoliberalización de los procesos productivos y la vida pública redundaría en una erosión de los contenidos políticos, económicos, sociales, históricamente conquistados. El Estado no se adelgaza (el creciente gasto militar desmiente esta hipótesis falsaria); sí en cambio, se adelgazan los derechos y patrimonios de los pueblos. México es uno de los países más virulentamente castigados en este contexto de neoliberalización. El paquete de reformas recientemente avalado, donde destaca la reforma energética, constituye una profundización en este proceso de desposesión patrimonial y privación de derechos. Asistimos al réquiem de la libre empresa: los emprendedores no impulsan la innovación ni tampoco invierten en empeños empresariales; la fórmula en boga consiste en apropiarse de patrimonios públicos, lucrar sin consentimientos, y acumular poder con base en la desposesión.
En otra oportunidad se sostuvo: “El vasallaje de la clase política al modelo de desposesión patrimonial, no responde a una lógica procedimental neutral. Es tan sólo la expresión de su impotencia, que estúpidamente asumen extensiva a todos los mexicanos. La modernización vía desposesión-privatización es el mantra de un gobierno lacayo. Punto” (Véase nota completa: http://lavoznet.blogspot.mx/2013/07/pemex-simbolo-poder-e-ideologia.html).

Siete proposiciones

En este sentido, cabe esbozar sucintamente siete propuestas tentativas, unas concretas, otras orientadas a estimular la discusión e intercambio de ideas:
  1. Recuperar la industria y recursos energéticos por la vía de la desobediencia civil, el boicot económico a las petroleras foráneas, y la ocupación física de predios o lotes consignados para los procedimientos de fracturación hidráulica.

  2. Creación de un órgano de fiscalización ciudadano, autónomo, que se ocupe de consignar los abusos de empresas domésticas o extranjeras en la explotación y producción de energía e hidrocarburos.

  3. Incorporar a esta iniciativa a los trabajadores damnificados de PEMEX, bien por despido, liquidación, transferencia o jubilación anticipada.

  4. Demandar colectivamente la desmilitarización del país. Ambas mociones, la reforma energética y la militarización de la vida pública forman parte de una sola agenda: la del poder.

  5. Repatriar, redignificar y reconstituir el valor de la política.

  6. Articular esta lucha particular a las luchas generales contra el proceso global de desposesión.

  7. Repolitizar la economía. Esto es, dotar de centralidad a la economía en esta iniciativa de politización ciudadana.
Colofón
La existencia de una comunidad política debe ser un plebiscito cotidiano.

2/04/2014

El Congreso Popular: tres observaciones




Colectivo La digna voz

La iniciativa del Congreso Popular que impulsan artistas e intelectuales, y cuya instalación está programada para el próximo 5 de febrero (97 aniversario de la promulgación de la Constitución de 1917), es una propuesta con un potencial insospechado, pero que sólo podrá alcanzar su cima transformacional si adopta posicionamientos políticos claros, teóricamente consistentes, éticamente firmes. Las buenas voluntades individuales no se traducen automáticamente en resultados deseables, especialmente cuando la trama en cuestión es la política. 

La arena pública atraviesa una confusión ideológica lacerante. Es necesario identificar los orígenes de esta confusión, como un primer paso en la definición de un programa y plan de acción.
  La modernidad inauguró básicamente tres credos: el progreso, el Estado, y la razón (técnica, ciencia). Ninguna de las tres ideologías dominantes en la esfera política partidaria, a saber, conservadurismo (liberal), liberalismo, socialismo (liberal), torpe e imprecisamente escenificadas por el PAN, PRI y PRD, cuestiona seriamente alguno de estos credos. Adviértase que acá nadie objeta la pertinencia de valerse de los recursos que están al alcance de un movimiento en ciernes. Pero es fundamental arrancar esta moción protoparlamentaria con un orientación crítica sin contemplaciones, particularmente en relación con las generalidades programáticas e ideológicas, no pocas veces invisibles, que a menudo impulsan los partidos políticos: la noción destinal de la historia (progreso o la eterna promesa de un futuro mejor), la modernización sostenida en dispositivos de regulación o “reingeniería” de los comportamientos individuales, la obligatoriedad del Estado en la construcción de cánones de socialización, el frío cálculo de la racionalidad técnica para la administración de los recursos públicos.

