7/05/2015

Sin ejercer, más de la mitad del presupuesto para alerta de género


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De 2008 a la fecha, la sociedad civil ha promovido 13 solicitudes de Alerta de Violencia de Género para 10 entidades del país. No obstante, el mecanismo de emergencia para combatir la violencia feminicida en un territorio determinado jamás ha sido declarado, facultad que compete a la Segob. Sintomático de su inoperancia, los recursos etiquetados para la Alerta presentan subejercicios. La Conavim refiere que en 2011 y 2014 sólo erogó el 49 por ciento de los 7 millones de pesos destinados a este fin. Para el ejercicio fiscal en curso se espera un subejercicio mayor, ya que de un total de 8 millones sólo se han gastado 180 mil pesos


Las autoridades mexiquenses les aseguraron que los dos fémures y el cráneo encontrados al interior de una bolsa plástica que flotaba en el Río de los Remedios eran de su hija Mariana Elizabet Yáñez Reyes. El 17 de septiembre de 2014, la joven de 18 años salió de su casa ubicada en la colonia Héroes de Tecamac, en el Estado de México, con rumbo a la papelería; desde entonces, nada se sabe de ella.
Una supuesta prueba de ADN a cargo del personal de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM) respaldaría el dicho oficial. Palabrería en tanto que la autoridad no brindó a Bernardo Yáñez y Guadalupe Reyes, padres de la muchacha, evidencia siquiera de la aplicación del estudio genético.
Por ello, Guadalupe y Bernardo solicitaron la exhumación de los restos óseos que ya antes habían sido sembrados, sin su autorización, en la fosa común del panteón municipal de Nextlalpan, al Oriente del Estado de México. Seis meses tardó en concretarse su petición, dada la resistencia del personal de la procuraduría local que en algún momento quiso llevar a los tribunales la decisión de emprender o no el desentierro.
Llegó el día. Plantada a las afueras del lugar del sepulcro, Guadalupe exigía certezas. Saber de una vez por todas y sin posibilidad de equívoco si los huesos encontrados en aguas negras correspondían o no al cuerpo de su hija, aquella muchachita que cursaba el primer semestre de la carrera de ingeniería.
Ella y su esposo fueron los primeros en llegar al mausoleo, seguidos de la comitiva de funcionarios locales encabezada por Irma Millán Velázquez, titular de la Fiscalía Especial en Feminicidios del Estado de México. Minutos después de las 08:00 horas del 19 de abril de 2015, una mañana de calor seco, harían presencia también representantes de organizaciones civiles, un reducido grupo de periodistas, en su mayoría corresponsales de la prensa internacional, así como integrantes del Equipo Mexicano de Antropología Forense (EMAF) que participarían en el procedimiento de exhumación.
La reja de acceso al panteón de Nextlalpan ya estaba asegurada cuando arribó el tercer grupo. La presencia de una reportera local alertó a las autoridades. Hombres armados, algunos de ellos vestidos con chamarra azul con el logotipo de la procuraduría local, impedían la entrada al cementerio. La tensión brotó desde ese primer momento. A las autoridades mexiquenses les incomodó la presencia de defensores de derechos humanos y de medios de comunicación.
Los padres de Mariana en compañía de sus abogados lograron traspasar la valla oficial; también el equipo de peritos independientes. Minutos más tarde, después del cabildeo con la sociedad civil, la autoridad aprobó el ingreso de la sicóloga particular de la familia Yáñez Reyes.
Dado que la fosa común se ubica en la parte frontal derecha del panteón de Nextlalpan, los representantes de la prensa lograron algunas panorámicas del desentierro. Hubo incluso quien se trepó en una silla para librar la barda que delimita el territorio de muertos. El enojo oficial brotó de inmediato acompañado de la amenaza de cancelar la exhumación. Esto no ocurrió. No obstante, a la orden, un grupo de policías acordonó el área con el objetivo de restringir el paso de los presentes.
La tensión crecía. Adentro del cementerio, los abogados intentaban convencer a la fiscal de feminicidios de la importancia de trasladar los restos extraídos a un laboratorio con el objeto de evitar su contaminación y, así, garantizar la cadena de custodia. La fiscal, en tanto, insistía en tomar las muestras ahí mismo, aludiendo primero a una cuestión de “sanidad” y, después, ya más abiertamente, a un acuerdo previo entre autoridades federales y locales.
Con la pretensión de desempantanar la discusión que se prolongó por varias horas, las integrantes del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF) –quienes desde la sociedad civil acompañan la lucha de los padres de Mariana por la verdad y justicia–, contactaron, vía telefónica, con Dilcya Samantha García Espinoza de los Monteros, subprocuradora para la Atención de Delitos Vinculados a la Violencia de Género del Estado de México. Ésta cerró filas en torno a la fiscal. Aludió a la imposibilidad de hacer más ya que, según dijo, mucho se había logrado con la aprobación de la exhumación, hecho sin precedentes para el caso del Estado de México.
Después de varias llamadas, gestiones y enfados, las funcionarias cedieron ante la insistencia de la sociedad civil y el ojo vigilante de organizaciones de derechos humanos y medios de comunicación. Así, poco antes del mediodía del 19 de abril, los restos que, se presume, corresponden a Mariana Elizabet Yáñez Reyes fueron extraídos, con el apoyo de peritos independientes, de la fosa común del panteón de Nextlalpan y trasladados al Servicio Médico Forense de Toluca para la toma de las muestras pertinentes y su posterior estudio antropológico y genético.
Bernardo y Guadalupe están a la expectativa del resultado científico del análisis de los restos mortales para, así, con la certeza como guía, definir el camino a seguir.

En 7 años, más de 30 millones de pesos para la Alerta de Género

El episodio de exhumación es significativo no sólo porque, como lo manifestó Dilcya García, sería el primero en su tipo en practicarse en la entidad, sino porque refleja con claridad la dinámica del desencuentro, que en el contexto mexicano se ha vuelto común, entre autoridades y víctimas de delitos y violaciones a los derechos humanos, estas últimas acompañadas por organizaciones de la sociedad civil. Ese constante golpeteo porque la autoridad cumpla a cabalidad y con trasparencia su deber.
En el tema de la Alerta de Violencia de Género (AVG), mecanismo de emergencia concebido en 2007 para enfrentar y erradicar la violencia feminicida en un territorio determinado, ocurre algo similar. De abril de 2008 a la fecha, la sociedad civil ha promovido 13 solicitudes de Alerta para 10 entidades del país (Oaxaca, Guanajuato, Estado de México, Nuevo León, Hidalgo, Morelos, Chiapas, Colima, Michoacán y Baja California); pero ésta jamás ha sido declarada, facultad que compete al gobierno federal a través de la Secretaría de Gobernación (Segob).
De la información proporcionada por la Comisión de Igualdad de Género de la Cámara de Diputados, que encabeza Martha Lucía Mícher Camarena, y por la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim), dependiente de la Segob, se desprende que de 2008 a 2015 se han destinado entre 32 y 34 millones de pesos de las arcas públicas para la operación de la AVG.
Cabe apuntar que las cifras reportadas por la Comisión de Igualdad y por la Conavim distan entre sí. La diferencia radica en que mientras la primera reporta 2 millones de pesos para el ejercicio fiscal 2012 y 2013 (1 millón cada año), la segunda manifiesta que en este periodo no se etiquetaron recursos para el programa en cuestión.
Sintomático de la inoperancia del mecanismo, se advierte un subejercicio presupuestario desde 2008, año en que éste fue del ciento por ciento de los recursos destinados al mecanismo. Asimismo, en respuesta a la solicitud de información pública 0000400156615, la Conavim refiere que de los 7 millones de pesos que recibió para este fin en 2011 y 2014, sólo erogó el 49 por ciento, es decir, 3 millones 406 mil 978.77 pesos.
En 2011, la instancia de la Segob ejerció tan sólo la mitad de los 2 millones de pesos con que contó; los empleó para la elaboración de un estudio sobre su rectoría en la política de acceso de las mujeres a una vida libre de violencia y sobre el procedimiento de la declaratoria de Alerta. En 2014, respecto de los 5 millones etiquetados en el tema, erogó únicamente 2 millones 406 mil 978.22 pesos en una investigación sobre los niveles, tendencias y contexto de los distintos tipos de violencia contra las mujeres en el Estado de México y Chiapas; en viáticos y pasajes; así como en gastos para la atención de la Alerta de Guanajuato.
Para el ejercicio fiscal en curso, bajo el rubro de “acciones de coadyuvancia para las alertas de género”, la Conavim recibió un total de 8 millones de pesos, de los cuales ha gastado apenas 179 mil 949.71 pesos para el pago de viáticos y pasajes de los expertos que participan en la investigación de las diversas solicitudes de Alerta.
La gestión de los 17 millones de pesos otorgados hasta 2010 (15 millones en 2008 y 2 millones entre 2009 y 2010) corrió a cargo de la Unidad para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos de la Segob. A partir de 2011, la administración de los dineros públicos recayó en la Conavim.
Malú Mícher comenta que ni el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa ni el de Enrique Peña Nieto han brindado al Poder Legislativo un informe desglosado que refleje en qué se ha empleado el dinero de la Alerta de Violencia de Género.

