9/26/2026

ONU alerta retroceso en el poder de las mujeres y advierte que la igualdad tardará 171 años

 

El avance hacia la igualdad de género enfrenta un retroceso global que no sólo se refleja en la representación de las mujeres en espacios políticos y económicos, sino también en el debilitamiento de las instituciones creadas para garantizar sus derechos, advierte el Gender Snapshot 2026, elaborado por ONU Mujeres y el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de Naciones Unidas (ONU DESA).

El informe, presentado el 17 de septiembre, señala que uno de cada tres mecanismos institucionales dedicados a promover la igualdad de género perdió poder durante los últimos dos años. Además, alrededor de uno de cada cuatro registró recortes en su presupuesto operativo y casi uno de cada 10 perdió el control sobre sus propios recursos.

Para Naciones Unidas, estos retrocesos forman parte de un repliegue político frente a la igualdad de género que está frenando o revirtiendo avances construidos durante décadas.

El organismo advierte que ninguno de los indicadores del Objetivo de Desarrollo Sostenible 5, dedicado a la igualdad de género, está actualmente en camino de cumplirse para 2030. Al ritmo actual, alcanzar la igualdad de género tomaría 171 años.

Mujeres siguen lejos de los principales espacios de poder

La concentración del poder político continúa siendo mayoritariamente masculina. Seis de cada siete países están encabezados por un hombre, mientras las mujeres ocupan alrededor de 27 por ciento de los escaños parlamentarios a nivel mundial en 2026.

La distancia también se observa en las áreas donde se toman decisiones económicas y de seguridad.

El informe señala que cerca de nueve de cada 10 ministras y ministros de Defensa son hombres, al igual que más de ocho de cada 10 titulares de las carteras de Finanzas. En el ámbito empresarial, las mujeres ocupan apenas 6 por ciento de los puestos de dirección ejecutiva (CEO) a nivel mundial.

En el Poder Judicial persiste una brecha similar. De 175 presidencias de tribunales supremos o cortes nacionales de máxima instancia analizadas por Naciones Unidas, 144 están ocupadas por hombres y sólo 31 por mujeres.

Esto ocurre incluso cuando la presencia de mujeres en algunas áreas de la justicia ha aumentado. El problema, señala el informe, no se limita al acceso de las mujeres a las instituciones, sino a su capacidad efectiva para participar en las decisiones que concentran mayor poder.

Violencia política limita la participación de las mujeres

La violencia también constituye una barrera para que las mujeres puedan incorporarse y permanecer en la vida pública.

De acuerdo con el informe, en algunos países hasta ocho de cada 10 mujeres que se postulan a cargos públicos enfrentan violencia en la vida política. Esta puede adoptar formas psicológicas, sexuales, económicas o físicas y se extiende también a los espacios digitales.

El costo económico de participar en política representa otra barrera. Naciones Unidas advierte que el costo de una candidatura puede superar 100 veces el ingreso promedio por habitante de un país, lo que puede excluir a mujeres que no cuentan con los mismos recursos económicos o redes de financiamiento.

La violencia política y digital se suma así a obstáculos estructurales que dificultan que las mujeres no sólo lleguen a los espacios de decisión, sino que puedan ejercer plenamente el poder una vez que están dentro de ellos.

Menos recursos para impulsar la igualdad

El retroceso también alcanza al financiamiento destinado a las políticas de igualdad y a las organizaciones de mujeres.

Según el Gender Snapshot 2026, el financiamiento para la igualdad de género cayó a su nivel más bajo desde 2021, mientras que las organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres se encuentran entre las más afectadas por los recortes. Entre 2023 y 2024, los recursos destinados a organizaciones de derechos de las mujeres disminuyeron 28 por ciento.

A la par, 42 por ciento de las entidades de Naciones Unidas consultadas reportó un debilitamiento de sus esfuerzos para promover la igualdad de género en un contexto de reducción de recursos.

Para ONU Mujeres y ONU DESA, el debilitamiento institucional tiene consecuencias que van más allá de la representación política: implica menor capacidad para aplicar leyes, supervisar políticas públicas y garantizar que las necesidades de mujeres y niñas sean consideradas en las decisiones de los gobiernos.

La desigualdad también se refleja fuera de la política

La brecha de poder tiene efectos sobre las condiciones de vida de mujeres y niñas.

El informe documenta que, en 2026, la participación laboral de las mujeres de entre 25 y 54 años se mantiene por debajo de la de los hombres. La información recopilada por Naciones Unidas muestra una participación de alrededor de 64 por ciento para las mujeres frente a 92 por ciento para los hombres.

La violencia continúa siendo otra expresión de esta desigualdad. Naciones Unidas estima que 316 millones de mujeres experimentaron violencia física o sexual por parte de una pareja durante 2025. Además, casi una de cada cinco niñas se casa antes de cumplir los 18 años.

El organismo también señala que ningún país ha alcanzado todavía la igualdad jurídica plena entre mujeres y hombres. De los 131 países analizados, 51 por ciento mantiene brechas legales significativas que afectan los derechos de las mujeres.

Igualdad requiere compartir el poder

Frente a este panorama, ONU Mujeres y ONU DESA llaman a fortalecer las instituciones encargadas de promover la igualdad, garantizar recursos para las organizaciones de mujeres y proteger el espacio cívico.

El informe plantea que la igualdad no puede limitarse a incrementar el número de mujeres en determinados cargos. También requiere que tengan capacidad efectiva para participar en las decisiones económicas, políticas, sociales y de seguridad que afectan sus vidas.

La ONU destaca que los datos muestran una relación entre la presencia de mujeres en espacios de decisión y la incorporación de políticas sensibles al género en distintas áreas de desarrollo. Por ello, plantea recuperar la inversión en igualdad y fortalecer los mecanismos institucionales que han perdido recursos o atribuciones.

A cuatro años de que venza el plazo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el Gender Snapshot 2026 advierte que la igualdad de género no sólo avanza con demasiada lentitud: en algunos ámbitos, los avances alcanzados durante décadas están siendo erosionados.

El desafío, plantea Naciones Unidas, no consiste únicamente en conseguir que más mujeres lleguen al poder, sino en garantizar que puedan ejercerlo en condiciones de igualdad y transformar las instituciones que toman las decisiones que afectan sus derechos.

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