 La falta de cuestionamiento a estas prescripciones, que involucra a las fuerzas e instituciones políticas más visibles, ha propiciado un desconcierto ciudadano en torno a los asuntos de orden público, inhabilitando la participación política activa de vastos segmentos sociales que advierten, no sin razón, una obstinada subrepresentación de sus preocupaciones, demandas e intereses, y una sobrerrepresentación de las mismas agendas que administración tras administración avanzan cualesquiera que sean los colores o idearios en el timón. En este sentido, el Congreso Popular debe fijar un posicionamiento claro, y contribuir, con base en acciones contundentes y no con discursos, a despejar la nebulosidad ideológica que prima en la arena política.

Aunque es evidente que esta moción nace como resultado de un posicionamiento político, que sin duda enriquecerá su posición en el transcurso de su gestación, es importante comenzar a reflexionar acerca de los asuntos que inevitablemente deberá abordar. Acá sólo se tocan tres.

I. La relación con los partidos políticos
La iniciativa del Congreso Popular se ampara en el artículo 39 constitucional, que establece: “La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno”.

Hasta acá todo va bien. El problema se presenta cuando se trata de establecer qué dispositivos o vehículos salvaguardarán la tenencia de la soberanía en manos del “pueblo”. Si los partidos políticos y/o el Estado no desempeñan más esa función (o acaso nunca la desempeñaron), ¿a que órganos corresponde la tarea de guarnecer la residencia de la llamada “soberanía popular”? Si no se reconceptualiza la noción de “pueblo” (e incluso la de “soberanía”), el peligro de tropezar en las ciénagas del liberalismo ideológico se hace más factible.

En este sentido, es fundamental establecer una postura en relación con los partidos, cuya caducidad o inutilidad, para los fines que acá se persiguen, es inexcusable. Y esto conduce a otro asunto medular: si los partidos son órganos de representación de un interés parcial (se asume que inescapablemente), ¿qué alternativa organizacional cabe reivindicar?

II. La relación con la iniciativa privada
Está implícito en esta propuesta extraoficial parlamentaria, que los partidos políticos, instituciones públicas y órganos de Estado representan intereses abreviados: a saber, los de la clase en el poder. Y aunque esta clase es aparentemente caleidoscópica (corporaciones foráneas, megabancos transnacionales, empresariado nacional, caciques regionales), está claro que el poder instituyente (el pueblo) carece de herramientas político-jurídicas para intervenir en procesos deliberativos que atañen a temas públicos, precisamente porque están centralizados en poderes privados, formal o fácticamente constituidos: vale decir, en una clase dominante, unificada en torno a contenidos cruciales.

El Congreso Popular debe contar con un programa que apunte a confiscar progresivamente esas facultades extraordinarias que usufructúan las esferas privadas con fines naturalmente privados. En suma, contribuir a frenar el régimen de prerrogativas privadas en aras de un auténtico derecho público.

III. La articulación con otras luchas
Otras iniciativas de contrapoder (o poder paralelo al poder oficial) han fracasado por una falta de acercamiento y coordinación con otras luchas análogas. La discrepancia entre las izquierdas que advierten algunos analistas, se debe no solo a diferencias facciosas o ideológicas, sino esencialmente a posicionamientos políticos irreconciliables que conciernen a condiciones materiales de vida. El Congreso Popular puede efectuar la tarea de vincular esta moción con otras, pero a partir de la identificación de un terreno común de reivindicaciones. La autonomía o autogobierno, y la propiedad pública sobre los recursos naturales, humanos e infraestructurales, son reclamos que incumben a una multiplicidad de movimientos, grupos y franjas poblacionales.
La reforma energética no puede ser el único factor de aglutinación. Es un suicidio político ceñirse a un solo programa unidimensional. En cambio, es políticamente inteligente extender los horizontes de esta iniciativa, y diversificar su campo de acción política.

