9/05/2015

Filme “Hilda” reproduce estigmas contra trabajadoras del hogar



   El público y hasta Conapred la celebran, pero genera molestia

Plagada de estereotipos de género y de escenas que naturalizan la violencia contra las mujeres, en especial contra las trabajadoras del hogar, ayer se estrenó en esta ciudad la película “Hilda. De entrada sin salida”, que promueve el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred).

 
En una de las primeras escenas de esta película, Susana Lemerchand –supuestamente una luchadora social del movimiento estudiantil de 1968, que abandonó sus ideales para casarse con un hombre rico– entrevista a distintas mujeres para que cuiden a su nieto cuando su hijo regrese de Estados Unidos con su esposa, una joven extranjera que reniega de cuidar al recién nacido.
 
Sin embargo, las trabajadoras del hogar que solicitan el puesto –de tez morena, que hablan lenguas originarias, usan trenzas, visten trajes típicos y se llaman “Juanas” y “Marías”– no son contratadas por Susana sin dejar claro el por qué.
 
Finalmente Susana –un ama de casa a quien sus amigas, esposo e hijo menosprecian (tampoco queda claro el motivo)– contrata a Hilda, la esposa joven de un jardinero (ella también de piel morena y actitud sumisa) que le debe dinero a la familia rica.
 
Hilda –quien no representa el papel estelar– tiene cabello negro y largo, teje “chambritas”, ve películas viejas en blanco y negro en sus ratos libres, y obedece sumisamente las indicaciones de su marido y las de su patrona, Susana.
 
El personaje de la trabajadora del hogar, interpretado por Adriana Paz, se viste con un uniforme rosa muy entallado al que el director le dedica varias tomas que intencionalmente resaltan de espalda la figura de la actriz.
 
Como parte de la trama, Susana –que comulga con principios comunistas– comete varios atropellos contra la trabajadora del hogar, dispone que sus hijos vayan a una guardería de tiempo completo, la obliga a quedarse los fines de semana, le niega la posibilidad de que hable por teléfono con su esposo, le corta el cabello y se lo pinta, le pone trajes típicos, y la obliga a dormir con ella y a estar juntas todo el tiempo.
 
En algunas escenas, Susana (interpretada por la actriz Verónica Langer) regaña a su marido –un empresario poderoso y adinerado que la denigra– por llamar a Hilda “gata” y “muchacha”, pero lo corrige llamando a la mujer “sirvienta”.
 
Al final del filme no hay ningún mensaje claro que reivindique los derechos de las trabajadoras del hogar, ya que Susana –lejos de modificar su postura a favor de los derechos y la dignidad de este gremio– parece que pierde la razón y es abandonada por toda su familia.
 
La trabajadora del hogar no se libera por sí misma ni porque alguien haya reconocido sus derechos, sino –irónicamente– gracias al esposo de Susana.
 
En todo el filme, Hilda queda representada como una empleada sumisa y resentida, que es capaz de robar a Susana en represalia por la violencia que vivió.
 
El pretendido “humor negro” de la película deriva de las escenas en las que se ridiculiza el abandono familiar en el que vive la empleadora, y se violenta explícitamente a la trabajadora del hogar. El público derrocha risas y se llegan a escuchar exclamaciones como: “¡La loca secuestró a la criada!”. 
 
“Hilda. De entrada sin salida” es la ópera prima del regiomontano Andrés Clariond Rangel, de profesión abogado y con una maestría en cine.
 
En entrevista con Cimacnoticias, Clariond declaró que no se documentó sobre las problemáticas que enfrentan las trabajadoras del hogar en México para reflejarlas en la pantalla grande, y se aventuró a dirigir la película basado en sus experiencias como integrante de las clases acomodadas de este país.
 
“Es una ficción que trata más bien una dependencia psicológica y se burla o hace humor de estas señoras que fuerzan a las empleadas domésticas a hacerles compañía. Va a generar debate y reflexión, pero es como un efecto secundario, no es como un documental que yo haya planeado”, precisó.
 
El director destacó que su principal propósito era hacer  un producto entretenido, “una película original” que genere debate sobre el clasismo, el racismo y la desigualdad social.
 
“Es provocar una crítica a nuestra clase alta que ha sido representada más desde el cliché; igualmente el tema de las empleadas domésticas que se ha manejado con el estereotipo de las telenovelas”, apuntó el regiomontano, quien quiso centrar la historia en Susana, y “lo difícil que es ser congruente para alguien que deja sus metas para convertirse en una señora rica con comodidades, pero que cuando el marido la deja y el hijo se va enfrenta una crisis”.
 
Andrés Clariond reveló que ha sido muy difícil la difusión del filme porque la gente “no está interesada” en ver producciones que hablen sobre las trabajadoras del hogar, y agradeció al Conapred porque “vieron la película y les gustó”, y ahora la están promoviendo.
 
Al respecto, Ricardo Bucio, titular de Conapred –presente en la proyección– dijo a Cimacnoticias que la película “no naturaliza la violencia contra las mujeres ni las trabajadoras del hogar”, sino que pone en la discusión esta problemática.
 
En contraste, Marcelina Bautista Bautista, directora del Centro de Apoyo y Capacitación para Empleadas del Hogar (CACEH) –invitada especial a la premier–, expresó frente al director que no le gustó la película porque hace que las personas se rían de la violencia, maltratos que –recordó– enfrentan sus compañeras trabajadoras del hogar en otros países.
 
Además, Bautista consideró que la película estuvo centrada en Susana y no en la trabajadora del hogar, que no fue “realista” y que, en el caso de la empleadora, reproduce muchas formas de violencia en contra de las mujeres “que no son motivo de risa”.
 
La activista –con más de 20 años de trayectoria en la defensa de las trabajadoras del hogar– recomendó al director de “Hilda. De entrada sin salida” documentarse más sobre la realidad de este gremio.
  
Por: Angélica Jocelyn Soto Espinosa, CIMACFoto: César Martínez López, Cimacnoticias, México, DF.-

No hay comentarios.:

Publicar un comentario