9/11/2014

Reforma vs. consulta


Manuel Bartlett Díaz

Envuelto en propaganda mediática, aturdiendo a los mexicanos, se ubica el Segundo Informe de Peña Nieto. No importa violentar el artículo 134 constitucional, que prohíbe el uso propagandístico de la publicidad oficial, ni el dispendio de millones, así se gobierna: imposición mediática, efectismos, falsedades, demagogia, que luego corrigen con sucesivas ofensivas mediáticas generando nuevos temas en sucesión de proyectos y fantasías con el actor principal leyendo en telepronter. Fueron base del informe: las “reformas estructurales” como califican la demolición constitucional, siendo estelar: la reforma energética. 
Destaca la preocupación por legitimarse: “las 11 reformas representan esa voluntad de cambio de los mexicanos”; “así lo ha decidido México, el México actual”; “México pudo concretar un gran acuerdo nacional para transformar al país”. Pero las encuestas demuestran que dicha “voluntad de cambio” no existió en los mexicanos. Mitofsky (1 de septiembre) 51.3% desaprueban el gobierno de Peña, solo 46% los aprueban; 57% creen que va por el rumbo equivocado; GEA-ISA (junio), 55% desaprobó su gestión. Diario Reforma (julio) sólo el 33% aprueba la reforma energética. En promedio, más del 60% la rechaza. La reforma cuyo resultado es la integración del sistema energético mexicano a la seguridad energética de Estados Unidos es apreciada como imposición por la opinión nacional. 
Se afirma en el Informe que “si bien es cierto que la nación produce más energéticos de los que consume, esta ventaja cada día es menor. Existe el riesgo de que el país se convierta en importador”. Justificación contradictoria, reconoce que somos autosuficientes y oculta que la urgencia de extraer más petróleo es la exigencia norteamericana de seguir recibiendo 1.5 millones de barriles diarios que comprometieron ilegalmente Presidentes anteriores. Un párrafo del informe resumen las tres mentiras centrales: “la reforma pasó a la modernización del sector energético, sin privatizar Pemex y CFE, manteniendo la rectoría del Estado y preservando la propiedad de los hidrocarburos en el subsuelo”. Falso, las reformas privatizan empresas públicas, enajenan la rectoría del Estado en manos de transnacionales, protegidas por el libre mercado y la propiedad de hidrocarburos en el subsuelo se pierde con la autorización a los contratistas extranjeros a hipotecar los hidrocarburos de sus zonas concesionadas, con la banca internacional, haciéndolos intocables. 
Insiste el informe en un supuesto debate nacional, cuando pese a los grandes esfuerzos publicitarios, la opinión pública sabe que no lo hubo, que el gobierno bloqueó toda presencia crítica en los medios y en el Congreso los soliloquios de una menguada oposición, no lograron modificación alguna de las iniciativas del poder. 
Informan que las reformas productos del Pacto por México, concertaron a las principales fuerzas del país, falso, fue acuerdo entre élites del PAN, PRI y PRD. 
Frente a esa reforma que rechazan más del 60% de los mexicanos, la Constitución instituye la posibilidad de consultar a la ciudadanía sobre aspectos trascedentes, bajo la condición de presentar la solicitud con firmas de un mínimo del 2% del padrón electoral, o sea un millón 700 mil. Apegado al procedimiento, Morena presentó 2 millones 700 mil firmas para ser verificadas por el INE y que la Corte valide la constitucionalidad de la materia de la consulta y que la pregunta derive de dicha materia. Esta es: ¿Estás de acuerdo o no en que se otorguen contratos o concesiones a particulares, nacionales o extranjeros, para la explotación del petróleo, el gas, la refinación, la petroquímica y la energía eléctrica? Cumplidos los requisitos, no podrá la Corte bloquear la consulta, “de hacerlo”, dijo AMLO, “se estaría dando un golpe de Estado”. 

Senador de la República

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