9/13/2014

Alerta feminista permanente

   DESDE LA LUNA DE VALENCIA




El verano ha sido terrible para las mujeres. Las noticias sobre hechos execrables no han dejado de sucederse y los personajes “peculiares” y neomachistas e, incluso, directamente machistas se han retratado constantemente.
El archivo del caso de violación en la Feria de Málaga ha puesto sobre la mesa todas las carencias que siguen existiendo a nivel policial y judicial sobre formación y sensibilización en materia de agresiones sexuales.
Pero las consecuencias directas e inmediatas de este archivo son terribles en todos los sentidos, puesto que a una mujer joven se le ha destrozado la vida en el sentido más amplio de la expresión, ya que como dice el ex delegado del gobierno para la Violencia de Género, Miguel Lorente Acosta: “Ni siquiera ha habido tiempo material para analizar las pruebas encontradas”, y pese a ello, se ha archivado el caso.
Este caso ha desligado lenguas y han aparecido las “machadas” de turno. El bocazas del alcalde de Valladolid se lleva la palma con sus comentarios sexistas, machistas, misóginos e idiotas que denotan su absoluta falta de creencia en la igualdad real entre mujeres y hombres.
Si de verdad tuviera dignidad política, este señor se hubiera apartado de la vida pública en el segundo siguiente de soltar su provocador comentario machista.
Pero estamos en “Españistán” y ni su partido, el de la gaviota carroñera, ni nadie del gobierno le ha pedido que se vaya. Un ejemplo a seguir para toda la retahíla de machistas y neomachistas, tanto de derechas como de centro o izquierdas gobernando las instituciones.
Y mientras a las mujeres nos siguen asesinando. Sí, nos asesinan por ser mujeres. Y el terrorismo machista se ha llevado por delante la terrible cifra de más de 70 mujeres. Por supuesto esta cifra queda casi en la mitad si nos vamos a las cifras oficiales del Ministerio, puesto que como sabemos allá no computan las muertes de mujeres que han fallecido en el hospital al cabo de un tiempo después del intento de asesinato. Terrible. Horroroso. Y el gobierno en silencio.
Y este silencio sólo se ha roto por una reunión de Ana Mato, ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad de España, y la presidenta del Observatorio de Violencia de Género del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Ángeles Carmona, el pasado 3 de septiembre.
Reunión en la que de nuevo se habla de temas ya contenidos en la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, pero que con los recortes de este desgobierno, parecen olvidadas.
Sobre los principales aspectos en los que, según la nota de prensa, se hizo hincapié, están todos ellos contenidos en la ley antes citada.
Es que se les ha olvidado que tenemos una legislación que fue pionera en su momento para combatir este tipo de asesinatos. Se les ha olvidado que el problema es que el partido que nos desgobierna (el Partido Popular), sí, ese de la gaviota carroñera, no se creyó nunca esta ley y por eso la recurrieron ante el Tribunal Constitucional que no les dio la razón, y por eso la vacían de contenido al dejarla sin recursos económicos y de todo tipo, aunque sea a costa de la vida de más de 70 mujeres en lo que llevamos del año.
Se nos olvida que este mismo partido ha llevado ante el Tribunal Constitucional toda la legislación que pretende acabar con las desigualdades entre mujeres y hombres, sea del tipo que sea.
Al parecer a demasiada gente se le olvida que esta gentuza del PP pretende devolvernos a las mujeres a etapas ya superadas con sus recortes y reformas obvias o camufladas. De ahí que sea necesaria una alerta feminista continuada y en todos los frentes posibles.
Porque el espacio simbólico que están intentando crear es el de una sociedad en la que las mujeres somos “cosas”, sin vida propia, sin derechos. Porque el neomachismo emergente es más peligroso que el machismo conocido. Porque sin cuestionar abiertamente la igualdad entre los sexos, así como los espacios conquistados en materia de derechos civiles, sí cuestiona los mecanismos que lo hacen posible.
Y, por supuesto, sigue dudando y esparciendo esa duda sobre la veracidad de las voces de las mujeres en todo lo que se refiere a igualdades reales en todos los ámbitos de la vida, como lo ocurrido en Málaga.
Ese espacio simbólico ha de ser reconstruido para la igualdad real. Y se necesita de todas las fuerzas y de todas las voces para hacerlo.
Por eso mismo, pese a que hayamos estado de vacaciones, hemos estado en alerta, porque ellos y ellas, la gentuza que defiende la desigualdad, los asesinos machistas, los que con largas capas rojas de más de cinco metros pretenden ocultar sus faldas largas y negras y que pretenden imponer sus mandatos arcaicos, quienes tienen demasiada prisa por archivar casos, toda esa gente no ha estado de vacaciones y han actuado.
Y el terrorismo machista nos ha enseñado su peor cara. Y lo ha hecho en forma de asesinato de muchas mujeres, aunque sólo hubiera sido una. Lo ha hecho en forma de verborrea incontrolada, de intento de silenciar voces discrepantes.
Lo ha hecho dictando sentencias y no sólo como la de Málaga o ¿acaso la del juez de Gijón que obliga a una mujer maltratada a pagarle los viajes a su ex marido para que vea a su hijo no es terrorismo machista? Y sigo.
¿Acaso el hecho de tener a punto una propuesta de ley que impide a las mujeres elegir sobre su propio cuerpo y su propia maternidad no es terrorismo machista en la medida en que sesga nuestras libertades como seres humanos libres? ¿Acaso las muertes de las mujeres que interrumpan sus embarazos ilegalmente y en condiciones precarias no será terrorismo machista? Y así un largo etcétera.
Ellos y ellas siguen ahí intentando imponer sus criterios pese a que lo disfracen de necesidad de grandes pactos. Sólo son palabras y lo sabemos y por eso cada vez más gente no les creemos nada. Imponen con su rodillo.
Y los de faldas largas y negras y mucha gente con frufrús les aplauden las medidas que toman para frenar el camino sin retorno de las libertades que las mujeres exigimos y poco a poco conquistamos.
Nos quieren sumisas. Sujetas al varón. Obedientes. Subsidiarias. Sin voz ni criterio para elegir qué vida queremos vivir. Nos quieren silenciosas.
Y algunas hemos salido gritonas, respondonas, protestonas, con criterio y voz propia y sabiendo, al menos, qué vida NO queremos vivir. Y por supuesto independientes, autónomas y sin sujeción a otra voz que no sea la propia o la compartida voluntariamente.
Y además les cuestionamos abiertamente. Y estamos en alerta permanente para que los espacios de libertad personal y colectiva de mucha gente no desaparezcan en sus manos sucias y llenas de imposiciones y recortes a la población más vulnerable, mientras ellas y ellos siguen viviendo cómoda y libremente a golpe de tarjeta de crédito.
Nuestros derechos no se tocan y por eso la gente feminista, la gente que pensamos que otro modelo social y económico es posible, estamos en permanente alerta. Porque cuando nos tocan a una, nos tocan a todas y cada día a más todos.
Porque no olvidamos el sufrimiento de nuestras amigas y hermanas que sufren al lado de casa o al otro lado del mundo. Porque el machismo mata en todas partes y de muchas maneras. Porque nuestras vidas de mujeres tienen idéntico valor que la de ellos y se les tiene que recordar cada segundo. 
Porque el espacio simbólico hetero-impuesto no nos gusta. Y sencillamente porque no nos creemos las milongas que nos cuentan cada día.
Por todo ello y muchos temas más, hemos de mantener la alerta feminista de forma permanente para que no se expanda el terrorismo machista que intentan imponernos de muchas maneras y cada día. Pero sobre todo, para que el machismo desaparezca y deje a asesinarnos a las mujeres.
*Corresponsal en España. Periodista de Ontiyent.
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Teresa Molla Castells*

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