Fuente: http://lavoznet.blogspot.mx/2014/02/el-congreso-popular-tres-observaciones.html 

2/03/2014

Congreso Popular: que se vayan todos




John M. Ackerman

Así como la sociedad movilizada logró acabar con el autoritarismo burocrático del comunismo realmente existente durante las últimas décadas del siglo pasado, hoy el pueblo indignado se levanta a lo largo y ancho del planeta para rechazar la hipocresía de la supuesta democracia liberal que no ha hecho más que tender una cortina de humo sobre la consolidación del poder corrupto de la plutocracia global. Así como México puso el ejemplo al mundo con la Revolución de 1910 y la posterior promulgación de la primera Constitución verdaderamente social en el planeta, hoy a los mexicanos nos toca una vez más preparar el camino hacia la justicia mundial. Así como el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en Chiapas logró destruir la fantasía neoliberal de Carlos Salinas de Gortari, hoy nos toca a los ciudadanos dignos organizarnos para parar la avaricia de Enrique Peña Nieto y sus secuaces.

Este miércoles, 5 de febrero, en el 97 aniversario de la promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917, 2 mil 652 dignos ciudadanos han sido convocados a las 10 de la mañana en el Monumento a la Revolución para participar en la instalación de un Congreso Popular cuyos objetivos principales son defender la Constitución, auspiciar la participación ciudadana y construir el poder popular. Los inscritos, ciudadanos mexicanos todos, provienen de todas y cada una de las 32 entidades federativas, así como de 12 diferentes países del extranjero. Las edades de los participantes oscilan entre 16 y 76 años, con una fuerte presencia juvenil y un promedio de edad de aproximadamente 36 años. Ellos representan la enorme diversidad y pluralidad del pueblo mexicano.

Las marchas en las calles cada vez son más estériles, los desplegados de las grandes figuras e intelectuales ya no tienen el brillo de antes, y las asambleas estudiantiles suelen generar más caos y división que organización y unidad. El Congreso Popular (CP) busca tomar lo mejor de cada una de estas modalidades de protesta y simultáneamente superar sus grandes deficiencias.

El CP fue convocado por un grupo plural de casi un centenar de figuras públicas, intelectuales, artistas, periodistas y líderes sociales, pero no serán ellos, sino el pueblo organizado los principales protagonistas del encuentro. El CP tomará las calles y ocupará el espacio público, pero su presencia irá más allá de lo meramente simbólico para dar pasos concretos hacia la revocación de las reformas antipopulares de los oligarcas. El CP deliberará y discutirá libremente los más importantes asuntos nacionales, pero de acuerdo con estrictas reglas de debate parlamentario y de respeto mutuo.

Todo gran movimiento se inicia con pequeños actos de valentía y organización. Cuando Francisco I. Madero cruzó la frontera al territorio nacional el 14 de febrero de 1911 para tomar el mando sobre las fuerzas revolucionarias, fue recibido únicamente por 300 hombres armados listos a apoyar su causa. Unas semanas después, Madero perdería terriblemente su primera batalla importante, en Casas Grandes, Chihuahua. Posteriormente se convertirá en el primer presidente surgido de la Revolución Mexicana.

Hoy la cantidad de personas conscientes dispuestas a participar en la transformación del país es mucho mayor que en 1910. Mientras hace un siglo aproximadamente 70 por ciento de la población no sabía leer ni escribir, hoy solamente 7 por ciento se encuentra en la misma condición. Hoy también contamos con una infraestructura de transporte y de comunicaciones infinitamente mejor que en la época de la Revolución Mexicana.

