9/30/2014

Los periodistas. . .



El casco azul de Enrique Peña Nieto está colocando a México en una inédita posición de riesgo internacional, no sólo por la decisión de enviar a zonas de conflicto personal mexicano (civil y militar) para ayudar a mantener la paz, lo cual significa el sepelio definitivo de la doctrina Estrada, que apelaba a la no intervención en asuntos externos (ni de nosotros hacia otros, ni de otros hacia nosotros), sino, sobre todo, por la subordinada predisposición de Los Pinos a sumarse a la lista de combatientes aliados a Estados Unidos, como ha hecho saber el Departamento de Estado del país vecino al dar a conocer que el gobierno mexicano forma insólita parte de una coalición de 62 países (por lo pronto) contra el Estado Islámico.

Los primeros pasos peñistas de firme belicismo mexicano de exportación (ya se habían enviado tropas en los años cuarenta a misiones de paz, en Los Balcanes y Cachemira) pretenden ser moderados, pero es inocultable el sentido progresivo de ese involucramiento en temas globales armados y la correspondiente conversión de nuestro país en un eventual objetivo militar extranjero (con Estados Unidos asumiendo a México como depósito estratégico de combustible, con un gobierno aliado, y los adversarios de la potencia mundial extendiendo sus mapas de guerra hasta nuestra frontera). Así, en esa gradualidad taimada, el aporte de México a las operaciones de paz de Naciones Unidas se circunscriben en esta primera etapa a las acciones para mantener la paz, no para imponerla.

Para cumplir con esta primera etapa de los cascos azules mexicanos se requerirán capacitación, equipamiento y adoctrinamiento, que podrán tener como siguiente paso natural la participación en las tareas rudas de la paz por la fuerza, tareas que hasta ahora han resultado fallidas en muchos casos, onerosas y rodeadas de escándalos de abusos diversos, incluyendo los sexuales hacia las poblaciones defendidas por estas fuerzas internacionales.

Es inevitable pensar en Peña Nieto como candil de la ONU y oscuridad de su casa si se observan los poco agraciados esfuerzos de la administración federal mexicana por darse aires de grandeza entre los poderosos del planeta, en particular frente a Barack Obama, que en cena de honor en días pasados en Nueva York sentó al mexicano a su diestra, y se comparan esos esfuerzos de oropel foráneo con la terrible realidad cotidiana de violencia criminal por parte de policías de diversos niveles y de bandas del crimen organizado. El conflicto generalizado que se vive en el país, con altísimos índices de muertes y violaciones a los derechos humanos, sin gobierno alguno que pueda ofrecer perspectivas sensatas de solución a mediano plazo ni esperanzas de justicia y seguridad para la población, merecería que el azulado entusiasmo pacificador de Peña Nieto se volcara justamente hacia México.

Pero, en medio de la generalizada descomposición nacional, apenas en proceso de asimilación la personalísima decisión peñista de elevar la casaca verde olivo de Calderón al nivel de un casco azul dominantemente estampado de barras y estrellas, aparece la noticia de que México forma parte de un grupo de países de soporte, sin un compromiso específico definido, que apoyará a Irak y está en contra del Estado Islámico y sus acciones de guerra santa. El diplomático Genaro Estrada Félix, creador en 1930 (mientras era secretario de relaciones exteriores del gobierno de Pascual Ortiz Rubio) de la doctrina que lleva su nombre (a favor de la libre determinación de los pueblos y, por tanto, en contra de la intervención en los asuntos internos de los estados), vería ahora a México como único país latinoamericano inscrito en la nómina de Obama en su cruzada contra el mencionado Estado Islámico, junto a Andorra, Bosnia, Lituania, Macedonia, Malta, Moldavia, Marruecos, Portugal, Serbia, Eslovenia, Túnez y Ucrania, que también aceptaron ser países de soporte de la estrategia de una Casa Blanca que ni siquiera está en la plenitud de su pinche poder (perdón por la referencia a una cita clásica del diplomático fallido Fidel Herrera), pues vive una fuerte acometida electorera de los republicanos a causa de criterios y decisiones que a juicio de los adversarios de Obama permitieron el crecimiento del citado Estado Islámico.

