Lo
de ahora tiene aspectos que la gran banca europea y los gobiernos de
derecha de ese continente no ven. Ven lo que ha pasado ya en Grecia
–desastre tras desastre causado también por ellos– y lo quieren
profundizar en su beneficio.
También con Argentina tienen un trato similar, con los fondos buitre,
con el apoyo de autoridades judiciales estadunidenses de primer nivel.
Pero eso y lo del petróleo de las Bahamas tendremos que verlo en otro
momento.
Hoy domingo Grecia vota en favor o en contra de la
ofertade las grandes instituciones bancarias, de ampliar la deuda por otro ratito a cambio de sacrificar salarios, pagos a jubilados, empleos, presupuesto, etcétera. No es la primera vez que hay este tipo de
oferta.
Se exigen recortes por 8 mil millones de euros. No es la primera
vez. Esto empezó desde 2010, y va de mal en peor. Pero entonces eran
gobiernos de derecha, que se hincaban y aceptaban lo que dijeran los
banqueros, y ahora las elecciones subieron al poder a la izquierda.
Banqueros y gobiernos de derecha, destacado el de Alemania, como cuando
Hitler los invadió, los quieren obligar a violar el sentido de las
elecciones y virar a la derecha, lo cual encuentra la conocida
resistencia.
Vimos en este diario, el viernes, el descaro de los banqueros: “El
presidente del consejo de ministros de Finanzas de la eurozona, Jeroen
Dijselmblem, indicó que es probable que Grecia no tenga lugar en la
zona euro si vota por el no y que será increíblemente difícil crear un
nuevo paquete de rescate si gana el no. El presidente del Parlamento
Europeo, Martin Schulz, previó una victoria del sí, para que llegue un gobierno de tecnócratas y termine la era Syriza”.
Descaradamente confiesan que quieren anular las elecciones de Grecia y
el gobierno que llevaron al poder. Quieren otros cinco años de desastre
como los ya vividos, y bajo su dominio.
Se ha mencionado el reciente trato de Grecia con Rusia, país que
envía gas a Grecia con un gasoducto a través de Turquía. Ambas naciones
tienen beneficio económico, pero lo principal es que es un primer paso
en la ruptura del aislamiento económico de Grecia fuera de la Unión
Europea.
El lunes 29 de junio, el primer ministro de China prometió que
seguirá invirtiendo en la deuda de la zona euro. Dijo que la crisis de
financiamiento de Grecia es también un problema para su país. Dijo que
este no es sólo un problema europeo, pues está conectado con las relaciones entre China y Europa.
China ha prestado cantidades apreciables a Brasil y otros países de América Latina, de África y de otros lados.
Claro, ese país está muy lejos para la vista miope de los banqueros
europeos. Es más, está en formación el Banco Asiático (sus iniciales en
inglés son AIIB) con su centro en China y participación de 57 países,
incluyendo, por ejemplo, a India y a Rusia, pero también a Inglaterra y
Alemania.
Este pasado lunes 29 de junio, este banco aprobó un acuerdo de algo
así como estatutos. Se incluye que se podrá prestar dinero, pero sólo
hasta 30 por ciento del fondo total, a países que no estén en Asia. No
mencionan países, pero es obvio que esto incluye a Grecia. Este banco
empezará a operar oficialmente a fines de este año. Es obvio que está
aún más lejos de los ojos miopes de los banqueros europeos.
Hay otros elementos, de más largo plazo, que complementan el cuadro. En mi artículo
Las economías del mundo, ayer, hoy y mañana, del 23 de febrero pasado, en el que se citan estudios llevados a cabo en Gran Bretaña, en India y Francfort, Alemania, de los que tomamos los tres primeros lugares mundiales en lo económico.
Para 2020, la previsión es: primero, Estados Unidos; segundo, China.
Y tercero, Japón. Todavía similar al actual, aunque en niveles
posteriores ya hay cambios.
Para 2030, la revisión ya es: China, primero; Estados Unidos, segundo e India, tercero.
Para 2050, con el estudio hecho en Francfort, ya es: primero, China;
segundo, India y tercero, Estados Unidos. Aquí ya el cambio es mayor.
De cuatro países euro que había en los primeros 10, sólo queda
Alemania, en décimo lugar y después de un país africano, Nigeria, que
es el noveno. Y el estudio se hizo en Alemania. Este es el resultado de un gobierno de tecnócratas.
Estos estudios se basan en datos reales, en el ritmo de crecimiento
actual o reciente de un grupo de años, y la proyección del ritmo medido
en ese periodo al número de años futuros.
Es obvio que los banqueros europeos miopes de los que hablamos ni de
chiste pueden ver, y menos entender, estos años futuros. Pero muchos
otros, incluso griegos, sí.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario