7/02/2015

Capitalistas ibéricos no deben preocuparse por la crisis social y el aumento de la pobreza en México


revoluciontrespuntocero.com

Urge que haya reciprocidad en la relación entre México y España, pues a la fecha sólo es favorable a los intereses ibéricos, como lo patentiza el hecho irrefutable de que las principales empresas de la nación europea instaladas en nuestro país, obtienen aquí sus principales ganancias. Se dirá que los españoles no tienen la culpa y quien así lo exprese tiene razón. La culpa es de los malos gobernantes mexicanos, cuya mentalidad parece haberse estancado en el siglo diecinueve, por lo que ven a los extranjeros como los “hombres blancos y barbados” a quienes deben rendir pleitesía, y dejarlos llevarse nuestras principales riquezas a cambio de “espejitos” y palmaditas en la espalda.
Por eso el rey de España, Felipe VI, se mostró muy complacido de venir a reunirse con alguien que le hizo recordar los tiempos dorados en los que la Corona española veía a los mexicanos como súbditos que debían obedecer a pie juntillas las instrucciones de los virreyes. Así lo captaron las lentes de fotógrafos suspicaces en los encuentros que Enrique Peña Nieto tuvo con el jefe del Estado español. Este fue muy complaciente con un político dispuesto a revivir épocas que se creían superadas pero que el fundamentalismo neoliberal rescató del olvido. De ahí que lo felicitara en cuanta oportunidad tuvo por su “valentía” para sacar adelante las reformas estructurales. ¿Cómo no iba a hacerlo si gracias a este cambio constitucional las empresas ibéricas podrán depredar México con más presteza y a menores costos?
Felipe VI mencionó que aquí en nuestro país operan más de 5 mil empresas de capital español, no dijo sin embargo que algunas de ellas se han enriquecido como no lo habían soñado sus accionistas, sin que dejen beneficios reales a los mexicanos. ¿O si podría decirse lo contrario de la constructora OHL, cuyas ligas con Peña Nieto están a la vista de todos desde los tiempos en que fue gobernador del estado de México? La lista de capitalistas ibéricos que se están enriqueciendo de manera fabulosa es larga, como si estuviéramos en tiempos de la Colonia, cuando España era un imperio que podía expoliar las riquezas de las tierras conquistadas en América Latina. En la actualidad, sin las riquezas que se llevan de México muchas de esas empresas estarían en la quiebra. En cambio gozan de cabal salud financiera, como los dos principales bancos ibéricos que operan en nuestro país.
Más gusto le debe haber dado al monarca español, escuchar a Peña Nieto afirmar que la prioridad de su administración es “mantener la sólida estabilidad macroeconómica”. Es decir, que los capitalistas ibéricos no deben preocuparse por los problemas derivados de la crisis social por el aumento de la pobreza en México. Este flagelo no impactará en las finanzas de las grandes empresas, lo que será reforzado con las reformas estructurales, como la energética, donde los capitales españoles ya tienen un buen camino recorrido. Con énfasis dijo Felipe VI: “A pesar de la crisis económica vivida en nuestros países, los intercambios y la colaboración al máximo nivel siguen siendo una constante y cada vez se ven más fortalecidos”.
Lástima que sólo sean “al máximo nivel”, no lleguen ni siquiera a las clases medias de nivel alto, por lo que la pobreza seguirá siendo también una constante y cada vez más dramática. Sin embargo, en España el pueblo empieza a moverse realmente con una finalidad progresista, como lo demostró el ascenso electoral de la izquierda agrupada en la organización Podemos. Esta movilización  democrática se verá fortalecida merced a la entrada en vigor de la nueva Ley General de Seguridad Ciudadana, bautizada como “ley mordaza” con tintes franquistas, porque está orientada a restringir las protestas sociales y criminalizar a las organizaciones más contestatarias.
Aquí en México, por el momento sólo está activa la mayoría magisterial que protesta contra la mal llamada reforma educativa, que Peña Nieto considera como la principal en el paquete de medidas reaccionarias que definen a un “gobierno” al servicio de la élite oligárquica. Sin embargo, la crisis seguirá creciendo exponencialmente, como lo prueban los hechos, por ejemplo la imposición de IVA a los alimentos “chatarra”, de los cuales se alimentan cada vez más mexicanos empobrecidos. Esto será determinante para una movilización cada vez más dinámica, como sucede actualmente en España.

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