El casco azul y la acomedida vocación proclive al poder gringo de parte del ejecutivo mexicano pretenden corresponder al nuevo papel de liderazgo mundial que un rabino profetizó a Peña Nieto en Nueva York al declararlo una fundación Estadista Mundial 2014. Ya Fox intentó desastrosamente desplegar tal papel protagónico, consiguiendo para México un asiento no permanente en el Consejo de Seguridad, con el canciller Jorge Castañeda y el difunto Adolfo Aguilar Zinzer, representante ante la ONU en ese lance, peleando de manera tragicómica, y con el propio presidente panista internándose para una sedada operación quirúrgica a última hora para no tomar una llamada a George Bush urgido de conseguir apoyos de sus amigos para la invasión de Irak en 2003. Ahora, Peña Nieto está ansioso por la vuelta de México a ese consejo de seguridad y es posible que el presidente de Estados Unidos, quien sea, ni siquiera necesite hacer llamada alguna a un aliado que desde ahora ha ido entregando un sí con casco azul.

Y, mientras hoy marcha la comunidad politécnica que está en contra de los cambios académicos y reglamentarios impulsados por EPN a través de Yoloxóchitl Bustamante, en un movimiento creciente de estudiantes y maestros que va ganando apoyo más amplio, ¡hasta mañana, con Peña Nieto que anuncia doble cancelación de visitas: una, por mal tiempo (sólo meteorológico, se supone), a Guerrero, donde siguen las ejecuciones y donde no aparecen decenas de normalistas ni hay visos de castigo real a quienes ordenaron ataques armados contra estudiantes, y otra al Senado, usando de pretexto que la bancada del PAN se ausentaría por inconformidad con un acto pensado para lucimiento del mexiquense pero, en realidad, por precaución ante la anunciada marcha politécnica!
Twitter: @julioastillero
Facebook: Julio Hernández