No debería sorprender a nadie entonces que durante los cinco días de registro para el Congreso Popular se hayan sumado más de 2 mil 500 personas. Un promedio de 20 personas por hora, o una persona cada tres minutos, tomó la decisión de comprometerse con esta nueva iniciativa.

Una revisión de las cartas de exposición de motivos de los candidatos deja perfectamente claro que quienes asistirán al Monumento a la Revolución este miércoles son dignos herederos de Emiliano Zapata y Pancho Villa. Termino con algunos extractos: “Ante tantas derrotas, no sólo las electorales, sino las populares y viendo que el país se derrumba en manos de corruptos e irresponsables, me llena de esperanza esta iniciativa, pues, si bien no es deseable otro movimiento político-militar como el de 1910, por sus implicaciones de sufrimiento y muerte, es necesario e impostergable la movilización del pueblo organizado, la resistencia de todos los que aún tenemos memoria histórica y aún creemos que podemos construir otro futuro para nuestros hijos.

“Me da rabia e impotencia contemplar cómo un puñado de desalmados avariciosos mienten impunemente y pisotean los derechos más fundamentales del ser humano; como es el derecho a la libertad, a una vida digna. (...) El principal motivo que me mueve a inscribirme es la simple razón de decir basta, basta de tantas mentiras, de asesinatos, de cifras falsas, de explotación, de que crean que somos idiotas, que no pensamos.
“Motivos hay, y de sobra. Me siento en deuda con la vida, con esa conciencia que a cada rato me hace sentir hartazgo, tristeza, impotencia, pero sobre todo, ganas de hacer algo por este bello país que se está cayendo a pedazos. (...) Como joven mexicana tengo una fuerte obligación y deber de defender al país que me ha dado todo. Amo a mi país y me duele ver cómo a diario se cometen injusticias contra la población, se venden nuestros recursos, se corrompen nuestros gobernantes y la brecha entre ricos y pobres cada vez es más grande.

Ponerme de pie, a favor del rescate de nuestra nación, no permitir ya más que políticos sin escrúpulos y conciencia, sigan entregando nuestras riquezas a los extranjeros, rescatar la dignidad del ser humano.

1/26/2014

¿Marcha, bloqueos, plantón que se sienta, o sólo un paseíllo-marcha encapsulado?





Pedro Echeverría V.
  
1. El próximo 31 se realizará una gran marcha a la que pueden llegar un millón de personas porque sus convocantes –artistas, intelectuales, estudiantes, profesores (CNTE)- son gente muy conocida y de mucho valor. Nos reuniremos para desconocer todas las recientes reformas privatizadoras realizadas por el gobierno, los legisladores, los partidos de derecha y demás basura política y empresarial. Luego nos agruparemos el 5 de febrero en un Congreso Popular para seguir avanzando en la lucha organizada y unitaria. Siempre hay que felicitar y apoyar a los organizadores porque todo lo que hagamos en este sentido es valioso. ¿Se seguirá burlando el mal gobierno? 

2. Invitación: Jornada Nacional de protesta ciudadana en contra de la Reforma Energética En coordinación con las diversas fuerzas sociales, políticas y civiles. Nos convocamos desde la sociedad civil a la Jornada Nacional del 31 de enero y, junto a los firmantes del "Plan por la Unidad de Acción en Defensa de la Soberanía Nacional y de los Recursos Energéticos", invitamos a ser parte de la jornada a todos los ciudadanos, organizaciones,  movimientos, grupos, asociaciones que rechacen las reformas privatizadoras  aprobadas. Acto central en el Distrito Federal: 4.00 pm Marcha mitin del monumento del Ángel de la Independencia al Zócalo. 

3. La Coordinadora CNTE durante nueve meses del año pasado realizó unas 250 marchas grandotas (de 250 mil), medianas 50 mil), pequeñas (5 mil). Se plantó en la Plaza Tolsá, en el Zócalo y el Monumento a la Revolución. Bloqueó por muchas horas embajadas, bancos, Gobernación, Televisa, el senado, Paseo de Reforma; pero lo más importante fue en dos ocasiones bloqueó la avenida aeropuerto. A pesar de que nunca en la historia de México ha habido organización alguna que pueda compararse a la combatividad de la CNTE, el gobierno no le ha hecho caso. Sólo le faltó tomar en serio el aeropuerto y paralizarlo totalmente por una semana. 

4. Los gobiernos del presidente Enrique Peña y del DF Miguel Mancera –además de haber contratado en los últimos meses a miles de soldados y policías para hacer más gigantesca las fuerzas de vigilancia y represión, ahora le están ofreciendo plazas a los elementos de las "guardias o policías comunitarias" de Michoacán, Guerrero y todo el país para que se pongan bajo el servicio del gobierno. El gobierno, en vez de crear empleos productivos para abatir el gigantesco desempleo, multiplica a las "fuerzas del orden y la represión" para dominar cualquier protesta social. Por ello ha impuesto la estrategia militar de "encapsulamiento" de las marchas. 

5. Diez meses de lucha intensa de la CNTE han demostrado que el gobierno, los empresarios, los medios de información y el clero en México están unidos poderosamente y se burlan de cualquier movimiento que hagamos. Suelen aparentar incluso que les preocupa, pero la realidad es que con cualquier declaración, seña, mínimo cambio, alguna concesión, nos han mediatizado, y ellos lo saben perfectamente porque practican esa política desde hace casi un siglo. Pero además saben los líderes que si no se acepta la miseria que se ofrece entonces se suelta de manera abierta y brutal la represión. Esa ha sido la historia desde mediados de los años cincuenta. 

6. Por ello vendría muy bien un bloqueo del aeropuerto del 31 al 5 de febrero o, por lo menos, de la glorieta Reforma-Insurgentes (incluyendo a la embajada yanqui) y la avenida Juárez-Eje Central Lázaro Cárdenas (incluyendo Bellas Artes) Si sólo fuera un paseíllo de cinco horas -como los más de mil en que he participado- sólo serviría al gobierno, los empresarios y la embajada yanqui, para que se siguieran burlando de nosotros. Y como la convocatoria es abierta y libre con el fin de que participe el pueblo miserable y explotado, estoy seguro que podrán participar los jóvenes aguerridos del CCH, Yo soy 132 y los muy perseguidos anarquistas. (26/I/14)


1/24/2014

¡Vamos al congreso popular!



Gabriela Rodríguez

En vísperas de conmemorar que el 5 de febrero de 1917 se promulgó la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, habremos de recordar que esa Carta Magna dictó la organización del Estado mexicano moderno después de un movimiento revolucionario que derrocó al régimen y por el cual dieron su vida un millón de compatriotas. Esa Constitución incluyó los ordenamientos de la de 1857 y refrendó la división de poderes, ratificó el sistema de elecciones directas y anónimas y decretó la no relección, estableció el municipio libre y un ordenamiento agrario relativo a la propiedad de la tierra, reconoció las libertades de culto, expresión y asociación, la enseñanza laica y gratuita y la jornada de trabajo máxima de ocho horas. Sin idealizar, esa hoja de papel concretó la modernización del Estado y el marco del ejercicio de múltiples derechos humanos.
En casi 100 años el dinamismo del país se ha reflejado en transformaciones que han modernizado nuestra Constitución. El dominio de la nación sobre la generación de energía y los derechos políticos de las mujeres son algunos de los logros posteriores. Múltiples movilizaciones y organizaciones fueron la clave para ir avanzando en cuanto a los derechos políticos de las mujeres. 

Hacia 1919 el Consejo Feminista Mexicano tenía clara la importancia de vincular sus reivindicaciones a cambios estructurales. Elena Torres sostenía que la izquierda y el feminismo tendrían que ser ambos motores para el cambio. El feminismo va a transformar al mundo social, por eso no tiene fronteras. El feminismo significa el triunfo del derecho sobre la fuerza dando por resultado la igualdad de clases. La construcción de una identidad posrevolucionario las llevó a crear estrategias y relaciones con los hombres del poder para así pugnar por derechos feministas, entonces ellas tuvieron que centrarse en las demandas de justicia social que beneficiaran tanto a las mujeres como a los hombres ante la necesidad de esperar mejores tiempos para empujar los derechos específicos de las mujeres (Ana Lau Jaiven, Mujeres, feminismo y sufragio en los años veinte, en Espinoza G. y Jaiven A. L., Un fantasma recorre el siglo, México, UAM, 2011). Fue hasta 1953 cuando se logró el voto femenino, y fue apenas ahora cuando la Constitución logró incluir la paridad absoluta (50 por ciento) en cuestión de género en todas las candidaturas para senadoras y senadores, diputados locales y federales.



Pero mientras terminamos de modernizar la Constitución, las recientes reformas laboral, educativa y energética se apartaron del concepto de Estado moderno; estos cambios concretan conceptos neoliberales y retrocesos de 100 años en los derechos humanos de todas y todos los mexicanos. “Vivimos un duelo permanente entre el ser y el deber ser –diría alguna vez Jorge Carpizo–, un duelo permanente entre la norma y la realidad”. Nuevamente tendríamos que articular las reformas feministas a los cambios estructurales, tal como lo tuvieron claro las feministas del México revolucionario.

El día de hoy, viernes 24 de enero de 2014, se abre una convocatoria al pueblo de México para la instalación de un congreso popular. Porque cotidianamente se violan los derechos enarbolados por la Constitución de 1917. Porque la avalancha de reformas antipopulares en materia energética, educativa, política, financiera, fiscal y laboral evidencia la esterilidad de las instituciones realmente existentes. Más de 80 figuras públicas de la academia, el periodismo, las artes y la sociedad civil hacen un llamamiento a los ciudadanos mexicanos para instalar un congreso popular que sesione el próximo 5 de febrero en el aniversario de la promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. El congreso popular votará una propuesta para revocar las reformas constitucionales en materia energética y analizará posibles acciones de resistencia civil pacífica el próximo 18 de marzo en el contexto del aniversario de la expropiación petrolera. La lista de convocantes al congreso popular en estricto orden alfabético incluye a los periodistas Lydia Cacho, Julio Hernández López, Virgilio Caballero, Ricardo Ravelo, Diego Enrique Osorno y Sanjuana Martínez; el obispo Raúl Vera y los sacerdotes Alejandro Solalinde y Miguel Concha; los actores Jorge Zárate, Jesusa Rodríguez, Dolores Heredia, Damián Alcazar y Daniel Giménez-Cacho; los escritores Elena Poniatowska, Javier Sicilia y Fabrizio Mejía; los líderes sociales Minervino Morán, Pedro Hernández, Robespierre Moreno y Martha Sánchez Néstor; los compositores Liliana Felipe, Fernando Rivera Calderón y Rubén Albarrán; los defensores de derechos humanos Abel Barrera, José Rosario Marroquín, Marusia López, Manuel Fuentes Muñiz y Jesús Robles Maloof; los académicos John Ackerman, Enrique Dussel, Irma Eréndira Sandoval, Magdalena Gómez, Hugo Aboites, Benjamín Arditi, Julio Bolvitnik, Massimo Modonessi y Alberto Betancourt; los caricaturistas Rafael Barajas, José Hernández, Antonio Helguera, Trino y Patricio, así como destacados líderes mexicanos residentes en el extranjero como Jorge Mújica, Vicente Serrano y Humberto Martínez, entre muchas otras destacadas personalidades.

Quien quiera formar parte del congreso popular, la cita es el próximo 5 de febrero. Los interesados deben hacer contacto al siguiente sitio de Internet: www.congresopopular.org (Twitter: @Congres_Popular, #CongresoPopular, Facebook congreso.popular). La convocatoria estará abierta a partir de hoy a las 9 horas y hasta el miércoles 29 de enero a las 12 horas.