Declarar la alerta por municipios, la nueva pretensión

El encono entre la sociedad civil y las autoridades encargadas de declarar la Alerta de Violencia de Género ha llegado a los tribunales.
Luego de la negativa institucional de emprender siquiera la investigación para determinar la procedencia o no de la Alerta para el Estado de México, Nuevo León y Chiapas, las organizaciones peticionarias impugnaron mediante recurso de amparo la decisión del Sistema Nacional para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contras las Mujeres (SNPASEVM), integrado sólo por representantes gubernamentales, que resolvió la improcedencia del mecanismo para estos territorios.
En los tres casos, los peticionarios (la Comisión de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos y el OCFN, en el Estado de México; Arthemisas por la Equidad, en Nuevo León; y el Grupo de Mujeres de San Cristóbal de las Casas y el Centro de Derechos Humanos de la Mujer de Chiapas, respectivamente) ganaron la batalla legal. El Poder Judicial ordenó al SNPASEVM emprender la investigación en cada entidad. El fallo, sin embargo, no ha sido acatado. Hasta el momento no se han emitido los resultados de las investigaciones mandatadas.
En el cuerpo de su respuesta a la solicitud de información realizada por Contralínea para conocer el presupuesto destinado y ejercido por concepto de la AVG, la Conavim, presidida por Alejandra Negrete Morayta, revela que los informes correspondientes a las investigaciones del Estado de México y Chiapas están en etapa de integración y se encuentran próximos a su conclusión.
Para el caso de Nuevo León, la Conavim informa que el 17 de abril pasado se instaló el grupo interinstitucional y multidisciplinario que realizará la investigación de la solicitud de Alerta.
Durante una reunión reciente con integrantes del OCNF, Roberto Campa Cifrián, subsecretario de Derechos Humanos de la Segob, se pronunciaría en el mismo sentido. Según refiere María de la Luz Estrada Mendoza, coordinadora ejecutiva de la alianza constituida por 36 organizaciones de derechos humanos y de mujeres, el funcionario les aseguró que el combate a los feminicidios es prioridad del gobierno federal, por lo que en el trascurso de este mes harán públicos los informes pendientes, seguidos de las respectivas declaratorias de AVG.
No obstante, el subsecretario de Derechos Humanos les planteó, sin mayor detalle, que las alertas se declararían por municipio y no por entidad, lo que, a decir de Estrada Mendoza, diluye la responsabilidad de los gobiernos estatales y de la federación en el tema.
En la reunión con las integrantes del OCNF, quienes, a su vez, son las peticionarias de la Alerta para el Estado de México, Campa Cifrián se habría comprometido, igualmente, a convocar a un encuentro entre gobernadores para establecer un plan de acción conjunto de combate a los feminicidios.
El referido interés gubernamental contrasta con lo ocurrido en la recta final del segundo periodo de sesiones ordinarias de la LXII Legislatura del Congreso de la Unión.
En diciembre de 2014, Martha Lucía Mícher Camarena, diputada presidenta de la Comisión de Igualdad de Género, presentó ante el pleno de representantes una iniciativa de reforma integral a la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (LGAMVLV). El proyecto en el que contribuyeron especialistas y organizaciones de la sociedad civil aborda temas diversos como las órdenes de protección, los refugios, los centros de justicia y la AVG. En el último caso prevé un proceso de reestructuración al ampliar, por ejemplo, el plazo para la integración de la investigación y al crear el Comité de Expertas, mismo que, según se argumenta, contribuiría a profesionalizar y otorgar imparcialidad al mecanismo.
El dictamen de reforma fue aprobado por la Comisión de Igualdad, pero a mediados de abril pasado, cuando estaba a punto de ser sometido a la discusión del conjunto de legisladores, Mícher Camarena lo retiró por “prudencia política” –según comenta–, luego de que las diputadas del Partido Revolucionario Institucional se lo solicitaran con la justificación de que la Segob no lo había estudiado a profundidad.

La Alerta se reforma

El 25 de noviembre de 2013 se publicaron en el Diario Oficial de la Federación las reformas al Reglamento de la LGAMVLV que, de acuerdo con la versión oficial, apuntaban al “fortalecimiento” de la AVG, cuyo objetivo fundamental es garantizar la seguridad de las mujeres, el cese de la violencia en su contra, así como eliminar las desigualdades producidas por una legislación que agravia sus derechos humanos.
Desde entonces, cinco solicitudes han sido promovidas: para Guanajuato, Morelos, Colima, Michoacán y Baja California. Igual que ocurría con el antiguo reglamento, ninguna de éstas ha terminado en declaratoria.
La Conavim informa, vía respuesta a solicitud de información pública, que en estos cinco casos ya se han publicado los informes dispuestos en el nuevo reglamento. Dichos documentos elaborados por un Grupo de Trabajo –conformado por un representante del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), uno de la Conavim, uno del Mecanismo para el Adelanto de las Mujeres de la entidad de que se trate, uno de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y cuatro de instituciones académicas o de investigación especializadas en violencia contra las mujeres– lograrían, a partir del análisis y estudio del contexto de violencia contra las mujeres en el territorio en alusión, la interpretación científica de los hechos y emite propuestas de acciones preventivas, de seguridad y de justicia.
Las solicitudes de Guanajuato y Morelos, promovidas por el Centro Las Libres de Información en Salud Sexual y por la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Morelos, respectivamente, se encuentran en una etapa más avanzada del procedimiento puesto que fueron las primeras en ingresar bajo las nuevas reglas.
En ambos casos, el Ejecutivo local aceptó las conclusiones del informe a cargo del Grupo de Trabajo y contó con un plazo de 6 meses para operar las propuestas contenidas en éste. Ahora, según refiere la Conavim, los informes que los gobernadores elaboraron para dar cuenta de las acciones emprendidas en este periodo “se encuentran bajo análisis para emitir el dictamen respectivo del cumplimiento o incumplimiento de las propuestas y conclusiones”.
En caso de que el dictamen resulte negativo, es decir, que el Grupo de Trabajo determine que las propuestas de su informe no han sido satisfechas, lo que procedería es la declaratoria de AVG emitida por la Segob, por conducto de la Conavim.
Uno de los principales obstáculos del antiguo reglamento, elaborado por el gobierno de Felipe Calderón, es que el fallo de la declaratoria recaía en el SNPASEVM, integrado sólo por funcionarios: los titulares de 10 dependencias de la administración pública federal y de los 32 mecanismos para el adelanto de las mujeres en las entidades federativas. Ello propiciaba la politización y partidización del mecanismo. Ahora, quien decide es el Grupo de Trabajo, en el que participan tres autoridades y un representante de la CNDH, pero también cuatro de instituciones académicas o de investigación especializadas en violencia contra las mujeres (dos nacionales y dos locales).

La experiencia de Guanajuato

A finales de marzo de 2014 fue admitida la solicitud de declaratoria de Alerta para Guanajuato. De 2013 a marzo de 2014, 85 mujeres habrían sido asesinadas en la entidad por razones de género.
Ésta es la tercera ocasión que la sociedad civil solicita la activación del mecanismo para Guanajuato. Las otras dos, procesadas bajo las reglas del antiguo reglamento, fueron denegadas por el SNPASEVM, igual que ocurrió con las del Estado de México, Nuevo León, Hidalgo y Chiapas.
La solicitud promovida por el Centro Las Libres de Información en Salud Sexual libró las primeras etapas entre altibajos: fue admitida por la Conavim y el Inmujeres una vez que cumplió con los requisitos dispuestos; se conformó un grupo de trabajo que, de cara a la realidad guanajuatense, determinó su viabilidad y, en tanto, dirigió 13 propuestas de acciones al Ejecutivo local, mismo que las aceptó y contó con un plazo de 6 meses –que se venció en enero pasado– para cumplirlas.
Verónica Cruz Sánchez, fundadora y directora del Centro Las Libres, habla de esta experiencia. Refiere que, aunque en los hechos las modificaciones al Reglamento resultaron benéficas en tanto que se conformó un Grupo de Trabajo con la participación de académicas especialistas y que se emitieron recomendaciones al gobierno de Guanajuato que “lo movieron del lugar de inacción al de acción”, los representantes de la Conavim y el Inmujeres que participaron en el proceso representaron un obstáculo para el mismo dada su ignorancia en el tema de violencia de género y, por tanto, su incapacidad de aportar en el rubro de las soluciones.
A la fecha, aún no se hace de conocimiento público el dictamen que valorará si el gobierno de Guanajuato satisfizo en el plazo de 6 meses las 13 recomendaciones que le dirigió el Grupo de Trabajo. No obstante, la sociedad civil tiene su propio balance, que se deriva de su permanente monitoreo.
A decir de Cruz Sánchez, la administración de Miguel Márquez, gobernador de la entidad, cumplió en un 50 o 60 por ciento el conjunto de recomendaciones. Dicho en sus palabras: “Lo que hizo fue apenas empezar a trabajar en ruta de lo que tienen que hacer para efectivamente prevenir, atender, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres”.
Así, y con estricto apego a lo que establece el Reglamento vigente, el siguiente paso consistiría en la inminente emisión de la declaratoria de AVG por parte de la Segob, lo que, según refiere la directora del Centro Las Libres, implicaría que el Estado mexicano y el de Guanajuato hagan “todo por eliminar el problema”. Activar el mecanismo sería, además, oportuno, pues mientras éste permanezca como instrumento decorativo, será imposible valorar su verdadero alcance y, así, determinar si requiere o no de ajustes.
De esta experiencia, Cruz Sánchez concluye que sí hubo avances. Señala que la solicitud procesada bajo el reglamento vigente desnudó al Estado mexicano en su conjunto –no sólo a Guanajuato–, puesto que propició el reconocimiento oficial de la existencia “de un extremo de violencia contra las mujeres que es el feminicidio; esto como consecuencia de la inexistencia, a nivel nacional, de una política en materia de prevención, atención, sanción y erradicación de la violencia contra las mujeres, lo que implica leyes, presupuesto, política pública, programas, proyectos”.
Otro aporte es que permitió a la sociedad civil el acceso a la estadística oficial sobre los crímenes violentos contra mujeres perpetrados en la entidad, información a la que había intentado acceder sin éxito el Centro Las Libres desde su creación, hace 15 años.
En aras de mejorar el actual procedimiento del mecanismo de declaratoria de AVG, Verónica Cruz propone cuatro modificaciones derivadas de su experiencia como peticionaria de la solicitud para el caso de Guanajuato: que se amplíe el plazo de 30 días con que cuenta el Grupo de Trabajo para elaborar su informe; que las organizaciones de la sociedad civil peticionarias participen en todas las etapas del proceso; que, en tanto las académicas especialistas del Grupo de Trabajo no reciban un pago por sus servicios, su participación sea sólo deliberativa; y que se transparenten los recursos destinados al mecanismo de AVG pues “nadie sabe en qué se gastan”.
Para la realización de este trabajo, se solicitó entrevista desde el 15 de mayo con Alejandra Negrete Morayta –titular de la Conavim–, a través de la Dirección General de Comunicación Social de la Segob. El enlace se hizo con la funcionaria Karla Olmos vía telefónica y escrita, con quien se mantuvo comunicación hasta el cierre de edición, sin que se concretara la entrevista.

