5/28/2014

Videgaray Caso, otro escape al futuro

Utopía

Eduardo Ibarra Aguirre

Para el secretario de Hacienda las reformas económicas del gobierno que actúa como grupo selecto de políticos mexiquenses sobre todo, pero también de hidalguenses, y que incluyeron el alza de impuestos y la apertura del sector energético a las gigantescas trasnacionales (esto lo agrego yo), “generan resistencias que a través del consenso se deben vencer”.

Consensus “Es una condición determinada del sistema de creencias de la sociedad.” de acuerdo al Diccionario de política y administración pública. Y para cualquiera no especializado es “Un acuerdo o conformidad en algo de todas las personas que pertenecen a una colectividad”.

Sería pertinente pero imposible que Luis Videgaray explique lo que dijo a los consejeros de BBVA Bancomer, cómo piensa el gobierno al que representa construir un consenso, no una mayoría en el Senado o en la Cámara de Diputados, para que dos terceras partes de los que impugnan la privatización de Petróleos Mexicanos cambien de parecer en las próximas semanas en que en plena fiesta futbolera global, justo los días que a la Selección Nacional le toque jugar (y ganar la copa según los sueños guajiros presidenciales), sean aprobadas las leyes reglamentarias.

Ni con las 24 horas del día de toda la maquinaria mediática oligopólica concentrada en publicitar las bondades, reales o inventadas, del proyecto reformador energético de Enrique Peña Nieto es previsible que articule un consenso ciudadano. Si tal cosa fuera posible no maniobraría tanto para evitar la consulta ciudadana. La eficacia del bombardeo publicitario tiene, por otra parte, límites como lo muestra el bajísimo apoyo ciudadano a la gestión del maestro en administración de empresas.

Y es natural, pues ningún engaño publicitario puede edulcorar los bolsillos semivacíos, los precios al alza de los productos de consumo popular, la precarización del trabajo y la falta de éste, amén de la salida del país de 30 mil millones de dólares en 17 meses.

El dislate del doctor en economía con especialidad en finanzas públicas por el Massachusetts Institute of Technology, donde por cierto defendió la tesis La respuesta fiscal a los choques petroleros, es producto de la enorme presión en que vive Videgaray Caso por la proyección a la baja del crecimiento de la economía para 2014, por segundo año consecutivo, lo que podría colocar al equipo que del “¡Mover a México!”, publicitando obras de sexenios anteriores como propias, por debajo del mediocre crecimiento de los últimos 33 años en que arrancó el “Cambio de rumbo” (Miguel de la Madrid dixit) y en el que ahora se profundiza.

Este escenario impulsa al titular de la SHCP a jugar más a la prospectiva económica que al presente y futuro inmediatos, cuando el país tiene urgencias que eran para ser atendidas ayer. Y promete a los banqueros españoles crecer “en las próximas décadas a un ritmo sostenido de 5 por ciento”. Igual que Felipe Calderón cuando en pleno litigio poselectoral de julio de 2006 realizó una gira para hablar del promisorio futuro de México en 2050, cuando según él será la quinta economía de la aldea. Y en plena crisis financiera de 2008, “la crisis que vino de fuera”, decía el alcohólico genocida, vendía la tierra prometida. Igual lo hizo Carlos Salinas con “el ingreso de México al primer mundo”. Y cumplió, pero sólo a socios y familiares.

El doctor vende la misma película que los mexicanos vieron durante seis sexenios que produjeron, principalmente, camadas de nuevos ricos, vinculados a los que despacharon como presidentes. Porque “Entendemos que realmente son las empresas y los empresarios quienes generan desarrollo”.

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