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El peso acumuló ayer tres jornadas consecutivas de pérdidas. El dólar se cotizó en las ventanillas de los principales bancos del país hasta en 13.80 pesos a la venta. Se trata de la peor racha en lo que va del sexenio de Enrique Peña Nieto, con una depreciación de 3.09% en los meses transcurridos de este año. De acuerdo con analistas del Banco Base, se debe a la expectativa de que el muy próximo mes de octubre la Reserva Federal de Estados Unidos terminará con sus compras mensuales de bonos y subirá desde cero sus tasas de interés, ‘‘lo cual es la antesala de una política monetaria menos expansiva’’. Además, ‘‘la reacción del mercado de las recientes semanas pone en evidencia la fuerza de la salida de capitales, lo cual abre la posibilidad a que el último trimestre del año el tipo de cambio alcance niveles cercanos a 14 pesos por dólar’’. Por otra parte, Estados Unidos informó la semana anterior que el PIB registró un crecimiento de 4.6% en el segundo trimestre, mientras que la economía mexicana sigue en el congelador.
Educación financiera
Banco Azteca lanzó la primera fase de su Programa de Educación Financiera y Micronegocios a escala nacional. Tiene el objetivo de transmitir conocimientos financieros básicos a través de diversas actividades, como la obra de teatro titulada Ahorrar queremos, gastar no sabemos, en la que niños y jóvenes desarrollan experimentos para aprender sobre ahorro, inversión, evitar gastos desmedidos y ejercer un consumo responsable. En el lanzamiento del programa estuvieron el director general de Banco Azteca, Luis Niño de Rivera, y su homólogo de Educación Financiera de la Condusef, Jorge Torres Góngora, quien resaltó que en la medida en que los jóvenes tengan una mejor preparación en este tema se podrán evitar crisis y promover mayor crecimiento económico. Las actividades se complementarán con material didáctico de distribución gratuita. También se firmará un convenio entre Banco Azteca y el Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica para la impartición de talleres de educación financiera para Profesionales Técnicos Conalep.
Pierde MetLife megacontrato
En aquellos días nadie se explicaba cómo Vicente Fox había vendido la Aseguradora Hidalgo a una firma internacional, MetLife, cuando era una empresa próspera. Daba cobertura a millones de burócratas. Era el año 2002; los mexicanos todavía no conocíamos cómo se las gastaba la depredadora parejita Marta-Vicente. La venta fue por 9 mil 200 millones de pesos. Tenemos noticias. MetLife perdió el contrato y lo ganó GNP. El gobierno federal pagó mil 594 millones por la póliza de seguro de gastos médicos mayores, la cual cubrirá a 320 mil burócratas del país. Será la primera vez que GNP gane la licitación pública de este seguro para las dependencias y entidades participantes de la administración pública federal. ‘‘El monto de la prima básica contratada por el gobierno federal asciende a mil 594 millones de pesos, sin incluir potenciados’’, indicó la aseguradora en información enviada a la Bolsa Mexicana de Valores. La compañía indicó que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público fue la convocante y contratante de esta licitación. Estará vigente entre el primero de octubre de este año al 31 de marzo de 2016; antes de esta licitación, la aseguradora en este rubro era MetLife. La suma asegurada de este contrato, es decir, el monto que alcanzaría a cubrir en caso de un siniestro, va desde 150 mil hasta 670 mil pesos por trabajador. Pueden darle el pésame a Carmina Abad, de MetLife.
Planta de Monsanto en Tlajomulco
Monsanto, el gigante de los productos transgénicos agrícolas, puso en marcha el Centro Global de Tecnología en el municipio de Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco, con el cual acelerará el desarrollo de semillas híbridas de maíz. De acuerdo con la empresa, ‘‘la creación de dicho centro apoyará los esfuerzos de programas de mejoramiento genético de maíz más grandes del mundo’’. Monsanto recibirá muestras de más de 70 países. Su director general, Manuel Bravo, dice que la empresa ‘‘reafirma el compromiso que tenemos con la seguridad alimentaria y la sostenibilidad’’ y asegura que la plantilla laboral del centro de investigación estará mayoritariamente integrada por científicos mexicanos. Seguramente tienen otra opinión las organizaciones que se oponen a los transgénicos.

La secretaria general de la Cepal, Alicia Bárcenas (por cierto, de nacionalidad mexicana), de nueva cuenta restriega el dedo en una de las grandes heridas sociales: el único país de América Latina donde el salario mínimo no ha crecido es México, y este ingreso no permite al trabajador cubrir siquiera sus necesidades básicas, como lo obliga la Constitución.
Doña Alicia subrayó que la llave maestra contra la desigualdad es el empleo bien remunerado, con seguridad social y derechos, pero en México no se paga una remuneración digna que cubra las necesidades básicas de la familia, no sólo por el raquítico monto del salario mínimo, sino por la constante pérdida de poder adquisitivo, que ha sido brutal.
Hasta allí, el comentario de la secretaria general fue puntual, pero la confusión comenzó cuando la señora Bárcenas agregó que, por lo descrito, la Constitución mexicana se viola en parte (¿¿¿???), por mucho que en los hechos la trasgresión no sólo sea al 100 por ciento, sino de muchos años atrás (del último par de años de José López Portillo a la fecha, cuando menos).
Textualmente, la Constitución obliga a que “los salarios mínimos generales deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos…”. Entonces, queda claro que en este renglón la violación a la carta magna no ha sido en parte ni en ocasiones, sino total, brutal y reiterada.
En este espacio se ha comentado que cuando Miguel de la Madrid llegó a Los Pinos el salario mínimo nacional promedio por día era de 318.28 viejos pesos (a esa cantidad hay que quitarle tres ceros), y al término de su mandato tal mini ingreso se había incrementado a 7 mil 252.92 viejos pesos. Un aumento nominal cercano a 2 mil por ciento, pero en igual periodo la inflación fue superior a 4 mil por ciento, de tal suerte que sólo en el sexenio de ese personaje el poder adquisitivo real del salario mínimo se desplomó más de 50 por ciento.
De allí en adelante esa ha sido la norma, y a estas alturas la pérdida del poder adquisitivo del salario se aproxima a 80 por ciento, y no por algo fortuito, sino como resultado del control salarial impuesto por el gobierno para efectos inflacionarios, que si bien cumplió con su cometido paralelamente sirvió para incrementar las ganancias del capital y la miseria de millones de mexicanos.
Cuando a principios de agosto pasado se inauguró el foro internacional salarios mínimos, empleo, desigualdad y crecimiento económico, organizado por el Gobierno del Distrito Federal (cuyo jefe, Miguel Mancera, ha sido el promotor de un acuerdo nacional para incrementar el mini ingreso de 67.29 a 82.86 pesos en 2015, hasta alcanzar gradualmente 171 pesos al cierre del sexenio), Alicia Bárcenas subrayó que México es el único país donde el valor del salario mínimo es inferior al umbral de la pobreza per cápita, advertencia que, de tiempo atrás, regularmente hace ese organismo especializado de la ONU. Y gobierno y empresarios siempre responden como los llamados monos sabios (no ven, no oyen, no escuchan).
De hecho, antes de la realización de ese foro la propia Cepal divulgó que en un estudio reciente sobre los efectos del salario mínimo en México se descubrió que una parte significativa del incremento de la desigualdad entre finales de los años 80 y comienzos de la década de 2000 se debe a la fuerte caída del salario mínimo real. Más aún, esta evolución explica prácticamente todo el incremento de la desigualdad en los quintiles inferiores de la distribución de ingresos durante los años 90.
Pues bien, para 2014 el salario mínimo diario nominal promedio en el país es de 65.58 pesos, aunque para efectos de poder adquisitivo real hay que restarle el 80 por ciento (quedaría en poco más de 13 pesos). El último año con un aumento nominal de dos dígitos para el salario mínimo fue 2000, el último de Ernesto Zedillo. De allí en adelante los incrementos corresponden, en el mejor de los casos, a la inflación oficial reportada, en ese entonces, por el Banco de México y, a partir de julio de 2011, por el Inegi.
A estas alturas, 67 de cada cien mexicanos con ocupación formal e informal obtienen un ingreso de entre cero y tres salarios mínimos, y están condenados a sobrevivir en las peores condiciones, por mucho que los muy mexicanos monos sabios aseguren que muy pocos obtienen ese ingreso y que en realidad el salario mínimo sólo sirve para fijar el monto de las multas.

En el país hay muchas comunidades organizadas; es alentador conocerlas y compartir con ellas. El 21 de septiembre, un grupo de personas encabezado por el presidente del comisariado ejidal, José Alejandro Badillo, organizó en el ejido Benito Juárez, Tlaxcala, la cuarta Gran Feria de la Milpa. Hubo un desfile de carros alegóricos y tractores adornados con plantas de maíz.
Un contingente amplio de la población desfiló; el resto se volcó a las calles para aplaudir a los mejores conjuntos, y a los amigos y familiares que desfilaban. Hombres, mujeres, niños y personas mayores tomaron parte en la fiesta. Hubo exposición y venta de productos de la milpa, de artesanías y de manualidades del ejido. También un concurso de cocineras en el que cada una presentó un menú completo, preparado con ingredientes de temporada que se cultivan o recolectan en esa comunidad.

El escritor J.M Servín y su equipo editorial de El Salario del Miedo nos sorprenden con la publicación del número uno de Cuadernos Gonzo, que después de un arduo trabajo de dos años presenta una edición nada común, un híbrido entre oficio y doble carta con 111 páginas dedicadas a la nota roja con un diseño excepcional. Ya desde hace varios años el autor de Cuartos para gente sola ha pulido su fascinación por este género policiaco, particularmente al resaltar las virtudes literarias de la crónica. El mismo Servín sentencia en la presentación de Gonzo 01: Ay de aquellos que nunca han leído un buen reportaje policiaco; ay de aquellos que insisten en menospreciar una de las narrativas más espectaculares y mexicanas. No hay excusas para no disfrutar de estas grandes historias policiacas reales; aquí ¡nadie es inocente!
En este sangriento volumen se rescatan textos cuyo valor histórico los reivindican, además de su calidad literaria. Lo mismo se incluyen crónicas y reportajes de grandes exponentes del género, como José Ramón Garma Bella, Luis Spota, José Alvarado, José Revueltas y el legendario Eduardo El Güero Téllez; a la par, participan autores contemporáneos, como el mismo Servín, Alejandro Toledo, Bibiana Camacho, Iván Farías, Eduardo Antonio Parra, José Ramón y Carlos Manuel Cruz Mesa. Entre otros temas se abordan los casos de asesinos seriales como la Ogresa de la colonia Roma; el juicio de Goyo Cárdenas, que escribió nada menos que Juan José Revueltas; la escritora Elena Garro, desde un reformatorio de señoritas; el caso del niño Bohigas; el asesinato de Trotsky; el terremoto de 1957, y un homenaje a Miguel Ángel Rodríguez, quien fue director de la revista Alarma! Esta edición de cuadernos Gonzo se distribuye con el sello Almadía. Los cómplices editoriales de esta edición son Bibiana Camacho, René Velázquez, Sergio García Legaspi, Miguel Ángel García Aria, Emiliano Martínez Escoto, Leopoldo Rivera, Tabi Xavier, con la asistencia técnica de Cato el Dr. Gonzo.


El gobierno que encabeza Mariano Rajoy cumplió ayer su amenaza de activar al Tribunal Constitucional en contra de la consulta que las autoridades de Barcelona tienen previsto realizar el próximo 9 de noviembre para preguntar a la sociedad si desea la soberanía con respecto al Estado español. Con una rapidez que da cuenta de su supeditación al Ejecutivo, el tribunal admitió los recursos enviados por La Moncloa contra las disposiciones que fundamentarían el ejercicio democrático –la Ley de Consultas, aprobada por el parlamento catalán, y el decreto de la Generalitat que convoca al plebiscito sobre el futuro político de la aún comunidad autonómica– y ordenó un compás de espera de cinco meses, con lo que sienta las bases para una confrontación abierta entre Madrid y Barcelona.

Se repite tragedia histórica
Una nueva vergüenza ha caído otra vez sobre la historia de infamia y violencia política y social de este país. A pocos días de rememorar la masacre del 2 de octubre de 1968, cometida por los mismos que hoy gobiernan, vuelve el Estado mexicano a asesinar estudiantes y civiles desarmados.

Aprincipios de junio del año pasado fueron asesinados en Iguala tres activistas que habían sido secuestrados días antes: Arturo Hernández Cardona, Félix Rafael Bandera Román y Ángel Román Ramírez pertenecían al PRD –que gobierna en la entidad y en el municipio– y a una corriente local llamada Frente de Unidad Popular (FUP) y habían organizado diversas protestas en contra del presidente municipal, José Luis Abarca Velázquez. Tras la muerte de los activistas, la viuda de uno de ellos señaló al alcalde como responsable intelectual de los crímenes y simpatizantes de las víctimas tomaron el palacio municipal. Abarca Velázquez fue investigado y exonerado por la procuraduría estatal, aunque unos días más tarde la policía municipal fue relevada de sus funciones por la estatal y sometida a exámenes de confianza. (http://is.gd/YSf28k ) (http://is.gd/QIeg9f ) (http://is.gd/SG7w5q) (http://is.gd/tdCIYX ).

La mayor representación de drama teatral del planeta es la Asamblea General de la Organización de las Naciones ¿Unidas? Del 24 al 30 de septiembre ha tenido lugar la número 69. La mayoría de los asistentes ha salido a escena, ha echado su talk, y regresado a sus países, sobre todo los actores que no pesan en las resoluciones de la asamblea.

La policía preventiva municipal de Iguala los cazó como conejos. A pesar de ser estudiantes, los trataron como si pertenecieran a un cártel rival. A los 80 alumnos de la Normal Rural de Ayotzinapa, que el pasado 26 de septiembre en Iguala organizaron una colecta de recursos para financiar su asistencia a la marcha conmemorativa de la masacre del 2 de octubre de 1968 en la ciudad de México, los balearon a mansalva. Primero los uniformados, y luego los pistoleros vestidos de civil, les dispararon intermitentemente sin advertencia alguna. A Julio César Fuentes Mondragón, uno de los normalistas, lo torturaron, le arrancaron los ojos y le desollaron el rostro.

En el patio central de la Es­cuela Normal Rural de Ayotzinapa sus estudiantes levantaron un modesto memorial en el que están inscritos los nombres de Gabriel Echeverría y Jorge Alexis Herrera, dos de sus compañeros asesinados durante la represión a esa comunidad estudiantil, ejecutada por las policías estatal y federal en diciembre de 2012. Los normalistas habían organizado una marcha para demandar audiencia con el gobernador y plantear solución a problemas que enfrentaba su institución y la mejora en sus condiciones de estudio en la escuela-internado. Sólo obtuvieron en res­puesta disparos de los cuerpos policiacos. No obstante que diversos organismos de derechos humanos acreditaron la legitimidad de la protesta estudiantil y documentaron la ejecución extrajudicial de Gabriel y Alexis y otros delitos cometidos por sus agresores, los familiares y estudiantes normalistas continúan reclamando justicia: los responsables de los crímenes siguen a salvo.

Estamos ante el espectáculo de miles y miles de pobres maestros, que vienen de un mundo que se extingue y que se pudre (Roger Bartra, Reforma, 10 de septiembre de 2013, comentando los plantones de los maestros mayoritariamente indígenas de la CNTE). La frase es de una violencia fuera de serie, por la carga emotiva que llevan las palabras de quien se considera un antropólogo ilustrado a la francesa. Las palabras recuerdan de inmediato las de Justo Sierra O’Reilly (1814-1861) siglo medio atrás, cuando se dirigió a los mayas de Yucatán: Yo quisiera hoy que desapareciera esa raza maldita. Ambas frases encierran un racismo, tan rabioso como extremo, como si los ilustrados autores se vieran poseídos por un sentimiento largamente contenido en el imaginario colectivo de una fracción social.

Entre los ecos del segundo Seminario iberoamericano de periodismo de ciencia, tecnología e innovación que se realizó la semana pasada en la Riviera Maya, en el estado de Quintana Roo –al que asistí gracias a la amable invitación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt)–, hay uno que sigue rebotando en las cabezas de algunos de los participantes, o al menos en la mía. Me refiero a una especie de santificación de las audiencias, los lectores, espectadores, el público, o como se quiera llamar a los consumidores de información científica y tecnológica. Lo que llamo santificación consiste en poner a girar toda la labor de los comunicadores alrededor de lo que supuestamente quieren los que escuchan, leen o ven noticias con contenidos científicos.

A100 años de la Convención Soberana, el Instituto Cultural de Aguascalientes, ahora bajo la dirección de Dulce María Rivas Godoy, en mancuerna con Javier Velasco Alarcón, director de la Universidad de las Artes, se celebraron unas jornadas culturales a las que asistí para impartir una conferencia que debía relacionarse de alguna manera con el tema.

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