Flor Goche, @flor_contra
[PORTADA]
[SOCIEDAD]

En 14 años, 10 mil 688 quejas por tortura y otros tratos crueles


De 2001 a mayo de 2015, la CNDH recibió 10 mil 688 quejas por tortura y otros tratos crueles; en promedio, dos cada día. A partir de 2008, estos hechos comenzaron a repuntar y alcanzaron su punto más crítico en 2011. Uno de esos casos, el de Moisés Cordero, es acompañado por Amnistía Internacional México y ya es de conocimiento de la CNDH, quien hasta el momento no se ha pronunciado al respecto. El exescolta habría sido torturado en las instalaciones de la Procuraduría General de Justicia de Puebla con el objetivo de que se confesara partícipe de un feminicidio que, asegura, no cometió

María Juana aún guarda el trozo mal cortado de papel de estraza que alguna vez fue envoltorio de torta. La caligrafía de puño que tiene impresa por ambos lados ha resentido la marcha del tiempo: algunas de las letras escritas en tinta negra lucen escurridas. A pesar de ello, el mensaje de mayúsculas ligeramente recargadas hacia la derecha resulta legible. El escaso empleo de signos de puntuación o su atropellada ortografía, quizá producto de las circunstancias, no interfieren con su significado:
 “moises cordero fui torturado fisica y sicologicamente para que firmara la declaracion estoy incomunicado desde el 25. feb. me detuvieron por falta de portacion de arma segun ellos y luego me torturaron 6 ocaciones para que dijera loque ellos querian tambien me acusaron de cohecho no es cierto me arraigan para que se me quitaran las huellas de golpes yo no hice nada…” (sic).
Una flecha de punta alargada indica que la escritura continúa en la parte posterior del papel marrón: “…y nunca me han dejado hacer una llamada solicito me dejen utilizar abogado y acudan alguien de derechos humanos la tortura se hizo con agua toques sin ropa bendado y esposado con manos atras, golpes con sus puños asficia con una bolsa en la cabeza me pusieron franelas en la boca y nariz para ahogarme y todos los conosi” (sic). Un punto bien ennegrecido marca el fin del mensaje.
Como el acordeón que se comparte, discreto en periodo de exámenes escolares, así depositó Moisés Cordero este trozo de papel en las manos de su esposa. No se estaba jugando una calificación; urgía ayuda luego del tormento al que fue sometido por servidores públicos.
María Juana ya lo sabía. La escritura sólo le brindó los detalles. Lo descubrió unos minutos antes cuando Moisés, quien se encontraba arraigado en una habitación del hotel Kyoto de la ciudad de Puebla, le rehuyó al abrazo y, ella, desconcertada, nerviosa, le levantó la playera. Entonces pudo constatar el lienzo de violencia en que se había convertido el cuerpo de su marido y que erosionaba en un gran hematoma plantado a la altura de la boca del estómago.
El lienzo se prolongaba en la parte trasera del tronco del hombre con quien María Juana procreó cuatro hijos, todos varones. Ahí, sin embargo, las marcas eran distintas, como si la técnica de grabado hubiera sido otra. Parecían como pellizcos, como pequeñas quemadas, como si a la espalda se hubieran aplicado choques eléctricos, relata la mujer.
—¿Qué te hicieron? –le preguntó ella, consternada y en voz baja, con los ojos clavados en cada pincelazo de violencia.
Él no respondió. La agente del Ministerio Público que atestiguaba el encuentro se mantenía alerta.
 “¿Te golpearon, verdad?”, insistió ella, esperando que el dicho confirmara la evidencia visual.
 “Sí”, alcanzó a decir Moisés, con voz diminuta. También, aunque de forma escueta, señaló que la tortura practicada en el sótano de las instalaciones de la Procuraduría General de Justicia de Puebla le arrancó la confesión de culpabilidad de un crimen que, asegura, no cometió: el homicidio de una mujer de nombre Karla.
La entrega del papel de estraza terminó con el tema. Después vino la advertencia: “Cuídate de la [agente del] ministerio público. Ella estuvo presente durante la tortura”, dijo Moisés a su esposa.

Tortura, práctica vigente

De 2001 a mayo de 2015, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) recibió 10 mil 688 quejas por tortura y trato cruel, inhumano o degradante, en promedio dos cada día. Así consta en sus Informes de actividades anuales y en su Sistema Nacional de Alerta.
Durante el mismo periodo, el organismo autónomo emitió 973 recomendaciones en total por diversos hechos violatorios de derechos humanos, dentro de los cuales se documentan 240 de tortura y trato cruel, inhumano o degradante.
En diciembre de 2014, Juan E Méndez, relator especial sobre la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), dijo que la “tortura es generalizada en México” y que ocurre especialmente desde la detención y hasta la puesta a disposición de la justicia, con motivo de castigar y extraer confesiones e información incriminatoria.

La estadística de la CNDH muestra un incremento considerable de los hechos de tortura y trato cruel, inhumano o degradante a partir de 2008, año en que esta instancia recibió 1 mil 8 quejas en la materia respecto de las 399 que procesó en 2007. La problemática, sin embargo, se agudizó en 2011, con 1 mil 668 quejas, lo que representa el registro más elevado.
Durante el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa, el total de quejas por tortura y trato cruel, inhumano o degradante fue de 7 mil 55, es decir, 466 por ciento más que las 1 mil 514 reportadas en el gobierno de Vicente Fox Quesada.
A la fecha, estas prácticas continúan latentes. En poco más de 2 años de la gestión de Enrique Peña Nieto, la CNDH ha recibido un total de 2 mil 119 quejas en la materia, entre ellas la de Moisés Cordero. Ésta fue presentada con anterioridad, el 5 de marzo de 2014, ante la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Puebla (expediente 2460/2014-C), instancia que, según refiere María Juana Bautista, esposa de Moisés, le dio carpetazo.
La mujer comenta que días después de la visita que el personal de la Comisión estatal realizó a su esposo, el licenciado asignado al caso, José Luis Morales, le comunicó, vía telefónica, “que todo estaba bien y que no podía hacer nada”.
Si bien algunos casos de tortura y malos tratos se atribuyen a autoridades policiales y ministeriales –ya sean federales o locales­–, en los últimos 14 años es el Ejército el que ocuparía el primer sitio.
Como puede corroborase en los informes de actividades anuales de la CNDH, de 2001 a la fecha, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) ha recibido un total de 103 señalamientos en los expedientes de queja por tortura, seguida de la Procuraduría General de la República, con 63, y la Policía Federal, con 20. La Sedena también destaca como la dependencia con más recomendaciones en la materia.
En su Informe de actividades 2014, la CNDH, que preside Luis Raúl González, concluyó que México atraviesa por un “periodo de crisis” como consecuencia de “un espiral de violencia”. Entre las graves violaciones a los derechos fundamentales que, a decir de la CNDH destacan en este periodo, se encuentran las detenciones arbitrarias, las desapariciones forzadas, tortura y ejecuciones extrajudiciales, mismas que, asevera, “han lastimado sensiblemente el tejido social”.

Protocolo de Estambul confirma tortura

La tarde del 25 de febrero de 2014, cuando transitaba por el Periférico de la capital poblana, Moisés Cordero, quien en ese momento se desempeñaba como escolta y chofer de la esposa de Enrique Agüera Ibáñez, exrector de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), sería interceptado por una cuadrilla de policías ministeriales.
Los servidores públicos lo obligarían a detener la marcha del Chevy rojo que conducía, propiedad de sus patrones, y, por la fuerza, lo treparon en una camioneta Jeep Patriot para, posteriormente, trasladarlo a las instalaciones de la Procuraduría General de Justicia de Puebla, ubicada entre Boulevard Héroes del 5 de Mayo y 31 Oriente. Ahí, en el sótano del recinto público, viviría seis episodios de tortura.
Moisés cargaba una pistola .380, la herramienta que empleaba para su oficio de escolta. Esa situación sería el pretexto de su detención. “Algo anda mal con tu portación”, le habrían dicho los agentes que lo privaron de su libertad, sin importar que él les mostrara el permiso que lo autorizaba para portar un arma de fuego, además de un oficio expedido por la corporación de seguridad privada Grupo Maya, que acreditaba que en ese momento se encontraba comisionado al servicio del exrector universitario.
Casi 1 año y medio ha transcurrido desde esa tarde de febrero. Moisés permanece recluido en la celda 203 del Centro de Reinserción Social de San Pedro Cholula, procesado por los delitos de feminicidio, aborto y robo. Durante su estancia en este lugar, se le ha aplicado, en dos ocasiones, el Protocolo de Estambul, manual que contiene las líneas básicas con estándares internacionales en derechos humanos para determinar, a partir de la valoración médica y sicológica, si una persona fue víctima de tortura o algún mal trato.
El 29 de mayo de 2014, Moisés Ramírez Briones, perito médico legista certificado por el Consejo Mexicano de Medicina Legal y Forense, concluyó, luego de la confronta entre el examen médico que le practicó y el Protocolo de Estambul, que efectivamente “hay indicios de tortura”.
Esto porque a pesar de no encontrar en el cuerpo de Moisés Cordero evidencia de lesiones externas visibles, como equimosis o excoriaciones –lo que se explica por el tiempo transcurrido entre su detención y el momento en que se le practicó la prueba médica: 93 días–, sí le detectó síntomas crónicos, como cefalea, lumbalgia y dolor muscular, mismos que, de acuerdo con el Protocolo de Estambul, son indicativos de tortura.
El perito a cargo, también catedrático de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, tuvo acceso a los resultados de un examen médico practicado a Moisés Cordero el 1 de marzo de 2014, cuando aún se encontraba arraigado en el hotel Kyoto. Dicho dictamen, en el que constan tres equimosis –una en la región lumbar y dos en la espalda–, así como una excoriación en la palma de la mano izquierda, le permitió confirmar su diagnóstico. Ello porque, según señala, las lesiones que entonces se le detectaron tienen una “enorme similitud” con los síntomas crónicos que él le descubrió.
A decir del médico legista, la evidencia de tortura recae también en el trastorno de estrés postraumático que Moisés Cordero padece, y que se desprende de su reexperimentación del trauma (con frecuencia escucha las voces de los policías ministeriales que lo golpearon) y de la depresión en que se encuentra sumido (se siente desganado, sin interés por la vida e incluso ha contemplado la posibilidad del suicidio).
El 24 de febrero de 2015, a Moisés Cordero se le aplicó, por segunda ocasión, el Protocolo de Estambul. Esta vez a cargo de María del Carmen Castaneira, perita médica criminalista. El resultado fue similar. La especialista determinó que “la ausencia de signos físicos no excluye la posibilidad de que se le hayan infligido torturas o malos tratos”. Y es que, según asienta en el dictamen que emitió a 11 meses de la detención de Moisés Cordero, por el tiempo transcurrido “ya no es factible encontrar lesiones o la presencia de dolor”, no así secuelas sicológicas, mismas que, acota, “son difíciles de desaparecer”.
De acuerdo con la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes –instrumento de derechos humanos de la ONU firmado y ratificado por el Estado mexicano–, se entenderá por tortura “todo acto por el cual se inflija intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o una confesión, de castigarla por un acto que haya cometido, o se sospeche que ha cometido, o de intimidar o coaccionar a esa persona o a otras, o por cualquier razón basada en cualquier tipo de discriminación, cuando dichos dolores o sufrimientos sean infligidos por un servidor público u otra persona en el ejercicio de funciones públicas, a instigación suya, o con su consentimiento o aquiescencia”.

La tortura en México, impune y sin registro

En México no existe un registro nacional que refleje la totalidad de casos de tortura y trato cruel que se comenten. Así lo verificó Juan E Méndez, relator especial sobre la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes de la ONU, durante la visita de trabajo que realizó al país entre el 21 de abril y el 2 de mayo de 2014.
La estadística oficial existente obra en los registros de la CNDH, las comisiones estatales de derechos humanos –26 de las cuales recibieron para el periodo 2008-2013 un total de 2 mil 323 quejas por tortura y otros malos tratos que derivaron en 392 recomendaciones, según revela Amnistía Internacional México– y las contadas denuncias que se presentan ante las instancias de procuración de justicia dado que, como observó Juan E Méndez, “muchos casos no se denuncian por temor a represalias o desconfianza, y existe una tendencia a calificar actos de tortura o malos tratos como delitos de menor gravedad”.
De 2006 a 2014, la sociedad civil mexicana ha documentado alrededor de 500 casos de tortura y trato cruel, inhumano o degradante.
En su informe Fuera de control. Tortura y otros malos tratos en México, Amnistía Internacional México alude a 25 casos de tortura: Claudia Medina; Alejandro Lugo; Jorge González; Wilbert Terán; Bárbara Italia Méndez y otras; José Esqueda y Gustavo Fuentes; Inés Fernández y Valentina Rosendo; Ramón y María Guadalupe Durán y Javier Delgado; Ángel Colón; Israel Arzate; Adrián Vázquez; Luis Ángel Zazueta; Juan Gerardo Sánchez; Germán Heredia; 25 policías municipales de Tijuana; Óscar Valle; Benjamín y Juan Pablo Ortiz; Luis Adrián, Jesús Iván y Juan Antonio Figueroa; Noé Fuentes, Rogelio Amaya, Ricardo Fernández y Gustavo y Víctor Manuel Martínez; Jethro Ramsés Sánchez; Miriam López; Ramiro y Rodrigo Ramírez, Ramiro López y Orlando Santaolaya; Cristel Piña; Gerardo Torres y otros; y Jacinta Francisco, Alberta Alcántara y Teresa González. Además, en fechas próximas, la organización dará a conocer cinco nuevos casos que acompaña, entre ellos el de Moisés Cordero.
Por su parte, el Colectivo Contra la Tortura y la Impunidad (CCTI), en voz de Raymundo Díaz Taboada, su coordinador estatal en Acapulco, refiere que, en los 10 años que tienen de existencia, han acompañado 416 casos de tortura y trato cruel inhumano y degradante. Detalla que en 282 de ellos las víctimas son mujeres.
En entrevista con Contralínea, Perseo Quiroz Rendón, director ejecutivo de Amnistía Internacional México, coincide, pese a la postura oficial, en que la tortura en el país es práctica generalizada. Esto porque, como explica, se da a lo “largo y ancho del territorio nacional”, es decir, no hay una sola entidad de la República exenta de estos casos. Además, porque no hay corporación policial, judicial o cualquier otra fuerza encargada de hacer cumplir la ley, que no haya sido señalada como responsable de esta práctica.
Respecto de si, en el contexto mexicano, es posible o no definir a la tortura como una violación grave a los derechos humanos, el defensor explica que aunque ésta consta entre los delitos contenidos en el Estatuto de la Corte Penal Internacional, para que pueda considerarse como violación grave debe cumplir con dos requisitos técnicos: ser generalizada y sistemática.
En ese sentido, acota, “desde Amnistía Internacional decimos que hay una práctica generalizada y tolerada por el Estado mexicano, pero no tenemos la evidencia suficiente para comprobar una práctica sistemática”.
Para Díaz Taboada, la tortura en México resulta, igualmente, generalizada, dado que “se da en toda la geografía del país”. Se trata, asimismo, de un mal endémico en el sentido de que se encuentra profundamente arraigado al actuar de los servidores públicos, quienes no sólo son verdugos sino, en algunos casos, víctimas también de tortura con el objeto de deshumanizarlos.
La tortura, asegura el coordinador estatal del CCTI, cumple también con características de sistematicidad, ya que, por ejemplo, sus víctimas predilectas cumplen con determinado perfil, en el que destaca –como también lo señaló el relator de la ONU– la condición de pobreza o de sector social marginado; además de que la forma de proceder en los casos de tortura parece responder a un patrón específico.
En México la tortura se tolera, permite, fomenta y, para rematar, se mantiene en la impunidad, asevera Díaz Taboada. Su dicho cobra sentido a la luz de la estadística oficial –revelada en el Informe del relator especial sobre la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, Juan E Méndez, documento fechado el 29 de diciembre de 2014–, según la cual, sólo se dictaron cinco sentencias condenatorias por tortura entre 2005 y 2013.
Asimismo, se observa que es mínimo el número de recomendaciones que la CNDH emite respecto de las quejas por tortura y malos tratos que recibe. Por ejemplo, frente a las 8 mil 746 quejas que en la materia registró entre 2005 y 2013, el organismo autónomo tan sólo determinó 223 recomendaciones.

Moisés Cordero

El 25 de febrero de 2014, minutos después de su detención, Moisés Cordero, expolicía auxiliar, fue ingresado a las instalaciones de la Procuraduría General de Justicia del estado de Puebla por un supuesto problema con su portación de arma de fuego, según se le dijo.
La preocupación del hombre de 43 años de edad iba en ascenso. El tiempo transcurría y traía consigo un panorama cada vez más irregular. Ya no era sólo la detención arbitraria, si no la negativa de permitirle hacer una llamada; las esposas con las que le fueron sujetadas ambas muñecas.
El interrogatorio empezaría ese mismo día, en una pequeña habitación, al margen de todo ruido. Un hombre de traje oscuro sentado frente a un escritorio; dos personas sujetando a Moisés Cordero por ambos costados. En este contexto, emanaría el primer golpe en su contra: un puñetazo directo al estómago. Después, y ante su negativa de responder a un listado de preguntas que no alcanzaba a comprender, un puñetazo más que lo dejaría tendido, boca arriba, con todo y silla, sobre el piso del sótano de la Procuraduría.
Éste sería apenas el preámbulo de la tortura. Lo peor estaba por venir: la bolsa de plástico, transparente y gruesa, que le colocaron sobre la cabeza con el fin de obstaculizarle el aliento; la sensación de desprotección y sometimiento que le produjo la obligación del desnudo –un cuerpo a expensas–; el episodio en el que, estando tendido boca arriba, le cubrieron la boca y la nariz con una franela sobre la cual le vaciaron agua a chorros; el terror sicológico que le infundieron las amenazas de violación sexual y de daño a su familia; los constantes golpes sobre los riñones, el estómago, los muslos, los codos; y, para rematar, la prolongada sesión de descargas eléctricas con blanco en los riñones y testículos.
De acuerdo con la versión de Moisés Cordero, la tortura de la que fue objeto se prolongaría a seis sesiones suministradas durante varios días y noches. Sus verdugos: cuatro policías y un comandante de nombre Rafael.
Como consecuencia del daño físico y sicológico infligido, Moisés Cordero habría orinado sangre en cuatro ocasiones y firmado una declaración en la que acepta su participación en el feminicidio de Karla López Albert, mujer de 31 años de edad y en condición de embarazo que, a principios de febrero de 2014, apareció muerta en la vía pública de la delegación Tláhuac, en la Ciudad de México.
María Juana Bautista comenta que a la fecha no ha interpuesto denuncia penal por la tortura a la que fue sometido su esposo, puesto que desconocía que podía hacerlo.
Para la realización de este trabajo se solicitó entrevista con Luis Raúl González Pérez, presidente de la CNDH, así como con Roberto Campa Cifrián, subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación. Sin embargo, hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta.

Flor Goche, @flor_contra

Corralitos






El anuncio del monumental recorte del gasto público para 2016 que hizo el secretario de Hacienda, Luis Videgaray Caso, cayó como un balde de agua helada sobre casi todos los sectores de la sociedad mexicana. Sobre todo de asalariados, pensionistas y pequeños y medianos empresarios. Se trata de un ominoso anuncio precursor de grandes calamidades económicas, políticas y sociales. Entre estas últimas, por supuesto, el incremento de la delincuencia: robos, secuestros, fraudes, despojos y otras expresiones de daño moral y patrimonial.

Y aunque el secretario de Hacienda sabe todo esto, se cuidó mucho, desde luego, de presentarlo y reconocerlo así. Por lo contrario, pintó un panorama idílico en el que el recortado presupuesto detonará la creación de empleos, fomentará el desarrollo económico del país y será particularmente beneficioso para los millones de individuos que dependen de ingresos fijos (cuando los hay): asalariados, subempleados, campesinos y pensionistas (jubilados, viudas y huérfanos), algo así como el 90 por ciento de la población mexicana.

Pero cuatro décadas de experiencia en las políticas económicas neoliberales nos dicen que la versión ofrecida por Videgaray es pura fantasía, ofertas de vendedor tramposo, un lobo con piel de cordero, guante de seda y puño de hierro, máscara de plata que encubre un rostro deformado.

Y los temores y protestas no se han hecho esperar. Y como el anuncio del recorte lleva especial dedicatoria para las universidades, el primero en salir a la palestra ha sido el rector de la Universidad Nacional, el doctor José Narro Robles. Pero no tardarán en seguir su ejemplo otros rectores de instituciones de educación superior, señaladamente el de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y el director general del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

Según nota de primera plana de muchísimos medios, Narro demanda que no haya recortes en universidades. Y agrega: “La enseñanza superior, la ciencia y la tecnología son áreas estratégicas del país”. De modo que a Videgaray ya le salió un primer y poderoso opositor a sus despropósitos ultraneoliberales.

No cabe, por supuesto, esperar que la sola fuerza de Narro y de los demás rectores universitarios logren detener la embestida de Hacienda. Pero ya es una buena señal que importantísimos actores de la vida pública adviertan y nos adviertan del inminente peligro que nos amenaza.
Porque, guardando las proporciones que haya que guardar, la propuesta de Videgaray parece una calca del programa de recortes al gasto que Alemania y sus cómplices y comparsas de la Unión Europea pretenden imponer al pueblo griego: recortes a la inversión pública, recortes al gasto social, recortes a las de por sí ya menguadas pensiones de jubilados, viudas y huérfanos, recortes a los subsidios a la educación, a los desempleados, a los desamparados.

¿En qué cabeza cabe que con recortes millonarios a los ingresos de la gente puedan fomentarse el empleo y el consumo? ¿No le dice la experiencia al licenciado Videgaray que los recortes al gasto público producen más desempleo, más informalidad y menos consumo, factores presentes, ayer y hoy, en la sociedad mexicana? ¿No le dice que lo esperable es mayor caída en la actividad económica y menores cifras de empleo?

Esta ha sido la situación mexicana en las últimas cuatro décadas. Y para resolverla y mejorarla, el doctor Videgaray receta las mismas medicinas que no sólo no alivian a la enferma economía nacional, sino que la agravan severamente. Grecia es un buen ejemplo. La Argentina de Menem también. ¿Terminarán las cuentas bancarias de millones de mexicanos en un “corralito” argentino o griego? ¿Hasta allá nos quieren llevar? 

Nuevas relaciones entre partidos y ciudadanía



Miguel Concha
Ha de ser fácil para los políticos profesionales responder después de las elecciones a la pregunta sobre las nuevas relaciones entre los partidos y la ciudadanía: pensar en la próxima elección; retener el puesto alcanzado o alcanzar el ahora perdido; dar buenos servicios al jefe político para lograr la recompensa laboral esperada; y, si es el caso, para evitar las tropelías cometidas ahora, que se proponga y se apruebe una nueva reforma electoral. En este caso parte de su quehacer será pensar cómo violentarla mientras llega la siguiente reforma, y luego la siguiente… Sin duda, estos no son los razonamientos de la sociedad civil.
No se trata de evitar pensar en las próximas elecciones, sino en prepararse para que se den bajo otras relaciones entre los partidos y la ciudadanía. ¿Cómo hacerlo? Varias articulaciones de organizaciones ciudadanas elaboraron agendas y las propusieron a los candidatos para que asumieran los compromisos que implicaban. Por supuesto que un primer paso ineludible es exigir su cumplimiento, incluso por aquellos que no se comprometieron explícitamente con ellas, ya que las demandas ciudadanas tienen un fundamento ético de validez más allá de la voluntad del representante. Y por ello la exigencia de cumplimiento deberá acompañarse de un argumento político de costo-beneficio para quien decida incumplirlos. Todo esto hay que hacerlo para avanzar en la cultura democrática, aunque sin tener demasiadas expectativas de respuestas entusiastas en la mayoría de quienes dicen representarnos.

Hace ya años que don Pablo González Casanova expresó que nuestros representantes representan que nos representan, pero que nos representan cada vez menos. Por lo que habrá que dar otro paso, cuya realización no depende de lo obtenido en el primero: juntar las demandas contenidas en las agendas ciudadanas; reunir los derechos violentados, y, a fin de elaborar un programa que no sea solamente la suma de las agendas, ubicar los denominadores comunes. No es fácil integrar un programa único de transformaciones de fondo para el país. Son muchos los agravios y, por tanto, las demandas, y en su multiplicidad se corre el riesgo de la dispersión de los movimientos sociales. Para integrarlos se requiere metodológicamente tener en cuenta los siguientes pasos: 

1) Poner en común los problemas y las agendas de cada movimiento. 
2) Elaborar un diagnóstico de sus causas que permita comprender cuáles de estas son comunes a todos los problemas. 
3) Pensar las posibles acciones frente a las causas. Lo que dotará de las hipótesis sobre los caminos concretos a seguir. 
4) Elaborar las estrategias compartidas para luchar contra las causas que han generado los problemas específicos que cada organización enfrenta, y establecer los compromisos de acción que a cada quien le sea posible. 
5) Comunicar a toda la sociedad el diagnóstico, las hi­pótesis de acción, las estrategias y los compromisos adquiridos, a fin de recibir el apoyo creciente de la ciudadanía. Los movimientos que decidan seguir este camino saben que no lo recorrerán solos, pues hay muchos apoyos disponibles. 

En las últimas semanas se presentaron dos documentos de alternativas para la transformación democrática del país, elaborados por grupos de académicos comprometidos con las causas sociales. Uno, realizado por más de 300 académicos en toda la República, agrupados en el Consejo Nacional de Universitarios, lleva por título Manifiesto ¡Reconstruyamos nuestra nación!

El otro, llevado a cabo por el grupo de intelectuales Nuevo Curso de Desarrollo, lleva por título México ante la crisis. Ambos documentos contienen análisis y propuestas concretas para la transformación actual del país, que mucho servirán para pensar hipótesis de acción de los movimientos sociales. Pero además de la producción de académicos están los esfuerzos de diversos espacios de articulación social, tales como el Frente Amplio Social Unitario; la Asamblea Nacional Popular; el Mo­vimiento en Defensa del Agua, el Te­rritorio, el Trabajo y la Vida, y la Constituyente Ciudadana y Popular, por sólo citar algunos de los múltiples espacios de articulación existentes.

Sabemos que hay diferencias entre todos ellos que no son fáciles de resolver. Por lo mismo, para poder llegar a hipótesis comunes, hay que compartir agendas y diagnósticos. No se trata de subsumirse en una sola organización, sino de que la diversidad de las existentes construya una alianza estratégica para la transformación del país. Propongo tres temas en los que podrá haber visiones compartidas que construyan puentes de diálogo. 

1) La defensa del territorio y la vida, en la que pueden encontrarse reflejados todos aquellos movimientos que luchan por la tierra y contra la explotación irracional de los recursos naturales: los minerales, los energéticos y el agua misma, así como contra la criminalización de quienes luchan por defender esos derechos y recursos. 2) La defensa de los derechos sociales, en la que pueden encontrarse quienes luchan contra la precarización del empleo, el retroceso de la seguridad social, y quienes demandan trabajo digno para todos. 
3) La defensa del derecho a la participación y la demanda de las condiciones indispensables para ello: acceso a la información pública, combate a la corrupción de las autoridades, reivindicación de la consulta popular, y exigencia de la revocación de mandato a los funcionarios electos.

Tal vez pensar en estos temas parezca utópico. No lo es si tenemos en cuenta lo que ya se ha avanzado. No es difícil pensar que en tres años, en vez de distanciarnos por decidir quién nos represente, nos encontremos en la demanda común de que gane quien gane se someta al programa de la sociedad civil, y que, de no hacerlo, ésta pueda exigir no sólo el cambio de representantes, sino también del sistema electoral por otro que sí sea efectivo.

Grecia: los bancos y la Europa reaccionaria ven sólo lo inmediato



Antonio Gershenson
Lo de ahora tiene aspectos que la gran banca europea y los gobiernos de derecha de ese continente no ven. Ven lo que ha pasado ya en Grecia –desastre tras desastre causado también por ellos– y lo quieren profundizar en su beneficio.
También con Argentina tienen un trato similar, con los fondos buitre, con el apoyo de autoridades judiciales estadunidenses de primer nivel. Pero eso y lo del petróleo de las Bahamas tendremos que verlo en otro momento.
Hoy domingo Grecia vota en favor o en contra de la oferta de las grandes instituciones bancarias, de ampliar la deuda por otro ratito a cambio de sacrificar salarios, pagos a jubilados, empleos, presupuesto, etcétera. No es la primera vez que hay este tipo de oferta.
Se exigen recortes por 8 mil millones de euros. No es la primera vez. Esto empezó desde 2010, y va de mal en peor. Pero entonces eran gobiernos de derecha, que se hincaban y aceptaban lo que dijeran los banqueros, y ahora las elecciones subieron al poder a la izquierda. Banqueros y gobiernos de derecha, destacado el de Alemania, como cuando Hitler los invadió, los quieren obligar a violar el sentido de las elecciones y virar a la derecha, lo cual encuentra la conocida resistencia.
Vimos en este diario, el viernes, el descaro de los banqueros: “El presidente del consejo de ministros de Finanzas de la eurozona, Jeroen Dijselmblem, indicó que es probable que Grecia no tenga lugar en la zona euro si vota por el no y que será increíblemente difícil crear un nuevo paquete de rescate si gana el no. El presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, previó una victoria del sí, para que llegue un gobierno de tecnócratas y termine la era Syriza”. Descaradamente confiesan que quieren anular las elecciones de Grecia y el gobierno que llevaron al poder. Quieren otros cinco años de desastre como los ya vividos, y bajo su dominio.
Se ha mencionado el reciente trato de Grecia con Rusia, país que envía gas a Grecia con un gasoducto a través de Turquía. Ambas naciones tienen beneficio económico, pero lo principal es que es un primer paso en la ruptura del aislamiento económico de Grecia fuera de la Unión Europea.
El lunes 29 de junio, el primer ministro de China prometió que seguirá invirtiendo en la deuda de la zona euro. Dijo que la crisis de financiamiento de Grecia es también un problema para su país. Dijo que este no es sólo un problema europeo, pues está conectado con las relaciones entre China y Europa.
China ha prestado cantidades apreciables a Brasil y otros países de América Latina, de África y de otros lados.
Claro, ese país está muy lejos para la vista miope de los banqueros europeos. Es más, está en formación el Banco Asiático (sus iniciales en inglés son AIIB) con su centro en China y participación de 57 países, incluyendo, por ejemplo, a India y a Rusia, pero también a Inglaterra y Alemania.
Este pasado lunes 29 de junio, este banco aprobó un acuerdo de algo así como estatutos. Se incluye que se podrá prestar dinero, pero sólo hasta 30 por ciento del fondo total, a países que no estén en Asia. No mencionan países, pero es obvio que esto incluye a Grecia. Este banco empezará a operar oficialmente a fines de este año. Es obvio que está aún más lejos de los ojos miopes de los banqueros europeos.
Hay otros elementos, de más largo plazo, que complementan el cuadro. En mi artículo Las economías del mundo, ayer, hoy y mañana, del 23 de febrero pasado, en el que se citan estudios llevados a cabo en Gran Bretaña, en India y Francfort, Alemania, de los que tomamos los tres primeros lugares mundiales en lo económico.
Para 2020, la previsión es: primero, Estados Unidos; segundo, China. Y tercero, Japón. Todavía similar al actual, aunque en niveles posteriores ya hay cambios.
Para 2030, la revisión ya es: China, primero; Estados Unidos, segundo e India, tercero.
Para 2050, con el estudio hecho en Francfort, ya es: primero, China; segundo, India y tercero, Estados Unidos. Aquí ya el cambio es mayor. De cuatro países euro que había en los primeros 10, sólo queda Alemania, en décimo lugar y después de un país africano, Nigeria, que es el noveno. Y el estudio se hizo en Alemania. Este es el resultado de un gobierno de tecnócratas.
Estos estudios se basan en datos reales, en el ritmo de crecimiento actual o reciente de un grupo de años, y la proyección del ritmo medido en ese periodo al número de años futuros.
Es obvio que los banqueros europeos miopes de los que hablamos ni de chiste pueden ver, y menos entender, estos años futuros. Pero muchos otros, incluso griegos, sí.

Proyecto Átomo: guerras nucleares tácticas de EU contra Rusia y China


Bajo la Lupa
Alfredo Jalife-Rahme

Foto
Presentación del sistema de misiles MEADS de defensa aérea por el consorcio europeo 
MBDA en Schrobenhausen, Alemania, el 25 de julioFoto Reuters

El muy influyente think tank Centro Estratégico de Estudios Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés), publica sin desparpajo su Proyecto Átomo: definiendo la estrategia nuclear de EU y la postura para 2025-2050, que considera la utilización y facilitación (sic) del arsenal nuclear de Estados Unidos en una guerra contra Rusia (sic) y/o China (http://goo.gl/MFc4T7).
Las más avanzadas armas nucleares tácticas en todos los peldaños de la escalera nuclear permitirán que Estados Unidos pueda lanzar pequeñas (sic) guerras nucleares sin temor a ser disuadido por la preocupación de un apocalipsis atómico.
Acepta que mediante un conjunto robusto de opciones de discriminada (sic) repuesta nuclear, los conflictos nucleares de pequeña (sic) escala causarán decenas y quizá centenas de millones (¡supersic!) de víctimas aun si se asume que no escalarán a una guerra nuclear global (sic).
Desde el año pasado, Obama, incongruente premio Nobel de la Paz, anunció planes para incrementar, por un billón de dólares durante tres décadas la calidad de la capacidad nuclear de Estados Unidos.
El alarmante Proyecto Átomo (https://goo.gl/od5Df3) es encabezado por Clark Murdock (CA) –quien ha tenido relevantes puestos en la CIA, el Pentágono, la fuerza aérea y el Colegio de Guerra Nacional– y gozó de la notable colaboración de los importantes paneles Centro por la Nueva Seguridad Estadunidense (CNAS, por sus siglas en inglés) y la Institución Nacional de Políticas Públicas (NIPP, por sus siglas en inglés), lo cual le confiere un amplio apoyo orgánico.
A juicio de Clark Murdock, el Pentágono necesita adoptar una estrategia nuclear diseñada para las realidades del siglo XXI, basada en nuevas generaciones de ojivas tácticas y sistemas de lanzamiento, por lo que Estados Unidos necesita desarrollar y desplegar más armas nucleares utilizables que contemplen reducido (¡supersic!) daño colateral, una radiactividad mejorada, penetración terrestre, pulso electromagnético, como avances tecnológicos, con el fin de contrarrestar la erosión de la superioridad tecnológica estadunidense debido al crecimiento de los arsenales nucleares de China y Rusia.
Se trata de la teoría de la respuesta mesurada (¡supersic!) mediante fuerzas de golpe nuclear altamente móviles comprometidas en operaciones nucleares controladas (sic), lanzando ojivas de efectos especiales precisos y de bajo rendimiento contra los objetivos enemigos sin desembocar en una guerra nuclear plena.
¿Existirá todavía una guerra nuclear limitada al estilo de la que libró Estados Unidos en Hiroshima y Nagasaki?
¿Quién va a modular los gradientes de lanzamientos de bombas nucleares, entre ojivas tácticas y/o estratégicas?
Clark Murdock se basa en dos premisas interrelacionadas: 1) la dinámica del ambiente de seguridad de 2025 a 2050 causará mayor proliferación nuclear –quizá no las 18 potencias nucleares contempladas, pero mucho más de las entre nueve y 11 potencias nucleares previstas para 2030– (nota: por lo pronto ya existen nueve: los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad (sic) de la ONU y otros cuatro clandestinos (Israel, Norcorea, India y Pakistán); y 2) la credibilidad de la disuasión extendida de Estados Unidos declinará en forma significativa entre 2025 y 2050, en parte debido al fracaso en prevenir una mayor proliferación nuclear.
Lo más espeluznante es la ilusión de una nueva Línea Maginot  en el ámbito del pérfido átomo: fantasear sobre la protección de Estados Unidos –extensiva a Norteámerica: proyecto irredentista del que forma parte el México neoliberal itamita– en sus guerras nucleares controladas allende sus fronteras. ¡Demencial!
Al unísono del alucinante Proyecto Átomo, a pocos días de las trascendentales cumbres del Grupo de Shanghai y los BRICS en Ufa (Rusia) y en medio de dos relevantes aciertos diplomáticos de Estados Unidos –uno con Cuba y otro a punto de ser rubricado con Irán–, el Pentágono publicó su documento Estrategia militar nacional de EU para 2015 (https://goo.gl/gfmS6f), con prólogo del saliente general Martin Dempsey, jefe de las fuerzas militares conjuntas, que ha disgustado en forma notable a China (http://goo.gl/9dQAqh).
Diagnostica que hoy el ambiente de seguridad global es el más impredecible (¡supersic!) que he visto en 40 años de servicio, cuando el desorden global se ha incrementado en forma significativa mientras que parte de nuestra ventaja militar comparativa ha empezado a erosionarse y ahora enfrentamos desafíos simultáneos y múltiples a la seguridad de actores estatales tradicionales y de redes trans­regionales de grupos subestatales (sic) que toman ventaja del rápido cambio tecnológico.
Resaltan dos de sus guías: 1) mantener una gruesa paridad con Rusia; y 2) mantener una superioridad nuclear sobre China. ¡Muy interesante!
El general Dempsey emprende un doble juego con China y pasa del garrote –fustiga su postura en el Mar del Sur de China que es inconsistente con las leyes internacionales– a la zanahoria: apoyamos el ascenso de China y estimulamos que se convierta en socio (¡supersic!) para una mayor seguridad internacional. Persiste la obsesión de un G-2 de Estados Unidos con China, que volverá a plantear Obama cuando reciba al mandarín Xi en la Casa Blanca en septiembre.
Sobre los elusivos yihadistas, el Pentágono comenta que Estados Unidos y sus aliados deberán estar preparados para una guerra larga (sic) e incierta en todo (¡supersic!) el mundo.
Tres palabras claves se subsumen en tres letras D: disuadir, denegar y derrotar.
Los países con potencial enemigo son Rusia, Irán, Norcorea y China, quienes no (sic) buscan un conflicto militar directo con Estados Unidos o sus aliados, pero cada uno de ellos implica preocupaciones serias de seguridad.
En paralelo a los desafíos estatales, las organizaciones extremistas violentas (VEOS, por sus siglas en inglés) –encabezadas por Al Qaeda y los yihadistas– trabajan para socavar la seguridad transregional, especialmente en Medio Oriente y África del norte.
Sentencia que Estados Unidos es el país más poderoso del mundo, que goza ventajas únicas en tecnología, energía, alianzas y asociaciones, y demografía (nota: el factor mexicano/latino).
No obstante, tales ventajas son desafiadas mediante la proliferación de misiles balísticos, tecnologías de golpe preciso, sistemas automáticos, capacidades cibernéticas y en el espacio, y armas de destrucción masiva.
Dedica gran parte a los conflictos híbridos en boga (http://goo.gl/2d1f1m), que representan la continuidad entre los conflictos estatales y los no estatales.
Del documento de hace cuatro años al presente, la estrategia del Pentágono cambia radicalmente cuando Rusia –que prácticamente no fue citada en 2011– ahora se lleva el centro de atención y es denostada por no respetar la soberanía de sus vecinos y estar dispuesta a usar la fuerza para conseguir sus objetivos.
¡No se mordió la lengua el general Dempsey cuando el Pentágono libra varias guerras y detenta más de 700 bases militares en el mundo que tienen cercadas a Rusia y a China!
De cualquier forma, el documento del Pentágono es menos aterrador que el de las guerra nucleares tácticas contra Rusia y China que abogan los pugnaces civiles del CSIS.
Twitter: @AlfredoJalifeR_
Facebook: AlfredoJalife

Modelos del mercado eléctrico mexicano: la séptima



José Antonio Rojas Nieto
El mercado eléctrico de Suecia forma parte del famoso Nord Pool, expresión nórdica de organización de la industria eléctrica. Su propiedad es de los diversos operadores de la red Nórdicos. No hay que negar su prestigio. Pero –siempre un pero– es un sistema con un peso dominante de hidroelectricidad. Maravilla de la naturaleza. Con renta eléctrica excepcional. Como excepcional es el caso de nuestro Grijalva y nuestro Balsas, claves de un importante desarrollo eléctrico. Nunca negarlo. Nunca olvidarlo. Menos aún, menospreciarlo. Bueno. Las reglas y normas fundamentales del mercado mayorista sueco –en el marco original de un Nord Pool con cuatro países, Dinamarca, Noruega, Suecia y Finlandia– datan de 1997 (Electricity Act 1997:857). Se sumaron Estonia, Letonia y Lituania, incluso con transmisión internacional a través de cables submarinos, como es el caso del de Finlandia a Estonia. Se le sumarán otros para aprovechar la capacidad eólica del Mar Báltico.
Es importante darse una idea de las transformaciones que han experimentado –desde 1997– normatividad y organización de lo eléctrico en Suecia. Un ejemplo ilustra. Apenas 12 años después, en 2009, se obligó a las empresas suministradoras a entregar mediciones mensuales al sector residencial. Y horarias al industrial. Otro significativo se dio también recientemente, en concordancia con una directiva de la Comunidad Europea. Me refiero al llamado internacionalmente unbundling (desagregación, justo lo que se está haciendo en México en estos momentos), que mandata a todas las compañías participantes en el mercado eléctrico de Suecia a organizar y operar de manera independiente sus actividades de generación, comercialización y suministro. La organización esencial del mercado eléctrico en Suecia (en realidad de todo el Nord Pool y de toda Europa) supone dos tipos de entidades legalmente separadas, pero supervisadas. Por un lado la producción y el suministro, sujetos a un régimen de competencia vigilado (por aquello del poder de mercado y de los acuerdos para elevar precios, entre otros problemas), pero con precios determinados en un mercado spot que hoy tiene transacciones físicas y financieras. Las primeras de día en adelanto, de ajuste intra-día y de futuros.
Los datos más recientes (2013 y 2014) indican que el volumen anual de electricidad negociado en este mercado, está ligeramente por encima de los 350 Teravatios-hora al año (TWh). Por otro lado están la transmisión y la distribución, con control monopólico regulado. Oficialmente se indica que la participación de Suecia en el Nord Pool se guía por tres grandes objetivos: 1) operación eficiente de la red nacional de transmisión, y de las redes regionales y locales de distribución; 2) obtención de tarifas razonables respecto del suministro proporcionado; 3) impulso a la competencia en el suministro de electricidad con base en la creación de condiciones no discriminatorias para todos y cada uno de los usuarios.
La supervisión de este marco legal y de las directivas de la comunidad europea está a cargo del organismo regulador sueco. El famoso Inspectorado (Energy Market Inspectorate (Eim), que supervisa tanto el mercado eléctrico como el mercado de gas natural. Incluso la comercialización de la calefacción urbana a los sectores residencial y comercial. La Red Nacional de Transmisión de Suecia (400 y 220 kilovolts (kv)) es operada por la compañía estatal Svenska kraftnät (Red Nacional Sueca), oficialmente responsable de garantizar el balance entre la producción y el consumo. Asimismo –muy importante– de la confiabilidad de todo el sistema eléctrico en Suecia. Oficialmente se le identifica con un suministro seguro, ambientalmente racional y rentable. Tanto hoy como en el futuro. Por disposición oficial Svenska kraftnät opera, mantiene y desarrolla la Red Nacional de Transmisión. Hay, además, una decena de operadores de redes regionales de distribución (40 kv a 130 kv), Y, finalmente, cerca de 200 operadores de redes locales de distribución (menos de 40 kv), que atienden a cerca de cinco y medio millones de usuarios (en promedio cerca de 29 mil usuarios por compañía). Cuatro compañías generadoras suecas participan en la producción de electricidad: Vatenfall, Fortum, E.On y Sydkraft.
Actualmente las tres primeras concentran cerca de 80 por ciento de esa producción. No en balde se ha señalado en diversas ocasiones que en Suecia hay una estructura oligopólica en la generación. Sin embargo, esta participación no es la misma en el Mercado Mayorista en virtud de la participación de otras compañías extranjeras en él que, justamente, han disminuido los señalamientos de oligopolio. Sólo que esa posibilidad no se ha acompañado con el fortalecimiento necesario –analistas señalan– de los enlaces internacionales de Suecia.
Los datos oficiales más recientes indican que prácticamente tres cuartas partes del mercado mayorista del Nord Pool se dan en Suecia. Se habla de una producción sueca autosuficiente, cercana a los 150 TWh al año, con alrededor de 10 TWh de exportaciones netas derivadas del balance importación-exportación. En el mercado mayorista sueco se comercializa poco más de 90 por ciento del consumo total del país. El resto corresponde a acuerdos bilaterales entre generadores y usuarios. También a decir oficial, la energía eléctrica comercializada en el mercado mayorista de Suecia constituye la experiencia más líquida de toda Europa. Sin embargo, la mayoría de la producción eléctrica se da en el norte de Suecia (básicamente por la abundancia de recursos hidroeléctricos). Y la mayoría del consumo en el sur. Esto implica la recurrente existencia de problemas de congestión en las redes, cuya solución representa –junto con el de los enlaces internacionales– uno de los principales problemas de la industria eléctrica en Suecia. En este marco sigue siendo un punto delicado de análisis el comportamiento de los precios. Más bajos que en muchos lugares de Europa –justamente por la abundancia de recursos hidroeléctricos y un buen porcentaje de generación nuclear, pero no en el nivel que los mismos suecos desearían. Ya deberemos abordar una adecuada comparación de precios, donde la estructura de generación resulta clave. Muy pronto.

Mar de Historias: Laberinto



Cristina Pacheco
Un foco desnudo ilumina el baño del restaurante. En busca de más claridad, Pamela se acerca a la ventana alta que da al callejón y lee con voz incierta: La ciudad antigua tiene por corazón un laberinto. Oye pasos. A la carrera guarda la libreta en el bolsillo de su delantal, gira hacia el lavabo y se mira en el espejo enmohecido. Se acerca y nota más profunda la arruga en su entrecejo.
Interrumpe su observación al escuchar golpes en la puerta y la voz de Tere:
–Pamela: dejaste a los de la mesa nueve esperando su cuenta. Están furiosos; apúrale antes de que vayan a quejarse con la patrona.
–Ya voy, ya voy –responde Pamela al tiempo que guarda en la bolsa de su delantal la libretita. Sonríe al imaginar la expresión del señor Cobos cuando se la entregue y le diga que la encontró hace dos semanas bajo la mesa l4. Él la ocupa siempre por ser la más apartada del televisor perpetuamente encendido.
II
El último comensal se levanta y le pone en las manos dos billetes de veinte pesos. Pamela reconoce que es una buena propina y, sin embargo, no disminuye su antipatía hacia el desconocido que ocupó la mesa 14, que considera exclusiva del señor Cobos. No lo ha visto desde el jueves antepasado. Ese día él no le hizo plática, como en otras ocasiones, y olvidó su libretita.
Pamela siente deseos inexplicables de seguir revisándola. Con pretexto de guardar unas charolas entra en la bodega, saca el cuadernillo y sigue leyendo: En el laberinto hay demasiadas voces, tañidos, gritos, estruendos, músicas que no dejan lugar para el silencio.
–¿Qué haces, loca?
Sorprendida por Tere, sin responder, Pamela se esfuerza por ocultar la libretita en su bolsa. No lo consigue y despierta la curiosidad de su compañera.
–¿Qué tienes allí?
–Nada. Bueno, sí: una libretita que olvidó el señor Cobos.
–Lástima que no haya dejado su cartera.
–Se la habría devuelto.
–Siempre tan decentita, tan mona... –Tere observa los anaqueles y apunta los faltantes: –¿Alguna vez te has encontrado cosas? ¿No? Pues yo sí, gracias a que las monjas me obligaban a caminar mirando para abajo. Un día me hallé una cadenita de oro. Se la puse a mi Xóchitl, pero ya la perdió. Me consolé pensando en lo feliz que estaría quien la haya descubierto.
Pamela piensa en la reacción del señor Cobos cuando ella le devuelva su libreta, pero antes seguirá leyéndola. Lo poquito que ha visto le suena a confesión, a desahogo como el que a ella le gustaría escribir después de que no encuentra respuesta por parte de Joel cuando le confiesa que desearía vivir sin tantas amarguras y disfrutar un poquito de su juventud antes de convertirse en una mujer como es ahora mamá: adusta, desconfiada, ya incapaz de ternura.
III
Hace dos semanas que no visita a su madre. Pamela sabe que tendrá que hacerlo pronto, antes de que los motivos de queja se acumulen y la reciba con una interminable cadena de reproches. Hija: nunca tienes un minuto para mí. Te importa más el dichoso Joel que yo. Si te hablo por teléfono, luego luego me cuelgas. Un día de estos me encontrarás muerta, y entonces... Allá tú con tu conciencia.
–¿Y si el señor Cobos hubiera muerto? –dice Pamela sin darse cuenta de que piensa en voz alta.
–¿Qué dijiste del señor Cobos? –pregunta Tere.
–Nada. Ni he hablado –afirma Pamela.
–Te oí, chiquita, no te hagas. –Tere se vuelve y nota la turbación en el rostro de su amiga: –¿Te traes algo con el señor Cobos?
–No lo que te imaginas, pero lo aprecio mucho. Es muy amable y siempre me platica de cosas interesantes de la Historia y también de su vida. Este restorán le gusta más que otros porque está en el centro, muy cerquita de donde hizo su primaria. El día que me lo contó me emocioné mucho imaginándolo niño, con su uniforme, sus libros y sus cuadernos.
–Por cierto ¿ya viste qué hay en la libreta?
–Palabras, ¿qué otra cosa podía encontrar?
–Un billetito –dice Tere en broma y se dirige a la puerta: –Vámonos, ya es muy tarde; o qué, ¿piensas quedarte en la bodega toda la noche?
–No. Nada más mientras aparto los manteles sucios para que se los lleven tempranito a la lavandería. Nos vemos mañana.
Pamela espera a que su amiga se aleje y abre la libreta al azar: La luz del día baña el laberinto. Al descender, la claridad reconstruye paciente las viejas casas. Lo hace demorándose en cada piedra, en los manchones dejados por la lluvia, en las hornacinas con santos mutilados, en las grietas donde brotan plantas silvestres, invencibles y anónimas.
Desde el rincón que es oficina, la patrona le ordena que se apure, es hora de cerrar. Lejos de obedecer, Pamela continúa su azarosa lectura: “Por las noches, el laberinto se desvanece en la oscuridad. En su lugar quedan ecos guardianes –voces, tañidos, gritos, estruendos, músicas que no dejan lugar para el silencio.”
IV
En la calle los vendedores ambulantes desmontan sus puestos desarmables, en los quicios las fritangueras se alegran con música tropical, un anciano camina por el arrollo empujando una carrito repleto de cartones, a la entrada de una vecindad un hombre y una mujer se abrazan con frenesí que borra al mundo. Pamela se detiene en la esquina. Al ver la escena callejera en su totalidad tiene la sensación de estar leyendo otra página de la libretita que olvidó el señor Cobos.
(Dedicado a un muy querido lector que hoy no vendrá.)

Foro de la Cineteca: La princesa Kaguya



Carlos Bonfil
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Fotograma de La princesa Kaguya, de Isao Takahata, cofundador de los estudios Ghibli

El 35 Foro Internacional de la Cineteca Nacional da inicio hoy con la proyección de La princesa Kaguya (Kaguyahime no monogatari, 2013), largometraje de animación del veterano japonés de 79 años Isao Takahata, cofundador de los estudios Ghibli y cercano colaborador del maestro del cine de animación Miyazaki Hayao (El viento se levanta, filme presentado en la Muestra de primavera 2014).

La trama de la propuesta de Takahata, autor también de la cinta El sepulcro de las luciérnagas (1988), deriva de una leyenda del siglo X japonés El cuento del tallador de bambú. Refiere esa historia que al cortar el leñador Sanuki un brote de bambú, descubrió azorado cómo del centro de la planta surgía una incipiente forma humana femenina. En muy poco tiempo, el bebé que adoptarían el leñador y su esposa crecería misteriosamente, saltándose velozmente las etapas de infancia y adolescencia, hasta convertirse en la protagonista del relato, una joven a quien los padres adoptivos atribuyen un origen noble por su elegancia y belleza.

La leyenda, interpretada por el guionista Sakaguchi Riko y el propio cineasta, deviene parábola sobre la vanidad de los fastos terrenales, pues trasladada la supuesta princesa del campo a la ciudad, en calidad de doncella de la corte, sólo sentirá nostalgia por su modesta vida en el campo y, en particular, por el joven vagabundo Sutemaru, su compañero de juegos. “Al lado de esta sencilla premisa, lo realmente notable de la cinta es su factura artística. La animación que propone se aleja, en sus mejores momentos, del vistoso andamiaje de los trucos y efectos especiales, ateniéndose a un acabado artesanal donde dominan el dibujo de acuarela, los trazos rápidos y precisos, y una formidable textura del rostro femenino.

Cuando la cinta muestra los desplazamientos veloces de la protagonista el efecto pictórico alcanza su mejor definición. Es esta delicadeza del trazo donde La princesa Kaguya toma distancias claras respecto de la animación de inspiración hollywoodense, con la que, sin embargo, parece emparentarse un poco más hacia su desenlace laboriosamente mágico y deslumbrante. Este buen modelo de animación japonesa obtuvo, en previsible reconocimiento, una nominación como mejor largometraje de animación en el Óscar del año pasado.
Se exhibe en la sala 1 de la Cineteca Nacional, a las 12 y 17:30 horas.
Twitter: @CarlosBonfil1

Foro de la Cineteca : Una relación perversa



Carlos Bonfil
Bad love. A cuatro años de haber sufrido un derrame cerebral que por un tiempo le ocasionó hemiplegia (parálisis de mitad del cuerpo), la realizadora francesa Catherine Breillat (Romance, 1999; Anatomía del infierno, 2004), relata en el libro Abus de faiblesse (Abuso de debilidad, 2009) otra experiencia personal, también dramática, que casi le ocasiona la ruina económica. Cuatro años después, traslada la experiencia a la pantalla en Una relación perversa (Abus de faiblesse, 2013) apartándose del estricto recuento autobiográfico y con una soberbia Isabelle Huppert en el papel protagónico.

La cinta refiere la seducción que ejerce sobre la cineasta minusválida Maud Sheinberg (Huppert), un estafador profesional, Vilko Piran (el rapero Kool Shen), aprovechándose, cínicamente, de su vulnerabilidad física y anímica. Para elaborar el guión, la directora se atiene en lo esencial a lo que experimentó en carne propia: la repetida estafa del hombre rudo y encantador (Christophe Rocancourt, embaucador célebre) que elige como protagonista para un proyecto fílmico (Bad love) y que la despoja de parte sustancial del capital para la producción finalmente inconclusa. Breillat demandó exitosamente al delincuente bajo la figura penal de abuso de debilidad de personas discapacitadas (aplicable también al abuso sexual de menores), pero ese proceso la nueva película lo pasa por alto, y se concentra en la naturaleza ambigua y turbia de la relación que sostienen, con complicidad evidente, los dos protagonistas.

Breillat evita así la tentación del victimismo. Con frialdad y desparpajo, Isabelle Huppert interpreta a Sheinberg, mujer calculadora e inteligente que imagina poder explotar el lado animal de su actor improvisado (como Breillat había capitalizado ya el carisma sexual del actor porno Rocco Siffredi en Romance), pero el juego de poder se complica y la directora pierde su apuesta intelectual y su dinero. Una relación perversa compensa hoy aquel primer tropiezo en la estrategia artística. La directora explora con agudeza característica la dialéctica de amo y esclavo de una relación sentimental condenada de antemano al fracaso. Excluye el expediente fácil de la atracción sexual, también los chantajes del melodrama convencional e incluso la demonización del estafador. Quedan de manifiesto una fanfarronería viril próxima al ridículo y una perversidad de artista burlada en su estrategia temeraria. Dos personajes perdedores, en suma. Con una revancha tardía y contundente, sin embargo: la de Catherine Breillat, quien, con lucidez y malicia, expone ahora su versión definitiva, casi inapelable, del asunto. Se exhibe en la sala 1 de la Cineteca Nacional a las 12 y 18 horas.
Twitter: @CarlosBonfil1

Sin novedad en el frente



Leonardo García Tsao
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Imagen que aparece en el póster promocional de Tierra de cárteles, de Matthew Heineman, filme que ganó el premio a mejor documental en la pasada edición del festival de Sundance
Premiado como mejor documental en el pasado festival de Sundance (lo cual no es ninguna garantía), Tierra de cárteles, de Matthew Heineman, no se ocupa de los diferentes cárteles que rigen en México, sino enfoca los esfuerzos de los civiles por impedir su avance.
El protagonismo se divide entre dos personajes: en la frontera norte, un veterano del ejército llamado Tim Nailer Foley comanda el llamado Arizona Border Recon, un grupo de extremistas gringos empeñados en que ningún mexicano cruce la frontera hacia su país. En Mi-choacán, el conocido doctor José Manuel Mireles encabeza el grupo de autodefensas que intenta liberar a varios pueblos de la presencia de los Caballeros templarios, una división de la Familia michoacana.
El caso de Foley es menos interesante. Con argumentos similares a los esgrimidos por Donald Trump, el vigilante no distingue entre trabajadores ilegales o narcos. El único mexicano bueno es el mexicano muerto; o, por lo menos, capturado y entregado a las autoridades.
Tierra de cárteles se concentra más en la figura sin duda carismática de Mireles, a quien se le muestra en su cotidianidad –dando consulta como médico, jugando en una alberca con sus nietos– pero sobre todo en su actividad no oficial que Heineman retrata como heroica. (La música de H. Scott Salinas y Jackson Greenberg es enaltecedora con frecuencia). Ante la ineficacia o la corrupción gubernamentales, los autodefensas son vistos como una forma de activismo ciudadano que ha tenido éxito en sus operaciones antinarco. (Como contraste, en varias ocasiones el realizador encuadra una televisión donde el presidente Peña Nieto pronuncia uno de sus huecos discursos sobre la preservación del estado de derecho en Michoacán).
Heineman se la rifa en el campo de batalla y su cámara –operada a veces por él mismo– se adentra en los tiroteos que se suscitan en las calles michoacanas. Así, atestiguamos la captura de un par de supuestos matones apodados el Chaneque y el Caballo, acusados de haber cometido varios asesinatos con saña. Aunque no conocemos su destino, por la forma como son tratados por sus captores es de presumir que ya no circulan entre nosotros. ¿Realmente eran culpables? Esa es una noción que no le preocupa a Heineman.
En otra secuencia, un ciudadano es bajado de su auto y separado de su llorosa familia, bajo la sospecha de ser un Templario. Ya secuestrado, el sujeto no admite nada. Igualmente, no sabremos más de su paradero.
Eso sí, Heineman retrata las cuarteaduras que puede haber en la organización de las autodefensas, en la medida que algunos miembros pueden convertirse a su vez en narcos o dejarse comprar por el ejército. (Un subalterno de Mireles, apodado Papá Pitufo, se pone con gusto la camiseta de policía a cambio de estrenar una ametralladora). El propio Mireles es mostrado ya de capa caída, escapando de un posible atentado. (Un letrero nos informará de su captura y encarcelamiento en 2014).
Según corresponde a un cineasta extranjero, Heineman no puede evitar cierto miserabilismo al mostrar con insistencia el duelo de seres queridos durante el entierro de una familia entera, ejecutada por el narco. Sin embargo, su postura final –según se aprecia en el prólogo y el epílogo del desigual documental– es la de la inevitable desesperanza.
Tierra de cárteles concluye que mientras los estadunidenses sigan consumiendo la droga y haya mexicanos desposeídos, el problema del narcotráfico no tendrá solución. Descubriendo el agua tibia, pues.
Tierra de cárteles (Cartel Land). D: Matthew Heineman/ F.en C: Matthew Heineman, Matt Porwoll/ M:H. Scott Salinas, Jackson Greenberg/ Ed: Matthew Hamacheck, Matthew Heineman, Bradley J. Ross, Pax Wassermann/ P: Our Time Projects, The Documentary Group. EU, 2015.
Twitter: @walyder